Lala Lulu: Hola! Llegamos, muaaajajajajaja. Aquí no sólo tendremos lujjjuria, también trama, romance y misteriooo ¿Se han sentido observados? ¿Quién será ése misterioso personaje? Seguro ya lo saben. Jajaja.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

"Voy a apagar la luz

Para pensar en ti

Y así, dejar volar

A mi imaginación

Ahí, donde todo lo puedo

Donde no hay imposibles

Qué importa vivir de ilusiones

Si así soy feliz

¿Cómo te abrazaré?

¿Cuánto te besaré?

Mis más ardientes anhelos

En ti realizaré

Te morderé los labios

Me llenaré de ti

Y por eso voy a apagar la luz

Para pensar en ti…" Voy a Apagar la Luz, Canción de Luis Miguel.

Capítulo 37

Una vuelta y otra más. Kakarotto está a nada de hacer un hueco en el colchón, toma su teléfono. Se le ha hecho rutina torturarse en soledad, mirando las fotos de Milk, todas las vacaciones de invierno y verano juntos. —Dios, esto es como una tortura personal ¿Qué le digo? Después de ésa discusión ya no sé ni cómo hablarle. Nunca he hablado seriamente con ella. —Mira su mesita de noche, ahí está ésa foto de ellos dos jugando a los superhéroes. Se frota el estómago, tiene antojos de comer galletas.

Milk miraba la tormenta por la ventana, tiene una taza de café, organiza un poco su viaje. —Tampoco hay apuro. Lo haré después de la última carrera. —Una tristeza enorme presiona su corazón, respira hondo. —Es normal, está bien… Hay que dejar ir… —Se esfuerza para ilusionarse con los nuevos retos y los nuevos lugares que conocerá. —Si me felicitó, debe ser porque él también prefiere que me vaya. —Muerde una galleta, los sentimientos románticos por Kakarotto reviven.

El final del día cae, con una cerveza bien fría, Bardock y Lita se recuestan en la bañera.

—Aaahh… esto es el cielo. —Bardock se relaja, escucha la tormenta. Lita se recostaba encima de él, sonríe de lado al sentir las cosquillas en su erección. La toma de la mano. —Hey ¿Por qué no tienes puesto el anillo?

—Es para que no se arruine con el jabón. —Lita se recuesta, el agua está perfecta y el pecho de Bardock le da toda la comodidad que necesita.

—Hmp, ya te dije que es de excelente calidad. —Muy ofendido, frunce el ceño. —Es diamante auténtico.

—Mmm… Sí, duro como uno. —Lita toma la polla de Bardock en sus manos. Se pone completamente duro, sobre sale del agua. Ella baja un poco y roza su pezón contra su glande.

—Grrr… ¡Lita! —Bardock la toma de un brazo, la pone de pie y la voltea.

— ¡Ah!—Entre la sorpresa y la excitación, Lita es tomada de sus pechos. Las manos de Bardock dejan sus pezones saltando con un pellizco duro. Escucha el sonido característico del sobre plateado. Mira hacia abajo, el miembro de Bardock se acomoda entre sus piernas, su punta toca su clítoris. —Oh Dios. —Se frota contra ella, Lita presiona un poco sus piernas.

Bardock la atrapa de sus pechos, hunde sus dedos en la suavidad de su carne. Le muerde un poco el hombro. —Lita, me pones tan duro… —Siente su humedad lubricándolo. El trasero de Lita se menea hacia atrás, y con una mano la penetra lentamente hasta el fondo.

Una pequeña pausa la hace digerir el placer. Se sostiene del borde de la bañera, levanta su trasero lo más que puede. Empiezan a gemir juntos, cuando sus caderas se separan y se unen al mismo ritmo. —Ah, Bardock, Ah yo…

Bardock la embiste cada vez más duro, pasa su mano por la espalda, sube hasta su cuello y la acerca para besarla. —Nnh, Lita. Lo sé, yo también. —Gruñe con los dientes presionados, la carne de Lita lo derrite.

—Sí Bardock, sí. —Jadea, todo su cuerpo se agita, sus pechos rebotan de adelante hacia atrás.

Su trasero se une perfectamente a su pelvis, el sonido es glorioso, junto al agua que salpica a los lados y la tormenta. El centro de Lita se presiona al límite, tanto que duele. — ¡Ah, Lita! —Se tira hacia adelante, pellizca su clítoris.

Su miembro pulsa, siente como si en su punto G se acumulara lava. — ¡Me corro, Ba-Bardock! —Presiona los labios todo su cuerpo se tensa y se queda inmóvil, mientras Bardock no deja de embestirla con firmeza. Una penetración firme y dura le quita el aire y la deja sumida en el orgasmo.

Se une con ella hasta la base, presiona sus caderas mientras eyacula duramente. Se deja vaciar completamente, mientras ella empieza a sentirse flácida después de acabar a su alrededor. La toma en brazos y se hunden de nuevo en el agua. Sus cuerpos livianos sienten el alivio dentro del agua.

Muy despacio, Serena y Vegeta todavía seguían unidos después de la ducha, la música llenaba el lugar, junto al sonido del diluvio y suaves truenos…

"Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones,

Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones,

Aprendí que la semana tiene más de siete días,

A hacer mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso, yo contigo lo aprendí.

Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la Luna,

Contigo aprendí que tu presencia no la cambio por ninguna,

Aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo,

Que puedo irme mañana mismo de este mundo, las cosas buenas ya contigo las viví,

Y contigo aprendí que yo nací el día en que te conocí." Contigo Aprendí, Canción de Luis Miguel.

Vegeta está de rodillas en la cama, las piernas de Serena abiertas completamente delante de él. Su cabello dorado esparcido en las almohadas, sus pezones endurecidos rebotando en cada penetración.

—Haaa, Serena… —Vegeta se inclina saborea sus labios de cereza, inflamados y suaves. —Se-Re-Na. —Cara a cara, le susurra, en cada sílaba la embiste agitándola por completo. Serena se retuerce, sus dulces gemidos llenan el lugar. Vegeta sigue bajando con besos, acaricia sus curvas y una vez más se sostiene de las rodillas, se endereza. — ¿Así? ¿Así está bien?—La sostiene de los muslos, eleva las piernas de Serena para ir más profundo.

Sabe a qué viene la pregunta, esto es más que solo follar, más que deseo o apetito carnal. Esto es estar completamente conscientes y de acuerdo con Hacer El Amor. —Oh sí, sí, sí… —Muerde sus labios con deseo. Serena estira sus manos, la punta de sus dedos alcanzan a tocar el ombligo de Vegeta. Aun con la vista nublada, puede ver en detalle la comisura de sus músculos moviéndose contra su cuerpo, meneándose para satisfacer su deseo. Su figura morena está cubierta por una capa fina de sudor, tan duro, tan esculpido. Sus cicatrices y ésos ojos negros lo hacen ver como un hombre salvaje. Sin embargo, se mueve tan suave, la embiste tan lento. Hasta que lo siente inclinarse, morder sus pezones y acelerar en embestidas cortas. — ¡Oh Dios! ¡Vegeta!

Lame sus pechos, pellizca sus pezones, la lleva al límite. El centro de Serena salpica a su alrededor y lo absorbe en su agarre cada vez más caliente. Sus uñas lastiman la piel sudada de su espalda. Vegeta se deleita del exquisito dolor, de nuevo sus labios se unen, tragan sus gritos de lujuria. Se esfuerza para separar sus bocas, pero Serena es tan vehemente que muerde su labio sin querer. —Ah, Mierda. —Se endereza de nuevo, luchando en el borde del orgasmo. Vegeta tira la cabeza hacia atrás, recupera el aire. El trasero de Serena bien pegado a la zona delantera de sus muslos. Sostiene sus piernas otra vez, y una vez más retoma lento, muy lento.

Serena alucina del gusto, sus manos se entrelazan con él, sus ojos quedan. Negro y azul, conectados sin parpadear, en tanto sus cuerpos se siguen moviendo despacio. No importa acabar, solo importa estar unidos. —Ve-Vegeta… Me importas, me importas de verdad. —Está abrumada, no obstante, todavía se frustran sus intentos de forzar a su lengua a conjugar el verbo más importante.

Vegeta hace una mueca de sonrisa, pasa una caricia por su vientre, con su pulgar presiona su clítoris. —Jmjm ¿Lo estoy haciendo bien? —Escucha un gemido en afirmación. Vegeta mueve las caderas en forma circular, muy suave, disfruta de los sonidos mojados de sus sexos. —Eres mía…

—Sí, Vegeta. Tuya. Ah, mío… Todo mío. —Serena estira sus piernas, se las sube hasta el hombro, haciendo todavía más profunda su invasión, ofreciendo más. —Sigue así, no te detengas. Sigue haciéndome el amor ¡Tan caliente!

Después de la tormenta de sus pasiones, llegaba la calma. En parte era una calma obligatoria debido al dolor de sus músculos inflamados. Retozaban y estiraban los brazos, se escucha el viento la llovizna de la noche. Serena recostada en su pecho, su piel tan fresca es relajante. Vegeta cierra los ojos y exhala con alivio. —Un ángel… —Musita en voz alta sin querer.

Serena resuena una risa como un cerdito. —No digas más ésas cosas ¿Qué te pasa con decirme así? —Retoza a su lado, se envuelve en sus fuertes brazos, todo su cuerpo se siente flácido y con ése exquisito dolor en su vientre.

Sus ojos azules brillan con una sonrisa, se ve tan tierna. —No lo sé, es lo que siento. Eres demasiado bondadosa. —La ve negar, la envuelve todavía más en sus brazos. —Es mi manera de decirte que me haces mucho bien. —Se besan muy despacio, sus labios duelen. Cómo extrañaba Vegeta éste dolor.

Serena separa sus labios, los siente desgastados. Se apoya un poco del lado de su corazón. —Vegeta… Hoy en la oficina, con lo de Milk y Kakarotto ¿Estás seguro? —Frunce el ceño. —Yo los vi felicitarse muy naturalmente.

Vegeta mira al techo, estira un poco su cuello contra la almohada. —Puesss… Se esquivaban la mirada de la misma forma que nosotros ¿Recuerdas?

— ¿Uh? —Levanta una ceja.

—Sí, como si sus ojos no pudieran esconder la verdad si se conectaban.

Lo siente algo angustiado, preocupado. —Jeje, pensar que Milk me hacía retorcer de celos.

— ¿Uh? —Ahora es Vegeta el confundido.

—Sí, ya sabes. Tiene más curvas y más "carne" que yo. —Frunce los labios, siente las mejillas rojas de la pena.

—Mmm, pero mira esto. —Vegeta le aprieta el trasero y un poco su vientre. —Tengo de dónde sostenerme.

— ¡Oye! —Serena se enoja. —No juegues con… "Mis pliegues", me haces sentir como un cerdito. —Cierra los puños en su pecho, trata de encontrar fuerzas para alejarlo.

Con todos sus gestos fruncidos y su nariz arrugada. Sí, a Vegeta le parece un cerdito, pero de una forma adorable. —Pero me gustan, me gusta todo de ti.

Serena baja la vista, toca el vientre de Vegeta, ve que también se forman pliegues. —Tú también ganaste un poco de "relleno". Habrá que empezar la dieta lo más pronto posible. —Hasta lleva sus manos por detrás y le toca su trasero, sigue duro, pero también más "hinchado". —No más helado para ti tampoco.

—No me acompleja. —Vegeta le guiña un ojo para que apriete más y más fuerte. —Haaa, no te voy a mentir. Es buena idea, hoy me pesé y se notó la diferencia. —Frunce un poco los labios. — ¡Es que es tan rico comerte! —Se tira sobre ella, se acomoda entre sus piernas. Llena de besos la línea de su cuello, su clavícula.

—Jajaja, Vegeta, basta. —Serena patalea por las cosquillas, de nuevo sus cuerpos les pasan factura, sus extremidades caen cansadas. Vegeta queda recostado entre sus pechos. —Como extrañaba tus mechones revueltos. —Peina un poco el cabello que cae sobre la frente de Vegeta. Suspira pensado. — ¿No crees que podemos ayudar a Milk y Kakarotto?

Vegeta levanta la mirada. —No creo que podamos hacer nada. Si en todo éste tiempo, ninguno de los dos y en especial Kakarotto no se jugó las bolas como corresponde… Milk es una buena mujer, una muy capaz y madura. —Habla suave, Serena se sorprende por su sinceridad. —Necesita un hombre a su altura. —Se encoge de hombros, se queda escuchando los latidos y la respiración de Serena. —Tal vez éste tiempo sin ella lo ayude a madurar, a darse cuenta… —Los dos quedan con los ojos chiquitos, el estómago de Serena ruge fuerte y rompe el ambiente reflexivo de Vegeta.

— ¡Ay qué pena! —Serena se cubre con las sábanas.

—Bueno, hay que comer antes de que me empieces a morder dormida.

—Tarado. —Le estrella una almohada en la cara. —A-Algo liviano, pechuga y ensalada.

—Y helado.

— ¡Vegeta! —Lo regaña y él se escapa del segundo golpe. Se empieza a vestir para ir a la cocina.

— ¿Qué? Mañana mismo empezamos la dieta.

—Aishh, son las mismas mentiras que yo digo todos los días. —Serena manotea una camiseta de Vegeta y trata de acompañarlo. Bosteza grande al ver la hora. —Ya es tarde… —Estira sus brazos.

Vegeta escucha la música, no ha cesado desde que se fueron a la habitación. La lista de boleros y baladas se había terminado y empieza algo más movido.

Vegeta agita un poco la cabeza al ritmo. Abre la heladera, y bailando saca pavo. Muuucho pavo, pone una baguette a calentar, tomates frescos, queso. —Muuucha mostaza y jamón.

Se apoya en la barra y observa ése trasero, moviéndose al ritmo de la música. —Vegeta ¿Qué es lo que acabamos de hablar sobre comer menos y más sano? —Serena pierde el hilo de su regaño, al verlo guiñar un ojo hacia ella y sonreír con malicia mientras se lame un dedo.

—Sí, que mañana empezamos. —Vegeta se muerde el labio inferior y saca el pote de helado. Toma su teléfono que dejó arriba de la barra y busca una lista de reproducción. —Algo sexy. —Desliza el teléfono por la superficie. Abre el pote de helado, mete la cuchara y se acerca a Serena al ritmo de la música.

"…Puedes amarme cuando quieras, nena

Esta es una fiesta tan genial, cariño.

Estamos aquí cara a cara

Nena, todo el mundo está balanceándose

Este es un lugar tan maravilloso

Todas las señoritas son tan buenas.

Caray, moviendo tu cuerpo

Fácil sin dudas

Sé lo que piensas, nena…" Gota Give It Up, canción de Marvin Gaye.

Serena se cruza de brazos, queda con la boca abierta por su atrevimiento, se aleja un poco de la barra. —El helado es un postre, primero hay que comer comida. —Niega con la cabeza, una y otra vez. Pero Vegeta toma una cucharada grande de helado y la come, hasta se burla de su resistencia, moviendo la cabeza con ella como si fuera un paso de baile. Una risa derriba las defensas de Serena, empieza a moverse con él.

Vegeta saborea el chocolate amargo con almendras. —Postre antes de la comida… Mmm, suena a algo que un "chico malo" haría. —Habla terminando de tragar, sube y baja sus cejas, la arrincona despacio contra la barra y le ofrece una cucharada igual de grande. Sus ojos negros brillan al ver como su vientre se descubre debajo de la camiseta.

Serena abre la boca, el golpe frío y dulce hace gozar sus papilas gustativas. — ¡Oh no! —Da un saltito cuando la chuchara unta un poco de helado en su vientre, por debajo de la camiseta. De un simple empujón, Vegeta la sienta sobre la barra con las piernas abiertas, su lengua caliente la limpia. —Ooouuuhh… —Tiembla, su clítoris se endurece, pero duele, todo su centro está adolorido.

—Mmh. —Vegeta limpia completamente su vientre, deja un camino de saliva hasta su ombligo. Siente una mezcla de dolor ardiente y placer en la punta de su polla, y mientras más duro se pone, más duele. Presiona sus labios para soportar. Sube la vista y la ve sufrir por lo mismo, no obstante, ésos pezones duros resaltan a través de la tela. Atrapa con sus dientes la camiseta que tiene puesta Serena.

— ¡Haaa!—Serena se dobla hacia adelante por reflejo, Vegeta unta con helado su pezón derecho, lo limpia y repite con el otro. Hasta sus pezones están irritados, el frío parece calmar la hinchazón y su lengua trae el alivio reconfortante.

— ¿Qué tal? ¿Mejor? ¿Menos dolor? —Vegeta toma más helado y se lo da en la boca.

Serena asiente con una sonrisa perezosa. — ¿Y tú? ¿No necesitas helado ahí? —Baja su palma y acaricia su glande inflamado a través de la tela. —Tal vez unos besos… —Le regala un guiño y no puede evitar reírse de la pena.

—Excelente oferta, Señorita Tsukino. —Vegeta baja su labio inferior con el pulgar y le deja un beso suave.

Serena toma el control del pote de helado. —Qué raro eres, no te importa acabar en mi boca. —Come una cucharada grande, le da otra a él. —Pero no quisiste seguir acabando dentro de mí. —Habla con la boca llena, desvía un poco su mirada al haber hecho una pregunta sin filtro. —"Pero maldita sea ¡Estoy desnuda y en mil posiciones delante de él! ¡¿Cómo puedo seguir sintiendo tanto pudor?!"

Vegeta apoya sus manos a los lados de las piernas de Serena, une su frente con ella. —Mujer, ya te expliqué… Es mi manera, de mostrarte que te cuido, que me importas ¡Uh! —Serena presiona su trasero y lo deja pelvis con pelvis, a través de su ropa interior. —Ya no hay condones. —Advierte.

—Mmm, tan cerca, tan lejos. —Serena besa sus labios, sus bocas se acoplan perfectamente y cambian de ángulo para mover sus lenguas. —Ya te dije, que también puedo portarme mal… —Musita caliente. Se frota contra él, los dos gimen. —Los condones ya salían vacíos…

La humedad de sus sexos moja la tela, una tela que va cediendo en cada meneo de sus caderas. El calor suave se expande en sus cuerpos, sus pieles quieren unirse más y más. Serena sube sus manos por debajo de la camiseta de Vegeta, acaricia sus pectorales y sus pezones. Pegados piel a piel, jadean con sus bocas unidas. Sus genitales están tan sensibles que duele con la acumulación de la sangre, pero el orgasmo no tarda en llegar, como un cálido alivio que los deja abrazados.

Vegeta mira hacia abajo, sólo se ha mojado con pre-semen. —Ja, ya… Era imposible que saliera algo más.

—Te lo dije. —Serena se abraza a él, quedan un poco recostados sobre la superficie. Puede ver que la lluvia ha cesado.

Bing! El sonido del microondas, informando que el pan ya está listo. El amanecer los acompaña, comiendo sándwiches en la alfombra.

En un balcón, en la zona de departamentos, un par de viejos conocidos se reencontraba. Un cigarro se quemaba, mientras la mujer traía un par de cervezas frías.

El hombre toma el cigarro, fuma y el humo queda como nube. — ¿Y?

— ¿Y? —La mujer le da un manotazo y quita el cigarro para fumarlo ella. — ¡Pues eso! Las novedades… ¿No me digas que no te interesa en lo más mínimo?

—No. —Miente, bebe la cerveza. Mira al cielo estrellado cubrirse de gruesas nubes. La información es útil, pero por ahora debe hacer buena letra.

—Yo podría ayudar. Ya sabes, estaba metida ahí. Puedo ponerlos incómodos, inventar algún rumor. Sé que ella trabajó con Three Lights. Hasta creo que se revolcó con el líder de ése Equipo.

—Haz lo que sea que te divierta. Yo solo quiero olvidar… —Mira al cielo, frunce la vista. —"Nada mal para un maldito huérfano, un criminal. Un jodido intruso, un maldito mujeriego… Me la quitaste y ahora ¿Estás recuperando todo?" —Mira de nuevo las noticias en la laptop "VEGETA PRÍNCIPE, NUEVO LÍDER DE LA EMPRESA CÁPSULA". La bilis brota en su boca, la baja con cerveza. —"¡Nunca te lo voy a permitir! ¡Nunca serás feliz!"

Launch se exalta, lo ve pararse para irse. — ¡Oye! ¡¿Te vas?!

—Sí. Ya nada me importa. —Azota la puerta, camina en la noche, con las manos en los bolsillos. Su libertad en verdad que sabe agridulce.

Serena caminaba por los pasillos del mercado, tenía su cabello atado y una gorra de béisbol, así como Vegeta.

—"Mmm… Me parece algo irreal verlo así, eligiendo vegetales y cargando el carrito."—Serena frunce el ceño.

Un par de ojos azules parecen apuñalarlo como nunca, Vegeta voltea. — ¿Pasa algo? —Levanta una ceja.

—Se me hace tan bizarro verte así… —Serena se acerca a las verduras, elige brócoli. —Comprando como cualquier mortal.

—Ja. —Vegeta dice con ironía. — ¿Por qué crees que soy un niño mimado? Limpio mi casa, preparo mi comida.

—Milk te preparaba tu comida. —Serena dice su nombre con vehemencia. —Solo que a primera vista parecías alguien tan presumido y altanero. —Chasquea sus dedos. — ¿Recuerdas? —Inclina su cabeza y frunce los labios.

— ¿Así? —Vegeta se acerca, impone su cuerpo sobre ella. Chasquea los dedos. — ¿Y no caíste en mis brazos? —El fuego repica en sus ojos, puede verla ofendida, cruzada de brazos. El desafío los entusiasma a los dos. —Oh, y hablando de eso, hay que recordar comprar condones.

Serena enrojece, mira a los lados esperando que nadie los vea ni escuche. Pero tan solo ve un par de empleados a lo lejos. —Tú sigue con las verduras y la fruta. Yo iré a buscarlos.

—Seguro. —Vegeta se aleja, orgulloso de ver sus mejillas rojas. Cuando le da la espalda. —XL y texturados, o los que más te complazcan. —Levanta un poco el tono.

Serena larga humo por las orejas, molesta presiona los puños y se va hundiendo los pies en cada paso. — ¿Qué se cree ése tonto? Dios ¿Acaso le gusta hacerme sentir así? Ya verá… —Musita maldiciones mientras se acerca al área de cuidados personales.

— ¿Está bien Señorita?

Serena cree que es algún empleado del lugar, se acomoda su gorra. — ¿Uh? —Lo ve con atención. Frunce un poco la vista, el hombre tiene el cabello largo, barba crecida y algo descuidado. Chaqueta y pantalones de jean. La peste a cigarro es insoportable.

— ¿Ése hombre la está molestando? —Su voz tiembla con auténtica preocupación.

Serena da un paso atrás, dibuja una sonrisa nerviosa. —Disculpe ¿Lo conozco? ¿Es un fotógrafo o algo así? —Se prepara para huir.

—No se acerque a ése tipo. Es un criminal, se lo juro. —Sigue hablando con desesperación. —Sus padres son Yakuzas. —Murmura por lo bajo.

Serena suspira hacia adentro, da un paso atrás, cree que es alguien que sabe del pasado de Vegeta. —Creo que está confundido con otra persona. —Mira a los lados, un empleado capta la situación incómoda.

—Por favor, está en peligro. —Quiere estirar su mano, pero ve un par de empleados acercarse.

Serena le da la espalda para acelerar el paso, da un salto al sentir una mano en su hombro.

—Serena. —Vegeta apareció de un lado. — ¿Sucedió algo?

Serena se apoya un poco contra él, el contacto y la contención desarman sus nervios. —Nada, un tipo muy raro…—Mira atrás y no hay nadie. —Creo que era algún paparazzi.

— ¿Señora se encuentra bien? —Un empleado le consulta.

—Sí gracias. —Serena sonríe cuadrado.

—Parece que el tipo ya se fue y sin comprar nada. —El empleado le explica.

Vegeta queda con muy mala espina, hasta le exigió a uno de los encargados que le mostrara las cámaras. Así y todo no pudo ver quien era.

—Vegeta, ya basta. —Serena se baja del Subaru, muy cansada. —No puedo creer la pena que me hiciste pasar. Todo por un fotógrafo o paparazzi que solo quería molestar como siempre hacen. —Baja un par de bolsas.

Vegeta rechista y azota con violencia la puerta. —Lo que te dijo es imposible que lo sepa así como así ¿Quiere extorsionarnos o algo así? No va a funcionar. Voy a matarlo por haberme llamado criminal. —Le quita una bolsa pesada a Serena.

Casi se cae hacia adelante por ése ademán. —Rayos, ésa frase está llena de contradicción. —Se quita los zapatos en la entrada. —Mira, voy a confesarte algo. Una vez Seiya, en Singapur, me comentó algo parecido. Que eras un criminal, una mala persona. No lo sé, tú sabes cómo es esto, un investigador privado o un periodista que desempolve algún archivo y sepa tus orígenes.

Vegeta frunce el ceño tan fuerte que hasta la punta de su nariz se respinga. —Hmp, que bien que vas a vivir aquí. Voy a poder vigilarte y ver bien dónde vas. Trabajar juntos es una ventaja.

Serena pone una mano en la cadera. — ¿Qué? —Su tono se estira, queda con la boca abierta. —Disculpa, pero todavía no me mudé y así van a ser las cosas. —Niega con su índice y saca el pecho con orgullo.

—Ya estás aquí. —Vegeta deja las bolsas en la cocina. —Puedo encerrarte y ya. —Sabe que físicamente no puede superarlo.

—No traje mis cosas, mi ropa. No puedes estar conmigo todo el tiempo. —Serena se acerca, lo ve enojado sacando los víveres. Toma su mano y se la deja en la mejilla. —Sé que te preocupa, pero estoy bien. Sé cuidarme.

Vegeta suspira, trata de relajarse, pero la tensión en su rostro no lo deja. — ¿Me repetirías cómo era?

Serena presiona los labios y eleva los hombros. —Cabello negro, creo que ojos café, barba… Muy descuidado y con olor a cigarrillo.

Vegeta traquetea un poco los dedos en la encimera, no es posible pero… — ¿Se parecía a mí?

— ¿A ti? —Levanta una ceja. — ¿Por qué se parecería a ti?

—Mi… —Se le frena la lengua, como si alguien tirara una soga. —El… Tipo que es mi progenitor, es idéntico a mí. —Desvía la vista a un punto en la pared. —"Lo mataría, por Dios que lo mataría si se atreve a aparecer en mi vida."

Puede ver el fuego en la vista de Vegeta, lo abraza desde la cintura. — No Vegeta, no se parecía a ti. —Exhala y sí, Vegeta tiene sus razones para comportarse tan sobreprotector. —Voy a tener cuidado, lo prometo.

—Bien. —Vegeta acaricia su cabeza. —De mi parte, quizás Bardock o Nappa tengan contactos en las autoridades y puedan decirme que no es alguien que pudo o no estar involucrado con la organización Yakuza.

—Perfecto. —Serena le regala una sonrisa brillante, se dan un pequeño beso limpiando el ambiente. — ¿Entusiasmado por empezar a entrenar? —Lo ve asentir con una enorme sonrisa, en tanto siguen desarmando las bolsas. Algo salta en su vista. — ¡Ja! ¿Vegeta que es esto? —Golpea el pote de helado.

— ¿Qué? El chocolate amargo tiene antioxidantes, y las almendras son sanas.

—Mira tú trasero, mira tus mejillas. —Serena le señala. — ¡Mira las mías! —Señala así misma. —No sé tú, pero yo tardé muchísimos años en bajar mi barriga.

Vegeta se acerca a ella, la toma del trasero a través de sus jeans. De acuerdo, ésta más apretada que antes. —Mmm… Quieres dar unas vueltas en la piscina, hacer cardio… —La presiona más fuerte, ella tiembla en sus brazos. —Desnudos… —Susurra en su oído y muerde su oreja. No importa todo lo que les lleve, pondrán su cuerpo en forma.

En casa de Setsuna, específicamente en su cama, Diecisiete le relataba los últimos preparativos de la última carrera de la temporada. —…Vegeta, te lo juro, pasó de cero a cien en segundos. Ahí estaba, cuando le pregunté si tenía miedo, me dijo que sí. Me quedé helado, pálido, su primer entrenamiento después de la carrera. Y me miró a los ojos y dice: ¿Conoces alguna manera de nadar sin tirarte al agua? Y boom! Arrancó.

Setsuna lo escucha muy entusiasmado, se ríe. Están cubiertos por las sábanas. —"Es tan enérgico… bueno, es joven. De verdad ¿Qué buscará en alguien como yo? ¿Sabrá que el tiempo no tiene futuro para nosotros?"

Diecisiete a veces se pierde en sus chácharas, siente la mirada analítica de Setsuna sobre él. — ¿Qué ve Doctora? ¿Algún trauma o conflicto emocional? Porque le aviso, mi corazón no soporta ésos bellos ojos. —Se presiona el pecho.

Setsuna se apoya en su codo. —Algunas preguntas, que puede que las diga muy temprano, así como puede que cuando las diga sea muy tarde.

— ¿Cómo cuál? —Diecisiete imita su posición.

—Respecto a qué esperas en el futuro, una esposa, hijos… —Baja la vista muy avergonzada.

—Oh, Setsuna. Pensé que nunca lo preguntarías. —Hace volar las sábanas, la tironea de las piernas y se acomoda entre ellas, la toma de la nuca y le quita el aire de un beso. —Sí quiero, quiero tener un hijo contigo, aquí y ahora.

—¡Mmh! —Se exalta al sentir su miembro endurecido y dispuesto a meterse en ella ahora mismo. — ¡Die-Diecisiete! —Trata de empujarlo. — ¡Oh! ¡Demonios! —Un movimiento de caderas hace que su glande se frote completo en los labios de su vagina, culminando en su clítoris. Siente que chorrea. —"¡¿Cómo pude haberme vuelto tan sensible?!" —Su boca sigue siendo asaltada, sus pechos amasados. Manotea una almohada y se la estrella en la cara. — ¡Diecisiete! ¡Te estoy hablando en serio!

—Yo también. —Esconde su rostro en su vientre. —Te hablo en serio, ya no quiero separarme de ti. Sé que a veces dudas de lo que siento y eso hace que a veces me dé pena… —Siente las mejillas ardiendo, se esconde todavía más. —Me apena que todavía no veas lo mucho que te amo.

Setsuna presiona los ojos, qué injustos son a veces sus pensamientos. —También te amo Diecisiete.

Ésos ojos purpura no mienten, así como sus ojos celestes sacan chispas de la alegría. —Setsuna. —La toma en sus brazos, da vueltas con ella en la cama.

Setsuna se ríe, lo aleja un poco. —Diecisiete ¿En serio quieres tu vida conmigo?

Diecisiete se sienta en la cama, se recuesta contra la pared y la sienta encima de él. —Ahora Setsuna, quiero tu vida y la mía, unidas ahora. —Habla en voz baja, vuelve a frotarse contra su centro, contacto directo entre sus genitales.

—Oh por amor a Di-¡Oh! —Su pezón es mordido muy suavemente. Es como si su mente fuera una hoja en blanco y Diecisiete pudiera escribir lo que quisiera en ella. Siente que hace una pelota con su razón, tal como papel y la arroja por la ventana. —Mételo, Diecisiete… Por favor… —Un sonido la despabila, se siente confundida.

Diecisiete baja un condón sobre su erección. —Oh. Prometo en nuestra Noche de bodas, meterlo, como te guste y las veces que quieras. —Habla caliente a su oído. —Quiero que seas mi Señora, y yo tu Señor. —Le acaricia la nuca y posesivamente toma su cabello con una mano. Jadea y peina su melena negra hacia atrás con su mano libre.

Setsuna deleita su vista ante el abdomen y todo el cuerpo perfectamente moldeado. Se ve fuerte, pero al mismo tiempo delicado. Tan sexy. Mira hacia abajo, sus sexos uniéndose despacio. —Agárrate fuerte. —Setsuna se apoya sobre sus hombros, levanta su cadera. —Va a ser una cabalgata dura. —Susurra con malicia y perversión. Enrojece completa, nunca fue tan abiertamente honesta respecto a su deseo. —"Pero si éste "muchachito" se cree que sabe más en la cama que yo, está equivocado."—Mira abajo, siente su pene inflamarse todavía más, apretándose fuerte dentro de su carne. — "Mmm, de acuerdo, no tiene nada de "muchachito.""—Mueve sus caderas, se sostiene sobre él y maneja el ritmo desde el inicio. Cae duramente y sus gritos y gemidos se mezclan como el sudor de sus cuerpos.

Y el cuerpo de Diecisiete lo resiente, trata de simular que no pasó nada, sin embargo por más que estire su cadera y los hombros, los siente un poco adoloridos. —"¡Mierda! ¡Ya quiero que me monte de nuevo!"—Se golpea la cara. —"¡Seré un sádico!"

— ¡Cuñado! —Krillin le llama la atención, están en los Pits, metidos en la última carrera. Le señala que ya se detiene Broly para cambiar sus ruedas.

En un instante se pone en situación, sale de su burbuja y se acerca trotando al carro.

— ¡Broly! ¡Broly! —Mina estaba en las gradas, salta con un enorme cartel escrito en brillantinas.

— ¡Córrete Mina! —Rei la empuja con la cadera. — ¡No me dejas lugar! —Se pelean para llamar la atención con sus carteles. — ¡Ujuuu! ¡Vamos Raditz!

—Jajaja, parece que tenemos a un par de admiradoras VIP. —El relator señala y las cámaras enfocan a las mujeres.

Rei se acomoda el cabello y posa para la cámara, Mina no quiere ser menos y la empuja para sonreír y lanzar besos.

—Vegeta… —Serena habla en los controles.

—Lo sé, debo parar en los Pits. —Vegeta mira la temperatura del motor y las revoluciones. —Pero ya no hace tanto calor, el verano se termina. —Pasa de largo a los Pits.

Serena maldice al cielo junto a Nappa.

—Cierto, la brisa fresca nos favorece. —Kakarotto presiona junto a Vegeta. —Ja ¿Me extrañaste?

Vegeta no lo puede creer, el maldito idiota lo alcanzó. Presiona el volante, enfoca su vista al fondo, como en una visión de tubo. Todo lo demás está borroso.

—Tengan cuidado, la pista está húmeda. —Advierte Nappa, verifica los controles.

Kakarotto es presionado contra la curva, Vegeta no le da paz. —"Mierda, no puedo dejarlo atrás del todo…"—Se enfoca en la recta, ésa será su oportunidad.

Vegeta observa con atención al charco de agua que se acumula al inicio de la recta. Mueve la palanca, acelera, queda punta a punta con Kakarotto. Derrapa y el vapor cubre la visión de Kakarotto. Y como si fuera fácil, sigiloso y veloz lo deja atrás. — ¡Aajajajaja!

— ¡Agh! ¡Carajo! —Kakarotto pierde estabilidad y prefiere irse a un lado al césped. —Grrr… —Gruñe y se esfuerza para retomar.

—Jajaja ¿Necesitas ayuda Kakarotto? —Broly se divierte.

—Deja de burlarte. —Kakarotto rechista en tanto derrapa en la tierra y vuelve a la pista.

—Una enorme demostración de control, fuerza y motricidad fina. —El comentarista lo halaga. —El Corredor Príncipe está decidido a llevárselo todo ¡Y ahí va! ¡Dispuesto a destronar a otro invicto! ¡Kakarotto Son ya no puede recuperar la punta! ¡Es increíble! ¡CRUZÓ LA META! ¡CRUZÓ LA META!

Gritos y festejos una vez más, banderas a cuadros ondeando. Llega marcando la meta con las llantas en el límite. Sale del coche y es tacleado por Raditz. — ¡UH!

Raditz lo sacude contra el asfalto. —Lo hiciste. —Se cobra su venganza.

—Sí, gracias. —Vegeta habla difícilmente, el golpe en el vientre le sacó los pulmones. Le ofrecen una mano y lo levantan, saluda al público. Después va directo a ver cómo llegó Kakarotto.

Kakarotto estacionaba de lado después de cruzar la meta con Broly, jadea y despacio se quita el casco. Ya siente a Vegeta acercarse con su sonrisa presumida. — ¿Ganaste? —Con tono irónico.

—Hmp, parece. —Vegeta le ofrece una mano.

Kakarotto la toma y sonríe, codo a codo saludan al público. Broly se acerca a ellos por detrás, golpea su pecho y señala a Mina. La hace desmayarse en corazones. Los tres se doblan de la risa.

Festejos en el podio, fotos y aplausos. Vegeta le pasa la botella de champaña a Broly y lo deja destaparla. Vegeta hace justicia, toma a Serena de la cintura y la levanta de sorpresa.

— ¡Aaah! —Serena es tomada por sorpresa, Vegeta está mojado de sudor y agua fría. Sus sonrisas quedan para las portadas. La pareja más caliente de la temporada del Premio del Pacífico.

Seiya aplaudía desganado, pero aplaudía. Le da un codazo a Yaten. —Sonríe para las cámaras hermanito, cualquiera diría que eres mal perdedor.

Sólo escuchan como rechista y da la espalda. Taiki no la está pasando mal, pero sabe que si se deja consumir por el veneno será peor. Ahí están Ami y Nappa, celebrando en el podio. —Más te vale que tú sí la cuides, maldito gorila. —Aplaude y se resigna.

De lejos, con una cámara de fotos hace zoom, escondido debajo de su gorra y su aspecto desalineado. —Disfruta mientras puedas… Maldito mafioso asesino. —Prende un cigarrillo, da una calada fuerte, como si el humo fuera más vital que el oxígeno. Entre la multitud y el humo, su presencia se pierde.

¡Muchas gracias por seguirme a pesar de todo! ¡Es gracias a ustedes que todo esto es posible! ¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos…

OhaioIzumiKun: muchas gracias mi ciela. Sí pues, ya hay que darrrle a tu cuerpo alegría y macarena, eeeeHH con Vergeta, jajajaj. La reconciliación de BroMina tenía que ser así lleno de ternuria. Y el KakaChi, pues, necesita un empujón ¿Quién se los dará? Pues será sorpresa. Pues sí, nos acercamos al final y todo empieza a cerrar entre las parejas. Un futuro nuevo para todos. Se confirmará si al fin han aprendido del duelo y los errores del pasado. Muchas gracias por tu apoyo y tu rw. Un abrazo grande!