7.
Akane deambulaba por las calles de la capital, viendo con asombro la cantidad de personas, así como caballeros imperiales que, diferenciados por sus uniformes, botas negras, pantalones, un saco blanco, que llegaba hasta la mitad de sus muslos y sujetados por una correa negra; marchaban en conjunto supervisando que todo anduviera en orden. Akane durante su trayecto sufría de algunas punzadas en su cabeza, pero sin recuerdos.
—El show esta por empezar…corre Kurome—gritaba un niño de alrededor de 8 años, vestía un jinbei gris y viejo. Detrás de él corrían dos niños más y por ultimo una niña.
Akane curiosa por los niños los siguió, hasta llegar a una parte de la capital muy diferente a como lo había visto hasta el momento. Las casas eran pequeñas, los negocios se encontraban sobre pequeñas mantas en el suelo, y ancianos pidiendo limosnas.
Más adelante vio a los niños, tratando de pasar por una multitud de personas que se encontraban bajo una carpa que reían cada tanto por lo que se estaba desarrollando dentro. Akane tras ellos logro entrar, viendo que se trataba de un show de teatro, justo había acabado un acto de comedia, cuando un hombre salió del telón, se presentó y anuncio que el siguiente acto representaba el inicio del imperio según la leyenda del primer emperador. El hombre se inclinó y salió. El acto comenzó con tres personas que salían vestidas de monstruos y criaturas demoníacas gruñendo y rugiendo. Cuando apareció el cuarto personaje con el disfraz de un dragón con 8 cabezas y 8 colas. Las tres bestias anteriores lo vieron y de inmediato de volvieron sumisos.
—Hace mil años, cuando vivíamos entre criaturas demoníacas y monstruos. El Yamata no Orochi, fue la más grande e imponente de las bestias, se dice que cada una de sus cabezas simbolizaba un elemento natural como el fuego, la tierra, el viento, el rayo, el veneno, la luz y la oscuridad—relataba el narrador.
En el escenario aparecían más personajes con sus armaduras, representando a guerreros que iban a luchar con las bestias, sin embargo, perecían por ellos; algunos lograban dañar a las criaturas pequeñas, más no lograban matarlos.
—El Yamata no Orochi, amo de todas las bestias, de alguna forma mantenía protegidos a sus criaturas, como si su sola existencia los mantuviera vivos. Fueron 150 años que las bestias dominaban las tierras, hasta que el cielo nos envió una esperanza, su nombre era Susanoo.—narraba.
Apareció un actor representando a Susanoo, con grandes armaduras, y una gran espada.
—No pierdan esperanza amigos míos, levántense y luchen—decía el actor de Susanoo. — no descansare hasta que el Yamata no Orochi sea derrotado por mi espada.
—Susanoo, acompañado por un grupo de solo 20 guerreros, marcharon hacia la montaña Izumo—decía el narrador.
Los actores caminaban mientras con utilerías pasaban árboles y arbustos, para representar el largo camino que les llevo llegar hasta la montaña. Cuando llegaron a su cueva, comenzaron a atacar a la bestia, pero sus intentos eran inútiles.
El narrador informaba que así, pasaron tres días, para ese tiempo ya habían caído la mitad de sus hombres, Susanoo, en su desesperación para no perder otro hombre, lanzo su cantimplora de alcohol, que guardaba para el frio; hacia la bestia, este cayo y esparció el líquido en el suelo.
—El dragón embriagado por el dulce aroma, ignoro a su presa y lamio el poco liquido esparcido. —narraba—Susanoo dándose cuenta de lo sucedido, ordeno a sus hombres juntar todo el alcohol que tenían y bajar hacia el riachuelo que se encontraba en la falda de la montaña.
En el escenario salieron los guerreros restantes, mientras Susanoo distraía a la bestia. Al oír la señal, Susanoo salió de la cueva con la bestia detrás y lo guio hacia riachuelo donde los hombres lo esperaban.
—Los guerreros vaciaron el alcohol reunido y lo vaciaron hacia el riachuelo. Nuevamente el Yamata no Orochi, ignoro a los guerreros y esta vez logro meter todas sus cabezas en el riachuelo, con tal de conseguir su preciado manjar. —seguía relatando el narrador.
El actor de Susanoo, alzo su espada y corto las 8 cabezas y 8 colas del Yamata no Orochi, tiñendo el rio de rojo; derrotando por fin al rey de las bestias.
—La noticia de la muerte de la gran bestia se extendió en todos los territorios, así como las hazañas de su asesino. Pronto, Susanoo fue proclamado el primer emperador. —Se mostraba al actor que interpretaba a Susanoo, con una capa roja y adoraba y sobre su cabeza una corona. —Fue gracias al emperador Susanoo, que pudimos hacerles frente a todas las bestias, hasta que erradicarlas totalmente 150 años después. —Representaron las batallas contra las bestias, hasta derrotar a la última. De inmediato, oscurecieron el escenario.
—Los años pasaron y la leyenda de su valentía está presente en toda la gente del imperio. —relataba el narrador—Hoy, su misma sangre nos protege y gobierna con justicia y compasión; su descendencia y emperador, su majestad .—En el escenario salió un actor vestido con armaduras doradas, un manto rojo y bordados dorados; una peluca roja sujetado en una cola de caballo. A los lados de este personaje los ayudantes agitaban cintas de colores y lanzaban confeti para mostrar celebrar a su emperador.
—¿Sa…ffron?.—murmuro inconscientemente Akane y el telón se cerró.
Akane salió detrás de los niños, que escapaban para no dar algunas monedas a los artistas. Pregunto a una persona que pasaba por ahí la ubicación del palacio imperial; el hombre le respondió apuntando hacia el noreste, Akane guiándose por la vista de sus recuerdos se encamino hacia el este. Tenía que apurarse ya había pasado dos horas desde que se fue, tendría que disculparse con Ranma después.
Mientras corría, vio a dos soldados sacar a una mujer de un negocio de artesanías, la mujer se resistía.
—Sueltenme—gritaba la mujer. —Kurome ve dentro y no salgas. —la niña que había visto Akane antes estaba llorando viendo que se llevaban a su madre.
—¿Qué están haciendo? —Akane los detuvo, aunque no sabía mucho de lo que pasaba en la capital, tenía que defender a aquella mujer.
—Metete en tus asuntos niña—advirtió uno de los soldados.
—Suéltenla…—Akane no se movió.
—Tú te lo buscaste…—El soldado se acercó amenazante a Akane.
—¿Qué está pasando? No les pago por demorarse —apareció un hombre grande y gordo, una gran nariz y cabellos negros y grasosos, que vestía con ropas lujosas, incluso llevaba anillos con piedras preciosas.
—Señor Kimura, Esta niña está retrasándonos. —se quejó el otro soldado que sostenía a la mujer.
—¿niña? —se ofendió Akane.—Ni siquiera sé cuántos años tengo, ¿parezco una niña?—pensó.
—Ohh, dime señorita, ¿no quieres acompañarnos?, te puedo dar lo que tú quieras, solo tienes estar a mi lado y atenderme, ¿Qué dices? —el hombre no dejaba de ver de arriba abajo a Akane, mientras pasaba su lengua por sus labios.
—No, gracias—Akane se asqueo. —¿Por qué se quieren llevar a esa mujer? —protesto.
—Esta mujer me debe algunos favores, esto es todo… solo negocios.
—¿Qué harán con ella?
—Señorita, no estás en la posición de hacerme preguntas—el hombre regordete se estaba hartando—pero si decides venir conmigo, te complaceré con lo que tú quieras. —trataba de tomar la mano de Akane.
—No dejes que se la lleven porfavor—lloraba la niña. —Si se la llevan nunca volverá.
—¿Sera trata?... —pensó Akane.
—Ya me hartaste—renegó el hombre—tráiganla a ella también. El soldado puso su mano sobre el hombro de Akane.
—Esto te pasa por meterte donde no…—Akane volteo rápidamente y de una patada lo mando a volar.
—Valió la pena golpear a Ranma—Akane miraba hacia donde había volado el soldado.
—Tu mocosa—el otro soldado soltó a la mujer y sacaba su katana. De repente el tiempo cambio, Akane vio en cámara lenta al soldado, que salió empujado hacia delante hasta dejar tocar el suelo y volar hacia Akane. Akane dio un paso al costado, y el soldado pasaba por su lado hasta caer y arrastrarse por el piso.
—Tu…estas vivas— El chico que había mandado a volar al soldado ahora estaba frente a Akane, vestía una túnica amarilla de manga larga, pantalones negros, un cinturón negro y pañuelo moteado amarillo, tomo a Akane de los hombros y la veía a los ojos.
—Y tu… ¿Quién eres? —Cuando Akane lo vio de cerca, se sintió mareada, tuvo que agacharse para no caer mal —¿Quién eres? —pregunto Akane jadeando.
—¿No me reconoces? —pregunto el chico agachándose junto a ella.
—Debería conocerte—pregunto Akane ya mejor.
—No me reconoce—pensó el chico mirándola fijamente y con nostalgia. —¿Ella no recuerda nada?
—¿A qué te refieres con que estoy viva? Dime la verdad, ¿me conoces? —Akane se terminó de levantar y lo miraba curiosa.
—Oigan mocosos…—el señor kimura estaba enojado de que lo ignorasen.
—Usted no se meta. —el chico y Akane de un puñetazo lo mandaron a volar.
—Me refería a que sigues viva, ese soldado iba a atacarte. — dijo el chico evitando mirarla.
—Yo podía con él. —aseguro Akane. Vio a la mujer que abrazaba a su hija. —Señora ¿está bien?
—¿Ella me creyó? —pensaba el chico ahora mirándola fijamente—Realmente perdió la memoria y parece…—el chico ladeo su cabeza. – …muy inocente…también…parece más humana.
—Estoy bien, gracias por ayudarnos—la mujer hizo una reverencia, con su hija en brazos, para entrar a su negocio.
—Ese tipo va a volver—Akane vio al viejo regordete desmayado y a los soldados recuperándose.
— No lo hará, ya me encargare de él—el chico recogió su mochila que había lanzado para atacar al soldado, encima llevaba una sombrilla roja; el cual saco y lanzo hacia los soldados desmayándolos al instante.
—¿Quién eres? —pregunto Akane.
—Yo soy Ryoga Hibiki
—Yo soy Akane—Akane le sonrió—Creo que puedo confiar en él.
—Por cierto… ¿Qué haces en los barrios pobres de la capital? —pregunto Ryoga—¿Dónde te has estado ocultando? —pensó al mismo tiempo.
—Llegue aquí por casualidad, en realidad me dirigía para otro lado.
—¿Viniste sola?
—En realidad...no, deben estar esperándome en el NekoHanten.
—¿Nekohanten?...creo haber escuchado algo. Te acompaño, la capital no es lugar en el que debas caminar sola.
Akane acepto, realmente quería llegar a aquella casa de sus recuerdos, pero era mejor no hacer enojar a Ranma. Ryoga que había recogido su paraguas, se cargó su mochila y camino junto a ella.
Akane ya se estaba cansando, Ryoga no paraba de dar vueltas con ella a la manzana. El sol ya se estaba ocultado y Akane estaba cada vez más nerviosa. Tomo a Ryoga de la mano, este el instante se sonrojo; y lo guio por un nuevo camino. Así caminaron llegar a una calle desértica.
—Vamos por aquí—Ryoga iba a tomar su mano, pero al último momento lo retiro—aún sigo siendo tímido—se enojó Ryoga consigo mismo.
—¿Por qué por aquí? Por este lado llegaremos más rápido.
—Créeme, ese lugar es peligroso—Ryoga rogaba mentalmente que confié en él. —Estoy seguro, encima de esa casa están dos asesinos del emperador. —pensaba para sí mismo.
—Bueno…—Akane lo siguió. Pasando por otra calle oscura y de gran extensión. Al final, Akane salió, sin embargo, no había señales de Ryoga.—Ryogaaa—grito.
—Aquí estabas—Había llegado Ranma que preocupado revisaba su rostro—¿estás bien?
—Estoy bien Ranma.—lo tranquilizaba Akane.—No era mi intención demorar demasiado.
—Te dije que te iba a acompañar. ¿Porque demonios no esperaste?
—Es que...quería encontrar lo más antes la herradura jejeje—reía nerviosa Akane.
—¿Y la herradura?
—Bueno…ahh…este…jejeje…no lo encontré.
— Solo cuéntame que fue lo que paso— Ranma ya se había tranquilizado —y, ¿Quién es Ryoga?
Mientras volvían, Akane le contaba lo que había pasado desde que se fue, la leyenda del primer emperador, la pelea y de cómo Ryoga la había acompañado, pero había desaparecido. Ranma la escuchaba, sus expresiones pasaban de interés, a enojo y finalmente, aunque él podría negarlo, celos.
—¿es cierta la leyenda? —pregunto Akane.
—Sucedió hace muchos años, puede ser cierto como también no, con el correr de los años ha ido cambiando algunos datos, a mí me contaron que lo hizo para poder casarse con una mujer. Se decía que al Yamata no Orochi además del alcohol, tenía un gran gusto por las mujeres hermosas. —Ranma llevaba sus brazos detrás de su cabeza.
—¿en serio? —se sorprendió Akane.
—es lo que me contaron…—Ranma recordó la pelea—a propósito, si ves una situación similar no vuelvas a hacer otra locura como la de hoy, que hubieras hecho si aparecían más soldados.
—Perdón…
Como ya había caído la noche ambos decidieron pasar la noche en la capital. Llegaron al NekoHanten, Ranma dejo que Akane durmiera en su habitación, mientras él dormía en el sofá de la sala. Acordaron salir al amanecer.
Al día siguiente, Akane esperaba en el restaurante, mientras Ranma se encontraba con Sentaro en la sala del segundo piso.
—¿Cómo conseguiste esta información? —Sentaro mostraba los documentos que Hinako había dejado el día anterior. —Están todos los nombres de los funcionarios corruptos y como encontrarlos. Anoche estuve revisándolos, podemos atacarlos…
—No atacaremos, las tropas imperiales aún están en las calles y el emperador aún se encuentra ansioso. Si atacamos ahora no dudara en enviar a su ejército a las aldeas. —Explicaba Ranma—Atacar ahora solo haría que el emperador inicie una guerra, y aun no estaban listos, no sabían cómo derrotar al emperador, aún más; el ejército revolucionario no estaba listo para hacer frente en una guerra. Encontrar a Murasame era la prioridad. —pensó Ranma.
—Hinako me ordeno quedarme aquí…pero ¿cuáles serán mis funciones? si por el momento no están realizando las misiones.
—Hinako me dijo que haces un buen té…—Ranma se levantó—Ayuda en el restaurante, Hiroki volverá pronto, se está encargando de investigar al hombre que me dio esos documentos—Ranma apuntaba a los papeles que sostenía Sentaro.
—¿No son tus investigaciones? —pregunto Sentaro asombrado.
—No, una semana antes del atentado al emperador, un hombre me los dio…ni siquiera me dio oportunidad de seguirlo…—Ranma aún se enojaba de no haber sentido su presencia, de haberlo hecho lo habría atrapado. —era un espía y de los buenos.
—Pero…¿Por qué razón hizo eso?
—La pregunta Sentaro, es... ¿porque a mí? —Ranma miraba a Sentaro esperando que el respondiera, pero al no hacerlo el respondió—ese tipo sabía que yo era el líder de Amaterasu.
Ranma bajaba con sus maletas, se despidió de Cologne y Akari, y salió con Akane.
—Espera Ranma—Akane lo detuvo, antes de dirigirse a la estación.
—¿Qué pasa?
—Prometo hacer lo que tú quieras…solo déjame ir a un lugar antes de volver. —Akane junto las palmas de su mano.
—¿Lo que yo quiera? —Ranma de inmediato pensó en cómo usar ese favor en comprobar si era la verdadera Akane. Sin querer estaba sonriendo.
—Espera…no estarás pensando cosas pervertidas ¿verdad?
—No soy un pervertido. —protesto Ranma—…pero está bien, a ¿dónde quieres ir?
Akane le explico dónde podría ubicarse la casa, y el recuerdo que había tenido antes de llegar a la capital.
—Así que mentiste—caminaba Ranma aun con su maleta.
—No quería estresar a tu madre. —Akane miraba las calles y tenía cierto sentimiento de… ¿melancolía?, de repente se había puesto triste.
Habían llegado a una zona con una superficie más alta de la capital, tenía una gran vista de la capital, más aun, desde ahí podía observase los muros y parte de arriba del palacio imperial. Akane sintió dolor en su cabeza, sin embargo, al igual que paso con Ryoga, no pudo recordar nada.
—¿estás bien? —Ranma que había visto sus expresiones, se preocupó. Akane iba a responder, pero fue interrumpida.
—Akane-chan—una señora que llevaba su cesto de compras, los saludo—¿Dónde te has metido? Prometiste que ibas a visitarme.
—¿Me habla a mí? —Akane se apuntó a si misma confusa.
—Por supuesto que te hablo a ti, tan graciosa como siempre, Akane-chan—rio la señora.
—¿Dice graciosa? —Akane estaba confundida y ¿esperanzada?, aquella señora la había llamado Akane, su nombre era Akane, ¿será posible que sea ella la chica que Ranma ha estado buscando? Cuando vio a Ranma, al igual que ella también estaba absorto en sus pensamientos.
— Ohh, veo que vienes con un joven muy apuesto, ¿acaso es tu novio? — La señora cogió a Ranma de los cachetes sacándolo de sus pensamientos—parece un buen mozo…
—Me dueleee—lloraba Ranma por el fuerte agarre.
—Ehh…no, él es…—Akane no sabía que responder. —es Ranma.—solo pudo decir ello.—¿Quién es usted?
—No creo haber cambiado tanto, dijeron que tomar baños termales rejuvenecía, pero no pensé que al punto que puedas reconocerme, jajaja…soy la casera Nanami…—la señora Nanami daba toquecitos a sus mejillas—¿Ranma? Solo Ranma entonces…jajaja—la señora seguía mirando a Ranma, como estudiándolo—pero Akane-chan ¿porque tu novio tiene una trenza?, que clase de peinados usan los jóvenes de hoy en día. —se lamentaba. —Pero no hay nada que unas tijeras no puedan solucionar—por arte de magia, en la mano de la señora aparecía una gran tijera.
—¿De dónde saco esas tijeras? — Ranma había saltado dos metros lejos de Nanami.
—¿De qué hablas muchacho?, toda dama debe tener siempre materiales de costura en casos de accidentes.
—Pero no unas tijeras tan grandes—chilló Ranma.
—Es que las calles se han vuelto tan inseguras. — suspiro Nanami—de todos modos, Akane-chan estoy segura que tu hermana y tu cuñado me darían la razón respecto a esa trenza.
—¿Hermana y cuñado? —Ranma y Akane repitieron sorprendidos, de repente ambos se encontraban a centímetros de la señora.
—¿Está hablando de que tengo una hermana y un cuñado? —Akane pregunto alegre.
—Claro, Kasumi y Takeuchi—respondió la señora.
—¿Dónde están ellos? —Ahora pregunto Ranma.
—No lo sé…—Nanami negó con la cabeza. —Akane-chan justo estaba por preguntarte eso a ti. ¿A dónde se mudaron? Tenía algo muy importante que decirles y que olvidaron antes de mudarse.
—¿Qué es? —Nuevamente Ranma y Akane preguntaron al mismo tiempo curiosos en que sería eso tan importante.
Nanami tomo aire, vio a ambos chicos y vocifero—¡Que olvidaron pagarme el alquiler! —La señora mostro dos de sus dedos. —Dos meses, fueron dos meses los que no me pagaron. —Secaba sus lágrimas con un pañuelo. Ranma y Akane se recuperaban de la respuesta de Nanami.
Nanami los dejo pasar a su hogar, luego de enterarse de la situación de Akane, su casa constaba de dos pisos, la primera la usaba ella y su esposo, que trabaja como funcionario; y el segundo piso donde se hospedaban Takeuchi y Kasumi. Actualmente alquilado a una pareja que había llegado de algunas de las aldeas fuera. Nanami les explico que, Takeuchi y Kasumi, tenían dos hijos, Hiro y Ran, ambos gemelos de 5 años, un día Kasumi le presento a Akane como su hermana, desde ese día, conto Nanami que, Akane iba de vez en cuando a visitarla. Preguntaron por el apellido de Kasumi, pero Nanami explico que Kasumi no llevaba su apellido de soltera, sino Okura, el apellido de su esposo Takeuchi.
—¿A qué se dedicaban? —pregunto Ranma.
—Takeuchi era acupunturista y Kasumi ama de casa. —respondió Nanami.
—¿Hace cuánto fue que ellos se mudaron? —esta vez pregunto Akane.
—No recuerdo la fecha exacta, creo que fue una semana antes del atentado, ¿o dos semanas antes? — respondió Nanami. Esas fueron todas las pistas que pudieron encontrar.
Ya fuera, Ranma maldecía al lado de Akane que agitaba las mano en modo de despedida hacia Nanami, que feliz también agitaba su brazo, mientras en la otra mano llevaba un manojo de dinero que Ranma había pagado por los dos meses de renta.
—Esa mujer es una estafadora. —protesto mientras caminaba con Akane al lado dirigiéndose por fin a la estación.
—Supongo que ahora son dos favores los que te debo. —Akane suspiraba, a este paso recordar su pasado le valdría muchas deudas.
Ranma y Akane, ambos cansados llegaban a la casa de Nodoka, encontraron las puertas hacia la sala entreabiertas, y oyeron risas y voces. Ranma al instante reconoció las voces. Se tensó. Akane avanzo para abrir las puertas completamente.
—Espera…Aka—Ranma había estirado su brazo para detenerla, más no fue suficiente. La puerta se abrió y todos miembros que se encontraban dentro los veían a ambos. —…ne.
—Ranma, hijo llegaste—decía el padre de Ranma, vestido en traje y con un turbante sobre su cabeza.
—Ran-chan—se oyó un grito. La joven que vestía elegantemente con un kimono y un lazo para sostener su cabello largo se levantó del sillón donde se encontraba con sus padres corría hacia el chico, para después abrazarlo. — Te extrañe mucho… —se soltó para verlo a la cara— ¿te sorprende? Por fin vamos a hacerlo oficial—estaba emocionada.
—Ukyo, creo que deberíamos hablarlo después—Ranma la alejaba de a poco. Veía por el rabillo del ojo como Akane se tensaba y volteaba hacia otro lado.
—Pero que dices Ranma, tenemos una promesa, tus padres también están de acuerdo— apunto hacia el padre de Ranma. — Ranma acaso… ¿no me quieres? — Ukyo se encontraba al borde las lágrimas. Ranma volvió a ver a Akane, pero ella se había adelantado y saludaba con reverencias a los presentes.
—Lo que pasa es que…veras…yo ya me comprometí…—Ranma de un salto llego al lado de Akane y paso un brazo por los hombros de ella—…con ella jejeje
—¿Qué estás haciendo? —susurro Akane.
—Estoy cobrando uno de los favores…— Ranma susurraba sin dejar de sonreír.
—Si no hay de otra…—Akane suspiro antes de sonreír también y afirmar—Es cierto, estamos comprometidos.
Continuará...
Holaa, primera vez que hago un texto muy largo jejeje...en realidad iban a ser dos capítulos, pero quedo así.
- Para empezar, trate de ser fiel a la leyenda del Yamata no Orochi, pero tuve que cambiar varios datos para la historia.
- Según la historia del imperio, hace mil años existieron los demonios y monstruos, traten de imaginar un poco de las criaturas del anime Inuyasha.
-Sigo dejando partes confusas, jejeje...no tengo excusas.
-¡Gracias por leer y comentar!
Zarame A
