Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail son propiedad de Hiro Mashima.


Todo sea por las nupcias

Cuatro – ¡No entiendo nada!

No habían pasado más de diez minutos desde que los leves rayos de sol se asomaron por su ventana, Lucy ya estaba de pie. La joven recorrió descalza cada centímetro de su habitación mientras evaluaba las últimas veinticuatro horas de su vida, se sentía muy confundida, porque al parecer, ya era "uña y mugre" con Natsu Dragneel. Le costaba comprender cómo su vida había cambiado tanto en menos de un mes, todo era demasiado bizarro para ella. Se cuestionaba si realmente estaba haciendo lo correcto, había aceptado salir en buenos términos con su ex-némesis, o al menos eso pensaba. El mensaje del muchacho podía ser ambiguo y quizás, ella se estaba haciendo ideas que no eran. En ese instante, recordó alguno de sus inquietantes pensamientos que tuvo la noche anterior, se desconocía a sí misma, no podía pasar del odio a la calentura así tan rápido con él.

Se avergonzaba de pensar así, quería su dignidad de vuelta. Negó con la cabeza para volver a la tierra e inhaló una gran cantidad de aire, al exhalar, abrió sus ojos con determinación.

―Quizás es hora de que me consiga un novio.

Un novio, probablemente era la solución a todos sus problemas, según la mentalidad de Heartfilia. Porque si empezaba a salir con un chico, todos esos pensamientos sobre Dragneel volarían lejos de Lucylandia.

Buscó su móvil e intentó cancelar su "cita" con el susodicho, pero algo la retuvo.

―Me estoy comportando como una tonta ―resopló―. Nadie dice que tenemos que ser novios, si quiero sanar, puedo mantener una relación cordial con él.

Diciendo esto último, corrió a su armario para escoger el conjunto perfecto, claro, para salir con su "amigo". Dejó la ropa lista en el borde de su cama para luego tomar un baño, pasar tanto tiempo en su estado delirante le restó importantes minutos a su retoque.

Ya lista, dejó su apartamento para ir a pedir un taxi. En el camino hacia el lugar acordado, revivió aquel momento en el que Natsu le salvó la vida, o algo así. No quiso pensar en qué cara habrá puesto al ver a Juvia y Gray tan cerca, esperaba no haber sido tan evidente. Aún no se dignaba a escribir a su amiga, no obstante, sabía que en algún momento tendrían que conversar sobre lo ocurrido.

Aunque la idea le daba terror, se había comportado como una idiota.

No quería dañar a Juvia, era una de las personas que más quería. Se cuestionaba si realmente tenía sentido dar tanta explicación, había pasado mucho tiempo desde entonces.

Sus reflexiones fueron interrumpidas por el conductor, quien ya había llegado a su destino.

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Al bajar del auto, se encontró de forma inmediata con Natsu, quien la observaba desde el otro lado de la calle. El joven levantó su mano para saludarla, ella respondió en lo que esperaba la luz verde para cruzar. Cuando ambos se encontraron, Dragneel llevó la mirada hacia su reloj.

La rubia juntó ambas palmas como si fuera a rezar.

―¡Siento la tardanza!

―Tranquila, la verdad estaba preocupado.

Lucy alzó la cabeza, sorprendida.

―Pasaron quince minutos ―le mostró su reloj―. Como no llegabas, había pensado en ir por ti.

―Tuve algunos inconvenientes…―explicó ella sin tanto detalle, mientras desviaba la vista.

―Está bien ―sonrió―. No sé si lo recuerdas, pero habíamos quedado de elegir los últimos detalles para el pastel, más que nada la decoración.

La mente de Heartfilia hizo cortocircuito, lo había olvidado por completo.

"¿Entonces no era una cita?", fue lo primero que pensó.

Sintió como el calor subía desde la parte baja de su espalda hasta su nuca, realmente se había hecho un montón de ideas locas en su cabeza.

―El pastel ―asintió como robot―. Claro, cómo lo iba a olvidar.

Mentía, mentía con descaro.

Acababa de traer de regreso tal recuerdo a su "yo" interior, apenas tenía imágenes del momento en el que habían acordado verse para ese tema. Posiblemente fue algo que intentó olvidar, al tratarse de una salida un tanto incómoda, en ese entonces.

Fue tal el nivel de error, que en ningún momento le hizo ruido el hecho de que Dragneel le pidiera reunirse con él cerca de la pastelería.

―Por lo que veo, está abierto ―Natsu señaló el local―. Aprovechemos que es temprano.

Lucy lo siguió sin decir nada, quería dejar de sentirse tan torpe.

Para suerte de ambos, los atendió la misma joven de la otra vez, quién los llevó a ver los adornos y los últimos detalles del pastel. La rubia le tomó varias fotos al diseño final para hacerse una idea de cómo quedaría, estaba segura de que Levy estaría contenta. Tras acordar la fecha para retirar el encargo, terminaron con el asunto, que les tomó al menos cuarenta minutos.

Al salir de la pastelería, Natsu buscó unas fotografías en su teléfono y se las mostró a Lucy.

―Hace poco abrieron este restaurante, ¿te parece si vamos?

―¿Ahora?

El rugido en el estómago de Lucy interrumpió su pregunta, también anunciaba que ya era hora de almorzar.

Natsu soltó una carcajada.

―Sí, ahora, por lo que veo no tomaste desayuno.

―Bueno, la foto que me mostraste me inspiró ―contestó desviando la mirada―. Esos canelones se veían deliciosos.

―Entonces vamos, yo te invito.

Sin más, Heartfilia aceptó su propuesta.

Al llegar al lugar, uno de los garzones los posicionó con rapidez en una mesa ubicada en la terraza. El restaurante tenía un aire vintage, pero todo se veía muy bien cuidado.

―Sabes, recordé la primera vez que fuimos a comer hamburguesas.

―¿Por qué? ―preguntó ella, con curiosidad.

―Porque cuando te invité, tu estómago soltó un estruendo muy simpático ―Natsu intentó contener la risa―. Y hoy ocurrió exactamente lo mismo, es divertido.

Lucy cubrió su rostro enrojecido mientras giraba para no dejarse ver, como una niña amurrada.

―Lo siento, no pude controlarlo.

―Está bien, eso es lo que te hace tan especial.

Dragneel le regaló una tierna sonrisa, por su parte ella solo atinó a corresponderle dicho gesto.

―Quiero saber más de ti, Natsu.

Al escuchar esto, el joven casi se traga uno de los hielos que traía su vaso. No se lo esperaba.

―¿Cómo? ―fue lo único que logró decir.

―Bueno, hay muchas cosas de ti que me intrigan ―Lucy mantenía la vista fija hacia sus ojos verdes―. Más que nada, sobre tu cambio, bueno, entenderás que me es algo raro verte tan distinto.

―Puedes preguntarme lo que quieras ―le contestó con tranquilidad.

Lucy respiró profundo para luego continuar la charla. ―¿Cómo fue todo el proceso de tu cambio? ―continuó― ¿Qué hizo que decidieras hacer las cosas diferentes?

―Desde el abandono de mi madre, forjé un fuerte rechazo hacia las mujeres. Ver a mi padre destruido y desconsolado solo empeoró todo ―mientras hablaba, a ratos su voz parecía quebrarse―. Mi hermano se alejó de nosotros y empezó a andar en malos pasos, me sentía muy solo, Lucy, era tan solo un niño.

―Lo siento mucho. ―dijo ella, con pena.

―Tranquila, eso ya pasó ―la miró con dulzura―. Lo peor de todo, fue que terminé liberando mi estrés en la escuela, armé una coraza del chico malo para que nadie más pudiera herirme, entonces era yo quien terminaba hiriendo al resto ―explicó, avergonzado.

Lucy le seguía el relato con atención.

―Me arrepiento un montón por haberte hecho daño, no te imaginas cuánto ―se agarró la cabeza―. Hubiera deseado mostrarte quien era en realidad y que tú pudieras verlo, pero tenía miedo. Y peor, en ese momento Gajeel también estaba pasando por varios problemas en su casa, por lo que entre ambos nos potenciábamos la ira.

―Entiendo…

La rubia estaba totalmente conmovida por sus palabras, no tenía ninguna duda de que estas eran sinceras.

―Cuando finalizó el año escolar, mi padre quiso arreglar las cosas. Él estaba yendo a terapia y quería que tanto Zeref como yo fuéramos también ―dijo refiriéndose a su hermano―. Desde ese momento, pude sentir que las cosas iban a mejorar.

Dragneel se tomó una breve pausa en su relato debido a que el mesero traía la comida que habían pedido, esperó a que este se fuera para poder seguir.

―Hablar con un profesional fue de mucha ayuda para mí ―le dio un sorbo a su vaso antes de continuar―. Me ayudó a sanar poco a poco todas las grietas que tenía, también a retomar la relación con mi padre y mi hermano, que estaba perdida.

"Sanar", esa palabra se posaba constantemente en la mente de Heartfilia.

―Cuando ya había terminado mis primeras sesiones, comencé a cambiar mi forma de canalizar mis emociones ―mencionó con algo de gracia―. Para muchos esto suena algo absurdo, pero…

Lucy le interrumpe. ―¿Absurdo? ―negó con la cabeza―. Me parece un acto más que admirable.

Tales palabras causaron que Dragneel mostrara un leve sonrojo en sus mejillas.

―Empecé a valorar más todo lo que me rodeaba, mis compañeros, mi familia ―se detuvo unos segundos, sin quitar la mirada de su acompañante―. Lamentablemente, no pude remendar mi relación contigo, pues te habías ido del país en ese tiempo.

Heartfilia mantuvo una mirada nostálgica. Recordó cuando sus padres le anunciaron que se mudarían lejos de Fiore, al inicio, no se lo tomó nada bien, pues había nacido y crecido en Magnolia. Eso significaba alejarse de todo lo que la rodeaba, sus amigos, sus lugares favoritos. Fue una época complicada.

―Si te soy honesta, me generaba mucha ansiedad el pensar que me encontraría contigo algún día ―declaró―. Pensaba que seguías siendo la misma persona.

―Este soy yo, en realidad ―se apuntó con su pulgar, orgulloso―. No fue fácil, pero logré encontrar al verdadero Natsu.

La muchacha rio con timidez, no podía creer que se sintiera tan a gusto.

―En serio, jamás creí que podría llevarme bien contigo.

―La verdad es que yo siempre quise llevarme bien contigo ―confesó.

―Pues no lo intentaste del todo ―respondió ella, con jocosidad.

―No sabía cómo abordarte, todo lo que te decía te molestaba ―dijo Natsu, en su defensa.

―Podrías haber empezado con un: «Buenos días Lu, qué linda te ves hoy» ―citó imitando la voz de su acompañante.

El acusado no pudo contener la risa. ―Y me habrías golpeado.

―Eso jamás lo sabremos ―Lucy se echó para atrás, acomodándose en su asiento, muestra de que ya se sentía lo suficientemente cómoda con Natsu. Como si ya hubiera vencido aquella barrera que permanecía entre ambos―. Bueno, en ese entonces no era tan linda que digamos ―dijo ella, risueña―. Entiendo que no lo pensaras…

Natsu la contempló con seriedad, no parecía estar de acuerdo.

―Te equivocas, para mí eras la más linda de la escuela.

La confesión fue tan inesperada que Lucy dejó caer sus cubiertos al piso, actuó rápidamente para recogerlos y que la regla de los cinco segundos se cumpliera. No obstante, el mesero no creía en tal mito, así que de forma inmediata hizo el cambio. Natsu volvió a reír con ganas.

―Eres demasiado graciosa, Lucy.

―¡Cómo no! ―exclamó, sonrojada―. Me acabas de decir algo muy vergonzoso.

―Solo dije la verdad ―respondió él, serio―. Quizás tú no lo creías así, pero muchos lo pensábamos.

―Di-digamos que nadie me lo decía del todo, entonces era difícil que fuera consciente del tema ―mencionó Lucy, recordando su peculiar paso por Fairy Tail.

―¿No tenías espejo en tu casa? ―preguntó Natsu, con gracia.

―¡Claro que sí! ―respondió ella, en el mismo tono―. Solo que, en ese tiempo me costó mucho el quererme a mí misma. Chicas como Minerva no paraban de decirme lo fea que era, entonces…

―Lo siento, debí ser más claro contigo y decirte lo linda que eras ―intervino Dragneel―. Perdón, lo sigues siendo.

Lucy mordió su labio inferior, esta mañana no dejó de batallar consigo misma para dejar de pensar tanta bobada y su compañero le salía con ese tipo de cosas. Quiso pensar que solo estaba intentando ser amable, para enmendar todo lo que pasó antes.

Se preguntaba cómo sería la vida si en ese entonces, Natsu fuera su amigo. Luego, recordó una frase que leyó en una de sus tantas novelas: "Cuando una flor no florece, en vez de cambiar la flor, se cambia su ambiente para que pueda crecer". Le hubiera gustado saber por lo que estaba pasando Dragneel en ese entonces y haberle ayudado, como fuese. Él solo necesitaba ser escuchado, que alguien lo abrazara y le dijera que todo iba a estar bien.

Ahora, sabía que no todo iba a depender de eso, era más que obvio que la terapia había hecho la mayor parte del trabajo, aunque el entorno también era un factor importante.

Los pensamientos que atacaban Lucylandia fueron suspendidos al sentir cómo la cálida mano de Natsu se posaba sobre la de ella.

―Como sea, me alegra que ahora podamos tener una relación de amistad ―dijo él, sin dejar de sonreír.

―Amistad…―repitió ella, con timidez.

―Perdona, quizás no es tu intención…

―¡Claro! ―Lucy le interrumpe―. Seremos amigos, cuenta con eso.

De alguna forma, aún le parecía raro que esas palabras salieran de su boca, pero sabía que eso iría cambiando con el pasar de los días. Ya habían superado la etapa más complicada, o al menos eso creía. La sobremesa se extendió por un buen rato, más del presupuestado. Ambos habían tenido un día bastante divertido y cómodo, muy en el fondo no querían que terminara. Sin embargo, ya era hora de partir.

En lo que el nuevo dúo amistoso caminaba hacia la salida, una chica que se encontraba frente a ellos se acercó para abordar al muchacho de cabello rosa.

―¡Natsu! ―exclamó tras aferrarse al brazo del susodicho―. Al fin te veo, no me has contestado mis mensajes.

―Hisui…

Lo único que pudo decir Dragneel fue el nombre de su aparente conocida, aunque por la manera en que se trataban parecía algo más complejo de entender. Desde su metro cuadrado, Lucy observaba todo mientras intentaba procesar cada última palabra que mencionaron, necesitaba entender lo que estaban viendo sus ojos, aunque no se requería de tanta inteligencia para ello.

Era más que obvio, estaban saliendo.

Para hacer más interesante la escena, la chica giró su rostro hacia Lucy para obsequiarle una mirada de pocos amigos.

―¿Quién es ella? ―preguntó Hisui― ¿Acaso ahora sales con otra?

―Lucy es mi amiga ―Natsu respondió con rapidez.

El ambiente estaba tenso, pero quién peor se lo estaba pasando era la tercera en discordia.

―Disculpen, si necesitan hablar los dejo solos ―Lucy avanzó hacia la calle no sin antes despedirse, lo que menos deseaba era meterse en problemas.

Se encaminó hacia la parada de taxis más cercana para luego sentarse a esperar, era inevitable el no pensar en lo que acababa de ocurrir. Observó la pantalla de su teléfono e intentó buscar cualquier distracción que la sacara de su tortura mental, había sido demasiado incómodo para ella y necesitaba entender por qué.

Respiró profundo para luego sonreír para sí misma, esperaba haber hecho lo correcto. No quería que su nuevo amigo se metiera en líos por su culpa. Le inquietaba saber si las cosas se habían arreglado durante su ausencia.

Para su sorpresa, no pasaron ni cinco minutos cuando vio como a lo lejos Natsu corría hacia donde se encontraba ella. Fue tan inesperado, al punto de que llegó a restregar sus ojos con cautela para comprobar que la vista no le fallaba, le costó convencerse de que se trataba de él.

Cuando ya lo tenía en frente, se puso de pie.

―¡Menos mal! ―exclamó entre jadeos―. Creí que te habías marchado.

Lucy lo vio con asombro.

―¿Por qué has venido? ―preguntó, confundida.

―¿Pensabas que iba a permitir que regresaras sola? ―respondió él con otra pregunta―. Fuiste mi acompañante el día de hoy, lo mínimo que puedo hacer es asegurarme de que llegues bien.

Ella negó con la cabeza.

―Pero los dejé para que pudieran hablar.

―Ya hablamos ―respondió.

Sin dar más información, Natsu le mostró las llaves de su auto.

―Vamos, te llevo.

La rubia se sentía en un "Déjà vu", recordó la última vez en la que decidió dejar a Lisanna en la fiesta para acompañarle hasta su casa. Se preguntaba si esto sería algo recurrente.

Por otro lado, le costaba negar la propuesta de su nuevo amigo, pensó que si se iba con él, podría sacarle algo más de información. Era inevitable, la curiosidad le mataba por dentro.

En lo que aceptó, ambos emprendieron camino hacia el hogar de Heartfilia. Un viaje en el que solo se podía escuchar la radio y unas cuantas bocinas desde el exterior. El par permaneció en silencio durante todo el trayecto. Solo intercambiaron algunas miradas gracias al espejo retrovisor, lo cual solo hacía que todo fuera más incómodo. Lucy se lamentó el no poder sonsacar más información respecto a la tal Hisui, había fracasado en su rol de chismosa.

El vehículo se detuvo frente al apartamento, sin embargo, antes de que la chica intentara abrir la puerta, Natsu rompió el silencio.

―Hisui no es mi novia.

Lucy volteó hacia él, de forma inmediata.

―¿Por qué me lo dices? ―preguntó ella, fingiendo desinterés―. No tienes que darme explicaciones, somos amigos.

―No lo sé ―Natsu frunció el ceño―. Me apena que te hayas visto envuelta en un problema con ella y quería que lo supieras, no somos nada serio, es decir…

―Entiendo, son amigos con derechos.

―Yo no le llamaría así ―se rascó la cabeza, incómodo―. Salimos de vez en cuando, pero sin compromiso.

Lucy hizo una mueca.

―Al parecer ella no cree lo mismo ―replicó ella, con burla.

Tras soltar estas palabras, se arrepintió al instante, especialmente por la cara de estupefacción que puso Dragneel al escucharle. Parecía una escena de celos y por nada en el mundo quería que se viera de esa forma, pues no había sido su intención. Pasaron tan solo segundos para que ella intentara arreglar todo.

―Lo siento ―le sonrió para calmar el ambiente―. Entiendo a lo que te refieres y de verdad, no me debes explicar nada.

―Si claro, tienes razón ―Natsu asintió, también sonriente.

―Muchas gracias por traerme, estoy al debe contigo ―comentó ella, con gracia.

―Nada de eso, ya sabes que lo hago sin esperar nada a cambio.

Ambos se contemplaron con estima, asimilando todo lo que había avanzado su relación en estos días y como poco a poco, aquellas heridas del pasado iban cicatrizando. Tanto Natsu como Lucy habían recorrido un largo camino antes de encontrarse, en el cual debieron aprender a aceptarse ellos mismos y progresar en la vertiginosa carrera la cual muchos llamaban vida.

La muchacha sentía como aquellos verdes ojos se clavaban sobre ella, sin cambiar de rumbo, quiso admirar por unos segundos más ese noble semblante que adornaba el rostro de Natsu, el cual se lucía mucho más bajo la leve luz del atardecer. Desde su asiento, el joven se encontraba en la misma situación. Moría por saber qué pensaba Lucy en ese entonces.

Fue ahí cuando en la radio empezó a sonar la canción Lovesong de The Cure, con una letra lo suficientemente melosa para interrumpir la escena.

El dúo soltó una risotada al unísono, como si hubieran compartido el mismo pensar. Lucy le regaló una tierna sonrisa antes de salir del vehículo para luego caminar hacia su apartamento. Antes de marchar, Natsu esperó paciente a que esta entrara.

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Habían pasado cuatro días desde su último e intrigante encuentro con Natsu, desde aquel entonces no han cruzado ninguna palabra. Y es que en verdad, no había motivo para hacerlo, ambos ya habían coordinado el tema del pastel, por lo que no quedaba nada pendiente. Lucy pensó que era lo mejor, ya parecía raro el hecho de verse tanto, puesto que ni con sus propios amigos era así. Al menos, le aliviaba saber que ahora estaban en buenos términos y construyendo una relación de amistad.

Aunque por segundos recordaba el nombre de aquella muchacha, Hisui. En su mente se reproducía la escena en bucle, ambos saliendo del restaurante y encontrándose con esa chica. Uno de sus grandes defectos era su curiosidad y Natsu no era muy buen confidente, fue poco lo que pudo decir al respecto, le hubiera gustado obtener más detalles.

Al mismo tiempo, se arrepentía por haber pensado tantas boberías, incluso llegó a creer que iba a una cita con él. Era bueno que algo como esto sucediera, para que Lucy aterrizara.

Natsu solo estaba siendo amable con ella, demasiado por cierto. Sin embargo, no debía confundir las cosas, él llevaba una vida amorosa bastante activa.

La rubia, quien descansaba como peso muerto sobre su sofá, empezó a echarle un ojo a sus redes sociales. Todo este análisis le recordó un punto importante; no contaba con acompañante para la boda. Y vaya que era relevante que tuviera un compañero, especialmente para el momento del baile. Ojeó el perfil de algunos seguidores, pero nadie le llamaba del todo la atención, contando que una gran parte de ellos vivían en Elmina.

Necesitaba una pareja a la brevedad y que estuviera en Magnolia.

Abrió la pestaña de los mensajes privados, para su sorpresa, hubo dos que llamaron profundamente su atención. El primero era Dan Straight, un viejo amigo de la ciudad. Lo conoció gracias a los negocios de su padre, ya que ambas familias fueron socios por bastante tiempo. Si bien no congeniaban del todo, era simpático y podía ser un buen candidato para acompañarle.

El segundo le sorprendió más, se trataba de Loke Lyon, un chico que también estudiaba en Fairy Tail. A pesar de que no estuvieron en la misma clase, el muchacho era bastante popular en aquel entonces. No podía negarlo, era un chico atractivo y muy interesante, pero no le conocía tanto.

En cuanto al resto de su bandeja, no había nadie más que pudiera postular al casting. Optó por responder a ambos, con Dan ya tenía una conversación en curso, por otro lado, la situación con Loke era diferente. Fue él quien tomó la iniciativa, dedujo que sus últimas fotografías en bikini habían hecho efecto.

―Qué comiencen los juegos del hambre ―murmuró mientras tecleaba en su teléfono.

Así se pasó la tarde, respondiendo los mensajes de sus pretendientes y completando sus quehaceres. No tenía tiempo que perder, el reloj corría y la misión de encontrar un compañero se iba a cumplir en breve.

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Al día siguiente, Lucy se juntó con sus amigas gracias a un improvisado encuentro a petición de Erza, quien parecía bastante insistente. Las chicas acordaron verse en un connotado bar de la ciudad, su fuerte eran los tragos de la casa, los cuales se viralizaron por todas las redes sociales. Era un sitio pendiente por visitar para ellas.

Por tal motivo, no había pasado ni un segundo de la hora acordada y ya todas se encontraban en la entrada.

―¡Hola, chicas! ―saludó Heartfilia.

―¡Qué puntuales! ―bromeó Levy―. No perdamos más tiempo y entremos.

Ya ubicadas en la mesa, pidieron unas cuantas bebidas y algo para picotear mientras esperaban. En lo que llegaba su pedido, se pusieron al día en unos cuantos minutos. Por su lado, Lucy decidió omitir el "asunto Natsu", más que nada para bajar el perfil. Ya había hecho bastante conflicto por todo el drama de los padrinos de boda.

―Bueno chicas ―Erza cambió bruscamente de tema―. Las quise reunir para proponerles algo.

Todas pusieron su atención en la pelirroja.

―Jellal tendrá libre su casa de playa para este próximo fin de semana ―explicó―. Y se nos ocurrió la genial idea de organizar un paseo entre amigos. ¿Qué les parece?

―A mí me parece bien ―respondió Juvia, ansiosa―. Aunque me genera curiosidad saber quiénes van.

Erza observó a Lucy, con duda. ―Eso lo deciden ustedes.

―Si lo dices por mí, no me importa que vaya Natsu y el resto ―contestó la aludida―. Ahora nos llevamos bien.

Esto último ocasionó que todas quedaran con la boca abierta.

―¿Me perdí de algo? ―Levy codeó a su amiga con burla.

Lucy dejó escapar una carcajada. ―Nada especial, solo hablamos y ahora intentaremos ser amigos ―suspiró ante las miradas interrogantes ―. Sé que suena bizarro, pero así son las cosas.

―Si es así, me alegro por ti, Lucy ―dijo Erza, sonriente.

El resto parecía compartir el sentimiento.

―En ese caso, sumamos a los chicos ―Levy comenzó a enumerar―. Veamos; Jellal, Gajeel, Gray y Natsu…

―Por el lado de las chicas seríamos nosotras, contando a Lisanna ―añadió Juvia.

Erza asintió.

―Si se suma alguien más, lo sabremos luego ―concluyó la pelirroja―. Es una casa grande, así que estaremos a gusto.

Luego de organizar los últimos detalles para el viaje, las chicas se despidieron para volver a sus rutinas, no obstante, antes de que Lucy se alejara del lugar, Juvia se acercó para que pudieran hablar a solas.

Se acomodaron en un iluminado parque que se encontraba a pasos del bar y cercano a una estación de taxi. Al tomar asiento en una de las bancas, ambas se quedaron en silencio. Se podía apreciar la incomodidad. Desde aquella escena en la casa de Juvia, ninguna quiso hablar sobre lo ocurrido, hasta ahora.

―Lo siento, Lucy.

―Nada de eso, por favor no te disculpes ―Heartfilia negó con la cabeza.

―Te juro que lo que pasó entre Gray y yo comenzó hace al menos unos meses ―explicó―. Jamás me habría acercado a él en el pasado, sabía que te gustaba ―Juvia pegó la mirada hacia sus zapatos, se veía muy acongojada y le costaba terminar las frases.

Por sobre todo, temía perder la amistad de la rubia. Ambas iniciaron una preciada relación durante la época escolar. Cuando ingresó a Fairy Tail, temía el hecho de no poder hacer amigos debido a su timidez, no obstante, Lucy fue una de las primeras chicas en acercarse.

Su lamento fue interrumpido por el fuerte abrazo de Heartfilia.

―Perdóname tú a mí ―dijo con la voz quebrada―. Es verdad que el verlos juntos me impactó, pero porque realmente fue sorpresivo ―soltó una pequeña risa―. Y bueno, Gray solo fue un amor platónico, él jamás correspondió mis sentimientos.

―Aun así…

―En el momento en que los vi, cerré ese episodio por completo ―le guiñó un ojo―. Además no le culpo, eres una chica hermosa, cómo no se iba a fijar en ti.

Juvia empezó a reír, aún tenía los ojos vidriosos.

―Ya no pensemos en eso ―Lucy la tomó de las manos―. Quiero que seas feliz. ¡Prométemelo!

―Lo prometo ―respondió Juvia.

El encuentro concluyó con un afectuoso abrazo entre ambas chicas, quienes decidieron priorizar su amistad y avanzar hacia el futuro con madurez.

Continuará…


Muchas gracias por sus mensajes, tanto públicos como privados jajaja

Sé que me ausenté por un largo tiempo y me da algo de penita que el fandom de FT esté medio dormido (tengo fe de que revivirá con el anime de 100YQ), pero de todas formas me comprometí a terminar esta historia y a crear nuevas, así que en eso estamos.

Les agradezco su tiempo.

Saludos,

Kaya.