De repente una abertura se hizo sobre la ciudad. Bajo las copas de espesas nubes, el cielo sangró despiadadamente contra el asfalto.

Kaworu parecía indiferente a la cortina de lluvia. Ni siquierase preocupaba por el bullicio y la muchedumbre que se agolpaba buscando refugio. Pero sí fue capaz de sentir cuando la bruma sobre su cabeza se detuvo.

Se volvió, sin ocultar la sonrisa ladina en la esquina de su boca, cómo si se tratara de una agradable sorpresa y no de un ardid hilado porque conocía el itinerario del objetivo.

A su espalda el muchacho no había dicho nada, simplemente continuó sostiendo el paraguas inmóvil para él. Esperando que se diera cuenta de su pequeña presencia.

Shinji lo había vislumbrando hacía varios minutos, y se mantuvo apartado, solo aguardando a que el hombre se diera por vencido. Sin embargo él seguía allí, fingiendo verse indefenso y desvalido.

Pero aunque se mordía las mejillas con frustración, no podía apartar la mirada de aquel rostro tan familiar. De repente recuerdos emergieron y de su garganta burbujeó la cálida amargura. Y antes que más memorias siguieran aguijoneando su mente, trató de entregarle el paraguas para marcharse.

Pero el hombre cubrió la mano que sujetaba el mango con la suya.

"Ya que nos encontramos, ¿Porqué no vamos juntos?" aunque hizo que sonara como una cordial sugerencia, no espero una respuesta y lo arrastró suavemente por la populosa calle.

"Esto no es una coincidencia, ¿verdad?" se aventuró a indagar con fingido malhumor Shinji.

"No es como si pudiera controlar el clima" confesó esto con una sonrisa socarrona y alzó los hombros inocentemente.

Cómo el amparo que ofrecía la sombrilla era poco para dos hombres adultos, se vieron obligados a pegar sus cuerpo de manera incómoda mientras trataban de adecuarse al paso del otro.

No sabía Shinji cuánto tiempo permaneció ensimismado, solo sintiendo el ligero roce de sus hombros. Pero deambularon un largo rato antes de hallar refugio bajo el tejado de un restaurante.

"¿Has cenado?" indagó apuntando con naturalidad al interior del local.

"Comí en el trabajo..."

"hmmm-" Nagisa no pareció desmotivado en lo más mínimo "Yo no he cenado aún."

"...yo debería regresar o perderé el tren."

Shinji era consciente que debía levantar el muro antes de escuchar la siguiente pregunta, o podría ceder, y todo aquel sacrificio que deseaba pagar, simplemente acabaría regado por el suelo.

"Entonces te acompañaré a la estación."

"Pero no has cenado..."

Al hacer un gesto para extender el paraguas , Kaworu expuso su hombro derecho completamente empapado. Por supuesto, lo había sujetado todo el camino pensando en su acompañante. Ikari volvió el rostro con una mueca complicada.

Al final de cuentas, era el único inquieto y ansioso. Solo él cargaba con las dolorosas escenas del pasado. Nadie recordaba sobre los Evas, la tierra cuajada en desgracia, el deseo de Gendo, su madre, el sacrificio del quinto niño...

Se habían ocupado en enterrar aquella tristeza bajo un mundo en el que todos tuvieran oportunidad de empezar. Donde puedan hilar la vida que quisieran, para que nunca más deban ligar sus elecciones y su destino a él, en su deseo de protegerlo, de hacerlo feliz..

Al inicio fue difícil, pero tras conocer el amor, las separaciones, el dolor de perder un ser amado al pasar el tiempo todas las cosas que encontramos acaban pareciendo iguales.

Podía permitirse seguir adelante sin sus amigos, para que ellos fueran felices. Y a final aquel pasado se había distendido lentamente, cómo una tenue gasa sobre los ojos.

O al menos eso pensó hasta que lo volvió a ver aquella mañana, del otro lado del andén.

Pudo reconocerlo, ahora con una embestidura de adulto joven; pero aún cargaba la misma mirada apacible.

Ese primer encuentro lo dejó tan abatido que terminó evitando por completo aquella estación durante medio mes. Solo para reírse de su propia estupidez. Por supuesto que el Kaworu Nagisa actual no tendría una sola memoria suya,fue una desventura de la vida que los acercó, pero realmente estaban ya demasiado lejos.

Se consoló con estos pensamientos, asegurandose que si volvía a pasar, sería capaz de verlo como a un desconocido.

Y todo hubiera seguido su curso natural, de no ser porque Kaworu se plantó esa misma mañana decidido a hablar con él. Al inicio solo eran comentarios amistosos, o preguntas generales sobre los horarios del próximo tren, y el clima. Pero antes de que Shinji se diera cuenta, aquella coincidencia acabo por volverse cada vez más frecuente. Hablaban casi a diario durante la mañana antes que abordara expreso que los separaba. Pero durante ese periodo Kaworu se pegaba a él, sonriéndole y agitando la cola con alegría cómo un cachorrito.

Lentamente esas sonrisas amistosas comenzaron a echar raíces y a corroer la infraqueable distancia que Shinji se propuso mantener.

Y claro, no pudo solventar tal supuesto por demasiado tiempo, así que al final aceptó y Kaworu prometió dejarlo en casa tras la cena. Hizo caso omiso a la mirada acusadora del otro.

Esperar bajo la lluvia había sido un mero improviso, después de todo habia adquirido el hábito de aparcar el auto a varias cuadras, para no correr el riesgo de que Shinji escapara nuevamente al reconocerlo.

Cuando ingresaron al local, recibieron toallas, y se les ofreció una mesa.

"¿No deberías mirar tu comida, Nagisa-kun?" preguntó con ligereza sin que fuera necesario levantar la vista. Por supuesto que podía sentir sentir esa profusa mirada.

"Me preguntaba si lo que pidió Shinji es delicioso..." Respondió con ojos expectantes.

Ikari hizo oídos sordos al descaro, simplemente comenzó a ignorarlo y se abocó con seriedad a dar un generoso mordisco a la hamburguesa que tenía enfrente.

No tenía intenciones de montar una escena tan descabellada de un hombre adulto alimentando como un bebé a otro en un sitio público.

Los hombros de Kaworu temblaron, pero no se dió por vencido, extendió el pulgar y limpió galantemente las mijagas que salpicaban las mejillas de Shinji.

-Delicioso- ronroneó mientras se llevaba el pulgar a los labios sonrientes, sin prestar atención al resto de los comensales que tenían los ojos fijos en su mesa.

Shinji tragó en seco, ese roce lo puso muy inquieto.

"¿P-porque hiciste eso?"

"Lo siento, ¿Quieres probar del mío también?" Aunque el joven se disculpó, no había un apice de arrepentimiento en su tono, e incluso tuvo el descaro de extender una cuchara hacía shinji con intención de alimentarlo.

Al final ya no fue capaz de verlo a la cara, así que se abocó denodadamente a la cerveza para disipar la atención de su rostro hormigueante. No pensó jamás que a esta edad, se sonrojaria como una adolescente ¡Y por nada menos que otro hombre!

Después de dos vasos su mente se volvió blanda y difusa. El alcohol calentó sus extremidades y su rostro estaba cubierto de un suave arrebol.

"Debes haber tenido muchas novias antes, con ese lindo rostro seguro eres muy popular..." pensó Shinji distraídamente con el mentón sobre las palmas, mirando con interés a su acompañante.

"La verdad no tengo experiencia en esas cosas, nunca salí con nadie antes." respondió Kaworu con voz llana.

Los ojos de shinji se llenaron de pánico y despertó de repente, ¿Lo había dicho en voz alta?

"Pero espero cambiar eso pronto.."

"Eh?"

"Shinji, sabes que estoy intentando cortejarte ¿verdad?"

"Eh?!"

Cómo aún estaba desinhibido por la cerveza comenzó a preguntar descarada y tontamente el porqué, pues era más que evidente que la mayoría de las mujeres presentes habían volteado al menos una vez para ver a kaworu.

"¿Sabes que soy un chico?"

"No es algo que ignore" en ese momento Nagisa interceptó la mano y la sostuvo frente a su rostro mientras estudiaba los dedos cariñosamente.

"Pero shinji tiene lindos ojos con pestañas largas, una nariz pequeña, sonrisa suave, hasta sus manos son demasiado bonitas."

"Oye! A ningún chico le gustaria ser llamado lindo"

"Lo siento, permíteme corregirme" dicho esto, se inclinó muy cerca de su oreja y susurró palabra por palabra. "me gusta mucho más cualquier parte de Shinji, que cualquier otra chica."

Al final no recordaba mucho de la cena, hablaron informalmente de temas futiles hasta que su visión se tambaleó por el alcohol. Aún en estado somnoliento pudo escuchar que Kaworu pedía la cuenta y lo ayudaba ponerse de pie.

Cuando fue golpeado por este abrazo repentino, Se sintió abatido y desolado, todo el afecto reprimido entró como una ráfaga de viento por la ventana.

¿Cómo podía seguir aceptando la cercanía de Kaworu otra vez? ¿Acaso no lo había liberado del eterno destino de sufrir una y otra vez por su causa? Por aquel tonto deseo de hacerlo feliz...

"No llores, por favor" murmuró con angustia Nagisa una vez que estuvieron fuera. Por desgracia esto tuvo el efecto contrario y Shinji gimoteó bajo el paraguas mientras Kaworu lo rodaeaba con fuerza.

Fue incapaz de soportar esa avalancha de afecto. Comenzó a gritarle con las mejillas llenas de lágrimas. Trato de explicar que no quería que se sacrificara por él nunca más. Lo culpó una y otra vez. "¿Porque volviste Kaworu-kun? Yo te deje ir para que seas feliz! Deberías alejarte de mí y vivir una buena vida!"

Trató de apartarse bruscamente pero unos brazos lo rodearon con fuerza encadenando su cuerpo.

De repente Kaworu habló con sincera angustia y desolación, cómo si realmente no supiera la respuesta a la pregunta.

"Si tú estás aquí, ¿Dónde mas podría ir?"

Shinji se disculpó con frustración y deseó de todo corazón que nunca se hubiesen reencontrado en esta vida. Todo era culpa suya por dejarse llevar, Kaworu ya había sacrificado demasiado, y él ni siquiera pudo pagarle todo su amor...estaba tan arrepentido.

Ante estás palabras Kaworu frunció el seño. Entrelazó sus manos y lo arrastró al auto sin admitir protestas.

"Nunca más vuelvas a decir algo así" reprendió con severidad mientras besaba y lamía amorosamente las lágrimas del rostro que no dejaban de fluir.

Las sombrillas coloridas y las luces de la calle pululaban detrás del cristal nebuloso dando una imagen ensoñadora de la ciudad, que hace unas horas los había golpeado sin piedad.

Durante toda su vida Kaworu vivió con una sonrisa amable e indiferente hacía los demás.

Pero shinji Ikari era un caso diferente. Él era su destino, lo supo desde que lo vió por primera vez.

Su corazón se oprimía cada vez que albergaba la dolorosa posibilidad de perder a esta persona.

Ya era tarde cuándo se dió cuenta que había sido capturado por sentimientos que no lo llevarían a ninguna parte. Pero aún así se sumergió con valentía en esta emoción desconocida y siguió acercándose con terquedad, a pesar de notar como Shinji lo evitaba deliberadamente.

Se aferró a la cintura del joven y hundió el rostro en el recodo de su cuello. Ikari aún abatido por el alcohol, pareció sentir la desolación en los movimientos de Kaworu.¡Lo había hecho sufrir otra vez!.

Así que se incorporó con lentitud y mientras le devolvía el abrazo, murmuró muy bajito cerca de su oido; "Sabes, realmente te extrañe mucho"

"Dices que me extrañas, entonces ¿Porqué me alejas?"Protestó con disgusto.

Allí estaba este hombre adulto que nunca antes había necesitado consuelo, haciendo un puchero cómo si realmente hubiera sido agraviado.

Shinji presiono aún más el abrazo y trató de persuadirlo con paciencia como a un niño pequeño "Estoy aquí, ¿ves?...no me iré, ya no llores"

Por supuesto kaworu no estaba llorando, pero aún así se dejó consentir encantado al notar que sus caricias no eran rechazadas.

Permanecieron un largo rato abrazados, sintiendo el calor que emanaba el cuerpo de otro, el ronroneo silencioso del motor, la fría suavidad de los asientos.

Solo los efectos colaterales de la bebida podrían hacer que dos hombres adultos lloraran, rieran y dijeran palabras tan infantiles sin avergonzarse.

El amor no puede soportar algo cómo el desprecio, y Kaworu no estaba seguro si a Shinji le disgustaría ser tocado por otro hombre de esa manera.

Cuándo un trémulo "te amo"resbaló de su garganta, sintió un miedo instintivo a oír la respuesta.

Pero para su sorpresa Shinji Inclinó el rostro y comenzó a repartir torpes y ligeros besos de pajarito en la comisura de su boca.

Supo que ese fue el antídoto para su angustia y temor. Se aferró a ese jirón de esperanza. Sabía que lo amaba, eso nunca había cambiado.

Su consciencia estaba demasiado blanda para resistirse a la avalancha de felicidad. Todo esto se vió amplificado por el calor que emanaba el cuerpo de esta persona, atrayendolo en el interior del frío vehículo en un susurro discreto.

Kaworu no tenía intenciones de aprovecharse de una persona ebria, simplemente lo escoltaria a casa como prometió. Pero todo intento de protesta fue taxativamente silenciado cuando sintió al hombre subirse a horcajadas sobre sus piernas.

"Shinji, n-no deberías..."

Al no obtener la atención deseada, Ikari arrugó la frente y protestó.

"¿Te arrepientes? ¿Preferirías que sea una chica?"

Acercó sus labios, hasta que las respiraciones se mezclaron. Su mirada, su sonrisa recorriendolo le aceleraron el corazón, lo estrujaron. Kaworu fue incapaz de soportarlo por más tiempo y sin sentir nada más que el murmullo palpitante derramandose en su pecho, lo besó con avidez, cómo si tratara de saciar una sed frenética.

Comenzó a lamer suave y amorosamente la esquina de sus labios, incitandolo con paciencia a dejarlo entrar.

El rumor del cuero pronto fue reemplazado por acuosos besos, jadeos vaporosos y desesperados.

Las inquietas manos exploraron al otro. Palpando y amasando con avidez cualquier indicio de piel descubierta. Shinji jadeó por aire, pero solo se le permitió apartarse unos pocos centímetros.

Ambos estaban exhalando pesadamente con las narices y las bocas aún enfrentadas. un fino hilo plateado en la comisura de la boca los enlazaba en la oscuridad.

El hombre sobre su regazo comenzó a retorcerse con impaciencia. aquellos toques medidos y lentos, sus jeans, la estreches del compartimiento y su propia entrepierna se habían vuelto una tortura.

Soltó un gruñido gutural de protesta y directamente bajo sus manos al cinturón de Kaworu.

Aunque el auto no podía calificarse como pequeño, aún fue demasiado para dos hombres adultos. Y el espacio entre ellos era imposible de estrechar más.

Detrás de las ventanillas empañadas, el aire se había vuelto espeso. Kaworu se sobresalto ante sus acciones.

"espera shinji e-estás ..."

"No estoy ebrio" respondió impaciente entre besos calientes mientras trataba de liberarlo de la corbata, aún sintiéndose reacio a dejar los labios de su compañero.

"Realmente no deberíamos continuar...mañana podrías olvidar todo esto" advirtió Kaworu tratando de aferrarse a la tenue cordura.

"Entonces haz que lo recuerde" Shinji se apartó un poco para sujetar aquel pristino rostro amado entre sus manos. No estaba tan alcoholizado cómo para no saber a quien reflejaban aquellos ojos. "Recuérdamelo todos los días de ahora en adelante, kaworu...".