LAGUNAS DEL PASADO
¿La guerra santa? Aquello ya no era más que un mito perdido entre las ramas de olivo de los árboles del santuario, aquella edificación que, desde hace siglos, por razones desconocidas, había cerrado su entrada a cualquiera que quisiera admirarla.
Athena, sus fieles caballeros, el dios del Inframundo… ¿De dónde salió tan falaz idea?
Mitos desvanecidos en el viento y olas del mar.
No comprende los motivos, pero el castaño joven, desde una muy considerable distancia, no puede dejar de observar aquella vieja edificación, como si fuera un abandonado hogar, como si su alma estuviera atada a la esencia de su estructura.
- Cada vez que paso por este lugar, siento una extraña energía naciendo desde lo más profundo de mi ser. – expresó ensimismado. – ¿Qué podría tener para mí esta destartalada construcción?
De recién cumplidos veinticinco años, decide dejar esos pensamientos de lado, pues tiene cosas más importantes en las que centrarse… como encontrar a esa persona.
- Seika… ¿Por qué desapareciste de la nada? Sin avisar. – se preguntó mortificado. – ¿Acaso hice algo que te enojó?
Meses habían transcurrido desde la desaparición de su adorada hermana, quien siempre lo había amado y cuidado como una madre. ¿Por qué? Desconoce los motivos. Lo único que tenía presente, es que Seika estaba recuperándose de una terrible depresión que la había mortificado por años, y cuando ya parecía estar estable, desapareció.
El joven se permite bajar la guardia por unos segundos para desahogarse, hasta que una sensación lo saca de su trance.
Desde muy pequeño, podía sentir la presencia de personas cuando se encontraban a cierta distancia de él. Sensibilidad, le mencionó alguna vez su difunta madre, sin embargo, él no lo veía como algo tan simple.
Aquella energía lo llama y atrae desesperadamente…
Sin entender razones, se comienza a acercar a las afueras del desaparecido santuario, sintiendo como su cuerpo se eriza con esa desconocida sensación. Cruza por los crecidos arbustos y queda de piedra ante lo que ve.
- ¿Qué…?
Él ve a una joven… cuyo cuerpo desprende una energía cálida y atrayente.
- No… no regreses. – suplicó ella, con lágrimas desbordando de sus ojos.
Él no tiene tiempo de completar su pregunta, pues corre lo más rápido que puede para detener la caída de aquella mujer que estuvo a punto de golpearse en el suelo debido a su sorpresiva inconsciencia.
Se siente estupefacto, el cuerpo de la dama desprende una calidez y brillo que nunca en su vida había visto o percibido, pero que al mismo tiempo se le hace familiar, como si no fuera de este mundo o se tratara de una divinidad.
A los pocos segundos que el joven termina con sus existenciales preguntas, la dama comienza a mostrar signos de despertar.
- ¿Te encuentras bien? – preguntó preocupado.
La mujer se reincorpora poco a poco, hasta que sus ojos se abren y se cruzan con los del hombre, causando en él el más brutal de los impactos.
- Qué mujer tan hermosa… tiene una mirada pura. – pensó impactado.
No comprende, pero por extrañas razones, el hombre siente inmensas ganas de llorar por la dama que tiene frente a él, pero retuerce el corazón para que sus ojos no lo pongan en evidencia.
- ¿Qué…? – preguntó la dama, confundida, tocándose la cabeza. – ¿Qué me pasó?
- Te desmayaste. – respondió él, retomando la seriedad que lo caracteriza. – ¿Ya te sientes mejor?
- Sí… y veo que tú me ayudaste. – dijo la dama, estabilizándose por completo. – Muchas gra…
La dama, al igual que él, también queda impactada al verlo, sintiendo sus mismas ganas de llorar, mientras se pierde en la intensidad de su mirada.
- Esos ojos tan intensos… los he visto antes. Lo sé.
El muchacho se pone de pie y ayuda a la dama a levantarse. Al tomar su mano, vuelve a sentir aquella sensación de familiaridad y nostalgia.
- Me gustaría saber el nombre de mi salvador. – pidió la dama, sonriendo.
- Yo… – dijo el joven, nervioso. – Me llamó Seiya.
- Un gusto conocerte, Seiya… Mi nombre es Saori.
No importa que tan terrible y devastadora se encuentre la tormenta blanca en los terrenos de la llamada "tierra dormida", pues nada podría congelar el amor más puro e incondicional que puede existir, el único que todo lo espera, el que es capaz de concebir una vida.
El hombre de dorado cabello se encuentra en el abandonado y alejado cementerio de las heladas tierras de Siberia, mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas, quemándole la piel.
- No importan cuantos años pasen, te pienso y siento cada día de mi vida… mamá.
Aquel huérfano joven creyó, erróneamente, que el dolor de la pérdida de una madre terminaba en la adultez, sin embargo, se encontró con el más duro y helado de los muros.
La ausencia de su madre lo torturaba cada día más. Sobre todo ahora, que se sentía sin propósito de vivir.
- ¿Para qué vivo? – se pregunta, consternado. – No logro llenar ningún espacio de mi vida con nada de lo que hago o he logrado… Y ese lugar…
- Hijo mío… Dios ha escrito tu destino en Grecia.
Una vez más, vuelve a recordar las palabras de su madre, las que le dijo varias veces hasta que tuvo diez años, edad en la que la perdió. Ansioso, saca de su cuello la cruz del norte para orar.
- Dios mío… ¿Qué es lo que me espera en Grecia? – preguntó con ansiedad, mirando la cruz. – ¿Podré ahí calmar mi destrozado corazón?
El joven intenta seguir con su oración, pero se ve interrumpido al sentir que su amada cruz es arrebatada de sus manos.
- ¿Pero qué…?
El invernal joven queda con la boca abierta al descubrir la identidad del ladrón… un cisne.
- ¡Hey! ¡Eso es mío!
El muchacho, enojado, comenzó a perseguir al ave, quien misteriosamente no volaba a una gran altura; más bien, parecía que deseaba llevarlo a algún sitio.
- ¡Cisne ladrón! ¡Te voy a agarrar y vas a…!
Su camino se detuvo al ver a su amada cruz caer del pico del ave, pero no cayendo exactamente en la nieve.
La cruz del norte había caído a la orilla de un lago… al lado de una mujer.
- ¡Oh! – expresó la dama, sorprendida. - ¿Esta cruz es tuya?
El joven se queda en silencio, embelesado observando a la hermosa dama que se encuentra frente a él, mientras sus mejillas arden de calor. En su vida, había conocido a varias mujeres atractivas, pero ninguna lo impactó tanto como ella.
- ¿Disculpa? – preguntó la joven, acercándose a él.
- ¡Sí! – respondió nervioso. – Es mía… se la llevó ese cisne e intentaba recuperarla.
- Disculpa a Pequi, es un cisne demasiado travieso. – expresó apenada, devolviendo al joven su cruz.
- ¿Nos conocemos? – preguntó el muchacho. – Nunca te había visto por aquí.
- No lo creo, pero es un gusto conocerte. – respondió ella. – Mi nombre es Eri.
- El gusto es para mí… Soy Hyoga.
¿Qué hacer cuando el alma se encuentra perdida?
No importa que tan lejos se quiera huir de su destino, pues a donde sea acompañarán el cortejo de las penas.
El hombre de largo cabello y ojos profundos llegó a China hace pocos días, atraído por el supuesto poder curativo de la cascada de los Cinco Picos. Hace varios años estaba viviendo una inexplicable depresión, la que ningún médico o terapeuta pudo ayudarle a sanar o a encontrar la causa.
- Si este sitio no resulta no me resuelve este problema, o al menos me ayuda a encontrar el origen de tanto dolor… Ya no queda nada por lo que vivir.
Muchas veces, por su cabeza, la idea de la muerte deambuló como acosadora, y desde hace varios días el deseo se había fortalecido; sin embargo, una noche su alma no fue invadida por pesadillas, sino por la grandeza de la cascada de los Cinco Picos.
- Pensé que los Cinco Picos no era más que parte de mis sueños, pero investigando descubrí que existía. – se dijo a sí mismo. – ¿Será una coincidencia?
El joven no tiene idea aún… pero nada en la vida es por casualidad.
Sigue con su recorrido, hasta que llega a un pasadizo de piedras oscuro, lo que le llena de un poco de ansiedad.
- ¿Es real? – se preguntó, sorprendido. – Puedo escuchar la cascada.
La luz se muestra al final del túnel, llevándolo uno de los escenarios más increíbles que haya visto jamás.
Por ese mágico instante… la depresión desapareció.
- Esto es un paraíso…
La mirada del muchacho se pierde entre las cristalinas aguas de la cascada, la más pura que haya visto jamás. El chocante sonido del agua en las rocas se convierte en música para sus oídos, llevándolo a perderse en lagunas extrañas de una vida diferente a la que tiene, donde su corazón latía más fuerte y la sangre le hervía sin clemencia.
- ¿Qué significa todo esto? – pensó ensimismado.
- ¿Qué haces aquí?
Ante la invasiva pregunta, el hombre se voltea y se encuentra con una joven de mirada inocente, pero de belleza sin par.
- Yo he soñado contigo… lo sé. – pensó casi hipnotizado, mientras su mirada se perdía en los de la recién llegada dama.
Debido a su condición, nunca antes le había llamado la atención una mujer, hasta ahora.
- ¿Qué es esto que siento? – se preguntó la joven, nerviosa. – ¿Acaso él será…?
- Disculpa… – comentó el joven, rompiendo la tensión. – ¿He cometido alguna falta al entrar aquí?
- ¿Tienes cita con el maestro? – preguntó nerviosa.
- ¿Con quién?
- Con eso me respondes que no. – dijo ella. – Sin embargo, tomaré eso como una señal.
La dama se acerca hasta el muchacho, mostrando una sonrisa cálida.
- Soy Shunrei…
- Yo… yo me llamo Shiryu.
¿Otra vez estoy soñando?
Si es así… espero poder ver a mi hermano otra vez.
Ikki, te fuiste de un día para otro para hacerte más fuerte, pero nunca me explicaste por qué, y sufro cada vez más por tu ausencia. ¿Cómo es posible que me hayas abandonado al poco tiempo de la muerte de nuestros padres?
No es justo… simplemente no lo es.
- Shun…
¡Hermano, puedo escucharte! La ansiedad por verte no me hizo ver que el lugar que me rodea es espantoso, cada vez más oscuro… pero aun así te encuentro dándome la espalda.
- ¡Ikki! ¡Hermano!
Dichoso, me acerco a ti para abrazarte, pero una vez que te volteas, me detengo del horror que presencian mis ojos.
- Vete, Shun… aléjate. – pidió desesperada y agonizante. – Él ya no es tu hermano.
- Prefiero no ser tu hermano a que sufras este infierno. – dijo Ikki, evitando mi mirada.
¿Hermano, por qué tienes a esa mujer en tus brazos? ¿Por qué ella dice que no eres mi hermano? ¿Qué pasa contigo, Ikki? No pareces tú.
¡Imposible! ¡Tú eres mi hermano! Y pienso sacar de tu alma aquella oscuridad que invade tu mirada… y no voy a permitir que le hagas daño a ella.
A ella… a la única que siempre ha creído en mí, la que ocupa mi mente y corazón.
No… hermano… regresa en ti… no me quites a…
…
- June…
¿Cuántas veces el joven de mirada y cabello esmeralda había repetido ese desconocido nombre? Ya no lo recordaba.
Todas las noches la misma pesadilla.
¿Quién es June? ¿Por qué su hermano presentaba ante él una imagen tan diabólica y llena de maldad? Como si un ser de otro mundo lo hubiera poseído.
Los ojos del joven se llenan de lágrimas, sin entender por qué. Aunque haya sido un sueño, se sentía culpable, como si su hermano se hubiera adentrado a ese infierno por su causa.
- ¿Por mi culpa? – se preguntó, angustiado. – ¿Te fuiste por mi causa, Ikki?
Shun toma la foto de la mesa al lado de su cama, una en la que Ikki y él eran pequeños, pero felices, lejos de cualquier pesadilla. Al mismo tiempo, agarra con ansiedad el collar de estrella que le lo acompaña desde que tiene uso de razón, regalo de su madre.
- Necesito saber qué ha sido de ti, hermano. – dijo apenado.
Luego, dejó la foto en su sitio, para luego colocar una mano en su angustiado corazón.
- June… ¿Quién eres?
¿Shun, dónde estás?
Hace un momento, después de años separados, he vuelto a reunirme contigo, querido hermano. Sin embargo, no sé por qué me diste la espalda apenas me viste… y te fuiste.
- ¡Shun!
Te llamo sin cansancio, pero no recibo respuesta, hasta que te veo que entras a lúgubre construcción. Sin dudarlo, entre contigo, y lo que me encuentro me deja de hielo.
- Ya no puedes hacer nada…
Una mujer, con una belleza proporcional a la maldad de su mirada, te tiene abrazado y te mira con una devoción casi enfermiza, mientras acaricia tu rostro…
El lugar que nos rodea no parece una construcción, sino el averno… el mismo infierno.
El olor a muerte y miseria se encuentra presente.
- No importa dónde se esconda… él debe cumplir con su destino como señor del Inframundo.
Una sombra se acerca hasta tu cuerpo, y en ese momento pierdo el control. Me voy contra esa mujer y me interpongo entre ti y la sombra, recibiendo para mí el daño que esta quiera hacerte.
- Pagarás con lágrimas de sangre tu estúpida osadía. No seré piadosa, como hace años.
Mi alma se va perdiendo, mientras mi corazón se hace trizas… pero no me importa, Shun, pues tu eres lo más valioso e importante para mí.
- Yo estaré siempre contigo. – dijo la mujer, acercándose a mis labios.
Esta sensación es cálida y placentera. Nunca creí que la volvería a sentir… después de ella, no.
Yo a ti te he visto antes… Te llamas…
…
- Pandora…
A medida que su corazón late con prisa, Ikki lanza al suelo el vaso de agua junto a su cama.
Todas las noches el mismo martirio, aquella entidad persiguiendo a su hermano, acosándolo y creyéndose su legítimo dueño.
¿Por qué?
Todo iba más allá de su entendimiento, pero no por eso iba a descuidarse. Hace años su corazón le ordenó proteger a Shun, su hermano menor, y por esa razón había decidido hacerse más fuerte de cuerpo, mente y espíritu.
Tanto amor siente por su hermano que no es capaz de aparecerse ante él sin mostrarse fuerte.
- Cualquiera que desee hacerte daño, tendrá que pasar por mi cadáver. – dijo determinado.
Ikki se levanta de la cama y camina hasta la ventana, ya con el corazón más calmado. Es en ese momento que su mente llega la dama de sus pesadillas.
- Eres tan diferente a ella, pero aun así necesito saber quién eres… Pandora.
FIN
Comentarios finales:
Hola, es un gusto saludarlos. Mi nombre es Artemiss.
Tengo diez años en esta página y escribiendo historias de la saga de Nintendo "Legend of Zelda", y esta es la primera vez que me animo a publicar un fanfic de uno de mis anime favoritos, Saint Seiya/Caballeros del Zodiaco; de ellos soy fan desde los 10-12 años.
A medida que he ido creciendo, he admirado y amado mucho Saint Seiya, pues más allá de la acción, cuenta con enseñanzas profundas, sobre todo la saga de Hades, que es una verdadera obra de arte, así tenga algunas cosas que cuestionar.
Este oneshot es una especie de "prólogo" a una historia que tengo deseos de publicar desde hace muchos años, pero no me animo porque las ideas que tengo son algo complejas y deseo ordenarlas mejor; además que, actualmente, me encuentro casi terminando mi historia de Zelda actual, y no me gusta tener dos obras multi capítulos al mismo tiempo, ya lo viví una vez y fue terrible terminarlas.
No creo que sea difícil de entender, pero mi idea nació un día, hablando con una prima, que también es fan del anime, de qué hubiera pasado si Hades hubiera elegido a Ikki como su cuerpo y no a Shun, pues con el carácter y la fuerza que el caballero de Fénix tiene, habría sido un enemigo formidable. Ya con la llegada el spin off "Saintia Sho", mi deseo sobre la historia se fortaleció, pero aun así hay que analizar muchas cosas.
Aquí han pasado muchísimos años desde la anterior guerra santa, todos han reencarnado, así que no recuerdan nada de manera inicial. Mi objetivo es enfocarme más en drama, romance y acción, esta última llevándolo más a un nivel filosófico y psicológico, como se dio en la saga de Hades. No será un AU moderno, sino que tomaré referencias de las sagas originales, sobre todo de la ova del inframundo.
Todos los caballeros serán protagonistas de su propia historia, pero Ikki y Shun tendrán un lugar especial por ser los más afectados.
Espero que la idea les agrade, pues eso me motivaría a escribirla apenas termine la historia que tengo activa.
Con mucho respeto, aclaro que ninguna de mis historias se enfoca en Yaoi o sus semejantes (que es lo que más hay en este fandom); no considero que ninguno de los caballeros de bronce tenga otras inclinaciones, pues en el manga no vi ninguna escena así (lo de la casa de libra fue una exageración total, a mi parecer).
Si llego a hacer realidad el fanfic completo, me enfocaré en las parejas descritas en esta historia. Quizás muchos esperaban que empareje a Hyoga con Flare (me encanta el personaje), pero, a decir verdad, en el anime no vi entre ellos ninguna interacción que me demuestre que se atraían de verdad; en cambio, en la película, con Eri, si los vi a ambos bastante interesados y entusiasmados el uno con el otro; incluso al final de la película, Cygnus fue el único que arriesgó su vida para sacarla de los escombros. Por esa razón, lo dejaré así, espero no sea problema.
Si llegaron hasta aquí, les agradezco mucho por haber leído. Y si son fans de la saga de "Legend of Zelda" y de la pareja de Link y Zelda, los invito a leerme.
¡Un abrazo!
