Holiss, llevo tiempo dudosa de si montar esta historia o no. Pero por razones misteriosas de la vida, hoy me animé a montarla. Es el primer longfic Luna que hago, normalmente hago oneshots de esta pareja, pero bueno ¡Espero que les guste!

ONE PIECE NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, PERO LA HISTORIA SÍ

Sin más que decir ¡A leer!


THE REALLY IMPORTANT

CAP 1

"FRACASO CONVENIENTE"

Me preparé mentalmente para cumplir la misión que me había encomendado Arlong. Tomé aire exageradamente para calmar ese cosquilleo incómodo que sentía en el estómago, era una sensación familiar que siempre aparecía cada vez que iba a comenzar un encargo; quizás era la emoción por el peligro de hacer algo contra la ley o tal vez un nerviosismo que se negaba a desaparecer como prueba de que no me era indiferente aún saquear a otras personas. A la larga era algo poco importante, no iba a cambiar absolutamente nada.

Solté el aire que había retenido y empecé a correr tan sigilosa como un felino hasta llegar a mi primer obstáculo, unas sofisticadas rejas negras de hierro que no desentonaban con la elegante mansión que protegían, no representaban intrínsecamente un peligro para nadie, su labor era espantar a cualquier principiante con su opulencia, pero yo no era una principiante.

Lancé una cuerda con la precisión necesaria para que pudiera enroscarse alrededor de una de las puntas hexagonales que coronaban las rejas, permitiéndome escalarlas fácilmente. El traje negro de tela elástica me permitió camuflarme perfectamente con la oscuridad de la noche, solo mi rostro cubierto por un antifaz podía sentir la brisa nocturna de otoño. De niña solía temerle a la oscuridad, quién diría que terminaría siendo mi mejor aliada.

Desde la cima de la reja pude ver por escasos segundos que muchos guardias estaban vigilando todo el perímetro, exactamente cinco, se notaba a leguas que estaban confiados por la reputación de los Monkey D. Eran como las rejas, meros adornos inofensivo que pretendían imponer miedo y ante el peligro eran inútiles.

Bajé la reja con suma rapidez y me escabullí por los arbustos y decoraciones extravagantes, evadiendo así a los despistados guardias, el dicho "La vanidad es la perdición del hombre" vino a mi mente como anillo al dedo y me sacó una leve sonrisa. El cosquilleo en mi estómago seguía presente, incomodándome, no era la primera vez que robaba, ni que me infiltraba en una mansión de ese tipo, me empezó a exasperar, no entendía el motivo por el cual mi cuerpo no podía conservar una calma absoluta. Respiré profundo. "Todo saldrá bien" me dije a mi misma por más ridículo que sonara.

Llegué sigilosa moviéndome entre los arbustos hasta uno de los ventanales principales, me introduje en él, no hice ni un solo ruido por lo que ninguno de los guardias hizo mella en mi presencia, la primera fase había salido exitosa ya estaba adentro; demasiado sencillo. Observé mí alrededor, no me sorprendió su interior, la casa era la típica de la gente adinerada: el gran salón que desprendía lujo por todas partes, los grandes cuadros que costaban millones con los que bien se podría abastecer un pueblo entero por meses, los adornos que eran importados de sitios exóticos. Nada fuera de lo común.

No me detuve a verlo mucho tiempo, ya que no podía correr el riesgo que me descubrieran, me aseguré que no hubiera nadie cerca ni cámaras que me observaran desde ese ángulo, no habían pisadas ni movimiento; todo estaba seguro. Confiada empecé a subir por las elegantes escaleras de caracol, por un momento me imaginé lo divertido que sería bajar esas escaleras con un bello vestido y unos tacones de gran longitud, sería como una reina presentándose ante sus admiradores.

¿Por qué me estaba imaginando eso en medio de un robo?

Me reprendí mentalmente para centrarme nuevamente en mi misión. Por lo que tenía entendido solo vivían tres personas en esa casa Monkey D. Marrie, la señora de la casa, una mujer de alta sociedad, rica de cuna, elegante y hermosa. Su esposo Monkey D. Dragón, un hombre muy influyente que se abrió paso desde los bajos estratos al mundo empresarial, se convirtió en el CEO e las empresas Monkey. D; las malas lenguas decían que lideraba un grupo rebelde secrero contra el gobierno.

Por último Monkey D. Luffy, el primer hijo biológico de la pareja según tenía entendido, la familia Monkey D también tenía un hijo adoptado llamado Ace, sin embargo, Ace se estaba encargando de toda la empresa familiar en el Nuevo Mundo. Así que el único que estaba con ellos era Luffy, el menor, del cual no había mucha información destacable más allá de las pocas expectativas que tenían las revistas de negocios sobre él.

Nuevamente supervisé que no hubiera nadie a pesar de que Arlong me había asegurado que no habría ni un alma en la mansión, tenía que tener mucho cuidado, ser precavida no estaba de más. Busqué las entradas de los conductos de aire para movilizarme mejor, de acuerdo al plano que había estudiado lo suficiente como para visualizarlo claramente en mi mente, debía haber una oculta en la pared izquierda al salir del pasillo, agudicé la vista y ¡Bingo! detrás de una mesita de madera fina con un florero encima se notaba una pequeña rendija sobresaliendo.

Aparté la mesita y destornillé la rendija con rapidez y de manera sigilosa para poder retirarla y así meter mi cuerpo dentro, volví a poner la mesita en su lugar, empujándola con las manos solamente con sumo cuidado y volví a atornillar la rendija. Era mucho más sencillo ir por los conductos de aire, después de todo cabía la posibilidad de que hubieran cámara en alguno de los pasillos, era la vía más segura.

Me adentré por completo en él y empecé a gatear, era bastante estrecho e incómodo, bueno, no podía esperar más, tuve que continuar con cuidado para no hacer mucho ruido, lo hice así hasta llegar a una de las salidas que daba a una habitación bastante lujosa como toda la casa, aunque parecía la de un chico de 16 o 17 años ya que estaba toda pintada de rojo y blanco, tenía varios posters de un cantante llamado "Soul King" había una guitarra de un color rojo brillante en la esquina y una cama sencilla aunque ridículamente grande con un cubrecama negro con una calavera gigante en el medio y otras cosas que no vale la oena detallar, se notaba que le gustaba mucho el color rojo a ese chico, resultaba incluso abrumador.

Pensé en continuar ya que mi objetivo era robar todas las joyas, en especial un anillo de oro puro que según tenía entendido iba de generación en generación en la familia y en ese sitio era improbable que lo encontrara, lo más seguro es que estuviera en la habitación principal donde dormía Monkey D. Marrie, pero para mí mala suerte la rendija de escape sobre la que estaba empezó a chirriar y el cosquilleo en mi estómago fue sustituido por una fugaz sensación de vacío, eso era una muy mala señal. Intenté moverme rápido, sin embargo ya era tarde, cedió ante mi peso haciendo que cayera de sentón al suelo.

El dolor se extendió por mi trasero y por mis piernas abruptamente, evité gritar o soltar un chillido mordiéndome el labio. No pude terminar de recuperarme cuando la puerta empezó a abrirse; pensé enseguida en esconderme bajo la cama, pero para más mala suerte mía un dolor agudo me hizo entender que mi tobillo no había salido ileso, probablemente era un esguince y por supuesto, no fui la persona más veloz en la tierra.

Eso solo me pasaba a mí ¡Mierda qué mala suerte! Me distraje tanto con mis pensamientos acelerados por el imprevisto que no fui capaz de darme cuenta que un chico de piel morena, cabellos oscuros y mirada ¿divertida? me estaba observando. No aparentaba más de 20 años, de seguro era el dueño de la habitación, Monkey. D Luffy, solo tenía dos palabras en mi mente

Estoy Jodida

Ya estaba preparada para que gritara, me metieran presa, se formara un escándalo social y Arlong decidiera acabar con todo, aunque era culpa suya ¡El muy maldito me dijo que no habría nadie! Fui una idiota al confiar en él, no lo había hecho por completo, pero siempre poner un poco de confianza en Arlong, así fuera un poco daba esos resultados ¿Acaso no lo había aprendido en todos esos años?

Los siguientes segundos fueron silenciosos y bastante tensos, la ideas no dejaban de chocar unas con otras generando distintos escenarios hipotéticos y catastróficos que podían salir de esa situación, no obstante, en contra de todo lo que había llegado a imaginar en mi mente el solo dijo…

-Hola Shishishi- como si fuera normal encontrase con una chica que ni conoces tirada en el medio de tu habitación con un esguince en el tobillo.

-Hola-respondí mecánicamente mientras mi mente trabajaba en una excusa decente que me pudiera sacar de esa situación

Piensa Nami piensa

-¿Cómo te llamas? - me preguntó acercándose a mí. Chifaldo, no había otra palabra para describirlo.

Las palabras salieron automáticas de mi boca, como si mi cuerpo hubiera decidido que mi mente era incapaz de tomar decisiones razonables.

-Soy Namizou mucho gusto ¿Tú eres?- no me quedaba de otra que actuar con naturalidad y rogar que por favor ese chico no gritara.

-Soy Luffy ¿Qué haces aquí?- una amplia sonrisa se extendió en su rostro.

No se me había ocurrido absolutamente nada y juraba que no era una mala mentirosa, al contrario, pero por alguna razon el nerviosidmo me estaba ganando. Solo me quedó como única opción decir lo primero que se me ocurrió.

-Bueno lo que pasa es que se me cayó algo en esta habitación y los guardias me dejaron pasar para buscarlo- dije intentando sonar convincente, era la excusa más patética que había dado en toda mi vida, solo un idiota se la creería, después de todo fue la única que mi mente logro crear en tan poco tiempo.

El chico me miro con una mueca divertida, de seguro se estaba burlando de mi excusa antes de llamar a la policía o peor aún a su padre que se encargaría que más nunca viera la luz del Sol o capaz era una mierda como todos los de su clase empresarial y decidía tomar la justicia por su propia mano para hacerme sufrir más y desaparecerme para siempre.

-Oh ¿Y qué fue lo que se te perdió?- me preguntó sin burla, sin sarcasmo, sin nada. Totalmente trivial y con un deje de curiosidad.

Me quedé perpleja ante la pregunta no distinguía si estaba probándome para ver hasta dónde podía llegar o simplemente era muy idiota, de todas formas reaccioné rápido y le señale el collar que llevaba en el cuello, el collar que me había regalado mi madre, era una simple cadenita de plata con un dije de una mandarina y un molino entrelazado

-Bueno ya que encontré mi collar es hora de que me vaya ¿No crees?-pregunté nerviosa apresurándome a levantarme

Desgraciadamente, porque no tenía otra palabra, era una desgracia, me acordé tarde de mi tobillo, no pude evitar hacer una mueca, dolía demasiado. Cerré los ojos para hacer más llevadero el dolor

-Oyes ¿Estás bien?- me preguntó ¿Preocupado? definitivamente este chico es demasiado extraño

-Voy a llamar a Chopper para que te cure- anunció, mientras salía de la habitación

Yo me quede allí en el piso, tenía que escapar, al parecer no tenía intenciones de delatarme, pero aun así no me podía confiar, no podía confiar ni en mi sombra, lo había vuelto a ratificar hoy y no necesitaba más situaciones desafortunadas para aprender la lección. Recorrí nuevamente toda la habitación con la mirada y no tardé mucho en encontrar la manera. El gran ventanal junto a la cama...

POV LUFFY

Estaba muy aburrido, mis padres habían ido a una reunión de trabajo en no sé dónde, seguro me lo habían dicho, pero no me interesaba saberlo, eran esas reuniones súper aburridas donde tomaban esos vinos que sabían horrible y hablaban cosas sobre... cosas aburridas y ya, no les preste atención; Zoro estaba entrenando y me botó de su casa, stk amargado, Sanji estaba ayudando a su padre con uno de sus restaurantes y Ussop estaba con kaya. No podía haber una sola cosa divertida moría de aburrimiento

-Stk

Odiaba estar solo en esa casa, pero era mejor que ir a las reuniones de mis padres. Entré a mi habitación, a lo mejor me podría divertir jugando PlayStation un rato mientras escuchaba música de Soul King "oh sí, no se oye mal" pensé sonriendo a más no poder, incluso podría asaltar la cocina más tarde por un buen pedazo de carne y refresco sin que me regañaran. Sucedió algo extraño, había una chica que estaba sentada o pudiera ser que estaba recostada en el medio de mi habitación, se veía agradable tenía un cabello naranja recogido, tenía una máscara en la cara y un traje negro como los ninjas de las películas, no sé qué hacía allí, tampoco era muy importante ¿O sí? se veía buena persona, no sabía por qué pero algo me decía que no era mala. Así que ¿Qué importaba como había llegado? ¡Incluso podría divertirme con ella!

Me dijo su nombre Namizou y dijo que se le había perdido algo creo… No le preste mucha atención, era lo más interesante que había pasado en la semana entonces daba igual. La vi cerrar los ojos y hacer una mueca extraña, vi su tobillo y estaba muy rojo y muy grande, decidí que lo mejor sería llamar a Chopper, él podía curar lo que sea. A lo mejor ella sabía Jugar PlayStation o cualquier otra cosa o me podría contar cómo entró a la casa, aunque no era muy difícil, Ace y yo solíamos escaparnos siempre. Salí de la habitación para buscar mi celular y llamar a Chopper

-Hey Chopper

-Hola Luffy, discúlpame ahorita no te puedo atenderte acaba de llegar un paciente de emergencia a la clínica- me cortó

Me quedé allí un momento ¿Por qué rayos todo el mundo estaba ocupado?

Volví a mi habitación a ver que podía hacer, era un desastre colocando vendas y haciendo todo ese tipo de cosas, pero podía intentarlo ¿Qué tan mal podría salir?

-Oye Namizou...-la llamé pero ya no estaba y la ventana estaba abierta ¿A dónde se habría ido? Me acerqué a la ventana para ver si a lo mejor estaba cerca, pero nada había desaparecido.

Solté un suspiro

-¡QUÉ ABURRIMIENTO!

POV NAMI

Todavía no lograba entender cómo había logrado salir ilesa de allí, pero milagrosamente lo había logrado, sin embargo, no completé la misión y eso me traería problemas, ya pensaría en eso al día siguiente. Con mucho esfuerzo salí de la mansión sin ser detectada y me monté en mi moto que estaba oculta a las afueras.

Me dolía el tobillo pero logré prenderla, quitarme el antifaz, colocarme una camisa oversize negra con un estampado ampliado de un símbolo de berry que tenía guardada en la guantera de la moto, soltarme el cabello y arrancar sin muchas complicaciones o por lo menos, menos de las que había tenido hasta el momento.

La noche estaba fría y oscura, las nubes cubrían el cielo, impidiéndome ver las estrellas, que fracaso de noche. El viento helado me pegaba en la cara a medida que subía la velocidad, era tarde por lo que la carretera estaba desolada, no tardé más de 15 minutos en llegar a mi urbanización, una de las más adineradas de la ciudad. Arlong había decidido que fuera así a pesar de que la vigilancia del lugar a veces era un estorbo, después de todo frente al mundo era su querida hija, su única familiar, una niña sucia abandonada que había encontrado en la calle y había provocado un sentimiento de fraternidad en él en su bondadoso corazón, por lo que decidió acogerla y darle todo lo que tenía.

Una falsa fachada que tenía que mantener para que nadie sospechara de mí y poder colarme entre las malditas familias adineradas, pudo haberse ahorrado la parte de que era de las sucias calles del peor barrio de la ciudad. Con esa fachada solo logró que fuera rechazada por los estúpidos ricos de cuna.

El viejo hombre de la garita de seguridad me vio con desaprobación e incluso rechazo, estaba acostumbrada a esa mirada, ya me imaginaba que estaba pensando "Una puta niña mimada perdida en sexo y alcohol y quizá en drogas" No le dije ninguna palabra, el abrió las rejas y continúe mi camino ignorándolo por completo. Nadie en esa maldita urbanización me aceptaba, me veían como escoria, solo me toleraban por la influencia de Arlong, odiaba que me juzgarán por esa maldita historia que ni si quiera era real, aunque el hecho de que si era una pobre niña sin dinero que nunca sería aceptada por las altas esferas por su origen, lo era, pero no es que fuera mi objetivo de vida conseguir su aprobación, solo los ignoraba. Después de todo no veía mucho a mis vecinos para satisfacción de ellos y mía

Subí a mi apartamento, era lujoso, como todos allí, sin embargo, no tanto como la mansión Monkey D. Tenía una amplia sala con paredes color crema y sofás de cuero color negro, incluso había uno en forma de L, en el medio había una mesita de cristal con algunas revistas de farándula bajo una lampara con cristales colgantes.

A la izquierda estaba la cocina toda empotrada y con el espacio necesario para cocinar algo cómodamente, al fondo estaban las habitaciones en el pasillo, eran dos aunque yo solo ocupaba una. Ingresé a mi habitación cojeando con cansancio, siempre que la veía me parecía muy monótona, con sus paredes color blanco perla, una gran cama, un closet amplio negro, un gran televisor, una peinadora y un gran ventanal con vista a la ciudad. Parecía más la habitación impersonal de un hotel que la de un apartamento que ocupaba una universitaria.

No me había esmerado en personalizarla, después de todo no era mi hogar y que estuviera así de neutra me recordaba que era de Arlong y no mía. Me di un relajante baño de agua caliente que relajó mis músculos desde el momento en que me introduje a la tina. Al salir, busqué mi kit de primeros auxilios y me senté en la cama envuelta en la suave toalla de algodón para poner un poco de hielo en mi tobillo, el contacto me provocó escalofríos y un quejido de dolor, pero no era nada fuera de lo habitual que me quedara una que otra herida, apliqué una loción desinflamatoria y finalmente lo envolví en vendas con cuidado. Ya solucionado mi problema, omití por completo los moratones que podría tener en las piernas y me puse un camisón para dormir.

Me tiré sobre el mullido colchón y las suaves sábanas de algodón, no pude evitar pensar en el castigo que recibiría por no haber completado la misión y en ese extraño chico, que me había permitido irme. Si lo analizaba con calma, parecía ser una buena persona y una muy idiota también o quizás inocente, cosa que yo no era ni podía serlo mientras estuviera bajo las órdenes de Arlong, pero lo que más me impresionó que pudiera recordar era esa mirada, brillante, sin un rastro de discriminación, pura, completamente autentica y curiosa.

Lástima que lo conocí bajo esas circunstancia, mis párpados empezaron a pesarme y mi cuerpo reclamaba descanso, decidí ceder ante él y dejarme caer en brazos de Morfeo dejándome como último pensamiento a ese chico con una sonrisa de oreja a oreja que nunca volvería a ver.


Muchísimas gracias por haber leído hasta aquí, discúlpenme si tuve algún error ortográfico. La verdad es que disfruté mucho haciendo este cap, aunque fue un poco complicado hacer la parte de Luffy, sé que no quedó como el Luffy original, pero creo que no quedó mal. Si hay algo que quieran decir ya sea una linda opinión como una crítica constructiva estaré encantada de verla. Sin más que decir ¡Nos leemos!

Modificado: 6/1/2024