Bueno sé que me he tardado un mundo en actualizar, lo siento muchísimo, entre las clases, los problemas emocionales y de paso mi falta de inspiración, me hizo retrasarme, pero bueno no pienso abandonar, por ese lado pueden estar tranquilos
ONE PIECE NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN
Sin más que decir ¡A leer!
THE REALLY IMPORTANT
CAP 6
EL PESO DEL MUNDO
El alma se me fue a los pies, no me podía estar pasando eso a mí, el destino, Dios, Satanás o quien quiera que fuera que controlara los infortunios, la tenía agarrada conmigo ¿Qué hacía Luffy aquí? ¿Por qué siempre tenía que aparecer en los momentos menos indicados? No pude moverme, las voces de las personas se hicieron inentendibles, murmullos casi silenciosos, todo se hizo ajeno a mí, como si el mundo se hubiera detenido por unos breves segundos. Excepto su silueta sonriente como siempre que se reía libremente a pesar de todas las miradas prejuiciosas que lo acosaban sin piedad
¡Reacciona!
El mundo hipócrita recuperó su curso, las personas seguían alardeando, sonriendo falsamente, atacando a otras por la espalda. Lo común en ese tipo de eventos sociales. Luffy definitivamente no podía verme, si lo hacía no me dejaría en paz hasta que le diera una explicación y no pensaba dársela, no sabía que decirle realmente. Tenía que irme de allí, dejé la copa en la primera mesa que vi y salí del salón con la mayor discreción que pude a una especie de jardín
Era bastante amplio, lleno de flores perfectamente cuidadas y bellas mesas de vidrio. El aire fresco me hizo sentirme un poco más tranquila, solo habían unas pocas personas cada una en su mundo, en su propia hipocresía. Me ubiqué en el espacio que noté más apartado, a unos cuantos pasos de la entrada, donde nadie pudiera importunarme, aún quedaba tiempo antes de que el anfitrión principal hiciera su entrada. Me recosté de la pared, no había mucho que ver desde donde estaba, solo unos rosales carmesí y unas cuantas luces decorativas
Unos murmullos me hicieron darme cuenta de que no estaba completamente sola, en mi rincón, iba a ignorarlos, pero la voz que los emitía me sonó conocida. Provenían de un lugar cercano al que estaba, tanto como para poder escucharlos, no claramente por supuesto
Di unos pocos pasos hasta llegar a una esquina que doblaba hacia un pasaje del jardín que nadie de seguro había advertido, ni podría ver si no se acercaba lo suficiente y fue una grata sorpresa ver al maldito de Law hablando por teléfono, me acerqué lo más que pude para escuchar su conversación. Esto era muy conveniente para mí
-Son todos unos inútiles, Sal de allí... Iré mañana para allá... No se te ocurra intentar nada más hasta que llegue, el área es desolada, pero no podemos descuidarnos
No tenía idea de con quién estaba hablando, era información inútil, no entendía nada. Sí tan solo pudiera saber dónde estaban los laboratorios, podría complacer a Arlong. Tal vez si lo emborrachaba...
Dio un paso hacia mi escondite. Era hora de irme, con pasos silenciosos volví al área del jardín estipulada para la recepción. A los minutos mí querido anfitrión salió por el mismo lugar, sin embargo, su mirada se encontró con la mía, le sonreí un poco para evitar sospechas. Me pareció ver una leve sonrisa en el suyo igualmente, pero o era una falsa como la mía sino una zorruna, como una especie de signo de complicidad o quizás travesura ¿Me habría visto? No fui descuidada, nunca lo era. A lo mejor eran ideas mías
Una serie de aplausos me sacaron de mi estupor. El motivo de toda esa ridiculez había aparecido, el famoso Trafagal. D Frank
El salón principal estaba aglomerado por todos los invitados, felicitando al cumpleañero sin la más mínima sinceridad como era acostumbrado. Uno de los de servicio me ofreció otra copa y la tomé sin ninguna duda, me sentía muy tensa. El saber que Luffy estaba en alguna parte dentro del salón me crispaba los nervios, dejé que el alcohol pasará como agua por mi garganta, ardiendo un poco por donde marcando su recorrido. Quería verlo, hablarle, reír nuevamente con él, pero, al mismo tiempo quería protegerlo y ambas cosas eran imposibles, yo representaba el peligro, él era una oveja y yo el feroz lobo que se había encariñado con la víctima, pero que sabía que a la larga sus instintos le ganarían y terminaría dañándola y arrepintiéndose por la pérdida
Tenía que seguir siendo Nami Park, no Nami de Cocoyashi. Me acerqué con la mayor delicadeza posible evitando mis ganas de empujar a la gente atravesada, al hombre que me podría dar más información
-Le deseo un grato cumpleaños, señor Trafalgal- dije poniendo todo mi encantó en ello, una sonrisa sugerente sería suficiente
El hombre me miró complacido, como si fuera obvio que todas cayeran por él, aunque podría ser cierto, pero no por los motivos que él creía. Tenía una altura prominente, a pesar de sus 48 años estaba bien conservado, aparentaba 40 realmente, era esbelto, su piel era tostada al igual que la de su hijo, la misma mirada filosa y ojos oscuros sin ninguna pizca de humildad o benevolencia, lo único que los diferenciaba eran las arrugas a los costados de sus ojos y el color de su cabello, ya que era rojizo con leves tonos blancos debido a la edad
-Me complace recibir sus felicitaciones, señorita Park. Es todo un deleite el simple hecho de verla en persona y no en las revistas que déjeme decirle que no le hacen honor a su belleza
Me recordé de las tediosas sesiones de foto que había tenido que hacer junto a Arlong como la hija adorada que lo felicitaba por ser empresario del año. Le mostré una sonrisa, la que la gente como él quería ver, la falsa.
-Me halaga de más señor Trafagal ¿Le parece si hacemos un brindis por la ocasión?-ofrecí señalándole mi copa ya vacía
-Por supuesto- exclamó con una sonrisa de satisfacción.
En menos de diez segundo ya teníamos una copa llena en nuestras manos, todo iba por buen camino, unos cuantos tragos y caería, aunque quizás no fuera tan fácil, hombres como él no eran precisamente descuidados, sin embargo, a la larga caían de una u otra forma
-Por un día tan especial-alcé mi copa
-Salud
Llevé el líquido a mis labios y antes de que pudiera saborearlo...
-Padre, señorita Park- habló Law mirándome con esa expresión tan estoica, se me dificultaba leerlo, adivinar sus intenciones. Estaba empezando a odiar a las personas impredecibles
-Hijo estábamos en medio de un brindis- respondió cortante, diría que algo molesto por la interrupción
-Oh lo siento, es que la señorita Nico Robin andaba preguntando incesantemente por ti
La mirada del hombre cambió por completo a una seria y dura, dejando toda amabilidad en su expresión, como si fuera alguien totalmente distinto ¿Quién sería esa mujer? ¿Estaría involucrada?
-Discúlpeme señorita Park, tengo que retirarme por el momento, cosas de negocio- recalcó- pero luego podremos continuar con el brindis, espero-dijo galante sí apartar la mirada de mí, solo pude sentir escalofríos
-Como usted guste
Se alejó por completo, pero Law seguía frente a mí, sin intenciones de irse al parecer. El miedo de haber sido vista me invadió, pero me las arreglé para mantenerme tranquila. Nami Park era muy cuidadosa y fría con sus emociones
-Ven conmigo- me pidió sin quitar esa cara ilegible, me frustraba esa cara
-¿Por qué debería? señor Trafagal -respondí tajante, primero me rechazaba una simple plática y ahora me pedía que fuera con él ¿Por qué? ¿A qué venía ese cambio de actitud?
Me tomó la muñeca sin ninguna clase de delicadeza, su tacto era helado y firme.
-Suéltame ¿Qué es lo que te pasa?-exclamé sin hacer demasiado escándalo, no quería hacer una escena
-Ven conmigo, al menos que quieras que le diga a todas estas personas quién eres en realidad
No pude emitir otra palabra, fue como si me hubieran golpeado de lleno con un bate ¿Cómo él sabía eso? No podía ser otra cosa más que eso.
Me soltó de inmediato y empezó a caminar, sabía que no me podría oponer. Seguí sus pasos atravesando la multitud hasta llegar al pasaje del jardín donde lo había espiado. El aire nocturno me atacó sin piedad, sin embargo, no hice nada que lo demostrara, el frío no era mi principal preocupación
Pasaron unos segundos en los que ninguno pronunció una sola palabra, era un silencio matador para mí. Necesitaba urgentemente otra copa, parecía intentar dominar aún más la situación, poniéndome más nerviosa, pero no lo iba a conseguir
-¿Y bien? ¿Qué quieres?-pregunté ya dejando de lado mi disfraz, ya no servía de nada
-Estás aquí por el virus ¿Acaso sabes en lo que te estás metiendo?
-¿Cómo sabes eso?
Entrecerró los ojos y me miró soltando un suspiro
-Tengo mucha gente bajo mi mando. Los altercados a millonarios los últimos años es un tema de interés, fue cuestión de pensar un poco y mover los hilos. Gata Ladrona-dijo lo último con un deje de diversión. Maldito
Mi cabeza trabajaba a mil sin obtener ningún resultado, tenía miedo, miedo de lo que podría desencadenar esta conversación, nunca había sido expuesta de esa forma. Aun así mantuve la compostura, lo peor que podría hacer era perder los cabales
-¿Qué quieres de mí?-volví a preguntar mirándolo directamente a los ojos y acercándome a él, no pensaba dejarme intimidar
-Quiero sabes tus intenciones. Lo más probable es que trabajes para Arlong ¿Qué piensa hacer con esa información?
No tenía muchas opciones, lo peor que me podría pasar sería que difundieran mi identidad a voz populis y mi instinto me decía que no era lo que pensaba hacer, sino no estuviera hablando conmigo
-Sobornar- respondí resignada
-Así que eso... Podemos trabajar juntos- soltó dejándome completamente fuera de lugar
Mi expresión se lo dijo todo
-Quiero detener el virus, sí sé que lo compone podré crear un antídoto. Sí me ayudas a obtener sus componentes te ayudaré a librarte de Arlong. Tengo muchos contactos y armamento si es necesario- dijo con parsimonia sin cambiar su expresión estoica
-¿Por qué querrías ir en contra de tu propio padre?
No pude evitar desconfiar, todo era tan extraño, tan conveniente.
-Tengo mis motivos personales ¿Aceptas o no?
-¿Acaso tengo otra opción?- contesté dándole a entender que el trato estaba hecho. Cualquier oportunidad de librarme de Arlong así fuera la más mínima era suficiente para aferrarme a ella, más adelante podría descubrir sus motivos, sería una total ingenua si me fiara totalmente de él
Me pasó por el lado depositando un pequeño celular
-No pueden rastrearlo, tenlo contigo-susurró en mi oído provocándome un leve escalofrío
Dicho eso se unió a la tertulia. Guardé el aparato dentro de mi pecho y decidí unirme también, ya tendría tiempo para pensar. Mi misión no había terminado, no aún, igual que antes no había mucha gente en el jardín, mejor dicho nadie, la brisa nocturna estaba helada, todos preferían el calor del salón
-¡Nami!
No no no
Quise huir pero Luffy logró ponerse frente a mí, obstaculizándome el paso. Parecía estar enojado, su ceño estaba fruncido y sus labios apretados me daban esa impresión. Tenía un traje negro que le quedaba muy bien y su cabello estaba extrañamente peinado hacia atrás. Ese look no pegaba con él realmente
¿Por qué estaba pensando en eso en un momento así?
Intenté escabullirme por un lado pero fue inútil. Luffy no pensaba dejarme ir
-¿Por qué me ignoras?
Lo miré a los ojos por primera vez, no estaba enojado, como pensaba que estaría, era algo mucho peor, parecía dolido
-¿Te he hecho algo? Te juro por toda la carne del mundo que no me acuerdo- repitió suavizando su tono
Me sentí como la peor persona en la faz de la tierra. El ambiente se estaba volviendo tan pesado... No sabía que decirle, la verdad, la mentira, odiaba hacerlo sentir de esa manera y que no entendiera mis motivos. Solo quería que se alejara sin reprocharme, lo hacía por su bien
-Luffy yo...
Mi teléfono sonó estrepitosamente, por suerte. Lo saqué rápidamente de mi cartera de mano bajo la mirada penetrante de Luffy
-Lo siento
Ví el remitente y supe que había sido una ingenua al pensar en que existía la buena suerte o en mi vida no al menos. Miré a mi acompañante forzado, de reojo antes de contestar, el teléfono no dejaba de sonar. No era buena idea que Luffy escuchara la conversación
-Luffy ahorita necesito contestar...
-¡No me iré!-refutó como un niño berrinchudo
Me resigné a atender. Un castigo había sido suficiente, más que suficiente
-Has fracasado
Mi sangre se heló de repente, el frío que había se volvió una suave brisa en comparación al torbellino cruel que sentí con esa frase
-La reunión aún no ha terminado- susurré sin olvidar que Luffy estaba justo al frente
-Trafagal. D Frank se acaba de ir. Has fracasado Nami, estoy seguro que no lograste nada en los pocos minutos que hablaste con él- repitió
Mi mente trabajó lo más rápido posible en formular algo decente
-Dame más tiempo, obtuve una cita con él, solo dame un día más. Prometo darte resultados-rogué con desesperación, sabía que la advertencia de Arlong no había sido en vano, las consecuencias serían graves
-Yo a diferencia de ti cumplo mis promesas Nami ¿No es así?
Un grito desgarrador me llegó al tímpano. Esa voz...
-¡Bellemere!
-Así es Nami, estoy con tu querida madre. Fue muy amable al dejarme pasar, aunque déjame decirte que es un poco testaruda y mis hombres un poco bruscos
-¡Suéltame imbécil miserable!- escuché a mi madre gritar y junto a ese los gritos de Nojiko
Mi boca estaba completamente seca, me sentí perdida, mareada. No sabía qué hacer.
Otro grito
-Arlong por favor, te prometo que mañana te doy resultados, pero por favor no le hagas nada, por favor, te lo ruego
-Nami Nami. Te lo advertí, te di una última oportunidad y la desaprovechaste. Una buena educación necesita disciplina ¿No es así?-rio con ganas mientras los gritos de Bellemere iban subiendo de tono- Es la única forma que aprendas
-Nami- Fue lo último que escuché de la voz de Bellemere antes de que un disparo me retumbara en los oídos y los gritos de Nojiko fueran lo único que se escuchara
-¡Bellemere!-grité con una voz que se me hizo ajena. Era demasiado tarde
-Te daré una semana, una semana para que consigas la información si es que no quieres otra visita a tu casa
La llamada se cortó
Mis piernas dejaron de sostenerme, un ruido lastimero salió de mi garganta y las lágrimas empezaron a salir sin pena alguna. Los brazos de Luffy me sostuvieron y empezó a decir palabras que me fueron completamente inteligibles.
-¡Bellemere!-volví a gritar como si eso la trajera de vuelta- Bellemere Bellemere
Dolía, no podía estar pasando. Todo por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa...
POV LUFFY
Nami empezó a gritar de repente un nombre. Logré sostenerla antes de que cayera al suelo, estaba muy rara. De pronto empezó a llorar y a golpearme, pero parecía no verme a mí ¿Qué le habría pasado? ¿Quién le estaba hablando?
No me gustaba verla llorar, no sabía qué hacer, no tenía carne para darle, ni dulces, ni nada. Quería hacer algo, pero no sabía qué, se sentía tan raro, me molestaba sentirme así. Quería hacerla sentir mejor.
-Nami- intenté llamarla
-Todo es mi culpa, todo es mi culpa
-¡Nami!
No me escuchaba, seguía golpeándome y llorando. ¿Qué podía hacer?
¿Si la llevaba a mi lugar favorito se alegraría?
Su cuerpo temblaba un poco. Quise quitarme mi abrigo pero Nami estaba tan pegada a mí que no me dejó. Seguía llorando, pero eso cambiaría, Ace siempre me llevaba allí cuando me sentía triste
La levanté, Nami no pesaba casi nada y estaba muy fría, no me gritó ni nada, hubiera preferido que lo hiciera, pero solo susurraba repetidas veces un nombre. Atravesé el salón, la gente se quedó viéndome como si me hubiera salido otra cabeza, estaba acostumbrado a que me vieran de esa manera, así que no les presté atención como Ace siempre me decía que hiciera
Una vez salí y llegué hasta el auto que mi padre me había obligado a llevar, porque "las motos son inadecuada", Qué aburrido, sí montara una sabría lo divertidas que son. Volví mi mente a lo que estaba haciendo, Zoro solía decirme que tenía problemas de atención, quizás tenía un poquito de razón, Nami era lo más importante
Abrí la puerta como pude y dejé a Nami en el asiento, había dejado de llorar. Tenía los ojos cerrados ¿Se habría dormido? Le toqué el hombro, pero nada, no se movía
Me quedé mirándola un momento ¿Y si estaba enferma? ¿Y si estaba muerta? Puse mi mano debajo de su nariz, sentí un leve cosquilleo. Estaba respirando, estaba viva. Me sentí aliviado
Me senté en el asiento de copiloto y puse mi cabeza en el volante me sentí aterrado por un momento. Vi a Nami otra vez, su cabello naranja caía sobre sus hombros y su pecho subía y bajaba lentamente, Nami era muy bonita
Encendí el auto y emprendí camino, conocía las vías de memoria, era una de las pocas cosas que nunca olvidaba, iba muy seguido. Más después de que Ace se fueran, lo extrañaba mucho, la casa era muy aburrida. Puse música de Soul King manejar siempre era más divertido cuando escuchaba las canciones, capaz a Nami le pasara lo mismo. ¿Por qué estaría tan triste? ¿Quién era esa tal bellerme?
Apenas llegué y olí la sal del mar, me sentí feliz y tranquilo, siempre tenía esa sensación cuando me acercaba a él, como si perteneciera allí. Algún día me compraría una casa frente al mar cuando me dejaran vivir solo. Intenté despertar a Nami nuevamente, pero no abrió los ojos. No serviría de nada si estaba dormida. La cargué y la puse en la arena, me quité los zapatos, la sensación de los pies en la arena era lo mejor del mundo aparte de la carne claro y le quité los suyos, aunque creo que los rompí, solo esperaba que a Nami no le importara mucho.
La luna ni se veía, eso era lo que llamaban luna nueva. Algo me había quedado de la historia de Usopp cuando conoció a un hombre mitad bestia que se debilitaba cuando no había luna. Hacia un poco de frío, me pregunte si Nami también lo sentiría.
Me quité el molestó saco que me habían obligado a usar y se lo puse a Nami con cuidado. Miré el cielo otra vez esperando que Nami despertara pronto para verlo, mientras sentía la arena en mis pies y el viento desordenarme el cabello
POV NAMI
Un extraño olor a Sal invadió mi nariz, y el leve sonido de ¿Olas? chocar entre sí, me hizo cuestionarme si estaba en un sueño. De pronto mis pies sintieron agua helada, haciéndome estremecer ¿Dónde estaba? Abrí los ojos de golpe, el cielo estaba oscuro y el mar estaba en toda su extensión casi negro frente a mí. La brisa lo volvía un poco inquieto, pero no sentí frío.
Me removí un poco y me di cuenta que estaba sobre alguien y una chaqueta estaba en mis hombros dándome calor. Intenté ver su rostro desde mi posición pero lo único que logré ver fue su barbilla. Intenté levantarme pero la mis músculos estaban algo entumecidos
-Nami! Ya despertaste- la voz de Luffy...
¿Despertar?
La realidad me golpeó de golpe. Bellemere... todo dejó de importar, si estaba en la playa, en las montañas, sola, acompañada, daba igual. Lo único que quería era morir, no era justo, no debía estar viva mientras que ella sí, todo era tan malditamente injusto. El conocido dolor volvió con la misma intensidad, el saber que no la volvería a ver, que no me había podido despedir de ella, que por mí culpa había muerto y Nojiko lo había presenciado, de seguro me estaría odiando. Era simplemente indescriptible.
Lloré, no me importó si Luffy me escuchaba, estaba cansada de las apariencias, estaba cansada de las máscaras, de la hipocresía, de toda la mierda que convertían el mundo en un infierno
-Nami ¿Por qué lloras?-preguntó Luffy un poco alarmado- ¿Te duele algo? ¿Llamo a Chopper? ¿Quieres carne? Dime qué hacer
Me aferré más a él como si fuera un salvavidas en medio de una tormenta infernal.
-Solo... Quédate así...-pedí entre gimoteos
Luffy hizo lo que le pedí y rodeó mi cuerpo con sus brazos, para que pudiera llorar en paz. Pasaron unos minutos, quizás horas, el tiempo también había dejado de importar, era como si ahora estuviera en una burbuja en donde solo existíamos Luffy y yo
Cuando las lágrimas fueron incapaces de volver a salir, pude darme cuenta de lo cálida que me sentía, no solo el tipo de calidez que sientes cuando estás abrigado sino de alguna forma me sentía un poco protegida, acompañada, menos sola. No todo era dolor
-Gracias...
-¿Ya te sientes bien?-me preguntó con un tono preocupado
-Mejor
El agua llegó a tocar mis pies nuevamente, pero no me incomodó. Me permití ver todo lo que me rodeaba nuevamente, la playa, el mar...
-Ace siempre me traía aquí después de un mal día, me hacía sentí mucho mejor, incluso luego jugábamos en el mar y simulábamos que éramos piratas llegando a una isla
-¿Piratas?
-Los piratas eran muy divertidos, las personas más libres del mundo, hacían lo que querían, comían carne hasta saciarse , conocían muchos lugares raros y divertidos y siempre tenían aventuras que contar cómo Usopp
El concepto me sonó de lo más tentador, a pesar de lo fantasioso que sonaba para la época en la que estábamos
-Me hubiera gustado ser una pirata entonces- dije sin pensarlo mucho
-¡Claro! Yo hubiera sido el capitán de un gran barco y hubiera tenido a todo mis nakamas allí, Zoro, Sanji, Usopp, Chopper, Ace, tú shishishi
Logré sonreír un poco con su ilusión, no se me hacía difícil de imaginar. Más bien sonaba normal a pesar de lo loco que era imaginarnos a todos en medio del mar, libres, sin preocupaciones más allá de a dónde ir, sin dolor, sin opresiones, sin responsabilidades, solo nosotros y el mar
POV LUFFY
-A qué suena divertido, nunca nos aburriríamos
-No me cabría duda de ello. Capitán
La frase se me hizo conocida, como si la hubiera escuchado antes, en algún lugar aunque capaz me lo estaba imaginando, no importaba de todas formas
Nami se separó de mí y sentó a mi lado
-Gracias
-No me tienes que decir eso, somos Nakamas, siempre te ayudaré Nami, cueste lo que me cueste
-Luffy... No quiero hacerte daño, no quiero que te pase nada, no quiero que por mí culpa también...
-¿Por qué me harías daño? No me importa si me pasa algo, soy fuerte shishishi
Nami no pareció alegrarse
-Luffy, no sabes que estás diciendo
Me molestó un poco ¡Claro que sabía lo que estaba diciendo! Nami era mi Nakama y haría cualquier cosa por ella, incluso compartir mi carne
-Estoy asociada con gente muy peligrosa que podría hacerle daño a ti y a tu familia, no quiero que eso pase, por eso debes dejarme. Hoy ellos... ellos... mataron a mi madre, no quiero que te pase eso, no quiero que te pase nada-empezó a llorar otra vez
Me sentí muy molesto
-¡Dime quienes son y los haré pagar Nami!
-¡Luffy! ¡No lo entiendes! No puedes hacer nada, solo mantenerte alejado. Si te pasa algo yo...
-No me alejaré Nami, aunque me lo pidas mil veces no lo haré, ni por toda la carne del mundo lo haré. Eres mi Nakama, deja de apártame
La atraje nuevamente hacia mí, su cabeza en mi corazón
-Escucha Nami, Chopper dice que escuchando el corazón de alguien puedes saber si está mintiendo o no. Te estoy diciendo la verdad
POV NAMI
Los latidos de Luffy eran calmados, con su ritmo normal. No debí decirle nada de aquello y sin embargo, lo había hecho, las palabras salieron solas, no quería perder a nadie más, no más. Tenía que entenderlo ¿Por qué no lo hacía? ¿Por qué estaba siendo tan egoísta?
-No puedo Luffy. Entiéndelo por favor
Me miró nuevamente con su ceño fruncido
-Dime que no quieres estar conmigo ni con los demás y te dejo en paz
Me miró y no pude sostenerle la mirada y mentirle tan descaradamente, lo deseaba, realmente lo hacía
-No quiero...
-¡Mírame a los ojos!- gritó- No me mientas. ¡Dime lo que quieres!
-Yo...
-¡Dímelo!
Sentí un nudo en la garganta, y si me permitía por una sola vez, sola una…
-¡Quiero estar contigo y los demás! ¡No quiero estar sola!
Gritarlo se sintió liberador, como si me quitara un montón de pesas de encima
Lo próximo que sentí fue una cadena de plata en mi cuello, aquella que Luffy siempre llevaba con el dije del sombrero, nunca lo había visto sin él, debía de ser importante
Me quedé muy sorprendida
-Luffy no hace falta que
-Cuídalo por mí. Me lo dio Shanks, no lo conoces, pero es una de las mejores personas del mundo, dijo que perteneció a un gran pirata
-Está bien-acepté, sin ninguna oposición
Me aferré una vez más a él, nunca una persona me había brindado tanta seguridad. Luffy era muy especial y estaba tan agradecida. No sabía que pasaría a partir de ahora, pero tenía algo claro, no pensaba perder a nadie más, por Bellemere haría todo lo posible por destruir a Arlong y quizás algún día podría ser como los piratas que Luffy mencionó.
Libre
Y hasta aquí el cap, me costó muchísimo escribirlo, sobretodo la última parte, espero no retrasarme tanto para publicar el próximo. Si tienen alguna opinión, sugerencia, etc. Estaré encantada de leerlas, sin más que decir me despido bye bye
Lu Hermida: Me alegra muchísimo que te esté gustando la historia, a partir de ahora me separaré de la trama del manga, manteniendo siempre la de Arlong pero también obteniendo otras como la de Law o la aparición de Robin, espero que eso no te desencante y puedes quedarte tranquila, no pienso abandonar la historia. Saludos
modificado 13/01/2024
