Capítulo 10: Verdades incómodas

Matsuri se miró al espejo mientras cepillaba su cabello, había crecido bastante y estaba brillante y suave, le gustaba mucho que estuviera largo, le hacía pensar en la suerte que tenía de seguir con vida luego del terrible accidente que sufrió cuando aún estaba en la escuela. Dejó a un lado el cepillo que estaba usando y sonrió, tomando el adorno para el cabello que Gaara le había regalado, el cual se acomodó de forma que la hiciera ver aún más bonita.

—Pero mira nada más, qué hermosa te ves —le dijo Sakura, la cual apareció detrás de ella, abrazándola—. Seguramente a Gaara-san se le va a caer la baba cuando te vea.

—S-Sakura-chan —le regañó la chica, sonrojándose por la vergüenza, siempre le sucedía eso cuando le mencionaban a su novio con ese tono tan jocoso.

Hinata, que estaba sentada sobre la cama de Matsuri, se rio al escucharlas, ella estaba poniéndose un par de pendientes largos, que hacían lucir su fino rostro como el de una princesa.

—Creo que Sakura-chan tiene razón, te ves muy linda, Matsuri-chan —dijo la ojiperla, poniéndose de pie para dejar ver el bonito y sencillo atuendo que llevaba puesto, en realidad, las tres estaban muy bien arregladas, pues hoy saldrían de fiesta.

—Gracias, chicas —dijo Matsuri, que todavía era abrazada por su amiga rosada. Soltó un suspiro y sonrió una vez más—. Estoy nerviosa, tengo que hablar con Gaara-kun, pero no sé cómo empezar.

—¿Le vas a contar lo del beso? —preguntó Ino, la cual acababa de entrar por la puerta de la habitación, traía un vaso de refresco en una mano y en la otra una bolsita de snacks.

Hinata y Sakura miraron a Matsuri, ella les había contado sobre el beso que le dio Sasori, buscando su consejo, todas coincidían en que debía decirle la verdad a Gaara, no era bueno mantener eso en secreto y permitir que la historia se repitiera, como cuando no le contó que era su amiga de la infancia.

—Sí, les haré caso —respondió, cerrando sus ojos y suspirando—. Creo que es lo mejor que él sepa todo, no quiero que se vaya a enterar por alguna otra persona y piense lo peor de mí, no podría soportarlo.

—Bueno —habló Sakura, apoyando ambas manos sobre los hombros de su amiga, mientras la miraba fijamente—. Hagas lo que hagas, no se te ocurra decírselo justo esta noche, tu sempai estará en el club, ¿no? Sabemos cómo es Gaara-san.

—¿Se acuerdan cuando golpeó a Shikamaru? —dijo Ino, en ese instante todas se quedaron calladas, para luego estallar en carcajadas, eso había pasado en la escuela hace un tiempo, aunque nunca nadie supo por qué Gaara le dio un puñetazo al pobre Nara.

Sus risas se vieron interrumpidas por la música del teléfono de Matsuri, el cual estaba sobre la cama de ésta.

—Es Sari-chan —dijo Hinata, levantando el aparato y mirando el nombre de su amiga en la pantalla. Le entregó el teléfono a Matsui y ésta rápidamente contestó.

—Sari-chan, hola, ¿sí vas a venir? —hablaba la chica, alejándose un poco para poder escuchar mejor, así que dejó a las otras tres a solas, pues salió del cuarto.

—Entonces, ¿has hablado con Naruto? —preguntó Sakura, sentándose al lado de Hinata, quien nuevamente estaba sobre la cama de Matsuri. La vio negar con la cabeza y suspiró—. ¿Tan mal están las cosas entre ustedes dos?

—Lo arruiné todo otra vez… —fue la respuesta de Hinata, cuya mirada inundada de tristeza no la dejaba mentir, estaba desanimada y ni siquiera tenía ganas de salir hoy, si lo hacía, era solamente porque las chicas le habían rogado mucho; además, odiaba la idea de que Naruto fuese a estar ahí con alguien más, porque sí, si Fuu no estaba ahora en casa y sólo estaban ellas, es porque seguramente estaba con Naruto, eso le dijo a Matsuri cuando ella y Sakura llegaron a su departamento.

—No digas eso, Hinata —Ino le sonrió, tratando de animarla un poco—. Puede que cometieras un error, pero eso no significa que todo esté arruinado, sólo intenta hablar con él.

—No quiere verme…

Sakura hizo una mueca, si las cosas seguían así, estaba segura de que iba a golpear a Naruto, todo sea para que escuchara a Hinata, no podía verlos así a los dos.

—*—*—*—*—*—*—*—

—¡Achú!

—Salud —dijo Temari, soltando una pequeña risita al ver que Shikamaru estaba estornudando. Como era fin de semana, los dos habían decidido salir juntos, así que cuando escucharon de boca de Kankuro que su hermanito menor saldría de fiesta a un club, Temari no dudó en obligar a su novio a unírseles.

—Tsk —Shikamaru chasqueó la lengua, la verdad era que no tenía muchas ganas de salir, nunca le habían gustado las fiestas ni los clubs, pero pasar tiempo junto a Temari era algo a lo que no le haría el feo—. Oye, ¿y si tu hermano se da prisa?

—Ya sabes como es Kankuro, seguro se está tomando su tiempo para verse bien y seducir algunas chicas —Temari se encogió de hombros, estaba de pie junto a la escalera de su casa, sus padres no estaban, habían salido a cenar con unos amigos y volverían tarde, así que solamente estaban ellos y Kankuro, el cual todavía no bajaba de su habitación.

—Es un problemático —masculló el Nara, soltando un suspiro. Cerró los ojos durante un momento, para luego volver a abrirlos y observar a Temari, ella no solía usar vestidos muy seguido, pero el que llevaba puesto esta noche la hacía lucir realmente hermosa, a veces todavía le costaba creer que una chica como ella fuese su novia.

Al darse cuenta del modo en que Shikamaru la estaba mirando, Temari no pudo evitar reírse de forma coqueta, caminando hacia él.

—¿Qué estás mirando? —cuestionó, acercándose sólo lo suficiente como para que sus manos alcanzaran el pecho masculino, en donde posó las mismas—. ¿Tanto te gusto que no puedes dejar de verme?

Shikamaru no le respondió de inmediato, sabía lo que ella pretendía, estaba tratando de ponerlo en una situación incómoda para avergonzarlo, a Temari le gustaba verlo sonrojado, solía burlarse de sus reacciones, pero esta vez no se dejaría ganar tan fácilmente.

—¿Eso crees? —devolvió, tomándola por la cintura para jalarla más hacia su cuerpo, de modo que éstos chocaran—. Pero eres tú la que vino hacia mí, ¿tanto te gusto?

La acción repentina de Shikamaru sorprendió a Temari, él siempre era muy tímido, ¿cómo es que ahora actuaba de ese modo? Fue por eso que no pudo evitar sonrojarse, sus mejillas ardían y su corazón se aceleró un poco.

—¿Q-qué? Yo no…

—Búsquense un hotel o algo —dijo Kankuro, quien venía bajando las escaleras y frunció el ceño cuando los vio.

Shikamaru soltó a Temari, ahora sí estaba avergonzado, pero lo disimuló mirando en otra dirección, mientras que la chica solamente carraspeó y miró con enfado a su hermano.

—Ya era hora, ¿por qué tardaste tanto? Estás igual de feo.

—¡Oye! —se quejó el castaño, ofendido por el comentario de su hermana, la cual no dejaba de ver a su novio de reojo, Shikamaru lucía igual que siempre, el mismo estilo desarreglado y perezoso, pero ¿por qué le parecía más guapo cada vez?

—*—*—*—*—*—*—*—

Gaara y Sasuke iban montados en el auto del segundo, los dos se dirigían al departamento de Matsuri, en busca de ella y las demás chicas, como el destino quedaba muy cerca, no tardaron más que un par de minutos en llegar.

—¿En serio Naruto salió con esa chica? —preguntó Sasuke, mientras se estacionaba cerca del edificio, en una zona apta para ello.

—Sí, dijo que nos vería allá —respondió Gaara, quitándose el cinturón de seguridad para bajarse—. La verdad es que por mí no iría a ese lugar, me parece un fastidio.

Sasuke también se bajó del auto, cerrando la puerta apenas estuvo fuera —Debes odiar realmente a ese sempai de Matsuri, ¿no? Pero no entiendo por qué te dan celos, ella no le haría caso a nadie más que a ti.

—No me dan celos —Gaara frunció el ceño, ligeramente avergonzado—. Es sólo que ese tipo es un imbécil, ya te conté lo que hizo en el lugar donde trabajo, ¿no? Trata a su abuela como a un criminal, es de lo peor.

El Uchiha estaba con el celular en la mano, intercambiando mensajes con su novia para avisarle que ya estaban ahí, pero cuando oyó a Gaara decir eso, lo miró con curiosidad.

—¿Es tan así? Pues sí me parece una mierda —respondió, incluso si él era una persona demasiado orgullosa y ciertamente engreída, era alguien que respetaba a sus mayores, sobre todo si eran ancianos—. Sakura dice que ya vienen —explicó, levantando el teléfono en su mano derecha para enfatizar la frase.

Gaara asintió con la cabeza y decidió no decir nada, no tenía ganas de arruinar el resto de su noche hablando de ese estúpido sujeto, además, sabía que no tenía motivos para sentir celos o envidia de él, su relación con Matsuri era fuerte y los unían sentimientos que alguien como Sasori jamás iba a poder comprender.

—¡Sasuke-kun! —la voz medio chillona y estridente de Sakura lo sacó de sus pensamientos, cuando la vio correr hacia su amigo, abrazándolo sin que éste tuviera tiempo de apartarse; ante tal acción, Gaara no pudo evitar reírse disimuladamente de la cara que puso Sasuke.

Miro hacia el edificio y vio que Hinata estaba saliendo junto con Yukata, una de las compañeras de piso de Matsuri, las dos parecían estar teniendo una charla amena mientras caminaban, pero eso no le importaba realmente, pues sus ojos se quedaron estáticos en la figura de su novia, quien lucía simplemente hermosa esa noche, además, no pudo evitar reparar en el hecho de que ella estaba usando un pasador que él le había regalado, ese detalle tan bobo lo hizo sonreír.

—Hola, Gaara-kun —dijo Matsuri al llegar junto a él, mirándolo de pies a cabeza de forma disimulada, algo que siempre había admirado de Gaara, era su don de lucir bien con cualquier cosa que se pusiera, podría hasta ir vestido de mendigo y seguiría siendo guapo, o podría sólo no llevar nada. Ante sus propios pensamientos, Matsuri se sonrojó como un tomate, era cierto que ya lo había visto sin ropa una vez, aunque había sido hace ya un rato, la imagen seguía sumamente vívida en su mente, a pesar de que durante un tiempo todos sus recuerdos sobre Gaara se perdieron en el limbo, una vez que éstos regresaron, se le quedaron grabados a fuego.

—Hola, te ves bien —dijo Gaara, tomando delicadamente su mano derecha, acercándola sólo un poco más hacia él mismo—. Hace tiempo no usabas el pasador, creí que lo habías perdido.

—Claro que no, es un regalo tuyo —Matsuri se apresuró en abultar las mejillas y fruncir los labios a modo de puchero—. Jamás lo perdería.

—Está bien, no hagas esa cara tan linda —Gaara le jaló las mejillas y rio por lo bajo, pero cuando Matsuri estaba a punto de protestar por tal acción, Ino se apareció desde atrás de la castaña, abrazándola por el cuello.

—Ya, par de tórtolos, ¿se van a quedar aquí toda la noche hablando? Subamos al auto —dijo en tono jocoso, señalando hacia el vehículo con su dedo índice, dentro ya estaban los demás, parecía que Gaara y Matsuri no lo habían notado por estar absortos en su propio mundo—. Por cierto, ¿sí cabemos todos?

—Alguien tendrá que ir en las piernas del otro —avisó Sasuke, que ya estaba montado en el asiento del conductor, poniéndose el cinturón de seguridad, mientras que Sakura estaba a su lado, habiéndole robado el lugar a Gaara, el cual miró hacia la parte trasera del auto y luego miró a su novia.

—Yo te llevaré sobre mis piernas, vamos —indicó, dirigiéndose al interior del auto.

Aunque el sitio era espacioso, no lo era tanto como para que cinco personas fueran cómodamente. Ino se subió primero y seguido de ella, Gaara tomó el último lugar, haciéndole un gesto a Matsuri para que ésta se sentara sobre sus piernas. La chica, con la cara más roja que un semáforo, se subió al lugar designado y se acomodó como pudo, tratando de no molestar demasiado, pero tenía que admitir que hacer esto no le parecía la idea más brillante del mundo.

—Listo, ya puedes partir, Sasuke —dijo el pelirrojo, que cerró la puerta y dejó que ambas manos descansaran sobre la cintura de Matsuri, la cual se estremeció al sentir su toque involuntario.

—¿N-no estoy pesada, Gaara-kun?

—Para nada.

Ya habiendo avanzado un buen trecho, Ino, Hinata y Yukata continuaban hablando de algo que Gaara no entendía y de lo cual Matsuri parecía no querer participar, incluso si le preguntaban su opinión, sólo Sakura, desde el asiento del frente, se unía a la plática de vez en cuando, pero Gaara ni siquiera recordaba lo que habían dicho hace cinco minutos atrás, estaba demasiado concentrado en el aroma del champú de Matsuri, en el calor de su cuerpo pequeño encima del propio y, sobre todo, en los movimientos sutiles que ella realizaba cuando respiraba o se acomodaba sobre él. Estaba luchando para reprimir sus impulsos, pero no era como si Matsuri se lo estuviera dejando fácil.

Hubo un momento en donde el auto pasó sobre un bache y la chica perdió el equilibrio, yendo un poco hacia atrás, lo que la hizo apoyar su espalda contra el torso de Gaara, quien aprovechó la cercanía para susurrarle algo al oído.

Deja de moverte tanto, o provocarás un accidente ahí abajo —murmuró, a lo que ella abrió enormes los ojos, enderezando su cuerpo al instante, con la cara ardiendo de vergüenza. Gaara no evitó reírse ante la reacción de su novia, hasta para una situación como esa era adorable, era una pena que no estuvieran solos ahora mismo, pero igualmente nadie más que ella había notado esa pequeña interacción.

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Para ser sábado por la noche, Neji no la estaba pasando como debería, hasta su prima Hinata había salido de fiesta con sus amigas, pero él estaba encerrado en su habitación estudiando, leyendo un enorme y pesado libro de derecho, aunque en realidad no estaba prestando mucha atención a las letras que estaban impresas en las páginas, porque ya llevaba aproximadamente quince minutos con la misma línea.

—Demonios… —se quejó, no podía concentrarse, por algún motivo estaba muy inquieto, había estado así desde que Lee los obligó a él a Tenten a hacer las paces, pues desde ese día ella ya no le rehuía en las reuniones del consejo estudiantil, aunque todavía se comportaba un poco arisca, al menos no salía corriendo con expresión de asco cada que compartían la misma habitación; y no es que eso no lo hiciera sentir mejor, al contrario, lo malo era que ahora no se la podía sacar de la cabeza.

¿Era tonto si guardaba alguna esperanza de que las cosas entre ellos volvieran a ser como antes?

—Joven Neji, ¿está despierto? —escuchó unos leves golpes a la puerta de su habitación, sacándolo de sus cavilaciones, la voz era de una de las empleadas de la casa, quien habló desde el pasillo, sin atreverse a abrir la puerta—. Disculpe si lo molesto, su tío quiere verlo.

—Enriendo, voy enseguida —respondió en voz alta para que la mujer escuchara, luego se puso de pie, cerró el libro y salió de su habitación. Su tío siempre estaba en su despacho, así que se dirigió hacia allá, sorprendiéndose al darse cuenta de que había un invitado inesperado junto al mayor—. Tío, estoy aquí —saludó de forma respetuosa, mirando luego al novio de su prima—. Toneri, hola.

—Hola, Neji —dijo el albino, quien estaba sentado frente a Hiashi, sobre el sofá aterciopelado en el cual recibía a sus visitantes y socios.

—Sobrino, te llamé porque, como ves, mi yerno está aquí —dijo Hiashi, el cual señaló a Toneri con una de sus manos—. Pero mi hija salió con sus amigos, me apena que él haya venido en vano, así que te pido que lo lleves, sabes dónde fue Hinata, ¿no?

El joven castaño abrió un poco los ojos, la petición lo tomó por sorpresa, más que nada, porque Toneri podía simplemente llamar a su prima y preguntarle en dónde estaba, ¿no? Aunque, si se lo estaban pidiendo a él, debía ser por algún motivo en especial.

—No le avisé a Hinata que ya había vuelto del viaje con mi padre, me gustaría darle la sorpresa, pero el sorprendido fui yo al no encontrarla aquí —explicó Toneri, cerrando los ojos y soltando un suspiro—. El señor Hiashi es tan amable de dejarme cumplir mi capricho con su hija, pero no me gustaría incomodarte o hacerte perder tu tiempo, Neji.

Aunque realmente no quería ir a un lugar como el que sabía que había ido su prima, lo cierto es que Neji necesitaba distraerse un poco, además, no era como si pudiera negarse a una petición de su tío, sabía que eso sería demasiado grosero con el hombre que siempre se preocupó por él.

—No es ninguna molestia, te llevaré —respondió, haciendo una leve reverencia hacia el mayor—. Con su permiso, tío, nos retiramos.

—Vayan, diviértanse —dijo Hiashi, quien asintió con la cabeza—. Y cuiden de Hinata, por favor.

Los dos jóvenes también asintieron como respuesta. Toneri se levantó de su asiento, hizo una reverencia también y se marchó detrás de Neji, el cual caminaba unos pasos por delante de él. A Toneri lo había traído su chofer personal, quien estaba esperándole afuera, no era algo ajeno para Neji, a pesar de que prefería conducir él mismo.

—Vamos, nos llevará mi chofer —dijo Toneri, a lo que a Neji no le quedó de otra más que subirse a la lujosa limusina que los llevaría directamente al club donde se suponía que debía estar Hinata; solamente esperaba que al menos se pudiera distraer un rato con esto.

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Detrás del escenario del club donde el grupo de Sasori y sus amigos tocaba, había una pequeña habitación en donde guardaban y afinaban los instrumentos antes de cada presentación. Esta noche estaba viniendo mucha gente, así que querían que todo saliera perfecto. Sasori estaba en especial entusiasmado, sabía que Matsuri vendría con el indeseable de su novio, pero eso no le importaba, solamente quería verla y dedicarle su música, aunque ni siquiera podía decirlo en voz alta.

Eso era tan decepcionante, si tan sólo Matsuri no tuviera un novio, podría ir sin miedo por ella, con ese pensamiento, se le vino a la cabeza la propuesta de la chica esa, pero rápidamente sacudió esos pensamientos con un movimiento brusco, de ningún modo le haría caso a aquella joven que sólo quería usarlo.

—¿Estás bien? —le preguntó Konan, la cual había notado la expresión contrariada de su amigo, últimamente Sasori siempre lucía como si estuviera lleno de problemas—. Parece como si te hubiera pasado una camioneta por encima.

—Estoy bien, no tengo nada —respondió, dejando salir un hondo suspiro.

Konan simplemente rodó los ojos, era evidente que le estaban mintiendo descaradamente, pero nada ganaría con insistir.

—¿Ya vieron toda la gente que vino hoy? —Deidara se acercó desde la puerta, parecía bastante emocionado—. Será una noche muy activa por lo que se ve.

—Eso es lo que necesito, una noche activa, si es que entienden a lo que me refiero —interrumpió Hidan, quien estaba jugando con las baquetas de la batería—. Espero llevarme a un par de bellezas a mi cama hoy, creo que la mesera rubia me ha estado mirando bastante.

Los otros tres lo miraron con desagrado.

—Ugh, gracias por la imagen mental —se quejó Deidara, que hace nada se había topado con dicha muchacha.

—Qué puto sensible eres, cabrón.

Sasori se empezó a reír de las estupideces de Hidan, si había algo que le levantaba el ánimo en cualquier momento, eso era las cosas ridículas y las groserías que siempre decía el albino. Por su parte, Konan también rio, podía parecer una chica fría y desinteresada, pero en el fondo se preocupaba mucho por sus amigos.

—Tu teléfono está sonando —dijo el pelirrojo, apuntándola con su dedo índice—. De seguro es tu novio, no deja de molestar y ni se aparece por aquí.

—Cállate —respondió Konan, levantándose para contestar el llamado de Yahiko.

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Sasuke estacionó el auto y rápidamente todos empezaron a bajarse, la primera en poner un pie fuera fue Matsuri, que parecía que estaba ansiosa por estirar las piernas, o eso pensaron todos al verla salir del vehículo con la velocidad de un rayo, acomodándose un poco la falda corta que traía puesta, ya que se le había subido debido a la incómoda posición en la que viajaba.

—¿No está esto un poco lleno? —habló Sasuke, el cual cerró la puerta y miró a su alrededor; estaban en el centro de la ciudad, en una zona llena de clubes y centros de todo tipo, había mucha gente afuera, esperando para poder entrar, aunque el local se veía bastante grande.

—Es un sitio popular —dijo Ino, que tenía las manos ocupadas con su teléfono, pues estaba intercambiando mensajes con Sai, se suponía que él llegaría un poco más tarde y estaba ansiosa por verlo y disfrutar bailando con él toda la noche.

—¿Ya habías venido? —preguntó Sasuke, mientras que Gaara se acercaba a Matsuri, tomando su mano para caminar juntos hacia el interior; apenas habían dado unos cuántos pasos cuando la rubia, distraída por los mensajes, contestó.

—Ah, sí, cuando me encontré con Matsu… —se interrumpió y se tapó la boca con una mano, había hablado demás y por no poner atención, seguro que metería a su prima en un gran lío, lo supo cuando vio la expresión confusa del pelirrojo.

—¿Ya habías estado aquí antes? ¿Cuándo? —Gaara miró a su novia, la cual le devolvió una cara nerviosa, pero apenas abrió la boca para responder, alguien habló primero.

—¡Por fin llegan! —exclamó Naruto, asomándose de entre la multitud, detrás de él venía Fuu, quien estaba comiéndose un helado—. Llevábamos un rato aquí, pensábamos que ya no venían.

Fuu se acercó corriendo a sus amigas, risueña y alegre como siempre.

—¡Qué bonitas se ven!

—¿Qué estás comiendo? Dame un poco —dijo Yukata, tratando de distraer el tema de conversación, pues el ambiente se había tornado ligeramente tenso entre Matsuri y su novio, quien no le apartaba la mirada de encima—. Matsuri, vamos, chicas, ustedes también, ¿quién quiere un helado antes de entrar? Yo invito.

—Sí, sí, vamos —Sakura soltó la mano de Sasuke, que había estado sosteniendo desde que se bajaron del auto, que estaba en el gran estacionamiento del club. Ella agarró la mano de Matsuri y de Hinata y a ambas las jaló detrás de Fuu y Yukata.

Ino, pretendiendo seguirlas también, empezó a caminar, pero no le iba a ser tan fácil escapar.

—¿A dónde crees que vas? —la voz de Gaara la hizo temblar, no parecía que estuviera enojado, pero sí se escuchaba muy serio, lo cual comprobó cuando volteó a verlo—. Ino, explícame lo que dijiste.

Naruto, que no entendía nada de lo que estaba pasando, miró a sus amigos con confusión —¿De qué me perdí? —cuestionó, parpadeando un par de veces.

Por su parte, Sasuke se metió las manos a los bolsillos.

—Naruto, vamos a ver a las chicas —dijo, haciéndole un gesto para que éste lo siguiera, llevándoselo de ahí.

Ino suspiró y guardó su celular en su bolso, ¿cómo podía ser tan descuidada y boca floja? Tendría que haber cuidado mejor lo que decía, ahora sí que había jodido todo.

—Contéstame, Ino —insistió Gaara, arrugando un poco el puente de la nariz—. Ya que Matsuri huyó y tú pareces saber todo, dime, ¿cuándo estuvieron aquí las dos?

—Ay, pues, un día vinimos —contestó, riendo nerviosamente, no era buena mintiendo, al contrario de lo que los demás podían pensar—. No me acuerdo cuándo fue, pregúntale a Matsuri después, vamos, no me vayas a decir que ahora también controlas con quién sale, pero qué posesivo.

—No se trata de eso —Gaara la miró con los ojos ligeramente más abiertos de lo normal, era cierto, ¿por qué estaba haciendo todo un tema de esta situación? ¡Qué vergüenza! Él no era del tipo controlador ni nada parecido, solamente estaba intrigado, no es como si a fuerzas tratara de saber y maniobrar todo lo que su novia hiciera o dejara de hacer.

Ino se dio cuenta de que había dado en un punto sensible y arqueó una ceja, era el momento de aprovechar la oportunidad para salir bien librada de esto.

—¿Entonces? Espero que no seas de esos que se creen dueños de su pareja.

Ofendido, Gaara se cruzó de brazos.

—No lo soy.

Iba a decir algo más, pero vio que el resto de sus amigos estaban regresando, incluida Matsuri, a quien miró con cierta vergüenza, en ningún momento había querido hacer parecer que quería controlar su vida y su tiempo con sus amigos y familia, simplemente tenía curiosidad, eso era todo, pero lo mejor era que luego le pidiera una disculpa.

—Ino-chan, te trajimos helado —dijo Hinata, la cual estaba sosteniendo un cono en su mano derecha y otro en la izquierda, la cual le extendió a su amiga rubia.

—Ay, gracias, Hinata —respondió contenta, recibiendo el ofrecimiento.

Hinata miró de reojo a Naruto, él estaba charlando y riéndose junto a Fuu y a Sasuke, el cual se mantenía sumamente serio, casi molesto, mientras Naruto y Fuu lucían como si se estuvieran burlando de su ceño fruncido. El rubio ni siquiera la había mirado, no le dirigía la palabra, actuaba como si ella no existiera y eso le rompía el corazón.

—¿Entramos de una vez? Ya se hizo más pequeña la multitud, no alcanzaremos una mesa si nos quedamos aquí a charlar —dijo Sakura. Sus palabras llamaron la atención de todos, así que decidieron ingresar al local.

Gaara se acercó a Matsuri y le tomó la mano nuevamente, los dos se quedaron atrás del resto, así que podían hablar con más calma.

—Lamento lo de hace un momento, no quería sonar como si te estuviera interrogando ni nada parecido —le dijo en voz baja, podía notar que ella estaba un poco tensa, pero se relajó en cuanto lo escuchó hablar tranquilamente—. ¿No me trajiste helado?

—No sabía si querías —Matsuri le ofreció su propio cono de helado, del cual Gaara probó un poco y le dedicó una suave sonrisa—. Gaara-kun, no te disculpes conmigo, no hiciste nada malo, solamente querías saber, y sí, estuve aquí una vez, lamento no haberte dicho —la chica cerró sus ojos un momento, haciendo una pausa, para luego volverlos a abrir y mirarlo directamente—. Vine con mis compañeras de la universidad, fue cuando aún no sabían que eras mi novio y se la pasaban hablando de ti y de otros chicos, ya sabes que soy algo insegura y temí que se fueran a enojar conmigo si les decía, por eso no te conté que vendría, seguro ibas a querer acompañarme y…

—Matsuri —Gaara la interrumpió, su expresión había cambiado, nuevamente estaba serio, no estaba enojado, pero tampoco parecía especialmente feliz—. ¿Te parezco el tipo de chico que no entendería si le dices que quieres salir con tus amigas? —ella lo miró con gesto de culpabilidad; era verdad, él no era así—. Si me decías que querías venir con ellas y me explicabas la situación, yo lo habría entendido, no tenías ninguna necesidad de mentirme.

—Lo sé, ¡lo siento mucho! —exclamó, estaba avergonzada, ¿cómo podía ser tan tona? Siempre tenía que arruinar las cosas—. Sé que debes estar enojado conmigo, yo quería decirte todo, no en un momento como este, pero ya que pasó así, no me queda de otra, lo lamento mucho, Gaara-kun…

Después de mantener silencio por un par de segundos, Gaara alzó su mano derecha y alcanzó el mentón de Matsuri, que estaba mirando al piso, de ese modo, la obligó a verlo a los ojos.

—No estoy enojado, solamente es una tontería, no me gusta que me mientas, pero entiendo por qué lo hiciste —le explicó con calma, el tono de su voz era dulce y sincero, transmitiéndole sus sentimientos del único modo que conocía, con honestidad—. Lo único que realmente me enoja, y tú lo sabes, es que te menosprecies ante otros, no vuelvas a hacerlo, ¿está bien?

Matsuri asintió con la cabeza, su corazón no paraba de latir con rapidez dentro de su pecho, había estado tan preocupada todo este tiempo y Gaara la había comprendido sin más, él era maravilloso y ella una boba.

—Sí, Gaara-kun, no lo volveré a hacer —se estiró hacia él y lo besó en los labios, fue un roce corto y suave, luego del cual se alejó con una brillante sonrisa—. Te amo muchísimo.

—Y yo a ti —dijo él, su expresión se había relajado y apaciguado, fue entonces que se dio cuenta de que ambos habían estado un rato hablando y el resto de los chicos ya habían entrado al club, dejándolos solos afuera—. Oye, los demás nos abandonaron, deberíamos entrar y buscarlos.

—Sí, vamos —Matsuri notó que su helado se estaba derritiendo en su mano, Gaara también lo hizo, así que, en un gesto ligeramente travieso, se comió un gran trozo del mismo—. ¡Ay Gaara-kun! —exclamó la chica, empezando a reírse.

Después de eso, se terminaron juntos el helado y ella se limpió la mano con un pañuelo que traía en su bolso. Los dos entraron al local para buscar a sus amigos, dispuestos a disfrutar de su noche, aunque Matsuri sabía que todavía había algo más que tenía que confesarle a su novio, al menos, podría ahorrarse gran parte de la explicación.

Desde el otro lado de la calle, cierta persona los estaba mirando con una sonrisa maliciosa, no esperaba toparse con esos dos en su noche de juerga.

—Qué suerte —murmuró para sí misma Shijima, que iba acompañada de algunas de las chicas de su carrera, todas habían ido a ver juntas al grupo estrella del club.

—*—*—*—*—*—*—*—

Ya todos estaban dentro del club, aunque todavía no habían llegado algunos, de algún modo, la invitación que le había hecho Sasori a Matsuri fue de boca en boca y se convirtió en una convocatoria para el grupo de amigos completo. Temari, Shikamaru y Kankuro habían llegado hace un momento, igual que Sari, que se unió poco después de ellos. Tenten también les había caído luego de un rato, pues Temari la invitó, a pesar de que no era tan amiga del resto de los presentes.

Kankuro no había dejado de mirarla desde que llegó, a pesar de que ya no eran novios, a él nunca le dejó de gustar, le seguía pareciendo una chica hermosa y atrayente, aunque sabía que lo suyo no había funcionado como él esperaba, aún así guardaba una ligera esperanza.

—Oye, Tenten —le habló, mientras el resto de los chicos charlaban entre ellos, algunos se levantaban para ir a bailar o bebían uno que otro trago, ya que podían permitírselo—. ¿No quieres que vayamos a bailar un rato? —propuso entusiasmado.

Tenten miró de reojo a Sari, ella estaba hablando con Matsuri y Gaara, riéndose de algo que, al parecer, había dicho Matsuri, pero Tenten pudo notar que la menor les estaba poniendo atención a ellos dos, más específicamente al tonto de Kankuro, ¿en serio era tan ciego para no ver lo que tenía enfrente?

—Me encantaría —respondió con una expresión contrariada—. Pero no puedo bailar, es que me lastimé el tobillo ayer por la tarde, vine solamente para distraerme un rato, aunque no planeo ir a la pista —explicó, agitando su mano derecha en son de restarle importancia al asunto—. Pero ya sé, ¿por qué no bailan ustedes dos? —añadió, apoyando su mano sobre el hombro de Sari, que estaba sentada justo a su derecha.

La aludida abrió los ojos como si se acabara de dar cuenta de que la habían empujado a un abismo sin fondo, pues prácticamente eso había pasado.

—¿Eh? ¿Yo? —se apuntó a sí misma.

Por un segundo, Kankuro se sintió decepcionado, pero en cuanto miró a Sari, sonrió, ya que eran amigos, no veía nada de malo en sacarla a bailar un rato.

—¿Vamos? —preguntó, estirando su mano hacia ella, quien dudó por un instante, pero finalmente terminó accediendo, así que le tomó la mano y se levantó de su asiento, alejándose junto a él hacia la pista de baile.

—Ese fue un movimiento muy evidente —opinó Gaara, dirigiéndose a Tenten, no es que fueran cercanos, pero tampoco eran desconocidos, a fin de cuentas, la castaña era la mejor amiga de su hermana y, además, fue novia de su hermano durante un tiempo.

Tenten rio al escucharlo.

—Para todos, menos para tu hermano, es bastante tonto para estas cosas, ¿no?

—O quizá solamente tiene ojos para ti —dijo Temari, provocando que Tenten se sonrojara un poco, ligeramente avergonzada por esas palabras, así que se levantó de su asiento.

—Voy a tomar un poco de aire, hay demasiado ruido —avisó, ignorando por completo las palabras de su mejor amiga, sabía que a Temari le gustaba molestarla de vez en cuando, aunque sentía que a veces se le pasaba la mano.

—Eso fue problemático —murmuró Shikamaru, echando la cabeza hacia atrás. Realmente no le gustaba este lugar, además, de pronto tenía un mal presentimiento, no supo por qué, pero se acordó de esa vez que Gaara le estrelló el puño en la cara y le dieron escalofríos, aunque ese pensamiento rápidamente se cortó cuando sintió la mano de su novia halándolo hacia la pista de baile.

—Vamos, Shikamaru, quiero bailar —insistía la mayor, que fácilmente logró arrastrarlo, a pesar de que él no tenía ninguna intención de mover el cuerpo como si se tratara de una medusa poseída por fuerzas demoníacas; sí, no es que fuera un gran bailarín, en su mente, se veía más como un pedazo de gelatina que una persona.

—Temari-san está muy animada —Matsuri rio divertida, últimamente no veía tanto a ninguno de sus cuñados, debido a los horarios diferentes que tenían, era complicado coincidir todos juntos, al menos esta noche había podido reunirse con todos ellos.

Gaara estaba bebiendo un vaso de cerveza, no era aficionado al alcohol, pero tampoco veía mal disfrutar un poco esta noche, estaba junto a sus amigos, sus hermanos y su novia, era una buena ocasión para relajarse y pasarlo bien.

—¡Hola, chicos! Qué sorpresa encontrarlos aquí —escuchó una voz muy familiar, que le hizo voltear el rostro para encontrarse con nada más y nada menos que Shijima, quien, como siempre, actuaba amistosamente.

—Shijima-san —saludó Matsuri, su expresión se volvió un poco más dura de repente y Gaara pudo notarlo, no estaba seguro, pero sentía que algo había pasado entre ellas dos, pues no era normal que su novia viera a nadie de ese modo.

—¿Y tú quién eres? —el que preguntó fue Naruto, que ya se veía un poco ebrio, a pesar de que apenas había bebido—. ¿Eres amiga de Matsuri-chan?

—Es mi compañera de clases —se apresuró en aclarar Gaara, volteando nuevamente hacia la recién llegada—. Ellos son mis amigos, seguro ya los has visto por la universidad —le explicó a Shijima, la cual saludó alegremente a Naruto y a Sasuke, al igual que al resto de presentes. El pelirrojo se inclinó levemente y notó que en otra mesa había varias chicas que los estaban mirando—. ¿Son de nuestra clase?

—Ah, sí, vinimos todas juntas, de haber sabido que estarías aquí, podríamos haber hecho una junta de todo el curso.

—Claro —Gaara hizo una mueca de disgusto, no le caían bien la mayoría de sus compañeros, las chicas siempre parecían querer estar sobre él y los chicos lo miraban como si lo odiaran, excepto por Shira, quien era el único que actuaba de forma normal a su lado.

Después de presentarse con el resto de las chicas, Shijima se alejó para ir de vuelta con sus amigas, cosa que alivió a Matsuri, por más esfuerzo que hiciera, no la soportaba, era la primera vez que le pasaba algo así con una persona, pero todo su ser rechazaba la presencia de Shijima.

—Ay, creo que Sai me llama, ojalá ya esté llegando —dijo Ino, que se puso de pie y se alejó de la mesa para buscar un sitio donde la música estuviera menos fuerte, estaba ansiosa por hablar con Sai y por verlo.

—Y-yo voy al baño —dijo Hinata, poniéndose de pie.

—¡Vamos contigo! —Sakura se levantó y corrió detrás de Hinata, jalando de la mano a Matsuri, la cual se quejaba de que ella no quería ir.

Yukata y Fuu también se levantaron de la mesa para ir a bailar juntas, dejando solos a Gaara, Sasuke y Naruto, este último observó con una sonrisa a la jovencita de cabellos verdosos y sonrisa efervescente, gesto que no pasó desapercibido para ninguno de sus amigos.

—¿Qué se traen ustedes? —interrogó el Uchiha, arqueando una ceja, a pesar de que su rostro estaba tan sereno como siempre, sus ojos mostraban abiertamente la curiosidad que los embargaba.

—¿Desde cuándo eres tan chismoso, teme? —bromeó Naruto, bebiendo otro sorbo de cerveza.

Sasuke iba a responder, pero Gaara se le adelantó.

—Antes te la pasabas deprimido, pero últimamente pasas mucho tiempo con esa chica, la conozco un poco porque vive con Matsuri, pero no hemos hablado demasiado —comentó, dejando su vaso ya sin liquido encima de la mesa—. Es una buena chica, Naruto, no la uses para olvidarte de Hinata.

—¡Oye, e-eso no es…! —Naruto enrojeció de la rabia, él no era esa clase de persona, no podía creer que alguien que era su amigo le dijera eso—. Fuu y yo solamente somos amigos y no la estoy usando, no digas tonterías, ¿acaso no me conocen?

—Gaara lo dice porque te conocemos —aseguró Sasuke, ganándose una mirada de odio de parte del rubio—. Ya, ya, no te lo tomes a mal, es sólo que sabemos muy bien lo mucho que te gusta Hinata, no nos gustaría verte en problemas ahora por otra chica cuando claramente no la has superado —añadió, mostrando las palmas de sus manos en un gesto que intentaba relajar un poco el ambiente.

Naruto meditó durante un instante sus palabras, Sasuke tenía razón en lo que estaba diciendo, pero él estaba muy seguro de que no tenía esas intenciones con Fuu; ella lo había estado apoyando y dándole ánimos desde que se conocieron, en especial, aquel día en la universidad.

Había tenido un día terrible, sus notas no iban del todo bien, debido a que había estado enfermo y luego a lo acontecido con Hinata, su cabeza estaba en cualquier parte, menos en los estudios. Su último examen salió bastante mal, aunque le dijeron que podría recuperarse si se enfocaba en ello, eso no quitaba el hecho de que estaba muy preocupado.

Odiaba sentirse de ese modo, siempre triste, siempre estresado, la imagen de Hinata que se repetía en su cabeza una y otra vez, el sabor de sus besos, la suavidad de su piel, solamente dios sabía las ganas que tenía de mandar todo al demonio, correr a donde ella y llevársela para tenerla sólo para él, aunque eso fuera considerado un secuestro.

—¡Me estoy volviendo loco, ahhh! —exclamó, revolviéndose el cabello con frustración, ni siquiera le importó que otros estudiantes que estaban en el patio se le quedaran viendo como si se tratara de un demente.

Sin saber qué hacer, se sentó en una de las bancas que estaban a disposición de los alumnos, apoyó su espalda contra la misma y cerró los ojos. Fue sólo un momento, pero sintió paz al quedarse así, sin mover un solo músculo, sin escuchar nada, ni siquiera sus propios pensamientos.

—¿Estás durmiendo?

La voz femenina, alegre y risueña, lo hizo abrir los ojos de golpe, encontrándose con la mirada brillante de Fuu, aquella jovencita llena de energía que siempre lograba sacarle una sonrisa. Ella lo estaba mirando fijamente, con curiosidad, como si se tratara de una niña pequeña, de algún modo, eso avergonzó a Naruto, que se levantó del asiento como un rayo.

—¡Qué susto! —gritó exageradamente—. Dios, ¿no te han enseñado tus padres a no ir por ahí hablándole a la gente por sorpresa?

—Lo lamento, no quería asustarte —dijo Fuu, llevándose una mano a la nuca y sacando la lengua con expresión traviesa—. Es que me pareció raro verte aquí tan solo y con los ojos cerrados, ¿está todo bien, Naruto-san?

—Ah, estoy bien —respondió Naruto, su sonrisa lentamente apareció en su rostro, notando que había dejado caer sus cosas al suelo, entre ellas estaba el examen en el que no le había ido bien, el cual Fuu pudo ver—. N-no veas eso, qué vergüenza.

La chica se agachó para recoger la hoja, echándole un vistazo rápido.

—Se ve mal, pero seguro que podrás superarlo, ¿por esto estabas así?

Con las mejillas ligeramente rojas por la vergüenza, el rubio bajó la mirada y asintió con la cabeza, se agachó para recoger algunos cuadernos que todavía estaban en el suelo y los metió a su mochila.

—En parte era por eso, pero también por otra cosa —confesó, no dijo exactamente qué, pero para alguien como Fuu no era difícil adivinarlo.

—¿Tienes el corazón roto por una chica? —lo vio asentir nuevamente con la cabeza y, aunque Naruto le sonrió, pudo darse cuenta de que él se sentía muy mal, que necesitaba alguna clase de ánimo o consuelo, por eso no lo pensó dos veces y simplemente lo abrazó—. Debe ser muy feo sentirse así, pero yo soy tu amiga, Naruto-san, puedes contar conmigo, ¿sí?

Naruto estaba sorprendido, no sabía qué decir, era cierto que técnicamente eran amigos, pero apenas se conocían, no eran tan cercanos como para que él le contara sus problemas y buscara sus consejos y, aún así, Fuu no dudaba en ofrecerle todo eso, era una persona muy dulce y cálida, era agradable poder llamarla su amiga.

—Gracias… —murmuró, dejándose envolver por el calor de la chica, no sabía que necesitaba eso hasta que lo recibió de ella.

Cuando Fuu rompió el abrazo, los dos se miraron a los ojos por un momento y luego se sonrieron mutuamente, había sido un momento muy reconfortante para ambos.

—Se los juro, no tengo ninguna intención rara con ella, sólo es mi amiga —reiteró Naruto, mirando con seriedad tanto a Gaara como a Sasuke, los cuales se miraron entre sí y le devolvieron la vista a su amigo rubio.

—Te creo, tranquilo —dijo Sasuke, siendo secundado por un asentimiento de cabeza de parte de Gaara, el cual de pronto se puso a mirar para todos lados.

—¿No creen que las chicas han tardado bastante?

—Mujeres… —murmuró el azabache, rodando los ojos.

Por su parte, Gaara se quiso levantar para ir a buscar a Matsuri y a las demás, pero en ese momento notaron que la música se detuvo y que alguien se acercaba al escenario que estaba del otro lado, había olvidado que ese club también era con música en vivo y que el que iba a tocar sería ese idiota al cual no soportaba.

—Buenas noches, nuestros queridos amigos, ¿ya quieren escuchar a la banda? Porque están por subir al escenario —dijo el dueño del bar, un hombre de edad mediana, no era joven, pero tampoco demasiado mayor.

Se escuchó responder animados a los presentes y mientras estaban en eso, las chicas volvieron a la mesa. Matsuri se sentó junto a Gaara y tomó su mano, gesto que lo hizo tranquilizarse, a veces se sentía como un gato huraño que solamente se calmaba cuando estaba junto a su dueña.

—¿Por qué tardaron tanto? —preguntó en voz baja a la chica, casi susurrando a su oído, pudo notar que el cuerpo de Matsuri tembló ligeramente ante su acción, inflándole el pecho de orgullo.

—Había mucha gente, por eso —explicó Matsuri, esbozando una suave sonrisa y entrelazando sus dedos a los de Gaara—. ¿Ya va a salir la banda? Qué emoción, son muy buenos —comentó, volteando a ver hacia el escenario.

La presentación inició sin problemas, la banda era demasiado popular, a Gaara le sorprendió bastante, pero tenía sentido, ya que eran bastante buenos, la vocalista, sobre todo, tenía que admitir que era una mujer muy bella y con una gran voz, no parecían aficionados.

Mientras la presentación seguía su curso, Neji y Toneri arribaron al club, habían llegado desde hace un rato, pero como estaba tan lleno, les tomó un par de minutos poder entrar. Dentro del local parecía ser todo una locura, la gente estaba emocionada escuchando a la banda que se estaba presentando en ese momento y el volumen era muy alto, apenas se podía oír cuando alguien hablaba.

—¡¿En dónde crees que esté Hinata?! —Toneri tuvo que gritar, ya que no podía escucharse ni a sí mismo, para su fortuna, Neji tenía muy buen oído y no fue problema para él entenderle.

—¡La llamaré! —contestó, agarrando su celular, aunque no estaba seguro de si ella sería capaz de atender la llamada, igualmente lo intentó. A los pocos segundos, su prima contestó, quizá la zona en donde ella estaba fuera más tranquila—. Hinata, estoy aquí en el bar, sí, ¿en dónde estás? ¿Segundo piso? Entiendo, voy para allá —colgó y miró a Toneri, éste le había pedido antes que su llegada fuese una sorpresa para Hinata, por eso no lo mencionó en ningún momento—. Vamos, está arriba —indicó, señalando hacia el segundo piso, que era más bien una especie de terraza interior, puesto que era completamente abierto, para poder mirar al escenario sin problemas.

El albino asintió con la cabeza y ambos subieron las escaleras con forma de caracol, que parecían bastante inseguras y un poco vertiginosas. Le bastó solamente echar una mirada para encontrar al grupo, ya que era bastante cuantioso y nada discreto, pues Naruto Uzumaki estaba ahí.

—Ahí está —dijo, pero en cuanto notó al rubio, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal; tuvo el presentimiento de que se avecinaban problemas, todavía recordaba que ese chico y su prima habían sido novios y estaba seguro de que ella no se lo dijo a Toneri, el cual no dudó en acercarse a la joven y a sus amigos, a quienes apenas conocía.

Neji también planeaba acercarse, pero alguien le golpeó el hombro desde atrás, haciendo que detuviera sus pasos —¿No te fijas por dónde caminas? —cuestionó con el ceño fruncido, llevándose una enorme sorpresa al darse cuenta de que conocía a esa persona—. ¿Tenten? No sabía que vendrías.

—¿Neji? —ella lo miró con ojos curiosos, durante todo el tiempo que llevaba de conocer a Neji, nunca lo vio concurrir a un lugar como este, él siempre se la pasaba encerrado estudiando o asistiendo a las aburridas cenas familiares de los Hyûga, que eran una familia demasiado conservadora; aunque, tal vez Neji había adquirido nuevas costumbres durante el tiempo que pasaron sin frecuentarse.

—Mh, es raro verme aquí, ¿no? Seguro eso estás pensando.

Tenten sintió como si le hubieran leído la mente, eso la avergonzó un poco, así que sus mejillas enrojecieron levemente.

—¡No, no, tú puedes hacer lo que quieras! —exclamó, agitando sus manos de un lado para el otro—. Entonces, uhm… ¿deberíamos ir con los demás?

La música dejó de sonar, la canción de la banda había terminado y hubo un corto momento de silencio, el cual Neji aprovechó para hablar con más tranquilidad.

—En realidad, solamente vine para acompañar al novio de Hinata, no es que tenga muchas ganas de estar aquí, quizá debería irme… —hizo una mueca de disgusto, este sitio definitivamente no era su lugar favorito en el mundo, no se sentía nada cómodo.

—Sí, eso es más como tú —bromeó Tenten, le parecía un poco raro estar hablando con Neji sin tener ganas de matarlo, era cierto que todavía se sentía incómoda y molesta junto a él, pero también estaba cansada de todo eso, de la toxicidad que eso le generaba, por eso le agradecía a Lee el que los haya impulsado a superar esas actitudes—. Pero no tienes que irte, tal vez no te guste mucho aquí, pero nunca es tarde para darle la oportunidad a algo nuevo, quizá te lleves una sorpresa.

Él la miró en silencio por un instante, no sabía muy bien qué decirle, pero se tomó el tiempo para detallar lo linda que se veía esa noche, en especial, en el momento en que le sonrió alegremente, verla sonreír de nuevo para él era algo que se sentía realmente reconfortante, que llenaba su pecho de calor.

—Oye, Tenten, hoy te ves muy… —aunque sus labios se movieron, su voz no se escuchó hacia el final de su frase, pues la música volvió a comenzar, aun así, Tenten logró oírlo, pues estaba justo frente a él, así que sus mejillas enrojecieron todavía más que antes.

Por otro lado, Toneri se había acercado a la mesa en donde estaba Hinata, la cual estaba mirando atentamente a la banda. Notó a los amigos de su novia, a muchos de ellos nunca los había visto, pero no es como si le importara realmente.

—Hinata —murmuró en su oído, asustándola.

La chica dio un salto por la repentina voz, volteándose casi de inmediato, sorprendida por lo que sus ojos estaban viendo, ya que Toneri no le había avisado que estaba de regreso de su viaje, ¿tenía que presentarse justo en el lugar donde estaba Naruto? Ah, seguro esto era cosa de Neji.

—T-Toneri-kun —la chica se levantó como un resorte de su asiento, mirando de reojo la reacción de Naruto cuando vio llegar a su novio, podía jurar que sus ojos azules destellaron de rabia en ese momento—. ¿Q-qué haces aquí? No sabía que vendrías, ¿no estabas aún de viaje?

—Mi padre sigue de viaje, pero yo regresé hoy, no podía esperar más para verte —explicó, tomando la suave y delicada mano de Hinata, quien rápidamente se soltó de su agarre, no quería que Toneri la tocara frente a Naruto, le hacía sentir como un monstruo, como si los engañara a los dos. Ante el gesto que a Toneri le pareció tan extraño, actuó como si nada hubiera sucedido y miró al resto del grupo—. Hola a todos, me presento, soy Toneri Osotsuki, el novio de Hinata.

Todos respondieron a su saludo inclinando la cabeza, la mayoría no sabían muy bien qué decir, sobre todo las chicas, que conocían la situación de Hinata mejor que ella misma.

—Salgamos un momento, así podemos hablar mejor —dijo la ojiperla, que tomó sus cosas de la mesa, tanto su bolso como su abrigo, luego de lo cual hizo una leve reverencia hacia sus amigos y se alejó junto a su novio, quien la siguió sin decir nada, le parecía perfecto que ambos estuvieran a solas, era mucho mejor que compartir con ese gran grupo de personas.

—Voy a beber algo —avisó Naruto, que se puso de pie sin más y se marchó.

El ambiente se sentía tenso, fue cuando la canción de la banda se terminó; todos estaban completamente callados, sin mover un músculo.

—¿No debería alguno ir con Naruto? —preguntó Sakura, confiaba en Naruto, pero le preocupaba que hubiera seguido a Hinata y a Toneri para armar alguna escenita.

—Yo voy —Gaara fue el que se levantó, mirando a Matsuri—. Volveré en un momento, espérame.

La castaña asintió con la cabeza y observó a su novio alejarse detrás de su amigo, todos sabían que Naruto no aguantaría mucho tiempo más reprimiendo lo que sentía y que en cualquier momento iba a explotar, pero también sabían que no debían interferir en la relación entre sus amigos, eso solamente traería más problemas para los dos.

La música empezó una vez más, mientras la voz fuerte y abrumadora de la vocalista empezaba a entonarse en una segunda canción, Ino regresó se acercó a la entrada del bar, hace poco Sai le había avisado vía mensaje que ya estaba cerca del sitio, así que ella fue a esperarlo por su cuenta, alejándose de todos sus amigos.

Mientras miraba constantemente hacia la entrada, deseando verlo aparecer, se dio cuenta de que un grupo de chicos no dejaba de mirarla. Ella se había vestido como siempre esa noche, con una falda corta que dejaba al descubierto sus largas piernas y un top que mostraba parte de su abdomen, Ino estaba acostumbrada a usar ese tipo de ropa, pero ahora, por algún motivo, de pronto sentía como si no tuviera nada encima, como si los ojos de ese grupo estuvieran prácticamente devorándosela.

—¿Qué demonios miran tanto? —se preguntó a sí misma, tratando de darles la espalda, pero un escalofrío la recorrió de pies a cabeza, no supo por qué hasta que escuchó la voz detrás de ella.

—Hola, preciosa, ¿no quieres bailar? —preguntó ese tipo, pero ella simplemente decidió actuar como si no lo hubiera escuchado, ignorándolo, lo cual lo molestó—. Oye, ¿no me oyes? Te estoy hablando.

Ino continuó dándole la espalda, así que el chico se cabreó y no halló mejor idea que agarrarla por la muñeca, normalmente ella habría respondido dándole una patada entre las piernas, pero últimamente se sentía desarmada cada vez que una situación como esta ocurría, no entendía qué pasaba con ella y no le gustaba, se sentía como una persona débil y cobarde, lo cual odiaba.

—¡Oye, que te estoy hablando! —insistió él, jalándola para darle la vuelta, pero entonces alguien le agarró la muñeca a él con mucha fuerza, tanta que hasta le provocó dolor—. ¿Pero qué? —levantó la mirada y notó a un chico de tez pálida y cabello negro, el cual le estaba sonriendo de manera amable, aunque su expresión no concordaba con el modo en que éste estaba apretando su brazo—. ¿Q-quién…?

—Disculpa, amigo… —habló Sai, su voz fuerte y clara, para ser oída a través del sonido de la música—. Estás tocando a mi novia, me gustaría pedirte de manera amable que la sueltes, o tendré que obligarte a hacerlo.

Rápidamente, el chico soltó a Ino.

—Ah, sí… no sabía que estaba acompañada —asustado, le hizo una reverencia tanto a Ino como a Sai, para luego alejarse corriendo hacia donde estaban sus amigos.

El cuerpo de Ino estaba temblando, ni siquiera había sido capaz de decir algo, honestamente, ¿qué rayos sucedía con ella?

—Ino-chan, ¿estás bien? —escuchó la voz de su novio, que apoyó ambas manos sobre sus hombros, pudiendo sentir el modo en que todo su cuerpo parecía agitarse—. ¿Te hizo algo ese estúpido? Lo iré a matar.

Antes de que él se moviera, la rubia lo agarró de la camisa y se abrazó a él.

—Estoy bien, no me hizo nada —aseguró, sentir el calor del cuerpo de Sai la hacía sentir reconfortada, ahora estaba segura, lo sabía muy bien—. Me alegra que llegaras, te estaba esperando.

Sai podía sentir que su voz era temblorosa, algo no estaba bien con su novia, pero no sabía qué era y no quería arriesgarse a hacerla sentir más incómoda en ese momento, así que decidió dejar el tema de lado por ahora, ya lo tocaría más tarde.

—Perdón por tardar —con suavidad, apoyó su mano sobre la barbilla de Ino y la instó a mirarlo a la cara, siempre que veía sus preciosos ojos azules, sentía como si se ahogara en ellos—. Prometo que no volveré a hacerte esperar, ¿sí?

Ino asintió con la cabeza, regalándole una sonrisa, era tan linda que Sai no pudo resistirse a inclinarse hacia ella para besarla. Nunca pensó que llegaría a sentirse así por alguien, pero Ino era justo esa parte que a él le faltaba, como las piezas de un rompecabezas, jamás se perdonaría si dejaba que le sucediera algo malo.

—Maldita sea, ¿dónde se metió el idiota de Naruto? —mascullaba Gaara, el cual ya llevaba un rato recorriendo todo el lugar en busca de su amigo y simplemente no lo encontraba, se suponía que Naruto dijo que iría a beber algo, pero no estaba ni cerca de la zona del bar.

Cansado, decidió que a lo mejor debía salir a buscarlo afuera, tal vez el muy idiota había seguido a Hinata y a su novio, eso sólo podía terminar mal, así que buscó la salida trasera con la mirada, había una pequeña zona parecida a un patio en donde estaba permitido fumar y, según leyó en las instrucciones que estaban pegadas en la entrada, se podía ir ahí a charlar un rato, ya que estaba alejado del ruido del ambiente interior. Cuando sus ojos encontraron la puerta, se dispuso a avanzar hacia ella, pero alguien se le plantó delante, impidiéndole moverse.

—¡Gaara! —exclamó alegremente Shijima, sus ojos brillaban bajo las luces de colores del techo—. Qué suerte encontrarte alejado de tus amigos y de tu novia —se inclinó un poco hacia un costado, pretendiendo mirar detrás del pelirrojo—. ¿No está contigo ahora?

—No, yo estaba buscando a mi amigo —explicó él, llevándose las manos a los bolsillos del pantalón—. ¿Y las demás? ¿Te dejaron sola?

Shijima se encogió de hombros.

—Se fueron por ahí a bailar con algunos chicos, a mí no me interesaba mucho, quería beber algo y por eso vine aquí abajo.

—Ya veo —Gaara no le dio mucha importancia, a decir verdad, no le interesaba lo que estaba diciendo Shijima, estaba más preocupado por dar con el paradero de Naruto—. Oye, disculpa, estoy un poco ocupado.

Cuando intentó pasarla de largo, ella volvió a hablar, tenía que llamar su atención de algún modo —Oye, es genial que tu novia sea tan relajada, ¿sabes?

Intrigado por esas palabras, Gaara detuvo sus pasos y la miró, arrugando ligeramente el entrecejo.

—¿A qué te refieres?

La chica lo miró con una sonrisa, no podía dejar de mirar a Gaara, de detallar la forma de su rostro, el ancho de sus hombros enfundados en aquella camiseta del mismo color que su cabello, ¿por qué era tan guapo? Cuando pasaron todas las cosas que compartieron entre ellos, ambos apenas eran un par de adolescentes hormonales, pero ahora, como adultos jóvenes, Gaara le parecía muchísimo más atractivo y simplemente detestaba la idea de no poder tenerlo como antes.

—Ah, lo decía porque el otro día cuando le comenté sobre la relación que solíamos tener, ni siquiera se molestó, es muy maduro de su parte, seguro estás muy contento con ella —su sonrisa se ensanchó un poco, conocía bien a Gaara –o al menos eso creía– y estaba bastante segura de que él no le iba a confesar así como si nada a su novia el tipo de relación que ellos dos mantuvieron en el pasado.

—¿Qué le dijiste qué? —los ojos aguamarina se abrieron un poco por la sorpresa, entonces… ¿por eso Matsuri le había preguntado por Shijima hace unos días? Pero ella no parecía saber nada al respecto, no era posible que no le dijera que lo sabía—. ¿Cuándo hablaste con ella y qué le dijiste? —cuestionó, agarrando a Shijima por los brazos, usando más fuerza de la que le habría gustado.

Ella cambió su expresión, aunque por fuera parecía asustada, por dentro seguía riéndose; tal y como lo pensaba, él no había sido sincero con esa tonta, esto era muy bueno.

—¿Cómo que qué? Pues ya sabes, lo que tú y yo hacíamos, ella me preguntó si éramos amigos y yo le dije que solíamos acostarnos, ¿acaso hice mal?

—¿Estás loca? ¿Quién demonios te dio permiso para contar eso?

—¿Necesito permiso para contar mi vida?

—Es mi vida también, Shijima, no tenías derecho a contarle eso a Matsuri, no te concierne mi relación con ella —reclamó, estaba verdaderamente enojado, pero más que nada se sentía abrumado por haberle mentido a Matsuri cuando ella le preguntó, seguramente ella le había creído y eso lo volvía un fraude.

—No es mi culpa que no seas sincero con tu noviecita, ¿yo qué iba a saber? —le contestó la pelinegra, sus ojos estaban destellando ira y el tono de su voz subió un poco más.

Los dos parecían muy enfrascados en su discusión, ni siquiera se habían dado cuenta de que la música nuevamente había parado y de que cualquiera que estuviera cerca de ellos podía escucharlos, lamentablemente para Gaara, eso sucedió, pues Matsuri estaba justo detrás de ellos, ya que había ido a buscarlo, pues se tardaba demasiado.

Sorprendida y lastimada al saber que Gaara le había mentido respecto a su anterior relación con Shijima, Matsuri sintió que sus ojos se humedecían. Sin decir nada, se alejó corriendo hacia la zona de los baños, en donde pudiera esconderse por un rato de todos. No quería ponerse a llorar como una niña tonta, realmente no le hubiera importado lo que hizo Gaara antes de que estuvieran juntos, él estaba en todo su derecho de vivir su vida, pero que él le haya mentido, que no haya sido sincero, eso sí que le causaba sufrimiento.

—Tranquila, no llores —se dijo, mirándose al enorme espejo del baño, había lágrimas alrededor de sus ojos y su pecho se sentía apretado, pero se mojó un poco la cara para borrar ese rastro y tomó aire, hablaría con Gaara y le preguntaría por qué no le dijo la verdad, sabía que no tenía ningún derecho de reclamarle después de que ella tampoco fue totalmente honesta con él y, así como Gaara la entendió, ella esperaba hacer lo mismo.

Salió del baño, notando que algunas chicas entraban, pero ni siquiera les vio las caras cuando escuchó sonar su teléfono. El pasillo que separaba los baños del resto del lugar permitía que el ruido de la música no se escuchara tan fuerte ahí, por lo que el sonido del teléfono era claro. Miró la pantalla y se dio cuenta de que era su novio, de sólo ver su nombre escrito ahí, nuevamente se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Gaara-kun…

El baño de hombres y el de empleados estaban en la misma zona que el de chicas, así que mientras ella estaba ahí parada, alguien salió de otra puerta, esa persona la miró con agrado, no planeaba hablarle y molestara, pero apenas notó que ella estaba triste, se preocupó.

—Matsuri, ¿está todo bien? —Sasori caminó hacia ella, así que la chica lo miró, olvidándose de contestar la llamada—. ¿Estás llorando? —el mayor rápidamente acercó una de sus manos al rostro femenino, secándole las lágrimas con el dorso de la mano.

—Sempai —Matsuri lo nombró, un poco desconcertada, no esperaba que él la viera justo en ese momento y menos que le secara las lágrimas, era algo tan embarazoso que su cara se puso roja—. ¿E-eh? E-estoy bien, yo sólo…

Sasori notó que la pantalla del teléfono de Matsuri seguía encendida, mostrando el nombre del novio de ella, ese estúpido, ¿acaso le había hecho algo para ponerla así de triste?

—¿Qué sucede? ¿Peleaste con tu novio? —le preguntó, la llamada apareció como perdida y Matsuri rápidamente se guardó el teléfono en la pequeña bolsa que llevaba cruzada sobre el hombro.

—No, no es eso —trató de explicar, todavía un poco nerviosa—. No me pasa nada, sempai, de verdad.

—¿Cómo no te va a pasar nada? Estabas llorando, nadie llora por nada —insistió el mayor, sus ojos grises se clavaron de forma inquisidora sobre la figura de la chica, cuyo rostro sonrojado le parecía adorable, tal como esa noche, cuando no se aguantó las ganas de besarla—. Dime qué sucede, puedes confiar en mí.

—Solamente es una tontería —Matsuri bajó la mirada, dando un paso hacia atrás.

Sasori supo que no tenía que seguir preguntando, pues ella no le iba a decir nada, así que mejor cambió el tema, llevándose una mano a la nuca, trató de amenizar el ambiente.

—¿Te gustó nuestra presentación de hoy? Lamento si no te dediqué ninguna canción, no quería que tengas problemas.

—Sempai, ¿por qué tendría problemas? —preguntó inocentemente Matsuri, pero al cabo de unos segundos entendió la indirecta—. Ah, tiene razón, es mejor así —añadió, esbozando una suave sonrisa—. Sí me gustó su presentación, la señorita Konan tiene una voz increíble.

Él chasqueó la lengua al escucharla.

—¿Quieres decir que solamente eres fan de Konan y no mía?

—¡N-no quise decir eso! —exclamó la castaña, abultando las mejillas al ver que él se empezaba a reír, claramente sólo estaba molestándola—. Aish, sempai, qué bromista.

El pelirrojo no dejaba de reírse, llevándose una mano al estómago, era agradable poder pasar un rato así junto a ella, aunque no pudiera aspirar a nada más con Matsuri, ser su amigo era suficiente, al menos por ahora; pero claro, alguien como él no era del tipo que pudiera controlar su lengua.

—¿Sabes? Estar aquí contigo me trae recuerdos.

Matsuri parpadeó confundida.

—¿Recuerdos? ¿De qué?

—De cuando te besé —la sonrisa se borró del rostro de ambos, Matsuri estaba sorprendida de que él sacara ese tema de repente y, por su parte, Sasori quería dejar de sonar como si estuviera bromeando, pues esto era serio para él.

Gaara estaba buscando a Matsuri, necesitaba preguntarle con urgencia acerca de lo que le dijo Shijima, primero la llamó por teléfono, pero como no le contestó, mejor regresó a la mesa de sus amigos sin buscar a Naruto. Sakura le dijo que Matsuri había ido al baño, por lo que fue a buscarla ahí, sin embargo, cuando llegó al pasillo, las voces que estaban hablando le llamaron la atención.

—¿Sabes? Estar aquí me trae recuerdos.

—¿Recuerdos? ¿De qué?

Esa era claramente la voz de Matsuri, ¿con quién estaba hablando? Conocía esa voz, me tardó un par de segundos en asociarla con un rostro.

De cuando te besé.

Era Akasuna No Sasori, el nieto de la señora Chiyo, el sempai de Matsuri, el tipejo que evidentemente estaba enamorado de ella y… espera, ¿qué había dicho?

S-sempai, no debería hablar sobre eso, sabe bien que no me agrada.

—Perdóname, Matsuri, es sólo que no puedo evitarlo, tú sabes muy bien que me gustas, sé que tienes novio, pero no consigo olvidarme de ese beso.

¿Beso? ¿Ese imbécil había besado a Matsuri? ¿A su Matsuri? Antes de que su mente procesara sus acciones, su cuerpo ya se estaba moviendo a pasos agigantados hacia ellos, le puso una mano sobre el hombro a Sasori, obligándolo a voltearse hacia él y, en cuanto éste lo hizo, le dio un feroz puñetazo que lo mandó directo contra el piso.

—¡Gaara-kun! —Matsuri gritó horrorizada, podía ver en los ojos del chico que éste estaba eufórico de la ira, parecía que ni siquiera la había escuchado, era como si en ese momento, ella se hubiese vuelto invisible.

—¿Qué demonios te sucede, niñato estúpido? —reclamó Sasori, que estaba sentado en el suelo, tenía el labio roto y un hilo de sangre se deslizaba desde sus comisuras.

—¿Quién mierda te crees que eres para besar a mi novia, maldita escoria? —Gaara le contestó con otra pregunta, agarrándolo del cuello de la camisa para levantarlo del suelo, le iba a dar otro golpe, pero Sasori lo apartó de un empujón.

—¿Qué? ¿Te molesta? —se burló el mayor, limpiándose la sangre—. La besé porque me gusta, ¿y? Aunque me golpees no borrarás ese beso.

—Te voy a matar —Gaara se le tiró encima a golpes, los dos se cayeron al suelo mientras forcejeaban y se pegaban el uno al otro. Las chicas que hace un rato habían entrado al baño salieron y, asustadas al ver que había una pelea, salieron corriendo, mientras que Matsuri lloraba aterrada, no sabía qué hacer, los dos se estaban lastimando con ese estúpido comportamiento, ¿acaso eran animales?

—¡Ya basta, por favor, dejen de pelear! —gritaba asustada, pero ninguno de los la escuchaba, estaban demasiado ocupados manteniendo su orgullo de ser el último en dar un golpe.

Matsuri intentó acercarse a ellos para separarlos, pero todo lo que logró fue ser empujada hacia un costado, cayéndose al suelo y dándose un buen golpe contra el mismo, lo cual le colmó la paciencia.

—¡PAREN!

Los dos la miraron en ese instante, estaban a punto de darse otro puñetazo mutuamente, pero el grito de la chica los detuvo y, al darse cuenta de que la habían lastimado, ambos se sintieron como un par de imbéciles.

—Matsuri, lo siento —Gaara soltó a Sasori y se acercó a ella, agachándose a su lado—. Perdón, soy un idiota, ¿estás bien? ¿Te golpeaste?

Las lágrimas corrían por las mejillas de Matsuri, le había dolido el golpe, pero no era por eso por lo que estaba llorando, no recordaba que su amado Gaara fuese así, que le mintiera y que además la ignorara de ese modo, sólo para ponerse a los golpes con otra persona.

—No, no estoy bien y sí, eres un idiota —le respondió, estaba furiosa—. ¿Por qué me mentiste acerca de Shijima-san?

Gaara iba a justificarse, pero todavía estaba enojado, celoso, furioso y fuera de sí mismo, por eso, en lugar de contestar, simplemente atacó.

—¿Y tú por qué no me dijiste que este imbécil te había besado? ¿Acaso te gustó?

Los dos se miraron con rabia, los dos se habían dicho mentiras, no fueron sinceros y las cosas explotaron de un modo totalmente inconveniente, pero ninguno pudo decir nada, porque antes de que una sola palabra saliera de sus bocas, escucharon el ruido fuerte de algo rompiéndose desde la zona del bar y a la gente gritando que alguien estaba peleando.

¿Ahora qué rayos estaba pasando?