Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Canción: ninguna.
Advertencia: Lemon.
Capítulo 18: Hasta lo más hondo
Cuando abrió sus ojos, sentía como si le fuese a explotar la cabeza, no sabía cuánto tiempo llevaba sin conciencia, pero sí se dio cuenta de que estaba en el hospital. Cuando miró por la ventana, se dio cuenta de que estaba cayendo la tarde, le dolía mucho el cuerpo, lo sentía pesado aún, pero no del modo en que estaba cuando Hinata lo trajo.
—¿Hinata…? —cuestionó de un momento a otro, al notar que había alguien sentada a su lado, con la mitad del cuerpo recostada sobre su cama, se trataba de su esposa, quien estaba durmiendo. No fue su intención despertarla, pero había hablado demasiado fuerte, así que ella abrió sus ojos y lo miró.
—Oh, Sasuke —dijo la mujer, esbozando una suave sonrisa—. ¿Te sientes mejor? Estaba muy preocupada… —confesó, bajando la mirada.
Sasuke sintió un nudo en la garganta, no entendía muy bien lo que había sucedido, pero el hecho de ver que Hinata había estado llorando por él, de algún modo, le hizo sentir feliz. Hinata jamás se comportó como su esposa, nunca le mostró que sintiera algo por él, además de gratitud, ¿esto significaba algo?
—¿Qué me pasó? —preguntó, intentando sentarse, pero todo le dio vueltas.
Rápidamente, su esposa lo detuvo de moverse, apoyando las dos manos sobre sus hombros deteniéndolo.
—Tienes que descansar, Sasuke —le dijo, procurando que éste notara la seriedad del tono de su voz—. Contrajiste meningitis, ya te han atendido, pero necesitas recuperar fuerzas.
El azabache frunció el ceño —¿En serio? —inquirió, ahora entendía por qué se sentía tan jodidamente mal—. ¿No es esa la enfermedad que te deja estéril?
Hinata rio ligeramente, cubriéndose los labios con una de sus manos.
—Ah, ¿eso te preocupa? —habló en tono de broma—. Sí es, pero tu atención fue rápida, no pasará nada.
Sasuke sólo la miró con seriedad al darse cuenta de que ella se burlaba, era un tema serio si se quedaba estéril, ya que él planeaba tener una familia grande, amaba mucho a Hime, pero ella no era su hija biológica y él anhelaba a un hijo que fuese suyo, que compartiera su sangre. Podría haberle pedido un hijo a alguna de sus amantas, pero no, él lo quería con ella, con su esposa, se suponía que eso quería… pero en ese momento, sólo pudo pensar en cierta chica de cabello rosa.
—Hinata —la llamó, tomando con cuidado su mano, jalándola hacia sí mismo—. Ven… —antes de que ella respondiera y, aún con la poca fuerza que Sasuke tenía, la atrajo lo suficiente como para alcanzar sus labios y besarla. Ella se sorprendió con el acto, pero al pensar en que Sasuke pudo haber muerto ese día, por alguna razón, se sintió obligada a corresponder.
No fue un beso demasiado largo, pero duró lo suficiente como para que dos personas lo vieran desde la entrada de la habitación.
Unos minutos antes, después de haber pasado todo el día ocupada con otros pacientes, Sakura por fin se hizo el tiempo para ir a ver cómo estaba Sasuke, continuaba estando preocupada por él, a pesar de que sabía que estaría bien, ella simplemente no podía evitarlo, sus estúpidos sentimientos la obligaban a querer ver, a saber de él, a estar cerca suyo.
—Debería subir ahora —murmuró para sí misma, cogiendo el ascensor, pero una vez dentro, se topó con Naruto, que no lucía muy bien que digamos, parecía intranquilo, pero ella decidió no preguntar—. Hey, las horas de visitas ya se acabaron —dijo, mostrándole una sonrisa.
Naruto correspondió a su gesto.
—Ya lo sé, Sakura-chan, pero pedí un permiso especial, debo ver a Sasuke —fue lo único que dijo, desviando la mirada casi al instante. Aún se sentía perturbado por la conversación con Itachi Uchiha durante la mañana, a pesar de que no fuera para nada lo que imaginó, igualmente, prefería no pensar en ello en estos momentos.
La peli rosa no sabía qué decir, era obvio que algo malo le pasaba a Naruto, no era sólo la preocupación por la salud de su amigo, había muchas cosas que ella no entendía de él y, por más que quisiera, sabía que Naruto no se las dejaría saber.
—Olvidé el número de habitación —comentó el rubio, soltando un suspiro.
—No te preocupes, sé cuál es —Sakura trató de ser amable, le agradaba Naruto, a pesar de todo lo que éste ocultaba tras sus falsas sonrisas.
Cuando llegaron al quinto piso, el pabellón de internos, la doctora le hizo un gesto al hombre para que la siguiera, buscó con la mirada el número de habitación y notó que la puerta no estaba cerrada, sino ligeramente abierta, así que decidió no tocar y sólo entrar, pensaba que Sasuke seguiría dormido, pero no, él estaba despierto, besándose con su esposa.
Naruto se asomó apenas notó que Sakura no se movía, pero él se quedó en la misma situación al ver la escena, Hinata y Sasuke se estaban besando y no parecía que fuera algo que ninguno de los dos forzara, al contrario, ambos lo estaban disfrutando.
—Vamos —susurró el rubio, agarrando del brazo a Sakura, para llevársela lejos de ahí, porque pudo sentir que ella estaba destrozada, al igual que lo estaba él; no podía creer que Hinata hiciera esto, cuando apenas anoche se había entregado a él.
Los dos se marcharon, mientras Hinata volvía a sentarse junto a su esposo y le dedicaba una delicada y suave sonrisa, la cual Sasuke correspondió. Lo que siempre había anhelado más que nada, era que, algún día, Hinata correspondiera a uno de sus besos por voluntad propia, sin ser presionada, sin aparentar ante nadie, sin apartarlo a mitad de camino, pero, ahora que por fin había sucedido, no lograba sacarse de la mente a Sakura.
¿Qué demonios sucedía con él?
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Después de una cita que duró todo el día, Gaara acompañó a Matsuri hasta su casa. No había soltado su mano en todo el camino, le gustaba su calor, la sensación tan intensa que estar con ella le provocaba. No había duda alguna de que ella le gustaba mucho, así que había decidido dejarse llevar por ese sentimiento, no pensaba retroceder nunca más, quería ser valiente por una vez.
—Aquí estás, sana y salva en casa —dijo, mirándola sonreír, esa expresión lo tenía hipnotizado.
—Gracias por traerme —Matsuri apretó un poco la mano de Gaara, le costaba dejar de mirar sus ojos, él no lucía como antes, no sólo era su estilo casual de vestir, era algo en su mirada, ahora no lucía gélida y falsa, había un brillo muy diferente en él—. ¿Quieres… quieres pasar? —le preguntó, bajando la mirada casi enseguida, no debería haberle hecho esa propuesta, conociendo a Gaara, apenas entrara a su departamento, la tomaría entre sus brazos y le haría el amor; aunque ella no tenía ganas de negarse esta vez.
El hombre, por su parte, hizo una ligera mueca.
—Me encantaría —respondió—. Pero creo que a estas alturas sabes que soy peligroso.
Los ojos de la chica se abrieron ligeramente sorprendidos, sus mejillas se encendieron de vergüenza y nuevamente miró al más alto, quien no apartó ni un segundo sus fieros ojos de su persona.
—¿Es eso una amenaza, Gaara? —a pesar de lo roja que estaba, Matsuri se las arregló para mantenerse firme, aunque su corazón estaba bombeando como loco dentro de su pecho. Vio a Gaara sonreír ladino, lo que le hizo volver a preguntar—. ¿Qué es tan gracioso?
—Nada —dijo Gaara, acariciándole la mejilla de forma cariñosa—. Me alegra que ya no me tengas miedo, pero… quizá soy yo el que tiene miedo ahora… —afirmó, acercándose un poco más a ella, hasta poder susurrarle—. Temo no poder controlarme contigo y realmente no quiero arruinar esto —el tono de su voz y el aliento tibio provocaron que todo el cuerpo de Matsuri temblara, estaba tratando con un seductor experto, después de todo, aunque ahora mismo, podía notar el gran esfuerzo que él hacía por reprimirse y no hacerla sentir abrumada.
—Está bien —Matsuri volvió a sonreírle, por algún motivo, se sentía muy feliz en ese momento, ahora entendía cómo se sentía gustar de alguien de verdad, sin fingir sus emociones—. Entonces ve a casa, nos veremos en el trabajo —sin dudar ni un segundo, acercó sus labios a los de Gaara y lo besó, tomándolo un poco por sorpresa.
A decir verdad, se estaba muriendo por entrar ahí y pasar toda la noche con Matsuri, pero lo que había dicho era cierto, no quería arruinar esto, necesitaba estar seguro de que las cosas iban por buen camino, además, ella le había dicho que nunca había estado con nadie y eso también lo ponía un poco nervioso, desde su novia de la escuela, jamás volvió a tocar a una chica virgen.
—Nos vemos, buenas noches —dijo al separarse de ella, soltando por fin su pequeña mano.
Segundos después, Matsuri entró a su departamento y cerró la puerta. Gaara se llevó las manos a los bolsillos de la sudadera que se había puesto para el frío, caminando de regreso al elevador. Mientras estaba dentro, presionando el botón del primer piso, sintió que su teléfono sonaba, así que lo sacó para contestar, notó que se trataba de Neji.
—¿Pasa algo? Es raro que me llames —habló, mientras las puertas se cerraban frente a él, aunque lo que escuchó lo sorprendió un poco—. Oh, ¿en serio? ¿Sasuke está bien? ¿Por qué no me avisaste antes? —su ceño se frunció levemente, no podía creer lo que había sucedido con su amigo y que él apenas se viniera a enterar—. Está bien, gracias por avisarme, pasaré a verlo mañana.
Después de colgar la llamada, notó que el ascensor se detenía en el primer piso, así que caminó hacia el recibidor del edificio, pero su teléfono volvió a sonar. Esta vez no miró la pantalla y sólo respondió.
—¿Se te olvidó decirme algo, Neji?
—Hola, Gaara —una voz femenina lo abordó, dejándolo paralizado en su sitio por varios segundos. La chica, al no escuchar respuesta, volvió a hablar—. ¿Por qué no dices nada? Sabes quién soy, ¿verdad?
La mano que sostenía el aparato apretó el mismo con fuerza, tenía ganas de estrellarlo contra el suelo, pero se contuvo.
—¿Cómo conseguiste mi número? —cuestionó, estaba furioso—. Creí haberte dicho la última vez que no me volvieras a buscar, Shijima.
Logró escuchar una leve risilla del otro lado, la cual sólo lo puso de peor humor —Perdona, pero tenía tantas ganas de oír tu voz, aunque sería mejor verte, ¿cuándo me vas a perdonar?
—Nunca.
Gaara colgó y bloqueó el número enseguida, seguramente, Shijima lo volvería a llamar desde otro teléfono, pero no le importaba, simplemente volvería a bloquear todos sus intentos, no estaba dispuesto a tener nada que ver con esa chica de nuevo, la única a la que había amado y la que le rompió el corazón al engañarlo.
La odiaba.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Mientras esperaba en el aeropuerto a que su vuelo de regreso a Tokio anunciara el abordaje, Sai estaba intentando comunicarse con Naruto, lo llamó varias veces, pero el rubio simplemente no atendía sus llamadas, a pesar de que habían quedado en hablar sobre lo que él había averiguado. Todavía no dejaba de pensar en las cosas que le dijo Danzou, él era una mala persona, había ocultado pruebas fundamentales del asesinato de Minato Namikaze y de su hermano, pero todo lo hizo bajo las órdenes de otra persona, alguien desconocido para él.
¿Cómo podía ser? Incluso si Sai encontró información valiosa, todavía seguían sin conocer al verdadero culpable de todo este incidente.
—¿Por qué este idiota no contesta? —se preguntó, frunciendo el ceño.
Miró nuevamente la pantalla del celular, notando que una notificación emergía en la parte superior, se trataba de un mensaje. Abrió la misma con curiosidad, pues el remitente era de Ino.
"¡Hola, Sai! ¿Cómo estás? Sé que estás fuera de la ciudad, pero te quería decir algo, recordé algunas cosas que pasaron cuando estuve ebria, ¿por qué no me dijiste?"
—¿Así que se acordó? —murmuró.
Ino envió un segundo mensaje.
"Debió ser muy incómodo para ti, lo siento tanto, sé que tus preferencias son diferentes."
Esta vez frunció el ceño, entendía que Ino pensaba que él era homosexual, pero ¿tenía que puntualizar el tema a cada momento? Ya le estaba hartando un poco "la bromita". Seguro que la chica se enojaría cuando supiera que él no era gay, pero prefería eso a seguirle mintiendo.
"No te preocupes, no estoy molesto, pero tengo algo que decirte, estoy volviendo a Tokyo por la mañana, buenas noches, Ino-chan."
Después de enviar el mensaje, miró la hora, justo en ese momento, el llamado de su vuelo se escuchó por los altoparlantes, ya era tiempo de abordar, así que se guardó el teléfono y se puso de pie, suponía que tendría que ver a Naruto mañana en la empresa, ya que ahora era imposible comunicarse con él.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
—¡Salud! —exclamó Naruto, dejando el vaso sin contenido sobre la mesa, él y Sakura habían ido a beber juntos a un bar, estaban bebiendo como si no hubiera un mañana, como si no tuvieran cosas de las cuales preocuparse, aunque, en realidad, había miles.
—Salud, Naruto —dijo la peli rosa, bebiéndose el trago de un solo sorbo.
Los dos se sentían tristes y destruidos, Naruto no podía creer aún lo que había pasado, cuando pensó que podría solucionar las cosas con Hinata, que lograrían a fin ser felices, ella le daba una puñalada por la espalda, prefería quedarse con Sasuke. Pero claro, era lógico, Sasuke era su esposo, era quien la aceptó con la hija de otro y quien la había amado durante años, ¿por qué razón Hinata se arriesgaría a irse con él? Por otro lado, Sakura se sentía como una idiota, debido a la conversación del otro día, por un instante, tuvo una leve esperanza, quiso creer que Sasuke por fin se daría cuenta de que ella era la única que lo amaba sinceramente, pero no era así, Sasuke sólo tenía ojos para Hinata, no había nadie más.
—Entonces, Sakura-chan, ¿ya le habías dicho al idiota de Sasuke cómo te sientes y aún así actúa como si nada con Hinata? —preguntó entre risas, pues estaba ebrio, ni siquiera razonaba bien lo que estaba diciendo.
—Sí, es un estúpido —le contestó la peli rosa, casi carcajeándose—. No sé ni por qué me gusta, siempre ha sido tan indiferente con todo.
Naruto agarró la botella de licor que estaba sobre su mesa, se sirvió otro vaso y le sirvió uno a Sakura, que miraba ansiosa como éste se iba llenando. En cuanto los vasos estuvieron listos, cada uno tomó el suyo y los volvieron a chocar entre sí, para beberlos como si fuera sólo agua.
—Dime, Naruto —la chica lo miró fijamente, entrecerrando la mirada—. Estás enamorado de Hinata, ¿no es verdad?
La pregunta tomó algo desprevenido al rubio, quien la miró sorprendido, abriendo ligeramente sus ojos azules, a pesar de estar borracho, todavía pensaba un poco, pero no como lo haría normalmente; por lo que, al cabo de unos segundos, se empezó a reír como loco.
—¡Así es! —confirmó, dándole un pequeño golpe a la mesa con la palma de su mano—. ¿Cómo supiste? ¿Se me nota tanto? —cuestionaba, él jamás habría aceptado esto, de no ser porque sus sentidos estaban nublados, no se daba cuenta de las estupideces que estaba cometiendo, hundiéndose más y más en un agujero profundo, llevándose a Sakura con él.
—Era eso o que te gustara Sasuke-kun —Sakura también se empezó a reír como una demente, ninguno de los dos tenía remedio aquella noche.
—¡No tengo tan mal gusto!
Los dos bebieron un poco más, pero cuando se vieron sin dinero para seguir alimentando el vicio, al rubio no se le ocurrió nada mejor que invitarla al "after hour" en su departamento, lo cual Sakura aceptó encantada. Salieron del bar, riéndose como dos idiotas, para luego pedir un taxi afuera. Naruto apenas y se acordaba de su dirección, pero se las arregló para dársela al taxista, quien los dejó sanos y salvos en el edificio del rubio.
—Naruto, estoy mareada —dijo Sakura en cuanto ambos pisaron el interior del ascensor, así que se apoyó contra el hombro del más alto, quien, a su vez, se apoyó contra el espejo del interior del pequeño espacio en donde ambos se encontraban.
—Yo también, Sakura-chan —respondió el ojiazul, cerrando los ojos, sentía que todo le daba vueltas mientras subían hasta su piso, el viaje fue como si todo a su alrededor temblara, pensó que iba a vomitar si no se bajaba rápidamente, pero, para su suerte, las puertas se abrieron.
Tomó a Sakura por la cintura y la ayudó a caminar hasta su departamento, aunque ella estaba medio dormida, el estado de ambos era lamentable, ninguno de los dos podía siquiera andar un paso sin tambalearse.
—Sakura-chan, no te me mueras —le dijo, haciendo un ligero puchero, al tiempo que abría la puerta con la clave de acceso. Los dos entraron al departamento, que tenía las luces apagadas, entonces la chica se soltó de su agarre y lo miró fijamente, apuntándolo con su dedo índice.
—¿Por qué hay dos Narutos? —cuestionó, frunciendo el ceño—. Ojalá hubiera dos Sasuke-kun.
El Uzumaki se sintió un poco ofendido.
—Ojalá no —dijo con fastidio, sosteniendo a Sakura por la cintura nuevamente, ya que ésta estaba por caerse de espaldas—. Sakura-chan, ¿por qué Hinata no me perdona? —le preguntó, apoyando su cabeza contra el hombro de la joven doctora, que le rodeó el cuerpo con ambos brazos, como si intentara reconfortarlo—. Yo sé que le hice daño, pero creí que ella me amaba…
Sakura se separó un poco de él, encerrando su rostro entre ambas manos.
—No sé qué le hiciste, pero de seguro fue horrible —respondió, apretándole un poco las mejillas—. Aunque estás guapo, seguro que se le olvida —después de decir eso, llevada por su ebriedad, se estiró un poco hacia Naruto y juntó sus labios con los de él, sólo fue un roce mínimo, de no más que un par de segundos, pero cuando se separó, notó que él la veía fijamente, demasiado fijo, haciendo que se estremeciera sólo un poco.
—Sakura-chan —Naruto la llamó, apenas podía verla entre tanta oscuridad, sólo había un poco de luz que se colaba por la ventana que daba hacia la calle—. ¿Por qué no nos olvidamos de ellos? —antes de que la peli rosa le respondiera, él se le acercó y la besó de vuelta, pero no fue suave ni mucho menos inocente, sino todo lo contrario. La abrazó de forma posesiva, intensificando el beso cuando ella le correspondió.
Sí, los dos estaban borrachos y heridos, era la peor combinación de todas, porque antes de que volvieran a sus sentidos, ya se encontraban caminando torpemente hacia la habitación del rubio, comiéndose a besos.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Shikamaru suspiró antes de tocar el timbre del departamento de su vecina y amiga, había estado debatiéndose durante un rato sobre si realmente estaba bien o mal que se metiera en esas cosas, pero era algo estúpido, ya que él estaba metido hasta el cuello, es más, todo era su culpa, así que era inútil y estúpido que ahora se hiciera el desentendido.
La puerta se abrió casi enseguida cuando él tocó, dejando ver a la castaña, que ya se había puesto la pijama y traía encima una bata para levantarse.
—Shikamaru, ¿pasa algo? —preguntó, ligeramente extrañada.
El pelinegro asintió con la cabeza, ajustándose el cuello de la remera que llevaba puesta, se sentía un poco sofocado y nervioso, estaba seguro de que Matsuri lo iba a querer matar.
—Esto es problemático, pero necesito hablarte sobre Gaara.
—¿Eh? —la chica le miró extrañada y confundida, ¿por qué quería hablar sobre Gaara? Igualmente, se hizo a un lado para dejarlo pasar, aunque no dejaba de estar inquieta, de sólo oír la mención de ese nombre, su cuerpo completo se estremecía, no podía evitarlo, Gaara la ponía en ese estado en que ella ni siquiera era consiente de sí misma.
Los dos se sentaron en la pequeña sala, Matsuri lo miró con el ceño levemente fruncido, pensando que, quizás, Shikamaru venía a regañarla por estar cediendo con Gaara, porque ese no era el plan desde un inicio.
—¿Qué pasa? —preguntó por fin, al ver que él no se animaba a hablar.
—Escucha, sé bien lo que pasa entre Gaara y tú, y como los dos son mis amigos, sea como sea, tengo el deber de meterme en esto e interferir antes de que ambos se lastimen —dijo el pelinegro, soltando un suspiro, pudo notar de reojo que sus palabras no le agradaron a Matsuri, pero estaba seguro de que se pondría peor.
—¿Vienes casi a las diez de la noche solamente para advertirme que no me deje engañar por Gaara? —cuestionó la castaña, visiblemente molesta. Ella sabía muy bien de lo que ese hombre era capaz, pero ya no era una niña, Shikamaru no tenía por qué tratarla como tal.
—No es eso —el Nara chasqueó la lengua, estaba claro que no se estaba dando a entender—. Qué problema, pero bueno, aquí voy —volvió a suspirar, cerrando los ojos—. Hice algo estúpido, el día que entraste a trabajar a la empresa, sabiendo y suponiendo que tú seguirías el plan como habíamos acordado, hice una apuesta con Gaara.
Los ojos de Matsuri se abrieron ligeramente ante esas palabras, no entendía muy bien el significado de ellas, así que no dudó en preguntar.
—¿Una apuesta?
El pelinegro solamente miró al suelo, se sentía muy culpable por haber sido tan ingenuo y pensar que las cosas saldrían como él había calculado, las personas, por mucho que las conozcas, siempre pueden sorprenderte y, en este caso, sus dos amigos le habían sorprendido al resultar enamorándose.
—Como te dije, creí que seguirías el plan de rechazarlo, así que, para provocarlo, aposté con él, Gaara dijo que iba a conquistarte y que se acostaría contigo, yo aposté a que no podría hacerlo, por eso te decía que te apegaras al plan.
—¡¿Qué?! —la chica pegó un salto de su asiento, apretando los dos puños, estaba furiosa, se suponía que Shikamaru era su amigo, ¿cómo se atrevía hacerle algo así? Pero, lo peor de todo, ¿Gaara estaba haciendo todo para acercarse a ella sólo por esa apuesta? Al darse cuenta de eso, volvió a caer sentada sobre el sillón, sintiendo su pecho apretado, era como si le hubieran dado una patada en el estómago—. ¿Entonces Gaara me mintió? —murmuró en voz baja, recordando sus besos, sus palabras, el modo en que él la miraba, ¿era todo falso?
—¡No! —Shikamaru alcanzó a oírla y se apresuró en negar con la cabeza—. Matsuri, no te estoy contando esto para que te alejes de él, al contrario —aclaró—. Gaara habló conmigo sobre ti, él dijo que le gustas de verdad y que ya no quiere seguir adelante con la apuesta.
Matsuri volvió a verlo con los ojos muy abiertos, de pronto, sintió que sus mejillas enrojecían y que su corazón comenzaba a palpitar con fuerza, ¿Gaara no le había mentido? ¿Sus sentimientos eran genuinos?
—¿Es en serio?
—Sí —el pelinegro asintió con seriedad—. Gaara te quiere, Matsuri —aseguró, esbozando una pequeña sonrisa—. Jamás lo vi actuar así con nadie, está siendo serio contigo y es por eso que me atreví a venir a decirte esto, tú y yo sabemos que no te le acercaste con las mejores intenciones y eso es mi culpa, Gaara es el tipo de persona que odia las mentiras y los engaños, si no le decimos la verdad, nos odiará a ambos —hizo una ligera mueca de desagrado—. Sé que se merecía la lección, pero que se sintiera atraído por ti y que tú le correspondieras es más de lo que esperé.
—Ya veo… —susurró Matsuri, bajando la mirada, él tenía razón, aquí lo que Gaara hubiera hecho no importaba, porque él estaba arrepentido y pensaba ir en serio con ella, incluso se lo había demostrado cuando lo invitó a pasar y él se negó, pudiendo aprovecharse de su debilidad momentánea, pero Matsuri era la única que en realidad estaba mintiendo y haciendo las cosas mal.
—Ustedes dos son tan problemáticos, ¿quién demonios les dijo que se podían enamorar? —cuestionó Shikamaru, frunciendo el ceño. Se echó hacia atrás en el sillón y miró hacia el techo—. Gaara dijo que te contaría sobre la apuesta, supongo que no te dijo nada todavía.
La castaña negó, todavía manteniendo su vista en el suelo.
—Creo que lo intentó, pero no lo dejé.
—¿Y qué vas a hacer si te lo dice?
Matsuri se sonrojó una vez más, al mismo tiempo que esbozaba una suave sonrisa, un poco boba.
—Yo… no lo volveré a soltar —aseguró, agarrándose con sus dos manos de la tela de su bata de levantar—. Estoy decidida, Shikamaru, no quiero seguir siendo la prometida de alguien a quien pocas veces he visto, quiero a Gaara, quiero decirle la verdad, quizá se enoje conmigo, pero…
Su amigo sonrió, se sentía aliviado, parecía que las cosas tenían esperanza de resultar después de todo.
—Por ahora no le digas, lo va a tomar fatal, primero arregla tu situación —aconsejó, creyendo que eso sería lo mejor para ambos, tenían que hacer las cosas con calma y mucho cuidado, si seguían los pasos correctamente, todo este enredo acabaría bien.
Pero Shikamaru ya debería haber aprendido que sus planes a veces solían fallar.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Eran las diez y media de la noche y, en lugar de estarse recién acostando, Tenten acababa de abrir sus ojos, luego de haber dormido como un lirón y, ¿cómo no hacerlo? Había estado gastando energías durante gran parte del día junto a nada más y nada menos que Neji.
Cuando miró a su costado, no lo vio, él se había ido, así que ella se sentó sobre su cama, estaba desnuda y se sentía un poco adolorida, no tenía idea de que ese "niño bonito" podía llegar a ser tan brusco, aunque eso no le molestaba, al contrario.
—Ay, dios, ¿qué hice? —se preguntó a sí misma en tono de regaño, cubriéndose el rostro con las dos manos, no podía creer que en serio se acostó con ese idiota al que decía odiar, Kankuro iba a burlarse toda la vida de ella, pero eso no era lo importante ahora, ¿realmente Neji se había ido después de todo lo que hicieron?
Echó un vistazo a su alrededor, estaba totalmente sola, pero pudo notar que justo sobre su mesa de noche había una nota, la caligrafía era hermosa, justo lo que se esperaba de alguien como Neji Hyûga, el ser más perfeccionista sobre la tierra.
"Tuve que irme, tenía cosas que hacer, te llamaré luego.
PD: No pensé que fueras tan ruidosa en la cama."
Sus ojos se abrieron como platos cuando leyó lo último, se le puso la cara totalmente roja y arrugó la nota, para luego arrojarla al suelo. Estaba furiosa, ese tipo era un idiota, pero tenía que reconocer que sabía bien lo que hacía. Se levantó de la cama y se dirigió al baño, no le importaba estar desnuda, a fin de cuentas, vivía sola. Cuando se miró al espejo, descubrió que varias partes de su piel estaban marcadas con manchones rojos, no lo podía creer.
—¿Él me hizo esto? —se miró más detenidamente, entonces, su mente recordó todo lo que había acontecido.
Mientras se besaban desesperadamente, Tenten se dio cuenta de que las manos de Neji estaban apretándola más de la cuenta, atrayéndola hacia su cuerpo todavía más. Sintió la lengua del hombre introducirse en su boca y tuvo que ahogar un gemido en ese mismo instante, entonces él le mordió delicadamente el labio inferior. Tenten se sorprendió por esa acción, no imaginaba que Neji fuera ese tipo de persona, siempre lucía tan recto y tranquilo.
—¿Qué haces? —cuestionó, intentando levantarse de su prisión, pero él se lo impidió, tenía más fuerza de la esperada—. Neji… —lo llamó por su nombre y no con algún insulto, como solía hacer siempre—. Suéltame, no quiero esto.
Los ojos blancos del Hyûga la miraron fijamente, mientras una extraña sonrisa se le dibujaba en los labios, parecía deleitarse con el temblor que envolvió el cuerpo de la castaña.
—¿No quieres? —le susurró al oído, deslizando sus manos bajo la camiseta del pijama de Tenten, que se sintió estremecer bajo el toque de sus dedos—. Dime, ¿entonces por qué tu cuerpo reacciona de ese modo? —cuestionó, acariciando con suma delicadeza la piel de la chica, se sentía más suave de lo que pensó, aunque tampoco es que hubiera pensado en lo que estaba haciendo, simplemente se estaba dejando llevar.
Tenten se mordió el labio inferior cuando la otra mano de Neji se metió entre los pantaloncitos cortos que llevaba puestos, también llevándose por encima la ropa interior, apenas alcanzó a tocar su centro con la yema de uno de sus dedos, pero se sorprendió.
—Estás húmeda, Tenten —dijo en tono de burla, notando de reojo la expresión de ella, siempre era tan ruda, pero ahora parecía una niña indefensa y avergonzada, jamás la vio tan linda, así que no aguantó las ganas de besarla nuevamente.
—Eres un idiota —Tenten cortó el beso y le mordió el labio con fuerza a Neji, pero gimió cuando él introdujo uno de sus dedos en ella, sin pudor o vergüenza alguna—. ¿Qué crees que haces?
Neji se saboreó los labios, la mordida le había dolido, pero no se arrepentía ni un poco de lo que estaba haciendo, las reacciones de Tenten eran adorables, a pesar de que lo insultaba y lo miraba como si lo fuese a matar, su cuerpo no podía resistirse.
—Estoy haciendo algo que se ve que querías —contestó, moviendo su dedo dentro de ella, entrando y saliendo con lentitud punzante. Besó el cuello de la castaña y comenzó a succionar su piel, de vez en cuando la mordía, escuchando los quejidos de placer que ella emitía, pues había dejado de resistirse desde hace un rato ya. Tenten se hartó de la presión que estaba experimentando, el calor, el placer, era mucho para ella, jamás creyó que únicamente los dedos de ese sujeto la podrían llevar al éxtasis y, sofocada por esa sensación, desgarró la camisa de Neji de un tirón, arrancándole algunos botones, para luego comenzar a besar su pecho.
Él se sorprendió sólo un poco ante tal acción atrevida, porque no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, simplemente se quitó la prenda medio destartalada y la arrojó al suelo, entonces sintió cómo los dedos de una de las manos de Tenten se enredaban en medio de su largo cabello, mientras bajaba con besos sobre su abdomen. Se bajó del cómodo asiento que eran las piernas de Neji y él se vio obligado a que sus dígitos abandonaran el centro de la castaña, la cual se arrodilló justo frente a él. Agitado, Neji observó a Tenten abrirle el pantalón, se levantó un poco para que ella pudiera jalarlo y bajárselo hasta las rodillas, mirándole con total descaro el bulto que comenzaba a asomarse bajo su ropa interior.
—¿Qué es lo que miras? —cuestionó, frunciendo ligeramente el ceño cuando notó que ella se estaba riendo.
La castaña alzó la mirada y lo observó con picardía —Hace rato te burlabas de mí, pero también estás excitado —le dijo, al mismo tiempo que sacaba su miembro fuera del bóxer. Neji no dijo nada, tan sólo la vio acercar suavemente la punta de su lengua hacia su zona más sensible, pensó que Tenten se haría la difícil un rato más, o que lo patearía y lo echaría de su casa, pero el hecho de que la mujercita antipática estuviera a punto de hacerle un oral, simplemente le voló la cabeza, antes de darse cuenta, se echó hacia atrás, tan sólo dejándose llevar por la sensación húmeda y placentera que le provocaba la lengua de Tenten, deslizándose desde la cabeza del falo, hasta la base, una y otra vez.
Al inicio no se sentía tan duro, pero con sólo ese sutil toque, de pronto comenzó a sentir como si estuviera ardiendo por dentro, aunque la sensación aumentó cuando la chica prácticamente lo engulló, sus ojos se abrieron un poco y volvió a buscar la mirada de Tenten, ella lo observaba mientras chupaba su miembro, cosa que le encantó. Los ojos de Tenten Ama continuaban siendo fieros, a pesar de que su pequeña boca lo recibía con mucho gusto, todavía más, cuando el mismo Neji se empezó a mover contra ella.
—Mh, Tenten, más rápido —le ordenó, pero ella no le hizo caso, lo hacía a su ritmo, demostrándole que no se dejaba dominar, eso le molestó un poco, también lo desesperó, pero estaba seguro de que pronto le devolvería el "favor", aunque ella se negara a complacerlo como quería—. Para —dijo entonces, jalándola del brazo y volviendo a sentarla sobre sus piernas, al tiempo que movía las mismas un poco, para deshacerse del todo del pantalón.
—¿Ya no querías que siguiera?
El Hyûga chasqueó la lengua, esa chica era una diabla, lo supo cuando esa sonrisa coqueta lo derritió.
—No me gusta cuando no me obedecen —respondió, quitándole la blusa de tirantes y luego arrancándole el sostén a una sorprendida Tenten, que de pronto se vio desnuda del torso para arriba—. Deberías aprender a ser más acomedida.
—No quiero —dijo la castaña, poniéndose de pie y dándole la espalda, entonces Neji le miró el trasero descaradamente.
—Ya veo —murmuró él, estirando sus dos manos hasta el short que todavía traía puesto la joven, jalándolo hacia abajo junto con las bragas—. Así que te gusta que te den desde atrás.
Toda la cara de Tenten se puso roja, estaba por reclamarle algo, pero Neji simplemente la jaló y volvió a sentarla sobre sus piernas, por tercera vez, ahora rozando su dura erección contra sus nalgas.
—¿Q-qué te pasa? —se quejó, intentando levantarse, pero no lo consiguió, porque sintió el roce del miembro contra su entrepierna y la sensación fue tan exquisita, que simplemente la obligó a permanecer en aquella posición, se sentía muy avergonzada por excitarse tanto con ese bastardo al cual odiaba, pero no podía evitarlo, Neji sabía muy bien cómo jugar sus cartas y, mientras continuaba rozándola, sin llegar a penetrarla, sus dos manos le agarraron los pechos y los apretó.
—No son muy grandes —dijo entre risas—. Pero se sienten bien en mis manos.
—Estúpido… —Tenten comenzó a mover sus caderas contra las de Neji, se sentía cada vez más húmeda y deseosa por tenerlo dentro, pero ese idiota estaba torturándola, se negaba a dejarla disfrutar, manteniendo sólo el mínimo contacto—. Neji, ya no aguanto, por favor…
Esa súplica era un deleite para el orgulloso hombre, pero quería más, así que besó el cuello de Tenten, al mismo tiempo que susurraba a su oído.
—¿Por favor qué? ¿Qué quieres? —murmuró.
Tenten se mordió el labio inferior, era embarazoso decirlo, pero ya estando en ese estado, ¿qué podía importar?
—Métemela, Neji —le rogó, se vengaría de él después, le demostraría que ella era quien mandaba, pero, por ahora, lo que más deseaba era sentirlo y, así fue. Neji le alzó un poco las caderas y, manteniendo esa misma posición, la penetró hasta sentir que el interior cálido y húmedo de Tenten lo recibía con un placer que casi lo dejó absorto.
—Mierda… —Neji dejó escapar un jadeo, las paredes internas de la chica lo estaban apretando demasiado, se sentía increíble, así que casi enseguida empezó a moverse. Continuó apretando sus senos y besándole la piel, mientras la embestía con dureza, no le daba un solo segundo de descanso, aunque ella no parecía quejarse de ello, por los gemidos que producía, era evidente que lo estaba disfrutando.
Ninguno de los dos parecía asimilar que se estaban dejando llevar por una calentura, aunque quizá no fuese sólo eso, quizá había algo más que los dos se negaban a asumir.
—¡Más, Neji…! —exclamó la castaña, desgarrándose la garganta a gemidos y jadeos, se sentía sedienta y cansada, pero no quería parar, esto era demasiado bueno, había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que tuvo sexo y Neji sabía cómo hacerlo del modo que a ella le gustaba, decir que estaba gratamente sorprendida era poco.
El castaño, sin decir nada, se levantó de golpe del asiento, obligando a Tenten a ponerse de pie también, los volteó a ambos, para que así ella apoyara sus manos contra el asiento y, de ese modo, se empujó nuevamente hacia la chica, embistiéndola con mucha más fuerza que antes, pues tenía mayor movilidad. Tenten se tuvo que morder el labio para aguantar las ganas de gritar, no quería que los vecinos se enteraran de lo que estaba haciendo.
Neji sonrió ladino.
—Me gusta como gimes, no te reprimas —le dijo, aunque apenas y lograba hilar las palabras—. Mierda, no me apretes tanto o me voy a correr…
—Córrete… —respondió Tenten, llevando su propia mano hacia su entrepierna, para dar suaves masajes sobre su botoncito de nervios, era increíble el placer que eso le provocaba, al mismo tiempo que tenía a Neji dentro de ella—. P-pero no lo hagas dentro… —añadió, había olvidado que ya no estaba cuidándose y que él no estaba usando protección, por si las dudas, tendría que ir a la farmacia luego.
—Agh… —jadeó Neji, que luego de un par de embestidas más, salió de ella y se vino justo sobre su espalda, justo después de que Tenten alcanzara un orgasmo también.
El hombre observó el cuerpo de la mujer desnuda que tenía frente a él, con su propia esencia derramada sobre la blanca piel, no sentía vergüenza en ese momento, pero sí estaba un poco asombrado de haberse dejado llevar de tal manera.
—Neji… —Tenten se volteó, mirándolo fijamente, quería golpearlo, pero en lugar de ello, simplemente acunó sus mejillas entre las dos manos y lo besó. Neji, un poco anonadado por el repentino gesto de cariño, bajó sus manos hasta las caderas de la castaña y correspondió al beso, se sentía extrañamente bien, placentero, correcto—. Oye… —susurró ella, separándose un momento—. ¿Quieres tomar una ducha?
—Claro —respondió, besándola una vez más.
Los dos se dirigieron al baño del departamento de la Ama, está demás decir que volvieron a tener sexo en la ducha y luego también después de salir de ella, era como si hubieran estado reprimiendo todo eso durante mucho tiempo y, ahora por fin lo dejaban salir.
Tenten suspiró y se mojó la cara con agua fría, estaba muy roja y comenzaba a sentirse excitada de nuevo, recordar lo que había hecho con Neji no parecía ser la mejor de las ideas.
—¿Ahora con qué cara lo voy a ver en el trabajo? —se preguntó, echándose al suelo en posición fetal—. Estoy muerta, muerta.
Cerró los ojos y se preguntó qué era lo que pasaría ahora, había tenido sexo desmedido con su peor enemigo y lo peor de todo, es que lo había disfrutado mucho, que incluso quería repetirlo, pero ¿qué pensaría Neji? ¿Sentiría lo mismo? Y, es más, ¿qué sentía ella por Neji?
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Hinata llegó a casa tarde esa noche, había estado todo el día cuidando de su esposo en el hospital, así que se sentía muy cansada y estaba muerta de sueño, solamente quería echarse a su cama y dormir un poco. Ahora que su mente estaba un poco más despejada, no podía dejar de pensar en Naruto y en que había estado nuevamente con él, hicieron el amor, pero ella huyó como un cobarde, lo abandonó, pagándole con la misma moneda.
¿Por qué actuaba así? Naruto dijo que la amaba, fue claro, le pidió perdón, ya sabía que él era el padre de Hime y le juró que lucharía por ambas, pero ella estaba tan asustada de creerle, no podía volver a salir herida por él, lo amaba tanto, pero tenía mucho miedo e inseguridad. Sasuke siempre la protegió, a pesar de lo mala esposa que era, de que nunca pudo amarlo ni ser su mujer, él estaba ahí para ella, la aceptó y la cuidó.
¿No sería un demonio si lo abandonaba por ir detrás de Naruto?
—Si él me mintió de nuevo… —murmuró, abrazándose a sí misma. Estaba subiendo las escaleras de la enorme mansión de su familia, se suponía que todos debían estar dormidos, pero cuando llegó hasta arriba, vio que su hija corría hacia ella.
—¡Mami! —exclamó la pequeña Hime, aferrándose a las piernas de Hinata, quien se sorprendió un poco, ya que era demasiado tarde para que estuviera despierta, eran más de las once, su pequeñita siempre se dormía a las nueve, porque gastaba todas sus energías durante el día.
—Hime-chan —dijo la ojiperla, agachándose para abrazar a su hija—. ¿Qué haces despierta? Las princesitas como tú deberían estar descansando —añadió, levantándola entre sus brazos, notando que Hime se aferraba a ella con más fuerza.
—No puedo dormir —contestó, abultando sus labios y mostrando pequeñas lágrimas que enmarcaron sus ojitos azules—. Hime-chan extrañaba mucho a mami y a papi —añadió, sorprendiendo a su madre, que entendió muy bien los sentimientos de su hija, nadie se ocupaba de explicarle por qué sus padres no habían estado todo el día en casa—. ¿Papi está enfermo?
Hinata fue hasta su habitación con su hija, ni siquiera se quitó la ropa, sólo los zapatos, se acostó junto con la pequeña, cubriéndolas a ambas con las sábanas y le dio un beso sobre su frente.
—Tu papá está enfermo, pero va a estar bien —aseguró, sonriéndole—. No te preocupes, pronto volverá —mientras abrazaba a su bebita, su mente nuevamente pensó en Naruto, se preguntaba si realmente estaba haciendo bien en seguir mintiéndole a su hija, Sasuke no era su padre, sino Naruto.
—¿Cuándo podré ver a mi amigo el señor sol? —interrogó Hime, casi quedándose dormida. Estaba tan cansada, pero había aguantado sólo para poder ver a su mamá.
La ojiperla no contestó, no sabía qué decir, sólo se dedicó a acariciarle el cabello negro azulado a su hija, hasta que ésta se durmió. Entonces Hinata se recostó, dejando que un par de lágrimas se deslizaran por sus mejillas.
—Naruto-kun… deseo tanto estar a tu lado, que seamos una familia, pero tengo tanto miedo… —pensó, sintiéndose angustiada y dolida, el nudo en su garganta la asfixiaba y le impedía recuperar el aliento.
Odiaba sentirse tan hundida.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Era bastante temprano por la mañana cuando ella abrió sus ojos, le dolía todo el cuerpo, en especial la cabeza, era un dolor horrible, como el golpe de un taladro. La peli rosa se sostuvo la sien con una de sus manos, ignorando que no se encontraba en su habitación, hasta que escuchó el ligero balbuceo del hombre con el cual había dormido.
Miró a su costado y descubrió con horror que la persona que estaba durmiendo a su lado era Naruto Uzumaki, él estaba desnudo, al menos, la parte de su cuerpo que no estaban cubriendo las sábanas. Sakura se miró a sí misma, también estaba desnuda, no podía ser, ¿qué había hecho? No se acordaba de nada.
—Joder, estoy demente —se levantó como un resorte de la cama y buscó sus ropas, que estaban esparcidas por todo el piso de la habitación. Se empezó a vestir, estaba enganchándose el sostén cuando Naruto se levantó, sentándose sobre el colchón y bostezando hondamente.
—¿Qué hora es? —fue lo primero que dijo el rubio, tallándose un ojo, cuando de pronto, notó la presencia de la doctora Haruno. Parpadeó un par de veces, creyendo que se lo estaba imaginando, pero al cabo de un par de segundos, al escucharla a ella gritar, se dio cuenta de que no se trataba de ningún sueño o alucinación, ella realmente estaba semidesnuda en su cuarto—. ¡¿Sakura-chan?!
—¡Lo lamento, Naruto! —exclamó la chica, cubriéndose el rostro con ambas manos, estaba sumamente avergonzada, su cara ardía por el embarazoso momento—. No recuerdo qué fue lo que pasó anoche, pero… p-pero…
El rubio escudriño el escenario a su alrededor, las ropas de ambos, tiradas en el suelo, la cama hecha un desastre, ambos en paños menores; no había que pensarlo mucho, cuando cerró los ojos, algunas imágenes en forma de flashes se le vinieron a la mente, estaban los dos muy ebrios, pero estaba seguro de que habían tenido sexo.
—Sakura-chan, no sé qué decir —se llevó una mano a la cara y se la cubrió con la misma, le dolía la cabeza y sentía mucha vergüenza, ¿cómo pudo ser tan idiota e irresponsable? ¿Cómo podía decir que sufría por el amor de Hinata, cuando se dejaba llevar de ese modo por otra chica?
Sakura terminó de vestirse, para luego sentarse en la cama y mirar a Naruto, quien no era capaz de verla, ninguno de los dos podía creer lo que habían hecho, aunque vagamente lo recordaban.
—Naruto, está bien… —trató de calmar un poco la situación—. Sólo… sólo fue algo que hicimos porque estábamos ebrios, no hay que pensar mucho en eso, ¿no crees?
Él se descubrió el rostro y miró a Sakura con sus profundos y brillantes ojos azules, los cuales la pusieron un poco nerviosa, tomando en cuenta lo que había ocurrido entre ambos.
—Tienes razón, Sakura-chan —asintió, dejando salir un hondo suspiro. Se sentía un poco preocupado por cómo iba a reaccionar Sakura, pero debió suponer que ella lo tomaría como alguien madura, así que estaba bien, esto quedaría como una anécdota olvidable, que no tendría consecuencias de ningún tipo.
—Voy a salir para que te vistas —dijo Sakura, casi corriendo fuera de la habitación, a lo que Naruto se arrojó de espaldas sobre la cama, mirando al techo.
—¿Qué carajo acabo de hacer?
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Una cosa que Sasuke realmente detestaba eran los hospitales, la comida era pésima y no le gustaba tener que estar acostado todo el día, apenas podía levantarse para ir al baño y las enfermeras lo regañaban si lo hacía solo, ¡pero le daba vergüenza pedirles ayuda! Por eso, hacía todo lo posible por realizar dicha tarea él mismo, aunque le costara.
La enfermedad que había sufrido se caracterizaba por producir una fuerte debilidad muscular, le era difícil caminar con normalidad y hasta estirar los brazos para comer le resultaba complicado, pero corrió con suerte, había oído que incluso había personas que sufrieron la amputación de sus extremidades debido a los efectos de la meningitis.
Después de conseguir regresar del baño, casi arrastrando sus piernas, se metió a la cama y cerró los ojos, quería ver a Sakura, la había esperado toda la noche, pero no apareció, no fue a verlo, luego, esta mañana, tampoco estaba, su hermano Itachi y sus padres pasaron un momento a visitarlo, pero Sakura no, ¿por qué Sakura no?
—¿Por qué no vienes? —se preguntó, cerrando los ojos.
Había una escena que se repetía en su memoria una y otra vez, que se le grabó desde su inconsciencia, justo después de que lo ingresaron a urgencias.
Había vomitado sobre el piso de la sala de urgencias y sentía que se le iba a partir la cabeza en dos, el cuerpo le pesaba como si fuera plomo y no le era posible mantenerse en pie, los y las enfermeras le ayudaban como podían, pero creyó que se estaba muriendo, ¿quizá este era su fin?
—Estoy aquí —dijo Sakura, que llegó corriendo hacia donde él estaba, revisando su estado, lo recostaron en una de las camillas de la sala y ella empezó a tomarle el pulso, a escuchar sus pulmones y a revisar sus ojos, la fiebre era altísima y las erupciones en su piel iban empeorando—. Creo que puede ser meningitis —comentó la doctora, tratando de mantener la calma, porque, aunque lucía muy serena y profesional, por dentro se estaba muriendo, no podía soportar ver a Sasuke sufrir de ese modo—. Preparen una punción lumbar —les ordenó a sus dos ayudantes.
El enfermero chico partió a buscar lo necesario, mientras la enfermera que quedó, ayudó a Sakura a sentar a Sasuke sobre la cama y a quitarle la camisa. La chica lo estaba sosteniendo, ya que él ni siquiera era capaz de eso. El chico regresó con la jeringa y todo lo necesario, este era un procedimiento que a Sakura no le agradaba para nada, tener que perforar la zona lumbar y extraer líquido de ahí, era algo muy doloroso para el paciente, muchos gritaban en agonía, aunque Sasuke ni se inmutó, estaba tan ido, que ignoró ese dolor punzante.
La doctora envió al enfermero al laboratorio de muestras para que realizaran el análisis y, mientras estaban en eso, ella y la enfermera le aplicaron un medicamento a Sasuke para bajarle la fiebre. El análisis tardaría un rato, así que Sakura, sabiendo que había otro médico encargándose de la zona de urgencias, se quedó junto a Sasuke todo ese tiempo, él tenía sus ojos cerrados, había perdido la conciencia, o eso parecía, así que ella le tomó la mano con fuerza.
—Sasuke-kun… —lo llamó, dejando que algunas lágrimas corrieran por sus mejillas, no se suponía que eso pasara, ella era una doctora y no tenía que dejarse llevar por sus emociones, pero este no era cualquier paciente, era alguien especial para ella—. Tranquilo, Sasuke-kun, no dejaré que nada te pase, ¿sí?
Él no podía responderle, aunque la estaba oyendo, estaba demasiado débil.
Sakura acarició su rostro con la otra mano, la fiebre empezaba a bajar, pero él no dejaba de sudar todavía.
—Me duele demasiado verte así, pero no te preocupes, te voy a curar —aseguró—. Te amo mucho, Sasuke-kun.
Pasaron un par de minutos hasta que llegaron los resultados de la punción lumbar, sus sospechas eran ciertas, así que Sakura aplicó el tratamiento correspondiente. Cuando terminó, tuvo que ir a atender a otros pacientes, pero cuando ella se estaba marchando, Sasuke abrió sus ojos y la observó caminar lejos de él.
—Sa… kura… —pronunció a duras penas, aunque ella no lo oyó.
Miró el techo blanco de la habitación, su corazón estaba agitado, cada vez que había escuchado a Sakura decirle que lo amaba, su pecho explotaba, aunque no comprendía por qué, se suponía que su más grande anhelo era estar con su esposa Hinata, pero pensar en Sakura lo estaba volviendo loco.
—Joder, Sakura, ven —masculló, apretando los puños sobre la cama, necesitaba verla, tenía que hablarle, tenía que sentir su presencia cerca de él.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Sai llegó temprano a la oficina con la esperanza de encontrar a Naruto ahí y de contarle todo lo que había averiguado en su encuentro con Danzou, pero el rubio idiota no estaba ni luces, ¿en dónde carajo se había metido?
—Lo voy a matar —dijo el pelinegro, luego de escuchar con fastidio que nuevamente le respondía la contestadora.
Se guardó el celular en el bolsillo y caminó por el pasillo hacia la zona de las modelos y los fotógrafos, Shiro lo saludó con un ademán de mano, el cual Sai correspondió con un gesto parecido.
—¡Sai! —la voz de Ino lo sorprendió un poco, se dio la media vuelta y la vio llegar corriendo a su lado—. Hola, ¿cómo estás? ¿Fue bien tu viaje? —lo saludó alegremente, olvidándose por un instante de la estupidez que había cometido el otro día, pero apenas vio al moreno sonreír, lo recordó y su cara completa se puso roja—. Eh, y-yo, sobre el mensaje que te envié.
Sai ensanchó su sonrisa.
—Creo que no es hora de hablar de eso, Ino-chan —la interrumpió—. Por cierto, estoy bien, gracias por preguntar, el viaje también fue bien.
La rubia bajó la mirada.
—Ah, claro, me alegra mucho…
Como ninguno de los dos sabía muy bien qué decir, fue un alivio que Shiro llamara a Ino con urgencia, ya que la chica –para variar– estaba llegando tarde y tenía que prepararse para una importante sesión. Sai tan sólo la miraba ser regañada, manteniéndose sereno, pero preguntándose mentalmente cómo iba a decirle que, en realidad, no era gay.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Matsuri estaba llegando un poco tarde a la oficina, debido al tráfico, así que corrió para poder subirse al elevador, que ya cerraba sus puertas. Su corazón empezó a revolotear a medida que se acercaba al piso donde trabajaba, porque vería a Gaara, porque estaba ansiosa por observar su rostro, sus ojos, el modo en que él siempre la miraba.
Cuando llegó a su piso, se miró al espejo del ascensor, antes de bajar, dándose cuenta de que su cara estaba muy roja. Cuando llegó hasta su escritorio, su teléfono sonó, así que lo sacó de su bolso, pero le sorprendió un poco ver que se trataba de su jefe.
—¿Gaara? —preguntó cuando contestó.
—Matsuri, hola, buenos días —escuchó decir al pelirrojo, con esa voz tan profunda que siempre le erizaba la piel, incluso si era por teléfono—. ¿Ya llegaste a la oficina?
—Sí —la castaña asintió con la cabeza, aunque él no la podía ver—. ¿Pasó algo? Es raro que tú no estés.
—Estoy en el hospital —contestó Gaara, asustando un poco a Matsuri, pues pensó que le había sucedido algo malo. Él logró escuchar su exclamación de asombro, lo que causó que soltara una ligera risilla, que sonó más como una exhalación fuerte—. Tranquila, yo no tengo nada, vine a visitar a Sasuke, está internado porque se enfermó.
—Oh, lamento oír eso —dijo Matsuri, aunque estaba aliviada de que no se tratara de nada relacionado con Gaara—. ¿Llegarás más tarde?
—Sí, quería pedirte que organices unos documentos que están en mi oficina, en el primer cajón, apenas salga de aquí, te volveré a llamar.
Matsuri esbozó una suave sonrisa, le reconfortaba hablar con Gaara, sabiendo que él estaba ahí, cerca de ella, que podía verlo cuando quisiera, no como a su prometido,
—Claro, te veo después —dijo, colocando su bolso sobre el escritorio.
—Te veo luego, bonita —contestó su jefe, justo antes de colgar, dejándole el pulso hecho un desastre, solamente le llamó bonita, pero aquello le encantó a la castaña, que se llevó una mano al pecho.
—Me muero por verte… —murmuró, caminando hacia la oficina del pelirrojo, dispuesta a realizar el trabajo que él le había pedido, pero antes de que siquiera abriera la puerta, el sonido de unos tacones golpeando el suelo llegó hasta sus oídos.
La joven se dio la media vuelta y vio a una mujer parada frente a ella, tenía el cabello negro, una sonrisa bastante linda y sus ojos eran oscuros, aunque se escondían un poco con sus anteojos cuadrados, que le daban un aspecto sofisticado y profesional.
—Disculpe —dijo Matsuri, un poco confundida—. ¿Se le ofrece algo?
La mujer asintió con la cabeza, ensanchando su sonrisa un poco más.
—Busco a Gaara, ¿podrías decirle que necesito hablar con él de inmediato?
El tono que ella usó y el modo en que se refirió a su jefe sólo como "Gaara", incomodaron un poco a Matsuri, dado que no era común que alguien que no fuese cercano a él lo llamara sin usar ningún honorífico… ¿tal vez era una de sus tantas conquistas? Al pensar en ello, sintió un ligero cosquilleo en el pecho y, luego, cómo éste se apretaba con fuerza y la hacía sacudirse por dentro de la rabia; estaba celosa.
—El señor Sabaku No no está —contestó, esbozando también una sonrisa—. Tuvo un asunto que atender en otra ciudad, volverá en un par de días —añadió, fingiendo amabilidad.
—Oh, ya veo… —la pelinegra torció la boca, qué mala suerte tenía, y justo cuando se las arregló para saber en dónde trabaja—. Ni modo, no se puede hacer nada —dijo, encogiéndose de hombros.
—¿Gusta dejarle un recado?
La más alta sonrió, asintiendo con la cabeza.
—Dile que soy Shijima, que quiero hablar con él, que deje de bloquear mis llamados, no tengo tanto dinero para gastarlo en diferentes números —tras decir lo último, se dio la media vuelta y se marchó, haciendo sonar el piso con sus tacones.
Matsuri simplemente la observó marchar, ¿de verdad esa chica era una ex de Gaara? ¿Por qué razón él la bloquearía de ese modo? ¿Algo malo había pasado entre ambos? Estaba tan curiosa al respecto, pero no podía hacer nada más que esperar a Gaara para preguntarle, mientras tanto, se pondría a trabajar.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Después de terminar de hablar con Matsuri, Gaara miró el número de habitación que estaba frente a él, era el correcto, así que golpeó despacio la puerta y luego ingresó sin esperar respuesta, Sasuke estaba ahí con Hinata y con la hija de ambos, le dio gusto ver que él lucía muy recuperado, pues había escuchado que éste estuvo al borde del colapso. Cuando Neji le avisó, era sumamente tarde para ir a verlo, pero se enteró mediante mensajes que el Hyûga había estado bastante "ocupado" durante casi todo el día, fue por eso que también llegó a saber la noticia muy tarde.
—Hey —saludó a los presentes, alzando su mano—. Sasuke, ¿cómo te sientes? Luces fatal —dijo en tono bromista, provocando que el Uchiha chasqueara la lengua.
—Siento como si me hubiesen atropellado, pero estoy bien —aseguró, cerrando sus ojos.
—¡Tío Gaara! —Hime lo saludó agitando sus manitos, a Gaara no le gustaba que lo llamaran tío, le hacía sentir viejo, aunque, en realidad, eran sus amigos quienes eran demasiado jóvenes como para ser padres; de igual modo, no podía enojarse con esa niña, era demasiado adorable.
—Hola, Hime —respondió, esbozando una suave sonrisa—. Hinata, buenos días.
—Buenos días, Gaara-kun —la ojiperla le sonrió, mirándolo detenidamente, estaba segura de que había algo raro en su amigo, no sabía muy bien qué, pero algo en Gaara era diferente a otros días, su estado de ánimo, o quizá el brillo en sus ojos, no podía decirlo con certeza.
—Sasuke —Gaara se acercó al enfermo, entregándole una pequeña carpeta en sus manos—. Sé que debes descansar, pero en serio necesito que veas estos documentos, son importantes —dijo con cierto fastidio, no quería molestar, sin embargo, el tema era urgente—. Hinata, no me veas con esa cara —le dijo a la ojiperla, quien tenía el ceño fruncido.
—No me agrada que traigas trabajo para Sasuke, él tiene que recuperarse —contestó, viendo al pelirrojo suspirar—. Por cierto, Gaara-kun, ¿te molesta si te pregunto algo?
Sasuke, que estaba concentrado leyendo los documentos, ignoró la conversación de su esposa y de su amigo, sabía que ambos se llevaban bien, conocía la historia de los dos, antes le daban un poco de celos, porque desde que conoció a Hinata –durante el primer año de preparatoria–, se había enamorado de ella como un tonto, pero esa chica sólo tenía ojos para Gaara, a él ni lo miraba, nunca lo hizo, ni cuando sus familias los comprometieron, ni cuando regresó de su escape a Okinawa y se casó con él.
—Creo que prefiero preguntarte a solas —dijo Hinata, mientras una gotita de sudor frío recorría su sien. Vio a Sasuke fruncir el ceño, pero ella rápidamente habló—. Estaremos en el pasillo, Hime-chan, cuida de tu papá.
—¡Sí, Hime-chan lo cuidará!
—Eh, ¿no puedes decirme aquí? —se quejaba Gaara, mientras acompañaba a Hinata fuera de la habitación, no entendía lo que sucedía, ni por qué Sasuke o Hime no podían escuchar al respecto.
Sasuke sólo los vio salir, no era como si pudiera seguirlo, aún no recuperaba la fuerza de su cuerpo, así que se resignó, tan sólo siguió repasando los puntos del documento, pero se distrajo cuando sintió que Hime se subía a su cama y lo abrazaba.
—Papi, Hime-chan te quiere mucho —dijo la pequeña, haciéndole sentir el corazón estremecido, odiaba tanto la idea de que ella no fuese realmente su hija, a pesar de que la amaba con todo su ser, que sí la consideraba como suya, porque, en realidad, él la había visto nacer y crecer, sólo él y no el tipo que en realidad la concibió, así que sí, él era su padre.
—Yo también te quiero, hija —respondió, depositando un suave beso sobre la cabellera de la niña, la cual sonrió ampliamente.
Afuera, en el pasillo, Gaara miraba a Hinata con intriga, pero ella estaba aún más intrigada, lo revisó cuidadosamente, como si buscara algo, le dio la vuelta con sus ojos perlados, poniéndolo un poco incómodo, hasta que regresó al lugar del inicio.
—Muy bien —Gaara carraspeó la garganta—. ¿Y ahora qué hice? —quiso saber, no solía enojarse fácilmente con Hinata, pero estaba empezando a exasperarse.
—Algo es diferente en ti… —respondió la Hyûga, llevándose una mano al mentón, en pose pensativa—. Dime, Gaara-kun… ¿estás enamorado de alguien?
Los ojos del pelirrojo se abrieron con asombro, pero ¿cómo rayos Hinata se había dado cuenta de eso? ¿Acaso era una bruja? ¿Podía leer las auras? ¿Tenía una visión divina que le permitía leer patrones de comportamiento?
—No sé de qué me sorprendo, siempre has sabido leerme muy bien —dijo él, llevándose una mano a la nuca, estaba un poco nervioso, algo que no le era muy familiar—. Pero ¿se me nota mucho?
Hinata sonrió, no podía creerlo, Gaara estaba aceptando sus palabras, ni siquiera se enfadó o le dijo que no se metiera en asuntos que no le correspondían, como siempre solía hacer, ahora lucía dispuesto a abrirse con ella, cosa que agradecía, porque quería mucho a Gaara y le entusiasmaba la idea de verlo ser feliz, al menos que él pudiera hacerlo, era un consuelo.
—¿Entonces sí?
Gaara asintió con la cabeza, aunque enseguida cerró los ojos, volviendo a su expresión seria.
—Bueno… —hizo una leve pausa—. Yo no diría que estoy enamorado, pero hay algo especial con esa chica, quizá podría… ah, no sé —abrió los ojos y miró al suelo, era difícil hablar, como si se le secara la boca—. Quizá podría llegar a algo serio con ella.
Sintió que las suaves manos femeninas tomaban las suyas, entonces observó la sonrisa de Hinata, siempre era tan hermosa y dulce, siempre se preocupaba por él, a pesar de que le rompió el corazón durante la preparatoria.
—Me alegro mucho por ti, dime, ¿quién es? ¿La conozco?
Él asintió nuevamente —Es Matsuri…
—Oh… —la joven mujer se sorprendió—. ¿Es tu secretaria? Espero que esta vez no sea como con las otras.
—No —él apretó las manos de Hinata entre las suyas, quizá Hinata era la única persona con quien él podía abrirse por completo de ese modo, porque incluso a sus otros amigos, Sasuke, Neji y Shikamaru, no les contaba ese tipo de cosas, quizá confiaba un poco más en Shikamaru, pero nunca como lo hacía con Hinata—. Ella me gusta mucho, me hace sentir especial y, ah, esto es muy cursi, pero siento que es lo que he estado esperando.
—Eso es bueno —respondió la Hyûga, abrazándolo sin dudar—. Felicidades, Gaara-kun, espero que todo salga bien entre los dos, que sean capaces de conocerse y quererse mutuamente y que puedan construir algo bonito.
El joven empresario no sabía muy bien cómo sentirse con esas palabras, tal vez, Hinata se estaba adelantando a los hechos, apenas él y Matsuri estaban empezando algo, pero, con todo y eso, esas palabras le daban ánimos para continuar, para avanzar más con esa chica y para no dejarla ir de su lado.
—Gracias —dijo finalmente, acariciando el cabello de Hinata.
*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*
Cuando Tenten llegó a la oficina y se dio cuenta de que Neji ya estaba ahí, lo primero que hizo fue taparse la cara con su bolso, aunque éste era bastante pequeño y no la cubría del todo, era evidente que se trataba de ella.
—No vayas a voltear, no vayas a voltear —decía la castaña, pero sus ruegos fueron inútiles, porque el hombre pareció sentirse atraído como por un ritual espiritual, ya que en ese momento la miró, esbozando una ligera sonrisa, mientras sus ojos blancos destellaban picardía y complicidad, haciéndola ponerse roja como un tomate.
—¡Tenten!
El grito de Kankuro hizo gritar a la castaña, que lanzó su bolso al demonio, ni siquiera pudo ver dónde cayó.
—¡¿Qué te pasa?! ¡Casi me da un infarto! —exclamó la furiosa Tenten, pero su amigo sólo pegó una tremenda carcajada, ya que no esperaba asustarla de ese modo.
—¿Qué te pasa a ti? ¿Acaso hiciste algo malo? —cuestionó, mientras se sostenía el estómago para aguantar la risa, aunque era algo bastante inútil.
Tenten le pisó el pie con fuerza, se sentía todavía más avergonzada y ese idiota no le ayudaba en nada, aunque le reconfortó el grito de dolor del Sabaku No.
—Por idiota —dijo triunfante.
En ese momento, Neji caminó hasta ella, ignorando a Kankuro y le entregó su bolso, sorprendiéndola un poco.
—Lo dejaste caer cerca de mí —se explicó el Hyûga—. Buenos días, por cierto, ¿dormiste bien? —la sonrisa que se formó en los labios de Neji, dejó totalmente fuera de combate a la pobre Tenten, no podía dejar de pensar en todo lo que hicieron el día anterior, el calor de apoderaba de su rostro y apenas lograba articular palabras.
—S-sí, gracias, ¿y t-tú? —le habló entre tartamudeos, jamás se había sentido tan patética en la vida, pero no lo podía evitar.
—Yo dormí de maravilla, gracias —contestó antes de alejarse, no sin antes guiñar uno de sus ojos hacia la mujer de los chonguitos, la cual sólo bajó la mirada.
Kankuro, quien fue testigo de toda la escena, solamente miró con sospecha a su amiga, la cual salió corriendo antes de ser interrogada, no estaba dispuesta a explicar nada, además, le daba demasiada vergüenza recordarlo.
Continuará…
Omake:
Mientras estoy sentada en el sofá, leyendo tranquilamente un webtoon en mi teléfono, siento que alguien toca mi hombro, al principio lo ignoro, pero el toque continúa, así que me volteo a ver.
—¿Qué? —pregunto con fastidio al ver a Kiba parado a mi lado, mirándome con enfado.
—¿Por qué yo no salí en este capítulo? —reclama, cruzado de brazos—. Me dijeron que iba a ser famoso y que todas las chicas me iban a amar. ¡Era mentira!
Lo miro con confusión.
—¿Quién te dijo eso? —digo entre carcajadas—. De todos modos, no seas llorón, Shino casi no sale y no se queja.
En otro lugar, Shino está sentado solo en una cafetería, mirando su teléfono celular, que no tiene ninguna nueva notificación.
—¿Cuándo me van a hacer aparecer? —se pregunta, mientras un aura morada crece a su alrededor.
Fin omake.
...
Ahhh, esta vez no me tardé un año en continuar xD
¿Qué les pareció el capítulo? Creo que en los siguientes que vienen va a haber más inclusión de lemon, no taaaanto, pero me gustaría que todos tengan su momentito. En el siguiente episodio pondré ShikaTema, ya que no me dio para este.
PD: No me maten por el NaruSaku, todo tiene una razón de ser, ok, jajaja.
¡Nos vemos!
