Buenos dias. —Vaya esto es raro — ¿Cómo están? Espero que bien, o al menos que los problemas de la vida estan siendo digeribles.
Aqui andamos subiendo historias. Hoy un one-shot por el momento de la serie Steven Universe.
Sin más por el momento los dejo con una historia que nacio para el 25 de diciembre. Feliz navidad atrasada.
El trabajo me atasco que solo subi en la otra página.
DESCLEMIER: Steven Universe no me pertenece. Aqui hacemos contenido de fans por fans.
¿Prólogo?
"Da todo en vida"
Peridot, miro a la ventana. Realmente había llegado ese día. Miro la cajetilla en su escritorio con cierto recelo. Entendía que aquello era parte de que su padre no pasaría una navidad más con él y su hermano. Pero desde la llamada del hospital, tenia tres cosas del hombre que amaría hasta que la vida les uniera como familia, tal vez en otra vida.
—Chef. —Llamo una chica con cierto miedo al ver tan pensativo a su jefe.
—Dime. —Intento mirar a la joven, pero no pudo.
—Los chicos acabaron. Ya revise, listo para la apertura del 26.
—Confió en ti. —Dijo incómodo al sentir que era juzgado.
—Me retiro… —Entendía que ahora mismo su jefe estaba a un borde. Antes de cerrar la puerta aclaro un poco su garganta.— Sabe, el dolor de perder a un ser querido es indescriptible; pero no es tan mal sabor de boca cuando tienes a tu familia cerca. Feliz navidad. —Apresuro las palabras al saber que nadie le pidió consejo. Pero dentro de sí, sabía que tenía que decirle.
—Gracias. —Dijo con una pequeña sonrisa. Al entender que la pobre estaba más muerta del miedo intentando ser buena amiga, que juzgando su estado emocional.
Al quedarse solo, acaricio su cabellera verde. Y miró su brazo aquellas letras de color rosa "…si dejas que un simple color te moleste, entonces no estás listo para lo que viene". Su primer tatuaje brillo por un segundo. Universe.
Admiro la cajetilla, y en seguida soltó una carcajada. Pensar que estaba apunto de probar un cigarro en años por un homenaje a un hombre que murió al encontrar un escapé en ellos, parecía perfecto. Sobretodo porque aquella caja de cartón solo contenía una pieza. Así que río nuevamente. Mientras que sus ojos empezaban a llenarse de agua. Saco el tequila de abajo y dos shot's.
Lleno el de él, mientras que el suyo quedo a medias. Puso su cenicero y saco el encendedor de repuesto. Nunca entenderá, porque las personas que fuman no cargar un encendedor. Por lo menos los que topaba en su cotidianidad.
Pensó en aquel consejo. Por un segundo. Pero el es mayor, así que quería ser fuerte cuando su hermano llegara a la ciudad. Y sabia que Lápiz le tenía el mismo cariño, así que debía ser la roca en el proceso que venia. Además que no había contactado con su novia.
Prendió el cigarrillo. Ese olor nunca le agrado… que decir de su sabor. Tomo una bocanada del humo. Y enseguida tocio. Lo dejo en el cenicero, y tras un par de risas entre sus lágrimas, tomo de una el tequila, ese que había comprado para él está navidad.
Abrió un poco la ventana, ahora mismo ese olor le confortaba, pues sentía que el hombre estaba ahí burbujeante con alguna idea para la próxima canción del siglo. O con algún platillo raro, que seguramente se le ocurrió en la ducha. Miró las luces de afuera. Un contraste con su oficina a oscuras, apenas sostenible por una lámpara que usaba para leer.
Y por fin lo dejo salir, el llanto. Los gritos de dolor tras sentir que la vida le arrebataba un cacho de alma. Bufó y juro un par de veces, al pensar que las buenas personas no duran. Que quienes lo intentan son más condenados, que a los que les importa una mierda.
Por impulso un puño se forjó en su mano, e impacto con la pared. O mejor dicho con una foto. El sello de él era escandaloso, pero ese día, tras graduarse fue diferente. Pidió a un amigo que tomara una foto de ellos muy cerca, muecas extrañas, y cargando al pequeño Steven con un cartel de felicitaciones. La cámara una de esas que había que llevar a revelar. Y por primera vez en el pie de la foto enmarcada apareció su gran mensaje de vida.
Dejo la foto por la paz. Y porque necesitaba su botiquín. Era una herida leve. Pero Lápiz no le creería que había sido en la cocina.
Mientras buscaba en el escritorio encontró la nota que la enfermera había rescatado antes de que los médicos entrarán. Había más cartas, pero hasta pasado le entregarían eso. Se tomó el caballito de su padre antes de abrir la nota.
"Yo se que no queda más tiempo.
Espero que mi trabajo aquí haya sido el correcto para mis hijos. Los amo con todo mi ser, estoy orgulloso de ustedes. Siempre Universe.
Si leen esto, recuerden:
Da todo en vida, porque no sabemos que hay después de la muerte. "
Por un momento, sin aviso, un viento resoplo fuerte, muchos papeles volaron, su cabello se revolvió, sus mejillas se secaron y el olor de tabaco desapareció de la nada. Así como aquel viento. Peridot, cayó de rodillas al saber que aquel susurro era de su padre. Recordando una vez ese último mensaje. Soltó a llorar, recordaría esa voz siempre.
Entendía que aquello era por parte de su abuela. Y la razón por la que tiempo después supo que Rose era la indicada. Por eso, era su eslogan.
Muchos colores iluminaron el cielo. 12:03 de la noche. Ya era 25, y santa le había dejado su regalo. El humo y ceniza seguían saliendo de aquel rollo de papel y tabaco, pero no había olor. Alzó su mano y vio su cortada con apenas un embarron de sangre.
Tomo asiento para admirar el cielo. Sin orestas atención al tiempo. Un par de risas se colaron a su oficina, la ventana que estaba más abierta. Era hora de ir a casa. Tomo su hoddie —ya que el frio, era mas una brisa fresca—, su gorro de alien, y sus guantes para combinar su estilo.
…
—Peridot, ¿Cuál es tu sueño?
—Ser como mi padre.
—No digo que las mates puedan ser lo tuyo… pero ¿Contador? ¿Abogado?
—Señor Universe, hablo de usted. Tu me has hecho parte de algo grande, algo que quiero para siempre. Mi padre hoy, mañana y siempre eres tu. Gracias.
—Oh, tu pequeño Alien. Dame un abrazo.
…
Mientras caminaba a la entrada su celular sonó. Y miró el nombre en la pantalla. Suspiró. Bajo las escaleras, mentalizado su estrategia y justo abriendo la puerta ahí estaba.
—Perdóname, amor. Debí responderte. Hubo un problema con el aparato este. Pero ya estoy aquí. —Le miro perplejo.— Ven acá.
—No estabas en… —Intento hablar.
—Pedí un favor. Estar con mi familia es más importante. —Dijo con una pequeña sonrisa. Pues ella se sentía sin aire al recibir la llamada de Steven avisando que su padre había muerto.
—Gracias, mi Lazuli. —Solto un par de lágrimas, antes de que la chica entendiera que esto si estaba pasando.
—Dios, él fue el mejor. Y sin duda estará en tu corazón siempre. —Logro decir antes de que el llanto llegará. Su mente se proyecto a todo lo bueno que había recibido.
—También en el tuyo. Fuiste una hija más. Está orgulloso. —Dijo con un pequeño nudo.
—Él se fue, ¿Verdad?… —Sonó una voz algo gruesa atrás de la peliazul.
—Sí. Pero estamos aquí para recordarlo y para mantener vivo su amor. Siendo lo mejor de nosotros siempre. —Dijo extendiendo el brazo para que se uniera a él y su prometida. Pues el joven empezó a llorar con fuerza.
—Vamos, en casa. Estaremos más calientes. —Beso sus frentes antes de cerrar y encaminarlos al coche. —Son unos niñotes. —Intento bromear. Más sintió un dejá vu.— Pero juntos, saldremos adelante. —Gracias al tiempo tomado, el había liberado mucho. Y ayudaría a su familia a seguir.
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—Niños.
—No somos niños. Hemos crecido.
—Para mí son unos bebitos altos. Y un Alien bebé. Pero, está bien. Llorar siempre va a estar bien, si prometen levantarse mañana y luchar.
¿Qué piensan? Ya ame hacer esto, ayudo a mi corazón un poco. Se que mis trabajos son mas enfocados al drama y tristes. O al menos un intento.
¿Creen que valga la pena hacer una historia mas de esta familia?
Espero que les haya gustado. Que hayan llegado hasta aquí.
Comentarios, observaciones y sugerencias son buen recibidas.
Mil disculpas si hay algún error ortográfico.
Excelente día.
By : E.Y.79
