ENTRE PROMESAS ROTAS

¡Hola! Nuevo Capítulo.

- joiscar: ¡Hola ¡Sí, la falta de comunicación y la intervención de terceras personas pueden complicar mucho las cosas! :( Más ahora que todo parece empeorar. Esperemos que Inuyasha y Kagome puedan superar estos obstáculos y encontrar la verdad, sin embargo, este cap estará intenso. ¡Gracias por seguir la historia y por tu apoyo! :D Nos leemos en el próximo capítulo para descubrir qué depara el destino a nuestros queridos Inuyasha y Kagome. ¡Hasta pronto!

- kcar: ¡Hola! ¡Sí, las cosas están complicadas en este momento, pero la esperanza es que puedan superar estos momentos difíciles! :( Gracias por tu apoyo y por seguir la historia. :3 ¡Nos vemos en la próxima actualización para descubrir qué depara el destino! (se pone interesante) ¡Hasta pronto!

- Rosa. Taisho: ¡Hola! Sé que la situación actual en la historia puede ser frustrante, especialmente con las decisiones de Inuyasha (lo sé, es un completo tonto). Pero, te prometo que hay más capítulos por venir y muchas cosas interesantes que se revelarán. Estoy emocionada por el giro que tomará la trama y espero que sigas disfrutando de la historia. :3 ¡Gracias por tu apoyo continuo y nos vemos en el próximo capítulo! Besos :D

- Shikon de Oz: ¡Hola! :D ¡Me encanta tu entusiasmo! Jaja Sobre Yufuin, sí, es un lugar real en Japón conocido por hermosos paisajes. Y en cuanto a los shippings, ¡siempre es divertido ver a los lectores apoyando a diferentes parejas! Pero... Inu y Kag son la pareja, no hay nada que pueda hacer al respecto :3 ¡Gracias por disfrutar del capítulo! ¡Espero que sigas disfrutando de la historia! Nos vemos en el próximo capítulo.

- Xio Xio Huayta: ¡Hola! :D ¡Comprendo tu frustración! Los giros inesperados en la trama a veces pueden generar muchas emociones intensas. Por cierto, yo también maldigo a Kikyo y a Naraku por todo lo que están haciendo. ¡Esperemos que la situación se aclare pronto y que Inuyasha no llegue a pensar mal de Kag! Aunque, creo que ya es tarde... Gracias por seguir la historia y por compartir lo que piensas. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! Cuídate.

- Rocio K. Echeverria: ¡Hola! :3 Me alegra que hayas disfrutado del capítulo, a pesar de las emociones intensas que genera. Tu análisis y teorías son muy interesantes, y entiendo que estás inmersa en la trama y pensando en las posibles direcciones que pueda tomar la historia. Puedo decir que tienes razón en algunas cosas, una de ellas es sobre Naraku, sin duda ese personaje aún tiene mucho por desarrollar y empezarás a darte cuenta a medida que la historia avance. Por otro lado, en este capítulo se revelará quien ese esa mujer misteriosa :O ¡Gracias por compartir tus impresiones y por seguir la historia con tanto entusiasmo! Estoy emocionada por ver cómo se desarrollarán los acontecimientos y espero que sigas disfrutando de la historia. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! Cuídate.

- Karii Taisho: ¡Hola! Ay, entiendo completamente tus emociones, ¡esto se pone cada vez más intenso y complicado! :o Es como un torbellino de drama que nos tiene a todos en vilo. Y sí, Naraku y Kikyo están haciendo un trabajo bastante efectivo en sembrar la discordia. ¡Tus teorías son geniales! Sobre todo, con lo de Naraku, puede que tengas razón. Después de todo puedo analizar su comportamiento desde ya (no es normal). No te preocupes, aquí estoy para compartir el sufrimiento y el drama contigo. :D ¡Gracias por ser parte de esta historia y nos leemos en el próximo capítulo! Cuídate.

- Annie Perez: ¡Hola! Sí, las cosas se están poniendo bastante intensas entre Kagome e Inuyasha. Es desgarrador ver cómo caen en las trampas de Naraku y Kikyo. La manipulación está a la orden del día, y parece que hay más secretos por descubrir. :o Estoy intrigada por saber cómo se resolverá esta compleja situación (porque aún no sé cómo lo haré jaja). ¡Gracias por compartir tus pensamientos y emociones! Nos leemos en el próximo capítulo ;D

- Lin Lu Lo Li: ¡Hola! Comprendo totalmente tu reacción frente al anterior capítulo lleno de emociones intensas. La trama está tomando un giro bastante complicado, y los desafíos para Kagome e Inuyasha parecen aumentar. La desconfianza y la confabulación de Naraku y Kikyo están haciendo estragos en su relación. ¡Lo sé y es justo que quiero! La situación de Kagome, su soledad y la amenaza de aborto son elementos que agregan drama a la historia y sí, Naraku se está aprovechando de su estado a través de engaños (el bebé ya está bien, sin embargo, el sigue buscando la forma detenerla) y tus observaciones sobre la atención médica en la historia son exactas. ;) La incógnita sobre el papel de Naraku y Kikyo en todo esto solo aumenta la tensión. Estoy intrigada por ver cómo se desarrollarán los eventos y si se revelarán más detalles. ¡Gracias por compartir tus reflexiones y espero que la trama te siga manteniendo atrapada en los próximos capítulos! :D

- Angela Inukag: ¡Hola! Entiendo perfectamente cómo te sientes. :) El anterior capítulo ha generado muchas emociones y tensiones entre Inuyasha y Kagome, y es natural sentirse angustiada por su situación. Pero no, ellos ternarán juntos, solo que necesitan pasar por muchos obstáculos en el camino. ¡Gracias por compartir tus sentimientos y por darle una oportunidad a la historia! ¡Estoy aquí para cualquier pregunta adicional que puedas tener! Nos leemos :3

Qué puedo decir, quise subir este capítulo porque me sentí muy mal al no actualizar a tiempo la anterior vez, además porque no quería dejarlas con la intriga (aunque este cap será peor jaja) ¡Perdóneme! Pero es parte de.

Si todo sale bien la próxima actualización será el domingo, o tal vez antes, eso depende del tiempo que tenga.

Espero que les guste este nuevo cap. Cuídense.

P.D. ¡Gracias por todo el apoyo en la página de Facebook! Enserio lo aprecio mucho :) ¡son las mejores!

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 16.

KAGOME

–¿Va todo bien? No has probado nada de la comida.

Miré a Naraku tratando de fingir una sonrisa que fuera convincente.

–Hoy no tengo mucha hambre.

–Deberías comer linda, hazlo por el bebé.

–Lo intentaré –dije acariciando mi vientre y llevándome una cuchara a la boca.

–¿Ya hubo alguna llamada? –cuestionó interesado.

–Sí, la inmobiliaria dijo que ya encontraron un comprador.

–Quieres que trate con ellos personalmente.

–No –respondí regalándole una sonrisa– Esta vez quiero ser yo quien se encargue de esto.

–Pero Kag, en tu estado no es conveniente.

–Ya me siento mejor y creo que el bebé también.

–Aún está en peligro…

–¿Hasta cuándo? Me dijiste que solo serían un par de meses, pero ya ha pasado mucho tiempo y yo necesito salir de aquí, necesito respirar aire puro, necesito volver a mi vida de antes.

Naraku dejó los cubiertos sobre la mesa y se acercó hasta quedar arrodillado frente a mí.

–Lo sé Kag, sé que esto no ha sido nada fácil para ti, pero piensa en el bebé. No querrás perderlo ahora ¿o sí? –Negué con la cabeza– Mira, podemos hacer una cosa. Qué te parece si hoy salimos a caminar un rato.

–¿Puedo hacer eso?

–Claro, porque estarás conmigo y yo te cuidaré, a ti y al bebé.

Sonreí con tristeza.

–Me parece bien –respondí.

Lo único que quería era salir de aquí, ver gente y respirar aire puro. Más aún después de recibir aquel sobre. Había dudado en si llamar o no a aquel número, pero al final no lo hice. No lo hice porque ya no quería atormentar más a mi ahora sensible corazón.

–¿Te gusta? –me preguntó cuando bajamos del auto.

Respiré profundamente y asentí.

–Me encanta.

Me ofreció su brazo y lo tomé sin dudar. Nos adentramos en el parque y me dejé envolver por la paz que sentía en ese momento, podía escuchar a las pequeñas avecitas que se posaban en los árboles. Podía escuchar las voces y las risas de las personas a nuestro alrededor.

–Kag, ¿has pensado en dónde vas a vivir después de que se haya vendido tu casa? –preguntó mientras caminábamos.

–Supongo que me iré a Yufuin, con mamá y después de que mi bebé esté fuera de peligro.

–Sobre eso, sabes que te puedes quedar en mi casa por el tiempo que quieras ¿Verdad?

–Y lo aprecio mucho –dije sincera– Naraku, has hecho tanto por mí que no me gustaría ser una molestia para ti.

–Oh linda, no lo eres.

–Solo que… necesito respirar otros aires, necesito rehacer mi vida desde cero.

–Puedes hacerlo conmigo.

Dejé de caminar al oír aquella confesión.

–¿Qué?

Naraku dio unos pasos hasta quedar frente a mí.

–Kagome, no quiero asustarte, créeme, es lo que menos quiero. Pero… –Tomó mis manos– Ya no puedo fingir que solo somos amigos.

–Pero solo somos amigos –aclaré empezando a respirar rápidamente.

–Lo que quiero decir es que te quiero, te quiero más que una amiga. Te quiero como solo un hombre puede querer a una mujer.

Me quedé quieta, parpadeando tratando de comprender lo que estaba pasando.

–Naraku yo… –Me liberé de su agarre– No estoy entendiendo ¿A dónde quieres llegar?

–Kag, te acabo de confesar mis sentimientos.

–Eso lo sé –exclamé tratando de no llamar mucho la atención– Pero ¿por qué? Mírame, voy a tener un hijo y…

–Y lo querré de igual forma.

–Ese no es el punto.

–Kagome ¿Aún sientes algo por Inuyasha?

Lo miré sorprendida.

–¿Qué? –dije con la voz en un susurro.

–Es eso ¿Verdad? Es por él que no aceptas darte otra oportunidad.

–No es así.

–¿Entonces por qué no me aceptas? Kag, acaso ¿no me quieres?

–Por favor no digas eso. Yo estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí y mi bebé, pero…

–No es suficiente –Me interrumpió.

–¡No! No iba a decir eso –Di un paso hacia él cuando vi que bajaba la mirada– En serio aprecio mucho todo lo que hiciste por mí y sé que tal vez jamás podré pagártelo.

–Claro que puedes.

Me miró fijamente.

–¿Cómo?

–Prometiéndome que pensarás lo que te dije.

–Naraku…

–Sé que pido mucho, pero Kag, es lo menos que merezco.

Suspiré. No sé por qué me sentía como si cargara una deuda de grandes magnitudes.

–Bien –dije al fin– Lo pensaré.

Sonrió y volvió a ofrecerme su brazo.

–Sé que pronto tú, yo y el bebé seremos una gran y bonita familia.

Una punzada en el pecho terminó por hacerme sentir miserable y vulnerable. Pero ¿Qué estaba haciendo?


INUYASHA

–... entonces se pretende implementar al departamento de cirugía con nuevas tecnologías que no solo brindarán mejores resultados, sino que también reducirán pérdidas a la hora de hacerlas.

Los aplausos terminaron por sacarme del bucle en el que me encontraba.

–¿De cuántas máquinas estamos hablando? Doctora Kikyo.

–Bueno…

Dejé de prestar atención a la reunión de propuesta cuando mi celular vibró bajo mi bolsillo.

"Buenas tardes doctor Taisho, espero que se encuentre bien y sentado en algún lugar, porque lo necesitará después de ver estas fotos"

Era un mensaje de aquel número desconocido. Me resistí a no caer otra vez, pero mi curiosidad pudo más cuando llegó la primera foto.

Eran Kagome y Naraku dando un paseo en un parque. Todo hubiera estado bien de no haber sido por un detalle. El abultado vientre que llevaba Kagome.

–¡Mierda! –exclamé poniendo de pie y saliendo de aquella sala de reuniones.

–¡Inuyasha!

Escuché que Kikyo me llamaba, pero decidí ignorarla. Fui directo a mi consultorio y cerré la puerta tras de mí.

¡Maldita Kagome! Y ¡Maldito Naraku!

Ambos se habían estado burlando de mí y yo tan estúpido por creer que tenía una esposa ejemplar. Y no era más que una…

–Inuyasha…

Miré a Kikyo, molesto por lo que acababa de pasar. Mi respiración se encontraba agitada.

–¿Todo está bien? ¿Por qué te saliste así…?

Di unos pasos largos hasta llegar a ella y asalté sus labios con ferocidad.

Kikyo no tardó mucho en corresponder aquel beso, beso que pronto terminó volviéndose más exigente y cuando menos me di cuenta ya tenía a Kikyo semidesnuda bajo mi cuerpo.


KAGOME

Me quedé pensando en todo lo que acaba de pasar aquella tarde. No podía conciliar el sueño y mi único pensamiento era Inuyasha y mi gran, y creciente, necesidad de decirle toda la verdad.

De alguna forma pensaba en mi bebé, en nuestro bebé. Si aceptaba la propuesta de Naraku y dejaba que las cosas fluyeran entre nosotros, probablemente mi hijo o hija nunca sabría quién era su verdadero padre, y yo no podía. No podía vivir con ese peso.

La mañana llegó y con ella un constante dolor en el pecho que nunca antes había sentido.

–Buenos días mi niña.

Miré a Kaede quien entraba por la puerta y le sonreí.

–Buenos días Kaede.

–¿Cómo dormiste? Supe que ayer el joven Naraku y tú salieron a dar un paseo.

–Sí, salimos por unos minutos a un parque que queda cerca de aquí.

–Me alegra mucho verte sonreír de ese modo –comentó la mujer mayor.

–Había olvidado lo bonito que era todo allá afuera.

–Aquí también tenemos cosas bonitas –Resaltó y yo sonreí– Bueno, es hora ir a desayunar.

–Kaede –Se detuvo en la puerta cuando la llamé– Naraku… él…

La mujer me sonrió.

–Sí, aún está en casa. Pero bueno, apresúrate que desayunaran los dos como ayer.

Asentí no tan entusiasta. Desde ayer había querido evitar su mirada sobre mí por miedo a que preguntara cuál fue mi decisión respecto a su propuesta.

Cuando pasaba el peine por mis bucles una notificación saltó en la pantalla del celular. Decidí no prestarle mucha importancia y continué con mi trabajo hasta que este empezó a sonar. De muy pocas ganas miré de quien se trataba, era un número desconocido. Dudé, pero al final respondí.

–¿Hola?

–Sí que eres una mujer orgullosa—dijo una mujer del otro lado de la línea.

–¿Disculpa?

–Kagome Higurashi.

–¿Quién eres? –cuestioné de inmediato.

–Oh querida, eso es lo que menos importa.

–Entonces cortaré.

–¡Bien! Dios, había escuchado que eras todo un caso, pero no creí que fuera tanto.

–Ya dime quién eres o cortaré –amenacé.

–Ni, aunque te dijera mi nombre sabias quien soy.

–Entonces habla –exigí.

–Kagura Mushiro, mucho gusto.

–Ahora dime ¿qué es lo que quieres? Sé que eres la persona que envió ese sobre.

–Así es querida.

–¿Qué ganas con todo esto? Inuyasha y yo ya no estamos juntos así que puedes ahorrarte este estúpido juego.

–¿Crees que es un juego?

–¿De qué otra cosa más podría tratarse si no?

Soltó una risa y yo apreté los puños tratando de contener mis ganas de mandarla al mismo infierno.

–Te voy a enviar unas imágenes y quiero que me digas si sigues pensando que todo esto es solo un juego.

–Mira Kagura…

La llamada terminó y maldije por lo bajo.

Mi irritación aumentó cuando varias imágenes llegaron en conjunto. Traté de no caer en su trampa e ignorar su mensaje, pero luego escribió: "Parece que el padre de tu hijo planea tener otros con otra mujer"

Y la imagen de Inuyasha sobre el cuerpo desnudo de Kikyo en su consultorio terminó por romper todas mis ganas de confesarle la verdad.

¡Maldito Inuyasha y su afán por fastidiarme la vida!

Arrojé el celular lejos de mí llena de asco y repulsión por lo que acababa de ver. La impresión fue tanta que tuve que correr al baño y vomitar toda la comida de anoche. El estómago me ardía, pero nada a comparación de las amargas lágrimas que estaba derramando por alguien que no las merecía.

Nunca más, me repetí mientras me lavaba la cara. Nunca más.

–Buenos días linda –La voz de Naraku me recibió apenas puse un pie en el comedor– ¿Dormiste bien…?

Tomé sus labios sin esperar a que se levantara de la silla.

–Sí –solté al separarnos.

–Kag…

–Sí quiero empezar de cero… contigo.

Sus ojos se iluminaron y pronto terminé entre sus brazos respirando su perfume.

–¡Me haces muy feliz Kagome! Y prometo hacer lo mismo por ti y por el bebé.

Traté de sonreír, pero solo una lágrima abandonó mis ojos.

–Ey, pero ¿qué pasa? ¿No estás feliz?

–Lo estoy –respondí viendo sus ojos– Es solo que…

Sollocé.

–Tranquila –Volvió a abrazarme antes de que me rompiera– Seremos muy felices Kagome, tú, yo y ese bebé que viene en camino.

Quería creer con todas mis fuerzas que así sería, pero… por alguna razón me sentía intranquila.


(Dos meses después)

–¿Kagome?

–Hola Sango –dije esperando sus regaños del otro lado de la línea.

–¡Kagome! ¿Enserio eres tú?

–Así es…

–¿Por qué no me has llamado todo este tiempo? ¿Por qué no respondes mis llamadas? ¿Estás bien? Y el bebé, ¿cómo está? ¿También está bien? Por dios Kag, han pasado seis meses desde mi boda y desde que te fuiste de Yufuin. Desde entonces no he sabido nada de ti ¿Tienes idea de lo preocupada que estado por ti? ¿Tienes idea de cuántas veces le he insistido a Miroku para que llamara a Inuyasha y preguntara por ti?

–Sango, lo siento.

–¿Eso es todo? –soltó– Solo un "Lo siento" ¿eso es todo lo que dirás después de tanto tiempo?

–Qué quieres que te diga, que mi vida se volvió un completo infierno cuando regresé a Tokio, que he estado viviendo en una mentira y que mi matrimonio solo fue eso.

–Kag…

–Sango, siento tanta envidia por ti. Tu felicidad y tu amor por Miroku me recuerda tanto a mí hace unos años, cuando creí que había encontrado al amor de mi vida y que por fin estaba completa.

–¿Qué pasó?

–Resultó ser cierto –confesé– Inuyasha y Kikyo se estuvieron burlando de mí.

–¡¿Qué dices?! ¡Yo lo mato!

–Olvídalo, yo ya lo hice, al menos en mi corazón él ya no existe.

–Kag, ¿le dijiste del bebé? –Guardé silencio– ¿Kag?

–No, no se lo merece.

–Por dios Kagome, tú no eres así. ¿Quién te metió esa idea en la cabeza? Él es padre, merece saberlo, muy aparte de sí lo merece o no.

–¿Y qué hago? Voy, me presento ante a ellos, los felicito por haberme estado engañado todo este tiempo y le digo a Inuyasha que tendrá un hijo y que ella podría ser una perfecta madrastra para él –Reí– Ni en sueños.

–Kag, ¿te estás escuchando?

–Por dios Sango, ¿de qué lado estás?

–Del tuyo obviamente.

–Pues no parece –reclamé.

Guardamos silencio por unos minutos hasta que pude volver en mí.

–Perdón, creo que exageré un poco –Me disculpé frotando mis ojos.

–No, está bien. Creo que también reaccionaría así si estuviera en tu lugar.

–No ha sido nada fácil Sango.

–Supe lo de tu accidente –comentó– ¿Cómo estás? ¿Cómo está el bebé?

–Yo estoy bien y el bebé… –sonreí acariciando y vientre abultado– Está cada vez más grande.

–¿Cuánto tienes? –preguntó.

–Acabo de cumplir los ocho meses.

–¡Dios! Ya quiero conocer a mi sobrino.

–O sobrina –corregí.

–O sobrina, lo que fuera, sé que la amaré.

–Me perdonas por no haberte llamado todo este tiempo.

–Te perdono Kag, solo si prometes responder mis llamadas de hoy en adelante.

–Lo prometo.

–¡Cariño! –se escuchó del otro lado de la línea.

–Es Miroku –dijo Sango– ¿Quieres hablar con él?

–No –respondí de inmediato– Por favor no le digas que te llamé.

–Kag…

–Por favor –supliqué.

–Bien, entonces debo cortar. Cuídate, te llamaré luego ok.

–Bien.

Respiré profundamente después de aquella llamada. Había extrañado mucho hablar con mi amiga, había extrañado la calidez después de escucharla.

–Linda…

Miré hacia la puerta en donde estaba Naraku.

–Buenos días –salude con una fingida sonrisa.

Vi las maletas junto a él y me puse de pie.

–¿Viajarás?

–Sí, surgió algo de último momento, estaré fuera por un par de días –dijo caminando hacia mí y dejando un beso sobre mi frente– Quiero que estés tranquila, sin esfuerzo físico y sobre todo…

–No debo de salir de casa –completé su ya tan típica frase– Lo sé.

Subió su mano hasta acariciar mi vientre y besó mis labios.

–Pensaré en ustedes y sé que cuidarás muy bien de nuestro hijo.

Abrí los ojos en sorpresa. Era la primera vez que escuchaba esas palabras salir de su boca.

Nuestro hijo…

No, no era así.

–Naraku…

–Ya me tengo que ir linda o perderé el vuelo.

Lo vi irse con todo y maletas. La habitación nuevamente se quedó vacía conmigo dentro. Estuve pensando en esas palabras hasta la hora del almuerzo y para ser sincera eran las responsables de que haya perdido el apetito.

Mi celular sonó y respondí sin mirar.

–Sí, hola.

–Señora Kagome, le habla Himiko de la inmobiliaria.

Dejé los cubiertos sobre la mesa.

–Sí, dígame.

–Lamento molestarla a estas horas, pero el comprador quiere ver la casa hoy mismo.

–¿Hoy mismo? –miré hacia la ventana– No podría reagendar el día, es que Nara… mi pareja tuvo que viajar y como sabe él es el encargado de esos trámites.

–Lo sé, tratamos de convencerlo, pero el comprador es muy exigente. Incluso está dispuesto a pagar el precio original de la casa.

–¿Habla en serio?

–Sí señora, por eso considero no rechazar esa oferta tan única. Tiene que presentarse dentro de unas horas o si no lo perderemos.

Moví los pies bajo la mesa pensando en qué hacer. Luego de unos minutos me puse de pie.

–Haga la cita. Estaré ahí en una hora.

–Perfecto.

Fui a mi habitación, tomé mi cartera y un abrigo.

–Mi niña ¿Piensas salir? –preguntó Kaede en cuanto me vio poniendo los zapatos en la entrada.

–Así es, Naraku está de viaje y la inmobiliaria me necesita para cerrar el contrato de la casa.

–Pero, si el joven Naraku se entera que saliste…

–No lo hará –le dije regalándole una sonrisa– No, si no le dices nada.

–Pero…

–Por favor Kaede, promete que no se lo dirás.

La vi pensar y discutir en su mente sobre la decisión que tomaría.

–Bien… –soltó resignada– Pero cuídate mucho, porque si te llega a pasar algo no sé qué haría.

–Tranquila, estaré bien, solo estaré fuera un par de horas. Llegaré antes de la cena. Lo prometo.

Salí de casa y tomé un taxi. Como ya sabía, me tomó cuarenta y cinco minutos llegar a mi antigua casa. Cuando bajé la nostalgia me invadió de inmediato.

Adentro todo estaba como lo había dejado la última vez. El aroma característico ahora se mezclaba con el pasto recién cortado del jardín y el aroma a tierra mojada que tanto me gustaba.

El timbre sonó y justo en ese momento llegó una notificación a mi celular. Iba a mirar, pero el timbre volvió a sonar con insistencia. ¿Quién tocaba tanto así?

Fui directo a la puerta y la abrí de golpe. No estaba preparada para esto, ni para ver aquel par de ojos dorados otra vez. No estaba preparada para verlo a él.

–Hola, Kagome…

Continuará...