Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es JonesnInDaHood, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to JonesnInDaHood. I'm only translating with their permission.


Capítulo 14

~EPOV~

La casa de Sunny se encuentra a meros minutos del muelle, solo un salto de arena a través de la playa iluminada por farolas. Apuesto que todo el Pacific Park se puede ver desde el apartamento sobre el garaje, la ventana mirador que sobresale de las paredes color azul polvoriento.

—Era la casa de mis abuelos —explica, luciendo un poco avergonzada mientras se cruza de brazos, ese arete de cuarzo brillando como el sol mientras lleva un mechón de cabello por detrás de su oreja.

Una adorable oreja.

—Mi hermana y mi sobrina viven en el apartamento. —Hace una pausa—. Y yo vivo en la casa… con mi papá.

Su boca permanece recta pero sus labios tensos están atrapados entre esos dientes blancos que sé que tiene. Puedo ver que le duele admitirlo.

—No es por elección —se defiende y levanto mis dos manos, sonriendo ante su sutil frustración. Probablemente sonría a lo que sea que ella diga o haga.

Pero no de su dolor.

Nunca de su dolor.

—No hay mucho que puedes hacer con un título en Literatura más que enseñar —razona ella, encogiéndose de brazos, volteando hacia el muelle y la sigo.

La seguiré donde sea. La escucho hablar, el sonido relajante de su voz se mezcla perfectamente con el viento y el océano. Estos transmiten, solo amplificando el tenor de su tono tímido.

Me encuentro fascinado, todo oídos mientras ella explica el camino de su vida y las interesantes vidas de sus seres queridos.

Su hermana es una camarera que jamás creció de verdad, y la hija sigue muy de cerca los pasos de su madre.

Su padre nació en Italia, una pequeña ciudad de la cual sus abuelos inmigraron a finales de los sesenta. La tienda de helados era su estilo de vida, un derecho de nacimiento que heredó Charlie cuando murieron hace unos años.

Su nonni de cáncer.

Su poppi de dolor.

Solo la idea hace que mi corazón se rompa.

La comprensión de que uno podía amar a otro tan fuerte y tanto que literalmente morirían sin el otro.

Desgarrador.

Y aún así, siento envidia de él—su abuelo, las profundidades de su devoción.

La sangre de su querida esposa había reemplazado la suya, fluyendo libremente por sus venas. Ella estaba incrustada en su ADN, los latidos de ella eran la única cosa que lo mantenía con vida y bien. Y cuando estos se detuvieron, también lo hicieron los suyos.

Una hermosa especie de tristeza.

Ella era su todo. Su ruina, su principal destrucción.

Mirando a Sunny, inhalo el dulce aroma que fluye en la brisa, notando el arte nostálgico de su perfil flojo.

Si la destrucción es lo que le sucede al amor de mi vida, entonces quiero que ella sea la que haga el daño, decido, bajando la mirada y dando una patada a la arena.

Le sonrío—ansioso con el saber que deliberadamente le permitiré consumirme y entonces un día, destruirme.

Así como el sol.

Echando un vistazo a su mano, la tomo en la mía, enlazando nuestros dedos, y sellando esta promesa silenciosa que he hecho. Un lazo que nunca tengo intenciones de romper.

No mientras viva.

Ni siquiera después que muera.

Jamás.