Capítulo 20: Solo una niña

La puerta se abrió ante Yamato, Juri, una chica bastante delgada y pequeña estaba parada frente a él con los ojos hinchados, la nariz roja y el aliento le faltaba, rápidamente abrazo a Yamato para continuar llorando en sus brazos. Yamato correspondió al abrazo, era de la edad de Mimi, pero ahí parecía tan solo una niña pequeña.

—Al fin saliste—Escucho una voz detrás de ellos, Yamato volteo a ver y era la jueza.

—Señora—Dijo la madrastra de Juri—Lamentamos hacerla esperar.

—He visto lo suficiente—Menciono estricta aquella mujer—En unos días retomaremos la audiencia, la señorita Kato puede o no asistir a la audiencia, si lo hace las implicadas saldrán de la sala. He visto cómo se comporta la señorita ante esas jovencitas.

Yamato no entendía si eso era bueno o malo, ¿Podría acaso ser perjudicial para la decisión de la jueza ese comportamiento de Juri? ¿Si Juri no testificaba el caso se cerraría? La cabeza de Yamato era un lio total. Aquella mujer le dijo a Yamato que lo esperaría en la sala de audiencia, mientras se retiraba. Yamato dejo a Juri en manos de su madrastra, estaba más tranquila, y regreso a la sala de audiencias, había un alboroto, ya sabían de la condición de Juri, volteó a ver a Ayaka quien sonreía con malicia hacia sus amigas, pero permanecían en silencio.

Yamato sintió que la sangre le hervía, pero no podía hacer nada, quería quitarle esa sonrisa burlona a aquella chica despreciable. La jueza dicto otra fecha de audiencia, para ver el ultimo testimonio, el abogado de las chicas no quería aceptar eso ya que habían perdido mucho tiempo y si una persona no se presentaba significaba que tal vez estaría mintiendo como testigo.

Hubo protestas por parte de los padres de las chicas, pero la jueza fue firme en su decisión, tendrían que acatar sus órdenes. Yamato se fue con los padres de la chica, él quería ir a ver como estaba Mimi, si había noticias sobre algo, pero al llegar el hermano de Jou, Shin.

—¿Paso algo con mi pequeña? —Satoe estaba algo angustiada, pero Shin simplemente la condujo hasta las habitaciones.

Al llegar Shin le ordeno a Yamato que se quedara afuera, que necesitaba hablar con los padres de la castaña, Yamato no lo acepto, pero el mayor de los Kido le ordeno que lo hiciera. Escucho el llanto de Satoe y su esposo dentro de la habitación, Yamato pensó lo peor y entro a la fuerza, no quería acepar que Mimi hubiese muerto, pero al entrar encontró a Mimi sentada en la cama siendo abrazada por su madre. Eran lágrimas de felicidad lo que había dado Satoe, por ver que su hija estuviese desierta y bien.

—Te dije que esperaras, quería darles un poco de tiempo—Menciono Shin.

—Pensé lo peor…tenía muchos días que no reaccionaba, y escuché a su madre llorar.

—En tu lugar hubiera hecho lo mismo—Menciono Shin—Anda vamos a avisarles a los abogados.

Yamato y Shin salieron de la habitación cuando escucho el grito de Miyako. Venia corriendo por todo el pasillo, pero Yamato la detuvo en seco.

—Es verdad? —Decía con lágrimas en los ojos.

—Si—Menciono Yamato con una sonrisa, para después ser abrazado por la chica de lentes.

Seguido de Miyako apareció Jou, quien fue de los primeros en enterarse ya que esa tarde junto con Izumi la cuidaban.

—No ha dicho nada y mi padre y Shin están preocupados por eso, necesitan ver si su memoria está bien, o si algo en su cuerpo está fallando.

—¿Ya le preguntaron cosas? —Dijo Yamato.

—Si, solo asiente con la cabeza, no tienen idea de por qué no habla.

Pero sus palabras fueron interrumpidas por la madre de la chica.

—Yamato…

—¿Ocurre algo?

—Si…ella…quiere verte—La madre de la chica parecía algo triste, y no sabía por qué.

—Entonces…voy a buscar a mi padre—Jou dijo, de alguna manera Mimi no quería comunicarse con los doctores solo quería comunicarse con sus padres o Yamato.

El rubio entro a la habitación, Mimi estaba recostada viendo por la ventana, y no noto su presencia, Yamato entro despacio intentando no alterarla, se sentó a un lado en silencio esperando a que ella dijese algo.

—No pensé que vendrías…—Dijo Mimi sin siquiera voltear a verlo, mientras se sentaba en la cama.

—No me he alejado de aquí desde hace días.

—Estoy cansada…

—Deberías descansar un poco—Yamato intento cubrirla con la frazada que siempre usaba.

—No…cansada físicamente no…

—¿Entonces?

—Emocionalmente…

Yamato entendió lo que quería decir, él también lo estaba, pero quería escuchar que tenía que decir.

—Ya me cansé de que siempre me maltraten, me humillen…cambiare de escuela…me iré a vivir con mi abuelo—Menciono Mimi con lágrimas en los ojos y por primera vez viendo a Yamato.

—¿Y nosotros?

—Nosotros…Yamato…no hay…nunca…

Yamato cayo con un beso a la chica, no quería escuchar esas palabras de Mimi.

—Hay un nosotros, siempre lo hubo. Han pasado cosas horribles, lo sé, pero al fin se está haciendo justicia, no sé si tu madre ya te lo dijo, pero llevaron a juicio a esas idiotas, parece ser que vamos ganando. No has sido la única que se encargaron de arruinarle la vida, pero si eres la primera que se enfrenta a ellas.

—¿Hay más?

—Muchas, ellas tenían un reino del terror en la escuela. Hay una chica, que la acosaron a tal punto en que se volvió una hikikomori—Mimi se sorprendió, pero no pudo evitar recordar lo que había pasado ese último día.

—No sé cuánto ha pasado, mamá dice que son semanas…pero aún recuerdo como la besabas…me sentí herida…y más porque te prestaste a esa situación.

—No lo hice, es decir…no me preste a ninguna situación, ella me dijo de hablar, quería que la perdonara, pero termino besándome cunado tu estabas cerca. Mimi, jamás me fijaría en una mujer tan vacía como ella, que tiene que hacerle la vida miserable a los demás. Se que lo que hiciste lo hiciste en un momento de dolor y desesperación, lo entiendo, y me siento muy culpable por que haya ocurrido, y ocurrió porque no supe protegerte, debí aferrarme a ti aquella noche, y no dejarte ir jamás.

Mimi comenzó a llorar, Yamato la abrazo para consolarla. El entendía que Mimi había caído demasiado en esa espiral tormentosa, ella tuvo un colapso mental, que su única manera de huir de ahí fue saltando de un puente. Pero su vida aun no debía continuar.

—Todos estábamos preocupados, nos sentimos impotentes de no poder estar más contigo, Miyako, Jou, Takeru, incluso Daisuke estuvo muy preocupado por ti.

—Me siento sola…siento que…nadie entiende como estoy…

—No lo estas, aunque Miyako este lejos ella siempre va a estar contigo, todos estamos contigo, incluso yo…tarde en darme cuenta de que pasaba contigo e intente solucionarlo por mi cuenta, pero esa estúpida fue más lista que yo y te lastimo mucho pero no dejare que eso ocurra.

Yamato abrazaba con mucha fuerza a Mimi, haría pagar todo el daño que hizo Ayaka. No habían concluido su relación, pero tampoco lo había perdonado eso era más que un hecho.

Al día siguiente Yamato estaba en casa alistándose para salir cuando escucho el timbre de la puerta. No se preocupó ya que su padre estaba en casa, escucho hablar muy serio con la otra persona así que al terminar de lavarse los dientes salió para ver que ocurría, era Masaru, uno de los abogados de Mimi.

—Hay un problema—Dijo Masaru cuando vio a Yamato.

—¿No recibirán su merecido?

—Ese es el problema. Los abogados de ellas dicen que no hay pruebas suficientes y que dos personas no son testigos suficientes, Juri tiene que hablar o enviar un video como lo hizo Maeda. Además, contra la señorita Mina no hay cargos, pese a que ella fue la autora material de todo es.

—Entonces que pasara ahora?

—La señorita Mina quiere hacer un trato contigo.

—¿Y qué trato quiere?

—Hablar decir nombres de los demás testigos a cambio de que ella no sea llevada a prisión si no a un centro psiquiátrico porque ella alega que también fue víctima de todas ellas.

—Y por qué conmigo yo no soy juez ni abogado—Menciono Yamato algo molesto.

—Solo a ti te dirá las cosas si prometemos una sentencia mínima.

Yamato se quedó pensando un poco, no entendía muy bien que estaba pasando, pero Masaru lo llevo a la correccional, estuvo con el abogado unos minutos antes de que llegara Mina y su abogado, ella estaba muy golpeada, y el cabello desordenado, parecía que acababa de estar en una pelea.

Los abogados se sentaron al lado de los chicos, estaban todos en silencio, Yamato no sabía que quería negociar esa chica, el abogado le dijo, pero ella podría cambiar de versión.

—Asegúrenme el trato de mandarme a una institución mental, y no aquí—Menciono de primera mano Mina.

—Estamos trabajando en eso—Menciono el abogado de Mimi.

—Que querías decirme—Menciono con cierta hostilidad Yamato.

—Si me mandan a una institución mental yo diré que me hicieron esas perras. Y varios amigos testificaran en mi favor.

—¿Cuáles amigos?

—Primero mi seguridad, después diré nombres.

—Es una perdida de tiempo—Yamato se levanto de la mesa—No hablaras para hacer el bien si no para protegerte. Tan solo dime ¿Quién protegió a Mimi? ¿Quién protegió a Juri?

—Quien me protegió a mí? —Grito Mina—Quien crees que me hizo esto? Esas perras me lo hicieron, hace dos noches, para que no hablara.

—Si tanto quisieras protegerte, hablarías y no estarías amenazando. Mandarte a una institución mental, o no eso ya es irrelevante, tan solo dilo, si tu lo haces la ley se apiadará de ti.

Yamato estaba furioso, ella quería algo ventajoso mas que ayudarlo, no entendía a esa chica, no la conocía mucho, pero a la apariencia que le daba era exactamente igual que Ayaka.


Mis estrellitas, siento que este ha sido el capitulo mas corto que he hecho, pero me divertí escribiendo, esperen a la siguiente semana para saber que ocurrirá con Mimi y sus acosadoras, ¿Alguna teoría? Los estaré leyendo