Aunque Nymphadora tenía permiso para ausentarse debido a la organización de la boda, decidió regresar al Ministerio, para su percepción ya todo estaba listo para la próxima semana, además su madre se estaba encargando de todo, no entendía para que los necesitaba a ella y a Lupin para revisar cosas sin importancia como el color de los manteles de las mesas. Rodó los ojos mientras llegaba al departamento de Aurores. La boda de Kingsley y Hestia sería el día de mañana, por lo que ambos se encontraban ausentes de sus trabajos.

- ¡Nymphadora!- escuchó la voz de Scrimgeour detrás de ella - ¿Puedo saber que haces aquí? Tú tienes un permiso para ausentarte.

- Decidí volver, creo que ya está todo listo para mí boda.

- No- le dijo firmemente – sigues teniendo el permiso y no hay excepciones, así que te iras a casa, tomarás tu semana de permiso, te casarás el sábado y tendrás tus cinco días de derecho por tu matrimonio y después volverás el tiempo que puedas trabajar ¿Entendido?

- Y ¿Mientras que haré?- preguntó indignada – moriré de aburrimiento.

- No es mi problema, has un pasatiempo o aprende a cocinar, no lo sé, pero fuera de aquí.

Furiosa, Nymphadora salió del departamento de Aurores, furiosa porque su jefe le "sugirió" que aprendiera a cocinar, sabía bien que ella era un desastre en la cocina, así que esa tarea se la dejaría a Remus. "Aunque no sería justo dejarle la carga a él, yo también debería ayudarle " suspiró y se dirigió a casa de Sirius, esperaba que él y Harry estuvieran ahí.

Apareció a una cuadra de la casa de su tío y caminó hacia ella, tocó el timbre y esperó.

- Hola Tonks – Harry abrió la puerta.- pasa.

- Hola Harry – observó que estaba vestido como si fuera a salir - ¿Saldrán?

- Si, Sirius dijo que iremos al cine- dijo emocionado – jamás he ido a uno

- Oh bien – dijo ella un poco decepcionada- ¿Está Remus aquí?

- No, escuché que dijo que iría a su casa por algunas cosas.

- Entonces creo que mejor vengo más al rato, disfruten su película.

- ¿No vienes con nosotros? - preguntó Harry.

- No quisiera estorbar Harry – dijo ella.

- ¡Tonterías!- dijo Harry – Aquí viene Sirius.

- ¡Hola Tonkis – Sirius saludó. – Harry y yo iremos al cine, ven con nosotros.

- No quisiera molestarlos- dijo Tonks.

- ¡Claro que no!- dijo Sirius- Moony no volverá hasta dentro de unas horas, a menos que quieras ir con tu madre a terminar de organizar la boda.

- En ese caso, iré con ustedes – dijo Nymphadora alegremente mientras los dos hombres sonreían.

Mientras tanto en Hogwarts, dos magos se encontraban hablando sobre el próximo año escolar.

- ¿Estás seguro que quieres que Lupin vuelva para dar clases de Defensa?- preguntó Snape con una mueca.

- Créeme Severus que muchos estudiantes lo encontrarán encantador, sé que quieres el puesto y mi respuesta sigue siendo no.

- No lo digo por eso- dijo aparentando los dientes – sabes bien que sucede cada año con los profesores, quizá Lupin no sobreviva al año. – Dumbledore observó a su colega profundamente, evaluando sus opciones, aunque no lo dijera en voz alta, sabía que Snape tenía razón, ningún profesor de Defensa duraba más de un ciclo escolar, no le gustaba pensar que Remus correría peligro, no cuando se casaría en pocos días para ayudar a Nymphadora y dentro de unos meses será padre.

- Bien Severus – suspiró Dumbledore – posiblemente tengas razón y Remus correrá peligro impartiendo Defensa ahora que su vida va a cambiar, su reemplazo cuando sea luna llena tomará el cargo a tiempo completo. Solo esperemos que termine el ciclo de forma intacta.

- Entonces Lupin ya no estará aquí- dijo Snape con una leve mueca de triunfo.

- ¡Oh, al contrario!- dijo Dumbledore con una sonrisa- ¿Qué te parece la idea de jubilar al profesor Bins?

Habían pasado poco más de las nueve de la noche, cuando Remus Lupin escuchó risas fuera de la casa de Sirius, no le tomó tiempo suponer que eran Sirius y Harry, le habían dicho que irían al cine. Escuchó la puerta de entrada y dos hombres conocidos de acercaron, para su sorpresa, Tonks también estaba con ellos.

- ¡Hola Remus!- saludó Nymphadora – vine hace rato pero no te encontrabas y Harry y Sirius me llevaron al cine.

- ¡Fue emocionante – dijo Harry – jamás había estado en uno.

- Me alegra que se hayan divertido – observó Lupin – aunque Sirius no parece muy contento.

- Imagínate – dijo Tonks entre risas – la chica de la taquilla le dijo si eran tres entradas, para él y sus dos hijos.

- De Harry lo paso- dijo Sirius- pero ¿Nymphadora como mi hija? ¿En serio estoy tan viejo?

- Oye, en primer lugar no me llames Nymphadora y en segunda tampoco estoy tan vieja para que sugieras tal cosa.

- Bueno, ya- intervino Lupin – dejando eso ¿Se divirtieron?

- Claro que si- respondieron Harry y Tonks – nos divertimos comprando en la dulcería – continuó Tonks- por cierto – de su bolsa sacó algunas barras de chocolate – te traje esto- tímidamente le dio las barras a Lupin – espero que te gusten.

- Muchas gracias Tonks – dijo sonriendo.

- ¿Y dónde estuviste Moony?- preguntó Sirius – no me digas que te estuviste divirtiendo con una chica antes de casarte – se comenzó a reír al ver las caras de Remus y Tonks.

- Para tu información, estuve en mi casa, después recibí una lechuza de Dumbledore que quería verme en Hogsmeade.

- ¿Sucedió algo?- preguntó Tonks

- Algo así, en realidad ya no seré profesor de Defensa.

- ¿QUÉ?- gritó Harry – Pero… ¿Por qué?

- No me lo dijo con exactitud, pero creo que no habrá una buena impresión que yo regrese después de lo que pasó hace dos años.

- Pero si Dumbledore te dio el puesto frente al Wizengamot – dijo Tonks- ¿Qué cambió? Entonces ¿Ya no irás a Hogwarts?

- Si- respondió – pero ya no enseñaré Defensa, ahora enseñaré – suspiró – Historia de la Magia.

Todos guardaron silencio tras las palabras, estaban asimilando lo dicho hasta que una carcajada los hizo volver a la normalidad.

- Moony enseñando Historia de la Magia – se rió Sirius- Si el pobre Moony también se quedaba dormido en esa asignatura, no me digas que también los vas a matar de aburrimiento.

- ¿Qué pasará con Bins?- preguntó Harry - ¿Se irá?

- Si, Dumbledore lo ha jubilado, cree que es momento de que al fin descanse.

- ¿Por qué no diste pociones? – se lamentó Harry – así Snape podría irse.

- ¿Remus Lupin dando una clase de pociones?- se burló Sirius – explotará Hogwarts.

- Pociones no era mi mejor materia – admitió – tal vez me dormía en Historia de la Magia, pero sacaba buenas notas.

- En eso tienes razón – dijo Sirius- como olvidarlo, si le dabas clases particulares a mi…- de pronto abrió los ojos y cerró la boca. Harry y Tonks lo miraban con curiosidad.

- Es tarde – dijo de pronto Remus – Harry , creo que ya deberías de irte a dormir.

- Pero si apenas son las nueve amigo – dijo Sirius, pero al ver la expresión de su amigo, decidió que era mala idea contradecirlo – ehh, creo que Moony tiene razón, vamos Harry. – ambos subieron.

- Tonks, ¿Podríamos hablar?- le preguntó a Tonks cuando los otros dos desaparecieron de su vista.

- Claro – se sentaron en un sillón.

- Bueno, en una semana tú y yo estaremos… casados – comenzó – ya hablamos con tus padres pero hay algo que aún no hemos hecho.- Nymphadora se sorprendió "¿En que estará pensando?"- ya sabes- "¡Ay no! ¿Acaso está hablando de besos? ¿O sexo?" Comenzó a ponerse nerviosa.- no hemos tenido algo así como una cita – Nymphadora suspiró y se sonrojó por lo que había pensado.- ¿Te gustaría tener una cita conmigo?

- ¡Oh! Tienes razón – tartamudeó- si, eso no… si es verdad, tú y yo no… si.

- ¿Estás bien?- le preguntó - ¿O dije algo que no debía? Claro, si no quieres no hay ningún problema… solo pensé que…

- No… no- lo miró – no me malinterpretes, claro que sí me gustaría eso, es solo que… olvídalo, cuando hablan, mi cabeza piensa demasiado… quiero decir… no importa. Si, quiero tener una cita contigo.

- ¿Te parece bien el domingo?- le preguntó – recuerda que mañana es la Boda de Kingsley y Hestia, así que estaremos un poco ocupados.

- Si, el domingo es perfecto – Tonks sonrió.

- ¿Irán tus padres a la boda?- le preguntó mientras subían a sus habitaciones.

- No, mañana es su aniversario de bodas, así que habían planeado una cita por el Río Támesis y un paseo por el Londres muggle, así que no irán.

- ¿Te gustaría ir conmigo?

- Me encantaría – Nymphadora sonrió – tengo suerte de no ser dama de honor de Hestia, vi las zapatillas que deben de usar y siento que con un paso me iré encima de la novia. – Remus sonrió mientras llegaba cada uno a su habitación.

- En ese caso, nos vemos mañana Nymphadora – se acercó a ella.

- Hasta mañana Remus – curiosamente no le importó que dijera su nombre. Se despidieron con un abrazo y cada uno entró a su habitación.

El día de la boda de Kingsley y Hestia había llegado por fin, la celebración sería en casa de los padres de Kingsley. Mientras tanto, en la casa de Sirius había mucha actividad, todos se preparaban para la boda de su amigo y colega de la Orden, sorpresivamente, Andrómeda Tonks había llegado a las 7 de la mañana argumentando que ayudaría a Nymphadora a arreglarse para la boda, dijo que no iba a permitir que fuera con Jeans y botas, así que para la burla de Sirius y la indignación de Nymphadora, Andrómeda entró a la habitación de su hija.

- Mamá, creo que te equivocaste de fecha – le dijo mientras la peinaba – es la boda de Kingsley, no la mía.

- Eso lo sé- le dijo- la próxima semana que sea la tuya, estaré desde las 5 de la mañana preparándote.- dijo para consternación de su hija.

- ¿No tienes un aniversario de bodas que planear?- le preguntó a su madre.

- Nuestro plan ya está hecho – respondió Andrómeda – así que tú no te preocupes, nuestra cita por el Támesis será en la noche.

- Oye mamá – un pensamiento surgió en su cabeza - ¿Cómo fueron las citas con papá?

- Todas fueron en Hogwarts – Andrómeda sonrió – muy a escondidas para que Bella no se enterara, de lo contrario le diría a mis padres. Un paseo por los jardines, otra cita en la torre de astronomía o… - sonrió más – usábamos un aula vacía para…

- ¡Ya mamá!- Nymphadora la interrumpió con una mueca – no quiero saber eso.

- No es lo menos que tú seguramente hacías en la escuela – se burló su madre.

- No mamá, jamás hice algo así.- su madre la miró- ni en una aula vacía ni en otro lugar.

- Bien, ya estás lista, ponte el vestido – le señaló un vestido lila y unas zapatillas de tacón plateadas – tragando saliva, Nymphadora hizo lo que su madre le dijo, tenía temor de que se llegara a caer, o peor aún, caerse en la boda de sus amigos y hacer el ridículo frente a ellos… frente a Lupin.

- ¿Lo ves hija?- ¡Te ves hermosa!- Nymphadora no se reconoció en el espejo, sonrió al mirarse.

- Supongo que irás con Remus a la boda.

- Si, anoche me lo preguntó y acepté – dijo mientras se acomodaba más su cabello, había elegido su natural castaño.

- Bien, creo que eso es todo – dijo Andrómeda – dale nuestras felicitaciones a los novios.

- Si mamá… gracias, disfruten su recorrido tú y papá y por favor, no quiero ser hermana mayor.

- ¡Nymphadora!- Andrómeda regañó – tú y tus ocurrencias. Nos vemos mañana para la comida. Lleva a Remus contigo. – Nymphadora sonrió mientras su madre salía.

Pensaba en lo que su madre había dicho, ella sabía que sus padres nunca aceptaron la relación con su padre, lo odiaban por ser nacido de muggles, así que tenían que ocultarse, eso era injusto, Remus le había dicho que en cuanto estuvieran casados, ella también sería señalada por la gente como la esposa de un hombre lobo, eso la entristecía un poco; pensó en sus padres, en como a pesar de todo, ellos seguían unidos y enamorados después de tantos años, así que imaginó su matrimonio igual, a su madre no le importó perder su lugar en el Árbol genealógico de los Black y la herencia que le correspondía, ella era una de las mujeres más felices, así que Nymphadora estaba segura que sería lo mismo para ella y no le importara lo que la demás gente piense.

Sintiéndose más contenta, tomó su bolsa y colocó su varita en su cintura, cuidadosamente salió de su habitación y bajó las escaleras en donde tres hombres la esperaban.

- ¿Ya lista Nymphy?- dijo Sirius – esperamos horas para… ¡WOW! ¡Te ves encantadora!

- ¡Te ves muy bien Tonks!- dijo Harry.

- ¡Hermosa!- dijo Sirius- ¿Qué opinas Moony?

- Te… te ves muy hermosa Tonks – dijo Lupin mientras se acercaba a ella ofreciendo su brazo y la miraba.

- Gracias – se sonrojó aceptando su brazo sin apartar la mirada de él. Se veía más joven y sano que otros días.

- Iremos en el autobús noctámbulo – dijo Sirius alegremente.

- ¿QUÉ?- Tonks apartó la mirada.- ¿Acaso quieres que muera?

- Es broma – se rio Sirius- de hecho, he rentado un automóvil que nos llevará al lugar de la boda, es en una calle muggle, así que no hay problema. Le pedí que llegara a la 1, así que faltan dos minutos.

- ¿Y cómo contrataste un automóvil?- preguntó Remus

- Por teléfono – dijo – Harry me ha estado enseñando a usarlo. – Escucharon un claxon de auto. - ¡Ya llegó! ¡Esto será emocionante! Vamos, rápido.

Salieron de la casa mientras Sirius colocaba discretamente hechizos de protección alrededor de la casa. Ya con todo listo, partieron directo a casa de los padres de Kingsley. El trayecto le tomó poco más de 20 minutos mientras Sirius miraba con interés el automóvil. Una mirada que su amigo conocía perfectamente como que planeaba algo.

Al llegar, se encontraron con poca actividad, los Weasley y Hermione ya se encontraban ahí, así como otros integrantes de la Orden, entre ellos Dumbledore y algunas personas que trabajaban en el Ministerio, incluido Scrimgeour y otro Auror, Robards.

- ¿Ustedes son amigos de mi hijo?- un hombre moreno con cabello blanco se acercó a ellos.

- Si, somos Sirius, Remus, Tonks y Harry.- dijo Sirius.

- Pasen por favor – les dijo el hombre amablemente, Harry se sintió contento de que no se pusieran a observar su cicatriz.

En el patio había una pequeña carpa que cuando entraron- como Harry supuso- estaba mágicamente ampliada, había lugar para más de cien personas, las sillas adornadas con colores dorados y blancos y un lugar en frente donde los novios dirían sus votos. Harry nunca había estado en una boda mágica, a decir verdad, jamás había estado en ninguna boda de cualquier tipo, los Dursley no eran invitados frecuentes a celebraciones y aunque lo fueran, jamás lo hubieran llevado. Saludaron a los Weasley y se acomodaron en su lugar.

- Creo- comenzó Remus mirando a Tonks – nuestra boda no será algo así, lo lamento. Tú mereces una gran boda.

- No digas cosas así – le respondió- no me interesa tener una boda lujosa, soy feliz con la comida que mamá organiza, no es como si esto hubiera estado en mis planes, en ese caso, creo que más lo mereces tú, eres una gran persona.- ambos se miraron y se acercaron un poco más… hasta que la música de boda comenzó a sonar. Se vieron obligados a separarse.

Kingsley caminaba hacia el frente junto con otra persona, supusieron era el padrino de bodas, se veía claramente nervioso, aunque su túnica de boda lo hacía ver bien. Momentos después, un grito de emoción se hizo presente al ver pasar a la novia, Hestia llevaba una túnica blanca y su pelo recogido en un moño, caminaba del brazo de un hombre mayor, seguramente su padre, llegó hasta donde estaba Kingsley y se tomaron de las manos.

La ceremonia comenzó mientras un hombre decía las palabras, intercambiaron votos, anillos y al final, el hombre hizo aparecer chispas y estrellas doradas mientras los declaraba marido y mujer. Después de un tierno beso, los invitados se pusieron de pie y el lugar se reacomodo para que aparecieran mesas, los invitados tomaron asiento, mientras la comida y bebida se servía mágicamente.

- Fue una linda ceremonia – comentó Tonks mientras tomaba de su copa, ambos se ven felices.

- Si, se veían- dijo Sirius - ¿Así se verán la próxima semana?

- Claro que si- dijo Tonks – a menos claro que tropiece con el vestido de novia y caiga encima de Remus. Debes saber que al ser tu esposa, deberás de lidiar con mi torpeza.

- Lo resolveremos – le comentó restando importancia.- aquí vienen los recién casados.- Se levantaron para felicitar a la pareja.

- Gracias por estar aquí – dijo Hestia.- Umbridge no está feliz de saber que un sangre pura se casó con alguien que tiene familiares muggles, así que me siento feliz.

- Ya somos dos- dijo Tonks – se la ha pasado diciendo que nuestra unión es antinatural y que no debemos existir, así que también me siento feliz.

- Ya veremos qué cara pondrá después – dijo Hestia – nos vemos en un rato, disfruten la fiesta- se alejaron del lugar.

Dos horas después, llamaron a los novios para un baile como esposos, ambos se encontraban en el centro mientras se abrazaban, se veían felices y Nymphadora se preguntó si tendría la misma expresión que ella dentro de una semana. Después se les hizo la invitación a los presentes, Tonks observó a Arthur y Molly abrazados bailando, al igual que los padres de Kingsley y Hestia, tan entretenida estaba que no se dio cuenta que había una mano extendida.

- ¿Bailamos?- preguntó Remus mirándola.

- Yo no sé hacerlo – dijo ella.

- Yo tampoco, pero podemos intentarlo – Tonks sonrió mientras aceptaba la mano y se acercaban al centro, él puso lentamente una mano en su cintura mientras que ella ponía su mano en su hombro, se movían lentamente al compás de la música.

- ¿Crees que nos vemos estúpidos?- preguntó Tonks.

- Es posible – respondió Lupin - ¿Te preocupa?

- En absoluto – río Tonks mientras continuaban balanceándose, sin saber porqué, colocó su cabeza en su hombro, algo le decía que podría acostumbrarse a esto y de pronto se sintió contenta. La canción terminó y todos fueron a sus lugares.

Nymphadora suspiró, ya había perdido la cuenta de cuántas veces lo había hecho en el día, miró a Lupin quien ahora conversaba con Sirius algo sobre comprar un automóvil, Harry se veía emocionado mientras que Remus se veía horrorizado. De pronto, Tonks se levantó.

- ¿A dónde vas?- preguntó Lupin mientras se levantaba.

- Iré al sanitario – respondió – ahora vuelvo – caminó lentamente tratando de no tropezar hasta que llegó.

Cerró la puerta mientras se miraba en el espejo, su mente giraba mientras pensaba ¿Qué sucedía con ella? De pronto sus ojos se abrieron, no podía ser lo que pensaba ¿O sí? Debía ser por la ocasión todo lo que sentía. "Eso debe ser" se decía a si misma. Tomó aire y salió del sanitario. Caminaba hasta que una voz la detuvo.

- Hola Tonks- ella conocía esa voz.

- ¿A … Addam? ¿Que haces aquí?- lo miró.

- Soy un invitado de Hestia claro – dijo el hombre – Te ves bien, tal vez deberías de reconsiderar mi oferta, como aquella vez después del concierto. Te veías muy entusiasmada.

- Si, hasta que me pediste que me convirtiera en tu ex, ¿Recuerdas? No olvides lo que puedo hacer con tu ropa interior.

- Claro que sé lo que puedes hacer con ella y más allá de ella.- soltó una sucia sonrisa.

- Lárgate de mi vista – dijo Nymphadora sintiendo asco.

- Pero primero tú vendrás conmigo, hay que terminar lo que comenzamos.

- ¡Suéltame! – recuerda que soy una Auror y llenar de gusanos tu trasero es lo menos que puedo hacer.

- ¿Sucede algo?- la voz de Remus los hizo separarse.

- ¿Se te ofrece algo?- el tipo miró a Lupin.- estoy hablando con ella… anciano.

- No te atrevas a decir algo contra él o te las verás conmigo – Nymphadora comenzaba a enojarse.

- Vamos Tonks-Lupin la tomó de la mano volvamos a la fiesta.

- ¿Ya olvidaste como me besaste y acariciarte esa noche en el callejón?- dijo Addam con maldad, Nymphadora se detuvo– tenías tantas ganas que te hiciera mía esa noche, con una sola cita bastó para…- pero no terminó cuando sintió ser golpeado contra la pared, Remus lo había empujado.

- Escucha bien imbécil, a ella la respetas o te las verás conmigo, ten cuidado de como tratas a mi esposa ¿Entendiste?- parecía que el lobo lentamente se asomaba.

- ¿Qué sucede?- Kingsley y Hestia se acercaron.

- Lo siento, pero a este idiota le encanta burlarse de las mujeres.

- ¿Es eso cierto Addam?- preguntó Hestia.

- No de las mujeres, se defendió el hombre- solo de esta pequeña fácil.- miró a Nymphadora cuya mirada se encontraba en el suelo.

- Lárgate de aquí Addam y no vuelvas.- dijo Hestia con enojo.

- Pero… pero soy tu amigo.

- No, no lo eres, alguien que habla así de cualquier persona, principalmente de una mujer que también es mi amiga, no merece estar en mi boda, así que te vas o yo misma me encargo de ti.

- Bien – comenzó a caminar – ya verás lo fácil que es tu "esposa" – dijo con burla mientras se alejaba, Remus estuvo a punto de golpearlo pero Kingsley lo detuvo.

- No lo hagas, amigo, eres mucho mejor que "eso".

- Tonks- Remus miró a Nymphadora, no levantaba la mirada- ¿Estás bien?- con su mano y vio su rostro lleno de lágrimas.- oye, no hagas caso a lo que dijo ese imbécil, ¿De acuerdo?

- Es… solo que… es verdad lo que dijo… yo quería que él… a la primera cita… debes… deben de pensar que soy de lo peor.

- Tonks lo siento mucho – habló Hestia- si lo hubiera sabido no lo habría invitado.

- No Hestia, no es tu culpa- dijo Tonks- quiero… quiero irme a casa.- miró a Remus.

- Le diremos a Sirius y Harry que te sentiste mal y Remus te llevó a casa – dijo Hestia.

- Perdonen los dos- dijo Tonks – arruiné su fiesta. Ya no querrán asistir a nuestra boda.

- Claro que no – dijo Kingsley – hagamos que no sucedió nada ¿De acuerdo? Y claro que estaremos en su boda.

- Vamos a casa Tonks – Remus la tomó del brazo - ¿Hay algún lugar donde podamos aparecer?

- Si, atrás del patio hay un lugar – Kingsley los guió al lugar, después de otra disculpa de Tonks y otro" no es tu culpa" de Kingsley, Remus decidió hacer aparición conjunta, ya que dudaba que Tonks pudiera hacerlo por si misma.

Aparecieron en el lugar de costumbre, caminaron en silencio, Remus la llevaba de la mano, deshicieron los hechizos de Sirius y entraron a la casa, Tonks se sentó en el sillón con la cara cubierta con sus manos. Lupin se dirigió a la cocina donde preparó té con una poción calmante, lo acercó a Tonks.

- Te hará sentir mejor – se sentó junto a ella – aceptó la taza sin mirarlo, dio un pequeño sorbo.

- Debes de pensar lo peor de mi – dijo ella.- realmente era yo tan estúpida, creo que aún lo sigo siendo.

- No digas eso – se sentó junto a ella.- jamás me pasaría por mi cabeza pensar mal de ti, ese idiota nunca mereció estar contigo. Tú eres mucho más que él. ¿ De acuerdo? Cuando dijo todas esas palabras sentí ganas de golpearlo, ven aquí- abrió sus brazos y ella se acercó para un abrazo.

- ¿Aun quieres esa cita conmigo mañana?- preguntó Tonks mientras inhalaba el olor de su perfume.

- Claro que sí, no ha cambiado nada – le respondió. Tonks sonrió contra su hombro cada vez más convencida de su pensamiento en el sanitario.