27.- noviembre, 1996


Madre: desconocida

"Mother: unknown"

De HufflepuffMommy

Alfa-Bet-eado


noviembre, 1996


Hermione estaba enojada.

Tan enojada y herida.

El estúpido Ronald Weasley se había conseguido una novia.

No importaba que hubiera aceptado ir con ella a la fiesta de Navidad de Slughorn, no importaba que ella albergara sentimientos por ese estúpido imbécil. Todo eso era discutible ahora que él y Lavender Brown estaban juntos.

La idea la enojó, la entristeció y le dieron ganas de vomitar; todo al mismo tiempo.

No podía pasar el rato en la sala común de Gryffindor, ya que allí era donde Ron y Lavender pasaban la mayor parte del tiempo, pegados el uno al otro. Su dormitorio tampoco era mucho mejor ya que ella y Lavender compartían el mismo espacio y todo lo que la chica quería hacer era hablar sobre lo bien que besaba Ron.

Entonces, encontró un respiro en la sala de estudio que había creado para ella y Malfoy.

No era el día común de sus reuniones. Aun así, Hermione se retiró al espacio para enfurruñarse, resolver su enojo y, sobre todo, para aliviar su dolor.

Ella hizo en su tarea.

Practicó hechizos no verbales.

Trabajó en el proyecto de Runas.

Incluso se comió medio litro de helado.

Pero nada le quitó el dolor en el pecho.

Resignada al hecho de que iba a sentirse miserable en el futuro previsible, Hermione se acurrucó con una de las mantas en el sofá y simplemente lloró.

Algún tiempo después, la puerta de la habitación se abrió y Hermione se sentó rápidamente.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, secándose las mejillas manchadas de lágrimas.

Malfoy se detuvo unos metros dentro de la habitación y la miró.

—Vine aquí para tener un poco de paz y tranquilidad. ¿Supongo que estás aquí por la misma razón?

Hermione miró hacia otro lado y sollozó.

—Algo así. —Se recostó en el sofá y miró fijamente el fuego—. Me temo que no seré una buena compañía en este momento, pero puedes usar la habitación.

Él no dijo nada más, pero ella lo escuchó arrastrando los pies (parecía que estaba preparando té) y cerró los ojos para ayudar a calmar las ganas de llorar.

Un momento después, él se aclaró la garganta. Miró al Slytherin.

—¿Qué quieres, Malfoy? —preguntó.

—Aquí. —Le puso una taza en las manos, aunque su rostro parecía inquieto.

Miró la ofrenda y se sorprendió al encontrarla llena de chocolate caliente.

—Tú... ¿me hiciste chocolate caliente?

—Bueno, yo no, la habitación sí. —Se sentó y cogió una segunda taza de la mesa de café.

—Bueno, gracias de todos modos —dijo, tomando un sorbo. La calidez del chocolate se extendió por todas partes y se dio cuenta de que esto era justo lo que necesitaba.

—No vale la pena, ¿sabes? —comentó Malfoy en voz baja unos momentos después. Hermione miró en su dirección y observó mientras él tomaba un sorbo de su bebida y miraba fijamente el fuego.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó dócilmente.

Él puso los ojos en blanco.

—Por favor, todo el mundo lo sabe. Estaban besándose en medio del Gran Comedor durante el desayuno.

—Oh, claro —gimió Hermione y tomó otro sorbo.

—Creo que esquivaste una Bludger —dijo encogiéndose de hombros—. No sé qué viste en él en primer lugar.

Hermione frunció el ceño.

—No lo conoces como yo —dijo a la defensiva—. En realidad, es muy amable, dulce y...

—Completamente egoísta —comentó Malfoy. Él miró y la detuvo antes de que ella pudiera discutir—. No lo niegues. No estaba pensando en nadie más que en sí mismo cuando Brown se arrojó sobre él a pesar de que aceptó ir contigo a esa fiesta de Navidad.

Si bien Malfoy había dejado un buen punto, Hermione todavía sentía enojo cuando hablaba así de Ron.

—Eso es gracioso, viniendo de ti. Probablemente eres la persona más egoísta que he conocido.

Desconcertado, Malfoy se encogió de hombros.

—Si bien eso podría ser cierto, al menos nunca besaría a otra bruja cuando acordé una cita con otra persona dentro de unas pocas semanas. Tengo más respeto que eso.

Sacudió la cabeza cuando las lágrimas comenzaron a amenazar nuevamente.

—Él y yo nunca estuvimos de acuerdo en que íbamos como algo más que amigos. Ni siquiera lo llamé una cita, solo pregunté si él iría conmigo. Asumí que si aceptaba venir conmigo, quizás yo le gustara de la manera que a mí me gusta.

Él le frunció el ceño.

—Deja de culparte, Granger. Eres más inteligente que eso.

Ella lo miró fijamente y sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente.

—Se me permite tener sentimientos, Malfoy. Tal vez nunca te haya gustado alguien para darte cuenta de que no le agradas de la misma manera, pero a mí sí. —Se secó una lágrima errante, odiando que él la viera llorar—. Duele, ¿sí? Duele y apesta y no sé qué hacer al respecto.

—¿No sabes qué hacer al respecto? —preguntó en un tono tan tranquilo y gélido que ella apenas lo escuchó. Luego su rostro se endureció—. Te diré lo que debes hacer. Actúa como si no te molestara que él esté con ella. Pídele a otro tipo, preferiblemente uno que no le agrade, que ocupe su lugar en esa fiesta de Navidad. Pero una cosa que nunca debes hacer es dejar que… Te vea molesta, nunca le hagas saber cuánto te lastimó. Porque lo usará en tu contra, Granger. Si pones todas tus cartas sobre la mesa, entonces él sabrá cómo lastimarte.

—Ron no es así —susurró, horrorizada por lo que dijo—. Él no…

—Créeme, lo haría —dijo Malfoy rotundamente.

No supo cómo responder mientras miraba al mago a su lado.

Harry había mencionado cómo se comportaron Malfoy y Pansy en el tren a la escuela, él acostado con la cabeza en su regazo. Sin embargo, por lo que Hermione podía recordar, no los había visto juntos desde que comenzaron las clases.

¿Pansy lo había lastimado de la misma manera que Ron la lastimó a ella?

Su corazón se rompió de nuevo. Esta vez no por Ron, sino por Malfoy, quien sentía que tenía que ser tan cauteloso con sus sentimientos y emociones que nunca podría ser su verdadero yo con nadie más... tal vez ni siquiera consigo mismo.


Era difícil no ver a Malfoy de manera diferente después de esa noche. Hermione sólo podía preguntarse qué tan perfecta era realmente su vida.

Sin querer, comenzó a buscarlo, tratando de discernir qué era verdad y qué era una fachada sobre su compañero de estudio. Ella notó que él apenas comía y cuando lo hacía, lo hacía a toda prisa. Siempre salía del Gran Comedor rápidamente, poco después de comenzar la comida. Incluso hubo ocasiones en las que él no se presentó a comer, lo que la dejó preguntándose en dónde estaba.

Su estado de ánimo también estaba por todas partes cuando se reunieron para trabajar en su proyecto: algunos días estaba irritable y otros días realmente mantenían una conversación.

Una noche lo encontró dormido en el sofá durante el tiempo de estudio planeado. Ya habían terminado la mitad del camino, pero era bastante inconveniente para él tomar una siesta en ese momento. Ella se acercó con la intención de despertarlo, pero cuando lo vio dormido, se detuvo y solo lo observó.

Realmente era bastante guapo cuando no fruncía el ceño o se mofaba. Su molestia casi desapareció cuando notó las bolsas bajo sus ojos y decidió no despertar al Slytherin.

Hermione trabajó sola durante casi media hora antes de que Malfoy finalmente despertara. Murmuró una disculpa mientras se dirigía a la estación de té para prepararse una taza. Después de unos cuantos sorbos, pareció despabilarse más y se sentó en el área del escritorio para comenzar a trabajar también.

Trabajar con él ahora, incluso en silencio, no era tan malo o incómodo como lo era al principio; a ella no le importaban sus sesiones de estudio. Sabía que no tenía que preocuparse por revisar su trabajo o preocuparse de que él necesitara copiar sus notas.

También ayudó que él no sintiera la necesidad de llenar el silencio como la mayoría de las personas que conocía, especialmente con cosas que a ella no le interesaban, como el quidditch.

—Creo que voy a seguir tu consejo —dijo cuando terminó de trabajar ese día.

Él arqueó una ceja.

—¿Qué consejo?

—Donde sugeriste que invitara a alguien más a la fiesta de Slughorn. Alguien que pusiera celoso a Ron.

Malfoy dejó su pluma sobre el escritorio, prestándole toda su atención.

—¿A quién tenías en mente?

—Bueno, en realidad, originalmente pensé queserías la persona que lo enojaría más, pero lo reflexioné un poco.

Malfoy se rio.

—Habría sido divertido ver su cara. De hecho, también la de Potter.

—Sí, bueno, si te llevara, Harry asumiría que me obligaste o algo así.

Un poco de color desapareció del ya pálido rostro de Malfoy.

—¿Por qué pensaría eso?

Hermione hizo una mueca.

—Probablemente no debería decirte esto, pero Harry cree que estás tramando algo. —Ella se rio suavemente—. Le dije que estaba siendo ridículo.

—Sí, ridículo —dijo Malfoy en voz baja, mirando hacia otro lado.

Hermione continuó.

—De todos modos, creo que la siguiente mejor opción sería Cormac. —Ella se mordió el labio—. ¿Qué opinas?

Malfoy pareció reflexionar sobre su sugerencia por un momento antes de sonreír.

—No está mal, Granger. Preguntarle al tipo que casi lo saca de su posición de Guardián. Eso definitivamente molestará a la Comadreja.

Hermione sonrió.

—Eso es lo que estaba buscando.

Él la miró fijamente por un momento, como si la evaluara.

—¿Qué? —preguntó ella, sintiéndose nerviosa bajo su mirada.

—Solo estaba pensando que Slytherin no habría sido una mala casa para ti.

Hermione se encogió de hombros.

—El Sombrero Seleccionador dijo que me iría bien en cualquier casa.

—Me sorprende que no te haya puesto en Ravenclaw.

—Tú y yo —se rio y se sorprendió cuando él realmente le dio una pequeña sonrisa.

—¿En qué casa te gustaría estar si no estuvieras predestinado a Slytherin? —preguntó ella.

—Ravenclaw —contestó sin dudarlo.

Hermione apoyó la barbilla en su mano levantada.

—¿Por?

—Bueno, probablemente me desheredarían si terminara en Gryffindor —dijo inexpresivo—. Y prefiero transferirme de escuela que estar en Hufflepuff.

—¡Hufflepuff no es una casa tan mala! —La defendió mientras se cruzaba de brazos—. De hecho, ¿conoces el libro «Animales fantásticos y dónde encontrarlos»? Fue escrito por Newt Scamander: un Hufflepuff. Además, conozco a una de las Aurores más jóvenes del Ministerio, y ella también es un Hufflepuff. Sin mencionar, si la Copa de los Tres Magos no hubiera sido manipulada y no hubiese escupido el nombre de Harry, el único campeón de Hogwarts habría sido Cedric, también un Hufflepuff. Y…

—Está bien, está bien, lo entiendo —dijo Malfoy, levantando ligeramente las manos en señal de rendición—. No habría sido tan malo quedarse en Hufflepuff —admitió.

Ella asintió con la cabeza.

—Entonces, volviendo a nuestra conversación, le pediré a Cormac que asista a la fiesta conmigo. Es un poco arrogante y ensimismado, pero creo que puedo manejarlo por una noche.

Malfoy sonrió.

—Si puedes soportarme dos noches a la semana, estoy seguro de que lo lograrás con McLaggen.


Entre clases y trabajando en el proyecto con Malfoy, Hermione tenía menos tiempo para Daphne; solo la veía durante las clases e incluso entonces su conversación era limitada debido a la cantidad de trabajo que estaban haciendo.

Sin embargo, los cuadernos proporcionaron una manera para que las amigas se mantuvieran en contacto.

¡Hola, Daph! ¿Cómo va tu proyecto con Terry?

¡Va tan bien! Ya casi hemos terminado. ¿Qué tal tú y Draco? Veo que ustedes dos aún no se han matado, ¡eso es bueno!

Fue un comienzo difícil, eso es seguro. Pero hemos desarrollado un sistema que funciona para nosotros.

Por cierto, ¿dónde trabajan ustedes dos? Nunca te veo en la biblioteca.

Encontramos una habitación para que nadie nos molestara o preguntara por qué estamos trabajando juntos.

Ooh, entonces has estado a solas con Draco, ¿verdad? Estoy moviendo las cejas, en caso de que no lo sepas.

Y estoy poniendo los ojos en blanco. No pasa nada entre nosotros. Simplemente estamos trabajando en el proyecto. También casi hemos terminado.

¡Dios mío, se me olvidó decírtelo! ¡Terry me pidió que fuera con él a Hogsmeade la próxima vez que vayamos! Dijo que me compraría una cerveza de mantequilla y algunos dulces de Honeydukes. ¿Qué tan dulce es eso?

¡Parece que tienes una cita! ¡Asegúrate de contarme cómo te va! Creo que Tomes&Scrolls tiene algunos libros nuevos. Además, también necesito empezar mis compras navideñas.

¿Le vas a dar un regalo a Draco?

No sabría qué regalarle si lo hiciera.

Es muy goloso, si aún no lo has descubierto.

Definitivamente lo he notado. Aunque no sé si darle un regalo. ¿Crees que sería raro?

¡Para nada! Quiero decir, ves al chico algunas veces a la semana. ¡Prácticamente son amigos!

Yo no iría tan lejos. Nos toleramos, en el mejor de los casos. Pero pensaré en la idea del regalo. Por ahora, me iré a la cama antes de que todas las demás regresen al dormitorio.

¿Sigues evitando a Lavender?

¿Me culpas?

Para nada. ¡Buenas noches, Hermione! ¡Dulces sueños!

Mientras Hermione yacía en la cama esa noche, pensó en lo que sugirió Daphne.

¿Debería darle un regalo a Malfoy? No estaría de más mirar alrededor de Honeydukes y ver si algo le llamaba la atención.

Tal vez debería estar preparada, en caso de que él le diera algo. No es que fuera probable, aunque pensarlo la hizo reír.

Y si era honesta consigo misma, también estaba un poco nerviosa.