29.- enero, 1997
Madre: desconocida
"Mother: unknown"
De HufflepuffMommy
Alfa-Bet-eado
enero, 1997
*La parte entre astericos es de Harry Potter y el misterio del príncipe*
Era el primer día de regreso a Hogwarts desde el descanso y Hermione estaba escuchando a Harry mientras contaba todo lo que había escuchado entre Malfoy y Snape. Cuando terminó, Hermione se quedó pensativa por un momento y luego dijo:
* —¿No crees que…?
—¿… fingía prestarle su ayuda para que Malfoy le contara qué es eso que está tramando?
—Sí, más o menos.
—Eso mismo creen el padre de Ron y Lupin —refunfuñó Harry—. Pero esto demuestra a las claras que Malfoy está planeando algo, no puedes negarlo.
—No, claro.
—Y que actúa obedeciendo las órdenes de Voldemort, como yo sospechaba.
—Hum… ¿Mencionó alguno de ellos a Voldemort?
—No estoy seguro —respondió Harry e intentó hacer memoria—. Snape dijo «tu amo», de eso sí me acuerdo, ¿y quién va a ser su amo si no Voldemort?
—No lo sé —dijo Hermione mordiéndose el labio—. ¿Su padre? —Y se quedó un momento con la mirada perdida, como absorta en sus
pensamientos, y ni siquiera vio a Lavender haciéndole cosquillas a Ron—. ¿Cómo está Lupin? —preguntó al cabo. *Hermione había esperado que cambiar de tema hiciera que Harry se olvidara de Malfoy, pero la mente de él estaba en una sola pista: volvía una y otra vez a su teoría de que Malfoy era un Mortífago.
Ella trató de discutirlo, pero Harry simplemente dijo:
*—Eres increíble, de verdad… Ya veremos quién tiene razón. Tendrás que tragarte lo que has dicho, Hermione, igual que el ministerio. ¡Ah, sí! Y también tuve una discusión con Rufus Scrimgeour… *
El resto del día, Hermione no pensó en nada más que en lo que Harry le había dicho que había ocurrido entre Malfoy y Snape. Intentó convencerse de que Harry estaba pensando demasiado en el asunto. Pero ahora que Hermione había llegado a conocer a Malfoy en su estado un tanto amargado, no podía evitar preocuparse.
Hermione fue a la Sala de Menesteres esa noche para descubrir cómo hablar con Malfoy en privado ahora que su proyecto estaba terminado. La suerte estuvo de su lado, porque el Slytherin apareció diez minutos después, luciendo exhausto y decaído.
Su interrogatorio murió en su lengua y en su lugar la preocupación tomó su lugar.
—Malfoy, ¿estás bien? Te ves horrible.
—Un placer verte también, Granger —contestó secamente. Se dejó caer en el sofá y dejó escapar un suspiro—. Estoy bien. Sólo estoy cansado, eso es todo.
Ella se reunió con él en el sofá.
—¿No descansaste nada durante vacaciones?
Él se encogió de hombros.
—Algunos días sí pero no tanto como esperaba.
—¿Por qué no?
Malfoy cerró los ojos y apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá.
—No es nada por lo que debas preocuparte.
—Bueno, creo que eso podría ser imposible, especialmente si lo que escuché es cierto.
Abrió los ojos y se sentó lentamente.
—¿Qué has escuchado exactamente?
Ya no había marcha atrás. Hermione respiró hondo y dijo:
—Que eres un mortífago.
Él la miró fijamente durante unos segundos antes de soltar una carcajada.
Sonó poco sincero a los oídos de Hermione y entrecerró los ojos hacia él.
—¿Yo? ¿Un Mortífago? ¿De quién diablos escuchaste eso?
—Tengo fuentes —dijo, cruzándose de brazos.
Él la miró fijamente y ella dejó escapar un suspiro.
—Bien: Harry ha estado diciendo durante todo este año escolar que cree que eres un Mortífago. Y aunque yo he estado repitiendo que no hay manera de que eso pueda ser cierto, ya no estoy tan segura.
Malfoy se burló.
—Potter es tonto. Él sólo es…
—Escuchó la conversación que tuviste con Snape durante la fiesta de Slughorn.
Malfoy la miró con preocupación.
—¿Cómo? ¿Qué escuchó exactamente?
—No puedo decirte cómo, pero… los escuchó hablar sobre algún tipo de misión. De tu «Amo».
Malfoy se pellizcó el puente de la nariz.
—Voy a matarlo. Potter ha metido demasiado la nariz esta vez. Lo juro por Salazar…
—¿Es verdad? —preguntó Hermione suavemente, mirando su regazo en donde tenía las manos entrelazadas—. ¿Lo eres?
—¿Soy qué?
Ella lo miró a los ojos.
—¿Eres un mortífago?
—No seas ridícula…
—Entonces muéstrame tu brazo. Demuéstramelo.
Él frunció el ceño.
—No tengo que demostrarte nada. —Se levantó para rodearla y ella aprovechó la oportunidad para agarrarle el brazo izquierdo.
—¡No! —gritó enojado mientras retiraba su brazo rápidamente.
Hermione sacudió la cabeza con incredulidad.
—Es verdad —dijo con voz ronca—. Eres un... un mortífago.
Malfoy gimió mientras comenzaba a caminar.
—Estúpida y maldita Gryffindor que no puede dejar las cosas así. —Se pasó una mano por el cabello y luego señaló directamente a Hermione—. No sabes nada de lo que soy, de lo que estoy pasando.
—¡Entonces dímelo! Y no me digas que no es nada, porque algo está pasando contigo. Parece que no has dormido ni comido una comida decente en mucho tiempo. Si continúas como estás, te vas a caer de bruces.
—No lo entenderías. —Él se dio la vuelta y ella volvió a alcanzarlo, pero lo sujetó con suavidad para que no se sintiera atrapado.
—Por favor, Malfoy, sólo háblame. Ayúdame a entenderte.
Malfoy liberó su brazo nuevamente y comenzó a caminar un poco más.
—No es que tuviera elección —dijo finalmente—. Con mi padre encerrado en Azkaban, tenía que hacerlo.
Ella quería preguntar «¿Hacer qué?» pero se mordió la lengua, sabiendo que si interrumpía ahora probablemente él se callaría.
—No lo pedí, nada deesto. No tenía opción en la situación. No elegí esto. Pensé estúpidamente que lo quería, pero la realidad es que no… Es demasiado. Y la misión… —La miró ahora, casi suplicante—. No me preguntes sobre la misión. No puedo decírtelo, incluso si quisiera.
—Está bien. No preguntaré. —Se sentó, tratando de asimilar todo—. Entonces, esa noche en la fiesta de Slughorn... ¿realmente estabas de camino hacia aquí?
Malfoy también se sentó.
—Sí, pero no para… —señaló a su alrededor—, esta habitación.
Hermione frunció el ceño.
—¿Entonces dónde…?
—La Sala de los Menesteres tiene más de un nombre, ¿lo sabías?
Ella jadeó al darse cuenta de lo que quería decir.
—La habitación de las cosas ocultas...
Malfoy asintió. Hermione se sentó para pensar y tratar de juntar las piezas.
—Pero si estabas en camino hacia aquí, ¿por qué estabas cerca del grupo de Slughorn? Habría estado fuera de tu camino, a menos que... —Sus ojos se abrieron al darse cuenta—. ¿Estabas espiando la fiesta?
Malfoy refunfuñó.
—Algo así.
Hermione lo miró por un momento.
—¿Viste algo de interés?
La mirada que él le dio la hizo quedarse callada.
— Te vi —dijo finalmente. Luego su rostro se endureció—. Y te vi con McLaggen bajo el muérdago.
—Oh... —Sus mejillas se calentaron.
—¿Pensé que lo estabas usando para poner celoso a Weasley?
Ella lo miró confundida.
—Sí, es cierto. Y fue exitoso por lo que Harry me dijo.
—¿Y fue esa razón por la que te besabas con él? ¿Para poner celoso a Weasley? —se burló.
Hermione resopló con irritación.
—No en realidad. Me atrapó debajo del muérdago y cuando fui a besar su mejilla para liberarme del encanto, giró la cabeza y me besó. Si realmente estuvieras observando, te habrías dado cuenta de que lo empujé y me fui a hablar con Harry y Luna —explicó, molesta por tener que aclarar esto—. ¿Por qué te importa de todos modos?
—No me importa —espetó.
—¿En serio? Porque casi suenas como si estuvieras celoso.
—¿Yo? ¿Celoso de McLaggen? Eso es ridículo.
—Tienes razón, eso sería ridículo —dijo—. Porque para que estuvieras celoso de que McLaggen me besara, significaría que querías besarme, y eso es sólo… —Él la miró de nuevo, su rostro estaba iluminado por la chimenea y su voz se quedó atrapada en su garganta—. Ridículo —susurró.
Apartó la mirada y Hermione se mordió el labio, preguntándose qué debía decir, si es que tendría que decir algo.
Malfoy fue el primero en romper el silencio.
—Debo irme. Me dirigí aquí para trabajar en algo, pero si quieres usarlo para estudiar, puedo dejarte hacerlo.
Hermione negó con la cabeza.
—No en realidad, vine aquí tratando de pensar en una manera de hablar contigo en privado sobre la fiesta de Slughorn y agradecerte por el libro que me enviaste.
El fantasma de una sonrisa se formó en sus labios.
—¿Ya terminaste de leerlo?
—Dos veces —admitió tímidamente—. Fue realmente fascinante. ¿Estás seguro de que está bien que lo tenga? ¿Tus padres no se darán cuenta de que ya no está, considerando que es una primera edición?
—Dudo que lo hagan, ya que tenemos más de una copia, así como muchas otras similares. La Biblioteca de Hogwarts tiene sólo una fracción de lo que tenemos.
—Eso es fascinante —dijo con asombro—. Me encantaría verla algún día.
Malfoy hizo una leve mueca de dolor.
—Tal vez algún día….
Hermione se acercó para colocar su mano sobre la de él, apretándola suavemente.
— Por cierto, gracias por ser honesto sobre lo que está pasando. —Él miró fijamente su mano, pero no dijo nada—. Y si quieres, aún podemos reunirnos para estudiar juntos. Es decir, ¿si quieres?
Malfoy asintió brevemente.
—Me gustaría eso. Podemos mantener el mismo horario que teníamos antes, para facilitar las cosas sobre cuándo reunirnos. De esta manera, sabré cuándo la sala está libre para trabajar... en lo que necesito trabajar…
Las palabras se le escaparon antes de que pudiera detenerse.
—¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?
Él la miró como si tuviera tres cabezas.
—No importa —murmuró—. Me acabo de dar cuenta de lo extraño que suena.
Pasó un momento incómodo.
—No hace falta decirlo, pero no le contarás a Potter ni a nadie más sobre esto, ¿verdad?
Hermione pensó en lo que le preguntó y finalmente negó con la cabeza.
—No, no lo haré, porque no sé qué estás haciendo exactamente y nunca vi evidencia de que seas un Mortífago. Sin embargo, si cualquiera de esas cosas sucede, no tendré otra opción.
—Eso es justo. —Él la miró de nuevo—. Entonces, ¿ya terminaste el ensayo de Encantamientos?
—Sabes que sí —dijo inexpresivamente.
Sacó su tarea de su bolso.
—¿Leeré el tuyo si tú lees el mío? —le ofreció y ella le sonrió.
Más tarde esa noche, Hermione tomó prestada la capa de Harry y regresó al séptimo piso, esta vez para visitar la Sala de las Cosas Ocultas. La puerta se materializó y se abrió, lo que ella tomó como que Malfoy estaba en otro lugar.
Perfecto.
Entró y miró a su alrededor. La sala estaba llena de objetos cuyos estudiantes habían estado perdiendo desde hace siglos.
Pasó junto a filas de libros desechados; sus dedos ansiaban mirar a través de ellos, pero se controló y prometió que volvería más tarde; pasó junto a calcetines, batas y bufandas desechados; en otra pila había tareas, plumas y tinteros, jaulas de búhos desechadas, baúles, puertas y armarios rotos alineados a lo largo de las paredes.
Había cuadros por todas partes, y la mayoría de sus ocupantes dormían o se habían ido.
Miró a su alrededor durante casi una hora antes de darse por vencida; no podía imaginar qué podría estar haciendo Malfoy allí que ayudaría a Voldemort. Conociendo al Slytherin, lo más probable es que hubiese escondido lo que fuera; y con la cantidad de cosas que había en la habitación, sería imposible revisarlo todo.
Resignada, Hermione regresó a la Torre de Gryffindor, esperando que tal vez, algún día, Draco le contara lo que realmente estaba haciendo.
