Capítulo XXXVIII: 28 de Marzo, 2004

Podemos ver la cocina de la casa Wilkerson al fondo mientras la puerta de la nevera se abre y una cámara en su interior filma lo que ocurre durante la secuencia de apertura. Dentro de la nevera hay algunos alimentos como: jugo de manzana, ketchup, algunas sobras de comida china, una lata de refresco de naranja, un bowl con huevos y queso cottage. Lois echa un vistazo y aparta la lata de refresco.

-Se acabó la comida chatarra. A partir de ahora seremos una familia que come saludable-anunció Lois mientras guardaba una toronja en la nevera.

La toronja se estropea apenas Malcolm la aparta por un pedazo de pizza, se estropea aún más cuando Reese la ignora por un refresco en su lugar y es ignorada por Dewey para comer un pedazo de pastel porque la toronja estaba tan pasada que ya no se veía comestible. Hal es quien finalmente escoge la toronja podrida.

-¿Brownie? Hmm-dijo Hal asumiendo que la toronja ya podrida era un brownie que había quedado en la nevera, sin ser consciente del desagradable sabor sorpresa que le esperaba.

El episodio comienza con Malcolm caminando por el patio de la preparatoria North High mientras mira a la cámara.

-Voy a tener mi primera visita a la universidad. Pasaré la noche en un dormitorio, recorreré el campus y pasaré dieciocho horas fingiendo que mi familia no existe. De hecho hoy me he salté todo el camino a la escuela-explicó Malcolm sin dejar de caminar-probablemente debería haber parado una vez que pasé el campo de fútbol... pero ¿a quién le importa?... mi cuerpo pudo haber estado metido en un cubo de basura, pero mi mente estaría tomando una ducha con una chica universitaria-

Dejó de hablar cuando vio a Reese sentado en una mesa con un grupo de chicas.

-Vamos, hay muchas razones para salir con un tipo como yo. Para hacer enojar a tu papá, o poner celoso a tu novio. Quizás simplemente te odias a ti misma, o sienten una curiosidad enfermiza-dos de las chicas se miraron preguntándose si estaba hablando en serio o no-no lo sé ¡no puedo hacer todo el trabajo por ustedes!-exclamó, luego se levantó y se acercó a Malcolm-creí que al menos tenía una oportunidad con la gorda-

-¿Así la llamaste?-le preguntó Malcolm.

-Oye, yo no la hice gorda-dijo Reese, luego ve a una chica sola en una mesa-¿quién es ella?-

-Esa es Christie. Ella es la nueva narcótica-respondió Malcolm.

-¿Tenemos un nuevo narcótico? ¿qué pasó con Drogado Dougie?

-Le entregaron los papeles de divorcio en la clase de historia.

-Aww, vamos, viejo ¡es tan linda! ¿y es una narcótica?-dijo Reese sin poder creerlo.

-Hey, ¿papeles? ¿alguien tiene papeles? hey, ¿papeles? ¿alguien tiene papeles?-preguntó Christie a los estudiantes que pasaban sin levantarse de su asiento.

-¿Acaso conoces a alguien que se drogue?-le dijo Malcolm a su hermano.

-¿Por qué me preguntas a mí? no tengo amigos. Pero a veces, tengo ideas brillantes-dijo Reese mientras se alejaba.

-¿A dónde vas?-preguntó Malcolm.

-Malcolm, vivo en un mundo de qué demonios-dijo Reese sin devolverle la mirada, se acerca a Christie y empieza a hacer movimientos raros con las manos-oh, vaya, soy tan... olvídalo-

Christie lo mira desconfiada pero luego se levanta y se va caminando rápidamente siguiéndolo.

Más tarde, de vuelta en casa, Malcolm estaba hablando con su mamá sobre su primera visita a la universidad y no está muy contento de saber que Lois irá con él.

-¡No puedes hacerme esto! se supone que papá me llevaría, ¡no tú!-protestó Malcolm.

-Malcolm, esta es tu primera visita a una universidad. Tu padre y yo lo hablamos y ambos estuvimos de acuerdo. Es algo importante. Y no queremos echarlo a perder-le dijo Lois mientras ella y Hal ponían la mesa para la cena-si te acompaño, puedo asegurarme de que no digas ni hagas nada que no debas. Puedo quitarte un poco de presión-

-Espera un segundo ¿están hablando de la universidad para Malcolm y no para mí?-preguntó Reese a sus padres mientras se alejaba de la encimera de la cocina-yo soy un año mayor que él ¿por qué no me llevan a mí a ver universidades?-

-Bueno, hijo...-Hal trató de explicar sutilmente mientras Lois lo miraba un poco descolocada, en eso Reese se echa a reír.

-Sólo estoy bromeando, relájense-dijo. Hal y Lois le restaron importancia y tomó su asiento habitual junto al de Dewey mientras Malcolm se sentaba entre Lois y Jamie.

-¡Dewey, a cenar!-dijo Lois llamando a su hijo menor-supongo que comerá frío otra vez-

Por otro lado, Dewey se encontraba en el Piano Factory Outlet utilizando uno de los pianos en exhibición de la tienda para tocar el "Can-Can", estuvo así un buen rato hasta que el encargado de la tienda tuvo que ir a detenerlo.

-¡¿Qué demonios haces aquí?!-le dijo el encargado de la tienda sacando a Dewey del asiento-¡los pianos son sólo para clientes que pagan! ¡estás desgastando las teclas!-

Dewey lo ignora y regresa al piano para terminar la canción que estaba tocando, el encargado intenta atraparlo otra vez pero retrocedió y salió corriendo de la tienda.

-No voy a comprarte un piano-le dijo Hal a Dewey tras volver a casa y hablar con él sobre el tema-ni siquiera has tomado lecciones-

-No necesito lecciones. Ya sé tocar. Soy genial. Mira-dijo Dewey mientras apretaba los dedos en el sillón del sofá como si estuviera tocando un piano.

-Eso es muy bonito, Dewey, pero no podemos pagar un piano. ¿Sabes lo cerca que está mi compañía de irse a la quiebra? están vendiendo nuestros muebles de oficina y nos obligan a tener compañeros de escritorio-le dijo Hal sin moverse de su sitio en el sofá.

-Papá, no me conoces muy bien, pero no puedes pasar por alto el hecho de que estoy teniendo una infancia horrible-dijo Dewey mientras Hal se levantaba del sofá y salía del salón hacia la cocina-ahora tienes la oportunidad de hacer que sea un poco menos horrible-

-He dicho que no. Fin de la discusión-dijo Hal abriendo la nevera-ahora vas a tener que encontrar otra forma de entretenerte-

Dewey no dijo nada más, tomó el control remoto del televisor, se lo metió dentro de la camisa y salió justo cuando Hal regresaba a la sala con una lata de refresco en la mano. Se sienta, bebe su refresco con una mano mientras con la otra buscaba el control remoto sólo para descubrir que no estaba allí.

En el Grotto, Otto estaba revisando el tablón de anuncios del lobby donde se colocaban las actividades para los huéspedes, incluida una actividad reciente a la que había que inscribirse pero, por alguna razón, el papel para registrarse estaba vacío, lo que confundió al hombre.

-¡No lo entiendo!-exclamó Otto sin dejar de mirar el tablero y luego a Francis que en ese momento trabajaba en la administración-les dije a todos los huéspedes sobre mi paseo en carreta para enamorados el viernes por la noche, y nadie se inscribió-

-Bueno, la mayoría de los huéspedes tienen hijos-le recordó Francis mientras hacía su trabajo-no pueden abandonarlos para ir a un paseo en carreta solo para parejas-

-Sólo permitimos parejas-murmuró Otto pensativo-ah, bueno, entonces ahí... ahí está la solución. Crearemos una guardería-

-Oh, Otto, no creo que...-dijo Francis dejando a un lado su trabajo, intentando convencerlo de que era una mala idea pero fue interrumpido por su jefe.

-Será maravilloso. Haremos concursos de posturas, y podré enseñarles diapositivas de mi infancia en la Alemania de la posguerra-sugirió Otto-les encantará-

-Otto, por muy genial que sea esa idea, yo no me arriesgaría tanto. Esta gente vino aquí para pasar tiempo con sus familias. No van a deshacerse de sus hijos a la primera oportunidad que tengan-dijo Francis.

Poco después, Otto colgó en el tablón de anuncios un nuevo anuncio de una guardería y, a diferencia del paseo en carreta para enamorados, alrededor de unas veintiocho familias se inscribieron para dejar a sus hijos en la recién inaugurada guardería.

-¿Podemos dejarlos toda la noche?-le preguntó a Francis un hombre que estaba en la línea para apuntarse.


Al día siguiente, de vuelta en la escuela, Reese caminaba por el pasillo externo, ve a Christie acercarse, toma el teléfono público de la escuela y finge hacer un pedido.

-¿Y entrega a tiempo? Bien. Tengo un montón de clientes hambrientos-colgó el teléfono cuando vio a Christie acercarse a él mientras miraba a su alrededor-oh, hey Christie, no te había visto. ¿Estás lista? creo que te vas a sorprender gratamente de la cantidad de helado que puedo comer-

-Mira, Reese... eh, ya sabes, fuimos a tomar café, vimos una película y fuimos a patinar. Pensé que salir contigo implicaría un poco más de... parranda. ¿No tienes como un amigo o tal vez alguien que conozcas o alguien de quien hayas oído rumores que podría ayudarnos?-preguntó Christie.

-Oye, tengo que confiar en alguien antes de ir de fiesta con ellos-le contestó Reese.

-Bueno, confías en mí, ¿no?-dijo Christie.

-Todavía no. Pero tiene que haber alguna forma de que una chica sexy como tú consiga que un chico desesperado como yo confíe en ti-dijo Reese, entonces se le ocurrió una idea-oye, ¿por qué no hacemos una parada junto al río y vemos si se nos ocurre algo?-

Christie se encogió de hombros y asintió mientras Reese se alejaba y comenzaba a seguirlo.

Mientras tanto, Malcolm asiste a su primera visita a la universidad acompañado de Lois. Ambos caminaban por el pasillo de la residencia.

-Espero que no estuvieras encorvado así durante tu entrevista-señaló Lois mientras lleva una carpeta azul de la universidad-¿por qué no le hablaste de tus actividades extracurriculares?-

-¿Cómo sabes siquiera lo que dije? ¿tenías la oreja pegada a la puerta?-le preguntó Malcolm a su madre.

-Deberías preocuparte menos por lo que hice y un poco más por tu propia actuación-le aconsejó Lois-y la próxima vez di "salud" cuando estornude. Esta gente busca cualquier excusa para no agradarte-

-Muy bien, 230. Me acompañaste a mi habitación, elegiste mi almuerzo, me acomodaste la camisa en medio de la orientación. Ahora, ¿podrías irte, por favor?-le preguntó Malcolm de la manera más amable que pudo.

-¿Por qué tienes tanta prisa por deshacerte de mí?-preguntó Lois sin entender el cambio de opinión de su hijo.

-Porque se supone que tengo que hacer estas cosas por mi cuenta.

-Solo estoy aquí para asegurarme de que lo haces por tu cuenta de la manera apropiada-se limitó a contestar Lois. Entraron en la habitación encontrándose con los otros compañeros de habitación los cuales eran dos chicas y un chico.

-Hola ¿eres Malcolm?-le preguntó una chica vestida de verde llamada Paula.

-Sí-contestó Malcolm.

-Yo soy Paula. Y ellos son Andrea y Scott-dijo ella presentando a las otras personas dentro de la habitación-supongo que todos vamos a ser compañeros de cuarto esta noche-

-Genial. Bueno, pondré mis cosas...-dijo Malcolm, pero fue interrumpido por su madre.

-Disculpa. ¿Quieres decir que chicos y chicas se van a quedar en la misma habitación?-preguntó Lois parada junto a su hijo.

-Sí. Será como estar realmente en la universidad-contestó Paula.

Lois no aceptó la idea y más tarde estaba preparando una cama para ella en el centro de la habitación para acampar durante la noche, y evitar que hicieran cosas indebidas mientras compartían la habitación. Todo bajo las miradas de los demás estudiantes y de Malcolm que no pudo evitar rodar los ojos.

-¡Ya está! ahora todos tendremos la misma versión de lo que pasó aquí-les dijo Lois a Paula, Andrea y Scott después de terminar de doblar las sábanas y colocar la almohada. Colocó una maleta y empezó a desempacar.

La escena se trasladó de nuevo a la casa Wilkerson, donde Hal estaba en la cocina hablando por teléfono con Lois mientras Jamie se encontraba sentado en su sillita comiendo unos cereales esparcidos por la bandeja.

-Eso es exactamente lo que yo habría hecho, Lois. Sip. Acampar en la habitación-le dijo Hal a su esposa a través del teléfono-por casualidad no habrás llevado el temporizador del horno, ¿verdad? no puedo entender esto... toda la semana han estado desapareciendo cosas justo delante de mis narices. Es como si dejara algo y luego desapareciera. No, ni siquiera es algo que valga la pena robar. Es como si alguien intentara volverme loco a propósito-Dewey pasa junto a él, toma la aspiradora y sale de la cocina mientras Jamie se mueve en su sillita tratando de decirle a Hal quién está robando las cosas de la casa pero él no le presta atención-probablemente tengas razón. Yo también te amo, adiós-se da la vuelta y se da cuenta de que el teléfono de la cocina no estaba donde lo dejó-¿qué dem...?-

Esa misma noche en el Grotto, Francis estaba en la guardería ayudando a Otto con los niños. Por los altavoces sonaba música infantil, algunos de ellos estaban sentados en una mesa dibujando con lápices de colores mientras que otros estaban reunidos en fila delante de una mesa de refrigerios.

-¿Me puede dar más limonada, por favor?-preguntó un niño sosteniendo un vaso de plástico.

-Qué niño tan cortés. Por favor, llévate un kit de costura y una pequeña crema hidratante-dijo Otto mientras le daba dichos objetos al niño.

-Otto, ninguno de los padres se presentó al paseo en carreta. Sus hijos están aquí, es muy raro, nadie contesta a sus teléfonos, así que pasé por todas sus habitaciones. Todas tienen letreros de "no molestar"-dijo Francis, pronto se da cuenta de lo que estaba pasando-supongo que será mejor que vaya a preparar una charla motivacional para el servicio de limpieza por la mañana-

De vuelta en la residencia universitaria, música rock sonaba a todo volumen por los altavoces del reproductor mientras todos estaban reunidos charlando sin parar excepto Malcolm que desde que entró allí con su madre, no pudo tener ni una pequeña oportunidad de interactuar con sus compañeros de habitación y estaba más preocupado por lo que Lois estaba haciendo.

-Mamá, ¡¿qué haces con mi ropa interior?!-le preguntó Malcolm al salir del baño y verla doblando sus boxers.

-La tenías toda arrugada ahí en el rincón. La ropa arrugada es señal de una mente desorganizada-le dijo Lois mientras metía la ropa interior dentro de los cajones.

-Entonces, hice una visita guiada a la "Plaza De España" en Barthelona-le dijo Paula a Andrea, sentada en la litera de arriba-no lo estoy pronunciando mal. Así es como se dice "Barthelona"-

-Qué interesante-comentó Lois escuchando la charla de las chicas.

-Ojalá yo fuera más interesante, Lois-dijo Andrea.

-¿Crees que sería pretencioso usar la palabra "legeremancia" en una conversación con el decano?-preguntó Scott girándose en la silla del escritorio mientras sostenía un diccionario abierto-¿qué estoy diciendo? Claro que es pretencioso. Soy un imbécil-

-Tranquilo. Si no puedes ser pretencioso en la universidad, ¿dónde puedes serlo?-lo tranquilizó Lois.

-¿En serio? entonces, cuando vaya a la universidad ¿estaría bien que me llamen Antígona?-le preguntó Andrea.

-Por supuesto-le contestó Lois. Alguien llama a la puerta y Malcolm va a abrir, cuando abre la puerta, se encuentran con el estricto y sediento de poder encargado de la residencia universitaria, Leland.

-Muy bien, niño, este es el trato. Me llamo Leland. Y lo que es más importante, soy el C.R, que significa Consejero Residente, lo que significa que estoy a cargo de este piso-dijo Leland de pie al otro lado de la puerta-así que vas a tener que mantener la música a un volumen bajo-

-¿De verdad está tan alta?-preguntó Malcolm.

-Escucha, niño, puedo ser tu mejor amigo o tu peor pesadilla. Ahora baja el volumen de la radio-respondió Leland.

-¿Hay algún problema aquí?-preguntó Lois mientras se acercaba a la puerta del dormitorio.

-¿Quién eres tú?-le preguntó Leland a Lois mientras daba un vistazo a la lista de alumnos sin encontrar su nombre en ella.

-Soy su madre. Estoy supervisando a estos chicos en esta habitación mixta que no puedo creer que su escuela apruebe-dijo Lois.

-¿Sabe, señora? no estoy aquí por eso. Esa radio está al menos cinco decibeles por encima del nivel de ruido aprobado-dijo Leland-no me gustaría tener que confiscarla o pasar a consecuencias más graves-

-¿Sabes qué, Leland? he estado en la universidad. Sé exactamente cuánto poder y autoridad tiene un C.R. Buenas noches-tras decir esto, Lois aparta a Malcolm y cierra la puerta.

-¡Vaya! Malcolm, tu madre es asombrosa-exclamó Paula emocionada luego de ver cómo Lois desafió a Leland-me alegra tanto que la hayas traído-

Sin embargo, Malcolm se siente más avergonzado por su comportamiento ya que le dejó en claro que no la quiere allí.

De vuelta en la casa Wilkerson, Dewey está en el patio trasero mostrándole a Jamie una caja llena de objetos.

-Esta bocina es de la van de papá, y esta del auto de mamá-le explicó Dewey a su hermanito mostrándole las bocinas que quitó anteriormente-y esta es del camión de los helados-recoge la caja y la esconde debajo de la mesa, luego comienza a sacar la canaleta de la casa.

-Dewey. ¿Qué estás haciendo?-preguntó Hal mientras salía al patio trasero por la puerta de la guardería.

-La canaleta se cayó. La estoy reparando-contestó Dewey aun sujetando la canaleta y luego la volvió a colocar en su sitio.

-Buen chico. Escucha, hablé con la señora Hittelman de la otra cuadra y me dijo que si quieres, puedes usar su piano-le dijo Hal mientras se acercaba a él.

-Gracias por todo, papá, pero he encontrado otra cosa para entretenerme-dijo Dewey.

-Oh. Bueno, bien-Hal estaba a punto de volver a la casa cuando recordó algo y se volteó de nuevo hacia Dewey-oye, ¿has visto mi secadora? te lo juro, es como si las cosas se levantaran y se fueran. O es eso o alguien se está metiendo conmigo-

-Papá, creo que ya sé lo que está pasando. Alguien se está escabullendo en la casa y robando cosas. Probablemente sean delincuentes.

-No, delincuentes no, hijo. Sólo buenos chicos que se perdieron por el camino. Sea como sea, van a caer.

Hal entra de nuevo a la casa y Dewey reanuda su intento de quitar la canaleta.

En la residencia universitaria, Malcolm sale al pasillo y cierra la puerta tras de sí justo cuando su madre estaba contándoles chistes a los otros chicos que estaban dentro y que se suponía que eran sus compañeros de habitación.

-Y entonces el pastor dijo: "Esas no son mis galochas"-se escuchó la voz de Lois dentro de la habitación luego de que Malcolm la cerrara y comenzara a alejarse.

-Mamá me dejó caminar hasta la máquina expendedora y volver sin atarme una cuerda a la cintura-habló Malcolm a la cámara mientras se dirigía a la máquina expendedora solo para darse cuenta de que está cerrada con candado. Leland sale y ve a Malcolm.

-¡JA! Este momento es casi tan dulce como los dulces que no puedes tomar-exclamó Leland como si hubiera atrapado a Malcolm haciendo algo malo.

-Whoa, ahora prohíbes los dulces. Si tuviera doce años menos supongo que estaría llorando-comentó Malcolm sarcásticamente mientras se acercaba a Leland.

-¿Qué está pasando aquí?-preguntó Lois saliendo de la habitación.

-Oh, Dios, no...-murmuró Malcolm.

-La cafetería está cerrada-sentenció Leland.

-¿Le estás negando un dulce a mi hijo?-preguntó Lois al Consejero Residente.

-Mamá, no importa. Simplemente bajaré al siguiente piso-dijo Malcolm intentando tranquilizarla pero no pareció funcionar.

-El uso de la máquina expendedora es un privilegio, no un derecho-le dijo Leland a Lois.

-Si mi hijo quiere un dulce, puede tomarlo-dijo Lois desafiante-tú no decides por él. Yo decido-añadió enfatizando la palabra.

-¿Necesito estar aquí para esto?-preguntó Malcolm que estaba entre su madre y Leland.

-Ya que soy el que tiene la llave de la cerradura, creo que estoy a cargo.

-Vamos-dijo Lois mientras se llevaba a su hijo-esto aún no ha terminado-

-Mamá, ¿por qué no me pones un pañal?-se quejó Malcolm mientras se alejaba con su mamá.

-Una cosa a la vez, Malcolm-dijo Lois caminando junto a él-primero, vamos a conseguirte ese dulce-

La escena se traslada a Reese y Christie en un auto en el parque.

-Y mis padres, me vuelven loca. A veces necesito abandonar la realidad y escapar ¿sabes a lo que me refiero?-dijo Christie sin mirar a Reese. Después de eso, ambos se quedaron mirando en silencio hasta que Reese decidió que no podía seguir con su mentira y estalló.

-Mira, Christie... esta es la cuestión-habló Reese mirándola-cuando te conocí, solo estaba bromeando, pero nos hemos hecho tan amigos que ahora... de verdad me agradas. No puedo seguir con esto-

-¿Qué quieres decir?-preguntó sin entender el punto.

-No soy la persona que crees que soy. Llevo fingiendo desde el día que te conocí. Es tan duro tener que cubrir constantemente mis huellas para mantener mi historial, y ya no quiero hacerlo más. Estoy harto de vivir esta mentira-confesó finalmente Reese.

-Creo que ya sé tú secreto-dijo Christie ahora entendiendo su punto.

-No, en realidad, no lo sabes, pero no importa porque ya he terminado con esto. Lo siento-Reese se disculpó y salió del auto.

-¿Lo captaste todo? Sí, parece que fue directo. Así que, si vamos a arrestar a este chico, será mejor que lo hagamos ahora-le dijo Christie a alguien a través de un micrófono que escondía en su abrigo luego de que Reese se bajara del auto.

De nuevo en la residencia, Malcolm estaba tendido encima de una de las literas mientras Lois reunía al resto de los chicos para elaborar un plan para derrocar a Leland y obligarlo a devolverle el uso de la máquina expendedora.

-Todo lo que Malcolm quería era un dulce, pero Leland puso un candado en la máquina expendedora-le dijo Lois a los chicos-no podemos dejar que se salga con la suya-

-Quiero que quede registrado: yo lo odiaba primero-comentó Andrea.

-Esto nunca pasaría en Barthelona ¿por qué los americanos son tan inmaduros?-protestó Paula.

-¿Por qué no escribes una multa o... o una carta masiva después de que me acepten?-le preguntó Scott.

-Mira, Scott, te enfrentarás a imbéciles y tiranos como Leland toda tu vida. Cuanto antes aprendas a tratar con ellos, mejor-mientras Lois hablaba, Malcolm no pudo evitar empezar a suplicar mentalmente a su madre que hiciera lo correcto dejara el tema de lado, se fuera a casa y lo dejara en paz. Pero ella no dio señales de querer darse por vencida, y siguió explicando su plan a los chicos porque pensaba que estaba haciendo lo correcto-y las posibilidades de entrar a esta escuela no van a verse afectadas. Va a entregar esa llave-

-¿Cómo?-preguntó Paula.

-Aún no lo sé-contestó Lois-pero hay muchas formas de obligar a la gente a hacer lo que tú quieres. Puedes encontrar algo incriminador en su habitación. Puedes conseguir información sucia de una ex amargada, o puedes hacer una acusación general con absoluta convicción y esperar a que suelten algo-

-Espera, tú usas ese truco conmigo todo el tiempo-dijo Malcolm volteándose en la litera para ver a su mamá.

-No, cariño, eso es algo totalmente diferente-le dijo Lois, luego regresó a su charla con los otros chicos en el dormitorio-tenemos que conseguirle a Malcolm unos dulces-

Todos se levantaron y salieron del dormitorio dejando solo a Malcolm, quien volvió a su posición anterior en la litera.

-Bueno, supongo que seré cool y popular después de la universidad-dijo Malcolm viendo a la cámara, intentando ser optimista.

La escena cambió al Grotto, Francis caminaba por el pasillo con otro par de películas para poner en la televisión de la guardería para los niños cuando, de repente, apenas se acercó a la puerta de la guardería pudo oír a los niños gritando dentro. Intentó abrir la puerta pero estaba bloqueada, así que golpeó con los nudillos.

-Todo está en orden. Aquí no pasa nada, los niños se divierten bailando y saltando como corderitos-dijo Otto desde el interior de la guardería mientras los niños seguían gritando-vuelvan pronto-

-Otto, soy Francis. Tengo los DVD. Déjame entrar-dijo Francis, Otto sale rápidamente al pasillo.

-Tenemos un pequeño problema. Sabes que quería que todo fuera especial para los niños. Así que fui a la tienda, compré esas galletas y luego vi una limonada de cinco grados de larga duración. Compré tres cajas.

-¿De cinco grados? ¡Tiene alcohol!-le dijo Francis a su jefe.

-Sí, Francis, te dije que había un problema.

Francis y él entran en la guardería, donde los niños arrojan juguetes y se gritan. Los muebles están volcados.

-¿Vive en una piña debajo del mar? Yo sí, yo sí-una niña está de pie sobre una mesa dando vueltas mientras canta el opening de Bob Esponja.

-No me digas que use mi voz interior ¿Por qué no usas tu voz interior?-le gritó un niño a otro.

-No lo digo por decir, amigo. Deberíamos tener una cita de juegos-le dijo otro niño al de al lado mientras se abrazaban.

-¡Dios mío!-exclamó Francis tras ver lo que había pasado con los niños bajo los efectos del alcohol.

-¡Estos padres me confiaron a sus pequeños y los he intoxicado! ¿qué clase de monstruo soy?-exclamó Otto tras darse cuenta de lo que había hecho.

-Otto, cometiste un error honesto, pero todo va a salir bien. Mientras los niños estén aquí, estarán a salvo-lo tranquilizó Francis, en eso un niño sale de la guardería, desnudo, con la ropa interior en la cabeza y empieza a correr por el pasillo.

-¡Soy un robot invisible! ¡las reglas no se aplican a mí!-exclamó el niño y Francis sale corriendo tras él.

Hal y Jamie entran a la casa. Hal llevaba una caja con un sistema de vigilancia inalámbrico que planeaba instalar para evitar los robos.

-Muy bien, Jamie, esto pondrá fin a todos los robos. Tu padre es un hombre razonable, pero a veces incluso a él pueden presionarlo demasiado-le dijo Hal a Jamie mientras ponía la silla de bebé en la mesa de la cocina junto a la caja con el sistema de vigilancia-no hay que provocar al oso-

En eso, un grupo de agentes de Policía irrumpió en la casa.

-¡POLICÍA! ¡QUE NADIE SE MUEVA!-gritó uno de los oficiales.

-Tenemos una orden de allanamiento por sospecha de posesión de drogas-dijo otro oficial entrando en la cocina, dirigió su mirada levemente hacia Jamie en su silla de bebé-que adorable-

-¿Drogas?-dijo Hal confundido, antes de que pudiera decir algo más, los oficiales lo empujan al suelo, y grita.

-Señor, necesitamos que mantenga la calma, acabaremos con esto lo antes posible-dijo Christie apareciendo en escena ahora vistiendo un uniforme de mujer policía.

-¿No eras tú Annie Oakley en la obra escolar?-preguntó Hal reconociendo a la joven policía.

-Sí. Pero no era muy buena-respondió Christie.

La escena se trasladó al jardín trasero, donde dos agentes de policía abren la puerta del garaje, revelando que Dewey está interpretando un baile de "Can-Can" en un "piano" que creó con las cosas robadas anteriormente de la casa. Luego de que Hal le negara a Dewey comprarle un piano, el niño robó objetos de la casa para enloquecer a Hal hasta que construyó un piano con los objetos que había robado.

-¡Mis cosas!-exclamó Hal, en lo que Reese llegaba a casa después de pasar el rato con Christie en el parque.

-¡Oh Dios mío! todo este tiempo ¿sólo me estabas usando para llegar a mi papá?-le preguntó Reese a Christie, luego volvió su mirada a Hal-¿y todo este tiempo estuviste vendiendo drogas, y ni siquiera nos compraste un reproductor de DVD?-ve a los oficiales de policía para luego decir con dolor y decepción reflejado en su rostro-sáquenlo de aquí-

Mientras tanto, en la residencia universitaria, Lois, Paula, Andrea y Scott se dirigen a hablar con Leland. Lois llama a la puerta del dormitorio de Leland y éste abre.

-Bueno, es un poco temprano para cantar villancicos, ¿no?-preguntó Leland sarcásticamente.

-Leland, creo que empezamos con el pie izquierdo. Obviamente, este trabajo es muy importante para ti- habló Lois con sinceridad-¿quién sabe dónde podrías encontrar otra forma de respeto y poder? sería una pena que de alguna manera te despidieran y tuvieras que volver a casa donde tu hermano mayor y tu hermana reciben toda la atención que te mereces ¿realmente quieres arriesgar eso por un dulce de setenta y cinco centavos?-

-De verdad me conmueves...-dijo Leland ligeramente conmovido-excepto que lo que olvidas es que... cuanto menos haya en juego, mayor será la emoción por el ejercicio arbitrario del poder. Si esto fuera un dulce de un centavo, estaría en la luna. Sucede que soy un maniático del control. Si haces que me despidan, encontraré otro trabajo donde pueda ser un maniático del control. Kinko's está buscando un gerente nocturno. De cualquier forma, ya he escrito e-mails de evaluación negativa de estos chicos a la oficina de admisiones. Todo lo que debo hacer es oprimir el botón de "enviar"-

-¡También sobrecargó un enchufe!-exclamó Scott delatando a Lois. Él, Andrea y Paula volvieron corriendo a su dormitorio, dejando atrás su plan original de derrocar a Leland. Malcolm escuchaba la conversación de Lois y Leland desde la puerta.

-Somos como los toros de Pamplona-exclamó Paula al pasar junto a Malcolm.

-A ver, tú. Cualquier estudiante de primer año de psicología puede ver que es obvio que la vida no te ha salido como esperabas, así que ahora, para compensarlo, tienes que controlar la vida de tu hijo-señaló Leland.

-No sé a quién apoyar-dijo Malcolm dirigiendo su mirada a la cámara, ya que ambos, Lois y Leland, tenían argumentos bastante válidos.

-Lo cierto es que tienes miedo de dejar ir la única cosa en tu vida que puede ser un éxito. Pero, oye, no tienes por qué creerme-le dijo Leland a Lois-¿por qué no le preguntamos a las otras madres a ver qué opinan? ah, es cierto. Aquí no hay otras madres. Acabas de costarle a este piso sus privilegios de electricidad-

Tras decir eso, las luces del pasillo y de los dormitorios se apagaron, las quejas de los otros estudiantes se oían dentro de los dormitorios.

-Vamos, ¿qué está pasando, viejo?

-¿Qué sucede?

-¿Mamá?-le preguntó Malcolm a Lois, esperando que ella encontrara una solución.

-No puedo hacer esto-dijo Lois aceptando su derrota.

-¿Qué?

-Quería ayudarte, hacer las cosas por ti, pero ¿sabes qué? no estoy a la altura. Creo que deberías hacer esto por tu cuenta.

-¿Qué?-repitió Malcolm aún confundido.

-Es hora de que me haga a un lado y te deje manejar las cosas. Malcolm, sé que puedes hacerlo-admitió Lois finalmente.

-A menos que haya perdido el sarcasmo, creo que lo dijo en serio. De hecho, me han concedido permiso para dirigir mi propia vida. Bueno, al menos para tener mi propio dulce-dijo Malcolm mirando a la cámara, luego volvió su mirada a la puerta del dormitorio de Leland-¿pero saben qué? quiero ese dulce más que mi próximo aliento. Tengo un plan-sin pensarlo dos veces, le hace un agujero de una patada a la puerta de Leland.

-Malcolm, ¿qué estás haciendo?-gritó Lois tras ver lo que hacía su hijo.

-¡Mi plan!

-Pues saca el pie de la puerta-volvió a gritar Lois.

Malcolm intentó sacar el pie de la puerta del dormitorio pero no pudo.

-Está atorado-dijo Malcolm. Leland abre la puerta sin darse cuenta de que Malcolm seguía con el pie atorado.

-Por cierto, nuestro grupo Madrigal va a cantar mañana contra Jazzmatazz-dijo Leland-deberían verlo antes de irse-

De regreso en la guardería del Grotto, los efectos del alcohol en los niños disminuyeron al cabo de un rato y ahora todos estaban profundamente dormidos sobre los futones desparramados o en el piso. Francis consigue que Gretchen y Piama lo ayuden a lidiar con el asunto antes de que los padres lleguen a recoger a sus hijos y se indignen con ambos hombres, ahora un doctor estaba allí revisando el estado de los niños tras ingerir la bebida alcohólica ofrecida por error.

-Oiga... hombre doctor... debe ser genial salvar gente todo el día-le dijo un niño al doctor sin borrar la sonrisa de su cara-¿sabe qué hago yo? jugar al kickball-

-Van a tener unas jaquecas importantes, pero, por lo demás estarán bien-le dijo el doctor a Otto al terminar su revisión.

-Son buenas noticias. Gracias por venir, doctor-le agradeció Otto.

-Yo no diré nada de esto, y usted no dirá nada de las llaves que le dejé en la vesícula-dijo el doctor haciendo un pacto con él.

-Trato hecho.

-Entonces, ¿qué le diremos a los padres?-preguntó Francis preocupado. En eso, uno de los padres de los niños llegó a la guardería para recoger a su hijo.

-Vamos, cariño. Es hora de volver a la habitación con tu maravilloso, maravilloso padre-dijo la mamá del niño.

-Muchas gracias. Han salvado nuestro matrimonio-el padre del niño agradeció a Francis y Otto-casi me olvido de que era una mujer-le habla a su hijo-vamos, hijo-

-Whoa, papá ¿quieres bajar el volumen?-le preguntó el niño a su padre, después de todo estaba sufriendo una gran resaca como resultado de haber ingerido alcohol inconscientemente.

La escena se traslada por última vez a la residencia universitaria, donde dos oficiales de policía llevan a Malcolm con el pie atorado en la puerta del dormitorio de Leland, los tres se dirigen al elevador.

-No todo salió mal. Cuando quitaron la puerta de las bisagras, descubrieron que Leland tenía un plato térmico. Todos tuvimos que observar cómo lo obligaron a desconectarlo y guardarlo en el armario-dijo Malcolm mirando a la cámara. Lois apresuró sus pasos y se acercó a él.

-No te preocupes por nada, cariño. Agradece que esta era una universidad de respaldo-lo tranquilizó Lois mientras caminaba con los oficiales hacia el elevador-cuando vayamos a Yale, te prometo que controlaré mejor las cosas-


-Estabas bromeando antes, ¿no?

-¿Sobre qué?-preguntó Justin sin mirar a su novio, recostado en su cama.

-¿Sobre qué querías ir a la universidad?-dijo Frankie-quiero decir que parecías un poco celoso de que Jane o Bryan quisieran hacer eso conmigo-

Ambos actores estaban ahora en la habitación de Justin leyendo el guión del siguiente episodio que tenían que grabar pero por alguna razón, Frankie no podía concentrarse en su lectura y decidió pasar lo que quedaba de tarde hablando con su novio sobre lo que había sucedido durante la grabación de ese día.

-¿Ah, sí? sí, sí, sólo estaba bromeando. No te preocupes por eso-contestó Justin en un intento de tranquilizar a su novio, sin embargo, Frankie no parecía convencido-pero... espera, dejando esa broma de lado. No... no quieres ir a la universidad algún día, ¿verdad?-preguntó Justin dejando lo que estaba haciendo y miró a Frankie.

-¿Crees que podría ir a la universidad?-le preguntó Frankie-lo dices como si no tuviera otra opción-

Justin empezó a inquietarse, ahora no sabía muy bien que decirle a su novio. Sabía perfectamente que había pocas probabilidades de que los chicos que estudiaban en casa fueran admitidos en las universidades, si ya era bastante difícil incorporarlos en la escuela primaria, media o preparatoria debido a su temprana falta de socialización con otros jóvenes de su edad, ¿qué le decía que las cosas podrían cambiar en un ambiente así?

-La universidad no es para todo el mundo, ¿sabes?-dijo Justin tras pasarse minuto y medio inquieto y con Frankie observándolo esperando una respuesta-tienen exámenes vocaciona...-

-Lo entiendo. Crees que no podría ser capaz de hacer otra cosa además de actuar y, ¿sabes qué? tienes razón, no hace falta que me mientas para animarme, cariño.

-Yo no dije eso...

-¿Entonces qué quieres decir?

Justin abrió la boca pero rápidamente la cerró porque no tiene idea de qué responder a esa pregunta, quería decirle tantas cosas a su novio, hacerle creer tantas cosas pero no había suficiente inocencia instalada en él para que eso fuera posible, tenía una personalidad un poco distinta a la de Reese, su personaje, y honestamente, ser inocente no era una de sus mejores cualidades.

-Lo que intentaba decir es que... si logras ir a la universidad, entonces...-dijo Justin haciendo una breve pausa, luego volvió a hablar con toda la sinceridad que podía derramar de su corazón y sus pensamientos-entonces significa que no nos volveremos a ver y que ya no estaremos juntos... ¿verdad?-

Frankie miró a su novio con dolor en sus ojos azul plateado, no pudo evitar que se le encogiera el corazón ante tales palabras. Permaneció un momento en silencio, haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, inhaló profundamente, exhaló y habló.

-Justin ¿cómo puedes decir algo así? eres mi mejor amigo, más que eso, eres mi novio-lo reconfortó Frankie mientras tomaba su barbilla con sus dedos-y pase lo que pase, siempre vamos a estar juntos-

Justin solo asintió, dándose cuenta de que su novio tenía razón, por muy lejos que se encontraran uno del otro, aunque Frankie lograra dedicarse a otra cosa además de la actuación algún día, siempre podrían contar el uno con el otro y siempre se mantendrían en contacto. Frankie sonrió tras verlo asentir a su frase, se acercó más a su novio, dejando el guión a un lado y sin quitar los dedos de debajo de su barbilla, cerró los ojos mientras Justin hacía lo mismo.

Cuando estaban a escasos centímetros de besarse, la puerta de la habitación se abrió y Lorne entró y se encontró a su hermano menor y su mejor amigo muy cerca uno del otro, casi como si estuvieran a punto de besarse, tal imagen lo impactó pero rápidamente reaccionó y soltó una tos falsa llamando la atención de ambos jóvenes.

-Joder, ¿qué quieres ahora?-preguntó Justin desviando la mirada de Frankie a su hermano mayor.

-Eh... solo vengo a decirles que el postre ya está servido, chicos-respondió Lorne, dirigió su mirada a la posición en la que se encontraban ambos chicos: uno encima del otro-pero... supongo que ya habrán empezado-

-¡¿Q-qué?!-Justin reaccionó al ver que seguía debajo de Frankie y lo apartó rápidamente-¡no es lo que parece! sólo... sólo estamos leyendo nuestros libretos y comenzamos a hablar, ¡eso es todo!-

-Está bien, está bien. Te creo, hermanito-dijo Lorne de forma burlona-pero, en serio, mamá, papá y yo los estamos esperando, podrán continuar con su "lectura" más tarde-

Justin rodó los ojos mientras su hermano salía de su habitación y regresaba al comedor, por un momento ambos chicos se quedaron en silencio tratando de recomponerse de su vergüenza, hasta que Frankie volvió a hablar.

-Ya vámonos, no quiero hacer esperar a tus padres y que Lorne nos vuelva a llamar-le dijo Frankie a su novio mientras se levantaba de la cama-podemos retomar nuestra lectura del libreto más tarde-

-Sí, claro. Anda, vámonos-dijo Justin mientras también se levantaba de la cama y salía de la habitación con Frankie, apenas iban por la mitad del pasillo cuando se encontraron a su padre parado en el camino, viéndolos a ambos con una expresión seria pero más que nada, esa expresión estaba dirigida a su hijo-uh... Frankie, adelántate. Yo iré después de ti-

-De acuerdo...

Frankie pasó cerca de Eric y retomó su camino hacia el comedor dejando a ambos, padre e hijo, solos en aquel pasillo.

-Antes de que vayas a decirme algo, Justin. Quiero que sepas que ya lo sé-le dijo Eric a su hijo menor.

-¿Qué?

-Lorne me contó lo que vio cuando fue a tu habitación. ¿Qué estaban haciendo Frankie y tú exactamente? porque por lo que me dijo, le pareció que ustedes dos estaban a punto de hacer algo que no deberían hacer, y mucho menos en esta casa.

-Papá, no es lo que piensas ¿de acuerdo?-dijo Justin tratando de tranquilizarlo-sólo... sólo estábamos hablando y... y leyendo el libreto del próximo episodio, ¡te lo juro! sabes... no tienes que escuchar todo lo que dice Lorne, a veces él... imagina cosas cuando estoy a solas con mi amigo en mi habitación-

-Entonces, ¿todo está bien? ¿me prometes que ustedes dos sólo estaban hablando y nada más?-le preguntó Eric a su hijo.

-Sí, papá. Te prometo que no pasó nada más entre Frankie y yo-respondió Justin.

-Bien, ahora ve a comer el postre-dijo Eric dándose la vuelta para volver al comedor, Justin comenzó a seguirlo-oh, ¿y Justin?-el chico se detuvo en seco al ver que su padre se giraba un poco para verlo-gracias, por ser tan honesto conmigo-

-No hay problema papá-dijo Justin correspondiendo la sonrisa de su padre. Eric reanudó su caminata después de eso y el adolescente no pudo evitar dar un enorme suspiro, había vuelto a mentirle a su familia para mantener su secreto y eso ya se estaba convirtiendo en un peso muy grande para él, pues no sabía cuánto tiempo más podría seguir ocultándoles su relación con Frankie.

Tras calmarse, Justin salió del pasillo y se dirigió al comedor, donde ya lo esperaban su madre, Frankie, su padre y su hermano mayor. Se acercó y tomó asiento junto a su novio.

-Tal vez puedas engañar a papá, pero a mí no. Ahora mismo me dirás todo, Justin-dijo Lorne una vez que su hermano menor se sentó mientras los observaba a él y a Frankie con desconfianza-¿qué estaban haciendo ustedes dos antes de que yo llegara a tu habitación? ¿eh?-

-Nada. No pasó nada entre Frankie y yo, ¿contento? sólo estábamos hablando y es todo, deja de darle vueltas al asunto, Lorne. Porque no vas a conseguir nada de mí-dijo Justin ahora un poco irritado de la insistencia de su hermano.

-Bien. Pondremos un punto y aparte a esta conversación, pero no creas que te saldrás con la tuya. Tarde o temprano, la verdad acabará saliendo a la luz, hermanito, y ni siquiera tu amigo va a salvarte-le advirtió Lorne.

El resto de la noche continuó de forma tranquila, o al menos por parte de Gale y Frankie quienes se pusieron a hablar de cosas al azar mientras disfrutaban su postre, mientras que Justin por otro lado no podía evitar elevar la mirada de vez en cuando hacia su padre y hermano, temiendo que tarde o temprano, éstos llegaran a averiguar su secreto.

Al terminar de comer, Gale recogió los platos y se dirigió a la cocina a lavarlos en tanto Eric y Lorne junto con Justin se dirigían al recibidor para despedir a Frankie, Justin intentó convencer a su novio de que se quedara por esa noche pero no le fue posible, por lo que éstos dos se abrazaron por última vez esa noche prometiendo retomar la lectura del libreto por dónde lo habían dejado mañana. Luego de que Frankie se fuera, Justin se dirigió al baño para lavarse los dientes y prepararse para ir a dormir pues mañana tenía que ir a la escuela y debía levantarse temprano, antes de ir directo al baño, se despidió de sus padres quienes se encontraban en la cocina terminando de lavar los platos usados para servir el postre y luego se retiró dejándolos finalmente a solas.

-¿Richard?-dijo Gale llamando la atención de su esposo, éste dejó de lado su tarea de secar y guardar los platos para verla-mira, sé que no es el momento porque probablemente nos estén escuchando pero… se trata de nuestro hijo-

-¿Cuál de los dos?-preguntó Eric-¿podrías ser más específica?-

-De Justin, se trata de Justin, cariño-respondió la mujer-hay algo que ha rondado por mi mente este último tiempo y es algo que debo hacerte saber-

-Sé a qué te refieres, de hecho, yo también necesito hablarte de Justin.

-Es algo referente a lo que quería comentarte, Richard. Los chicos... él y Frankie, hay veces que los encuentro actuar de forma muy extraña-le dijo Gale-no lo sé, pasan mucho tiempo juntos ¿no lo crees?-

-No es algo por lo que debas preocuparte, amor. Ellos son amigos muy cercanos, es normal que convivan tanto tiempo juntos-le dijo Eric a su esposa-además, si estuvieran actuando de formas extrañas, nosotros ya nos hubiéramos dado cuenta ¿no lo creés?-

-¡Y es precisamente de eso que quiero hablarte! Frankie está viniendo a esta casa más veces de las que acostumbramos y con Justin pasa lo mismo, suele ir a verlo después de la escuela o el trabajo, él me dice que es para lo mismo que pasó esta noche, para estudiar el libreto y estar al tanto de lo que pasará en la serie pero yo no lo veo así-continuó Gale. Al escuchar tales palabras salir de la boca de su esposa, Eric no pudo evitar sentir una gran furia dentro de su corazón de padre haciendo que apretara con fuerza el paño que usaba para secar los platos arrugándolo en el proceso-temo que en todos estos encuentros, al ser tan jóvenes y con las hormonas alborotadas, ellos hayan tenido… no lo sé, hayan tenido algún acercamiento más íntimo. Quizás ellos esconden algo que no quieren que sepamos-eso último hizo la sangre de Eric hervir de furia, pudo notar el dolor en los ojos de la mujer, aquella teoría la hacía sufrir tanto como a él-la verdad no estoy segura de qué está pasando entre esos dos, Richard. Es solo una suposición mía-

No obstante, el patriarca de la casa no se quedaba tranquilo con lo que le dijo su esposa, estaba consciente de que algo más pasaba frente a sus narices, algo que él mismo se encargaría de averiguar por su cuenta si no podía contar con la confianza de Justin para que éste se acercara y se lo dijera personalmente.