-¡Gran general que hacemos!-. Expreso con temor el soldado, el miedo era notable en sus ojos y no era para menos. Habían hecho enojar a alguien que no debían.
Personalmente él no lo entiende, el cómo alguien como ese "mocoso" llego tan lejos. Era inaudito, algo que no debía dejar pasar.
Sin embargo, ya era tarde para hacer algo. Aquel "mocoso" entro por la puerta, su mirada era fría y si veías con detenimiento sus ojos, expresaban caos y paz. Su mera presencia daba terror, incluso el general se mostraba inquieto ante la presencia de este joven.
Por su parte, el soldado estaba aterrado del miedo. Había visto como este joven desde que vendió su alma al diablo. Una de las tantas maneras de decir que se metió a la política. Había logrado tanto.
Desde su nombramiento como gobernador y el como logro llevar su estado a otro nivel económico dejo sorprendidos a todos. Con el pasar de los años aquel jovencillo empezó a ser reconocido cada vez más y más. Al punto de ser admirado por todos.
Y él lo sabía mejor que nadie. Nadie sabia sus intenciones con claridad, pero una cosa era segura a ojos de todos, si quieres su amistad eras bienvenido, el que no, ni modos se la perdía. Si algo se había visto durante estos cortos años de su trayectoria política es que si el quiere algo en específico lo conseguirá y no le importará destruir a quien se le interponga en su camino…
Y es por ello que estamos aquí…
Cada paso que daba era como caminar en una cuerda sobre un volcán…cada paso transmitía un solo mensaje. Caos…
El general se maldecía internamente, había planeado todo con antelación. No había manera de que esto fallara, incluso se manejó como secreto nacional. Sin embargo, este monstruo se entero de sus planes. Y sabía lo que venía.
Su mirada, aquella mirada fría que daba a todos, cambio abruptamente, ahora no era esa mirada que daba algo de temor e imponía respeto. Lo único que había en esos ojos era un odio y sed de sangre asquerosa…fue entonces que hablo…
-General Leesy Carroy finalmente nos vemos en persona, debo admitir que es tal cual como lo describen. Un general que inspira respeto y confianza-. Expreso eso ultimo con burla y sarcasmo.
-Je, que puedo decir candidato electo Antolonie Androssy…todos tenemos una reputación, sea buena o mala-. Expreso el general con calma mientras miraba a los ojos a aquel joven.
-Si…todos tenemos una reputación que cuidar, sin embargo…incluso los buenos deseos se pueden volver un mal-. Expreso mientras se movió hasta quedar enfrente del general.
-Eso puede ser cierto, pero…-. Las palabras del general quedaron a medio salir, ya que recibió un golpe que lo mando a estrellarse en contra del suelo. El afectado se levantó en un rápido movimiento y miro al joven con seriedad.
-¿Crees que no sabía de tu estúpida traición general de mierda? Siempre lo supuse, eres ten predecible-. Expreso mientras miraba como el general se limpiaba la sangre que le salía de la nariz.
-Veo que tus fuentes son muy buenas y que por lo visto tengo soplones-. Expreso con seriedad mientras se tronaba los nudillos.
-Ese no es el punto Lessy. Lo que me interesa saber es porque creaste esa arma, porque le diste pensamientos a esa arma-. El coraje se filtró en la voz del joven, la sorpresa del General fue enorme, se suponía que eso era top secreto.
-¿Como lo supiste?-. Pregunto mientras sacaba su arma. Sin embargo, el joven no reacciono a como lo esperaba el hombre mayor, este solo alzo su ceja y lo miro.
-¿Enserio Lessy? Aun si yo no hiciera el trabajo sucio, alguien más lo hubiera hecho. Lo que hiciste no es solo una violación a las leyes, si no un tabú, sin contar tu misera traición-. Expreso con odio eso ultimo mientras que de su saco sacaba una pistola y sin dudarlo le disparo en la mano donde tenia el arma el general. La sorpresa del general duro poco ya que a los segundos sus rodillas y la otra mano fueron incapacitadas.
-¿Cómo?-. Pregunto mientras veía con odio al joven.
-Es simple, siempre quisiste el control de todo, intentaste obtener todo el poder para manejarlo todo tu. Y ese fue tu mayor error Lessy. Caso contrario al mío que yo di fin a los cabecillas de carteles y puse a los míos como nuevos lideres. ¿Por qué crees que el crimen bajo al ojo público? ¿Por qué crees que no se han visto nada de los carteles? La respuesta es simple y la cual ya dije-.
El general miro con sorpresa al joven, con que así era como se había hecho de poder, él no había acabado con nada, solo domino por completo el mal de raíz y lo uso a su favor…
-¿Qué esperas? Mátame. No tiene caso que me mantengas con vida y menos si sabes de mi traición-. Expreso con seriedad, sabía que no podía hacer nada ya. Prefería morir antes que otra cosa.
-¿Matarte? No, no, no, no. Estimado Lessy: ¿Crees que vine hasta este lugar con el único fin de matarte y ya? Si pensaste eso estas mal-. El joven se giró y mato al guardia que custodiaba la puerta sin titubear.
-No necesito a basuras de mi lado-. Mientras miraba el cuerpo del soldado. -No obstante, Lessy tu eres aún muy útil-.
El general miro como los ojos del joven pasaban de un color negro a un color café avellana y brillaron con intensidad.
-Necesito a un imbécil de mierda que me haga el trabajo sucio y tu serás ese imbécil Lessy. A partir de este momento harás todo lo que te diga, vivirás bajo el yugo del traicionado. Recuerda incluso más allá de la muerte puedes ser útil…al emperador-.
La risa maquiavélica del joven se escucho por todo el lugar… y el sonido de un disparo fue lo que resonó en el lugar.
…
Los meses habían pasado desde aquel incidente, todo el mundo había entrado en una nueva etapa, una nueva guerra. No militar, no armamentística, si no, una peor, una guerra económica y con ello, aquel joven que era electo y ahora presidente de una nación la cual sufrió traiciones y vive al lado del diablo, cobrara venganza…después de todo la sangre marco un antes, la paz un periodo y el verde hermoso un después...
