Soledad…
Ser la sombra de la familia no es fácil. Muchos dicen que es bueno ya que puedes pasar desapercibido a los ojos de la familia y hacer todo lo que quieras o bueno, eso es lo que he oído a muchos decir.
No saben lo equivocados que están, es más creo que malinterpretan la frase "Ser la sombra de la familia". Desde el punto de vista ajeno, es lo mejor que te puede pasar. No tienes que darle explicación a nadie sobre lo que hagas, no tienes que preocuparte por el qué dirán y todo lo demás.
Sin embargo, la persona que lo sufre, no comparte dicha opinión. Y porque digo esto…bueno, este es el caso de Alfonso Arce. Un joven que estudia la preparatoria y vive con su abuela y sus tías. Sus padres se encuentran trabajando en la capital. El padre es un dueño de un taller mecánico y la madre es domestica de tiempo completo.
Uno pensaría que le iría bien económicamente y no estaban equivocados, el no pasaba carencia alguna, todo lo que quería o pedía se le era dado por sus padres. Cosa que molestaba a sus tías y abuela. Sin embargo, no era abusivo, el pedía lo justo y necesario, reconoció que hacia uno que otro berrinche de vez en cuando. Pero todo esto no siempre es visto de buena manera…
Él, sin embargo, es la oveja negra de la familia. Nada a "resaltar" más allá de las malas cosas que hace, el que repruebe o tenga bajas calificaciones y ni que decir con la comparación con sus primos mayores y de su edad.
Eso sin contar su situación escolar la cual era…una mierda. Sufre bullyng y los maestros no hacen nada más que observar y quedarse callados. El joven estaba arto de esto. Las voces, el odio, las miradas de asco que recibía…ser tachado como el rarito solo por no poder hablar con los demás por el estúpido miedo de decir algo de más…todo eso, más la suma del estrés, cobro factura.
Eso llevo a un punto de quiebre al joven. Tras varias discusiones por llamada con sus padres, es que opto por quitarse la vida. Aunque se arrepintió al último momento…
Pasaron los días de aquel sucedo, y para su nada sorpresa, a su familia no le importo nada. Solo veían en el un fracaso enfermizo. Vaya ni sabían que le había pasado…
-[Esto es un asco…ni la muerte me quiere]-. Pensó para sí mismo mientras leía un libro sobre derechos.
La lectura, el dibujo, las manualidades y el cuestionarse las cosas se habían vuelto su refugio. Y vaya que era bueno en ello.
Aunque en aquellos días que leía a través del internet, fue que conoció una plataforma rara…si bien la mayoría de sus historias…eran cuestionables. Encontró una de un anime que había visto hace tiempo.
Oh si, para empeorar las cosas al ojo público, el joven era un otaku. Aunque lo sabía ocultar bien. No quería tener más mierda con que lo jodieran a sus palabras.
-Vaya, esto si bien es raro…vamos a darle una oportunidad…-.
Un fanfic, eso había encontrado y si bien lo cuestiono en un inicio, le dio una oportunidad y vaya que no se arrepintió. Gracias a esto es que logro ver más allá de las cosas y criticas…empezó a madurar.
…
-Uff al menos ya acabé esta tesis. Ahora entiendo lo que decía mi superior cuando expreso que era tedioso. Al menos este es el último proyecto del año-. Seis años habían pasado desde que encontró ese fanfic y que gracias a ello dejo de importarle los pensamientos de los demás. Y como se ve, el joven estaba por terminar una carrera…
-Como agradezco haber encontrado ese ficc, creo que, si no lo hubiese encontrado, mi vida seria un caos. Aprendí mucho de ese ficc la verdad y algunas cosas que no entendía sobre la vida lo complementé con experiencias y con leer-. Expreso para si mismo el joven mientras miraba a la venta el atardecer.
-¡Hijo ven a comer!-. El grito de su madre lo saco de casillas.
Su relación después de que decidió abandonar a sus tutores mejoro con creces. Ambos padres estaban molestos el como trataron a su bebe. Debido a que el era hijo único. Aunque les sorprendió el hecho de que su hijo simplemente dijo que no debían tomar represalias.
Ambos padres se lamentaban por haber fracasado en cuidar a su hijo, el joven lo sabía, pero el no los culpaba. Seria tonto hacerlo, al final el siempre tuvo el poder para cambiar su destino. El es responsable de las decisiones que tome.
Era algo que todos saben, pero que siempre cuesta admitir. Siempre era más fácil culpar al otro de la desgracia personal…
-Gracias…Gracias SS y SSA por todo…-.
El joven bajo a comer, mientras que dejaba su celular encendido sobre la cama. Acercándonos un poco más es que podemos ver un fondo negro y unas letras que dicen…
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