Oh la vida…aquello que siempre catalogamos como algo único, algo especial, algo por lo cual estar orgulloso de eso. Aunque no siempre es visto de esa manera, el odio, la mentira y codicia. Todo ese tipo de emociones negativas siempre predominan en algún punto de la historia. Y siempre que eso pasa, es cuando aquellos seres que consideramos una falsa existencia toman una decisión.

-Han pasado mas de 1000 años desde que hicimos una reunión como esta-.

-¿Así que de nuevo tendremos que elegir su futuro?-.

-No le veo el sentido. Desde que padre dejo este mundo los seres humanos se han vueltos malignos, han abandonado todo camino de luz y esperanza-.

-Todos sabemos eso hermano. Pero padre nos dio esta misión, proteger a la humanidad a su mayor creación aun si él no está con nosotros-.

-¿Qué hacemos? Hace mil años tomamos la decisión de purgar todo el mundo del mal. Simplemente no podemos hacer lo mismo o entraremos en un bucle sin fin-.

-Entiendo tu punto Rafael. Pero si no hacemos algo pronto el sello se romperá-.

-Hablas de…-.

-Si hermano. Hablo de ese sello-.

-¿Qué propones Miguel?-.

-Eso es lo difícil Gabriel. No sé que hacer…-.

El mayor de todos expreso mientras veía la imagen del planeta tierra sobre la gran mesa de oro. Hace más de dos mil años sucedió la tragedia. Un evento llamado la Gran Guerra. Un evento que marco un antes y un después más allá del mundo de los humanos, en un mundo llamado sobrenatural. Un lugar donde lo que debería de ser imposible es posible…

El padre de todos los ángeles, el máximo dios líder de la religión cristiana había muerto en la gran guerra. No por ser débil, no, no, para nada. De lo contrario era un de los seres mas poderosos del mundo. Aunque el padre de toda la vida encontró algo más allá del fin de los tiempos.

Un remanente, un ser considerado aberración. Algo que nació de la destrucción de los otros mundos. Un ser que traería caos con sola su mera presencia. El Caos corrompido, el mal del mundo pasado.

Cuando este ser fue descubierto por el padre de la creación y el Ángel de la luz. Ambos llegaron a un acuerdo, sellar a esta bestia del mal. Por el bien de ambos, por los intereses de ambos.

Fue así como la bestia del principio del fin de un mundo antiguo fue sellado en el fin del nuevo mundo, con la ultima fugas esperanza dada por el padre del todo y la estrella de la mañana.

Sin embargo, ambos seres no contaron con algo, con un hecho. La misma humanidad.

La gran guerra llego a su fin, así como el fin de ambos seres que dieron la ultima esperanza a toda la creación. La voluntad del padre extinguió la luz de la estrella de la mañana.

Ambos seres sabían lo que habían hecho, no había un punto de inflexión. Lo que sucediera después de su muerte sería el remante de sus acciones y las acciones de aquellos que viven con su recuerdo.

La muerte, la guerra, el falso caos y la corrupción azotaron el mundo.

El mundo sufrió por ello.

La luz de la vida natural empezó a extinguirse poco a poco…

Aquello que se prohibió en un inicio fue permitido…

La guerra guio el corazón del hombre…

Dos grandes lagrimas cayeron del cielo gracias al ave del hierro, acabando así con lo que fue alguna vez la gran tierra del sol naciente…

De las cenizas surgió el gigante del oro negro, aquel gigante que alguna vez inspiro al mundo con su revuelta a aquel reino de marineros del bajo mundo. Ahora se habían vuelto en aquello que juraron destruir…

La humanidad había abierto la caja de pandora, no había vuelta atrás, su misma ambición lo estaba destruyendo. Los estaba matando. Hace mil años se tomó una decisión gracias a las acciones de los antepasados.

Reducción, control y muerte…algo que no salió bien. Sin embargo, gracias a ello evitaron el despertar de aquel ser…

Y aquí estaban una vez más, viendo el mundo por el cual ellos lucharon, por el cual ellos fueron creados y el cual deberían de proteger aun así fuese lo último que hiciesen…

-No podemos repetir el error del pasado-.

-Ni podemos cometer un error del futuro-.

-Todo lo que hagamos tendrá consecuencias-.

Fueron las palabras de tres de los cuatro arcángeles. El ultimo, el mayor de todos, miraba el mundo con cautela. Sabia que haga lo que haga despertara aquella bestia.

Los trece sabios estaban aun ahí, en alguna parte del viejo mundo en espera de dictar su veredicto…

-Debemos dar nacimiento a uno nuevo…-.

Las palabras del máximo líder actual de los cielos sorprendió a todos sus hermanos.

-¿Eso quiere decir que…?-.

-Si, hay que hacerlo-.

-¿Cuál es la probabilidad de éxito?-.

-0.00000000001%-.

-Eso es…-.

-Debemos tener fe hermanos-.

-¿Como un granito de mostaza?-.

-Así es hermano menor…como un granito de mostaza…-.

Los cuatro Arcángeles, aquellos que son catalogados como los tronos de dios. Aquellos que seres que son descritos como los poderosos, después del padre del todo…

Todos ellos extendieron sus armas…

Miguel tomo su espada de fuego…

Rafael tomo la balanza del equilibrio…

Uriel tomo la lanza del destino…

Gabriel tomo el triángulo de la verdad…

Todas ellas apuntaron en dirección de la imagen del planeta tierra sobre la mesa de oro. El ambiente empezó a sentirse cada vez más y más pesado…

-Todo aquello…-. Fueron las palabras de Miguel…

-Que alguna vez fue creado por la voluntad de padre…-. Uriel continuo la frase…

-Y fue protegido por la voluntad de la supremacía-. Un brillo empezó a rodear a los presentes…

-Que vuelva a surgir en la nueva esperanza de la estrella del mañana-.

Tras esas últimas palabras de Gabriel, los cielos empezaron a temblar bruscamente. La ferviente voluntad de los tronos de dios fue escuchada por el remanente de la creación del dios líder.

En la tierra, aquel lugar donde los humanos habitan con "tranquilidad y paz". El mundo fue invadido por una extraña sensación, la inquietud y el miedo invadieron los corazones de aquellos seres que fueron en contra de los designios de dios…

Del cielo bajo la ultima voluntad del padre del todo. En búsqueda de un nuevo algo, un nuevo mañana…

Una nueva estrella de luz…