Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

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La Pirata de los Cielos

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75: Ante el Ministro y la Sra. Bones.

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—Señor Ministro: —Alex agradecía que su hermana, comenzara la charla, una vez que llegaron a la oficina del Ministro y Madame Bones, estaba allí también. Si Alex era sincero, él no se veía, explicándolo todo —Como usted mismo lo ha comprobado visualmente, no mentíamos el año pasado. Y Dumbledore no tiene motivos para intentar tomar su puesto.

—Sí. Les debo una disculpa a ustedes, a sus padres y a Dumbledore —dijo Fudge, el hombre suspiró y se pasó las manos por el cabello —Efectivamente... él está de regreso. Entonces, ¿Volvió al final del Torneo de los Tres Magos? —quería confirmarlo.

—Así es, Señor Ministro —dijo Céline, mientras retiraba el parche de su otro ojo, Fudge y Lady Bones, retrocedieron asombrados, mientras que ella extraía su propio recuerdo y los cuatro, eran encerrados en una ilusión, en el recuerdo de Céline y Alex, para ver lo ocurrido en el cementerio y como resucitó Tom Sorvolo Ryddle. —Hueso del padre, donado sin saberlo. Sangre del enemigo tomada por la fuerza y carne de vasallo entregada voluntariamente.

—Eres grandiosa luchando, para tener menos de catorce años, Srta. Volkova. —Elogió el ministro, mientras extraía un papel y comenzaba a escribir algo.

—Gracias, señor. —Agradeció ella. Bones y Fudge vieron asombrados, asustados y maravillados, todo al mismo tiempo, como Céline masacraba a muchos de los Mortífagos allí presentes, antes de que ellos se retiraran. —No puedo decírseles todo. Solo puedo dejarles saber, que Voldemort ha jugado con una de las magias más oscuras, que existen en este mundo. Pocos saben de ellos y cientos de países, lo consideran un tabú. —la seriedad de la joven, les dejó regresar a donde estaban y la situación actual —Una magia sumamente retorcida, podríamos decirlo. Y.… prefiero dejarlo así. Pero estoy acabando con sus anclas. Con lo que lo retiene en este mundo y Dumbledore también, junto a...

— ¿La Orden del Fénix? —Preguntó Lady Bones suavemente y los hermanos asintieron. Mientras tanto, Fudge colocaba un sello y luego otro y después, cambiaba el color de la tinta en su tintero personal y firmaba algo.

—Céline los ha destruido, prácticamente todos. Así que actualmente, es solo... un humano muy anciano y con más poder del ordinario, pero nuevamente es mortal. —Aseguró Alex sonriente. Céline resistió el deseo de gemir y poner los ojos en blanco. Cuanto odiaba cuando su dulce hermano la elogiara, como si ella fuera la diosa de la magia. Ella solo estudiaba. Desde que llegó a Koasefold, había estado estudiando magia y así había seguido.

—La magia que le permitió ser un espectro consciente, poseer a Quirrell en el 91 y crear aquel cuerpo de bebé deforme, se ha ido. —aseguró Céline —Ahora, tenemos que matarlo.

—Traeré a Dolores de vuelta a su puesto. —dijo Fudge —Amelia, te daré todo el presupuesto que necesites, pero también espero que comprendas, que necesitamos a tantos Aurores a lo largo y ancho del país, como podamos permitirnos. —el ministro entregó a Amelia, un documento sellado, que ella se resistió a abrir allí mismo.

—Comprendo perfectamente, Sr. Ministro. —aseguró Amelia, con una venia, muerta de curiosidad, por lo que podría estar escrito en ese pergamino.

—Y pediré que algún Auror de alto rango, sea el maestro el año que viene, para que todos ustedes, tengan el entrenamiento necesario, si es que llega a hacer falta —aseguró Fudge, mientras acariciaba su barbilla.

—Creo que esto, será lo mejor —dijeron los hermanos Potter.

Alguien llamó a la puerta. — ¡Adelante! —dijo Fudge, viendo entrar a James y Lily, quienes abrazaron a sus hijos y a Albus. —Amelia: Voy a necesitar, para mañana, a todos los jefes de Departamento, que puedan hacer falta, para organizar todo de cara a la guerra. Debemos de reforzar Azkaban. Varios escaparon y aunque algunos murieron, no es una certeza, que aquellos presos que no necesariamente sean Mortífagos, además de los Dementores, no se unan a él. Ordena a seis personas, para que busquen en toda la biblioteca, hasta encontrar hechizos que literalmente destruyan o maten (o lo que sea) a los Dementores. Prefiero una guerra, sin ellos. —Dumbledore abrió la boca, pero Fudge fue más rápido —Albus: Que Rubeus (Hagrid) busque a los Gigantes y los convenza de permanecer neutrales y pídeles lo mismo a Filius, necesitamos que: O estén de nuestra parte o se mantengan al margen y no se unan a Voldemort.

—Entendido, Sr. Ministro. —A Dumbledore no le gustaba que le dieran ordenes, pero claramente, estaban en la misma página.

—Ordenaré la protección del Ministerio, contra el uso de magia oscura y que todos aquellos que tengan la Marca Tenebrosa, sean interrogados con Veritaserum —dijo Amelia.

—Quiero a un escuadrón de Legeremantes, auxiliándote en esos interrogatorios, Amelia. —dijo Fudge con una seriedad, que Amelia nunca le había visto. Cornelius se acercó a su oído. — "Ordena sus asesinatos, encierros en la sección S de Azkaban o usa el Velo, si es necesario. Pero este país, así como este edificio, deben de permanecer seguros."

Dumbledore, quien no estaba acostumbrado a ser ignorado, solo salió furioso de la oficina de Fudge, decidió descender a ver qué tan malos eran los daños en los pisos inferiores, topándose horrorizado, con los asesinatos de los Mortífagos y lamentándose por las muertes de tantos hombres y mujeres, quienes ahora él no podría guiar, para que vieran el camino indicado en la luz, guiados por él, como su pastor y que fallecieron, siguiendo una idea que no tenía fundamento alguno. Luego de llorar por ellos, usó una de las chimeneas, para regresar a Hogwarts, mientras que los Potter, volvían al #12 de Grimmauld Place, sus amigos regresaron a Hogwarts.

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El anciano director, salió en su oficina y girándose, agarró algo de polvo Flú. —Severus, si eres tan amable de venir a mi oficina. —pidió, mientras iba por una botella de Whisky de Fuego.

El maestro de pociones, apareció minutos después por la puerta principal, pues odiaba que la ceniza del Flú, se le quedara en el cabello y después, tenía que usar hasta tres Pociones y champús distintos, para retirarlo. —Entonces, ¿tiene que ver con el mocoso Potter y mi talentosa Volkova?

—Eso me temo, pero gracias a tu advertencia, la Orden estuvo allí, para enfrentar a los Mortífagos, solo después de que se confirmara que ellos ya se habían topado con los jóvenes —dijo Albus.

Snape suspiró. Por dentro, se preguntaba encantado, sobre cuantos miembros de la Orden habían fallecido. — ¿Perdimos demasiados miembros, salvando a los mocosos?

—No exactamente. —dijo Dumbledore apesadumbrado y a Snape, le tomó algo de tiempo recordar, que Dumbledore se preocupaba por aliados y enemigos, por igual, al creer que todos los Mortífagos eran redimibles. El hombre de cabello negro, puso los ojos en blanco —Gracias a tu advertencia llegaron al Ministerio, pero mucho después de que ellos, conocieran a los Mortífagos. Al parecer: Fueron sabiendo, exactamente, lo que les esperaba. Solo puedo suponer, que Céline, tan detallista y planificadora como ha demostrado ser, descubrió los horarios que usaba Voldemort, para enviarle a Alex, imágenes sobre la puerta de la Sala de las Profecías y —miró directo a los ojos a su espía —como ya sabes bien, no puedes usar la Legeremancia y la Oclumancia, al mismo tiempo. Voldemort, siempre ha sido detallista, con sus planes, así que me imagino, que ella supo, sobre todo. La Sala de las Profecías, demostraron la crudeza de Volkova y su nula comprensión de lo que siempre he dicho: El perdón y la segunda oportunidad, son las bases para mejorar al mundo.

Snape se sentó en silencio mientras digería lo que había oído. Que los mortífagos hubieran muerto era de lo más inesperado. Había esperado e incluso deseado que algunos pudieran ser capturados. Sabía que Dumbledore aborrecía matar y era una regla permanente de la Orden nunca matar a sus oponentes. Los Mortífagos, por supuesto, no vivían según las mismas reglas y Snape había esperado que varios miembros de la Orden se perdieran en el rescate del tonto niño. Severus había esperado que al menos Black y ese hombre lobo encontraran su desaparición. El nerviosismo estalló dentro de él mientras se preguntaba cómo sería recibido por el Señor Oscuro. Por un lado, había hecho parecer que le había entregado a Volkova y Potter, pero si pensaba que lo habían llevado a una trampa, estaría muy disgustado.

Dumbledore malinterpretó la mirada que apareció en el rostro de Snape como una de preocupación. —Sé que estás preocupado, pero ellos dos, ambos están a salvo al igual que sus amigos. Ningún miembro de la Orden resultó herido en lo más mínimo.

—Eso es... muy afortunado —respondió Snape después de una ligera vacilación, sosteniendo el papel de un espía afectado y preocupado por Alex Potter. —Nunca soñé que realmente intentaría llegar a Sirius. Supuse que su hermana podría calmarlo y que después de que hizo su pequeño berrinche infantil volvería en sí y regresaría, pero cuando no regresó, primero busqué en el bosque y luego...

—No te hagas responsable Severus, —dijo Dumbledore. —hiciste todo lo que pudiste.

—Gracias director.

—Ahora: Creo que sabes lo que necesito, —comenzó Dumbledore calmado —estoy seguro de que te llamará pronto.

Snape tragó mientras asentía. Nuevamente nos preguntamos cuál sería la recepción que recibiría. Si el Señor Oscuro realmente hubiera perdido tantos Mortífagos y no fuera otra historia arrogante del 'poderoso Alex Potter', para empeorarlo todo, él ya sabía cuan poderosa y peligrosa era Céline Volkova, recordaba haber visto como mataba Mortífagos en el cementerio, como si nada. Y si esto era algo real, entonces la recepción de Voldemort podría ser de dos maneras: Si aceptaba que Snape no tenía la culpa, la posición de Snape sería muy segura. De lo contrario, el disgusto del Señor Oscuro sería doloroso, si no fatal. —Estoy seguro de que él también lo hará. Iré a prepararme.

—Gracias Severus. —dijo Dumbledore, enseñándole una sonrisa —Aprecio todo lo que haces. Sé que a veces te pongo en situaciones difíciles.

—No piense en ello, director. Hago lo que puedo —Respondió Snape mientras se retiraba de la oficina. Snape regresó hora y media después y se sintió bien consigo mismo, al encontrar a Dumbledore todavía allí. —El Señor Oscuro está... disgustado —respondió Severus Snape a la pregunta no formulada mientras tomaba asiento frente al escritorio de Dumbledore. Snape todavía podía sentir ese disgusto recorriendo su cuerpo. —perdió a los doce Mortífagos que intentaron asegurar la profecía, ocho de los cuales están muertos. Eso no incluye su vergüenza personal de perder públicamente contra Volkova. Está (definitivamente) acostumbrado a que la Orden solo aturda, así que, para él mismo, es una sorpresa descubrir tantos muertos. El Señor Oscuro también está enojado por haber sido engañado por los Potter y la profecía —dijo Snape. —Creo que intentará tomar represalias de alguna manera...

— ¿Contra Céline y Alex? —Dumbledore preguntó casi esperando que fuera verdad, para así, poder mantenerlos encerrados en Grimmauld.

—No. —respondió Snape con confianza —No está tan seguro de sí mismo, luego de perder dos veces contra Potter y perder a tantos Mortífagos, en ambas ocasiones. No se arriesgará a un tercer ataque hasta que esté seguro de que ganará. —Dumbledore se recostó más en su silla y pensó en el fabricante de varitas. De hecho, se había sorprendido de que Voldemort no hubiera ido tras Ollivander el año pasado cuando las varitas de Céline y la suya se habían bloqueado. Dumbledore echó un vistazo a Fawkes antes de responder a su Maestro de Pociones. —Puedes informar honestamente que desconozco lo que ocurre con sus varitas.

—Entiendo, director —respondió Snape. Había esperado que Dumbledore le diera algo para llevarle a Voldemort.

— ¿Hubo algo más? —Preguntó Dumbledore.

Y Snape lo recordó. Dumbledore supo esto último, por la nueva expresión facial de su espía. —Está planeando un ataque. —anunció Snape al director —Esta vez está apuntando específicamente a la Orden. Pero consideré, que la anterior información, igualmente era importante.

— ¿Qué intentará hacer?

—No estoy seguro, pero puedo hacer una suposición. —respondió Snape —Me preguntó el domingo cómo responde la Orden a los ataques de Dementores; si trabajaban en equipos o individualmente.

— ¿Y crees que intentará aislar a un miembro de la Orden durante un ataque?

—Eso sería lo más probable —estuvo de acuerdo Snape.

— ¿Cuando?

—No lo sé. —respondió Snape —Pero sospecho que será pronto. Sabe que las últimas pérdidas han disminuido el miedo que la gente tiene por él.

—Haz lo mejor que puedas para discernir la naturaleza del plan. —Dumbledore llevó sus dedos índices y corazón, para masajear sus sienes, sintiendo el dolor de cabeza —En cuanto al posible ataque a la Orden, cambiaré nuestras tácticas en la próxima reunión. Nos aseguraremos de que ninguno de los miembros de la Orden trabaje solo.

—Eso sería muy... imprudente, —objetó Snape, frunciendo el ceño, en total desacuerdo. —si de repente cambias la forma en que responde la Orden, el Señor Oscuro sospechará que fuiste informado de sus planes.

—¿Qué sugerirías entonces? —preguntó Dumbledore, frunciendo el ceño, desesperado por salvar a tantos Mortífagos como pudiera. Devolverlos sanos y salvos a Azkaban, que entendieran los errores de su camino. Si lo escucharan, entonces todo sería mejor. Hubieran sido devueltos a la sociedad, si tan solo vieran aquello que la luz, estaba dispuesta a darles. — ¿Que no respondemos a los Dementores?

—No.… pero...—Severus hizo una pausa y se inclinó un poco hacia adelante en su silla mientras bajaba la voz, — "pero... si a un miembro menor de la Orden se le permitiera separarse, digamos Black, por ejemplo; —Snape explicó, —satisfaría al Señor Oscuro mientras me proteges."

El primer impulso de Dumbledore fue objetar, pero sabía que Snape tenía razón. Mientras sostenía los oscuros ojos negros de su Maestro de Pociones con los suyos azules, consideró esa opción. Sabía que Snape era mucho más importante para la Orden que varios de los miembros menores juntos. Tal acción demostraría aún más su lealtad a Voldemort y permitiría compartir más secretos. Dumbledore luego consideró lo que la pérdida de Sirius Black afectaría a la causa. —Antes de que Alex y Céline se unieran, podría llevar a Céline a aislarse aún más e impedirme guiarla por el camino correcto, pero ahora... ahora mismo... creo que sería desastroso, pensaré un poco en tu sugerencia, aunque definitivamente no será Sirius. Creo que todavía tiene mucho que ofrecer, más que algunos de todos modos. Emmaline Vance o Hestia Jones serían una pérdida menor.

—Por supuesto, director —respondió Snape asintiendo con la cabeza y poniéndose de pie.

—Ahora mismo, tengo mucho que hacer. —suspiró Dumbledore —Por favor, mantenme informado de cualquier novedad.

Una mueca de desprecio apareció en los labios del Maestro de Pociones mientras bajaba las escaleras de la oficina del Director. Ahora sólo necesitaba una manera de asegurarse de que Black o el hombre lobo se separaran de la Orden. El Director definitivamente entendería que su imprudencia los llevó a desafiar cualquier medida destinada a protegerlos. —Y como le advertí a Dumbledore, él nunca podrá culparme.