CAPÍTULO 3:

UN FAVOR COMPLICADO

El largo silencio en el baño de mujeres se extendió por unos segundos más mientras Hinata en su mente seguía sopesando las últimas palabras de Ino, solo logrando que los nervios de la rubia se crisparan más y la culpabilidad la comiera por momentos.

Hinata la observó, para que se viera tan nerviosa y compungida seguramente el rumor que acababa de esparcir no era algo bueno, tal vez por eso en la mañana la gente la había mirado de esa manera. Si bien era cierto que no eran amigas cercanas seguro que no había querido que ese rumor la afectara, así que primero la dejaría explicarse.

—¿Qué rumor? —preguntó ella.

—Antes que nada, necesito pedirte perdón por meterte en todo esto—dijo Ino arrepentida.

A Hinata cada vez le gustaba menos, parecía que la cosas eran más serias de lo que pensaba. Claro que se preocupaba por Ino, ya que la veía muy afectada, pero una parte de ella le alertaba de lo complicada que se iban a poner las cosas. Algo dudosa le preguntó por lo que ocurría, aunque no sabía si quería saber lo que pasaba.

La rubia dio un largo suspiro, cuando le explicara a Hinata lo sucedido seguramente se sorprendería, incluso se molestaría un poco con ella, pero ya que la había metido en ese lío y necesitaba de su ayuda para que su padre no se enterara de su relación con Kiba necesitaba explicar bien la situación.

—Puede que lo que te voy a decir te sorprenda, solo te pido que no me interrumpas hasta que termine—dijo ella avergonzada haciendo que Hinata asintiera algo confundida, tanto secretismo la estaba poniendo cada vez más nerviosa.

Ino la miró inquieta, era momento de ser sincera y con algo de vergüenza le confesó sobre su relación secreta con Kiba y como Karin los había pillado. A medida que la rubia explicaba las cosas la sorpresa impregnaba más y más el rostro de Hinata, pero tal como le había prometido permaneció en silencio hasta que ella hubiera termina su relato.

—Me asusté tanto cuando Karin nos vio, pensar en lo decepcionado que se sentiría mi padre de mí cuando se enterara de lo que estaba haciendo hizo que el miedo se apoderara de mí y las palabras salieron de mi boca antes que pudiera pararlas—confesó avergonzada. —Por eso le dije que Kiba solo estaba practicando conmigo y de quien en verdad estaba enamorado era de ti—soltó volviendo a sorprender a Hinata. —Por eso necesitamos tu ayuda, Karin dijo que si no ponía en contra las cuerdas a Kiba jamás sería capaz de decir tus sentimientos por ti. Es por eso que todo en el instituto hablan de que Kiba se te quiere confesar—explicó haciendo que Hinata comprendiera porque la miraban de esa manera. —Por eso cuando él se te confiese necesito que les hagas creer a todos que tú y el salen juntos, así Karin se tragará la mentira y nos dejará en paz—dijo finalizando su relato logrando aliviar un poco toda esa carga que llevaba encima desde ayer.

Hinata pestañeo un par de veces para luego abrir su boca y luego volver a cerrarla sin saber que decir, pero es que su cerebro estaba intentando asimilar toda la información que Ino le acaba de revelar.

No podía creer que su mejor amigo hubiera sido capaz de mantener un secreto como ese durante tanto tiempo. Además, Kiba no se caracterizaba por ser discreto y tal vez ella no era la persona más observadora del mundo, pero siempre había sido capaz de ver entre las mentiras del castaño, por lo que le sorprendía que se lo pudiera ocultar todo ese tiempo.

Parecía que sus propios problemas le habían cegado y no había sido capaz de ayudar a su mejor amigo. Aunque si Kiba tuviera un secreto como ese estaba segura qué Shino también lo sabía y eso la consolaba, haciéndola sentir menos culpable por no haberlo apoyado cuando más la necesitaba.

—De verdad que siento haberte metido en todo este lío—dijo Ino nerviosa esperando alguna clase de reclamo por parte de la chica.

Ahora mismo a Hinata poco le importaba lo que la gente estuviera diciendo de ella, no era relevante, lo único que le preocupaba era su amigo.

—¿Quieres a Kiba-kun? —dijo Hinata con un tono de voz serio que la rubia nunca había escuchado, tomándola por sorpresa.

Por lo que Ino le había contado no se encontraban en una relación formal y Hinata temía que Ino solo estuviera jugando con Kiba. Porque, aunque entendía y empatizaba con la situación de Ino ya que comprendía el sentimiento de no querer decepcionar a su progenitor lo más importante para Hinata Kiba, ya que él era de su familia y ella jamás dejaría que lo dañaran. No pensaba ser cómplice de algo como eso si con eso lo lastimaba.

Ino de nuevo se sintió contra las cuerdas, no quería responder aquello, sentía que si decía esas palabras en voz alta se volverían más reales de lo que ya lo eran.

—Ino-san entiendo que esto es importante para ti, pero no puedo ayudarte si con eso lastimo a Kiba-kun—declaró seria.

—Lo último que quiero es lastimarlo—dijo Ino con seguridad y Hinata notó la sinceridad en sus palabras, pero aun así no le bastaba, necesitaba estar segura de lo que ella sentía por su amigo.

—Estoy segura de que no lo quieres herir, pero con esta situación lo harás, por eso necesito saber al menos si lo quieres—sentenció Hinata.

Ino no necesitaba que se lo dijera dos veces, claro que sabía lo que lograría al ocultar toda esta situación. Sabía muy bien que lo estaba lastimando al no querer ser sincera, pero lo que Hinata le pedía era difícil porque si lo decía en voz alta, si decía que quería a Kiba no podría volver a alejarse de él ni cumplir los designios de su padre.

A su mente acudieron varios de sus momentos juntos, no solo los físicos, sino también los que habían desnudado sus almas y se habían mostrado tal cual eran. Ino rio con amargura, aquello había dejado de ser una relación física hace tanto tiempo que ni siquiera se había dado cuenta.

—Él es como un refugio, cuando estoy a su lado me siento segura, puedo ser yo misma. Yo... solo confía en mí, por favor—pidió Ino.

Se podía notar la veracidad de sus palabras y aunque no sabía porque Ino parecía tan reacia a decir si quería o no a Kiba quiso creer en lo que decía. Además, tal vez frente a los demás siempre parecían llevarse mal, pero una vez cuando un chico habló mal de su mejor amigo fue justamente Ino quien lo defendió con más ferocidad.

Tal vez aún no comprendía del todo las cosas, pero confiaría en ella y en lo que parecía que ambos tenían.

—Está bien, cuenta conmigo—dijo Hinata con una pequeña sonrisa logrando que una ola de alivio inundara a Ino, que corrió a abrazarla como muestra de agradecimiento. —Pero necesito que ambos sean sinceros, no me oculten nada más—pidió haciendo que ella asintiera.

Ino sentía como si pudiera respirar de nuevo, por lo menos se podría quitar a Karin de encima y su secreto aún seguiría un poco más de tiempo. Ya solo quedaba que Kiba la perdonara y todo volvería a la normalidad.

oOoOoOoOo

Shino caminaba con parsimonia mientras veía como su mejor amigo estaba al borde de un ataque de histeria. Desde que había visto a Ino llegar de esa manera ya se había imaginado que pasaba algo, pero como Kiba aún no había soltado prenda había preferido esperar antes de interrogarlo.

Llevaba un buen rato buscando a la rubia por petición de su amigo, pero verlo en ese estado solo significa que el problema era mucho más serio de lo que parecía así que era momento de intervenir.

—¿Necesitas explicarme algo? —dijo Shino con su serenidad habitual.

Kiba volteó a mirar a su mejor amigo y sin que se lo pidiera otra vez empezó a narrarle todo lo que había sucedido la tarde anterior.

—Te dije que ese secreto en algún momento explotaría en tu cara—dijo logrando que Kiba pusiera los ojos en blanco.

—Gracias por tu comprensión—dijo molesto.

—Deberías hablar con Ino, creo que ni tú ni ella han sido sinceros respecto a cómo se sienten el uno por el otro—dijo logrando que Kiba respondiera con un "es complicado". —El problema es que ahora vais a meter a Hinata en todo este lío y ella ya tiene suficientes problemas como para que le suméis alguno más—dijo negando.

—¿Problemas? ¿Qué problemas tiene Hinata? —preguntó preocupado logrando poner nervioso a Shino, que sin querer se había ido de la lengua.

—Lo mismo de siempre, su padre—mintió.

—Maldito Hiashi—dijo Kiba enfadado.

—Pero ahora no estamos hablando de eso, sino de Ino y tú. ¿Qué vas a hacer?

Aquella era una muy buena pregunta. ¿Qué iba a ser?

Sabía que si era sincero y le decía a Ino que estaba enamorado de ella la chica decidiría acabar con su relación, siempre había sido muy clara, lo suyo no era más que sexo casual. Pero igual que un tonto se había acabado enamorando de ella.

Tal vez aún no se veía capaz de decirle como se sentía, pero sí que se quería disculpar por su actitud el día de ayer, no le gustaba verla triste; lo odiaba. La chica le gustaba demasiado y por más que quisiera no podía evitar sentirse culpable.

Fue entonces cuando la vio salir de baño con Hinata.

—Ve a hablar con ella—dijo Shino dándole un impulso cuando más lo necesitaba.

Parecía que su cuerpo y el de Ino estaban en automático, ya que los dos se acercaron al mismo tiempo. Pero cuando se tuvieron delante un incómodo silencio se instaló entre ambos, ninguno sabía muy bien qué decir.

—Lo siento—dijeron al unísono sorprendiéndose y esbozando una pequeña sonrisa.

Había tantas cosas que se querían decir, pero ninguno se atrevía. Uno por miedo y la otra por no cumplir expectativas.

—Los dejo a solas, creo que tenéis muchas cosas por aclarar—dijo Hinata que aprovechó y tomó la mano de Shino llevándoselo de allí.

Los dos se sentía ligeramente avergonzados y aunque sabían que aún no era tiempo para hablar de sus sentimientos sí que tenían que poner las cosas claras, ya que su secreto peligraba.

—Hinata nos va a ayudar—dijo Ino.

—¿Ayudar? ¿Por qué nos va a ayudar? —dijo él sin comprender.

—En el mensaje que te envié ayer te expliqué que necesitaba su ayuda para ocultar nuestra relación y tú dijes que hiciera lo que quisiera—dijo ella.

Con rapidez buscó en su teléfono el mensaje al cual Ino se refería y a medida que leía su contenido su cara comenzaba a adquirir una mueca de incredulidad y enfado. Cuando el mensaje finalizó no pudo evitar esbozar una sonrisa cargada de decepción.

—Eres tan egoísta. No te importa que el padre de Hinata se vaya a enfadar con ella si finge salir conmigo, ¿verdad? —dijo él sorprendiéndola, ya que ni siquiera había pensado en esa posibilidad. —Supongo que ni siquiera caíste en ello, lo único en lo que piensas es en ti—dijo con decepción. —¿Tanto te molesta que se sepa que tú y yo tenemos algo?

Ino quería decir que no, que le gustaba, pero pensar en la decepción de su padre solo la hizo callar.

—Entiendo—dijo Kiba mientras soltaba una risa tan amarga que preocupó a la chica, pero aquello era el último empujón que necesitaba para tomar la decisión de separarse de ella.

Así su corazón se viera roto en más de mil pedazos debía distanciarse y acabar con lo que sea que ambos mantenían. Además, seguir con esa relación solo acabaría con más sufrimiento en el futuro, ya que él sabía que ella no pensaba dejar a su prometido por él.

—Será la última cosa que hago por ti—dijo de pronto con una seriedad que a Ino no le gustó.

Sin decir nada más Kiba se marchó, dejando a la rubia con un mal sabor de boca y una despedida de la cual no se había percatado.


Notas de la autora: Hola, para sorpresa de muchos estoy aquí nuevamente, intentando ponerme al día con mis historias. Como siempre espero que hayan disfrutado del capítulo y muchas gracias por su apoyo.

Gracias por todo.

Ya nos leemos