Cbt1996: Hola bella, me alegra que hayas visto ese detalle, es justo lo que quería mostrar, que sea parecido al anime, muchas gracias por todo linda, saludos y besos
Kayla Lynnet: Hola bella, si bella, en el capitulo 10 se despejaran todas tus dudas, y lo de Miroku, pues, él es un monje muy listo, asique quien sabe jiji saludos linda
Rocío K. Echeverria: Hola linda, me alegra que te guste la historia bella, a pesar que son muy cortitos los cap. jiji. Confieso que poner la historia en perspectiva de cada uno es un toque que aprendí de mi Frani, tú como fiel lectora de ella sabes que es de su estilo usar las perspectivas de los personajes jiji juro que pensé que no podría manejar tantas perspectivas, pero gracias a kami lo pude lograr, saludos linda
Kcar: Hola linda, muchas gracias por leer, ojalas este cap. también sea de tu agrado, saludos linda
Annie Pérez: Hola bella, hay una razón por que el rosario no funciona linda, pronto se sabrá, gracias por leer, besos
Y sin más que decir empecemos...
Capitulo 4
Perspectiva de Kagome
Mis rodillas estaban completamente lastimadas, debido a los arbustos, sin embargo, no dejé de correr. Mi corazón latía a mil por hora, sin embargo, no sabía que hacer.
¿Qué hago? ¿Debería regresar y ver lo que sucede?
Me detuve, decidida a volver sobre mis pasos, pero, en ese momento, pude observar como los árboles comenzaban a desplomarse, al mismo tiempo en que un rugido, que ya conocía bien, llegaba hacía mis oídos.
- Inuyasha - susurré, dándome la vuelta y comenzando a correr nuevamente en busca de un lugar en el que esconderme para ganar tiempo.
Llegué a unos enormes árboles y decidí ocultarme detrás de uno de ellos. Coloqué una mano en mi corazón, tratando de tranquilizarlo. Mi respiración estaba agitada, pero trataba de calmarme para poder pensar con claridad.
¿Qué haré? El conjuro no sirve para serenar a Inuyasha... ¿Cómo puedo traerlo de regreso?
Me quedé callada al escuchar el sonido de otros árboles desplomarse, pero esta vez, cerca de mi e, instintivamente, traté de esconderme lo mejor posible. Mi cuerpo se tensó al escuchar una risa burlona, una que nunca antes había escuchado salir de su boca. Me maldije mentalmente, porque sabía que no servía de nada el tratar de esconderme, después de todo, si Inuyasha siendo hanyo tenía muy buen olfato y un oído agudo, como yokai era cien veces mejor.
Me debatía internamente en que hacer, si salir y enfrentarlo o simplemente quedarme allí. Asomé un poco mi rostro, tratando de ver algo, sin embargo, me sorprendía al notar que no estaba.
Inuyasha, ¿a dónde te has ido?
Me quedé en aquella posición, asegurándome de que verdaderamente no se encontraba ahí, pero mi cuerpo se congeló al sentir algo, o mejor dicho, a alguien, detrás de mi. Voltee y lo vi, justo a unos metros de distancia, con aquella sonrisa maligna en su rostro. Retrocedí un par de pasos, mientras él daba los mismos pasos hacía mi.
- Inu... Inuyasha... soy... soy yo, Kagome... ¿me recuerdas?
La única respuesta que recibí, fue su mano acariciando el rosario. Continuó retrocediendo, hasta que decidí correr, mientras él me seguía, caminando.
Me sentía como un ratón escapando del gato que quería cazarlo. Comencé a llorar por la impotencia que sentía al no poder hacer nada para regresarlo la normalidad. Mi mente estaba completamente absorta en mis pensamientos mientras corría, tanto, que no reparé en la presencia del ogro que se interpuso en mi camino.
¡Mierda! Lo que me faltaba...
Me detuve frente a aquella criatura, y maldije al notar que había perdido mi arco en el camino, probablemente cuando estaba huyendo de Inuyasha. Me quedé inmóvil, pensando en que hacer, sin embargo, mi cuerpo dio un respingo de susto, al sentir a Inuyasha rugir detrás de mi.
No había opciones correctas, es decir, al frente, un ogro deseoso de comerme y detrás, un yokai con sed de sangre. No tenía oportunidad de correr.
De repente, el ogro dio un paso hacía mi, al mismo tiempo en que Inuyasha hacia lo mismo. Cerré mis ojos, rogando por un milagro y, en ese momento, sentí como la mano de Inuyasha me golpeaba, lanzándome a un lado. Mi cabeza golpeó fuertemente contra una roca y mi visión se tornó borrosa de inmediato, sin embargo, aún en ese estado, logré ver como Inuyasha partía en dos a aquel engendro. Segundos después, la oscuridad me envolvió y perdí el conocimiento.
Continuará...
