Hola a todos, seguimos trabajando y aparentemente la página está arreglando los problemas con los reviews, así que si quieren intentar dejar alguno en este o en los capítulos anteriores, estaré feliz de leerlos. Para la gente que sigue la historia en Wattpad, solo avisarles que he estado tratando de arreglar algunos asuntos en los primeros capítulos, cuando los tenga arreglados empezaré a publicar capítulos a diario para igualar el contenido de la historia en Wattpad con la que actualmente tiene Fanfiction.

Sin más, LET'S READ.

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Capítulo 66: Heridas Abiertas

La sensación de sentirse observada es ligeramente menor en cuanto se encuentra debajo de las sábanas. Completamente cubierta por las planchas de algodón, puede tratar de aislarse del mundo con mayor facilidad, algo necesario en días como estos.

Little Sun - Lo siento...

Se le escucha decir ocasionalmente mientras mantiene sus ojos cerrados, tratando de dormirse, o quizás forzarse a salir de una pesadilla en la que tal vez entró y no ha despertado.

Little Sun - En serio... lo siento mucho.

Flashback

El olor a podredumbre impregna el aire, mezclándose junto a un aroma férrico producto de algunos charcos de sangre resecada. Hay humedad en cada rincón donde es posible que haya humedad y todos los habitantes de aquél zulo hecho de madera mohosa tienen en sus ojos una desconfianza absoluta.

En aquél lugar oscurecido hay al menos una docena de potros, todos de edades similares, asustados, temblando de frío y de miedo en una habitación con apenas algo a lo qué llamar un catre viejo.

Siente la patada fría y descorazonada de una pezuña de centauro, obligándola a que entre junto a los demás.

Little Sun - ¿¡Por qué hacen esto!? ¿Dónde está mi hermano? ¡No quiero estar aquí!

Grita con miedo antes de sentir su cuerpo ser sujetado y despegado del piso por una fuerza abrumadora.

Centauro - ¡Ya cállate!

Tener de frente a aquella bestia solo le hace guardar silencio por el puro miedo que le dan aquellos ojos rojos, brillantes como rubíes y sedientos de sangre como bestias hambrientas.

Centauro - No se preocupen, luego alguien que necesite de esclavos los comprará. Así que guarden silencio o les comenzaré a cortar las lenguas.

Sus palabras amenazantes tienen un efecto casi inmediato en los potros que se encuentran genuinamente aterrados, aquél monstruo solamente cerró la verja de hierro fundido haciendo que finalmente el lugar quedase en una profunda oscuridad. Suficiente como para que apenas se pudiera ver lo que uno tenía al frente.

El miedo era algo natural, sin embargo todos trataban de hablar tan bajo como pudiesen, o incluso mantenerse sentados en algún rincón lo suficientemente alejados de la puerta como para tratar de ser tan invisibles como pudiesen al momento de que alguien la abriese.

Fin del Flashback

Dentro de su infantil fortaleza, hecho por una sábana y dos almohadas es posible escuchar ligeramente los sollozos de la pequeña.

Al cabo de algunos minutos, la pequeña retira sus sábanas de su cuerpo, dejando ver sus ojos enrojecidos y una ligera marca de humedad a través de las mejillas abajo de ellos. Sus movimientos lentos, y casi premeditados le conducen hasta una pequeña mesa con algunos aditamentos para dibujo. La sensación de los diferentes colores se siente extraña, como si fuera distante en muchas más maneras de las que le gustaría.

A su alrededor hay toda clase de peluches terapéuticos, muchos con formas simples e identificables, otras con aspectos caprichosos y extraños, a veces con largas extremidades y nada a lo qué llamar una cabeza, otras que son más bien cojines rígidos que pueden abrazarse de forma ergonómica, además de varios libros "aprobados" por la Doctora Calm Mind.

La habitación completa, desde la gran cama que comparte con Leaf Ticket, hasta la pintura de colores relajantes en patrones casi orgánicos como si fueran cientos de cristales coloridos, está hecha y decorada para ser un refugio del dolor que había pasado. Sin embargo, las heridas se sentían tan abiertas que no parecía sentir nada de eso como correcto.

Little Sun - Ellos...

Su tren de pensamiento se detiene en el momento en el que alguien golpea suavemente a la puerta antes de entrar. El sonido, por más calmo que este fuera, había logrado causarle un sobresalto, haciendo que mirase a la puerta, casi esperando a que esta fuera derribada por alguna de las bestias que la había convertido en esclava en su momento.

Sweet Care - ¿Little Sun? ¿Puedo pasar?

Pregunta con cautela a medida que empuja un poco la puerta, logrando que la potranca suspirase de alivio a medias.

Little Sun - S-sí.

Al cabo de un par de segundos, la yegua entró en el lugar, mostrándose cautelosa pero bastante interesada en acercarse a la pequeña. El silencio ligeramente incómodo comenzó a acrecentarse en el lugar, haciendo que de inmediato ambas quisieran romperlo.

Little Sun/Sweet Care - Yo...

Ambas se miran con una ligera incomodidad.

Little Sun/Sweet Care - Tú primero.

En ese momento una pequeña chispa logró encenderse en ambas, acabando por simplemente reír por la doble coincidencia.

Little Sun - L-lo siento.

Sweet Care - Tranquila, no estoy molesta. Lo de la vainilla hace rato fue mi culpa, tú no tuviste nada que ver en eso.

Menciona con una ligera sonrisa antes de acercarse a la pequeña, acariciando su mejilla con cariño para tratar de reconfortarla, logrando que la potra sonría muy levemente.

Little Sun - ¿De verdad? Pero podría haber rescatado los huevos que se cayeron.

Sweet Care - Vamos, ni siquiera yo lo habría hecho. Estábamos muy ocupadas y del otro lado de la cocina como para haber hecho algo.

Sus palabras cálidas habían logrado tranquilizarla lo suficiente como para que dirija su mirada a la yegua frente a ella.

Sweet Care - Quizás no sirva para arreglarlo todo, pero oye ¿Sabías que Spike es muy bueno horneando cupcakes?

Pregunta con un tono juguetón cuando un leve aroma a pastel de chocolate empieza a extenderse por todo el castillo, logrando hacer que la pequeña abra sus ojos con sorpresa.

Sweet Care - Podemos dejar las galletas para otro día. Por ahora lo que importa es que podamos pasar tiempo juntas.

Con aquellas palabras, ambas comienzan a caminar rumbo a la cocina, sintiendo el aire hogareño en el ambiente.

Sweet Care - No sé por todas las cosas que has pasado. Pero Juaxen y yo trataremos de que al menos por un tiempo veas que no estás sola en esto. Y no te preocupes por los accidentes, esas cosas pasan. A mí me pasó bastante en su momento.

Menciona con una ligera sonrisa, logrando extraer algo de curiosidad de la pequeña.

Little Sun - ¿En serio?

Sweet Care - Claro. Una vez casi quemo la casa haciendo un estofado, ¿Y mis primeras galletas? Estaban tan duras como ladrillos. Y una vez mezclé los químicos de limpieza. Acabamos con un piso espumoso y ropa encerada por toda una semana.

Sus anécdotas consiguen sacarle un par de risas mientras que la potranca se muestra aún algo nerviosa al imaginar aquellas escenas.

Sweet Care - Los accidentes ocurren todo el tiempo. Lo que más importa es aprender de ellos para prevenirlos, pero también encontrar gracia en ellos. Así que no te preocupes...

Con un poco más de determinación, la yegua se adelanta algunos pasos en el camino para poder encarar a Little Sun, mostrando una amplia y maternal sonrisa.

Sweet Care - Nadie en este castillo te hará sentir mal, no importa qué.

La más joven de ellas solo sonríe con una fuerte emoción en sus ojos, logrando que la sensación de calidez, antes lejos de ella en aquél pozo oscuro en el que alguna vez estuvo. Tal vez tomarían meses o años incluso para poder recuperarse de todo, pero definitivamente estaría en buenos cascos hasta entonces.

Little Sun - ¡De acuerdo!