Esa tarde era la que tenían los criados libres. No regresarían a casa hasta el anochecer. Y era la que habían escogido para comunicar a la familiar la nueva situación. No querían ser la comidilla del condado, y sabían que las reacciones no se caracterizarían por ser mesuradas y tranquilas. Aún así, habían llamado a Jane a la biblioteca por la mañana para adelantarle las noticias. Tener un aliado tan paciente sería de gran ayuda para intentar encauzar lo antes posible el revuelo que se iba a producir.
La joven no pudo evitar las lagrimas al conocer la enfermedad de su padre.
-¿Y no se puede consultar con un doctor de la ciudad?- insistía sin aceptar que el Sr. Bennet ya había tomado la decisión de dejar a la naturaleza seguir su curso, sin nuevas pruebas ni pócimas imposibles y caras.
-Jane, déjalo. No hay que buscar una solución imposible donde no la hay. Es mejor enfocar la energía donde sabemos que va a dar sus frutos – le insistió su padre. -Así que sécate esas lagrimas, que no ayudan nada, y centra tus esfuerzos en llevar la casa de una forma mas eficiente y económica.-
-¡Pero padre!, eso es un privilegio de nuestra madre- protestó
-Un privilegio del que ha disfrutado durante casi 25 años y que no ha realizado de la mejor forma posible en vista del resultado. Necesitamos aplicar economía, ahorrar. Me da igual como lo hagas. Desde tener menos personal en la casa aprovechando que no se ha contratado a la nueva ayudante de cocina y a que Roberts nos deja tras su boda, a reducir los gasto personales de todos nosotros. Seguro que consigues reajustarlo para que se puedan ahorrar unas cientos de libras durante este tiempo. Cada penique que tengáis en el futuro, estoy seguro que será mas provechoso que en las muchas nimiedades que se derrochan hoy-
Los gritos, pucheros y llantos que llegaron con la noticia, solo fueron aplacados por la indignación de algunas de los presentes ante los cambios propuestos. La Sra. Bennet no comprendía por qué tenía que ceder en su posición de dueña de la casa antes de tiempo, y las pequeñas, ante la amenaza de recorte de sus asignaciones para vestidos y cintas, no razonaban más allá. Parecía que la única realmente afectada era Mary, pues pese a sentirse muchas veces como el patito feo, alguien que parecía molestar mas que pertenecer a la familia, sentía verdadero afecto por su progenitor. Por lo mismo, fue la primera en acatar el nuevo orden y ponerse a disposición en ayudar en todo lo que fuese necesario.
Tras horas de razonamientos infructuosos, únicamente la amenaza de un internado consiguió moderar el lenguaje lo suficiente para advertir a su familia de que la decisión estaba tomada, y que si no había colaboración, o si se extendían los chismes, estaba dispuesto a modificar la distribución de las 5000 libras para que llegasen exclusivamente a quien se tomase en serio la situación. Y si vivir con 1000 libras iba a ser difícil, la perspectiva de no tener un centavo era todavía peor. El enfado era todavía patente, pero se limitaron a enfurruñarse abandonando la lucha encarnizada.
Así que a regañadientes, la Sra. Bennet comunicó a la Sra. Hills, que debido a sus nervios, sería Jane quien se encargase de la casa a partir de ese momento. Lo que pensase el ama de llaves sobre la nueva situación, no mereció comentario alguno, pues quizás sentía que no sería tan mala idea el tratar con una persona con mejor humor, modales y menos sensibles a los cambios superfluos.
Junto con Mary repasaron las cuentas del hogar realizando cambios. Unos pequeños que parecían que no tendrían repercusión alguna y otros de mayor calado, donde el ahorro era mas evidente. No se contrató nuevo personal, pero se redistribuyeron las tareas. En los generosos almuerzos y cenas que había caracterizado la casa, redujeron la cantidad de productos a presentar los días de diario si no había invitados. También implicaron a las dos pequeñas en algunas tareas. Kitty se decantó por las plantas ornamentales del jardín, con lo que se pudo prescindir del jardinero que iba varias veces a la semana por una visita mensual, siendo mas útil su servicio en la zona el huerto. Así se pudo ampliar la zona dedicada al servicio de la casa con el consiguiente ahorro en la compra de dichas viandas. Lydia en cambio, siempre mas preocupada por su aspecto, se esmeró en el bordado y costura. Pues si a algo no estaba dispuesta, era que en Meryton creyeran que utilizaba los mismos vestidos de la temporada anterior. El tener que realizar cambios en los vestido de sus hermanas no fue tan bien recibido, pero el resto de las jóvenes se encargaban del trabajo menos agradable de hilvanar, descoser... y era ella quien realizaba la parte mas fina de las elaboraciones. Su tía Gardiner, al tener noticias del trabajo que estaban realizando, les envió un baúl con restos de cintas, encajes, abalorios de un almacén londinense propiedad de unos amigos suyos junto con unos metros de una tela nueva denominada tul, que comenzaba a ponerse de moda. Esos restos ya no servían para la venta en la tienda o modista al no tener una longitud suficientemente para decorar un vestido completo, pero que en manos expertas o con ingenio podía servir para cambiar el aspecto de los vestidos de fiesta de las jóvenes. Creando jaretones, bordando pequeños elementos, ocultando los defectos de la tela con encajes y abalorios o sustituyendo las cintas, vestidos antiguos cobraron nueva vida, y los de la ultima temporada tenían un aspecto totalmente diferente. Asimismo con el tul pudieron confeccionarse mangas o sobre faldas con las que rescataron vestidos abandonados en el desván.
-¿Pero que vamos a hacer con los de día? Los míos tienen casi dos temporadas y no puedo ir por Meryton así- lloriqueaba la pequeña- Jane , debería al menos poder comprarme dos... La tela está anticuada, y pasada de moda. Y con estos estampados no se me ocurre nada que pueda hacerles...
-¿Has mirado los de otros años?- Preguntó sin mucha fe Kitty
-¡Con lo que he crecido, como quieres que me queden bien! -replicó ofendida la joven.
-Cielo, tienes toda la razón, necesitas vestidos nuevos. De otra forma, ¿cómo vais a conseguir un esposo?- azuzó la Sra. Bennet- Sois unas chicas bonitas pero tenéis que lucir bien. O todo Meryton pensará que estamos arruinados – continuó metiendo cizaña.
Tras pensarlo detenidamente, y consultarlo con Mary y Lizzy, Jane decidió aprovechar la situación para completar la formación de las pequeñas. Algo tan simple y quizás no muy "limpio" como utilizar el soborno.
¡Jane! ¿cómo puedes hacernos eso? Ya somos mayores y hemos estudiado durante muchos años – casi chilló Lydia.
No hace falta subir el tono. Me parece justo que si queréis compraros mas vestuario que el resto de nosotras, pongáis algo de vuestra parte. Son solamente unas pruebas para demostrar que estáis aprovechando el tiempo que tanto Mary como yo os vamos a dedicar – continuó pacíficamente su hermana mayor.
No es justo, nosotras ya estamos colaborando-lloriqueó Kitty
Y nadie os obliga a hacerlo – insistió la mayor de las Bennet – Vais a tener lo mismo que el resto de nosotras si preferís dedicar el tiempo a otra cosa.
Mientras tanto, Lizzy se sumergió en la lectura de tratados agrícolas y de algunos nuevos estudios que le había hecho llegar su tío Gardiner.
Feliz año nuevo a todos. Os deseo lo mejor para este nuevo 2024.
La capacidad del Sr Bennet de responsabilizar a parte de su familia para solucionar su incompetencia durante su vida adulta es ante todo muy censurable.
Muchas gracias por dejar vuestra opinión en los reviews
