Llegamos a la panadería y con un cuidado extremo, logro sentar a Peeta en su silla.
—Katniss, no es necesario, estoy bien — dice con un tono de voz extraño.
—No quiero que hagas más esfuerzo. Puedo y quiero ayudarte — respondo firme ignorando la pulsada extraña que msentí en el pecho al escucharlo hablar de esa forma tan fría.
Su padre no deja de llorar. Prim y mamá se encargaron de hacer una comida deliciosa, que apenas logro tocar porque solo observo a Peeta. Le cedo mi plato a Tye.
—Peeta existe, cuñada, no se va a desvanecer — dice su hermano mayor haciendo reír a todos, menos a Peeta, que apenas puede hacer una mueca.
—Solo quiero estar segura.
Todos comen tranquilos. Ayudo a subir a Peeta a su habitación cuando se hace tarde. Luce tan cansado y puedo entenderlo, no debió ser fácil. O ayudo a posicionarse en su cama, se acuesta y deja las muletas en el borde de la cama. Me siento a su lado, acaricio su cabello, y me detengo en su rosstro, que tiene una barba rubia muy pronunciada. El mira a lo lejos, sin decirme nada, está ausente en sus pensamientos y no soy quien para sacarlo de ahí. Puedo decir que estoy horas acariciandolo y mirandolo, y el sigue en algun punto de la pared que al parecer es más interesante.
—Peeta, ¿quieres que te traiga algo? — pregunto. El apennas se fija en mi, luce perdido.
—No, gracias Katniss. — responde. El silencio se instala de nuevo en la habitación, quier que me diga algo, quiero saber que piensa, que siente, que puedo hacer para que se sienta mejor. Pero no obtengo nada. Pasan varios minutos, pero seguimos tal cual — Katniss, ¿podrías dejarme solo? — su pedido me hace sentir helada, esperaba cualquier cosa menos eso, Peeta nunca me ha pedido algo así y creo que ahora es más que entendible que prefiera pensar n soledad, aunque no puedo evitar sentirme herida. Mi pausa es muy evidente, pero el no me presiona. Finalmente termino asintiendo me levanto, le doy un beso en la frente y desde la puerta lo miro.
—Si necesitas cualquier cosa, por favor, no dudes en pedirmelo — el asiente aun perdido en alguna parte de su cabeza.
Llego a mi casa ye ignoro a mi madre y a Prim. Después de días puedo dormir, el cansancio me llega muy rápido. Y me levanto de la misma manera. Me ducho, me arreglo y parto a la panadería, entro y solo veo a su padre. Me mira enternecido.
—Hola querida, debes venir a ver a Peeta. Sube — asiento y voy dircto a su habitación. Sigue en la misma posición en que lo dejé, ni siquiera se cambió la ropa.
—Peeta… — susurro atrayendo su mirada — ¿pudiste descansar? — pregunto sentandome a su lado.
—No mucho. ¿Y tu?
—Algo. ¿Te duele algo?, ¿quieres que te traiga desayuno?
—No Katniss, gracias. Estoy muy bien. Ve a hacer tus cosas,de seguro tienes mejores cosas de las que preocuparte — frunzo el ceño. Tomo su mano y la aprieto.
—Tu eres lo más importante — digo mirandolo, pero sigue perdido. No lo presiono. Simplemente estoy a su lado. Acompañandolo. Porque siento que en este momento es lo único que puedo hacer. El bueno con las palabras es él y al parecer no tiene interes o más bien fuerzas para entablar una conversación.
Lo obligo a comer, a pesar de sus quejas, pero después de hacerlo le sugieor que mimadre debería revisarlo, pero niega rotundamente. Dice que está bien, que me vaya a hacer otras cosas. Y cuando la que niega soy yo vuelve a sus propios pensamientos. Bajo y Tye me mira algo apenado.
—Solo dale tiempo, le costará acostumbrarse.
—¿Qué le hicieron exactamente? Cada vez que le pregunto o sugiero que mi madre le revise luce como si le ofreciera sostener una bomba. Dime Tye, ¿qué le hicieron? — pregunto cansada.
—No es algo grave, pero Peeta nos hizo prometer que este era una sunto de él. No puedo faltar su confianza. Pero… ten paciencia, cuando el lo procese te lo dirá. — dice tocando mi hombro.
—¿Tu cómo te sientes? — pregunto sintiendome fatal por ni siquiera haber pensado en alguien que no fuera Peeta.
—Me estoy acostumbrando, de todas formas no veía muy bien por este ojo — dice de manera risueña.
—Si te hace sentir mejor creo que te ves más rudo con el parche — digo y el se carcajea.
—Eso le dije a Peeta. — comenta feliz.
Voy a casa y llevo a Hazelle una crema para Possy. Prim no quiere ver a Rory aun y la verdad es que no tengo mucho que hacer si Peeta quiere estar solo. Saludo a Gale, dice que quedó con un daño pulmonar pero que en unas semanas debería recuperarse. Rory pregunta por Prim. Possy está algo rehacia conmigo. Me despido y al ser temprano aún voy a cazar. El bosque eha estado creciendo, por lo que ya no es tan peligroso el tramo que corro sin que me vean. Doy vueltas, pero el bosque siento que me consuela y me da fuerzas, supongo qu eporque recuerdo a papá. Recojo fresas, pensando que quizá podría animar a peeta. Cazo 3 ardillas y un conejo. Voy acasa porque ya se hace tarde.
Mamá está cocinando, me acerco a ella y le medio sonrío.
—Oh, pensé que estabas con Peeta. — dice revolviendo la olla.
—No tiene muchas ganas de estar conmigo — digo sentandome tomando un poco de pan.
—Debe estar cansado, no te lo tomes personal, cariño — volteo los okjjos. Es facil decir que no te tomes personal el que la persona que más quieres no quiera estar contigo.
—Podrías ir a revisarlounos de estos días — sugiero.
—Claro que si, ahora come un poco, despejate.
Como con mi madre en silencio, pensando qué será lo que preocupa o tiene tan ensimismado a peeta. No me gusta que me ignore, pero entiendo que necesita su espacio, soy una chica quee necesita su espacio, no puedo ser tan egoísta para privarselo.
Decido no ir en la tarde, iré en la mañana. Para no presionarlo más.
