Una semana pasó entre que Peeta me pidió cada día que lo dejara solo, una semana más pasó en dónde pidió a sus hermanos excusarse, por lo que en dos semanas desde que llegó lo he visto unas 5 veces y solo unos minutos antes de que sucumba en ese lugar de su mente que al parecer no comparte con nadie. Ni siquiera me atrevo a ir a la panadería, por miedo a que sus hermanos me digan que no quiere verme de nuevo.
—Katniss, solo debe estar procesando todo lo que pasó — dice Prim mientras sigo en mi cama.
—No quiere verme. ¿hice algo mal?, ¿por qué no confía en mí?
—No creo que tu hayas hecho algo, creo que tiene mas que ver con el. — dice acariciando mi cabello.
—Pero no quiere que me acerque, sé que necesita su espacio pero no me deja ayudarlo — respondo sin tener ganas de nada.
—Tendrás que ser paciente.
—Estoy harta de ser paciente, no tengo esas virtudes — digo sin ganas. Prim sale de mi habitación. Tomo un baño y pongo mi ropa de casa. Salgo y corro hacia el bosque para encontrar algo de paz. Ni siquiera me molesto en recogerle fresas a Peeta, ni en cazar, solo en despejarme, en aspirar el aire más fresco que puedo y en trepar un arbol para cantar canciones para que los sinsajos repitan. Estoy unas horas así. No quiero pensar en algo que no sea el bosque.
Se hace tarde y emprendo mi camino para llegar a casa. Cruzo la alamrada y antes de llegar veo a Peeta hablando con Tye y con Delly Cathright. Los observo, pero no me acerco, y cuando Peeta posa sus ojos en mí no le devuelvo lla mirada. Entro a mi casa dando un portazo. Prim luce sorprendida por el golpe, enarca una ceja preguntandome que pasó.
—Peeta, al parecer a la única a la que no puede hablarle es a mi. — digo encerrandome en mi habitación.
No son celos, es decepción, estoy confundida, ¿por qué no es capaz de hablar conmig?, ¿por qué no puede decirme en la cara qué es lo que le pasa o como pued ayudarle, siquiera estar con él y acompañarlo? Puedo ser mil cosas, pero porqué no decirmelo, ¿por qué solo apartarme? Soy su novia, vivimos al lado. No puedo imaginar que es lo tan grave que está ocurriendo como para que me ignore así, ¿qué horrores pudo observar?, ¿Qué le hicieron en el capitolio? Las preguntas no me dejan dormir. Me ducho a las 5 de la mañana y sin imporarme la hora voy a la panadería, porque sé que ya estan despiertos.
Toco la puerta y sale Tye.
—Oh, Katniss. Peeta no tiene muchas ganas de … — empieza con la misma excusa que me ha dado todos estos días.
—Lo siento Tye, pero esta vez no me interesa — interrumpo pasando por el lado y correindo a la habitación de Peeta. Abro la puerta y ya está despierto. Luce sorprendido de verme. — Tenemos que hablar. — sentencio firme antes de que diga otra palabra. Cierro la puerta y me acerco un poco.
—Katniss ahora no, quiero estar solo — dice con la voz de manera robotica.
—Te dejaré solo después de esta conversación. — contesto. — Necesito respuestas, Peeta. O al menos una excusa mejor.
—No es una excusa — contesta después de un rato.
—Si lo es, es una excusa que te reservas solo para mí al parecer, porque bien que te vi hablando con Delly anoche — Peeta niega con la cabeza.
—No es nada de eso. — vuelve a negar. Pero y bufo.
—Al menos con ella tienes la cortesía de darle tu mismo tus razones, conmigo ocupas a tus hermanos como mensajeros. ¿Qué diablos, Peeta? — hago una pausa intentando calmarme esto no es lo que pretendo, no quiero gritarle ni hacerlo sentir peor. — me estas apartando, me alejas sin darme una respuesta o una razón que sea verdadera. ¿Sabes cuanto te extrañé?, ¿lo preocupada que estuve por ti?, ¿por qué no me dejas ayudarte en lo que sea que estés pasando?
—Katniss no es asunto tuyo esto — dice friamente, más de lo que me ha hablado en toda la vida.
—¿Esa es tu respuesta final? — pregunto.
—No quiero verte en estos momentos, es solo eso — dice con expresión cansada. Las lágrimas amenazan con salir y el nudo en mi garganta ya está presente. Aprieto mis puños y miro su rostro.
—¿Quieres terminar esto? — por primera vez me mira a los ojos, luce abatido, triste, vencido. No dice nada, pero en su rostro siento la rspuesta afirmativa. — bien. Esto queda hasta acá. Espero te sientas mejor. Adios, Mellark.
Y con eso corro a mi casa. Mis manos tiritan y mis lágrimas ya salieron de mis ojos para empapar mi cara. Se acabó. Finalmente se acabó. Suspiro tratando de contener mis sollozos. Pero no puedo. Siento tan solo las 6:20 voy al bosque.
Estando ahí me quedo en un árbol mientras lloro sin contenerme.
