Pov Katniss:

No voy a decir que mi vida ha sido tranquila desde que Peeta me terminó. Evito verlo o a su familia. Aun lloro de repente cuando termino pensando en cuanto me gustaría contarle algo, o encontrando sus cosas. No estoy feliz, pero ya fueron varias semanas de preocupar a prim con mi estado, así que decidí ahorrarme mi estado depresivo y ocuparme de mi casa como antes. Estoy conciente de la hambruna que se pasa en el distrito últimamente, por lo que con Gale nos ocupamos de cazar todos los días y repartir lo que no nos dejemos para nosotros. Gale al ser uno de los mineros que fue trasladado al capitolio, pudo acortar su jornada, ya que es el unico que por edad puede ir de su casa.

Estoy en el bosque recolectando hierbas para mamá y Prim, y también unos frutos silvestres. Llego a casa después de horas de caminar. Tengo mucha hambre, por lo que me armo un sandwich de carne de conejo y queso de la cabra Lady. Voy a ver a mamá a la boticaria, pero está con un chico por lo que prefiero ir a la casa del alcalde a ver a Madge. Madge me recibe feliz, ya que no la aveo muy seguido, me invita una taza de te y unas galletas que lastimosamente sé que Peeta las hizo. Acepto y vamoos a su habitación.

—Hace mucho que no venias a verme, te extrañaba — dice Madge haciend un puchero.

—También yo, aunqe no me lo creas.

—¿Cómo está Prim?, ¿sigue mal por lo de Rory?

—Algo. Pero al menos ya puede verlo sin ponerse a llorar, creo que ha crecido y madurado mucho este tiempo. ¿Tu haz estado bien trabajando con tu padre?

—No. Es horrible, no soy buena secretaria y mi padre lo sabe bien. Me mandó a hacer bodega.

—¿qué es eso? — pregunto sorbiendo mi te.

—Solo ordeno registros en el piso de abajo. Ordeno libros por años, por tipo de archivos. Sinceramente se me da mejor. Papá perdió varias reuniones por mi culpa cuando organicé su agenda. — dice haciendome reír.

—Bueno, al menos te mantienes ocupada.

—Es eso o cuidar a mamá

—¿Sus dolores de cabeza persisten?

—No tan fuertes desde que le prepara ese brebaje que tu madre le recetó. — la conversación con Madge es simple y divertida. Me pone al día, hace sus chistes y me permito relajarme un poco. Se hace algo tarde, pero Madge insiste en que cene con ella porque de lo contrario cenará sola. Como con ella, que por lo demás es una comida bastatnte buena. — Katniss, escuché algo. Y, no quiero que te enteres por otras personas. — dice de repente.

—¿Qué pasó? — pregunto confundida.

—Estuve en la zapateria con mi nana el otro día, y Delly estaba con Gillian, Rose y Florence. No me vieron ni nada porque estaban enfrascadas en su conversación, pero escuché que Florence va a por Peeta. Y no de manera sutil, al parecer quería sabotear su relación antes de que terminaran pero ahora… Los padres de Florence quieren que se case pronto, y al parecer cree que… Que Peeta sería un buen marido — sus palabras aunque tienen la intención de ser cuidadosas de igual menra me hacen estremecer. Hago una pausa donde Madge sé que se lamenta haberme dicho. Pero suspiro y rompo el silencio.

—Oh, pues espero sean felices — me obligo a decir.

—Katniss… — advierte Madge con pena.

—Madge, agradezco que me lo dijeras. Pero yo no haré nada. Peeta terminó conmigo, yo no tengo ningun derecho a interponerme en nada. Todo va a estar bien.

—Pero sé que aun lo quieres… no entiendo qué pasó, ¿qué hizo que el chico más enamorado del mundo decidiera poner fin a la relación con la chica que ama? — encojo de hombros y Madge toma mi mano.

—No lo sé. Pero si me terminó fue por algo. No voy a causarle más trabajo preguntando el porqué. Yo estoy bien, y quiero pensar que el también.

—No tienes que ser madura y buena siempre Katnss. Puedes ser poco cuerda, ponerte loca y desearle lo peor a él y a todos. Estás en tu derecho. — sonrio por sus palabras.

—Acabé mi cuota de locura cuando fui su novia. Ya fue suficiente.

Vuelvo a casa con el pecho apretado. Peeta casandose con otra si me dolería, pero tal como le dije a Madge no hay mucho que pueda hacer. Mucho tiempo estuve cuestionandome el porqué de su actitud, cómo es que dejó de quererme de un momento a otro si hice algo malo, si no soy suficiente, pero pronto entendí que aunque me cuestione y me cuestione, que el quisiera terminar conmigo es motivo suficiente para que lo hiciera. ¿No? Respetar su decisión y no insistir en algo que no funcionó es la muestra de amor más grande que le puedo dar. O al menos eso me repito cuando llego a mi cama y me pongo a llorar contra la almohada.