Llovió toda la noche, asi que nos levantamos una hora mas tarde porque los dias de lluvia se vende mucho menos. Siendo las 8 de la mañana ya hice todo lo que tenía que hacer en el día. Espero Katniss no haya ido a cazar hoy, sé que está yendo en las mañanas y en las tardes como solía hacerlo antes, pero ahora solo vaa conseguir resfriarse. Atiendo la panadería, Tye hoy no fue a trabajar a las minas. Veo a Gale llegar hacia donde Katniss, entra a su casa y no puedo evitar sentirme reemplazado de alguna forma, sé que no tengo derecho y no sé qué son ellos ahora, es solo que no puedo evitar sentir esa molestia en mi estomago.

Son las 7 de la tarde, debo ir a buscar otro costal de harina para no ir mañana si es que sigue lloviendo. Tomo una bolsa grande para no mojar el costal y emprendo mi viaje al cuarto. La lluvia ha empeorado el suelo, y no puedo evitar recordar a Katniss y el día del pan. Envuelvo el costal y lo pongo en mi hombro antes de cerrar el cuarto a mi espalda. Camino lento sabiendo que las posibilidades de caer aumentaron considerablemente. Levanto mi vista y veo a Katniss con el cabello mojado y la chaqueta de cuero de su padre fuera de su casa. Pierdo el control y resbalo con el costal hacia el suelo, no puedo evitar soltar un grito de dolor, mis pantalones claros se manchan con la sangre de mi muñón. La protesis me lastimó lo que queda de mi pierna haciendo que ni siquiera pueda levantarme. Estoy tan ensimismado en mi dolor que no me doy cuenta que Katniss está a mi lado.

—¿Estás bien? — pregunta preocupada. Poniendose a mi altura.

—Si, si, solo — intento levantarme y es cuando se da cuenta de la sangre que hay en mi pierna izquierda, sin poder evitar que su mano se vaya a mi protesis quedo congelado con la idea de que ella lo descubra. Le tomo la mano para apartarla pero ella con su mano libre levanta mi pantalón para ver la herida. Noto como se da cuenta de lo que pasó. Sus manos tiemblan y veo como sus ojos se llenan de lagrimas. — Katniss yo…

—Vamos con mi mamá. — con eso me corta y ayuda a levantarme como puede, no apoyo la protesis, es más, Katniss me lleva rápidamente con su madre.

—Peeta, ¿qué pasó?

—Se cayó por la lluvia. Tiene una protesis, su pierna está sangrando. — su madre dspeja la camilla y ambas me ayudan a sentarme ahí.

—Katniss, ve a buscar los frascos que están en mi habitación — y con eso sale de la boticaria. Prim levanta mi pantalón y comparte una mirada con su madre.

—¿Está muy mal? — pregunto. Su madre niega.

—¿Cada cuanto te curas el muñón? — pregunta sacando mi protesis y con una tela mojada me limpia.

—Todas las noches con agua tibia, después aplico una crema calmante — digo. Katniss entra con unos 7 frascos pequeños y se los entrega a Prim, quien seca lo que queda de mi pierna y pone uno de los menjunjes que ella hace dandome una sensación de alivio instantaneo.

—Solo se abrió un poco la herida, vamos a cerrar los puntos y a poner tu protesis de nuevo — dice su madre sin verme a los ojos. Siento la mirada de Katniss atravesandome y no soy capaz de mirarla, siento como lagrimas solitarias van cayendo de mis ojos. Prim cierra mis puntos y aplica otra crema. Ponen una tela blanca y colocan la protesis de una manera más cómoda.

—Ponte esto después de limpiarla, si sientes que vuelve a estar incomoda avisanos, sino correrás el riesgo de que se infecte. — dice la señora Everdeen sonriendo a penas. — Katniss, ¿podrías ir a dejarlo a casa para que descanse?

—Si — responde automaticamente. Prim le entrega un saquito con hierbas y uno de los frascos. Katniss no me mira, solo me toma del brazo y me hace moverme. Quiero hablar pero no puedo decir nada. Llega rapidamente ami casa. Abro la puerta y no hay nadie cerca. Se toma la atribuciónde llevarme a mi habitación, me deja en la cama y está dispuesta a irse sin decir nada cuando la tomo del brazo.

—Katniss, lo siento — murmuro apenas. Su falta de expresión me asusta y decido soltarla temiendo que se vaya, pero no lo hace.

—No sé de lo que hablas. — dice.

—Siento haberte ocultado esto… — continuo.

—Supongo que puedes ocultar lo que quieras, no soy quien para recriminarte — contesta fria y apacible.

—Eras mi novia… — susurro con dolor — debí decirtelo, explicarte y no solo alejarte.

—Era tu novia, si no me lo dijiste fue por algo, ya no importa — vuelve a contestar de manera fría.

—Katniss, por favor… Sé que te lastimé, pero creí que —

—Creíste que era mejor dejarme fuera de esto. ¿Creíste que soy tan insensible y cruel que te dejaría cuando pasaste por algo tan duro? — sus ojos grises, atormentados y feroces me dejan helado. Su expresión es burlesca y dolida al mismo tiempo, sus manos hechas puño y su postura perfecta. — ¿O qué?, ¿tan salvaje crees que soy que no podría cuidarte en tu situación? — se acerca un poco, sin levantar la voz. — ¿qué tan mala soy a tus ojos que creiste que tenías que protegerte de mi?

—No es nada de lo que crees. No… — mi voz se quiebra y trato de calmarme rápidamente para seguir — No soy el mismo desde el accidente, yo nunca creí ver esas cosas tan horribles que vi. — hago una pausa cuidando mis palabras — cuando desperté en el capitolio no entendí nada, no sabía que había pasado, no entendía donde estaba o quienes eran esas personas, solo vi que mi pierna estaba incompleta y en camino al distrito apenas procesé lo que había pasado. Katniss, estoy roto, literalmente incompleto, no sabía si volvería a caminar, si me quedaría postrado siempre, no sabía que pasaría conmigo y temía que te condenaras conmigo — confieso después de tanto. — Tu eres lo que yo más amo en este mundo, no podía hacerte pasar por esto. No podía ofreecerte nada en esta condición… La vida que pudimos haber tenido estaba truncada, no podía atarte a mi, no debí… — el rostro de Katniss se llena de lagrimas que trata de limpiar, sus sollozos y los mios son como uno solo. Trato de levantarme para contenerla pero ella niega.

—No puedo creer que fueras tan… idiota. — murmura después de un rato. — ¿creíste que alejandome me causarías menos dolor?, ¿qué me importaba que ya no tuvieras tu pierna? — vuelve a limpiarse su rostro. — Pude haberte ayudado, pudiste atenderte con mamá, con Prim, yo habría aprendido lo necesario para que te sintieras cómodo. Pude cuidarte después del evento tan traumático que pasaste, pude consolarte cuando no te sintieras fuerte. Yo estaba para ti. — dice más fuerte. — Tu decidiste alejarme… Me cuestioné tantas veces, qué había hecho mal, qué pasó para que dejaras de quererme así, pero ahora… Ahora entiendo, tu decisión de terminar lo nuestro fue lo mejor — dice haciendo que mi pecho se apriete el pecho. Sus palabras se clavan en mi cuerpo como cuchillos. Y las lágrimas ya no son algo que pueda controlar.

—Por favor, no digas eso — ruego en un susurro que siento patetico.

—Terminar fue lo mejor. No puedo estar con alguien que no confía en mi. — dice sin dolor, aunque su rostro demuestre lo contrario.

—Yo si confío en ti. — digo levantandome como puedo.

—¿Entonces por qué esperaste a sangrar para decirmelo? — y con eso se va. Trato de seguirla como puedo, apenas puedo caminar, pero lo intento.

—Katniss, Katniss, por favor. — digo en la escalera.

—Ve a la cama Mellark. — ordena. Pero no le hago caso y como puedo bajo la escalera. Katniss ya no está en mi casa. Pero Tye si. Cuando voy a salir me toma el brazo y me impide salir.

—No. Dale su tiempo — ordena.

—No lo entiendes… — digo tratando de safarme.

—Si lo hago. Te dije que esto pasaría. Ahora te calmas y le das un tiempo para que ella lo procese. Ella no te cuestionó cuando le terminaste, ahora es ella la que necesita pensar. — sé que Tye tiene razón. Y ni siquiera sé que quierolograr. La aparto, le hago daño y le termino, decido por ella ¿y me molesto cuando me acusa de no confiar en ella? Soy un jodido imbecil, tiene mil razones para odiarme, no he sido congruente con ninguna de las ultimas decisiones que he tomado. Merezco que ella me deteste, apenas se enteró que el accidente en la mina me dejó con esta secuela. Suspiro tratando de no llorar. Tengo que ordenar mis ideas y madurar.