El viento movía sus negros cabellos, en una danza tímida y constante, perdida su mirada en la espesura del bosque, recordando tantos momentos, pensando en su hermana. Trazando un plan para recuperar su honor; conocía los caminos del castillo, los puntos ciegos, no sería difícil entrar. La carcomía el deseo de ir a buscar a Geist, pero sabía que se encontraría a Aiacos, y sería más que imposible contenerse a molerlo a golpes. Se mordió el labio ante ese pensamiento.

Una mirada azul no se despegaba de su silueta. Ignorando por completo lo que sus amigos compartían. [ Es hermosa, ¿Que será lo que la tiene tan distante? Puedo sentir que su alma se estremece en una tristeza infinita, solo recuerdo haberla visto llena de heridas, nunca le pregunté a Saga que fue lo que le había pasado. Es linda, y a la vez ruda; pero lo reprime...]

—Es increíblemente bella ¿Cierto?—

—¿La naturaleza?— Saga arqueo una ceja y negó con suavidad.

— No hablo de la naturaleza, Milo, hablo de Shaina, es hermosa, y letal. Pero en estos momentos solo es una criatura que le teme a todo lo que se mueve.— Milo lo observó extrañado, Saga solía hablarle en metáfora pero en esta ocasión no lo hacía, había una melancolía notoria, un sentimiento, el cual no se le podría dar nombre— Es complicado saber que ... Solo ve ahí y trata de hacerte su amigo... El tiempo es traicionero, Milo y si no lo aprovechas te arrepentirás, en el último segundo de tu vida, el tiempo no perdona. — Saga tenía la mirada más triste de lo habitual. Hizo un movimiento con su cabeza, incitando a Milo a subir. El chico lo entendió y movido por la confianza de aquel al que quería con un hermano, ascendió al árbol.

Shaina ni sintió cuando Milo llegó hasta donde ella estaba. Él suspiro para calmar sus nervios. — Hola, Shaina ¿Cierto?— Ella solo hizo un movimiento aceptando su nombre — Soy Milo, adulto, bueno siempre lo fuí... Pero...

— Fuiste muy valiente, al salvar a tu amiga... Nunca pensé que ... —iba a decir "un humano" pero se corrigió a tiempo, sabiendo que si decía algo así se delataría ante ese muchacho; Maldito, una y mil veces maldito ese sentimiento de temor. — Alguien hiciera algo tan arriesgado por un amigo... Eso me sorprende mucho... Soportar todo eso, y saber que probablemente dejarías de existir... No te dió... Miedo...

Para ser la primera vez que hablaban , era demasiado suelta al dirigirse a él. Eso lo cautivó, aún más, no solo su belleza sino esa manera tan propia de hablar — Bueno, la verdad no me detuve a pensar en mi muerte, realmente solo actúe, y es fácil decirte el porque, ellos son mi única familia. A todos los quiero, y después de lo que pasó, Marín me hizo recordar que una madre el mejor regalo que puede tener un ser humano. También tengo que darte las gracias a tí, por qué estuviste cuidándome...

—¿ Eso lo recuerdas?— Él solo asintió. —No tienes que agradecer nada. Solo quería ayudar...

—Es raro pero recuerdo todo lo que pasó cuando volví a ser un niño...—

— ¿Todo?— Fue entonces que él se dió cuenta que quizá el tema del como la encontró sería incómodo para ella, por lo que decidió cambiar de tema.

— Será mejor que bajes, acá arriba hace mucho frío.—

—Ire enseguida, gracias.— Ella también tubo una madre; hace mucho tiempo, pero la tubo, quizo seguir al chico pero tres metros antes de tocar el suelo se detuvo.

—Aioros ya quiero conocer a tu sobrino...— Un silencio sepulcral se apoderó de todos los presentes. — ¿Que ocurre?

—Milo... Sirius no... Está con vida... Lo que hiciste no pudo salvarlo, el falleció dentro del vientre de Marín...— Milo abrió sus gemas cobalto, de la impresión — No hemos podido localizar al culpable, puesto que no había nadie más que el demonio grifo, la rana y el gusano...— Arriba en el árbol Shaina conocía a la perfección de quién se trataba, a decir verdad le tenía cierto resentimiento, por qué ese imbécil le amenazó en muchas ocasiones con quitarle la vida a su hermana, si ella no lograba vencer a los oponentes que los de mayor rango le elegían. Lo utilizaban como un rastreador de presas, el que era capaz de meterse en las casas de sus víctimas sin ser detectado; Ese era Myu un demonio insecto. Una mariposa para ser exactos, una criatura bella, pero letal. Con un poder sumamente extraño, ya que consumía la energía de los infantes que aún no conocían el mundo exterior. En ocasiones podia enterrarse en el cuerpo de la madre y desde adentro extraer la energía del infante, con la ayuda de sus asquerosas sirvientes — A Marín se le indujo el parto, con las hierbas que Mayura posee, pero fue inútil, el niño ya estaba... Muerto... Le llamaron así por qué ese era el nombre de tu abuelo, es una forma de agradecerte lo que hiciste por él. — Milo no pudo contener las lágrimas, tenía entendido que sus amigos esperaban con ansias la llegada de su primogénito.

— Nos tendieron una trampa Milo, no fue culpa ni tuya, ni de nadie de nosotros, esos malditos sabían dónde y cómo atacar— Intervino Aioria — Nos parece curioso que supieran nuestra provisión exacta...

— Crees que alguno de nosotros esté trabajando para ellos— Dedujo Milo.

— De ser así y con el dolor en mi alma tendré que darle fin de la misma manera en que acabaría con uno de esos demonios— Todos sabían que Shura no se tocaba el corazón al momento de mandarlos al Tártaro. Aioros lo secundo y Saga asintió. Maestros, líderes, expertos en el ámbito de la guerra y tortura para con esas criaturas.

— Calma, muchachos, no creo que alguien nos engañe, todos aquí hemos sufrido perdidas a causa de esos malditos... Dejemos ese asunto por la paz y vayamos a descansar, al alba debemos regresar a la aldea, nuestra guardia va a comenzar y no creo que los otros quieran quedarse una noche más sin descanso — Opinó Ian, necesitaban descansar, el día había sido demasiado agitado. Shaina no bajó del árbol, se quedó ahí, observó como Shura y Saga montaban guardia. Hasta que la pesadez en sus párpados la guío al mundo de los sueños.

Los rayos de sol, jugueteaban con su bello y apacible rostro, indicándole que un nuevo día le daba la bienvenida, nuevamente emprenden el camino a Teegarden. Entre los poderosos árboles escuchan el cantar de las aves, pero un graznido llama la atención de Saga y Kanon; especialmente. Saga para de manera súbita, eleva su vista, buscando al dueño de ese sonido, similar al de un fénix, pero a diferencia de éste, es más agudo y más duradero. Kanon se agacha para tomar una roca, la lanza a los árboles y muchas aves salen volando. — No le hagas caso, a ese maldito pajarraco — Para Kanon esa ave no traía buenos augurios, recordaba haberle escuchado, hace unos años cuando aún era un pequeño.

— No puedo ignorar mi destino, hermano. — Fue lo último que dijo, y continuo con su camino. A lo largo del camino, Shaina se dedicó a observar sus movimientos y Milo hizo lo mismo pero sentado en ella. En su hermosa figura.

El camino de regreso fue más corto, hubieron pocas bromas, ya que todos habían escuchado a aquella ave. El ave del fin, considerada una mensajera de malos presagios, desgracias, dolor y oscuridad para los pobladores de las extensiones donde ella cantaba. Su plumaje de un negro intenso, de un tamaño temible, tanto que hasta el ave más temida, vuela temerosa al verle acercarse, se dice que se alimenta de carne en estado de putrefacción. En fin una criatura digna de temer, podría decirse que es aliada del mismo espíritu del mal o de la muerte.

Al llegar a Teegarden, Saga se dirige a la cabaña de la adivina de la aldea; la antigua Mayura. Dejando que sus amigos se reúnan con Shion y el Viejo Sabio, quiénes tienen una nueva misión para los jóvenes.

— Anciana Mayura — saluda desde afuera de la entrada.

— Entra pequeño...— Él obedece de inmediato, sin dejarlo articular palabra ella inicia la conversación — Haz escuchado, a lo que tanto le temes, sabes ya, que es lo que tienes que hacer.

— Creo saber, no estoy seguro... Hay dudas en mi corazón y en mi alma —

— Lo sé, pero no puedes arrepentirte de tu decisión, ademas Yuzuriha te dara buena descendencia, no hay tiempo para arrepentimientos, debes buscar a tu discípulo.— Sabía ella quien podría ser la causante de las interrogantes de Saga, aunque le doliere decirle que no tenía tiempo para dudas, tenía que animarlo a cumplir con lo que ya estaba estipulado en su destino.

— Mi hermano, sería un buen ...

— Tu hermano, tendrá un puesto asegurado, pero debido a su irresponsabilidad y falta de experiencia, no puede quedar él en tú lugar. Debes elegir a uno capaz de adquirir todos tus conocimientos. Saga elige con sabiduría. — Mayura había obtenido sus poderes tras perder, la movilidad en sus piernas, perdió el sentido de la vista; pero los dioses la premiaron con el don de la adivinación, durante muchos años, predijo triunfos y perdidas para los Teegardeanos, víctimas mortales y la forma en la que estos morirían, así como también lo que tenían que hacer para continuar con su legado. — Saga no desesperes aún tienes algo de tiempo... Toma, esto es algo que te ayudará con tu discípulo, no lo habrás hasta que estés seguro de quién será. Yo ya se quien es, pero quiero que tú corazón te guíe, así que escúchalo con atención... — Saga tomo el paquete entre sus manos, par luego hacer una reverencia y salir. Afuera lo esperaba Dilan..

—Saga que bueno que saliste, nos vamos a las tierras de roca y desierto.— No pidió más explicaciones, tenía un mal presentimiento. En ese instante Saga, Aioria y su hermano, Milo, y Dylan, cambiaron sus aspectos humanos a una forma más bestial.

Saga aumento su tamaño y musculatura, Aioria se transformo en un león gigantesco, Aioros, adquirió la forma de un Centauro. Milo, se posicionó sobre el suelo y sus manos se convirtieron en tenazas, de su tórax brotaron tres patas a cada extremo y su cabellera se extendió, formando así su poderosa cola, en la punta un aguijón, que con solo verlo despertaba terror en todo aquel que fuese su oponente. Dilan no cambio en gran manera, solo su piel se tornó de un color celeste tierno, y su cabello eran caudales de agua que nunca tocaban el suelo, al contrario regresaban al lugar de origen y formaban torbellinos, peligrosos. La velocidad con la que se desplazaban era similar a la del sonido. Llegaron a las tierras áridas; Shaina logro subir a la espalda de Aioria, llegó con ellos y de inmediato la batalla dió comienzo. El jefe de la Tribu, lloraba y pedía clemencia por su hija, quien combatía para salvar su vida, Shaina observó a la muchacha, iba sostenida de los hombros, mientras pateaba y gritaba, los chicos no pudieron hacer nada, así que ella tomo la iniciativa y subió a una formación rocosa, salto, logrando atrapar las piernas del demonio—¡ Aioria!— el mencionado escucho su llamado y corrió para atrapar a la chica en el aire evitando así que se golpeara.

Shaina, a pesar que llevaba una túnica , no se soltó, desestabilizo al demonio hasta que lo hizo caer en una extensión de bosque. Su sorpresa fue desagradable al ver al responsable del secuestrado — ¡Aiacos!— Sintió una corriente recorrer su cuerpo — Maldito!

— Shaina, que gusto me da verte— No ocultaba, su infinita felicidad, la había vuelto a encontrar — ¡Estás viva!—

— Por supuesto que sí, y no es gracias a tí — escupió con desdén. Él no paraba de observarla si siendo una demonio era hermosa, ahora siendo humana despertaba en él, el más grande deseo de amarla. No importaba que tan despiadado fuera, él también tenía un corazón, uno que latía fuertemente por ella. — ¿Por qué, Aiacos? ¿Acaso no cumplí yo todas tus fechorías? ¿Por qué no me mataste? Dime porque me torturas convirtiéndome en un humano. Un humano, maldita sea, un ser al que ¡Yo! Les hice daño. ¡Responde!—

Se acercó a ella y trató de tomar su rostro entre sus manos, pero ella lo rechazó, este acto lo lastimo, al igual que sus palabras — Shaina no digas eso, yo... No, no tenía opción. Y lo menos que quería era verte morir...

— Entonces, merezco una explicación —Aiacos respiró para calmar sus nervios.

— Hace tiempo cuando yo te rescate, lo hice, para que mis hermanos no acabarán con tu vida y la de Geist, te cuide, te entrené, hubieron ocasiones en las que fui muy duro contigo, pero eso te llevó a un nivel nunca antes alcanzado por una hembra...

— Mujer, animal, soy una mujer—

— ... Mujer... Pero lo hiciste. Cuando comenzaste a cambiar, cometí el peor error de mi vida... Yo me enamore de tí, de tu belleza, de tu delicadeza, de todo, toda tu me fascinaste... Cuando hablabas de encontrar a alguien, quien te diera la oportunidad de llevarte a Geist, la sola idea de dejar de verte me hería... Quise huir, en muchas ocasiones, quise dejar de estar siguiendo las órdenes de mi hermano, pero no lo hice, por qué tú me mantenías ahí , si yo me iba ellos te lastimarían, Tú, te convertiste en mi luz, en el oasis que llenaba mi vida de paz y tranquilidad, eras todo para mí, no pude evitar evidenciar lo que sentía y cuando mis hermanos se enteraron... Me pidieron asesinar...te — Shaina no daba crédito a lo que escuchaba — Fui, un desgraciado, un egoísta

— Eso es lo que eres después de todo eres un maldito Demonio!

— No quería matarte...

— Me mataste por dentro... Es lo mismo...

— Si ellos lo hacían, en este momento estarías muerta Shaina, entiende, por favor... Yo te amo...

— Tu no sabes lo que es amar a alguien... Me alejaste de mi hermana, de la única persona a la que yo amo, y a la que deseo proteger...

— No, debes de preocuparte por ella... Ella está casada conmigo eso le garantiza, su seguridad.— Este comentario la lleno de irá.

— Como dices— se abalanzó sobre él— Ella no está a salvó contigo!— intento golpearlo, pero sus manos fueron detenidas en el intento, trató de patearlo pero le fue imposible, con su fuerza sobrehumana la acercó a un árbol, ella lloraba de la furia que crecía minuto a minuto en su ser, y él no pudo contener el deseo y la besó, de una manera casi tierna. Ella logro zafarse de su agarre, aruñó su brazo haciendo retroceder, aprovecho su desconcierto para atacarlo, lo que molesto a Aiacos.— Eres un asqueroso, te odio.— Su fuerza no se comparaba con la de él.

Su instinto demoniaco salió a flote, perdiendo el control, también la atacó, trato de defenderse. —Shaina, perdóname, pero no podía tolerar la idea de que mis hermanos actuarán en tu contra, no fue la forma correcta de decirte lo que siento. Así que esta es mi oportunidad así quieras o no quieras oírme. Te amo, durante todos estos años tú eras la única razón por la que yo permanecí en ese infierno, eras la luz que guiaba mi maldita existencia, soy un idiota, un completo idiota. Te amo, soy un cobarde por no decirte antes lo que sentía, por qué sabía que yo, no soy lo que tú deseas. Una cosa más te diré, mi vida depende de tí. Mi vida está en tus manos, desde que... te hice mia — Le dijo estando sobre ella.

— Te odio, suéltame — los ojos del demonio se llenaron de rencor. Su agarre se intensificó, y ella al ser mas frágil, gimió más nunca de sus ojos una lágrima brotó, ella nunca lloraba en público. Aiacos la besó nuevamente, pero esta vez le desgarro el labio inferior, antes de que pudiera saborear el pequeño hilo de sangre que emanaba de la herida, algo lo golpeó, tan fuerte que fue a dar de lleno contra el tronco de un árbol. La bestia se posicionó delante de Shaina, si quitarle la vista de encima al demonio. Aiacos vió que los suyos habían disminuido en gran número, no tenía caso seguir luchando así que se retiró.

Saga volvió a transformar en humano.

— Te encuentras bien...— le tendió la mano para ayudarla a levantarse, pero ella no la aceptó.

— ¡NO TE METAS EN LO QUE NO TE LLAMAN SAGA, LO TENIA BAJO CONTROL! —

— Shaina... No seas estúpida, como puedes pretender, vencerlo eres una simple humana...no eres ni la mitad de fuerte que él

— Yo, se cuáles son sus puntos débiles —

— Eres una humana, débil, no tienes poderes, que se asemejen siquiera al de una bestia. No tienes salvación, acaso no recuerdas como te dejo ese mal nacido— ella no dijo nada— Shaina ¿ya olvidaste como te encontró Milo? Bien, te lo voy a recordar. ERAS UNA BASURA, UN DESPOJO HUMANO, NO TENIAS ESPERANZAS DE VIVIR, HUBIERAS MUERTO SI MILO NO LLEGABA Y TE SALVABA—Shaina le dió una bofetada a Saga.

—Callate imbécil!— Apretó sus labios para no llorar — es mi batalla no la tuya, y yo no les pedí que me salvarán

— No digas que puedes vencerlo, no pudiste hacerlo, siendo un demonio, que te hace pensar ...

— ¡Cállate!—

— Que siendo humana, puedes vencerlo... — Shaina no aguantó más y le dió una bofetada. Se llevó la mano a la zona afectada, y volvió a verla — Eras un DESPOJO HUMANO, no tenías esperanza...— y otra bofetada le giro nuevamente el rostro ...

— De...ja... Me, sola... lar...ga...te— dijo con la mandíbula tensa, pero si dejar escapar lágrimas de sus ojos. Saga, paso aún lado de ella, lo mejor era no insistir , estaba cegada, y el no la haria cambiar de opinión... Ella se quedó sola ahí, mientras el regresaba al a la Tribu Vulkano, para verificar que todo estuviera bien. Por lo menos lograron regresar a la hija del jefe, la señorita Helen, más casa eran un desastre, y el anciano quedó gravemente herido. Se quedarían ahí unos días, mientras arreglaban lo que había sido destruído.

— Shaina, ten te traje unas manzanas, creo recordar que te gustan— un sonriente Milo tendía una canasta llena de rojas y jugosas manzanas que el mismo había cortado.

— Gracias, no debiste, escuché que Saga te cargo de responsabilidades, no te distraigas por mí...

— Ah, pero no te preocupes por eso, es más hasta te traje unas flores, no sé si te gustan— eran las primeras flores que le regalaban y realmente le alegraron el día, no pudo ocultar su leve sonrisa, era un lindo detalle.

— Gracias... — La sonrisa del joven era sincera. Le era difícil aceptar que estando con el se sentía tranquila, todo el dolor y la angustia desaparecían. Sería porque él siempre le sacaba una sonrisa, ahora le había sorprendido con una linda flor púrpura, de tres pétalos.

— Es una orquídea, propia de estás tierras... Tengo que ir a ayudar, te veo luego — Milo se alejó dejándola pensar en todo lo que había pasado anteriormente. Le importaba poco lo que Saga pensara de ella y su actitud, hacía él.

En el centro de la Tribu, Aioros movía una tabla de madera que utilizarían para una reconstruir una casa; El joven arqueo no dejaba de ver a su amigo. Las dos maracas rojas en su cara lo tenían consternado, estaba seguro que no eran por vergüenza o algo parecido — Saga— el rubio no le respondió — Saga —

—¿Mh?—

— Parece que te haz vuelto alérgico a los mosquitos — sonrió amablemente.

/¿Mosquito? Esa mujer tiene la mano pesada/— No— y continuo arreglando más tablas.

— Fue muy dura la batalla, cierto.—

— No se cuál de las dos...

— ¿las dos?— Aioros no era conocedor de lo que sucedió con Shaina, razón por la cual mostró desconcierto.

Trató de explicar, pero el grito de Aioria freno ese intento — ¡SHAINA QUE FUERTE ERES!—

Saga y Aioros fueron a ver qué era la causa de tal sorpresa, al llegar vieron a Shaina cargando tres costales de arroz, los habitantes intentaron ayudarla pero ella se había negado rotundamente. Saga no creía lo que veía. Camino hacia ella obstaculizando su andar. Jamás en su vida había encontrado a una mujer tan obstinada, terca y testaruda. — ¿Que crees que haces?—

— Estoy ayudando ¿Que no es evidente?— lo rodeo y siguió su camino.

— Shaina, baja eso, ahora. Aún no están sanas tus heridas — Freno su andar de súbito, dejó caer la carga, y se jiro hacía él para encararlo.

Camino hasta él, acercándose peligrosamente hasta quedar a sentimientos de su rostro — ¿Quien te pidió opinión? — Shaina no le tenía miedo a nada, ni a nadie. De todas las bestias, ninguno se atrevía a refutarle algo a Saga, y esa mujer, lo estaba retando frente a todos. Ya era hora de dejar de aparentar ser una debilucha, era momento de volver a ser ella, la mujer fuerte y valiente que era, no tenía porque depender de poderes demoníacos, su escencia decidía en su interior.

Él lo supo entonces, ella sería a quien le transmitiría todos sus conocimientos, era exactamente lo que la antigua Mayura le comunicó.

En un prado alejado...

— Aiacos, ¿no trajiste la ofrenda de Vulkano?— Preguntó Minos quien dejaba de jugar con un anciano, lo dejo caer. Ya había absorbido su vida, ahora era un simple cascarón.— ¿Dónde está la virgen que te pedí?—

— Escapó — No diría que fue Shaina quien la ayudó.

— Estas perdiendo toque hermano, ¿Será que ya viene un descendiente? Jajaja — Escupió — Nah, no te preocupes, de todas maneras Radamanthys ya la ha ordenado a Myu registrar el área, veremos qué sorpresa nos encontramos. — Aiacos lo miro asqueado. Una preocupación crecía en su interior. — Que te preocupa, después de todo no creo que la única persona capaz de venceremos este aún con vida, ¿Cierto?¿Tu acabaste con ella, o no?—

— Si, ella está muerta— Tenía que mantener su farsa, por nada del mundo diría que aún estaba viva... Su única misión era y será proteger a la mujer que ama...

Continuará...

Gracias por continuar leyendo, se los agradezco mucho. Gracias por las ideas Y consejos , Beautyonly, Ivonne Galvn. Espero les guste este capítulo. Chicas debo darles las gracias por qué sin ustedes, sin su apoyo no pudiera continuar.