Capítulo 1: Y al final quedó Harry.


~ Y al final quedó Harry ~


Jueves, 31 de Octubre de 1991.

La oscura noche de Halloween se cierne sobre la humilde cabaña en el Valle de Godric, donde la tragedia aguarda su momento. Lord Voldemort, el malévolo señor oscuro, avanza con determinación hacia su objetivo: acabar con la vida del bebé Harry Potter, creyendo que él es el niño de la profecía destinado a ser su más grande enemigo.

La brisa helada de la noche corta el aire mientras las hojas secas crujen bajo los pies de Voldemort. La Luna, oculta detrás de espesas nubes, solo logra arrojar pálidos destellos sobre el valle, envolviéndolo en una penumbra misteriosa. El ambiente se carga de un aura ominosa, anticipando la tragedia que se avecina.

En la cabaña, James y Lily Potter se aferran a esos preciosos momentos juntos con su hijo Harry. Sus risas llenan la habitación, y el amor que se profesan es palpable en cada gesto y mirada. Pero, aunque disfrutan de esa calidez familiar, también sienten la inquietud del mundo exterior, donde el mal acecha en las sombras.

James mira fijamente por la ventana, sus ojos se entrecierran en una mezcla de determinación y miedo. Sabe que algo terrible se acerca, y su corazón late desbocado, como si tratara de escapar de su pecho. Sus pensamientos se agolpan en su mente, preguntándose cómo proteger a su familia, cómo enfrentar al destino que se les avecina.

Lily también siente el peso de la incertidumbre. Aunque intenta mantenerse fuerte, no puede evitar que una sensación de angustia la invada. Acaricia la suave mejilla de Harry con ternura mientras lo abraza contra su pecho. En ese gesto maternal, se refleja su amor incondicional por su hijo, pero también el temor de perderlo.

En medio de la oscuridad, un murmullo de voces inquietas invade la mente de Voldemort. Su obsesión por la profecía lo consume, alimentando su ego y su deseo de eliminar cualquier amenaza que se atreva a desafiarlo. A cada paso que da, su confianza se afianza, y su sed de poder lo impulsa a seguir adelante. Recordando por momentos, aquellos extractos inquietantes de la profecía que Severus Snape, uno de sus leales mortifagos, le relato tiempo atrás…

"El único con el poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca... Nacido de aquellos que lo han desafiado tres veces, nacido cuando el séptimo mes muere... y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Oscuro no conoce... "

Cuando finalmente llega a la entrada de la cabaña, la atmósfera cambia drásticamente. La calidez y la alegría se desvanecen, reemplazadas por una intensa hostilidad. Su mirada fría se posa en la puerta, mientras sus labios esbozan una sonrisa siniestra. Sabe que ha llegado el momento de cumplir su malévolo cometido. Y de librarse de cualquier futuro foco de adversidad.

Mientras tanto, la mirada de James se enfoca por ultima vez en la ventana, y su corazón se acelera al ver un aura de oscuridad inconfundible en la entrada de su hogar. La traición parece haber sido inevitable, y James entiende que Voldemort ha descubierto su paradero. Peter Pettigrew, uno de sus mejores amigos y casi un hermano, los había traicionado y vendido al Señor Tenebroso.

James: "¡Lily, toma a Harry y corre! ¡Es él! ¡Yo lo detendré!" – Advierte con urgencia James. Y en un acto desesperado, decide enfrentar a Voldemort para darle tiempo a Lily y Harry de escapar. Sus ojos reflejan la determinación de proteger a su familia, aunque eso signifique enfrentarse al mismísimo Señor Tenebroso. Su corazón late con fuerza mientras se prepara para el enfrentamiento.

La valiente decisión de James no se basa solo en proteger a su familia, sino también en enfrentar al Señor Tenebroso para ganar tiempo. Voldemort entra en la cabaña, y con implacable frialdad, acaba con la vida de James, dejándolo sin oportunidad de defenderse. La promesa de un esposo y padre amoroso, de proteger a su familia, se rompe en un instante. Y sus ojos que alguna vez fueron de un avellana brillante y travieso, miran sin vida hacia la nada.

Lily, por otro lado, siente cómo su cuerpo se estremece de miedo, pero también de valentía. Con Harry en brazos, se dirige a la habitación del niño y desencadena las llamas sagradas de su Sacred Gear, Incinerate Anthem. El fuego purpura la rodea, y aunque está asustada, no duda en proteger a su hijo con todo su ser.

Lily: "Mami te ama, ¿sí? Mami te ama…" – recita una y otra vez Lily al bebé Harry que se encuentra llorando por el miedo, ella también entrando en llanto al saber el cruel destino de su amado esposo, James.

La tensión se eleva mientras Voldemort avanza hacia la habitación donde se resguardan madre e hijo. Las llamas purpuras danzan con un aura sobrenatural, y el sonido de sus crepitantes se mezcla con los sollozos ahogados de Lily y Harry. El aire se siente denso, cargado de emociones encontradas y temor a lo desconocido.

Con cada paso que da Voldemort, un escalofrío recorre el ambiente, presagiando el terror que se desencadenará. Hasta que finalmente llega a la habitación y Voldemort avanza donde se encuentran Lily y Harry, pero se encuentra con un muro de llamas sagradas purpuras generadas por el Sacred Gear de Lily, Incinerate Anthem, que la rodea a ella y al bebé. Sus llamas sagradas de color púrpura envuelven a Lily y a Harry, formando una barrera ardiente de protección.

Voldemort, al acercarse, exige que Lily se aparte.

Lord Voldemort: "Hazte a un lado, niña tonta... ¡hazlo ahora!"

Voldemort, desprovisto de empatía y misericordia, exige a Lily que se aparte una y otra vez. Pero Lily se mantiene firme, movida por un amor maternal indomable, dispuesta a dar su vida para proteger a su hijo. Aunque sus manos tiemblan, protege a Harry, que estaba detrás de ella, con resolución.

La incertidumbre y el miedo se reflejan en los ojos verdes de Lily mientras recita incantaciones en medio de las llamas. Sabe que está en peligro, pero su determinación es más fuerte. Cada palabra que pronuncia es un acto de amor y sacrificio por Harry. El amor de Lily por su hijo y su determinación para protegerlo superan el miedo a la muerte. Sin ceder, ella contraataca valientemente a Voldemort con las llamas sagradas de su Sacred Gear, Incinerate Anthem.

No obstante, el Señor Oscuro es un mago poderoso y logra repeler temporalmente las llamas con un hechizo, amenazando a Lily para que se aparte una vez más. Pero ella se mantiene firme en su posición, decidida a proteger a su hijo a toda costa y hasta las últimas consecuencias.

Lily: "¡No Harry, no Harry, por favor no Harry!"

Lord Voldemort: "¡Esta es tu última oportunidad! Hazte a un lado... ¡hazlo ahora! ¡O pagarás!" – Voldemort, a pesar de su ego, no es ajeno al temor que le produce Lily y su persistencia. En un instante de duda, cuestiona la posibilidad de que la profecía sea cierta. Pero rápidamente ahoga esos pensamientos en su sed de poder, negándose a ser vencido por una simple mujer.

El aire vibra con la tensión mientras los segundos parecen eternos. El choque entre ellos se hace palpable, y el destino de Harry pende de un hilo.

Y Voldemort… finalmente asesina a sangre fría a Lily, el corazón de todos se rompe en pedazos. El rugido de las llamas se convierte en un lamento doloroso. La desesperación, que se había apoderado de Lily mientras intentaba proteger a su bebé con su último aliento, llevó a los limites la paciencia de Lord Voldemort quien decidió terminar instantáneamente la vida de Lily Potter haciendo uso de la maldición asesina. La madre se desploma en el suelo, sus ojos verdes, tan similares a los de Harry, quedan inmóviles, llevándose consigo el brillo de la vida.

El mar de llamas purpuras que anteriormente rodeaba protectoramente a Lily y Harry, desaparece sin más… El resplandor purpura de las llamas sagradas se desvanece con la vida de Lily, dejando solo el silencio y la desolación en la cabaña.

Una vez que la asesina, Voldemort se prepara para matar sin contemplación alguna al infante que tiene en frente. Nada lo detiene, en un ser tan lleno de oscuridad y maldad no queda ni un atisbo de misericordia hacia el niño. Lord Voldemort, sintiéndose realizado, sabiendo que logró evadir la profecía, y con gran júbilo, apunta la varita hacia el niño y recita la maldición asesina para acabar con su vida de una buena vez y al ser lanzada, sucede lo impensable.

En el momento en que Voldemort apunta la varita hacia el bebé Harry, el aire se carga de electricidad. Los latidos del corazón de Harry son audibles, como un tambor retumbante de inocencia y esperanza en medio de la oscuridad.

Sin que nadie se hubiese percatado, al final de la vida de Lily, por unos breves momentos, el Sacred Gear, Incinerate Anthem, alcanzó su "Balance Breaker" por primera y única vez. Un poder desencadenado por el desesperado deseo de Lily de salvar a su hijo. Ahora capaz de cumplir su último deseo. Aceptando un último precio máximo, la vida de Lily Potter. En ese momento, las llamas sagradas se vuelven más intensas, envolviendo al bebé Harry y a Voldemort en un torbellino de emociones y magia.

Las llamas esmeraldas arden con un fulgor arrollador, y un coro misterioso resuena en el aire. El sonido de la maldición asesina de Voldemort se mezcla con el crepitar de las llamas, creando una sinfonía de destrucción y redención. Surgieron para ir en contra del destino, para ir en contra del destino queriendo escribir la muerte de su hijo, si incluso le costase la vida, Lily había decidido pagar el precio máximo.

Harry, ajeno a la magnitud de lo que está ocurriendo, solo siente el calor reconfortante del fuego que lo rodea. Es como si una presencia protectora lo abrazara, disipando sus miedos y otorgándole la fuerza necesaria para sobrevivir, creyendo en su inocencia infantil, que eran los brazos de su madre rodeándolo.

Voldemort, confundido y enfurecido, lucha por mantener el control. Pero es inútil. Pero el "Balance Breaker" de Incinerate Anthem, surgiendo desde el difunto cuerpo de Lily, se transforma en un gran torbellino de llamas sagradas de color esmeralda, el mismo color de los ojos de Lily y que Harry ha heredado. Este misterioso y poderoso torbellino consume la maldición asesina de Voldemort y la magia de Lily, intensificada a través del sacrificio y del Sacred Gear, se ha vuelto más poderosa que nunca, golpeando e incinerando con ferviente voluntad el cuerpo del malvado señor oscuro, Lord Voldemort, matándolo, y conduciendo a su alma completamente inestable fuera de las cenizas que quedaron de su cuerpo.

El tiempo parece detenerse mientras la tragedia se despliega en el interior de la cabaña. Cada segundo es una eternidad, cada latido del corazón es un eco del vacío que se encuentra ahora en el lugar.

Cuando las llamas finalmente se desvanecen, el silencio reina en la cabaña. El "Balance Breaker" de Incinerate Anthem cumple su propósito y se desvanece, asegurando que nunca más haya otro portador de este Sacred Gear en el mundo sobrenatural. Quedando solo el bebé Harry, que ahora lleva una cicatriz en forma de rayo en la frente, símbolo de la noche en que su destino cambió para siempre.

Y… El silencio absoluto lo invade todo, solo roto por los sollozos ahogados de un bebé que no puede comprender la tragedia que acaba de ocurrir. Un pequeño y huérfano Harry queda desconcertado y sin comprender lo que acaba de suceder. Su futuro es incierto, y el peso de ser el único testigo y sobreviviente de la tragedia que acabó con sus padres cae sobre sus frágiles hombros. Un bebé inocente, destinado a un destino incierto.

Las luces en la cabaña se han apagado, y solo las estrellas lejanas son testigos silenciosos de lo que ha ocurrido en esta fatídica noche. El Valle de Godric ha sido testigo de una tragedia que marcará la historia del mundo mágico para siempre.

Harry, sin comprender la magnitud de lo ocurrido, llora en brazos de su madre ya sin vida. Sus ojos reflejan la confusión y la inocencia de un bebé que no puede entender la tragedia que acaba de presenciar.