Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.

Sé que dije que este sería el último capítulo, pero salió demasiado largo, por lo que lo partí en dos. Esta sería la primera parte, la segunda la subiré enseguida, así no tendrán que esperar días.


CAPITULO 10

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Sasuke frunció el ceño. No permitiría que sucediera otra vez. ¡Esta vez sería la última!

Madara se carcajeó por completo. – ¿De verdad crees que pueden detener el ciclo? – pregunta retórica – No sé de dónde han sacado tanta confianza

Ninguno de los dos hizo por responder. Se encontraban concentrados en sus movimientos.

Madara respiró. – Lástima que en verdad sea la última vez

Los ojos de Sasuke y de Naruto se agrandaron.

- ¿Qué dices? – preguntó Naruto

Madara se deleitaba con los rostros de esos jóvenes demonios, si algo le causaba placer era arrebatar las esperanzas humanas y ellos, prácticamente eran eso.

- Si aun no lo han entendido, entonces no vale la pena explicárselos

- ¡Deja de joder! – gritó colérico Naruto

Naruto se lanzó contra él, dispuesto a atestarle un golpe, pero antes de que siquiera pudiera abarcar la mitad de su camino, Madara alzó su mano y tronó sus dedos. Naruto enseguida se detuvo, cayó de rodillas al suelo, en medio del dolor. Se sujetaba la cabeza con fuerza y gritaba fuertemente. Se retorcía cuando Sasuke llegó a su lado.

- ¡Naruto! – le gritaba, pero no había respuesta por parte de su amigo - ¡Bastardo! ¡Déjalo en paz! – le gritó frenéticamente a Madara

Sasuke reconocía ese ataque. Lo había usado contra su hermano Itachi cuando quería que lo matara.

Un segundo, pensó Sasuke.

Miró a Naruto y tuvo que esquivar el golpe rápidamente, alejándose de él de un solo brinco.

- Naruto, soy yo – le dijo, pero el zorro no lo escuchaba, estaba bajo el efecto de trance que Madara le había impuesto

- Mierda – gruñó entre dientes - ¡Déjalo en paz! – le gritó nuevamente a Madara

- Creo que eso no será posible – le respondió – Pero no te preocupes, necesito a ambos con vida, así que no los mataré, por el momento – sonrió

¿Mantenernos con vida?

Sasuke no podía pensar mucho, ya que Naruto se abalanzó contra él. Tenía activada la última fase por lo que le estaba costando un poco de trabajo mantener el ritmo de la pelea; por otra parte, con el que estaba luchando era su amigo de toda la vida, no quería hacerle daño, por lo cual, Sasuke no mantenía el mangekyo sharingan activado.

- Tsk, maldición – dijo tras recuperarse de un golpe certero - ¡Naruto! ¡Soy yo! – volvió a gritarle

Pero las palabras fueron en vano, Naruto no podía escucharlo.

- Sabes mejor que nadie que intentarlo no es de gran ayuda – le comentó Madara

Sasuke frunció el ceño. – Bastardo

El azabache se levantó aguantando el dolor. Cerró y abrió los ojos rápidamente.

- Así que ya te pondrás serio – escuchó a Madara decir, pues Sasuke había activado el mangekyo sharingan

Es la única forma¸ se repetía en su cabeza. Es la única forma de pararlo.

Naruto hacía ruidos extraños. Dentro de él, luchaba por conservar la poca cordura que le quedaba. Trataba de controlar su cuerpo, pero Madara era más fuerte. Tenía que hacer algo o dañaría a Sasuke.

- S-Sasuk-ke… - pronunció entrecortadamente el zorro

- Naruto – dijo con asombro, dentro de él, el alivio llegó, pues su amigo no se había ido totalmente

- V-Vete-e… h-huye… - Naruto movía la cabeza de forma extraña, como resistiendo la tortura

- No – dijo firme Sasuke – Te ayudaré, lo prometo

- N-No… v-vete..e… - Naruto trataba de hacerlo entender que tenía que salir de allí antes de que lo matara.

Sentía que no podía controlar su cuerpo mucho tiempo más. – S-Sasu-uke…ee…

Rápido o será demasiado tarde.

Sasuke lo miraba seriamente, él no iba a ir a ninguna parte. Estaba preparado para todo, sólo esperaba que Sakura lo perdonara si esto salía mal.

- ¡Vete-e..! – gritó fuera de sí

Por el cuerpo de Naruto se fueron extendiendo manchas negras, su aura también se volvió negra.

La marca del Rey

Naruto lanzó un alarido bastante ensordecedor, provocó que Sasuke se tapara los oídos ante semejante sonido y en un segundo, el zorro se lanzaba al ataque.

Sasuke solamente alzó su katana frente a él, esperando que Naruto le diera de lleno.

No dañaría a su mejor amigo

Sasuke observó como un puño emergía a su costado, estampándose directamente en el rostro de Naruto, como estaba bastante cerca pudo escuchar algunos huesos crujir.

Naruto salió volando hacia el lado contrario, llevándose algunos árboles consigo, provocando un gran alboroto entre los animales que se encontraban cerca.

Sasuke tardó unos segundos en comprender. ¿Qué? Miró a su costado y grande fue su sorpresa al ver una pequeña figura humana de cabello rosado. Tenía aún el puño levantando y su mirada estaba llena de determinación.

- Sakura – pronunció Sasuke

Ella lo miró y lo abrazó enseguida, Sasuke correspondió aun con la sorpresa al margen. Gran parte de él respiraba aliviado porque creyó por un momento que la había perdido.

- Sasuke – dijo Sakura separándose de él con lágrimas en los ojos

- Qué bueno que estás bien – le dijo y la besó

Sakura correspondió con vehemencia. Al fin estaba a su lado.

- Te amo – dijo Sasuke cuando el beso terminó

Unieron sus frentes tratando de mantenerse unidos. – Yo…

- ¡Por favor, me harán vomitar! – interrumpió Madara con asco

Sasuke lo miró con el ceño fruncido, colocó detrás de él a Sakura.

- Nunca pensé que fueras tan estúpida – dijo Madara – Pero veo que los humanos nunca me decepcionan – tanto Sasuke como Sakura se mantenían en alerta – Sí, esto funcionará. Te mataré primero y después, siguen ellos dos – señaló a Sasuke y al que se encontraba todavía tirado en el suelo

- No la tocarás – dijo Sasuke con odio en la voz, reactivando el mangekyo sharingan y el susano

- Sasuke, tengo que decirte algo – le dijo Sakura quedamente

- Después – le respondió

- No, tiene que ser ahora – insistió

Sasuke se encontraba fastidiado. – Te dije que…

- Escúchala Sasuke – le dijo Madara – Creo que te interesará – Sasuke seguía mirándole con desconfianza

- ¿Qué es? – le preguntó a Sakura sin perder de vista a Madara

- Sobre el plan de Madara – y sólo entonces, Sasuke se volteó mirando a Sakura por completo

- ¿Qué?

- Te dije que te interesaría – dijo Madara sonriendo con arrogancia

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- El propósito de Madara es vivir eternamente

Sakura estaba en silencio, procesando las palabras de Itachi.

- Hace mucho tiempo, los demonios dominaban estas tierras. Ellos poseían todo el poder necesario para someter a cualquier raza. Los Dioses al ver las atrocidades que cometían, decidieron que ya era suficiente, así que mandaron a una raza especial de humanos, los celestiales, como aliados para poner fin al reinado de terror de los demonios. Con esta nueva unión lograron hacer estragos entre la raza demoniaca, a tal punto, que sólo quedaban unos pocos en existencia. Los clanes más fuertes.

- Los Uchiha – dijo Sakura. Itachi asintió

- Y los Senju. Con la raza demoniaca al margen, el mundo pudo vivir pacíficamente durante algunos siglos. Los Dioses le dieron opción a los celestiales de regresar a donde pertenecían o quedarse en la tierra, muchos tomaron la oferta de permanecer aquí. Es por eso que, con el paso del tiempo, nuevos miembros nacieron, una nueva generación se estaba formando, mucho más poderosa que la anterior.

Sakura asintió.

- Con las generaciones de sangre nueva surgieron otros problemas y eso fue… - Itachi guardó silencio un momento

- Se mezclaron, ¿no es cierto? – mencionó Sakura con tal seguridad, que por un momento Itachi pensó que ya sabía la historia

- Así es – confirmó – Estos nuevos seres de sangre nueva se mezclaron con la raza demoniaca y así, nació una nueva raza de demonios, capaz de controlar el chakra de los celestiales, aumentando cien veces sus poderes demoniacos, en otras palabras, se crearon los demonios que por siglos han dominado la tierra bajo las sombras y uno de ellos es…

- Madara Uchiha

Itachi asintió. – Madara Uchiha demostró ser un excepcional demonio, no solamente en combate cuerpo a cuerpo, sino demostrando sus extraordinarias habilidades en el uso del sharingan, nadie le igualaba. Fue entonces, que el Rey Demonio del momento lo nombró su sucesor. Pero, como hace unos momentos te mostré, nosotros no somos…

- …Inmortales

- Así es, tanto nosotros como los celestiales, como cualquier humano tenemos límite de vida y un día, Madara lo descubrió de la peor manera. Después de siglos de estar planeando un ataque, reabasteciéndose de nuevas tropas, pensó que era momento de atacar nuevamente para tomar el total control de la tierra. Los primeros celestiales ya estaban extintos, sólo quedaban los descendientes, los cuales, no eran rivales para Madara Uchiha, así que, sin previo aviso, comenzó la segunda guerra de la historia. Las masacres por parte de los demonios eran brutales, por un momento, los demonios ganarían, pero, fue entonces que aparecieron dos clanes. Dos poderosos clanes que le hicieron frente y casi envían a Madara a la tumba.

- ¿Quiénes eran? – preguntó Sakura intrigada por la nueva información que se le estaba revelando

- Los clanes eran Hyuga – Sakura se sorprendió al escuchar esto, era el clan de Hinata – Y el clan Haruno – ella se quedó pasmada al escuchar lo último

- ¿Qué?

- Sí Sakura, tu familia ancestral fue clave para derrotar al clan demoniaco, al clan Uchiha

Sentía que la cabeza comenzaba a darle vueltas. ¿Su familia luchó contra demonios?

- Eso no es posible. Mis padres jamás me comentaron de algo así. ¡Nadie comentó algo de los demonios!

- Entiendo tu confusión – Itachi permanecía inmutable – Y la razón por la que quisieron olvidar ese detalle fue por la maldición

Sakura frunció el ceño. - ¿La maldición? – él asintió - ¿La maldición de Sasuke y mía? ¿Qué tiene que ver eso? – su confusión no paraba de aumentar

- Sé que es mucha información para procesar en poco tiempo, pero trata de entender Sakura. En esa batalla, los clanes descendientes de los celestiales no solamente lograron derrotar al clan Uchiha con su fuerza, sino también por fuerzas interiores

- ¿Quieres decir que…? ¿Qué…?

- Un traidor los ayudó – Sakura había caído en cuenta

- Ese traidor fue…

- Fue Sasuke Uchiha

Esa revelación logró mover todo su interior.

- ¿Qué? ¿Por qué haría eso? No tiene sentido. ¡Era su familia! – comenzó a hablar alteradamente

- Sasuke traicionó a los suyos por alguien. Alguien que le enseñó que ser demonio iba mucho más allá de sólo matar por placer

Sakura lo miró con una expresión de no querer creer sus palabras.

- Esa persona, fuiste tú Sakura – ella negó con la cabeza – Tú le enseñaste el valor de la vida

- ¡Eso no puede ser! ¡¿Por qué no lo recuerdo?! ¡Me has mostrado muchas vidas pasadas, pero no esa! ¡No el origen! ¡No lo recuerdo! – Sakura comenzó a alterarse demasiado

- Lo sé, cálmate – dijo sujetándola de los hombros – Lo sé, no era momento de mostrártela, hasta que supieras toda la historia. Prometo mostrártela después.

Después, ¿para qué? No tenía sentido, pero Sakura no replicó, dejó que siguiera hablando.

- En esa batalla, el clan demoniaco cayó. Al principio, ningún demonio entendió porque, siglos de planeación para que dos simples clanes los derrotaran fácilmente, no tenía sentido. Pero cuando se descubrió todo, no solamente Madara estaba fúrico, sino todos los demás demonios, incluidos los clanes dominantes, incluidos mis padres – Itachi habló con pesar – Cuando descubrieron todo, repudiaron a Sasuke y a todo aquel que le ayudó en ese cometido

- ¿Te refieres a Naruto?

Itachi asintió. – Y a mí

- ¿Tú? – preguntó bastante sorprendida

- Sí, yo… ya no soportaba la idea de vivir por más tiempo de esa manera. Yo, también cambié mi forma de ver el mundo

Sakura no preguntó más, pero estaba intrigada por saber qué fue lo que le pasó o quien fue la que le enseñó esa nueva visión del mundo. Estaba segura que después lo averiguaría.

- Así que, en esa batalla, Madara resultó gravemente herido, casi al borde de la muerte y descubrir que Sasuke ocasionó eso lo puso fuera de sí. Utilizó toda la energía que le quedaba para hacer la maldición que lo afectaría a él y al resto de sus ayudantes por generaciones.

- ¿Y…?

- Tu familia también te odio Sakura – se admiró de eso, pero Sakura entendió porque – al saber que querías a un demonio a tu lado, te abandonaron, te dejaron de lado, así que no intervinieron cuando Madara te maldijo. Tú y mi hermano estaban solos – Sakura pudo distinguir cierto tono de tristeza en esas palabras – Yo no pude ayudar mucho

Sakura lo entendió

- En esa ocasión, todos nosotros acabamos muertos – a Sakura se le revolvió el estómago en pensar como habían sido sus muertes – Después de eso, los demonios tuvieron que volver a vivir en las sombras, pues sus números se habían reducido nuevamente y esta vez, no tenían forma de hacerlos crecer con tanta rapidez, pues gracias a los clanes descendientes de los celestiales no podían volver a pisar la superficie. Al menos no en el tiempo inmediato.

Para este punto, Sakura no lograba comprender que tenía que ver con ellos la vida eterna que anhelaba Madara, pero esa incógnita la respondió Itachi segundos después.

- Madara tardó mucho tiempo en recuperarse. La maldición lo había dejado en peores condiciones que la misma batalla, por un instante, Madara Uchiha dejaría este mundo, pero fue gracias a los esfuerzos de todos los clanes principales y en especial de un demonio desquiciado*, que logró sobrevivir, aunque por lo menos tardó un siglo en recuperarse. Y fue gracias a ese demonio, que Madara se obsesionó con la vida eterna, pues no aceptaba que él, con su gran poder, fuera susceptible a la muerte como cualquier mundano. Así que los próximos años, estando en rehabilitación, dedicó todo su tiempo en encontrar la solución a ese problema y un día lo hizo.

Sakura abrió desmesuradamente los ojos. - ¡¿De verdad encontró la solución a la muerte?!

- Sí – Itachi no parecía muy sorprendido a esto – De hecho, la respuesta venía en la misma creación

- ¿Qué? – Sakura lucía confundida

- En los primeros, se dice que los primeros demonios, los primeros celestiales eran invencibles, su poder casi igualaba al de los Dioses, por lo mismo, los Dioses trataron de extinguirlos, pues nadie se comparaba con ellos. Los primeros contraatacaron, pero lamentablemente perdieron la batalla. La solución de los Dioses fue quitarles algo de sus poderes para que no se les ocurriera volver a "revelarse", también, les borraron la memoria, para que no recordaran nada de esto. Para que no recordaran, que, desde el inicio, ellos estaban a un paso de ser seres inmortales

- ¿De verdad? Es decir, ¿qué les faltaba para ser completamente inmortales?

- Absorber todos los poderes existentes de todas las razas sobrevivientes

Que locura.

- ¿Quieres decir que…?

- Los primeros demonios tenían que absorber los poderes de los primeros celestiales, para que, de esa forma, mezclados, alcanzaran el poder divino y pudieron estar lado a lado con los Dioses

- Eso fue lo que no permitieron los Dioses – Itachi asintió

- Sí, los primeros se dieron cuenta demasiado tarde de eso, ellos creían que los Dioses querían exterminarlos únicamente por su poder físico, pero no era así, era porque si descubrían esta manera de ser inmortal, nuevas matanzas se llevarían a cabo y, el lugar de los Dioses estaría en peligro

Carajo. Sakura necesitaba un momento para entender mejor esta situación. Todo se remontaba a miles de años atrás, ¿Quién lo diría?

- Pero aguarda, hay algo que no entiendo. Si todo eso se remota a los primeros y les borraron la memoria, ¿cómo es que Madara encontró eso? ¿Cómo es que tú lo sabes? – esas preguntas estaban dando vueltas en la cabeza de Sakura

Itachi suspiró. – Francamente, no lo sé

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que no lo sabes, Itachi?!

- Perdóname – se disculpó – Pero sólo sé que Madara se enteró de esa información y planea usarla para alcanzar la eternidad

Sakura se quedó callada. De nada servía ahora tratar de averiguar como el Rey de los Demonios descubrió eso. Lo importante era que ya lo sabía y tenían que detenerlo, pues se imaginaba su final y el de todos, si ese lunático vivía eternamente.

- Bueno, está bien – comentó más tranquila – Si Madara necesita el poder de los primeros celestiales para alcanzar la vida eterna, entonces, ¿qué cojones nosotros pintamos en todo eso?

- Como dije, los primeros yacen muertos – ella asintió – pero, aún quedan algunos que portan sangre directa

Esta revelación plasmó una enorme sorpresa en el rostro de la pelirrosa. Unió las piezas del rompecabezas, entonces…

- Sasuke – susurró con la mirada pérdida

- Sí, Sasuke, Naruto, Hinata y tú. A este punto, ya tiene la sangre de uno de ellos – Sakura lo enfocó rápidamente, las lágrimas acudieron a sus ojos, pues Hinata dio su vida para protegerla a ella – Necesita la sangre de los 4 descendientes de los primeros para completar su plan

- ¿Estás seguro que nosotros…? – Se limpió unas cuantas lágrimas que caían por sus mejillas

- Estoy seguro. Si bien, la maldición sólo fue un castigo inicial por casi acabar con su vida, con el tiempo comprendió que necesitaba que despertaran la sangre ancestral para poder absorber sus poderes

- Bonito forma de decir que quiere matarnos y comernos

Itachi se alzó de hombros. Sakura se dio cuenta de algo. - ¿Cómo que despertar la sangre ancestral? – preguntó frunciendo el ceño

- Actualmente si matas a un demonio promedio, absorbes su poder promedio al comerlo, pero si mataras a un descendiente directo de los primeros, absorberías los poderes originales, es decir, despertarías los primeros chakras, los primeros jutsus. En ese momento, Madara simplemente estaba maldiciendo a unos chicos simples, pero no lo eran, ni siquiera ellos mismos sabían que eran herederos directos de los primeros, es decir, ustedes eran…

- Reencarnaciones – pronunció atónita

Itachi asintió. – Sí, ustedes son las reencarnaciones de los primeros.

Esta vez, Sakura cayó de rodillas al suelo, las piernas no le respondían. ¿Ella… todos… eran ancestrales?

- Si son las reencarnaciones y despiertan la sangre ancestral, Madara los mataría y adquiría los poderes originales, tanto demoniacos como celestiales. Sería…

- Inmortal – Itachi asintió

- ¿Pero…? ¿P-pero de que poderes hablas? Tal vez los demás los tengan – dijo recordando que Naruto y Sasuke eran demonios y tal vez Hinata, por la demostración que había hecho en el castillo – pero yo sólo soy una simple humana. Jamás he poseído ningún chakra o hecho algún jutsu. ¡Soy normal! ¡Yo no puedo hacer nada de eso!

- Te equivocas – la cortó Itachi – Si tienes el poder, pero se encuentra dormido. Para despertar el poder ancestral se dice que el sujeto en cuestión tiene que pasar por una serie de sucesos particulares – Sakura lo escuchaba atentamente – Los demás, Naruto, Hinata, incluso Sasuke, a este punto, ya los pasaron. Todos excepto tú.

Sakura bajó la mirada. Trataba de recordar que suceso importante había pasado para que lograran ese despertar.

- Todos son diferentes – dijo Itachi, respondiendo parcialmente las preguntas mentales de Sakura – En el caso de Naruto fue la muerte de Hinata, en el caso de Sasuke fue mi muerte – Sakura lo miró con atención – Tienen que ser sometidos a una presión incontrolable para que la sangre se active y combinado con sus poderes actuales, puedan despertar la energía de los primeros. Sasuke ya despertó la última fase del sharingan. Naruto ya activó el nueve colas y Hinata – guardó un pequeño silencio al hablar de ella – Hinata activó su byakugan al mismo tiempo que activó la sangre demoniaca de Naruto

- ¿Qué?

- Como he dicho, si matas un demonio y lo comes, adquieres sus poderes, pero si sólo bebes su sangre, adquieres parcialmente algún poder del demonio. Naruto, en alguna vida pasada, le dio de beber su sangre a Hinata, para protegerla cuando llegara el momento

- Es por eso que cuando me protegió en el castillo, se convirtió un poco en…

- Demonio, sí. En esta vida, ella ya domina el arte demoniaco que le proporcionó Naruto. Es por eso… creí que, en esta vida, ella lograría salvarse, pero no fue así.

Sakura quedó pensativa, segundos después alzó la mirada directamente a Itachi.

- Sí – contestó. Sakura no dejaba de sorprenderse ante la agilidad que tenía Itachi para saber las cosas, incluso antes de decirlas – Sasuke también te ha dado su sangre

- Pero, no lo recuerdo – dijo un poco insegura

- Es porque te empeñas en olvidar – de todas las respuestas, esa no la esperaba – Una parte de ti, quiere creer todo esto, la historia, el amor de Sasuke hacia ti, pero otra, se empeña en repetirte que todo esto es una locura, un sueño del cual quieres despertar. Es uno de los motivos, por el cual no logras recordar todas las vidas pasadas, Sakura. Pero tienes que confiar en mí, en Sasuke, tienes que confiar en ti misma. En el poder que guardas y del que estoy seguro que utilizaras inteligentemente – dijo colocando su mano en el pecho de Sakura, sintiendo su latir acelerado

- ¿Y si fallo? ¿Y si no logro despertar lo que sea a tiempo?

- Tranquila, lo lograrás

- ¿Cómo lo sabes?

- Como dije, cuando la presión esté en su máximo punto, se activará de inmediato. Por el momento, sólo debes confiar en ti – la mirada que le dedicó Itachi la reconfortó sorpresivamente

De pronto, Sakura quedó seria. – Tengo otra pregunta

Itachi la miraba con curiosidad.

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Sasuke no podía creer lo que Sakura le acaba de contar rápidamente. Los primeros, las guerras, su traición por amor, la maldición, todo.

Todo era una enorme bola de nieve que seguía agrandándose a cada paso, sin posibilidad de detenerla.

A unos metros de ellos, Madara los observaba divertidos. Nunca pensó que ese mocoso arrogante descifrara todo eso. Debió de matarlo en su momento y no permitir más reencarnaciones, pero bueno, eso ya estaba resuelto. Estaba feliz en parte, porque ahora, se deleitaba con las facciones en los rostros de los mundanos. Le divertía el sufrir que presentaban.

La rabia en el interior de Sasuke crecía a cada segundo. Nunca tuvieron oportunidad, vida tras vida, sólo eran marionetas de Madara Uchiha. Todo era una gran mentira. Todo lo que ellos pasaron, todo lo que le hizo para a su hermano, todo era una farsa.

Sakura, ella…

Sasuke la observó, ella le miraba atentamente. ¿Acaso, alguna vez ella…?

- Lo es Sasuke – le dijo, sorprendiendo al azabache – Puedes dudar de lo demás, pero no de esto – colocó la mano de él en su pecho. Sasuke sintió el latir de su corazón – Te amo, nunca lo dudes. Ahora sé lo que tuviste que hacer para que no olvidara, para que te recordara amor – Sakura acarició la mejilla de Sasuke con delicadeza

- Sakura – susurró Sasuke, sintiendo una enorme calidez en el pecho, opacando toda la rabia que sentía

Su Sakura lo amaba.

Quería quedarse así para siempre, sólo existiendo ellos dos en esa pequeña burbuja, pero unos aplausos los hicieron salir de su ensoñamiento y prestar atención al lugar donde estaban.

Sasuke volvió a cubrir a Sakura, colocándose delante de ella. Sakura frunció el ceño y también adaptó una posición de ataque.

- Muy hermoso – dijo Madara – Casi me hacen llorar – hizo el amago de limpiarse las lágrimas – Ahora, cómo último acto de compasión de mí para ustedes, ¿quieren decirse unas últimas palabras?

- ¡Vete al infierno! – gritó Sakura con odio

- ¡Oh! ¿De dónde crees que vengo estúpida? – la mirada de Madara cambió. La arrogancia hizo acto de presencia en su rostro – Será un placer comerte primero, seguramente sabrás delicioso con esa tenue piel – mencionó relamiéndose los labios

Sakura lo miró con asco, pues su lengua era bastante larga, y también con algo de miedo, pues no había pasado por alto, el tono que utilizó. Nunca dijo que la mataría primero.

- Estás muerto si la tocas – le dijo Sasuke, temblando de odio

Activó la última fase. En sus ojos se reflejaba el mangekyo sharingan, las marcas se extendían por todo su cuerpo y el susano los protegía completamente.

Sakura soltó un quejido.

- ¡Sakura! – gritó al verla encogerse

- E-Estoy bien – dijo con dificultad – Sólo… agh… está comenzando – se encogió más

Sasuke la sostuvo de la cintura. Ella se tomaba el pecho con fuerza. Sabía a lo que se refería, pero eso no evitara que él se preocupara. Sabía que era doloroso, pero ella tenía que despertarlo.

Sasuke volvió a mirar a Madara, ese maldito hijo de puta se regocijaba en el dolor que la pelirrosa sentía. De pronto, Sasuke volvió la mirada inmediatamente a Sakura, pues sus quejidos pararon y lo que vio, lo sorprendió en demasía.

Madara soltó una exclamación.

Sakura, tenía por todo el cuerpo marcas negras. Sus ojos se volvieron rojos, como los de un demonio normal. Sus colmillos se agrandaron un poco, sus garras crecieron y un ligero punto morado se intensificaba en su frente.

La sangre demoniaca al fin se había activado.

- Y la celestial también – completó Madara saboreándose todo ese poder

- Puedo hacerlo – le dijo Sakura

- ¿Segura? – preguntó – No quiero que nada te pase

- Sasuke – lo llamó – todo estará bien

Sakura lo miraba con compresión, pues sabía que lo que había dicho segundos atrás, era imposible y por eso, se odiaba. No podía protegerla de lo que se avecinaba.

- Tú concéntrate en él, yo me encargaré de Naruto – le comunicó el plan

La duda lo invadió, pero al ver la determinación en el rostro de su cerezo, las dudas desaparecieron.

Sasuke la tomó de la nuca y le plantó un beso. Sakura se sorprendió, pero a los segundos correspondió. Sasuke, si se lo proponía, era un romántico.

- Te amo – le dijo cuando se separó de ella

- Te amo – le respondió sintiendo verdaderamente el sentimiento

Amaba a Sasuke, ahora lo comprendía.

- ¡Ya dejen sus estupideces! – gritó Madara, pero fue ignorado olímpicamente por los dos chicos

- Cuídate – le dijo Sakura antes de alejarse, dirigiéndose directamente a Naruto

Sasuke la observó correr en esa dirección. Sólo esperaba, que su amigo despertara del trance al que lo tenían sometido, antes de que fuera demasiado tarde.

Madara vio correr a Sakura en dirección a Naruto y rápidamente fue tras ella, pues no dejaría que su jugosa presa escapara, pero en un segundo, el cuerpo de Sasuke le impidió el paso.

- Yo soy tu rival – le dijo apuntando con la katana

Madara sonrió con sorna. - ¿Rival? Eso lo veremos – dijo cambiando su rostro, colocando una mirada seria

Amos se movieron como el rayo, segundos después, un gran choque se produjo.

Uchiha vs Uchiha.

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- ¡L-Lárgate! – gritó Naruto, se encontraba recuperándose del golpe que ella le había dado

- Naruto, escúchame, tienes que resistir – le dijo, se encontraba a cierta distancia de él

- N-No, yo no… p-puedo-o – le dijo gruñendo

- Sí, si puedes – le dijo con determinación – Necesito que pelees – se estaba acercando

- ¡N-No! – gritó al ver lo que intentaba – Yo no… ¡agh!

Naruto sentía su interior arder, era como si unas brasas calientes intentaran acabarlo desde adentro. El dolor se volvía insoportable.

- Sé que te duele Naruto, pero debes de resistir. ¡Debes expulsarlo! ¡Él no te controlará! ¡Eres más fuerte que él! – gritaba Sakura con algo de desesperación

- N-No… - Naruto cayó de rodillas al suelo sujetándose el pecho, el dolor comenzaba ahí

- Sí – contradijo – Sé que eres más fuerte que él, ¿sabes porque lo sé? Porque Hinata lo creía así

Naruto alzó la mirada en medio del dolor. Miró exactamente a Sakura y ella pudo observar cuanto dolor albergaba esos zafiros.

El nombramiento de Hinata despertó algo en Naruto. ¡Ella tenía razón! ¡Tenía que resistir porque la vengaría!

- ¡Mierda! – gritó fuertemente mientras trataba de controlar su cuerpo

- Eso es Naruto – susurró ella acercándose

- ¡No! – no quería que ella se acercara, pero era demasiado tarde, ella se colocó tras él y posicionó sus manos en los hombros de Naruto

- Confía en mí – fue lo único que dijo

Naruto trató de contestarle, pero en ese instante una oleada de dolor más grande lo recorrió por completo. Como si una tonelada de acero intentara aplastarlo, sentía sus pulmones comprimidos, imposibilitándolo a respirar de manera adecuada.

Gritó como nunca, pero por más que se removió, no lograba zafarse. Al principio no entendía porque, pero en ese momento, a través de sus ojos rojos, observó que un aura verde lo rodeaba completamente.

¿Qué mierda?

El dolor comenzó a ceder y la opresión también. A cada segundo su fuerza iba creciendo, lo podía sentir. Entonces trató de girar su cabeza para ver atrás. Se sorprendió cuando se dio cuenta que todo eso era obra de Sakura.

¡Ella estaba logrando que el control de Madara sobre él desapareciera!

- Increíble – susurró

Por su parte, Sakura no la estaba pasando mejor. Para contrarrestar el flujo de chakra que Madara le había inyectado a Naruto, tuvo que usar toda su energía. No tenía la más remota idea de que ella podía hacer semejantes cosas, pero ahí estaba, removiendo chakra del cuerpo de un demonio completo.

Si le hubieran dicho esto meses atrás, nunca lo hubiera creído.

Itachi le había dicho que los chakras se activarían bajo un ambiente de mucho estrés, bueno, tal parece que era el momento. No supo con exactitud que fue lo que lo accionó, si fue lo intimidante que se veía Naruto bajo el efecto del chakra maligno, o que Madara amenazara con matarle o el hecho de que pudiera matar a Sasuke, pues no se escuchaba tan lejano la pelea que tenía con el Rey de los Demonios.

Tenía que darse prisa si quería ayudarlo.

El aura verde se fue achicando hasta desaparecer. Sakura suspiró pesadamente y en un instante, se encontraba en los brazos de Naruto. Al abrir un poco los ojos, observó que la mirada del zorro lucía preocupada. Volvió a cerrarlos.

Nadie le había dicho que hacer lo que sea que hizo consumiría demasiada energía. Ahora sentía que podía dormir mil años.

Naruto la colocó delicadamente en el suelo. Posó su mano en su frente y de ella, comenzó a emanar un aura anaranjada. Sakura sonrió para sus adentros, pues se sentía bastante cálido. Sentía que la energía le regresaba a cada célula de su cuerpo. Naruto retiró su mano y ella se levantó lentamente.

- Gracias – le regaló una pequeña sonrisa

- Yo debería agradecerte – le refutó él

Naruto se levantó y ayudó a Sakura a hacerlo. Un estruendo se escuchó en la cercanía y ambos se pusieron alerta.

¡Sasuke!

- Bien, debemos ir – comentó ella comenzando a caminar en la dirección de la explosión, pero Naruto la detuvo sosteniéndola del brazo - ¿Qué? – le preguntó un poco irritada

¡No había tiempo para tonterías!

Naruto quería impedir que fuera, quería que fuera, pero algo en su interior le decía que necesitarían de su ayuda. No la quería poner en peligro, no como sucedió con Hinata. Ese recuerdo, le amargó los pensamientos.

Sakura colocó su palma en el agarre del chico. – Calma – le dijo amablemente – Estaré bien, te lo prometo – su sonrisa bastó para tranquilizarlo

Asintió y ambos comenzaron a caminar en dirección a la batalla.

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Sus espadas se encontraban en disputa. De un momento a otro, se separaron violentamente por la energía que expulsaron. Cayeron en lugares opuestos. Sasuke respiraba agitadamente, no había luchado largo tiempo, pero Sasuke así lo sentía. Debía admitir que, para ser un vejestorio de más de mil años, se había conservado en excelentes condiciones.

- He esperado esto durante mucho tiempo – dijo sonriendo presuntuosamente – Te romperé cada hueso posible – Sasuke percibía el odio puro que tenían esas palabras

Él no recordaba nada de los primeros, pero seguramente Madara sí. He de ahí todo el rencor que le tenía. ¡Pero al diablo! Él no se dejaría vencer, eso lo juraba.

En un instante, Madara saltó, atacando nuevamente. Sasuke también era rápido, por lo que bloqueaba todos sus posibles ataques, pero en un descuido, el azabache cayó en una trampa y no tuvo tiempo de moverse. Sasuke observó con temor, como Madara aparecía a sus espaldas, empuñaba su katana y ejercía fuerza para arrancarle la cabeza.

Era tarde. Madara lo mataría.

En el último segundo, vio como un pie se estrellaba de lleno contra el rostro del anciano, provocando que saliera expulsado a gran velocidad, en medio de eso, Naruto le propinaba una patada, provocando que se precipitara contra el suelo. Sasuke estaba seguro que esa patada lo mandaría de vuelta al infierno, o su hogar, como prefieran llamarle.

Entonces cayó en cuenta, si Naruto estaba allá, ¿entonces quién?

Se giró para ver a la persona que se atrevió a golpear al Rey de los Demonios en el rostro y su sorpresa no iba más que en aumento. Una pequeña Sakura se encontraba a unos cuantos centímetros de él, con la respiración agitada y el ceño fruncido. Después de uno segundos, fue consciente de que Sasuke le veía atentamente.

- ¿Estás bien? – preguntó preocupada

- ¿Cómo hiciste…? Es decir, ¿desde cuándo tú…? – Sasuke no salía de su escepticismo

Desde que llegó, Sakura no hacía nada más que demostrar sus habilidades, pero hasta este momento, Sasuke no la había registrado en su cerebro con la seriedad que merecía.

- Es parte de la historia que no tengo tiempo de contar – le respondió, recordando toda la información que le brindó Itachi – Después, ¿sí?

Sasuke asintió. Ella tenía razón. No había tiempo de distracciones, si querían romper la maldición, tenía que ser ahora.

- Cuando salgamos de esto, recuérdame hacerte el amor con locura – le susurró al oído

- ¡Sasuke! – exclamó Sakura, roja como tomate

Ni porque luchaban para salvar sus vidas, él se volvía decente, pero muy dentro de ella, estaba esperando eso con ansías.

Maldita pervertida, se regañó mentalmente.

Sacudió su cabeza, respiró profundamente y se concentró.

Naruto aterrizó a su lado y de inmediato se colocó a su derecha, en posición de ataque. Sasuke, por su parte, se colocó al lado izquierdo de la chica en igual posición. Sakura se mantuvo en medio, con los puños en alto. Sintió un escalofrió recorrerle toda su espina dorsal. Una macabra risa inundaba el lugar. En un segundo, Madara estaba frente a ellos con una expresión totalmente fuera de sí. Sin poder reaccionar a tiempo, tomó a Sakura del cuello y la lanzó varios metros, cayendo estrepitosamente en unos árboles. Con gran fuerza, estiró su brazo izquierdo, dándole en el estomago a Naruto y de igual forma, el zorro se estrelló contra unas rocas a varios metros de distancia.

Sasuke enfureció. Le iba a dar un puñetazo en la cara, pero Madara lo detuvo con su mano derecha. De la boca del azabache comenzó a descender un hilo de sangre, de tan fuerte que apretaba la mandíbula por el coraje.

Sus ojos se activaron.

- ¿Crees que con eso puedes ganarme? – preguntó Madara, burlándose – Estúpido, yo lo he dominado mil veces mejor que tú

Y en ese momento, Sasuke vio como los ojos de Madara pasaban del mangekyo sharingan al rinnegan o mejor conocido como el mangekyo sharingan eterno. Sus ojos se volvieron de color morado. Sasuke sintió una punzada de dolor en el pecho. Su cuerpo entero estaba inmovilizado.

- ¿Q-Qué mie-erda…? – apenas podía pronunciar las palabras

- Bienvenido Sasuke – Madara sonrió

Sasuke estaba completamente a merced de él.

- ¡Sasuke! – se escuchó

Tanto Sakura como Naruto observaban lo que estaba pasando. Sasuke trató de mirar a su costado para observarla, tenía algunos golpes, pero estaba de pie, eso era buena señal, no había resultado herida.

- Bien Sasuke – le dijo Madara – Es hora de terminar con esto – la sonrisa de Madara se extendió por todo su rostro

Chasqueó los dedos y de un saltó, se alejó de Sasuke. El azabache comenzó a tomarse la cabeza con ambas manos y a gritar desquiciadamente.

- Maldición – susurró Naruto

- ¡No, Sasuke! – gritó la pelirrosa y comenzó a correr hacia él

- ¡No te acerques!

Cayó de rodillas, sin dejar de sujetarse la cabeza y sin dejar de gritar. Sasuke estaba perdiendo totalmente el control.

Sakura sintió su corazón romperse, su amor estaba siendo destrozado y ella era una inútil que no estaba intentando salvarlo. Así como él la había salvado en todas sus vidas.

Madara se alborozaba con tal espectáculo. Esto era lo que llamaba un buen final. De pronto, Sasuke se quedó callado y se puso de pie. Su cabeza rápidamente miró al cielo y Sakura contuvo el grito de horror. Los ojos de Sasuke estaban totalmente negros. Las marcas se habían expandido mucho más en todo su cuerpo. Los signos estaban apareciendo.

- Excelente – pronunció Madara

Naruto apretó la mandíbula. Ese control se veía mucho más poderoso del que había ejercido sobre él hace unos momentos.

Madara miró su creación y sin sentimiento alguno, pronunció:

- Mátalos


*Dejó a su imaginación de que personaje estamos hablando, pero a mí parecer es bastante obvio y no, no es el zetsu blanco ni el negro.

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