Una mirada diferente
-Hola, mamá – saludó Sakura a su mamá del otro lado de la pantalla de su laptop.
-Hola, amor – dijo Mebuki, sonriendo levemente, lo que hizo que Sakura frunciera el ceño, sintiendo que algo no estaba bien con ella.
-¿Pasa algo? – preguntó a su mamá, y la mujer suspiró.
-No te preocupes, hija. Solo hay algunas cosas que debo resolver – le dijo la mujer, haciendo que Sakura se preocupara.
-Dime, ¿Qué pasa? Me preocuparé de más sino me dices qué está pasando, y lo sabes – le dijo ella, y Mebuki sonrió.
-Lo sé. Imaginarás los peores escenarios posibles porque piensas demasiado – le dijo la mujer, divertida, y Sakura sonrió.
-Que bueno que me conoces – le dijo la joven -Dime, ¿Qué pasó? – le preguntó ella.
Mebuki suspiró.
-Cambiaron al director del hospital, y quien asumió el cargo está implementando nuevas políticas, y una de ellas es que el personal de enfermería no realizará horas extras a partir de la semana que viene – le contó la mujer, y Sakura comprendió la preocupación de su mamá. Gran parte de sus ingresos mensuales provenían de las horas extras que hacía en el hospital, y ahora, al ver recortado ese ingreso, había gastos que no podrían ser solventados. Estaba pensando en eso y en la forma de ayudar a su mamá cuando la mujer le habló –No tienes que preocuparte por esto, Sakura. Ahora que tendré ese tiempo libre puedo conseguir un trabajo de medio tiempo – le dijo Mebuki, y Sakura frunció el ceño.
-Trabajarás mucho más de lo que trabajas ahora, mamá – le dijo la joven –Déjame ayudarte. Puedo conseguir un trabajo de medio tiempo y… - estaba diciendo Sakura, pero Mebuki la cortó.
-Ni siquiera lo pienses, princesa. No quiero que por ningún motivo descuides tus estudios. Tu única responsabilidad debe ser la universidad, Sakura. No tienes que cargar con problemas que me corresponden a mí como tu mamá – le dijo la mujer.
-Pero quiero ayudarte, mamá – le dijo Sakura, preocupada.
Mebuki sonrió.
-Me ayuda mucho más verte feliz y tranquila, hija. Sé que quieres ayudarme, pero aún no quiero que te enfrentes a las responsabilidades que acarrea un trabajo. Apenas tienes 16. La universidad debe ser tu única preocupación, y yo me encargaré de que nada nos falte – le dijo ella.
-¿Segura? – le preguntó Sakura, aún preocupada por ella.
-Soy una súper mamá, Sakura. Confía en mí – le dijo Mebuki con una sonrisa –Mejor cuéntame, ¿Cómo estuvo tu día? ¿Viste a Itachi hoy? – le preguntó la mujer, y Sakura suspiró.
-Sí, nos encontramos en uno de los estacionamientos de la universidad porque él tenía clases por la tarde, así que yo tengo a Sky en casa por el resto del día – le explicó ella, sin embargo, por su expresión Mebuki supo que había pasado algo con él que tenía preocupada a su hija.
-¿Qué pasó entre ustedes? Puedo ver que hay algo que te preocupa, hija – le dijo Mebuki, y Sakura la miró, indecisa sobre compartirle a su mamá su verdadera preocupación porque, para que su mamá la entendiera, tendría que contarle lo que había estado omitiendo con ella.
-Itachi me pidió que lo acompañara al aniversario de bodas de sus padres, porque quiere que su familia me conozca – le dijo ella, y Mebuki sonrió.
-Pero eso es bueno, hija. Si él quiere que su familia te conozca es porque quiere una relación seria contigo – le dijo –Aún no lo conozco, pero ese joven está sumando puntos conmigo – le dijo con una sonrisa.
Sakura suspiró.
-Ese es el problema. Él quiere una relación seria conmigo, y yo… - dijo, y se cortó, sin saber cómo continuar.
-¿Aún sientes algo por Sasuke? ¿Por eso no puedes aceptarlo? – preguntó Mebuki, con cuidado. Al ver la mirada indecisa de su hija sonrió –Te conozco, Sakura, y estoy segura que tu corazón empieza a sentir algo por ese chico, y aunque no lo conozco aún puedo sentir, por sus acciones, que es sincero contigo – le dijo -Date la oportunidad de querer y ser querida, hija. No todos los hombres son iguales – le dijo la mujer.
-No es tan sencillo, mamá. Al menos no cuando se trata de Itachi – le dijo Sakura, y Mebuki frunció el ceño.
-¿Por qué? ¿Qué pasa con él, Sakura? – le preguntó.
-Itachi es… - comenzó Sakura y suspiró, como armándose de valor –Itachi es el hermano mayor de Sasuke – reveló, y Mebuki se sorprendió.
-¿Lo sabías cuando lo conociste? – le preguntó la mujer.
-Cuando nos encontramos en el parque había algo en él que se me hacía conocido, pero lo único a lo que podía asociarlo era a su parecido con Sasuke – le contó ella –No tenía idea de que volvería a verlo, pero en la universidad coincidí con Ino, la hermana de uno de sus mejores amigos, y ella me contó de él. Ahí supe que era el hermano mayor de Sasuke – terminó de contar Sakura, y Mebuki pudo comprender un poco de lo que estaba pasando por la cabeza de su hija.
-¿No puedes aceptarlo porque tienes miedo de coincidir con Sasuke de nuevo, cierto? – le preguntó, y Sakura asintió, sonriendo con tristeza.
-Itachi no es como Sasuke, puedo sentirlo, pero hay una parte de mí que piensa que ellos son iguales, por eso me cuesta tanto creer en Itachi, a pesar de que siento que es sincero conmigo – dijo Sakura –Además, por si mis miedos no fueran pocos, su relación de hermanos no es muy buena que digamos. No sé cómo lidiar con esto, mamá – dijo, y se cubrió la cara con las manos –¿Qué va a pasar cuando me encuentre con Sasuke de nuevo y él se entere que estoy saliendo con su hermano, en el hipotético caso de que acepte ser su novia? – dijo ella, sin saber qué hacer.
-No va a pasar nada, hija – le dijo Mebuki, y Sakura se quitó las manos de la cara para verla, sorprendida por su respuesta –Sasuke tendrá que aceptar esa situación, porque fue él quien te lastimó a ti. No tienes que sentir miedo por verlo de nuevo, ni tampoco debes rechazar a Itachi por su parentesco con él. No fue Itachi quien te lastimó, así que no es justo que te alejes de él por algo que no hizo – le dijo. Sakura la miró, insegura, y la mujer sonrió –Puedo comprender tu situación, Sakura, pero no dejes que lo que Sasuke te hizo te impida ser feliz. Desde que me contaste de Itachi he notado un cambio en ti. Mírate, ya no ocultas tu cabello, te has abierto más a otras personas y hasta tienes a un cachorro, y todo eso, de alguna manera u otra, ha sido obra de él – le dijo ella, y Sakura sonrió levemente, reconociendo que su mamá tenía razón. Itachi, en ese corto período de tiempo, la había sacado un poco de su caparazón, algo que, aunque quizá no era plenamente consciente, había necesitado desde hace tiempo.
-Tienes razón, mamá – reconoció Sakura –Pero, aun así, no sé si contarle a Itachi lo que pasó con Sasuke – le dijo la joven.
-Tienes que hacerlo, princesa. Si decides darle una oportunidad él debe saber el pasado que compartes con su hermano, porque, lamentablemente, no puedes deshacer el vínculo de sangre que los une – le dijo Mebuki.
Sakura suspiró.
-Tengo miedo de que su relación empeore por mi culpa, mamá – le confesó Sakura.
-No debes preocuparte por eso, porque no eres tú la que hizo las cosas mal. Si hay alguien que debe aceptar la relación que ahora te une con Itachi es Sasuke, hija – le dijo, y cuando miró que Sakura tenía intenciones de hablar, seguro para rebatir su argumento, sonrió –No quiero escuchar nada más al respecto. Sólo prométeme que harás lo que te haga feliz, hija, sin importar lo que haya sucedido en el pasado, ¿de acuerdo? – le dijo la mujer.
Sakura suspiró, pero sonrió levemente.
-De acuerdo – le dijo ella. Mebuki sonrió.
-Ahora que tendré más tiempo libre quiero conocerlo – le dijo la mujer.
-¡Mamá! Ni siquiera somos novios y él ya quiere presentarme a su familia y tú quieres conocerlo. ¡No puedo con tanto! – exclamó Sakura, cubriéndose la cara con las manos. Mebuki rio.
-Calma, Sakura. No tiene nada de malo que quiera conocer al joven que ha provocado un cambio positivo en ti – le dijo la mujer, y Sakura se quitó las manos de la cara y la miró, desesperada. Era demasiado pronto para que sus familias se vincularan en su relación con Itachi. Iba a decirle eso a su mamá cuando la miró sonreír, divertida –Ahora que sé el trasfondo de tu relación con él sigo pensando que su historia parece sacada de un kdrama – le dijo la mujer, y Sakura se sonrojó.
-¡Mamá! – chilló Sakura, y Mebuki rio.
Sakura sostenía el pincel frente a ella, calculando el trazo que realizaría en el lienzo que estaba pintando.
Tenía clases esa mañana, pero había decidido levantarse más temprano para pintar. La pintura era una de las pocas actividades que la ayudaba a desconectar por completo, y eso era justo lo que necesitaba en ese momento. Su vínculo con el arte era más profundo de lo que estaba dispuesta a admitir y, aunque le generaba sentimientos contradictorios saber de dónde procedía, estaba aprendiendo a vivir con eso.
Estaba haciendo las últimas pinceladas a su pintura cuando el timbre de su casa sonó. Un poco desubicada por la interrupción, se limpió las manos en el delantal que usaba para no mancharse con la pintura y se dirigió a abrir la puerta, ignorando su aspecto en ese momento.
-¿Itachi? – preguntó, viendo al pelinegro -¿Qué haces aquí? – le dijo.
Itachi la recorrió con la mirada y tragó grueso porque se miraba endemoniadamente atractiva. La joven vestía un short color crema que le permitió admirar sus piernas largas y esbeltas, una camisa de tirantes que, sin ser completamente ceñida al cuerpo, le permitió admirar la curva de su cintura a su cadera, así como lo encantadores que eran sus hombros con las pecas que los cubrían, y ataba su cabello en un moño alto con algunos mechones colgando de él, lo que dejaba el largo de su cuello a la vista, resultándole fascinante. Miró su rostro y sonrió levemente cuando notó una mancha de pintura azul en su mejilla derecha, por lo que, tratando de controlar su deseo por ella, se acercó y acarició su mejilla con su pulgar, borrando de paso la mancha.
-¿Estabas pintando un nuevo lienzo sobre mí? – le preguntó, sonriendo, lo que provocó que Sakura se sonrojara levemente.
-¡No te pinté porque pensaba en ti en mi lienzo! – exclamó ella –Lo hice porque eras parte del paisaje – le dijo, e Itachi rio.
-Voy a fingir que creo que lo que dices es cierto – le dijo Itachi, divertido.
-¡Itachi! – chilló Sakura, y el pelinegro rio. Se acercó rápidamente a ella y le dio un beso en la mejilla, resistiendo el deseo de probar sus labios en ese momento. Sakura lo miró, sorprendida y sonrojada y él sonrió -¿Por qué lo hiciste? – le preguntó, llevando una mano a la mejilla que él besó.
-Te miras endemoniadamente atractiva, así que no pude resistir las ganas de besarte. Aunque no haya sido del modo que de verdad quiero – le dijo él con una sonrisa ladina, lo que provocó que Sakura reaccionara y se percatara de su vestimenta, escandalizándose al reparar que estaba vestida como solía hacerlo cuando estaba en casa, sin visitas a la vista.
Se acercó rápidamente a él y cubrió sus ojos con una de sus manos, para impedir que la siguiera viendo.
-¿Qué haces? – le preguntó Itachi, divertido al comprender su intención.
-¡No tenías que verme así! – le dijo Sakura, y el pelinegro rio. Tomó la mano de ella posada en su rostro entre sus dos manos, para mirarla. Cuando lo hizo sonrió. Esa mujer lograba seducirlo con su ternura. Como había supuesto, estaba sonrojada y avergonzada por la situación, y él se dio cuenta que ella lograba que le gustara más de lo que ya le gustaba. Se cubrió los ojos con una de sus manos, y llevó la mano de ella a sus labios, para besarla.
-Prometo no verte mientras corres a tu cuarto para cambiarte – le dijo él, con exquisita cortesía.
-¿Lo prometes? – le preguntó inocentemente Sakura.
-Lo prometo – le dijo él. Separó ligeramente dos de sus dedos para tener un espacio para verla y agregó, con una sonrisa ladina –Pero si no te das prisa no sé si pueda mantener mi promesa – le dijo.
-De acuerdo – dijo rápidamente Sakura, y salió corriendo hacia su cuarto. Itachi alcanzó a verla entrar y sonrió. Era realmente nuevo para él estar con una mujer como ella. Era tan inocente y tierna que le sorprendía que existiera alguien así. Era la personificación de la belleza y la inocencia, así la miraba él. Todo en ella le atraía como nunca había experimentado. Había estado con demasiadas mujeres como para recordar un número exacto, pero ella, sin hacer ningún esfuerzo, lograba despertar un deseo en él que cada día era más difícil de contener. Suspiró. Kami sabía que se estaba volviendo una verdadera hazaña contenerse.
Alejando esos pensamientos de su mente, miró a su alrededor, curioso por descubrir algo que le permitiera conocerla un poco más. Sonrió cuando divisó, en la mesa de los muebles de su sala, algunas retrateras. Se acercó al lugar y tomó una de ellas, admirando una fotografía de una pequeña Sakura sonriendo con un vestido que la hacía lucir como una princesa.
Sakura llegó a la sala, ya lista para irse a la universidad cuando él tenía la retratera en sus manos.
-Siempre has sido hermosa – le dijo, mirándola. Sakura sonrió levemente.
-Es uno de mis dones – le dijo ella, e Itachi sonrió -¿Por qué estás aquí? – le preguntó.
-Hoy tienes clases a las 10, así que pensé en llevarte a la universidad y regresar a mi apartamento con Sky, hasta que vaya por ti cuando salgas de clases, que será a las 4:30 pm – le dijo él con una sonrisa.
Sakura se llevó una mano a la frente.
-Odio que tengas mi horario de clases. No puedo ni respirar sin que tú sepas dónde estoy – dijo ella, e Itachi rio.
-No exageres, Sakura. Tampoco es como si supiera si respiras en la biblioteca o en tu salón. Me aseguré de darte un poco de privacidad – le dijo él, divertido. Sakura lo fulminó con la mirada e Itachi rio. Se acercó a ella y la tomó de la mano, esperando que ella quisiera soltarse de su agarre, pero no lo hizo. Dejó que tomara su mano. Una sonrisa se formó en su rostro –Anda, se está haciendo tarde – le dijo, tirando de su mano para encaminarse a la puerta. Sakura lo detuvo.
-¿No crees que estás olvidando algo? – le dijo ella, con una ceja alzada. Él la miró, extrañado y sin comprender del todo la pregunta. Sakura rio –Eres un pésimo papá, Itachi – le dijo ella, e Itachi se sorprendió. Se enfocó tanto en el tacto suave de la mano de ella en la suya que olvidó por completo a Sky. Sakura soltó su mano –Iré por Sky – le dijo, y regresó a su cuarto.
Una vez la familia en el auto se dirigieron a la universidad.
-Si sabes que no es necesario que me lleves a la universidad cuando tengo clases, ¿Cierto? – le dijo ella.
-Lo sé – se limitó a contestarle él –Lo hago porque me gusta estar contigo – le dijo mirándola con una sonrisa. Sakura lo miró fijamente, y luego miró su regazo, en donde descansaba Sky.
-Hablaba en serio cuando te dije que era mejor que no te enamoraras de mí – le dijo ella, sin mirarlo. Itachi llevó su mirada a ella, y al verla acariciando a Sky sonrió.
-Y yo hablaba en serio cuando te dije que tú eres mi destino – le dijo, y ella llevó su mirada a él, sorprendida. Cuando sus miradas se encontraron Itachi sonrió –No importa cuánto tiempo me tome hacer que te enamores de mí, no renunciaré a ti ahora que te he encontrado – le dijo él.
Sakura lo miró fijamente, y aunque quiso decirle muchas cosas en ese momento, no fue capaz de hacerlo. Sólo contempló el paisaje por la ventana, pensando que, si hubiera conocido a Itachi antes que a Sasuke, todo sería diferente.
Llegaron a la universidad. Pretendía salir del auto cuando Itachi tomó su mano, deteniéndola.
-¿Qué pasa? - le preguntó ella.
Itachi no le dijo nada. Entrelazó su mano con la de ella, y al ver sus manos unidas sonrió.
-Antes de que llegaras a mi vida, solía ser un completo cínico con respecto al amor. Sólo me divertía sin atarme a nadie, porque no sentía la necesidad de hacerlo. Pero cuando tomé tu mano por primera vez, supe que todo había cambiado - le confesó -Tú hiciste que cambiara - le dijo -Eres todo lo que había buscado sin saberlo, y por eso, ya no puedo concebir mi mundo sin ti - le dijo, mirándola a los ojos con una sonrisa, y una parte de Sakura se encogió tras sus palabras. Por miedo. Por miedo de lo que sentía. Por miedo de los sentimientos que estaban naciendo dentro de ella. Porque, por más que se repetía una y otra vez que él no era sincero con ella y que sólo la quería usar, como quiso hacerlo su hermano, sus ojos no mentían. Los ónixs de Itachi, tan parecidos a los de Sasuke, le atravesaban con la sinceridad de sus palabras. Era una mirada diferente -Voy a demostrarte que tú eres todo lo que quiero, hasta que no tengas más remedio que sentir lo mismo por mí - le dijo, besando su mano.
Sakura miró sus manos unidas, y una leve sonrisa se formó en su rostro.
-¿Debería catalogar tus palabras como una sentencia de acoso? - le dijo ella, tratando de deshacer un poco el nudo en su garganta. Porque dolía, dolía conocer a alguien que de verdad la quería y que esa persona fuera precisamente el hermano mayor de su primer amor, aquel que le provocó heridas que aún no habían sanado.
Itachi rio.
-Sólo si consideras acoso que el soltero más codiciado de la ciudad esté dispuesto a dejar su vida de casanova por estar contigo - le dijo él. Sakura alzó una ceja.
-¿Debería considerarlo un honor, entonces? - le preguntó ella.
-Así es. Muchas matarían por estar en tu lugar - le respondió él, sonriendo de medio lado. Sakura lo fulminó con la mirada y él rio. La miró y supo que no quería separarse de ella en ese momento ¿Desde cuándo había necesitado tanto estar con alguien? Sonrió ante esa pregunta. Desde que sus destinos se entrelazaron de nuevo, después de 10 años.
-¿Qué haces? - le preguntó Sakura, mirando cómo sus manos volvían al volante.
-Voy a secuestrarte - le dijo él. Sakura se sorprendió.
-No, Itachi. ¡Tengo 3 clases hoy! No puedo faltar - le dijo ella.
-Sakura, recuerdas que estudio medicina, ¿cierto? - le dijo -Puedo ser tu profesor personal, y estoy dispuesto a serlo las 24 horas del día. Así que no te preocupes por tus clases - le dijo él con una sonrisa.
-Itachi - dijo Sakura y suspiró, tratando de no perder la paciencia -No puedo faltar a mis clases. Además, ¿Qué clase de ejemplo me estás dando como estudiante de último año de medicina? Deberías motivarme para ir a clases, no al revés - le dijo ella, fulminándolo con la mirada por su comportamiento.
Itachi suspiró.
-De acuerdo, esta vez ganas tú. No quiero que tu mamá piense que soy una mala influencia para ti porque te hice faltar a clases - le dijo, y sonrió -Lo último que quiero es que mi suegra me odie antes de conocerme - agregó, haciendo sonrojar a Sakura. Él rio por su reacción -Anda, debes ir a clases - le dijo. Soltó su mano y salió del auto, para luego abrir la puerta de ella. Cuando sus miradas se encontraron se acercó a ella y le dio un beso en la frente -No prestes atención en clases - le dijo él, y Sakura frunció levemente el ceño.
-¿No deberías decirme lo contrario? - le dijo ella.
-En este caso, no. No quiero que prestes atención en clases para que tengas que preguntarme a mí todo lo que no entiendas - le dijo él, sonriendo, y Sakura quiso no sonreír, pero no pudo. Una leve sonrisa se formó en su rostro. Acarició al pequeño Sky, quien movía su colita de un lado a otro y la miraba con sus ojitos brillantes.
-Nos vemos luego, ¿de acuerdo, Sky? - le dijo ella, y el pequeño husky ladró en respuesta, lo que le hizo reír -Yo también te quiero - le dijo, dándole un beso en la frente. Itachi sonrió al contemplar la imagen. ¿Era muy joven para considerar seriamente casarse? Porque, de repente, la palabra matrimonio ya no sonaba tan aterradora y sin sentido como antes.
¡Yo!
¿Qué puedo decir? Por cosas de la vida adulta (Odio la vida adulta. Aún soy una niña que no tiene idea de qué onda con la vida) No había podido sentarme a escribir este capítulo. Lo cierto es que, gracias a los comentarios que recibí en el cap anterior (fui sumamente feliz por ellos) recobré las esperanzas para seguir con la historia. No tienen idea de lo bonito que es saber que a las personas les gusta lo que hago. No se trata de llenar el ego, sino de encontrar un sentido a la ilusión que me genera embarcarme en el desarrollo de mis historias. Lamento que el capítulo sea demasiado corto, pero quería traerles una continuación lo más pronto posible para hacerles saber que no había abandonado Serendipity.
Menciones especiales para fdms24 (Me alegra muchísimo que, para ser tu primer fic ItaSaku, mi historia te esté cautivando. Creo que Itachi seguirá enamorándote en este cap), kazuyaryo (Gracias por dejarme tu comentario nuevamente. Me alegra mucho saber que has estado siguiendo la historia), Akari (Me hace feliz saber que te gusta mi nueva historia. Trataré de no tardar tanto en actualizar) y alvez1504 (Tu comentario despertó mi necesidad de darme un tiempo para escribir este capítulo, así que de verdad te lo agradezco)
Deseo que, pese a ser corto, el capítulo les guste. Esperaré sus comentarios con ansias. Son mi motivo para seguir escribiendo.
Hasta luego!
