Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.

Capítulo final de la historia, el próximo es el epílogo.


CAPITULO 11

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Sakura observó a Itachi. Éste guardó silencio por unos momentos, después de decirle todo a ella. Cuando estuvo listo, enfocó su mirada en ella y dijo:

- Necesito que le digas algo a Sasuke por mí

A Sakura le dolieron esas palabras, pero asintió. Ella entendió que no volvería a ver a su pequeño hermano, así que era lo mínimo que podía hacer.

- Dile que…

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Una gruesa lágrima rodó por la mejilla de Sakura. Sasuke estaba sufriendo en estos momentos. Su mirada estaba rayando en la locura, comenzaba a formarse espuma en su boca.

Estaba bajo el total control de Madara Uchiha

El Rey estaba tranquilamente observando el despedacerío que a continuación iba a dar inicio.

- ¡Naruto! – él la miró atentamente - ¡Encárgate de Madara, yo me ocuparé de Sasuke! – esto último sorprendió totalmente al zorro y al rey

- ¡Imposible! ¡Sakura, yo…!

- ¡Naruto! ¡No hay tiempo! ¡Por favor, confía en mí!

Naruto observó la entereza que reflejaba Sakura. Una fortaleza que jamás había visto, ni una sola vez en las demás vidas. Presentía que algo grande se avecinaba.

Él asintió. – De acuerdo, no mueras – y saltó a la acción

Madara de inmediato tuvo que moverse, pues el zorro había aumentado su fuerza inexplicablemente.

- Mierda – dijo con enfado

Del otro lado, Sasuke de rabioso en la misma posición. Sakura dio un paso y enseguida, Sasuke comenzó a gruñir más. – Sasuke, soy yo, Sakura – le habló lentamente, con las dos palmas al frente, extendidas – Por favor, vuelve a mí – le dijo suplicantemente

Sasuke gruñó y un dolor se instaló en la cabeza, cosa que le molestó.

- Sé que sigues ahí, yo lo sé. Por favor Sasuke, tú eres más poderoso que él, no te dejes absorber – avanzó otro poco más

El dolor se volvía agudo. Se estaba irritando cuanto más Sakura hablaba. De repente, Sasuke gruñó como nunca y se lanzó contra ella.

- ¡Sasuke, soy yo! ¡Tu cerezo! – gritaba mientras se defendía de los ataques de Sasuke, el cual, por el momento, únicamente utilizaba la katana como arma

Sasuke estaba fuera de sí, parecía un lunático. Ella podía ver en sus ojos inyectados de sangre, que él quería matar simplemente.

- ¡Sasuke, por favor, para esto! – gritaba con más coraje

El lado tierno no había servido de nada, tenía que intentar con otra cosa

- ¡Por favor Sasuke! ¡No quiero hacerte daño!

Del otro lado, Madara ladeaba su sonrisa. Los humanos sí que decían cosas estúpidas cuando estaban a punto de morir.

- ¡Sasuke!

Pero todo grito, toda suplica era en vano. Sasuke no reaccionaba.

Detuvo la katana de él con el kunai que le habían dado. Ella estaba hincada y él ejercía todo su peso hacia ella. Sakura resistía, pero no por mucho tiempo y fue entonces, que lo recordó.

- Tu hermano, Itachi – esas palabras parecieron hacer efecto, pues Sasuke frunció el ceño, sin dejar de gruñir – Sasuke, escúchame

Dio un golpe y logró hacer una brecha entre ellos dos.

- Tu hermano tiene un mensaje para ti – y sin más comenzó a hablar

- ¡Cállate! – gritó colérico, sosteniéndose la cabeza

Necesito que me perdones, hermano. Yo dejé que sufrieras todo este tiempo. Nunca fui lo suficientemente fuerte para detener esto las primeras veces y nunca seré ni la mitad de poderoso que lograras ser, es por eso, que confío en ti para acabar con esto. Tú eres el Uchiha que terminará el circulo.

No sabes cuanto te amo y, a pesar de todo, sé que mamá y papá también están orgullosos a su manera. Tú eres mi pequeño hermano y no dudes que daría la vida por ti, así que no te sientas culpable por mi muerte, fue mi elección y tenía que ser necesario. Lo sabes también como yo.

Sasuke seguía gruñendo, pero mantenía la cabeza baja, no se movía de su lugar, pero no dejaba de temblar.

Madara estaba escuchando a la lejanía, esa mocosa estúpida estaba interfiriendo con el control. No podía permitirlo, así que corrió en su dirección, pero rápidamente tuvo que saltar más, alejándose de ahí, ya que Naruto le había atacado.

- ¿A dónde vas? Tu rival soy yo – le dijo con una sonrisa egocéntrica

- Tsk – Madara no tuvo alternativa, más que seguir luchando contra el zorro

Escúchame, Sakura te mostrará la manera de acabar con Madara. Sé que me odiarás Sasuke, por hacerte esto, por dejarte solo, pero créeme cuando te digo que esta es la única manera, si hubiera alternativa, la tomaría sin pensar, pero no la hay. Prométeme que vivirás una vida plena, quiero que seas feliz Sasuke.

A este punto, Sakura observó como unas ligeras lágrimas se deslizaban por las mejillas del azabache. Ya casi, pensó.

Te quiero, estúpido hermano menor.

Y con eso, algo dentro de Sasuke se quebró. Comenzó a gritar, pero esta vez no era causado por el dolor, al menos, no el físico. Se hincó y volvió a sujetarse la cabeza con fuerza.

- ¡Maldición! – exclamó Madara

No podía volver a ejercer el control sobre él, ya que el zorro sí que lo mantenía ocupado. ¿En qué momento había mejorado tanto?

¡Ahora! Gritó Sakura mentalmente.

Con una rapidez impresionante, Sakura se colocó a espaldas de Sasuke, lo sujetó fuertemente de los hombros y comenzó a emanar el chakra curativo. El azabache comenzó a gritar, ahora sí por el dolor físico que le recorría por completo. Comenzó a retorcerse con fuerza, pero Sakura lo tenía bien sujetado, impidiéndole cualquier escape.

Sasuke sentía la cabeza estallar. Vomitó sangre, eso alteró un poco a Sakura, pero cerró los ojos y se concentró. Tenía que eliminar todo el control de Madara o todo lo anterior había sido en vano. Ella también estaba sufriendo, pues era ella quien le causaba dolor a Sasuke.

Sasuke en ningún momento dejó de luchar. Sakura a cada segundo, se ponía más pálida, este control superaba con creces al de Naruto. A estas alturas, ella estaba dudando si aguantaría.

Tu puedes, escuchó. Abrió rápidamente los ojos, ¿de dónde había venido esa voz? Como pudo, miró para todos los lados, pero no visualizó a nadie. La escuchó nuevamente y lejos de sentir miedo, la animó a continuar con su labor.

- Perdóname – y vertió toda su energía en Sasuke, provocando que este gritara fuertemente

Cuando terminó, Sasuke se encogió aun más en su lugar, su pecho le ardía. Por su parte, Sakura, dio un paso atrás tambaleándose, su frente estaba perlada de sudor, su visión comenzó a oscurecerse y en un instante se precipitó contra el piso. Pero jamás tocó el suelo, pues Sasuke la había sostenido en brazos, antes de que se estrellara de bruces contra el suelo.

La colocó delicadamente sobre su pecho, pues por el momento, a él tampoco le sobraban muchas fuerzas.

- Sasu-uke – abrió lentamente los ojos, enfocándolo

El azabache ya no tenía los ojos negros y las marcas en su cuerpo se habían reducido a las normales.

¡Había funcionado!

- Sasuke – dijo más calmada

- ¡Oh, Sakura! – Sasuke la abrazó fuertemente

Sasuke había tenido miedo. Había tenido miedo de herirla, de perderse en eso que lo convirtió Madara. Tenía miedo de no volver en sí, pero su mayor miedo, era no volver a verla.

Sakura correspondió el abrazo, aunque sus fuerzas no se comparaban, pero Sasuke lo sintió muy apretado.

Madara maldijo. Su puto plan estaba fallando. ¡Debería de eliminar a las escorias de una vez por todas! Era todo, su tolerancia había llegado al límite, se había cansado de jugar. Por estar distraído, recibió el ataque de Naruto directamente, el cual, lo mandó a volar varios metros atrás.

- ¡Es que ya no tienes fuerzas! - le gritó Naruto

Él estaba feliz, sentía que podía derrotar a Madara él sólo. Se sentía lleno de vitalidad y todo debido a Sakura. No sabía que le había hecho, pero se lo agradecía infinitamente.

- Cuando acabe con este bastardo, lo haré – se dijo a sí mismo

Madara se levantó con dificultad. ¿Qué mierda estaba pasando? Su chakra se estaba debilitando rápidamente. Solamente estaba peleando con Naruto, ni siquiera se había acercado a Sasuke a este nivel. ¿Qué…?

Miró a Naruto, el pequeño idiota mostraba una sonrisa triunfal en su estúpido rostro. Tal parece que ya estaba saboreando la victoria y en cuanto a Sasuke. Una idea se le vino a la cabeza sorprendentemente. Sasuke y Sakura en estos momentos se encontraban abrazados en el suelo. Patético, pero era perfecto.

Naruto frunció el ceño al ver la sonrisa en el rostro de Madara, hace unos segundos, en su rostro se podría apreciar el enojo y la desesperación porque no lograba derrotarlo.

- Eso es lo que piensas – le respondió con una mueca – Pues entonces, detenme – y lanzó el ataque

Naruto miró con horror, como el ataque no iba dirigido a él, sino a sus amigos.

- ¡Sasuke! – gritó y comenzó a correr

Sasuke se giró y también vio con horror lo que se avecinaba. Un amaterasu del tamaño de una persona se dirigía a ellos a una velocidad increíble. Imposible escapar. Sakura se asomó a un costado y se congeló. No saldrían de esta.

- Te amo – le dijo Sasuke

- ¿Qué…?

Sakura no tuvo tiempo de procesar sus palabras, pues la lanzó rápidamente lejos de él.

- ¡No! ¡Sasuke! – gritó cuando observó que esas enormes llamas negras impactaban contra él - ¡No!

Cuando miró aquellas llamas, supo lo que tenía que hacer, tal vez no estaba cumpliendo la promesa de su hermano, pero había prometido protegerla con su vida y entonces, lo hizo, la lanzó fuera del alcance del impacto. Escuchó que le gritaba con dolor.

Se levantó sin dejar de mirar las llamas negras y se quedó ahí, estático, esperando el impacto.

El impacto sí llegó, pero no lo impactó a él. Tanto Sakura como Sasuke vieron con consternación que Naruto los había protegido. A un metro de distancia, Naruto se encontraba de pie, escupiendo sangre por la boca, con un gran agujero en el estómago.

El amaterasu lo había atravesado completamente. Todavía las llamas negras lo consumían en las extremidades de su cuerpo.

- ¡Naruto! – gritó Sasuke y corrió en su auxilio

Lo atrapo justo a tiempo, pues el zorro ya no tenía fuerzas en las piernas. Sasuke absorbió las llamas negras con su aliento, dejando a la vista la carne calcinada de Naruto. Sakura llegó enseguida, se hincó al otro lado de Naruto, junto sus manos y de éstas, comenzó a emanar el chakra verde.

Las lágrimas de Sakura se volvieron más frecuentes al darse cuenta de la realidad. Sasuke la miró y vio su estado. Bajó la mirada a Naruto, apretó su mandíbula y exclamó una maldición.

- ¡¿Por qué lo hiciste, pedazo de idiota?! ¡Porque siempre tienes que ser el imbécil que se siente héroe! – gritó enojado

Naruto sonrió, a la vez, escupía más sangre. – N-No podía-a permitir… que tú lo-o fue-eras… - pronunció con dificultad

- ¡Imbécil! – le insultó una vez más

Él quería decirle que no se preocupara, que todo estaba bien, pero no podía articular las palabras. Ellos estaban a salvo y él vería a su amada Hinata.

Sí, todo estaba bien.

Y con ese último pensamiento, el corazón de Naruto dejó de latir para siempre. Sus ojos quedaron mirando hacia el cielo, observando su completo resplandor.

El llanto de Sakura aumentó más. - ¡Maldición! – Sasuke estrelló su puño en el suelo, provocó un gran ruido y una sacudida

Su hermano, había perecido.

Sasuke abrazó a Sakura, quien ocultó su rostro en su pecho, pues no soportaba ver a Naruto en ese estado. No sabía porque le estaba afectando tanto, si momentos atrás había visto toda clase de cuerpos sin vida.

Tal vez, porque ninguno había muerto ante ella.

Madara miró todo el sacrificio del zorro y lo único que pudo hacer fue reír fuertemente. ¡Definitivamente era un idiota! ¡Que bueno que no desperdicio más chakra en ese imbécil!

- Que desperdicio – dijo con pesar – En un inicio era uno de mis favoritos, pero ahora veo que no era más que poca cosa

Sasuke lo miró con el más profundo odio, en ninguna vida, tanto odio se acumuló en él.

Perfecto, pensó Madara

- Bueno, llegó la hora – dijo con esa voz que provocaba escalofríos

Sakura se limpió las lágrimas y su mirada se tonó seria. No se enfrentaría a él siendo una llorona.

Madara tronó los dedos y en un instante, frente a él, aparecieron los cuerpos de Hinata y Naruto. Sakura cubrió su boca al ver el estado de Hinata, con el cuello totalmente hacia un costado, producto de su muerte. Su color comenzaba a acentuarse. La rabia de Sasuke creció aun más.

Volvió a tronar los dedos y sus amigos comenzaron a incinerarse. – ¡No! – Sakura trató de detenerlo, pero ni siquiera dio un paso hacia ellos, pues Sasuke la detuvo sujetándola por la espalda

- Es tarde – Sasuke le dijo al oído

- ¡No! ¡No puede hacer eso! ¡No puede profanarlos de esa manera! – Sakura forcejeaba con Sasuke, pero él, manteniendo la cordura, sabía que era demasiado tarde para sus amigos

Ambos observaron cómo no quedaba nada de ellos. Madara cerró los ojos y respiró lentamente, cuando los abrió, Sasuke notó algo. Aparte del cambio de actitud, a uno más confiado, sus ojos presentaban ligeras anomalías del mangekyo sharingan eterno.

Cuando se percató, maldijo por lo bajo. Ese demonio había absorbido completamente los poderes de esos dos.

¿Ahora cómo mierda lo derrotarían? Tenían que pensar en algo y rápido.

Sakura se tranquilizó, pero sus lágrimas no dejaban de caer. El tiempo que había convivido con ellos fue muy corto y tomando en cuenta que, en ese corto periodo, no fue muy amable con ellos, pero ahora que conocía la verdad, ella…ya no importaba.

Madara soltó una carcajada terrible. - ¡Siempre me ha encantado esta parte! ¡Nunca me cansaré de ella! – siguió riéndose – Ahora les aconsejo que me entreguen la sangre de los primeros sin resistencia, de todas formas, ya sabemos el resultado final – Madara se relamió los labios

Sakura tomó su posición de combate, Sasuke la tomó de la mano y también adoptó una posición de combate, con su katana al frente. Esta acción provocó más burla por parte de Madara.

- Sabía que nunca me defraudarían – dijo y en un segundo estaba frente a ellos - ¿Saben porque será el último ciclo? – sin respuesta – Porque vida tras vida solamente veía lo patéticos que eran. ¡En ninguna maldita vida fueron lo suficientemente fuertes como lo son en esta! Así que, por esa razón, el ciclo se termina hoy – sonrió al ver ligeramente sus rostros perturbados

De un puñetazo le voló la cabeza a Sakura y con la otra mano, atravesó al Uchiha menor. Sasuke escupió sangre y tenía los ojos desorbitados.

- ¡Muy fácil! – gritó fuertemente

Chasqueó los dedos y los cuerpos comenzaron a consumirse para deleite de sus ojos.

- ¿Te parece? – escuchó a sus espaldas

Se giró sorprendido. A unos metros, se encontraban Sasuke y Sakura mirándolo retadoramente. Madara volvió a mirar los cuerpos calcinados, pero su sorpresa fue grande al observar que no había, cuerpos, no había sangre, no había llamas.

- ¿Qué…? – preguntó atónito - ¿Ustedes…? ¿Cómo es posible que…? – Madara no entendía como es que se pudieron burlar así de él - ¡Yo soy el Rey de los Demonios y nadie es más fuerte que yo! – gritó iracundo

Se lanzó contra ellos.

- Bueno, en eso tiene razón – susurró Sakura y Sasuke sonrió

En un segundo, eran ellos contra el Rey de los demonios.

Itachi

Sasuke comenzó a correr en círculos a gran velocidad, dejando momentáneamente atrapado al Uchiha mayor.

Madara se mantenía en el centro, ese truco barato no funcionaba contra él. Lanzó un ataque de amaterasu contra el azabache, dando en el clavo. Sasuke se detuvo y contuvo el grito de dolor que lo estaba carcomiendo. El Rey sonrió, haría que el imbécil suplicara por piedad.

En ese momento, miró rápidamente a su espalda y saltó en el acto, pues Sakura había impactado su puño en el suelo, en el lugar donde él estaba parado hace unos instantes. El golpe ocasionó una gran ola expansiva que removió la tierra a kilómetros a la redonda. Madara se fue deteniendo poco a poco, con el arrastre de sus pies. Ese golpe lo había tomado desprevenido completamente. Ni siquiera había sentido que esa chiquilla se acercara a él. Su sonrisa retorcida volvió a su rostro, no podía esperar para obtener ese poder.

Naruto

Pero no le dieron tiempo de regocijarse más, pues Madara bloqueó los ataques de los dos amantes con sus brazos. Observó a Sasuke su daño era minino. ¿¡Cómo era posible eso!? Ya había absorbido a un par de primeros, ¿su poder no estaba aumentando?

- Quería dejarlo para el final, pero veo que están ansiosos – dijo Madara

Con gran fuerza, los mandó volar, ellos aterrizaron sin problemas delante de él, a unos metros de distancia. Lo observaban con atención. ¿Qué estaba planeando?

Observaron como Madara entraba en trance.

- ¿Qué mierda? – preguntó extrañado por la situación

Al segundo siguiente, Madara abrió sus ojos y enseguida, tanto Sasuke como Sakura comenzaron a gritar de dolor y a encogerse en el suelo.

- ¡Mi cabeza! – gritó Sakura

- ¡Agh!

Sentía que les estallaría la cabeza. Madara comenzó a avanzar hacia ellos con tranquilidad, como ambos estaban agachados no pudieron ver que él tenía activada la primera fase del tsukuyomi, la mutación que había observado Sasuke antes.

Mientras más se acercaba, más dolía. – Bastardo – dijo entre dientes el azabache

Madara se detuvo a unos pasos de ellos, alzó la mano en su dirección con la palma abierta y después la cerró. Los gritos de dolor fueron reemplazados con dos grandes estallidos.

Las cabezas de ambos amantes habían estallado en mil pedazos

Sangre y sesos caían alrededor de los cuerpos inertes. Con sólo una mirada, los cuerpos comenzaron a carbonizarse bajo las llamas negras. Madara observaba su hazaña con gran orgullo.

- ¿Crees que es suficiente? – se escuchó detrás de él

Se giro lentamente y la colera, casi hace que cambie de color, pues a su espalda, se encontraba la pareja de jóvenes amantes mirándolo con diversión.

- Me pregunto, ¿hasta cuándo se dará cuenta? – preguntó Sakura

- No lo creo, es muy imbécil – respondió Sasuke con soberbia

- ¡Malditos bastardos! ¡Los mataré! – gritó como nunca antes

Se lanzó por ellos. A pesar de tener bastante poder, Madara olvidaba una cosa, el poder más grande, es el que te destruye más rápido.

El Rey demoniaco no se había dado cuenta, pero estaba conduciendo directamente a la trampa que le había puesto Sakura. Sus ataques ya no eran sofisticados, ni mortíferos, ahora sólo estaba concentrado en poder matarlos a como diera lugar, dando espacio a equivocaciones estúpidas.

Hinata

- ¡Ahora! – gritó Sakura

Sasuke hizo un gran amaterasu, Sakura formó un gran rasengan, pero esta tenía un extraño color, mezclaba uno verde y el otro anaranjado.

¿Cómo es posible? Pensaba Madara, eso era exclusivo de Naruto, yo…

Y trató de generarlo, una y otra y otra vez, pero en ninguna ocasión Madara logró hacer el rasengan.

- ¡¿Cómo es posible?! ¡Yo tengo el poder del zorro! ¡Yo debería de hacer eso!

Ese grito sólo provocó una risa burlona en Sakura. - ¿Apenas te das cuenta?

Y entonces, Madara recordó cuando ella fue en auxilio de Naruto, ella…

- No – dijo mirándola con asombro

- Así es – dijo orgullosa – No solamente lo saqué de tu control, sino que él me dejó su poder total, así que, tú no absorbiste nada Madara Uchiha

- No, ¡eso no es posible! ¡Yo…! ¡Mi sharingan! – trató de encontrar una explicación lógica

- Tu sharingan se modificó porque absorbiste el poder de Hinata solamente. Regularmente esa forma provoca el byakugan, pero nada más – Sasuke ladeó su sonrisa – Me temo, mi querido Rey, que no eres nada en estos momentos

- ¡Noooooooo! – la locura lo estaba consumiendo por completo

Madara ya no podía pensar claramente. ¡Él estaba ganando! ¡Él es el Rey demoniaco más grande de la historia! ¡No podía ser derrotado por dos estúpidos amantes! ¡No! ¡No!

Sasuke y Sakura saltaron al mismo tiempo y le lanzaron el ataque combinado. En el aire, el amaterasu y el rasengan se fusionaban, creando un gigantesco uzumaku*. Rápidamente se alejaron un poco, el azabache activó su susano a modo de escudo.

Madara observó el uzumaku con gran anhelación. - ¡Imbéciles! – les gritó - ¡Al final yo gané! – gritó corriendo hacia el uzumaku con el propósito de consumirlo y poder adquirir esos poderes originales.

¡Ahora nadie lo detenía!

Una gran explosión se llevó a cabo en cuanto Madara tocó el uzumaku. La luz cegadora se extendió más allá del valle. Sasuke abrazó fuertemente a Sakura y ella a él. La sacudida fue monumental.

Sakura comenzó a toser, se giró quedando acostada boca abajo. El susano no había sido suficiente, pues el choque que provocó Madara al intentar usar su nuevo poder los había mandado a volar. Comenzó a quejarse, le dolía todo el cuerpo, enfocó la vista y observó a su alrededor, todo estaba totalmente destruido. Ahora, nadie creería que ese lugar alguna vez fue un lindo bosque.

Miró hacia el centro y no había rastro alguno del Rey demoniaco, al parecer Itachi tenía razón. Un demonio muere solamente si un demonio de mayor poder lo mata o muere a causa de su propio poder.

Gracias Itachi

Un ruido a su costado llamó su atención.

- ¡Sasuke! – gritó corriendo en esa dirección - ¡Sasuke! – el azabache se encontraba bajo unos escombros

Cuando Sakura los logró mover, sus esmeraldas se llenaron de lágrimas. - ¡No, no, no! ¡Sasuke! – acunó al chico entre sus brazos o bueno, lo que quedaba de él.

La explosión había provocado que el susano no resistiera y en consecuencia se había fragmentado en pedazos, los cuales volaron por los aires, al igual que ellos, incrustándose y causándole daño al azabache. Varias extremidades se encontraban totalmente cercenadas.

Sasuke había empujado y alejado a Sakura en los últimos segundos, tal como siempre lo prometió, la protegería con su vida.

Sakura lo escaneó con sus nuevas habilidades, no había nada que hacer.

- S-Saku-ura – escupió sangre

- Shh, no hables. Estarás bien – trató de colocar su mejor sonrisa para él, pero fue en vano, sus cristalinas lágrimas la delataban

- No llore-es Sakura-a – tosió

- No Sasuke, por favor. No me dejes – rogó con las emociones a flor de piel

- P-perdona-ame – sonrió

- No tengo nada que perdonarte. Te amo, ¿me escuchas? Te amo y siempre lo haré, lo prometo – a este punto, Sakura dejó salir su llanto

Sasuke, como pudo, le acarició la mejilla. Sakura sujetó su mano que descansaba en su rostro.

- Te encontraré

- Mi Sakura

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- Tengo otra pregunta – dijo de pronto Sakura

Itachi la miraba con curiosidad. - ¿Qué es?

- ¿Cómo es posible que Sasuke siempre me encuentre? Es decir, él en cada vida recuerda y yo no, ¿Por qué?

- Es porque él siempre muere al final - esa respuesta sorprendió en demasía a Sakura – En cada vida que él te busca, es porque él es el último en morir de ustedes dos. El último en irse recupera sus recuerdos primero, busca al otro y le muestra el camino a seguir para que recuerde. A veces es fácil y otras veces, bueno, a veces las personas se quedan sin opciones.

Sakura recordó como es que llegó al palacio de Sasuke

- Entonces – se volvió a enfocar en la conversación – Si esta vez… si esta vez yo muero después de él, quiere decir que yo recordaré antes – Itachi asintió

- Sí, pero no sabemos si volvamos a reencarnar – eso descolocó a Sakura

- ¿Cómo?

- Esta vez romperemos la maldición, desconozco si este será nuestro fin o nos darán una nueva oportunidad – Itachi fue sincero en sus palabras, no era para causarle daño

- Tienes razón – ella no había pensando en esa opción

- Pero si es el caso, si los Dioses nos dan otra oportunidad, por favor, busca a Sasuke, quiero que sea feliz – suplicó

Aunque Itachi no se lo hubiera solicitado, ella ama a Sasuke y lo buscaría hasta en el mismo infierno si era necesario. Esta vez no dejaría que se le escapase.

- Gracias – lo abrazó

Itachi sonrió.

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Sasuke la miró con todo el amor que podía reflejar, un amor que esperaba que ella pudiera captar. Sonrió como sólo él sabe hacerlo. Ella lo miraba con angustia, quiso decirle que no se preocupara, pero su cuerpo ya no le respondía, ya no dolía.

Poco a poco, el aire fue desapareciendo y con ello, la luz en sus ojos se apagó para siempre.

- ¡No! ¡Sasuke! – lo sacudió - ¡Sasuke! – no respondió - ¡No me dejes sola! – las lágrimas caían sin cesar sobre el rostro del azabache

Un fuerte gritó de dolor retumbó por todo el valle, pues un amor se había perdido.

Sakura no dejaba de llorar amargamente, abrazaba con fuerza el cuerpo inerte.

¿Así fue como lo sentiste?

Cuando se calmó, lo besó en sus amoratados labios. Ella cerró esos ojos negros que siempre la miraban con intensidad y que le hacían sentir mariposas en el estómago. Unos ojos que no volvería a ver en un largo tiempo.

- Lo prometo – dijo con dificultad debido al llanto - Te buscaré, lo juro

FIN


*Uzumaku: Remolino en japonés

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AS