-¿Jace y Alec se están preparando para ser parabatai? - preguntó Bella, mirando sobre su hombro.

Esta Bella había cambiado sustancialmente respecto a la última vez. Tenía el pelo oscuro más largo y cuidado -probablemente por obra de Isabelle, que se situaba tras ella en ese momento, trenzándolo. Aunque estaba sentada era evidente que había crecido: más alta, el cuerpo empezando a tomar forma, aunque no demasiado aún -le quedaban alrededor de un par de años para la adolescencia. El rostro había perdido un poco de la redondez propia de la niñez, pero tampoco era especialmente acusado -era complicado saber si se debía a que el cambio fuese lento o a que antes había estado demasiado delgada y desnutrida como para poder percibir un cambio que de otra forma hubiese sido notable.

Sebastian centró su mirada en mí desde su puesto en las sombras, apoyado como quien no quiere la cosa en una pared de la habitación, la más alejada de las chicas. Por un momento, me permitió acceso a su mente. Me habría sorprendido de que dejase que escuchase sus pensamientos, pero parecía que en este momento toda mi atención estaba centrada en la situación que Bella estaba viviendo -que había vivido... Lo que fuese.

-Ha pasado un año -informé a mi familia hablando a velocidad vampírica. Jacob hizo una mueca, pero su oído de lobo parecía ser lo suficientemente fino en esta ocasión como para pillar mis palabras.

Renesmee, en ese momento en brazos de mi madre, me miró con curiosidad y luego puso la mano en la mejilla de la vampira con el pelo color caramelo.

Abuela, ¿mamá tiene ahora diez años? ¿Va a hacer once? ¿Dónde está Harry?

Esme pareció vacilar por un momento antes de contestar.

-Sí, cielo -susurró contra su piel, dándole un beso en la mejilla.- Le quedan unos 3 meses para cumplirlos. -Mi madre vaciló un momento y suspiró con ojos tristes antes de completar su respuesta.- Y lo siento, bebé... No sé dónde está Harry.

Mi hija apretó los labios. Tras un momento, apoyó la frente contra el cuello de mi madre y de nuevo rozó con su manita en su piel de porcelana.

¿Volverán a verse?

Esta vez, Esme no contestó. Nadie podía responder a aquello.

Isabelle asintió. Ella también había crecido, aunque sus cambios eran menos evidentes que los de Bella - al fin y al cabo, ella no había sido un esqueleto andante.

-¿Y están seguros? -Isabelle paró un momento, frunciendo ligeramente el ceño, sus dedos congelados entre los mechones de Bella. La castaña volvió a dirigir una mirada a su amiga, que parecía estar en conflicto consigo misma.- ¿Izzy? - inquirió Bella suavemente.

Isabelle pegó un respingo y asintió.

-Sí, sí -afirmó retomando su trabajo trenzando el cabello de Bella. Sus dedos eran expertos y ágiles, deslizándose por la seda color caoba que era el pelo de mi ángel, entrelazándolo con fluidez.

Bella suspiró.

-Hay algo que no me estás contando -señaló.

No pude evitar reírme entre dientes. Como siempre, Bella era terriblemente intuitiva. Eso no había cambiado.

Isabelle finalizó la trenza y se movió para colocarse delante de Bella, cruzando las piernas y dedicándole una sonrisa de disculpa.

-Lo siento, no es mi lugar decirlo.

Bella asintió. Si alguien sabía algo acerca de secretos de los que no quería hablar, era ella. Tras unos minutos de silencio incómodo, el rostro de Bella se iluminó.

-¿Sabes cuándo va a traer tu madre a Max?

Isabelle le devolvió la sonrisa y yo casi me derrito allí mismo viendo la sonrisa de Bella.

Otro de los pocos recuerdos sueltos que habíamos vivido era Bella conociendo al pequeño Max. Había sido amor a primera vista. Max tenía algo más de 1 año en aquel momento. Maryse había vuelto al Instituto por trabajo durante unos días y en esa ocasión había traído al más pequeño del clan Lightwood con ella. Era poquita cosa, pero parecía sano. Tenía el pelo negro azabache y los ojos azules, rasgos representativos de su familia. Debajo de la mata de pelo negro, la piel era del mismo tono que la de Alec y los ojos se movían ávidos de un lado a otro.

Bella me había dicho una vez, antes de tener a Renesmee, que los bebés nunca le habían llamado la atención. Pensé que se refería a tenerlos ella, pero eso fue hasta que supo que estaba embarazada con nuestra hija. Luego pensé que quizá se refería a los hijos de amigas de Renée -A todo esto, ¿quién era Renée para Bella a todo esto? Estaba claro que no era su madre y que Bella no la consideraba como tal. Siempre había parecido que ella era la adulta en la relación. Bella nunca hablaba de Renée salvo para referirse a ella como una romántica empedernida y alocada, normalmente después de que yo la trajera a colación y mientras que sí parecía reticente a dejar a Charlie atrás -aparte de su hermano, era la única familia biológica que tenía- no era así con Renée. Al menos que yo supiera. Sin embargo, Renée tendría que haber salido de algún lado. ¿Habría sido la esposa de Charlie de verdad?

Sin embargo, parecía que también me había equivocado con ese hilo de pensamiento. Su reacción con Max me había hecho llegar a la conclusión de que lo que no le gustaba era la idea de "bebés" en general -sin rostro, sin una cara y una relación asociada a ellos. Porque en el momento en que Bella tocó con su dedo la mejilla de Max, que la miraba con ojos muy abiertos, y éste cerró su pequeña manita en torno a él, casi pude sentir cómo su mundo cambiaba. Sus ojos habían adquirido la fiera determinación que sólo había visto en la mirada de Alec cuando prometió cuidar de ella y en ese momento supe que la habíamos perdido. El pequeño Max la tenía envuelta en torno a su dedo meñique, tanto a ella como a Izzy, y yo sabía que no iba a encontrar mejores amigas ni protectoras nunca.

-Es probable que en un par de días -ambas intercambiaron una sonrisa socarrona.

-Seguro que ya está enorme.

Isabelle resopló.

-Según Alec ya anda y es todo un trasto -Bella se rió entre dientes y el rostro de Izzy se suavizó, mirándola de hito en hito.- Le quieres.

No era una pregunta.

-¿Cómo no hacerlo? -respondió Bella, quitándole ligereza al asunto.

-Sabes lo que quiero decir -replicó Isabelle. Las mejillas de Bella se tiñeron de rosa.- No es algo malo, Bella.

Bella tragó con fuerza.

-Es tu hermano -murmuró con un hilo de voz.

-¿Y? Alec también lo es, y es evidente que tú ya eres una hermana más para él -Bella se miró las manos, que temblaban apoyadas en el regazo.- No pasa nada.

- Yo… Isabelle, lo siento -negó con la cabeza.- No es justo. Yo tengo… Tenía… a Harry y… Es tu familia, Izzy, yo…

Isabelle chasqueó la lengua y levantó el rostro de Bella apoyando un dedo bajo su barbilla.

-No pidas perdón por sentirte agusto con Alec, o con Max o con Jace. Los Shadowhunters compartimos un vínculo de sangre único.

Bella asintió.

-La sangre de Raziel.

Esta vez fue el turno de Isabelle de asentir con la cabeza. Se mordió el labio y movió la mano para recolocar un mechón de pelo detrás de la oreja. De repente, parecía nerviosa.

-Además, yo siempre quise una hermana… -el susurro se perdió conforme hablaba, las mejillas ardiendo y el rostro girado hacia un lado para no ver la reacción de Bella, la cual había tomado aire bruscamente tras oírla. Pasaron unos segundos antes de que Bella pusiera su mano sobre la de Isabelle, la cual dio un pequeño respingo.

-Tienes razón -concedió Bella, una sonrisa triste adornando su rostro.- Adoro a Max. Alec y Jace son como mis hermanos mayores, y eso hace que me sienta mal... Por Harry. No sé qué es de él, yo os tengo a vosotros. Siento que no es justo -dejó salir todo el aire de golpe antes de continuar.- No es algo que pueda evitar. Pero tú… yo… eres mi mejor amiga, Izzy.

Bella se puso muy roja, la sangre acumulándose en las mejillas y el rubor subiéndole hasta las orejas mientras le dedicaba una tímida mirada a la chica frente a ella.

A mi lado, Alice sonrió a su pesar. La barbilla le tembló y los ojos se le llenaron de lágrimas que no podía derramar. Jasper la rodeó desde atrás con sus brazos, depositando un beso en su coronilla y ella se sorbió la nariz.

-¿Allie? -inquirió Emmett, entre sorprendido y preocupado. Mi hermano me dirigió una mirada.

¿Es porque Bella ha llamado a esa chica su mejor amiga?

Sonreí un poco. El razonamiento de Emmett no era del todo erróneo, pero distaba de la realidad -era por esa razón, pero no porque le pusiera triste. Alice no pensaba que estuviera siendo reemplazada -aunque en aquel momento no se conocían- ni en si realmente ella ostentaba ese hueco en la vida de Bella.

Rose puso una mano en el brazo de su esposo, mirando a Alice, la cual se rió -una risa aliviada cargada de lágrimas.

-Es solo que… estoy tan… feliz. Feliz de que tuviera a alguien -el entendimiento apareció en el rostro de casi todos los presentes, que habían estado confusos por su reacción. Esme se alejó de un Carlisle de sonrisa nostálgica y pidió permiso con la mirada a Jasper, que liberó a su amor para que Esme pudiera darle un breve abrazo, depositando un beso en su frente.

Isabelle se echó a reír.

-Soy tu única amiga -señaló divertida.- La única chica, aparte de mi madre.

Bella hizo una mueca y le sacó la lengua.

-Eres… eres como mi otra mitad, Iz…

Isabelle la interrumpió, volteando la mano sobre la que Bella había depositado la suya y tomando ambas, dándoles un fuerte apretón. Era la primera vez que veía a Isabelle de una forma tan… vulnerable. Y lo era con Bella, porque se sentía segura con ella, a salvo.

-Eres mi hermana, Bella. Mi hermana que a veces me saca de mis casillas y a la que al principio no aguantaba -Bella soltó una risita e Isabelle rodó los ojos.- Eres mi mejor amiga... Te quiero, tanto como a los chicos.

Los ojos de Bella brillaron cuando echó los brazos alrededor del cuello de Isabelle, apretándole fuerte.

-Y yo a ti, Isabelle.


-¿Verdad o reto?

-Verdad -respondió Bella de forma automática. Jace hizo una mueca.

-Siempre me contestas lo mismo -dijo contrariado.

Bella no era la única que había crecido -su cumpleaños número once había pasado hacía 3 meses, y su aspecto había cambiado de nuevo. Un lapso tan corto debería haber traído menos cambios, pero el recibir su primera marca junto a Isabelle le había hecho ganar confianza en sí misma, y eso se notaba.

Ambas chicas portaban la runa de la clarividencia en el dorso de la mano derecha, la de Bella más pequeña y cercana a la muñeca que la de Isabelle, quien además ahora lucía la runa de poder angelical en el pecho -la parte romboidal del lazo se perdía siempre bajo el escote de las camisetas, pero el trazo superior podía apreciarse, rodeando el contorno del pecho en líneas curvas paralelas a las clavículas. El enkeli de Bella era más discreto, habiendo sido marcada con él en el interior del brazo izquierdo, justo por encima del codo, en la parte más alejada del hombro, prácticamente a la altura del corazón si colocaba los brazos estirados en línea recta.

En cuanto al físico, las diferencias más acusadas se daban en Jace y Alec, en plena adolescencia, con 13 y 14 años respectivamente. Ambos sacaban una cabeza a las chicas. El pelo dorado de Jace se había vuelto más rubio si cabe, peinado hacia atrás en lugar de su antiguo flequillo. Los pómulos se habían afilado y la mandíbula comenzado a tomar forma. Alec se había cortado el pelo por los lados, dejándolo más largo por la parte de arriba, cayendo ligeramente sobre la frente. Mandíbula fuerte y cuadrada, era algo más corpulento que Jace para aquel momento, y aunque no se habían hartado de Izzy y Bella como cualquier otro adolescente lo hubiese hecho con sus hermanas pequeñas, no perdían la oportunidad de meterse con ellas para hacerles de rabiar -aunque en honor a la verdad, esto era algo mucho más común con Jace.

Bella se encogió de hombros.

-No me fío de ti -respondió con una risita, haciendo a Alec sonreír y a Jace rodar los ojos. Jace fingió estar pensativo por unos instantes, apoyando la barbilla en la palma de la mano mientras se daba golpecitos con el índice.

-Mmmmm… ¿cuándo fue la última vez que te hiciste pis en la cama?

Como decía, solía ser Jace quien se encargaba de ponerlas en vergüenza.

Bella se puso roja hasta la coronilla y fulminó a Jace con la mirada.

-Vamos, Bellita. Responde -se burló el rubio, guiñando un ojo. Bella murmuró algo incoherente y Jace se puso una mano detrás de la oreja, haciendo de embudo.- No te he oído -canturreó.

Bella se puso aún más roja -algo que no parecía posible- y murmuró "la semana pasada" antes de enterrar la cabeza entre las manos.

-¡JÁ! -se rió Jace en voz alta.- ¿Hace cuánto que no te pasaba? ¡8 años! ¡OCHO! ¡Y TE PASA AHORA!

Esme apretó los labios, reprimiendo las ganas de gritar al chico, que obviamente no podría oírla. Quien sí podía fue Emmett, que había dejado escapar una sonora carcajada momentos antes de que Rose respondiera con un golpe en la parte de atrás de la cabeza lo suficientemente fuerte como para hacernos estremecer al resto por el sonido que hizo.

Isabelle le fulminó con la mirada.

-¡Fue un accidente! -exclamó Bella, mortificada.

Jace resopló.

-Sí, seguro.

-Tú te hiciste pis encima con su edad estando despierto porque todos los baños de la Academia estaban ocupados -la sonrisa de Jace desapareció de inmediato, transformándose en una mueca de horror puro ante las palabras de Alec. Bella miraba ahora a Jace intentando contener su propia risa, mientras que Isabelle se echó el pelo negro hacia atrás por encima del hombro con una expresión de satisfacción en el rostro.

-¡Tío! -reclamó el rubio levantando la voz y mirándole como si estuviera dividido entre gritarle y avergonzarse.

Alec se encogió de hombros y le regaló una sonrisa socarrona.

-¿Prefieres que cuente aquella vez que un demonio Raum te cogió por los-?

-¡Ah, ah, ah! ¡Suficiente! -interrumpió Bella tapándose las orejas con las manos y haciendo aspavientos raros con la cara, haciéndoles reír a todos.

-Alec -indicó Jace con una semireverencia, provocando que el aludido rodase los ojos.

-Ya, ya -le cortó el chico Lightwood. Echó un ojo a Bella, que aún seguía roja: a la sonrisa de suficiencia de Jace; y finalmente a la mirada casi aburrida de Isabelle.- Izzy, ¿verdad o reto?

Isabelle pareció pensarlo durante un minuto antes de contestar con voz clara "Verdad".

-¿Sientes envidia porque Jace y yo vayamos a ser parabatai? -preguntó Alec.

De repente, Bella parecía muy interesada en la conversación y no tanto en los cordones de sus zapatillas, a los que había estado dando vueltas entre el índice y el pulgar. Isabelle parpadeó pesadamente un par de veces, con tal lentitud que casi parecía grabado a cámara lenta.

-No -respondió finalmente, aunque su voz salió algo más rasposa que de costumbre.

A mi lado, Jasper entornó los ojos y frunció el ceño, sus ojos color miel trabados en Isabelle.

La cazadora carraspeó antes de continuar.

-Nunca me planteé tener un parabatai. Vosotros os complementais perfectamente, seríais tontos si no lo aprovecharais, pero los parabatai son raros por una razón -negó con la cabeza y sonrió ligeramente.- Estaba mejor sola, así que no, no os tengo envidia.

Bella casi parecía decepcionada mordiéndose el labio y mirando hacia otro lado. Jace estaba complacido con la respuesta y le dio a Alec un par de palmadas en la espalda como para señalar que eran especiales, tal y como Isabelle había señalado. Pero Alec tenía una expresión muy similar a la de Jasper. Si no hubiese sido por mis sentidos vampíricos, me habría perdido la palabra que murmuró bajo su aliento, repitiendo lo que había dicho su hermana como si tuviera un significado completamente diferente: "estaba".

Jasper enarcó una ceja, una media sonrisa en la cara que casi parecía divertida. Le dirigí una mirada y él sólo se encogió de hombros.

Ha usado el pasado, Edward.

Con un sobresalto, caí en la cuenta de lo que ambos -Alec entonces, mi hermano ahora- se habían dado cuenta y le dirigí a Isabelle una mirada distraída, preguntándome qué habría cambiado para que ahora sí se lo plantease pero para que no se atreviera a decirlo en voz alta.


-Izzy… ¡Izzy! -Isabelle se dio la vuelta, el largo cabello negro golpeando su espalda y los ojos centrándose en la fuente de la voz con rapidez. Sonrió abiertamente.

-¿Qué hay, Bella?

Mi Bella se asomaba desde la esquina de la sala de entrenamiento hacia su interior, dónde Isabelle había estado practicando movimientos con su espada, no tanto ataque-defensa sino como la fluidez de ésta, sopesando el peso con cada movimiento. Ante las palabras de Isabelle, la cara de Bella se transformó en una máscara de horror y profirió un sonoro "¡SHHHHH!" que hizo que incluso Alice hiciera una mueca.

Isabelle pareció confundida por un momento, echando un ojo a Bella, al cuarto y de nuevo volviendo sus ojos oscuros hacia Bella. No había nadie.

Bella le hizo un movimiento rápido con la mano, indicando que se acercara a ella. Isabelle depositó la plateada espada en su lugar junto al resto de armas dispuestas para los entrenamientos y trotó hacia la chica morena.

-Está muy nerviosa -observó Jasoer.

Al otro lado de la sala, Cayo resopló.

¿Y para eso queremos a un émpata? Eso podría haberlo dicho yo. No sé por qué Aro se empeña tanto, deberíamos quemarlos a todos. ¡Son un peligro!

Un bajo gruñido salió de mi pecho en dirección al líder Vulturi, que me dirigió una mirada de desdén. Mostré los dientes, retrayendo los labios sobre nuestra mejor arma, y un siseo peligroso retumbó en mi lengua. Carlisle dirigió una mirada hacia Aro, que levantó la mano para indicar a su "hermano" que parase, mientras que mi padre colocó la suya en mi hombro.

Recuerda quién eres, hijo. Bella te necesita. Recuérdalo.

Tras un par de segundos que se me hicieron eternos sentí los músculos relajarse, retomando una posición menos agresiva y tragando con fuerza. Esme se acercó con Renesmee en brazos. Ella sólo sonrió, pasando los brazos por mi cuello y acurrucándose contra mi pecho, igual que solía hacer Bella cuando era humana. Bueno, algo más que humana. Cuando no era un vampiro.

Ignorando a los Vulturis, Benjamin había avanzado hasta colocarse más cerca de las chicas, ante la asombrada mirada de Tía, que le había dejado ir algo confusa.

El resto se limitó a mirar cómo la escena se desarrollaba en silencio.

Efectivamente, Bella estaba muy nerviosa. Movía los dedos de forma compulsiva, se movía sobre los talones y miraba para todas partes sin dejar los ojos quietos.

-¿Puedo… -se paró y se aclaró la garganta con un fuerte carraspeo- puedo enseñarte algo, Izzy?

Eso sólo hizo que tanto Isabelle como nosotros nos sintiéramos aún más confusos.

-Ehr… claro, supongo -Isabelle se encogió de hombros.- ¿Aquí mismo?

Bella negó vigorosamente con la cabeza, apretando los labios. Isabelle alzó las cejas, probablemente preguntándose a qué venía tanto secretismo.

-¿Entonces?

Me habría dado un ataque en ese mismo instante sii en aquel momento alguien me hubiera dicho que la fantástica idea de Bella iba a ser escabullirse del Instituto para entrar desde las alcantarillas utilizando un ala reservada a adultos -y que actualmente estaba cerrada por razones obvias, ya que al parecer el Instituto de New York, salvo por Hodge, Robert y ocasionalmente Maryse o algún otro Shadowhunter que tuviera que pasar por allí, actualmente estaba más bien en desuso por la Clave -el Gobierno de los Cazadores de Sombras. La razón me era desconocida, pero había escuchado hablar lo suficiente a los Lightwood -Alec incluido- y a los huéspedes que aparecían de vez en cuando como para saber que la zona contaba con unas fuertes defensas antidemoniacas gracias a un… brujo que vivía en la zona. "Warlock" había sido una de las palabras con las que le habían definido, aunque también había oído comentarios acerca de un tal "Bane, el Gran Brujo de Brooklyn". Fuera quien fuera, su ayuda para con los Cazadores había hecho que los niveles de actividad demoníaca se vieran reducidos a un mínimo, necesitando menos Cazadores y cerrando alas del Instituto.

¿De verdad nadie pensó en lo peligroso que era que estos conocimientos los compartieran con cuatro críos en plena pubertad o en su fase previa?

Los pensamientos de Kate iban en la misma dirección que los míos y no pude evitar un suspiro de alivio ante la mirada cuestionante del resto de los presentes.

Aquella otra parte del Instituto era…

-Guau -dijo mi hija en un suspiro. La verdad es que esa palabra describía lo que estábamos viendo perfectamente. Una especie de piscina natural, formada a partir de un lago, tomaba la mayor parte de la habitación. El suelo estaba hecho por tramos, entremezclando roca oscura y aquel metal negro de aspecto moderno que ya habíamos visto en otras zonas del Instituto. Las paredes laterales eran de piedra gris, pulida y vieja, pero limpia, con runas dibujadas sobre ella. El techo… apenas había techo. Las paredes se inclinaban hacia el interior como si fueran a construir una especie de techo cónico o piramidal, cortándose rápidamente y dejando paso a un cielo claro y definido. En el lago, el agua borboteaba, dibujando pequeñas olas que se estrellaban contra la roca. Terminaba en una de las paredes de piedra, que tenía señales de haber sido utilizada como punto de apoyo, así como de haber recibido muchos golpes en su larga vida.

Incluso Isabelle parecía asombrada.

-¿Cómo has encontrado este sitio? -inquirió maravillada, girando sobre sí misma para tratar de verlo desde todos los ángulos. La sonrisa que apareció en el rostro de Bella habría hecho a Jace sentirse orgulloso.

-Aparecía en los mapas que nos dejó Hodge -Isabelle le dirigió una mirada inquisitiva y Bella se removió, claramente incómoda. Mordiéndose el labio se agarró el brazo derecho con el izquierdo, frotándolo distraídamente.- También tiene que ver lo que tengo que contarte.

Apenas fui consciente de que me había ido inclinando hacia delante hasta que Garrett me cogió del hombro. Parpadeé, dándome cuenta súbitamente de que estaba muy cerca de ellas. Garrett enarcó una ceja, preguntándome mentalmente si estaba bien, a lo que asentí, desconcertado.

Desconcertado y… frustrado. ¿Por qué Bella debía ser siempre un misterio para mí? Quería saber todo sobre ella, necesitaba saberlo, desesperadamente. La curiosidad nunca había sido uno de mis puntos débiles -hasta que la pequeña chica humana de ojos chocolate apareció en mi vida. Ni siquiera ahora, siendo una niña tan pequeña en aquellos recuerdos que veíamos como si de una película se tratase, podía evitar el tirón en mi pecho que me invitaba a ir junto a ella y tomarla en mis brazos.

Podía esperar. Podía ser su amigo, su protector, su confidente, hasta que fuera mayor. Podría haberlo hecho, de haberla conocido en aquel momento. Podría saber todo sobre ella. Ella me lo habría contado.

Pero en lugar de eso me hallaba rodeado de familia, amigos y enemigos, tratando de discernir qué emociones eran reales y cuáles no, de diferenciar la realidad tangible de un tiempo que ya había pasado y de controlar mi sed de conocimientos por Bella, la cual no sabía dónde estaba.

Sacudiendo la cabeza, volví a mirar a las chicas.

Por suerte, Isabelle parecía tan confusa como yo. Bella movió los pies, indecisa, sus ojos aún inquietos.

-¿Y bien? -inquirió Isabelle. Bella se mordió la lengua e hizo una mueca.

-Quiero contártelo pero… no sé… ¿cómo… ? -la última parte sonó a pregunta. La chica mayor rodó los ojos.

-¿Me lo preguntas?

Bella se pasó una mano por el pelo castaño, nerviosa.

-Yo… verás… -cerró los ojos y respiró profundamente.- Sentíaqueaquíhabíaalgo.

Isabelle parpadeó una vez.

Dos.

-¿Qué?

-Sentíaqueaquíhabíaalgo.

-Bella, o reduces el ritmo o…

-¡Sentía que aquí había algo! -exclamó finalmente Bella, dejando salir de golpe todo el aire de sus pulmones.

Isabelle asintió.

-Vaaaale… ¿el qué?

Bella la miró.

-¿No te espantas?

Isabelle se encogió de hombros.

-Bella, hemos matado demonios. Esto no sería tan raro. ¿Qué es lo que te llamaba? -inquirió con genuina curiosidad. La joven Potter tragó en seco.

-Yo… el agua -respondió. Esta vez Isabelle se quedó estática.

Benjamin, que había permanecido cerca desde el inicio de la conversación, se puso en cuclillas, realmente curioso por el comportamiento de las niñas, concretamente por el de Bella. Le recordaba a algo, algo previo a su transformación, aunque no sabía exactamente a qué.

-El agua.

-Sí.

-En plan, el lago.

Bella dejó caer la cabeza.

-Sí.

-Tío, tu chica es muy rara -comentó Emmett con una enorme sonrisa socarrona, ante lo cual tanto Jasper como yo nos quedamos mirándole. La sonrisa se le resbaló.- ¿Qué?

-Ahm.

-Y… puedo hacer cosas.

Benjamin tragó. Y pude ver brevemente en su mente a qué le recordaba. A él mismo, de niño, descubriendo el que ahora era su don.

-¿Crees que podría ser? -susurré. Benjamin se encogió de hombros. Alice me dirigió una mirada significativa.

¿Edward?

-Benjamin pasó por algo parecido, de humano -los ojos de Carlisle brillaron al pillar el significado oculto tras mis palabras.

¿Crees que podría tener otro don, Edward? ¿Como Benjamin? Sería impresionante. Sus pensamientos tomaron un giro más oscuro cuando la mirada viajó hasta los Vulturis, dirigiendo una mirada preocupada a Esme y al resto de su familia -nuestra familia. Los Vulturis no nos dejarán vivir en paz si es así.

-Bella no dejará que os hagan daño, Carlisle -murmuró Tanya. Parecía haber leído el pensamiento de mi padre, aunque bien sabía yo que no era así. Sin embargo, sus palabras seguían siendo más que bienvenidas.- Si es tan poderosa como parece… no podrán tocaros.

Aunque el tono de Tanya era lo suficientemente bajo como para que los Vulturis lo escuchasen, no fue así el resoplido de Jacob, que mostró sus dientes en una sonrisa lobuna.

Esme parecía perdida en sus pensamientos, preguntándose si la razón por al que Bella no había dicho nada de esto habría sido precisamente para no dar más munición a los Vulturis en detrimento suyo -cualquier cosa que nos contase, Aro la sabría con solo rozarnos. La única mente segura era la suya. La vampira suspiró.

Mi pobre niña.

Isabelle ahora parecía más preocupada que otra cosa. Se mordió el labio.

-¿Qué tipo de cosas?

-Tengo… Puedo… -Bella negó con la cabeza, los ojos llenos de repentinas lágrimas. Isabelle se acercó a su lado de inmediato, acelerada.

-¡Hey, hey! Tranquila -exclamó la pelinegra, tomándola de los antebrazos.- Bella, tranquila. No pasa nada, ¿vale?

Bella hipó.

-Es que… puedo hacer cosas… raras… -negó con la cabeza y soltó una risita nerviosa.- Vas a pensar que estoy loca.

Isabelle apretó los labios.

-Eso nunca, ¿vale? Nunca. No sabes lo mucho que confío en ti. Te creo -añadió finalmente.

Bella miró hacia ella por debajo de sus pestañas húmedas.

-¿De verdad? -Isabelle asintió y Bella aprovechó para darle un fuerte abrazo.- Gracias, Izzy.

La menor de los Lightwood asintió, devolviéndole el abrazo fugazmente antes de echarse hacia atrás.

-¿Por qué no me lo cuentas?

Bella levantó la palma de la mano y dejó caer un tembloroso suspiro.

-¿Por qué no te lo enseño? -Isabelle asintió dándole ánimos y Bella cerró los ojos. Entre ambos se formó un ceño de concentración. La tensión de la mandíbula también mostraba que estaba apretando los dientes. Y entonces ocurrió -como si fuera una serpiente, una columna de agua más o menos ancha comenzó a surgir del lago, las olas ahora en calma mientras un remolino daba forma al líquido, que ascendía y ascendía detrás de Bella y ante los ojos como platos de Isabelle y de todos los presentes.

Una lenta sonrisa se extendió por el rostro de Benjamin.

-No me extraña que tampoco quisieras que Bella hablase con extraños, Carlisle -comentó Tía, sus ojos fijos en la maravilla que había frente a nosotros.

El agua giraba, se flexionaba, subía y bajaba.

-Es… increíble -murmuró Alice, hipnotizada por los suaves movimientos. Ella también tenía una pequeña sonrisa en el rostro. El sentimiento de orgullo por Bella era patente incluso en esos momentos.

-Es hermoso -añadió Rosalie en un despliegue de afección por mi esposa al que todavía debía acostumbrarme.

Tanto Renesmee como yo nos mantuvimos en silencio, mirando junto a sus abuelos, aunque era difícil obvias la dulce sonrisa amorosa en el rostro de Esme o la de absoluta fascinación de Carlisle.

Y, de pronto, la columna de agua se transformó en un géiser que salió disparado hacia el techo-sin techo con tanta violencia que Bella abrió los ojos de golpe y se apartó de un salto, haciendo que esta se desviara del camino y chocase contra la cornisa interna que formaban las paredes antes de caer de nuevo al lago y salpicarlas a ambas.

Bella se dio la vuelta hacia una Isabelle chorreante, que boqueaba con la boca tan abierta como los ojos, dispuesta a disculparse, cuando la risa de Isabelle resonó con toda su fuerza, carcajada tras carcajada, haciendo que ella también se riese a mandíbula batiente.

-¿No piensas que sea un bicho raro? -preguntó entre risas Bella. Los ojos de Isabelle se abrieron aún más si cabe.

-¿Un bicho raro? -inquirió la otra cazadora, incrédula.- ¡Bella, eres la bomba!

Y esta vez, la sonrisa de Bella fue tan grande que ni siquiera Alice podría haberla ganado.


HELLO FROM THE OTHER SIIIIIIIIIIIIIIDE

Punto 1, estaba de vacaciones. ¡Perdón por no escribir! Este cap es más largo para compensar. ¡Sorry, de verdad!

Punto 2, ¡BELLA PUEDE CONTROLAR EL AGUA! Al menos en parte. Ya dije que en este capítulo introduciría algo del mundo de Percy Jackson, y aquí tenemos la primera manifestación del legado divino de los Potter. ¿Mola o no, eh? En un par de capítulos más, es probable que vayamos a un sitio maravilloso… empieza por "Camp-" y termina por "-amento" *oye a los fans de Percy Jackson gritar en el fondo*.

Punto 3: Y, ¡Y!, a lo mejor hay una pequeña sneak-peek (vistazo) a Harry. ¿Le echáis de menos? Sé que sí.

Punto 4: ¡No olvidéis dejar Review muchachos! ¿Qué os pareció el capítulo? ¿Qué creéis que Izzy ocultaba cuando ha hablado en pasado, lo que ha hecho sospechar a Jasper.

¡Ay, preguntas, preguntas!

Dejadme un coment si os ha gustado. Y si no, también, así sabré cómo modificarlo. Porfi, necesito saber si estáis ahí. (Y me daríais una alegría, que llevo una semana con resultados médicos que telita... si creéis en Dios y rezáis y le ponéis una velita o algo por mi madre os lo agradezco.. en cuanto sepa detalles os digo más).

Un abrazo,

Ceci.