El tiempo pareció pararse durante unos momentos interminables, hasta que Harry, que miraba hacia delante como si no se pudiese creer lo que veía, con las manos temblándole ligeramente y la boca abierta, susurró: Bella.

Más rápido de lo que pensé posible, ambos hermanos se lanzaron hacia delante, encontrándose a medio camino y abrazándose con fuerza. Desde donde me encontraba no podía ver el rostro de Bella, pero sí el de Harry, que tenía los ojos apretados con fuerza mientras se aferraba a ella como si su vida dependiera de ello. Aunque tenía los ojos cerrados, no paraban de escapársele lágrimas, que caían por su rostro, recorriendo ambas mejillas sin cesar.

A mi lado, oí a Esme acallar su propio sollozo enterrando el rostro en el hombro de Carlisle y la rápida respiración de Alice, que se mordía el labio y parpadeaba rápidamente, negándose a llorar.

-Bella… -murmuró Harry con voz rota.

-Harry… -dijo Bella con un hilo de voz estrangulado.

Haciendo acopio de todas sus fuerzas, Harry se desasió de su hermana y colocó ambas manos sobre sus hombros, inspeccionando su rostro como si quisiera memorizarlo.

-Yo… no sé qué decir… -empezó Bella.

-Te he echado de menos -interrumpió Harry, ante lo que Bella dejó escapar otro sollozo.

-Oh, Harry…

Annabeth carraspeó ligeramente y dedicó a ambos hermanos una sonrisa de disculpa a la par que una mirada compasiva cuando estos la miraron.

-Siento que no hayáis podido veros antes… -se disculpó la hija de Atenea, apretando los labios.- No me permitían hablar del tema con ninguno.

-¿Qué? ¿Por qué? -inquirió Harry. Annabeth se encogió de hombros, y Harry parecía a punto de ponerse a gritar.- ¡He pasado tres años sin saber dónde estaba!

-Los Dioses tienen formas… curiosas de obrar -reconoció Annabeth mordiéndose el labio. Parecía sentirse culpable.

Parecía que el chico Potter iba a volver a hablar, pero Bella le había tomado de la mano y tiraba de él en dirección al grupo de Cazadores.

-Hay alguien que tienes que conocer -murmuró, más para ella misma que para el resto. Con un gesto de la mano, abarcó a sus tres acompañantes.- Chicos, este es Harry, mi hermano mellizo. Harry, estos son Alec y Jace -el aludido miró a ambos chicos, colocándose las gafas torcidas mientras les dedicaba una sonrisa nerviosa. Sin darles tiempo a entablar conversación, Bella le hizo girarse hacia Isabelle.- Y esta, es Isabelle, mi parabatai.

-Futura parabatai -señaló Isabelle, a lo que Bella le sacó la lengua. La joven Lightwood se adelantó un par de pasos y tomó la mano de Harry, estrechándola con fuerza. Harry parpadeó un par de veces y frunció el ceño, aunque devolvió .

-¿Parabaqué?

-Parabatai -repitió Annabeth, interviniendo en la conversación.- En griego se refiere al auriga y el luchador lateral en una carrera de carros. El uno es inútil sin el otro: sin el auriga, nadie conduciría el carro; sin el luchador, nadie defendería al auriga.

-Hermanos de armas -aclaró Alec.

-Hermanos sin más -añadió Jace dándole un apretón en el hombro, haciendo que Alec le sonriese.

-Yo… no entiendo… -Harry parecía estar cada vez más perdido. Bajando la mirada, sus ojo verdes se posaron en las runas de Bella y abrió la boca un par de veces, como un pez fuera del agua.- ¿¡Eso son tatuajes!?

Isabelle se echó a reír, su voz como campanillas mecidas por el viento.

-Son runas -respondió Bella, riéndose entre dientes.

-¿Runas? -repitió Harry. Miró de Bella a Isabelle, de Isabelle a Jace y de este al mayor de los Lightwood, y por último dirigió su mirada a Annabeth.- ¿Qué está pasando? ¿Qué son esas runas?

Izzy intercambió una mirada preocupada con Bella.

-¿No le has dicho nada?

Annabeth parecía incómoda.

-Ya os he dicho que no podía.

Harry parecía estar enfadándose por momentos.

-¿Decirme qué? ¡No entiendo nada! -miró a Bella, recorriendo el rostro con sus ojos.- ¿Dónde estuviste el año pasado? ¿Por qué no viniste a Hogwarts?

Esta vez fue Bella la que parecía perdida.

-¿A dónde? ¿Es eso una ciudad?

Los cascos de Quirón resonaron en la calzada, acercándose a ellos al galope y llegando justo a tiempo para oír la pregunta de Bella. Parecía ligeramente avergonzado.

-¿Quirón? -preguntó Alec, tomando el papel de líder al ser el más mayor.- ¿Qué está ocurriendo?

El centauro se removió incómodo, las patas delanteras de su cuerpo de caballo haciendo amago de caracolear casi por inercia ante sus nervios. Quirón suspiró.

-Vayamos a la Casa Grande. Creo que os debo una explicación.


A petición de Bella, los Lightwood, Jace incluido, se quedaron. Annabeth se excusó alegando que a ella podrían contárselo más tarde en la intimidad si lo consideraban oportuno.

Decir que la reunión había sido tensa sería un eufemismo.

-Llevo aquí desde principios de verano -señaló Harry, cruzando los brazos. Se notaba que estaba enfadado, pero viendo lo esmirriado que estaba le costaría mucho más que alguien le tomase en serio.- Podrías haberme dicho que mi hermana pequeña estaba aquí.

Jace levantó una ceja.

-¿Hermana pequeña?

Bella rodó los ojos.

-Naciste dos minutos antes, Harry.

-Dos minutos y 40 segundos -replicó Harry casi de forma automática. Se pasó una mano por el pelo negro, que se quedó aún más alborotado de lo que ya estaba.- Bella, hasta el año pasado todos me trataban como si estuviese loco.

-¿Qué quieres decir? -preguntó Isabelle con un hilo de voz.

-Dumbledore -ese era el nombre del director del Colegio de Magia al que iba Harry, el mismo que les había dejado hacía tantos años en la puerta de los Dursley- me contó que Bella estaba a salvo y bien. Aparte de eso la única prueba de que en verdad existías era que los Dursley sí te recordaban, no como el resto -se le quebró la voz al final y Bella se mordió el labio, sus ojos llenos de lágrimas mientras le daba un corto abrazo, pasando los brazos por el cuello de Harry.- Sigo sin entender qué pasó.

Bella vaciló.

-Nuestro padre fue a su encuentro -intervino Alec. Harry se separó de Bella y miró al Cazador de Sombras y a su hermana alternativamente, frunciendo el ceño.- La trajo consigo.

-¿Quieres decir que tu padre se la llevó? -replicó Harry. Alec apretó los dientes.

-La trajo a casa.

Eso pareció encender a Harry, que se envaró y apretó los puños, mirándole con los ojos entrecerrados.

-¡La secuestró!

-Harry… -le llamó Bella en un susurro, pero este la ignoró.

-¡La salvó! -dijo Alec levantando la voz.

-¡Se la llevó!

-¡Con nosotros!

-¡No era su sitio!

-¡Debe estar con su familia!

-¡Yo soy su familia!

-¿Y también los Dursley? ¡Os trataban como esclavos!

-¡Pero debía estar conmigo!

-¿A cambio de ser miserable?

Un ligero temblor sacudió el suelo de la cabaña y Quirón puso una mano en el hombro de Harry.

-Suficiente -dijo con tono autoritario. Harry respiró profundamente.

-Durante dos años no supe dónde estaba mi hermana -dijo amargamente; le temblaba el cuerpo- porque vuestro padre decidió alejarnos.

-Harry… -Bella parecía apenada.- No podías venir conmigo.

-¿Por qué no? -inquirió el joven Potter, dirigiendo de soslayo una mirada a Alec, que se mantenía quieto por el agarre que tenía Jace de su brazo y que miraba a Bella de una forma fieramente protectora, casi como si estuviera dispuesto a echársela al hombro y salir corriendo. Bella suspiró.

-Porque no eres un Shadowhunter -señaló. Harry dejó caer los hombros, abatido, y a continuación la cabeza. El temblor que había sacudido el suelo cesó e Izzy levantó las cejas, impresionada.

-¿Has sido tú?

Las mejillas de Harry se tiñeron de rosa mientras asentía ligeramente y decía "perdón" con la boca pequeña. Quirón le palmeó el hombro y le soltó.

-Harry, ¿por qué no le enseñas a Bella dónde te estás quedando?

Esta vez fue Bella quien parecía confundida.

-Ya conozco la cabaña de Atenea, Quirón.

Fue el turno de Harry de removerse, incómodo.

-A mí no me reclamó Atenea -aclaró.

La información pareció ir calando lentamente en Bella. Un rubor rojo le coloreó el cuello y las orejas.

-¿Por qué a ti sí? -se volvió hacia Quirón, furibunda. Yo no tenía ni idea de a qué se refería.- ¿Por qué a él sí? -miró hacia el techo de la cabaña, gritando.- ¿¡Es porque soy una chica!? ¿¡Es porque soy una Shadowhunter!? ¡Cobarde! -un trueno retumbó potentemente y Quirón hizo una mueca.

-¡Niña! ¡No vuelvas a hacer eso!

Jace parecía tan perdido como yo, y gracias a los Dioses por ello, porque es lo que le hizo preguntar.

-¿Quién le reclamó?

Quirón suspiró. Suspiraba mucho y muy a menudo, aunque si yo estuviera a cargo de decenas de niños y adolescentes probablemente también lo haría.

-Poseidón -dijo al tiempo que golpeaba el suelo con su báculo.- Sacudidor de tierras, portador de tormentas, padre de los caballos. El Dios del Mar.


Aquella noche, los otros Shadowhunters decidieron dejar a los hermanos Potter intimidad para hablar. A regañadientes, Bella se sentó con Harry en la mesa de Poseidón. Era ridículo que no lo hiciera. Eran mellizos, si Harry había sido reconocido como legado de Poseidón, Bella también lo era. Sin embargo, mi pequeño ángel parecía tener un profundo resentimiento por el Dios del Mar y llevó un rato convencerla para que se quedara allí.

Era de esperar que hubiera estado enfadada con Poseidón por no haber salvado a sus padres del accidente de coche en el que, según los Dursley, habían muerto, pero tras conocer la verdad de boca de Robert Lightwood hacía ya tanto tiempo, que habían sido asesinados por un cruel y sanguinario mago lunático, y oyendo la confirmación por parte de su hermano, decir que estaba furiosa era un eufemismo.

La verdad, no podía culparla. En la mente de todos los presentes rondaba la misma idea con formas diferentes. Poseidón era un Dios. ¿No había podido proteger, aunque fuese, a Lily? ¿Impedir que sus nietos quedasen huérfanos? ¿Impedir que asesinaran a su hija de aquella forma?

Bella se tocó la cicatriz de la frente de forma distraída. La última vez que había visto a Harry, era solo otro recordatorio de que no tenían padres. Ahora sabía que el rayo, la marca idéntica a la de Harry, no era resultado de ningún accidente. Incluso si Harry no le hubiera contado la verdad, en unos años se habría dado cuenta igualmente. Era demasiado perspicaz y curiosa para su propio bien, como bien sabía yo. ¿Qué posibilidades había, al fin y al cabo, de que ambos tuvieran exactamente la misma cicatriz en el mismo sitio? La idea me hizo sonreír un poco. Esa Bella, observadora e inteligente, era mi Bella.

Dios, cómo la echaba de menos.

-¿Qué pasó cuando desaparecí?

Harry hizo una mueca. Parecía disgustado, y con razón. A nadie le gustaría hablar de la desaparición de su hermana, mucho menos en aquellas circunstancias.

-Fue… como si nunca hubieses existido

Esas palabras enviaron un escalofrío por mi columna. No sólo por lo que implicaban, sino por el recuerdo que para mi y mi familia acarreaban.

Como si nunca hubiera existido le había dicho a Bella justo antes de abandonarla en el bosque a su suerte. Cómo pude ser tan idiota era algo que estaba más allá de toda lógica, y dudaba que pudiese perdonarme alguna vez por todo el dolor que le había causado a mi ángel. Le había roto el corazón. Aún no era capaz de entender por qué Bella me había perdonado de forma tan rápida y completa. Realmente era alguien especial.

Sentí una ola de confort recorrerme, aliviando el dolor en mi pecho, y le di una agradecida mirada a Jasper, que se limitó a asentir. Él no podía imaginar por el dolor que estaba pasando reviviendo todo aquello sin tener a Bella entre mis brazos, pero sí podía solidarizarse conmigo y entenderlo, pues lo sentía como propio.

Mi pequeño Ángel frunció el ceño.

-Quirón me dijo que Robert se encargó de ello solicitando al Campamento un equipo para manipular la Niebla.

-Pero yo… yo no te olvidé, ni tampoco los Dursley -Harry negó con la cabeza.- Sólo sé que nadie te recordaba salvo nosotros y que los Dursley no paraban de hacer comentarios a costa de ello, deseando que fuera lo que fuese que te había ocurrido me ocurriese a mí también.

Bella apretó los labios en una fina línea.

-Lo siento, Harry -se disculpó de corazón.- Siento que Robert sólo pudiese llevarme a mí.

Harry le regaló una triste sonrisa y ella vaciló antes de intentar cambiar el rumbo de la conversación con otra pregunta.

-¿Cómo es Hogwarts?

Bella se había tomado la noticia de que sus padres eran magos y que Harry también lo era muchísimo mejor que Harry el hecho de que fuera una Cazadora de Sombras. Quizá era más fácil admitir que existía la magia si ya tenías conocimientos de los brujos, igual que era mucho más digerible la idea de un unicornio que de un demonio devora humanos. Sí, la transición de Bella a la realidad de Harry generaba menos shock que el paso de la realidad de Harry a la de Bella.

Harry había respondido felizmente, describiendo el enorme castillo, las clases, el Quidditch -un deporte mágico que se jugaba sobre escobas y que Jasper y Emmett ya se estaban imaginando, pensando en cuándo tendrían ocasión de ver un partido. Había explicado el sistema de Casas que había en Hogwarts y Bella había sonreído ante la descripción de los Gryffindor, sus ojos brillantes al escuchar las cualidades que reunían sus miembros; Harry estaba convencido de que hermana hubiera sido Gryffindor. Ella se había reído y había contestado que se contentaba con no ser Slytherin, ya que, cito textualmente, "no sería capaz de vivir tan cerca de ese idiota de Malfoy sin pegarle un puñetazo". Le había hablado de sus profesores, la profesora McGonagall, el director Dumbledore y Hagrid, el guardabosques, el profesor Snape y todo el lío con Voldemort y Quirrell -tan sólo con la descripción que hacía Harry, ya daba miedo.

Lo mejor lo dejó para el final. Si Bella tenía a Isabelle, Harry tenía a Ron y Hermione. Las descripciones que hacía de sus dos mejores amigos me hicieron sonreír. Él tampoco había estado solo, no por completo.

-Me gustaría que les conocieses -comentó sonriente.- Son fantásticos.

-¿Quizá podríamos organizar algo? Podrías escribirles una carta… -la voz de Bella se perdió al ver el cambio en el rostro de Harry al mencionar el correo.- ¿Harry? ¿Estás bien?

El chico asintió rápidamente con la cabeza, saliendo de su ensimismamiento.

-Sí sí. Es solo que… bueno, no he tenido noticias de ellos en verano -parecía desilusionado al mencionar esto y las comisura de los labios de Bella se fueron hacia abajo de forma involuntaria.

-Seguro que hay una explicación, Harry -aseguró Bella, inclinándose desde su lado de la mesa y poniendo la mano sobre la de su hermano.- Además, por muy buena que sea tu lechuza, viajar desde Inglaterra a Estados Unidos y encontrar el Campamento Mestizo no es precisamente sencillo.

El rostro de Harry se iluminó.

-No había pensado en eso -asintió para sí mismo con vigorosidad.- Sí, puede que tengas razón.

-¿Llevas aquí todo el verano? -preguntó Bella entonces.

-Casi todo -reconoció Harry.- Vine dos semanas después de que terminase Hogwarts, me trajo el tío Charlie.

Ante la mención de Charlie, todos prestamos suma atención a la conversación entre los hermanos. ¿Iba Charlie Evans, o como le conocíamos nosotros, Charlie Swan, a hacer acto de presencia?

El que estaba más intrigado por esto era Jacob, que quería saber cómo era posible que tuviese recuerdos con Bella desde la más tierna infancia si a sus 12 años ésta había dividido su existencia entre Reino Unido y New York, ni remotamente cerca a Forks y mucho menos a La Push. Un pensamiento intrusivo cruzaba de cuando en cuando su mente. ¿Le había hechizado Charlie? ¿Había Bella manipulado la Niebla? No le gustaba la idea en absoluto, ninguna de las dos.

Bella elevó ambas cejas.

-¿El tío Charlie?

-Eh, sí -Harry frunció el entrecejo, rascándose la coronilla de forma distraída.- ¿Lo sabías, no? Que existía, me refiero.

Bella asintió, sorprendiéndonos a todos. Esa parte nos la habíamos perdido de alguna manera. De repente, parecía tener la boca seca.

-Lo leí en… -se aclaró la garganta, ya que la voz le salía estrangulada.- Lo leí en los papeles de mamá que Robert consiguió.

Harry se revolvió incómodo.

-Es muy agradable. Yo… me volveré a marchar en unos días para pasar dos semanas en casa de los Dursley y preparar todo para el nuevo curso -ambos hermanos hicieron una mueca en la parte que mencionó a los Dursley y entre los nuestros hubo varias risitas contenidas ante el parecido. Estaba claro que eran hermanos.- Quizá podrías pasar unos días con él cuando venga a por mí. Robert podría organizarlo -ante la falta de respuesta de Bella, Harry continuó hablando.- Tú sólo vienes de vez en cuando, ¿verdad?

Bella permaneció un momento pensativa.

-Sí. El entrenamiento como Shadowhunter es complicado y lleva mucho tiempo.

-Y no os lleváis bien con Luke -añadió Harry.

Bella torció el gesto. No adoraban a Luke, pero habían aprendido a tolerarlo. Aunque a veces tanto Bella como Jace parecían preguntarse cómo.

-¿Te lo ha dicho Annabeth?

Harry se rió quedamente.

-Lo comentó una de las hijas de Afrodita -la contravino él.- ¿Hay alguna razón en concreto?

Bella echó un vistazo rápido sobre el hombro de Harry, hacia la mesa de Hermes. Luke estaba riendo a mandíbula batiente después de que Travis Stoll hubiese contado una de sus batallitas con su hermano menor Connor haciéndole burla a sus espaldas. Los ojos cerrados, la cabeza echada hacia atrás, rodeado de otros chavales… Luke parecía un adolescente perfectamente normal, si bien técnicamente ya era un adulto, habiendo cumplido los 18 ese mismo año.

Bella volvió la vista hacia Harry.

-Sé que esto va a sonar muy… loco -reconoció Bella. Harry se encogió de hombros.

-Desde que Hagrid entró en aquella cabaña del faro diciendo que era un mago, todo esto me parece irreal. Y cuando a final de curso Dumbledore me habló de los Dioses griegos, llegué a pensar que debía de estar soñando -Bella se rió entre dientes ante aquello.- También he visto a Ron devorar diez platos de comida de una sentada sin vomitar -añadió, ante lo cual Bella resopló, haciéndole sonreír con gesto travieso.- A estas alturas pocas cosas me sorprenden.

-¿Sabes que eres en parte nefilim? -inquirió Bella. Harry dio un asentimiento dubitativo.

-Pero no soy como tú. Porque era azaroso.

Bella asintió.

-Así es. Al menos, eso es lo que piensa Robert. Tú no tienes la Vista, puede ver más allá de la Niebla y los Glamour de los Cazadores, pero sólo cuando te lo han mostrado.- De nuevo, Harry asintió con la cabeza, y Bella continuó.- No es así para mí.

-Porque eres una Shadowhunter -señaló Harry.- Pero no entiendo qué tiene que ver con Luke.

Bella dudó, pero continuó hablando.

-¿Sabes ese sexto sentido que te dice que hay algo extraño? ¿Algo malo? ¿Como el tuyo con Snape? -Harry murmuró un "sí" y Bella le miró nerviosamente.- Algunos Shadowhunters tienen ese sexto sentido más desarrollado que otros. Es como una alarma, pero tu nivel 10 es un 7 para un Shadowhunter normal y un 4 para otros como yo o como Jace.

-¿Y qué sensación tienes con Luke?

-El 10.

Harry parpadeó, sorprendido.

-Eso es como un nivel 25 para un muggle, ¿no?

-Mundano -corrigió Bella.- Pero sí.

Ignorando la corrección, Harry permaneció pensativo, moviendo sus gafas nerviosamente.

-¿Y estás segura? -inquirió el joven mago.- Luke parece una buena persona, Bella. Todos en el Campamento le tienen en mucha estima, Quirón confía en él. Es… no sé, guay -se mordió el labio un momento antes de continuar y de nuevo no pude evitar compararle con Bella. Tenían cada vez más cosas en común.- Incluso a ese Alex y a Isabelle parece caerles bien.

-Alec -corrigió Bella una vez más, ante lo que su hermano rodó los ojos y murmurando un molesto "como sea". ¿Estaba Harry celoso de que Alec tuviese un rol de hermano mayor con Bella?- Y Jace tiene la misma sensación que yo. Tú deberías entenderme -esto último Bella lo dijo con cierto tono de reproche. De inmediato, Harry puso ambas manos en alto, a la defensiva.

-Yo me equivoqué con Snape -le recordó Harry. Bella puso los ojos en blanco y miró a un lado, las llamas bailando en sus ojos de color chocolate, y Harry siguió su mirada con sus orbes esmeralda.

Concentrados como estaban, ninguno de los dos notó a Luke, mirándoles de forma calculadora desde la mesa de Hermes.

¡HOLAAAAA!

Sí, sí, lo sé. Un mes. ¡Lo siento! Han operado a mi madre (2 veces) y entre tanto han pasado más cosas, así que la vida me puso difícil poder escribir. ¡Pero ya estoy de vuelta!

¿Habéis leído Sol de Medianoche? Yo estoy en ello. Edward Cullen Drama Queen 10/10. ¿Confirmamos? Confirmamos.

En el próximo capítulo tendremos un poquito más de Harry, a Charlie y un asunto a resolver con la Clave para que Bella e Izzy puedan hacer el Juramento Parabatai (¿Parabaqué?).

¡Decidme si os ha gustado y nos vemos en el próximo!

Un abrazo,

Ceci.