Percy sintió un fuerte tirón, antes de que todo a su alrededor se desvaneciera, unos segundos después fue arrojado violentamente al piso, — Por Hades — murmuró Percy, tenía unas náuseas terribles y la cabeza no dejaba de darle vueltas. Le tomó varios minutos hasta que logró abrir los ojos, aunque los tuvo que cerrar por la luz del sol.

— ¿Chicas? — preguntó Percy, en un intentó de gritar pero le provocó otro fuerte dolor de cabeza. Sabía que ya no estaba en Troya, aunque eso lo dejó aún más nervioso. Le tomó varios esfuerzos pero el chico logró ponerse de pie, justo a unos cuantos metros Thalia y Bianca se encontraban aunque ambas parecían dormidas. Aunque por un momento pensó que había visto un hombre oculto entre los árboles, el chico sacó su arco apuntando con su arma en dirección a donde pensó que estaba el desconocido. Unos segundos después un hombre salió, dando un par de pasos para acercarse al chico, de inmediato el joven se coloco enfrente de sus amigas dispuesto a defenderlas por si atacaba aquel hombre.

— ¿Quién eres? — preguntó Percy sin bajar su arma, había algo en el desconocido que no le daba confianza.

— Baja tu arma Percy hay algunas cosas que tenemos que hablar y no tenemos mucho tiempo — dijo el desconocido, aunque Percy no bajo su arco, ¿cómo es que aquel desconocido sabía su nombre?

— ¿Trabajas para Cronos? — pidió Percy, esperando que el Primordial apareciera de pronto, el desconocido soltó una carcajada dando un par de pasos para acercarse al semidiós.

— Puedes estar tranquilo, no lo hago — respondió el desconocido.

— ¿Qué les hiciste? — preguntó Percy señalando a sus dos compañeras que se mantenían dormidas.

— Ellas están bien, solo están inconscientes. Tenía algo que hablar contigo y creo que era mejor hacerlo solo nosotros dos — dijo el desconocido.

— ¿De qué quieres hablar? ¿Cómo es que sabes mi nombre? — cuestionó Percy aun desconfiado de la presencia del desconocido.

— De lo que planea Cronos — dijo el desconocido haciendo una señal para que el chico se acercará. — Si te quisiera hacer algo, ya lo habría hecho, no tenemos mucho tiempo.

Percy dudó por un momento antes de acercarse al desconocido, — ¿Nos ayudarás? — preguntó Percy, pero el desconocido negó con la cabeza.

— No, no puedo hacerlo, será responsabilidad tuya y de las chicas detener los planes de Cronos — añadió el desconocido tomando asiento en una roca.

— ¿Y qué vamos a poder hacer nosotros? No somos tan fuertes como para derrotar a los dos Primordiales — dijo Percy, sus ojos delataban amargura por más que lo había pensado no creía que tuviera alguna posibilidad de éxito contra Cronos y Ananké.

— Cronos se está debilitando, estos viajes van a provocar que pierda mucho de su poder — explicó el desconocido, aunque Percy no lograba entender. — No era así como debías enfrentar a Cronos, aún era muy temprano para que iniciará todo.

— ¿Entonces por qué ha iniciado todo? — preguntó frustrado, sin saber que tendrían que hacer para lograr vencer a los Primordiales.

— Cronos está provocando que la profecía se cumpla antes, es por eso el propósito de estos viajes, él quiere que alguno de los tres tenga la edad para ser el semidiós de la Profecía. Aunque eso va a causar más problemas — explicó el desconocido, — El destino es algo que no puedes alterar, Urano lo intentó y aún así no lo logró, Kronos el Titán también creyó que podría hacerlo y fracasó. Cronos ha alterado la línea del tiempo para poder lograrlo

— ¿Pero por qué adelantar la Profecía? — preguntó Percy, si todo aquello debilitaba más a Cronos, no entendía por qué el Primordial lo hacía.

— Desde la antigüedad se ha creído que existen mundos como el nuestro, un universo paralelo, eso es real y solo había un Primordial que sabía eso, aún no logró entender cómo es que Cronos lo descubrió, lo que él busca es unir a los mundos — dijo el desconocido. — Para poder cruzar entre los mundos, necesita algunos requisitos.

— El medallón es uno de ellos, ¿no es así? — preguntó Percy.

— Si, también necesita un lugar con el poder suficiente para lograr el ritual y la sangre de alguno de ustedes. Aunque hay algo que es necesario. Cada cinco mil años los mundos se alinean, necesitas de eso para lograr crear el portal, en esta ocasión Cronos está forzando esa alineación por eso se ha empeñado en adelantar la profecía.

— ¿Y cómo se supone que vamos a lograr impedir su plan? — exclamó Percy frustrado.

— Debes de reunir el medallón, pero cuando regreses a tu tiempo debes de impedir que Cronos lo tenga, debes resistir solo un día. La ventaja que tienes es que Cronos solo tiene un lapso de tiempo para poder lograr el ritual — añadió el desconocido, aunque lejos de tranquilizar aquello solo lo dejaba más nervioso.

— ¿Tú cómo sabes todo esto? — preguntó Percy desconfiado.

— Soy Caos niño — añadió el desconocido, — Pero como te lo dije antes no es de mi, de quien te debes de preocupar, Cronos ha planeado esto por tanto tiempo, se cercioró de que ninguno de los demás Primordiales pueda detenerlo.

— Recuerda, debes hacer lo imposible, Cronos no debe tener el medallón, el destino no solo de este mundo depende de ti — dijo Caos, el lugar se iluminó por un momento Percy pensó que Cronos aparecería pero nuevamente sintió ese tirón y fue arrojado al piso.

— ¿Qué Hades ha pasado? — escuchó a Thalia quejarse. Le tomó algunos segundos lograr recuperarse, Thalia y Bianca seguían acostadas con las manos en la cabeza, Percy notó que ya no estaba en el mismo lugar, aunque tampoco sabía donde se encontraba.

— ¿Están bien? — preguntó notando por primera vez la parte del medallón.

— ¿Qué es lo que pasó? — preguntó Bianca quien había logrado sentarse, — ¿Dónde estamos?

Percy observó a su alrededor, estaban en algún bosque, aunque no sabía en que sitio se encontraban. — No tengo ni idea — dijo Percy, esbozando una sonrisa nerviosa.

— ¿Se pueden poner de pie? — preguntó Percy, era mejor buscar un lugar donde refugiarse, la idea de estar expuestos no le gustaba, no quería ser atacado en medio de aquel bosque. Ambas chicas asintieron pero notó que Thalia, hizo una mueca de dolor.

— Espera — dijo Bianca revisando uno de los tobillos de la chica, Percy por su parte sacó su arco, observando en todas las direcciones. Un rayo iluminó por un momento aquel bosque dando un aspecto tenebroso a aquel lugar.

— Thalia no podrá caminar, no puedo ver bien la herida que tiene en el tobillo y no creo que sea buena idea que ella se esfuerce — dijo Bianca, Percy se mantuvo un momento en silencio no quería quedarse en aquel lugar, el aire era bastante frío y podía intuir que pronto llovería, además estaban demasiado expuestos.

El chico le entregó su arco a Bianca, — Mantente alerta, yo ayudaré a Thalia — dijo Percy, — No creo que ninguna se quiera quedar en este sitio cuando empiece a llover y menos con las ropas que traemos — añadió al ver la mirada de las dos chicas. Bianca asintió tomando el arco, mientras Percy ayudó a Thalia a ponerse de pie.

Bianca se mantuvo enfrente guiando a los chicos, aquella caminata estaba resultando bastante complicada, no podían ver con claridad y estuvieron a punto de caer en varias ocasiones, — Creo que esto no está funcionando — dijo Thalia, no había recorrido mucho, y las primeras gotas de lluvia empezaban a caer.

— Bianca es mejor que te quedes con Thalia mientras busco un sitio donde quedarnos — dijo Percy, pero Bianca negó con la cabeza.

— Mejor quedate con ella, me podré mover entre las sombras, tal vez así sea más fácil encontrar un refugio — dijo Bianca.

— No creo que sea buena idea separarnos — dijo Thalia, no sabían en que sitio estaban y separarse solo harían las cosas más complicadas.

— Tampoco me agrada la idea, pero debemos refugiarnos en algún lugar, estaré bien. Además Percy es el mejor para defenderte — dijo Bianca, Percy solo asintió sacando su espada, unos segundos después Bianca se alejó del dúo. El hijo de Poseidón se mantuvo unos instantes observando el camino que había tomado la chica pero no logró ver nada, poco a poco el sol se empezaba a ocultar provocando que el bosque se tornará más tenebroso.

—Es un sitio tan agradable, ¿no es así? — dijo Thalia esbozando una sonrisa nerviosa, en varias ocasiones había pensado que vio algo entre los árboles pero solo se trataba de las sombras de estos.

— Ven — dijo Percy cargando a la hija de Zeus para después dejarla debajo de un árbol. — Al menos aquí podremos resguardarnos de la lluvia.

Ambos chicos permanecieron en silencio, con sus armas listas, los ruidos en aquel bosque los ponían bastante nerviosos a ambos, — ¿Habías estado antes en un lugar así? — preguntó Thalia, quería distraerse y no pensar mucho en la situación en la que se encontraban.

— Si, aunque en esa ocasión fue con todas mis hermanas — dijo Percy observando a su alrededor, aunque no lograba ver más allá de unos metros.

— En definitiva me gustaría en estos momentos estar con las cazadoras — dijo Thalia mientras observaba otro rayo en el cielo, iluminando por unos segundos aquel tenebroso bosque.

— No te hacen daño los truenos, ¿verdad? — pregunto Percy algo nervioso, un par de truenos más iluminaron los cielos.

— Esperemos no averiguarlo — respondió Thalia.

— No intentes ponerte de pie — dijo Percy, ganándose una mirada furiosa de la hija de Zeus, — No hagas que te encadene al piso.

— Te odio — murmuró Thalia divertida.

—Iré por un par de ramas, tal vez logré hacer una fogata — dijo Percy poniéndose de pie, — No se te ocurra ponerte de pie.

Thalia se mantuvo en silencio observando la ruta que había tomado el hijo de Poseidón, ya no lograba ver donde estaba el chico, nunca se imaginó que estar en el bosque sería tan aterrador, para su fortuna Percy regreso con varias ramas y un par de rocas, — ¿Si sabes encender una fogata? — preguntó Thalia, aunque Percy se mantuvo en silencio acomodando las ramas, le tomó unos minutos al chico pero logró encender la fogata.

— Todos en la caza sabemos cómo hacerlo — dijo Percy con una sonrisa, ayudando a Thalia a acercarse al fuego, estaba bastante fría la noche y la ropa que traían no ayudaba mucho.

— Voy a revisar tu herida — dijo Percy tomando el pie izquierdo de la chica, podía notar como la bota de la chica tenía una rasgadura y algunas manchas de sangre, con cuidado retiró la bota y el calcetín, justo un poco abajo del talón la chica tenía incrustado un objeto.

— ¿Está muy mal? — preguntó Thalia, sin poder ocultar su temor.

Percy le sonrió esperando tranquilizar a la chica, — Todo está bien, no te muevas — dijo antes de volver adentrarse al bosque juntó con una de las ramas para poder iluminar el caminó, después de algunos segundos regresó con un par de plantas y una parte de su túnica en la mano.

— Si sabes lo que haces, ¿verdad? — preguntó Thalia al ver que Percy estaba limpiando su talón con una de las hojas de plantas, el chico le sonrió tranquilamente. — Está bien, es solo que estoy nerviosa.

Percy se mantuvo por algunos minutos masajeando el tobillo con las hojas de planta que había traído, al menos había logrado encontrar algo para limpiar la herida de la chica, ya tan pronto encontrará una fuente de agua se aseguraría de sanar por completo la herida. — Ten, era esto lo que tenías enterrado — dijo Percy entregando un trozo de oro de al menos 10 centímetros.

— ¿Qué? ¿Pero en qué momento? — preguntó Thalia sorprendida, no había sentido el momento en que Percy había retirado aquel trozo.

— Esas hojas fueron de ayuda — dijo Percy con una sonrisa, colocando el trozo de su túnica sobre la herida de la chica para que no se infectará.

— Gracias — dijo la chica con una sonrisa, quien intentó ponerse de pie, pero Percy se lo impidió.

— Todavía no, aún puedes abrir la herida — dijo Percy con una sonrisa.

— ¿También aprendiste eso en la caza? — preguntó Thalia, acercándose más al fuego, la noche estaba cada vez más fría.

Percy sonrió tranquilamente mientras tomaba asiento junto a la chica, — Si, antes era pésimo con el arco, y no me preguntes como paso pero durante uno de mis entrenamientos que tuve me disparé a mi mismo una flecha en el brazo — dijo Percy esbozando una sonrisa, ante la mirada de sorpresa de la chica. — Ese día Ata, me enseñó que plantas usar para limpiar la herida.

— Creo que debes dejarle el arco a Bianca — dijo Thalia con una sonrisa. — Gracias por ayudarme.

Percy se encogió de hombros aún sonriendo, — No hay nada que agradecer, somos amigos, ¿no? — dijo Percy, Thalia le sonrió.

— ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? — preguntó Thalia al notar la mirada fija de Percy.

— No, lo siento — murmuró Percy nervioso, podía sentir como su rostro se enrojecía.

— Ya se ha tardado Bianca en regresar — dijo Thalia, en esta ocasión ambos chicos habían dejado de sonreír. — Deberíamos ir a buscarla.

— No creo que sea buena idea — dijo Percy aunque también quería ir en busca de la hija de Hades pero en aquellas condiciones solo provocarían que ambos se perdieran, — No sabemos por dónde fue y si ella regresa, no nos va a encontrar.

Nada de aquel sitio le agradaba, el chico se puso de pie para después echar tierra sobre la fogata para apagarla y no dejar algún rastro. — Necesito que subas a mi espalda — susurró Percy, — Se acercan al menos diez personas, es mejor escondernos.

Thalia dudó por un momento, ella no lograba escuchar nada pero la mirada nerviosa del chico sabía que no le estaba mintiendo. Percy logró ponerse de pie, para después acercarse al árbol más grande que tenían cerca. Le tomó varios minutos pero Percy logró escalar en aquel árbol, no estaban a gran altura para su fortuna la oscuridad de la noche los escondería, Percy dejó a Thalia sobre una de las ramas haciendo un gesto para que guardará silencio, las pisadas eran cada vez más cercanas. — Estoy seguro que aquí había una luz — escucharon decir a un hombre. — Aquella chica no debe estar muy lejos — dijo otro hombre. Thalia intentó sacar su lanza pero Percy se lo impidió.

Temía que fuera Bianca de quien hablaban aquellos hombres, pero a pesar de eso no podían arriesgarse a atacar a aquellos desconocidos, — Ella debe estar cerca, hay que dividirnos — dijo otra voz. Percy se mantuvo en su sitio, sin moverse intentando pensar en algún plan.

— Quédate aquí — dijo Percy.

— No, yo también quiero ayudar, no soy una inútil Jackson — murmuró la chica molesta.

— Eso lo sé, creo que tu sola podrías derrotar a esos hombres pero no sabemos a cuantos nos enfrentamos y con tu tobillo no podrás ser muy sigilosa — dijo Percy, Thalia permaneció en silencio antes de asentir pesadamente.

— Vale, pero grita si necesitas ayuda, no te hagas el héroe — dijo Thalia.

— Te lo prometo — dijo, en esos momentos un rayo iluminó por unos instantes aquella zona, Percy se pudo percatar que eran diez hombres los que se encontraban cerca a donde estaban.

— ¿Tú puedes hacer que llueva? — preguntó Percy, observando a la hija de Zeus, ella solo asintió sin saber que planeaba el chico. — Bien, trata de que sea muy fuerte y con bastantes truenos.

Thalia no pudo preguntar más ya que el chico había bajado del árbol, tan pronto tocó tierra la lluvia comenzó, solo por momentos aquel sitio era iluminado por la luz provocada por los rayos, aunque para fortuna de Percy ninguno de los hombres parecía percatarse de la presencia del chico. El sonido de la lluvia y los truenos, encubrían el ruido que hacía Percy al moverse. El chico se acercó a la espalda de unos de los hombres para después abalanzarse sobre de él, colocando sus manos sobre el cuello, esté intentó defenderse pero después de unos segundos cayó al suelo inconsciente, se mantuvo unos segundos inmóvil esperando alguna señal por si los demás se habían dado cuenta, para su fortuna nadie lo había hecho. Se mantuvo de rodillas observando la zona, las gotas de agua caían por su rostro, un rayo volvió a iluminar el lugar, en esta ocasión Percy logró ver con mejor claridad a los hombres, aunque lo que más le llamó la atención fue el arco que llevaba uno. Era el suyo, Percy apretó sus puños con furia, Bianca estaba en peligro y era claro que esos hombres le hicieron algo a su amiga.

Percy sacó sus cuchillos de caza arrojando a este a uno de los tobillos del hombre, quien lanzó un gritó de dolor, pero esté fue opacado por un trueno, Percy no perdió tiempo y se abalanzó sobre el hombre dándole un golpe en la nuca dejando.

Percy recogió su arco del suelo, para después disparar varias flechas, hiriendo a los hombres en las piernas, no quería matar a ninguno pero quería asegurarse de incapacitar a todos. — Ya puedes bajar — gritó Percy, debajo del árbol, ayudando a Thalia a bajar.

— ¿Bianca? — preguntó Thalia al ver a Percy con su arco.

— Ellos lo tenían — explicó Percy, estaba igual de molesto que la hija de Zeus. Ambos chicos se dieron la vuelta al escuchar un ruido a su espalda, una niña de alrededor de siete años salió de entre los arbustos. Thalia se arrodilló ante la niña.

— Tranquila, no te haremos daño — dijo Thalia, Percy se mantuvo en su sitio observando a su alrededor por si alguien quería atacarlos. — Estamos buscando a una amiga, ella se llama Bianca.

En esta ocasión la chica asintió con la cabeza, — Ella me salvó — murmuró la chica.

— ¿Bianca está bien? — preguntó Thalia.

— Si, solo que ellos la capturaron y la han llevado al palacio — respondió la chica.

— ¿Sabes dónde está el palacio? Necesitamos salvar a nuestra amiga — dijo Percy, observando por primera vez con más atención a la chica, la cual tenía la cara llena de rasguños.

— Si, pero no quiero que me hagan daño esos hombres — dijo la chica, Percy le sonrió tranquilamente.

— ¿Sabes si hay un río cerca? — preguntó Percy, la chica asintió, — Nos podrías llevar.

Percy ayudó a Thalia a ponerse de pie, y ayudó a la chica a caminar, — Hay que acercarnos al agua — dijo Percy, colocó las piernas de la chica sobre el agua y le hizo un gesto a la niña para que se acercará. — Te prometo que no te haré daño — dijo mientras colocaba su mano sobre el rostro de la niña. Thalia ahogó un gritó al ver como el agua cubría el rostro de la chica sanando las heridas que tenía.

— Ahora te toca a ti — dijo Percy colocando su mano sobre el tobillo de la chica. Thalia sintió una sensación de calidez. — Ya puedes ponerte de pie — dijo, Thalia dudó por un momento antes de ponerse de pie, aunque en esta ocasión no sintió dolor.

Percy les hizo un gesto para que acompañaran a la cueva que estaba cerca del río, — Intenten dormir, en la mañana iremos a buscar a Bianca — dijo Percy, — Dejemos que salga el sol, para poder ver a lo que nos enfrentamos.

— También tienes que dormir, si queremos salvar a Bianca los dos necesitamos estar descansados — dijo Thalia, Percy quiso reclamar pero la mirada que le dio la hija de Zeus sabía que sería inútil. Percy tomó asiento, Thalia se colocó a su izquierda, mientras la niña se recostó sobre las piernas de Thalia.

— ¿Crees qué ella esté bien? — preguntó Thalia en voz baja.

— Si, ella está bien — respondió Percy, Thalia solo guardó en silencio, el chico se mantuvo despierto observando la entrada, aunque el cansancio le fue ganando hasta que se quedó dormido.

Salto de Línea

Percy se despertó de pronto, había soñado con su hermana, por un instante tuvo la ligera esperanza que todo eso solo había sido un mal sueño, pero al percatarse del lugar donde estaba, todas sus esperanzas se esfumaron, aquello de verdad había pasado, — Ata — murmuró Percy derramando un par de lágrimas. Thalia se movió colocando su cabeza sobre el hombro del chico, Percy por un momento pensó que había despertado a la chica, pero ella seguía durmiendo.

Percy se quedó unos instantes observando a la chica, ella había abierto ligeramente la boca, se veía bastante tranquila, y Percy tenía que admitir que se veía bastante linda, con ese pensamiento en mente, desvió la mirada no quería ser descubierto. El chico logró mover a Thalia para poder ponerse de pie, no tenía ánimos de volver a dormir, tal vez podría encontrar algo para comer y con algo de suerte averiguar en donde se encontraban.

El chico tomó su arco y salió de la cueva, los primeros rayos de sol iluminaban aquel bosque, aunque afuera se sentía mucho más frío. Pero aquello no lo desanimó, se alejó unos cuantos metros de la cueva antes de encontrar a un par de conejos, el chico levantó su arco, disparando dos flechas asesinando a los dos animales. Percy esbozó una sonrisa triste, recordando las clases que Atalanta le había dado. — No pienses en eso — dijo Percy, limpiándose las lágrimas antes de recoger a los dos conejos, los llevó a la cueva junto con ramas, necesitaba hacer una fogata para cocinar a los conejos.

Aunque aquella tarea, lejos de distraerlo solo le recordaban a su hermana, Atalanta le había enseñado a disparar, con ella realizó su primera caza, le era demasiado díficil no pensar en su hermana. — Eso huele bien — dijo Thalia, quien se había despertado por el olor a comida, Percy le sonrió mientras le daba un pedazo del conejo que ya estaba cocinado.

La chica tomó un bocado, — Esto sabe exquisito — dijo Thalia, sin dejar de comer, aunque notó la mirada triste del chico. — A Jason le gustaba ir a acampar, él siempre me obligaba a que hiciéramos un campamento en el jardín, hacíamos malvaviscos mientras contábamos historias de terror, al menos una vez a la semana hacíamos eso, aunque mi madre siempre nos regañaba al otro día.

Percy esbozó una sonrisa, — Cuando él desapareció, todo en la casa se volvió más turbio, por eso decidí abandonar mi casa — dijo Thalia.

— Tu fuiste la razón por la que inicié mi entrenamiento — dijo Percy, tomando un bocado a su comida, — Ese día, fallé me prometí que no volvería a pasar, que no permitiría que nadie muriera por mi culpa.

— Lo que me pasó no fue tu culpa — añadió Thalia, tomando la mano de Percy. — No debes culparte, tal vez no podamos cambiar lo que paso pero puedes aprender de el.

— Gracias — dijo Percy limpiándose las lágrimas, no sabía por que pero hablar con Thalia le ayudaba.

— Le llevaré un poco a nuestra invitada — dijo Thalia, Percy asintió para después salir de la cueva, afuera cerca del río se encontró con un pegaso color negro.

-¿Me das un poco de comida?- Percy se dio la vuelta intentando encontrar a quien había hablado, pero nadie estaba cerca.

— Creo que me estoy volviendo loco — dijo Percy, aunque no podía evitar sentirse nervioso.

-¿Tú me entiendes?

Percy se fijó en el pegaso quien también lo veía, — ¿Tú hablas? — preguntó Percy, ahora si de plano sabía que se había vuelto loco.

— ¿Estás bien? — preguntó Thalia extrañada de que el chico hablará solo. — ¿Estás hablando con él?

-Es linda la chica- dijo el pegaso, aunque solo hizo que Percy se removiera nervioso.

— ¿Acaso no le entiendes? — preguntó Percy nervioso, no le agrada para nada todo aquello.

-Solo me entiendes los descendientes de Poseidón-

— No, creo que solo los hijos del mar pueden hablar con ellos — respondió Thalia.

Percy se quedó en silencio mientras una sonrisa triste se formaba en su rostro, — Pero yo no soy hijo del mar, soy hijo de mis papás — murmuró mientras se limpiaba las lágrimas. Thalia guardó silencio, en el tiempo que había compartido con el chico sabía que él acostumbraba a decir alguna broma, aunque no entendía el por que ahora estaba llorando.

— Cuando era un niño, una de las cazadoras intentó ahogarme en un río — dijo rompiendo el silencio, aunque la confusión de Thalia aumentó. ¿A quién se le hace buena idea ahogar a un hijo de Poseidón? pensó la chica. — En ese momento nadie sabía que era un hijo de Poseidón, ni siquiera yo sabía de los Dioses, fue ese día cuando me di cuenta que podía hablar con los peces. Estaba emocionado pensé que todas podían, incluso se lo pregunte a Ata

Aunque en esta ocasión Percy guardo silencio, le costaba mucho decir su nombre, Thalia le sonrió tranquilamente mientras colocaba su mano sobre la suya, — Ella me dijo que solo los hijos del mar podían hacerlo, yo era un niño tonto, solo tenía tres años y le respondí pero yo no soy hijo del mar, soy hijo de mis papás.

— ¿Eras? — preguntó Thalia con una mirada divertida antes de que los dos se soltaron a reír.

— Gracias — murmuró Percy mientras se limpiaba las lágrimas, tal vez Bianca tenía razón mientras más hablaba de Atalanta menos triste se sentía, y tenía que admitir que le agradaba hablar con la hija de Zeus.

— Cuando quieras — respondió ella golpeando el hombro del chico.

-La chica me cae bien y además es bastante hermosa, ¿no?-

— Te quieres callar — dijo Percy, aunque se llevó las manos a la boca al ver la mirada de Thalia, — Tu no, me refería al pegaso, el no deja de hablar.

— Más te vale, iré por Antíope necesitamos ir por Bianca — dijo Thalia regresando a la cueva.

-Debería cerrar la boca jefe- dijo el pegaso, y por un momento pensó que este había sonreído.

— Tienes alguna idea, de si hay una ciudad cerca — preguntó Percy mientras le daba de comer al pegaso.

-Si, es la ciudad de Efeso, pero le recomiendo que no vaya para allá jefe, ese lugar no es muy agradable- dijo el pegaso.

— Hola, soy Percy — dijo el chico al ver que la niña se le acercaba, ella se mantenía escondida atrás de Thalia.

— Al parecer Bianca está en el palacio de Lisímaco, Antíope había sido obligada a casarse con él, por eso Bianca la rescató — explicó Thalia.

-No es buena idea ir allá jefe, ese Lisímaco es un sádico- añadió el pegaso.

— ¿Tú has estado ahí? — preguntó Percy observando en esta ocasión al pegaso.

-Si, pero será imposible que puedan entrar en el palacio- respondió el pegaso.

— Bueno, será mejor que busquemos a nuestra pequeña amiga gótica antes de que se meta en más problemas — dijo Percy mientras caminaba en dirección al pegaso. — ¿Pasa algo? — preguntó al ver que Thalia se había puesto nerviosa.

— No sería mejor que la busquemos por tierra — añadió de pronto la chica, — Tal vez nos podemos dividir y así la encontramos más rápido.

— No eso no, fue así como perdimos el rastro de Bianca, además será más rápido encontrarla — dijo Percy sin entender la negativa de su compañera.

— No me digas que le tienes miedo a las alturas — comentó en tono de broma el chico, pero al ver la mirada furiosa de Thalia, sabía que había acertado.

— Simplemente no me gustan — murmuró molesta.

— Te prometo que no te pasará nada, es la forma más rápida para encontrar a Bianca — respondió Percy esperando convencer a la chica, quien después de unos momentos asintió pesadamente.

Percy guardó silencio mientras ayudaba a Thalia a subirse al pegaso, Antíope se colocó frente a Percy. Tan pronto se elevaron por los aires la chica lo abrazo, podía sentir como ella ocultaba su cara en su espalda y justo en esos momentos agradeció el gesto que había hecho la chica, ya que así no podría ver como su rostro se había puesto completamente rojo,

-Yo si me di cuenta jefe- dijo el pegaso, Percy prefirió mantenerse en silencio, observando el paisaje. -Ves aquel palacio blanco, ese es el palacio de Artemisa, ahí hay una entrada escondida que te llevará directo al palacio de Lisímaco-

El pegaso descendió a las afueras de la ciudad, Percy bajo del pegaso y ayudó a Thalia, — El pegaso te regresará a la cueva, ustedes quédense en ese lugar, nosotros regresaremos por ustedes — dijo Percy observando a la niña la cual asintió alegremente, no quería regresar a aquella ciudad

— Cuida de ella amigo — dijo Percy acariciando la cabeza del pegaso.

-Así lo haré, espero que no mueran ahí- dijo antes de elevarse por los aires.

— Vamos — dijo Thalia tomando de la mano a Percy, caminando en dirección a la ciudad, — ¿Alguna idea de cómo vamos a entrar?

Aunque Percy se mantuvo en silencio observando la ciudad, para fortuna cuando llegaron a aquel lugar nadie parecía prestarles mucha atención, o bueno al menos a él, porque pudo notar las miradas que le lanzaban algunos hombres a su compañera.

— Deberías dejar a ese niño y venir con un hombre de verdad — escuchó que dijo un hombre, Percy jaló a Thalia evitando que la hija de Zeus hiciera algo, necesitaban pasar lo más desapercibidos en aquel sitio, le tomó unos minutos lograr llegar hasta el palacio de Artemisa. Si desde los aires aquel sitio le había resultado hermoso, ahora enfrente del palacio, aquellas palabras se quedaban cortas, era completamente impresionante.

— ¿Qué me ves idiota ? — escuchó gritar a Thalia, Percy observó que dos hombres no dejaban de ver a su amiga, ella se mantuvo viéndolos lanzando una mirada digna de cualquier cazadora.

— Vamos, hay que entrar — dijo Percy, casi arrastrando a Thalia al interior del palacio, solo esperaba que la chica no le arrogará una descarga eléctrica.

— Odio que me vean así, odio a los hombres — dijo molesta, Percy soltó la mano de la chica, al ver cómo su cuerpo sacaba chispas.

— Créeme que me hubiera gustado llenarlos de flechas pero Bianca nos necesita — dijo Percy, esperando que aquello fuera suficiente para calmar a la hija de Zeus.

— Bien, vamos por Bianca, pero cuando la salvemos me aseguraré de que aquellos dos paguen — dijo Thalia, Percy prefirió mantenerse en silencio, no quería ser quien sufriera la furia de la hija de Zeus. — ¿Ahora cómo llegaremos a donde está Bianca?

Percy le hizo una señal a donde estaba una estatua de Artemisa, se había percatado que había un espacio en suelo, el chico empujó un poco la estatua dejando al descubierto la entrada, — Es por aquí — dijo Percy bajando por aquel agujero para después ayudar a Thalia. — Hay que estar alertas.

Los chicos sacaron sus armas, preparados por si se suscitaba algún ataque, caminaron alrededor de 10 metros, donde el túnel finalizaba, Percy fue el primero en subir, cuando salió no se percató que nadie estuviera cerca, — Vamos Thalia — dijo el chico, ayudando a su compañera a subir, aunque no se percató que alguien se le había acercado, quien lo golpeó en la cabeza, Thalia intentó ayudarlo pero fue sujetada por un par de hombres. — ¿Quién Hades son ustedes? — dijo uno de los hombres, Percy se mantenía con los ojos cerrados, sentía como un líquido caía sobre su nuca.

— Sueltenme — rugió Thalia, Percy intentó ponerse de pie, pero fue nuevamente golpeado.

— Déjenos a la chica, nosotros la cuidamos — dijo uno de los hombres. Percy apretó los puños furioso, estaba harto de todo aquello, aún con el mareo que tenía se logró poner de pie, los hombres que sujetaban a Thalia de pronto fueron sujetados por varias cadenas de hielo, ella electrocuto su cuerpo haciendo que ellos la soltarán. Por su parte Percy arrojó una ráfaga de agua al hombre que lo había golpeado.

— ¿Estás bien? — preguntó Thalia, pero Percy la ignoró mientras tomaba del cuello a uno de los hombres.

— Mi amiga Bianca, ¿dónde está? — espetó Percy molesto, aquel hombre llevaba el collar de la hija de Hades.

— No te diré nada — espetó el hombre, Percy arrojó al hombre al suelo para después darle una patada.

— ¿Dónde está ella? — preguntó Percy, clavando su cuchillo sobre la rodilla del hombre.

— Suéltalo — dijo Thalia, colocando sus manos sobre la cabeza del hombre, Percy de inmediato soltó al hombre, una corriente eléctrica golpeó al hombre.

— Ella está en el piso de arriba, en la primera puerta a la izquierda — dijo el hombre.

— Más te vale que sea cierto — dijo Thalia, dándole un golpe fuerte en el rostro del hombre, dejándolo inconsciente, — ¿Estás bien?

Percy, se llevó las manos a la cabeza, después se dio cuenta de la sangre que cubría su mano, — Si, hay que darnos prisa — dijo Percy, se sentía bastante mareado pero necesitaba encontrar a Bianca.

— Iré adelante, tu cúbreme — dijo Thalia, caminando en dirección a las escaleras para fortuna de los chicos, no se encontraron con ningún otro guardia.

— ¿Chicos? — preguntó Bianca al verlos entrar en la habitación, Percy se dejó caer en el suelo, mientras Thalia rompía las cadenas que mantenían sujeta a Bianca. — ¿Él está bien?

— Si, debemos salir — dijo Thalia.

— Esperen la chica, ¿dónde está? — preguntó Bianca.

— Ella está a salvo — respondió Thalia.

— Hay que darnos prisa, alguien viene — dijo Percy. Tan pronto salieron de la habitación fueron interceptados por tres guardias.

— Alto — gritó uno de ellos, pero antes de que pudieran sacar sus armas, fueron arrojados por una ráfaga de agua.

— Dense prisa — dijo Percy, quien se veía cada vez más mal. Thalia y Bianca lo llevaron a través del túnel, cuando salieron del túnel tuvo que cerrar los ojos, la luz le lastimaba bastante.

— Vamos Percy, ya falta poco — dijo Thalia, intentando ayudar al chico a ponerse de pie, podía entrever como Bianca intentaba alejar a los soldados que se le iban acercando. — Vamos al pegaso — escuchó que gritaba Thalia. Percy abrió por un instante los ojos, percatandose de la cantidad de soldados que iban tras levantó las manos creando una barrera de hielo, que les daría el tiempo suficiente para llegar al pegaso, aunque eso provocó que el chico perdiera el conocimiento.

— Percy — gritó Thalia, intentando poner de pie al chico, — Debemos llevarlo al pegaso.

Con algo de esfuerzo las chicas lograron llegar al pegaso, quien de inmediato emprendió el vuelo, — Resiste Percy — dijo Thalia, no le agradaba para nada el color pálido que tenía Percy, tanta era su preocupación por el bienestar del chico que olvidó el miedo que tenía a las alturas.

— Hay que llevarlo al río — dijo Thalia, ambas chicas permanecieron en silencio, para su alivio podían ver como Percy recuperaba su tono normal.

— Han vuelto — dijo la niña abrazando primero a Thalia y después a Bianca.

— Te dije que te sacaría de ese lugar, ¿no? — dijo Bianca abrazando a la niña, Thalia por su parte se arrodilló frente al muchacho, colocando su mano sobre la frente notando lo frío que estaba.

La chica regresó a la cueva intentando ver si encontraba las hojas que Percy había ocupado la noche anterior para limpiar su herida, pero no estaban ahí, y tampoco tenía ni idea de como eran. Rompió una parte de su toga, antes de regresar a donde estaba el hijo de Poseidón, la joven se limpió las manos en el agua para después revisar la herida, no quería correr el riesgo de infectar la herida. Para fortuna el agua había logrado cerrar la herida pero el joven aún se mantenía inconsciente.

— Ya ha cerrado la herida — dijo Thalia, — Me quedaré a cuidarlo, si gustas en la cueva hay un poco de comida.

La hija de Hades solo asintió antes de caminar al interior de la cueva seguida de la niña, Thalia por su parte se quedó sentada, colocando la cabeza del chico en sus piernas. Estaba agradecida de que el agua curará las heridas de Percy, no se quería ni imaginar lo dificil que habría sido encontrar a alguien que los ayudará, aunque después de aquello se aseguraría de que Percy le enseñará algunas cosas, no podía confiar que siempre estaría el chico para ayudarles. Thalia pasó su mano acariciando la mejilla del chico, se veía tan tranquilo.

— ¿Aún no despierta? — preguntó Bianca, sentándose junto a la hija de Zeus.

— No, solo espero que el golpe no fuera muy grave — respondió Thalia, Bianca notó la mirada de preocupación de su amiga, — ¿Antíope está bien?

— Si, ella está dormida — añadió la hija de Hades, — Ayer cuando me aleje, vi a unos hombres, ellos la llevababan prisionera, aunque también en lo que me fije fue en el collar que Antíope usaba.

En esta ocasión Bianca le paso el collar, aunque lo que le interesó fue la pequeña figura de bronce que tenía, y sobre todo el nombre que estaba grabado Τάρτᾰρος.

— ¿Y por qué seguimos aquí? — preguntó Thalia, ya tenían la segunda parte del medallón pero no habían desaparecido como en Troya.

— Creo que debemos unir las piezas — respondió Bianca, impidiendo que la hija de Zeus lo hiciera. — Antes me gustaría asegurarnos de que Antíope vaya a un lugar seguro, si nos vamos ahora ella podrá morir o peor aquellos hombres la encontrarán.

Aunque no le agradaba mucho la idea de permanecer en aquel lugar, pero su amiga tenía razón, no se quería ni imaginar lo que le podía pasar a Antíope si ellos desaparecen, — ¿Pero cómo vamos a protegerla? — preguntó Thalia, aunque quería ayudar no tenía ni idea de qué hacer.

— Tenía pensado que tal vez Percy nos podía ayudar, las cazadoras podrían recibir a la niña, ellas la podrían proteger — respondió Bianca, aunque no sabía cómo encontraría a la Diosa Artemisa.

— Creo que será mejor llevarlo adentro — dijo Thalia mirando el cielo, parecía que en cualquier momento llovería. Las dos chicas lograron llevarlo al interior de la cueva donde también el pegaso se encontraba.

Tan pronto se adentraron en la cueva,una fuerte lluvia azotó el lugar, dejando poco a poco a oscuras aquella cueva, Bianca fue a cuidar a Antíope quien estaba bastante temerosa, por su parte ella se mantuvo cerca del hijo de Poseidón, alerta de si él despertaba.

— No Ata, no te vayas — murmuró el chico, Thalia intentó despertar al hijo de Poseidón pero no lo logró, aunque lo que le preocupaba era lo caliente que se sentía.

— Tranquilo — murmuró Thalia acariciando el rostro del joven, aunque no sabía si él la podía escuchar, no tenía ni idea de cómo podría bajar la fiebre, para fortuna Percy se calmó después de unos minutos.

Salto de Línea.

Percy intentó abrir los ojos, pero los cerró de inmediato, aquella pequeña luz le lastimaba, ¿qué era lo que había pasado? se preguntó, intentando recordar, sabía que habían encontrado a Bianca, pero ya no sabía cómo habían escapado. Aunque sobre todo quería saber de donde provenía auqel olor a pino, después de unos instantes logró abrir los ojos, primero se percató de Bianca y Antíope ambas se mantenían durmiendo abrazadas, aunque después se percató de donde estaba recostado su cabeza, entre las piernas de la hija de Zeus. -Ella no se separó de ti jefe en ningún momento- Percy observó la cueva notando al pegaso.

-Callate- pensó Percy, intentando levantarse, aunque el movimiento despertó a Thalia.

— Hola — murmuró Percy , algo nervioso ante la mirada penetrante de la hija de Zeus.

— ¿Cómo te sientes? — preguntó la joven ayudando al chico a sentarse.

— Me duele bastante la cabeza, pero creo que fuera de eso todo bien — respondió Percy sobándose la cabeza.

— Me has dado un gran susto, pensé que después de ese golpe terminarías más tonto — dijo Thalia esbozando una sonrisa, estaba feliz de ver al chico despierto.

— Gracias por los buenos deseos — respondió Percy, sonriendo tranquilamente. — ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

— Ha pasado un día — respondió la hija de Zeus, — Aunque logramos encontrar ya el medallón, todo este tiempo lo ha tenido Antíope.

Percy dejó escapar un suspiro, estaba aliviado. — Bianca quiere que llevemos a Antíope con las cazadoras, no podemos dejarla sola — agregó Thalia, Percy tuvo que estar de acuerdo con aquello, la niña era muy joven y temía que no fuera lo suficiente fuerte para cuidarse ella sola.

— Debería de ir a buscar algo para comer — dijo Percy logrando ponerse de pie, aunque Thalia lo imitó.

— Me gustaría acompañarte, quiero que me enseñes a como buscar comida, o a encender una fogata — dijo Thalia, Percy la observó extrañada de aquella petición. — Tu eres el único que sabe que hacer, no estaría mal que Bianca y yo aprendamos algo, no sabemos si en futuro estemos divididos.

Percy sonrió antes de hacerle un gesto para que lo siguiera. Una vez afuera el hijo de Poseidón puso sus pies sobre aquel río, — ¿Eres buena con el arco? — preguntó el muchacho mientras le entregaba su arco a su compañera, — Vamos hay que caminar un poco.

Los chicos caminaron en silencio adentrándose en aquel bosque, hasta que Percy le hizo un gesto para que se detuvieran. Thalia notó al pequeño ciervo que se encontraba a unos veinte metros de donde estaban.

— Intenta dispararle en la cabeza — susurró Percy. La chica asintió nerviosa antes de disparar un par de flechas cayendo al suelo de inmediato.

— Eres buena, mejor que yo la primera vez — dijo Percy con una sonrisa caminando en dirección al siervo, una vez ahí el chico le hizo un gesto para que se acercará. — Ves aquellos arbustos con hojas moradas, esas son salvia ayudan para desifectar heridas, esto fue lo que ocupé la otra noche para tu herida en el tobillo.

Percy arrancó una de las hojas para mostrarselo a Thalia, — si estás herida busca alguna de estas, te ayudará a mantener limpia la herida y que no se infecte — añadió Percy. El chico tomó al ciervo para llevarlo a la cueva.

— Para una buena fogata, lleva algunos trozos de ese árbol — dijo Percy, señalando el árbol más cercano, la chica sacó su lanza para romper unas ramas.

— También hay que llevar hojas secas y ramas pequeñas — dijo Percy, Thalia asintió tomando todo lo que le había pedido el chico, para después regresar a la cueva, donde Bianca y Antíope se mantenían durmiendo.

— Mira te muestro cómo debes colocar todo — dijo Percy, acomodando las ramas para después encender la fogata.

— Bueno creo que no eres tan menso como pensé — dijo Thalia con un sonrisa, Percy respondió sacando la lengua provocando que ambos terminarán riendo.

— Creo que al final del curso serás toda una cazadora — dijo Percy esbozando una sonrisa, imaginando como sería que Thalia se uniera a las cazadoras.

— Lo pensaré, suena agradable aunque eso significa estar cerca de ti — respondió Thalia.

— Pero si soy una excelente compañía — respondió, sin dejar de sonreír, los chicos permanecieron en silencio, aunque lejos de sentirse incomodos se sentían bien el estar juntos ahí. Percy no pudo evitar observar en algunas ocasiones a la hija de Zeus, había algo en aquella chica que hacía que se sintiera tranquilo y sobre todo que sonriera a pesar de la situación.

— Es bueno verte despierto — dijo Bianca uniéndose a sus amigos, — Eso huele muy bien.

Los chicos comieron en silencio disfrutando de la compañía de cada uno de ellos, — Creo que he pensado en cómo llevar a Antíope con las cazadoras — dijo Percy, — El pagoso podrá llevarla hasta las cazadoras, así no tendremos que acercarnos.

Aunque la idea de acercarse al campamento de las cazadoras le agradaba, sabía que aquello podría resultar mal, ellas lo podían atacar, — Esta bien iré hablar con ella — dijo Bianca, por su parte Percy se puso de pie para hablar con el pegaso.

-¿Amigo, tú puedes encontrar a la Diosa Artemisa?- preguntó Percy, acariciando el lomo del caballo.

-Si jefe, aunque a la Diosa no le gustan los chicos, lo mejor sería que no se acercará- dijo el pegaso, Percy no pudo evitar esbozar una sonrisa.

-Lo se amigo, ¿podrías llevar a Antíope con la Diosa Artemisa?- preguntó Percy.

-Si jefe, lo haré- respondió animado.

Percy se dio la vuelta encontrando a Thalia que lo miraba divertida, — ¿Qué? — preguntó nervioso.

— Es gracioso verte hablar con el pegaso — dijo Thalia esbozando una sonrisa

— Él si la llevará a la caza, despídeme de ella, creo que es lo mejor que no me vuelva a ver, no sabemos si ella me podrá reconocer en un futuro — dijo Percy, no sabía si aquello fuera a cambiar algo de su presente.

— Bueno creo que ha llegado el momento de irnos de aquí — dijo Percy uniéndose a las chicas, observando al pegaso elevarse por los aires.

— Espero que esto no vaya a doler — dijo Thalia uniendo el medallón.