Ducktales (2017) no me pertenece, y este es un Fic insignificante.
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Sin lugar para el arrepentimiento
Capítulo 2
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Fenton sintió como el agua caliente aflojaba sus músculos anudados, y a pesar de que estuviera relajándose, no pudo evitar seguir llorando bajo la ducha, tratando de entender que había hecho mal y como solucionarlo. Paso el jabón neutro de Gyro por todo su cuerpo, limpiando con demasiada fuerza sus plumas, y haciendo que las más flojas de desprendan.
Gran parte de sus plumas dejaban parches vacíos que exponían su piel. Era un desastre, no le sorprendía que Gandra lo haya dejado, siquiera podía mantener su higiene de manera correcta.
El pecho se le cerró de repente, y comenzó a llorar descontroladamente, abriendo la boca para poder gritar, pero dándose cuenta que no saldría ningún sonido. No podía evitarlo, el corazón le dolía tanto que sentía que se iba a morir. Cuando se calmó, se dio cuenta que estaba hecho un ovillo bajo la ducha y estaba desperdiciando el agua caliente.
Cerró la llave, y comenzó a secarse el cuerpo. Las toallas se sentían bastante esponjosas y suaves, posiblemente, Gyro cuidaba sus plumas de esa forma, evitando que se desalineen demasiado con un material más rugoso.
Le había dejado una camisa color crema limpia, lista para que la use, y una de sus corbatas color purpura. Sonrió un poco al ver que era la corbata temática de Darkwing Duck que había comprado hace siglos. Nunca tuvo oportunidad de usarla en el trabajo, y Gandra detestaba todo lo referido a Darkwing…
…¿Cómo había dicho? Que era programa era sexista y poco inclusivo…
En ese momento, Fenton cayó en cuenta que Gandra no estaba allí para quejarse de su corbata, porque estaba en casa de Gyro. Había volado horas lejos de Dinamarca, para volver a Duckburg, después de que su flamante exnovia decidiera irse de la casa que estaba pagando para los dos, terminando con su relación de tres años, porque estaba siendo demasiado egoísta y desconsiderado con ella, pidiéndole que casen.
"Me estás haciendo quedar como mala"
¿Era eso lo que hizo mal? ¿Le hacía quedar mal y por eso le dejo? Fenton no entendía lo que había pasado, había hecho todo lo posible por acompañar al amor de su vida y apoyarla en sus proyectos. Él solo quería estar con ella para toda la vida, tener una familia e hijos.
—¿Todo bien allí?— La voz de Gyro sonó un poco dudosa, como si estuviera preocupado.
—Si, ya estoy por salir— Fenton secó sus ojos anegados de lágrimas, proponiéndose no llorar delante de Gyro. No iba a ocasionarle más molestias a su amigo, y trataría de recomponerse lo más rápido posible para regresar a casa de su madre.
—De acuerdo, la cena esta lista, te espero en la cocina— Gyro se alejó del baño, dejándolo solo de nuevo con sus pensamientos. Fenton suspiró levemente, queriendo estar solo para no tener que cargar a nadie con sus problemas. Sin embargo, no podía hacer esperar al científico, se irritaría con él por ser desconsiderado.
Solo tenía que arreglar sus plumas un poco. Abrió el gabinete de Gyro, y quedo abrumado al ver tantos productos de cuidado masculino. No tenía idea de que la cantidad de lociones y cremas que podría llegar a tener una persona para sí misma. Tuvo que tener cuidado en buscar un peine para sus plumas, no quería arrojar nada al suelo.
Al salir del baño, un agradable aroma llamó su atención. Llegó a la cocina un poco más rápido de lo que quería admitir, y vio que solo estaba Gyro, con los platos de comida enfrente de él sobre la mesa de la cocina.
—Justo a tiempo, rápido antes de que se enfríe— Le apresuró su amigo, señalando su asiento.
—¿Qué es?— Fenton sentía que le dolía un poco la cabeza de tanto llorar, y apenas reconoció la comida que tenía delante.
—Hice enchiladas, me habías dicho hace bastante que era tu comida favorita, y tuvimos un debate filosófico sobre como el sushi sigue siendo superior en todos los aspectos— Replicó Gyro, mientras atacaba su porción.
—No recuerdo haber acordado que el sushi era superior— Fenton olió la comida, y sin dudarlo, atacó su tortilla embebida con una agradable salsa picante. El nudo en su estómago se desató, y su apetito le demando que comiera más rápido. Sin embargo, de un momento a otro, la comida estaba sabiendo más salada de lo habitual.
Estaba llorando de nuevo. Desconsoladamente, y delante de Gyro.
—Supongo que la salsa está demasiado picante— El pollo dejó de comer, y se levantó para acercarle un vaso de agua, bastante grande, y una caja de pañuelos. El pato sospechaba que no culpaba a la salsa por su llanto, pero el científico no hizo otro comentario.
Fenton tomó un sorbo de agua, y entre lágrimas, miró a Gyro angustiado.
—Está muy rico, muchas gracias— Y siguió llorando y comiendo, sin decir mucho más hasta que la cena acabo.
(…)
Gyro hizo todo lo que Donald le había sugerido. Las cajas de pañuelos estaban al alcance del pato, le había acobijado con la manta más suave que había en la casa y le sirvió un tazón de helado de vainilla.
No era muy aficionado a la música, pero si a las películas de ciencia ficción, y reprodujo en la televisión de la sala, la más triste y deprimente que había visto en su vida. El pobre de Fenton se veía más que angustiado, aburrido con la película, y no estaba llorando para nada.
—Gyro ¿Soy una mala persona?— Preguntó Fenton de repente.
Gyro se le quedó mirando, impresionado por unos instantes por la pregunta. Tomó el control remoto de la televisión y pulso el botón para silenciar la película. Tenía que ser cuidadoso a partir de ahora, porque dependiendo de lo que diga, Fenton podría recuperarse más rápido y seguir llorando su ruptura (desde hace horas que no llora, y eso no era buena señal) para seguir con las etapas del duelo faltantes.
¿Cuánto le llevaría si fallaba en esto? Donald no lo especificó, pero según había investigado, los resultados variaban entre semanas, meses o años enteros. Y Fenton no podía estar deprimido durante años, mucho menos estar demasiado vulnerable si Gandra cambia de opinión, y quiere volver a tener su relación.
Ahora, la pregunta era tramposa ¿Qué es ser una mala persona? En ese preciso instante, el odio que le tenía a Gandra se estaba cristalizando en el corazón de Gyro. Decidió dejarlo allí, junto con el resentimiento que le tenía Akita. Viviría con eso, aunque Fenton regrese con ella más adelante y por azares del destino, logren ser felices para siempre. Le era imposible no detestar a alguien que le haga creer a la persona más amable, paciente y desinteresada que había conocido en su vida, que era una mala persona.
—No, no lo eres— Lo dijo tan rápido, sin dudarlo un solo instante, que el pato parecía estar demasiado sorprendido por su respuesta.
—Entonces ¿Por qué ella…? ¿Qué soy entonces si no soy una mala persona?— Le preguntó apenado el pato. Bueno, había varias respuestas para eso.
—Eres Fenton, eres el hijo de María Cabrera, eres Gizmoduck, el héroe de Duckburg, eres un interno del laboratorio bajo el Money Bin, y también eres mi amigo, eres muchas cosas más, pero no una mala persona—
—Y porque me siento como una…— Fenton se quebró finalmente.
El llanto volvió a comenzar, y Gyro sabía que no iba a parar hasta que saliera todo. Masajeo la espalda de Fenton para que no se ahogara, y buscó otro vaso de agua de la cocina, para hidratarlo y dejar que llore todo lo que necesite.
El helado de vainilla había sido consumido por completo, y después de varios minutos de gemidos, mocos e hipo, el pato se quedó dormido en el sofá. Gyro suspiró apesadumbrado, se quedó mirando la película, en silencio, mientras dejaba pasar los minutos. Casi al final de la película, la puerta de la casa se abrió, y vio a Boyd llegar de casa de los Drake, con una caja llena de macarons, que debía ser más cara que algunos muebles de la casa, y una sonrisa afable en su pico.
Se parecía más a Fenton que el propio hombre que estaba sollozando mientras dormía en su sofá. No sabía si fue buena idea dejar que Boyd escogiera al pato como figura paterna secundaria, para así adquirir las bases de su personalidad al crecer. Pero al ver que no dijo nada al respecto del estado de su amigo, se acercó sin que se lo pidiera y lo cargo con facilidad, sin despertarlo, esperando sus instrucciones con total calma, entendió porque los quería a ambos.
—Llévalo a la habitación de huéspedes— Ordenó Gyro mientras apagaba la televisión para levantarse del sofá.
—¿Y si…?—
—Puse monitores para detectar si tiene pesadillas, estaremos al tanto— Le interrumpió Gyro. Iba a ser una noche larga, pero no creía que pudiera dormir de todos modos.
—Genial, podemos jugar al poker mientras tanto, la señora Drake me enseñó— Dijo el chico con una enorme sonrisa, mientras llevaba Fenton a la cama.
Gyro asintió. Necesitaba despejar un poco su mente, y vigilar al pato iba a ser un poco abrumador, con todas las emociones negativas que estaba manejando. Debía admitir que hablar en contra de Gandra, en ese preciso instante, iba hacerle sentir mejor, pero no sabía si era lo correcto.
—Listo, estaba bien cuando lo arrope, así que no hay nada que reportar— El chico parecía estar satisfecho, y Gyro no pudo evitar asentir de acuerdo. No había mucho más que esperar.
—Lloró bastante, no me sorprende que se haya dormido profundamente por el agotamiento— Ponderó el pollo.
Boyd se sentó en una de las sillas, cerca a la mesa de la cocina, y abrió la caja cargada de macaron que había traído. Gyro le imitó, sentándose frente a él. Tomó un macarrón de color verde, y lo mordió sintiendo culpa de consumir un postre tan caro. Sin embargo, el dulzor de la crema mejoró un poco su estado de ánimo.
—¿Tienes noticias de la señorita Gandra?— Comentó con tono casual Boyd, mientras barajaba unos naipes delante de Gyro.
—¿Cómo sabes que tengo ganas de hablar de ella?— Preguntó Gyro, mientras recibía sus respectivos naipes para comenzar el juego.
—No creo que vayas juzgarla delante del señor Fenton, así que hemos aquí— Boyd sonrió de manera afable, y Gyro suspiró resignado.
—Le informé que Fenton está aquí, en Duckburg, y me envió un emoji de un pulgar arriba— Gyro rechinó su pico sin poder evitar morder la última frase, y notó que Boyd le miraba expectante —Estoy furiosos con ella ¿Contento?—
—¿Por qué estás molesto con ella?— El juego comenzó, y ya estaba en desventaja. El pollo tenía que concentrarse, y responder de manera concreta.
—Fenton cambió mucho por su culpa— Y de qué forma. Estaba casi desnutrido, sus plumas se caían por el estrés, su autoestima por los suelos, y estaba seguro que hacía días que no dormía. Si no iba a buscarlo ¿Se hubiera hecho daño a si mismo estando solo? ¿Cuándo se enterarían de ser así?
Su estómago se llenó de hielo de solo pensar que podría no volver a escuchar la voz de Fenton, nunca más. Perdió ese juego, pero repartió los naipes ahora, y obtuvo una mejor mano.
—Han pasado tres años desde que se fue, las personas cambian— Comentó con aire casual Boyd, mientras hacía su jugada.
—Pero se supone que cambian para bien, ella se llevó a un hombre feliz y lleno de vida, y nos devolvió alguien que apenas puede pensar claramente— Gyro no podía entender que Fenton haya perdido por completo su personalidad, era como si fuera un reducto de lo que fue.
—La debe amar mucho— Boyd dijo esto con una expresión cerrada. Parecía estar triste por él, pero de inmediato, cambio de actitud. Buen chico.
—Si, y la querrá por siempre, la pregunta es ¿Cómo la superará?— Por cómo iban las cosas, no veía que fuera algo fácil de superar.
—Sé que sonaré un poco hipócrita, pero las cosas simplemente terminan, así como ustedes pueden envejecer y morir, lo mismo pasa con las relaciones y los afectos— Boyd dejó ver sus naipes, ganando esa ronda.
—Fenton debe saber que todo tiene un fin, incluso su relación con Gandra— Gyro esperó que el androide repartiera los naipes de nuevo, mientras recordaba la casa donde había encontrado a Fenton. A parte de las fotos, solo estaban sus cosas allí dentro. No había nada que le perteneciera a Gandra allí, siquiera su cepillo de diente. Al parecer esa relación había terminado mucho antes de la inevitable ruptura.
—Pero no significa que deje de amarla, ten en cuenta eso— Boyd tenía razón, Fenton era un hombre testarudo y determinado, eso no iba a detenerlo…
—¿Por qué la advertencia?— Gyro se sentía un poco molesto, después de escuchar a Della, no esperaba esta traición de parte de su progenitor.
—Porque para bien o para mal, ella siempre estará en su corazón— Fue un poco desalentador escuchar eso, incluso injusto.
—¿Y qué haremos mientras Fenton se arrastra como un gusano por ahí? ¿Disfrutar del espectáculo?— Ya Gyro estaba visualizando al pato de rodillas, arrastrándose delante de Gandra, para que lo acepte de nuevo en su vida. Ahora sentía nauseas ante lo detallada que era su imaginación.
—Podemos conocer gente, tener pasatiempos nuevos, viajar…— Al parecer, Boyd leyó su mente. No era necesario que ellos dos presencien el momento más bajo del pato en cuestión.
—La vida sigue— Gyro supuso que ayudaría a Fenton en estos días, y no se entrometería más. Viajar lejos de allí, junto con su hijo, sería más educativo.
—Si, y nadie puede pararla— Boyd terminó ganando la partida, y Gyro cerró sus ojos, cansado por la situación subyacente.
—¿Por qué nunca me dijiste que el sobrino rojo estaba triste por la partida de Fenton?— Recriminó de repente Gyro. Boyd le miró con cierta preocupación.
—En aquel entonces, no te veías en condiciones de escucharlo—
—Oh— Gyro recordó la partida de Fenton hace tres años atrás, con cierto dolor. Recordó que no pudo evitar que las lágrimas se le escaparan aquella vez, y como terminó sellando el laboratorio para que nadie lo viera perder el control de sus emociones —Si, lo siento por eso—
—El tiempo cura todo, supongo que lo superaste— Comentó Boyd con naturalidad.
Gyro se preguntaba si era cierto que lo había superado. Recordó las miradas de pena de McDuck y Beakley cuando insistía que no necesitaba otro interno, o que no permitiera que nadie más usara la armadura de Gizmoduck… O que simplemente llamaba todos los días a Fenton, para recordarse que existió en su vida.
—No, yo no lo superé— Era bastante obvio, y pasaron tres años. Tal vez en diecisiete más pueda pensar finalmente en otra persona.
—Oh, vaya— Exclamó Boyd, con una media sonrisa.
—Por favor, no digas nada de los clavos— Gyro masajeo su frente anticipando una migraña, ya estaba bastante asqueado por eso. La suerte no les sonreía a los mortales como ellos.
—Siempre pensé que un martillo sería la mejor solución— Comentó el joven loro, haciendo que el pollo se sienta más tranquilo.
—Ves, se lo dije a Della…—
—Entonces a esperar, porque hay un solo martillo que puede sacar ese clavo, y debe decidirse si hacerlo o no— Boyd le derrotó por completo, haciendo que Gyro golpee su cara contra la mesa.
—Fenton es el más paciente de los dos, pero lo intentaré—
—La paciencia es una virtud difícil de cultivar, pero no significa que debamos aburrirnos mientras la practicamos— El loro dejó de lado la baraja inglesa, y sacó una de hanafuda, como para darle un poco de ventaja en un juego que conocía bien —La noche es joven, juguemos—
(…)
Después de un par de días de estar como un zombi en la casa de Gyro, tratar de contactar con Gandra para descubrir que era virtualmente imposible, y llorar por las noches hasta caer rendido, finalmente Fenton logró mantenerse entero por un día, hablando lo suficiente para parecer normal. Sin embargo, seguía sintiéndose como un trozo de basura, lleno de culpa y remordimientos, dando vueltas en su cabeza que hizo mal para que su novia lo deje.
Era difícil saber exactamente que hizo mal, porque Gandra no quiso decírselo claramente, solo le llamó egoísta y le dijo que su relación había terminado. Fenton nunca fue consciente de lo egoísta que era, y mucho menos, que la gente se avergonzaba al tenerlo cerca. Tal vez por eso, Gyro le animó a irse a Dinamarca, sin protestar ni discutir por su decisión. Pensó que lo hizo porque era su amigo, pero de seguro le resultaba insoportable y quería deshacerse de él.
No quería molestarlo más con su patética existencia, debía irse y dejarlo en paz. Ya habían pasado tres días en su casa, sin hacer mucho más que lamentarse y arrastrarse de la cama al sofá ¿Quién querría estar con alguien tan lamentable como él?
—¿Estás vestido?— Habló Gyro desde el otro lado de la puerta de la habitación de invitados. Fenton estaba vestido, pero tirado en la cama, saboreando el desaliento.
—Ya estoy listo— Las palabras del pato salieron de su boca sin poder contralarlas, se levantó de la cama y salió de la habitación, tratando de lucir lo más normal posible. Iba a decirle a Gyro que se marchaba a casa de su madre, pero al parecer el pollo tenía otros planes.
—Tenemos que ir al laboratorio, uno de mis prototipos fue mal empleado por uno de los sobrinos de McDuck, y hay un verdadero caos en el Money Bin— Gyro no esperó que le respondiera, le pasó su abrigo, y salió caminando por el pasillo para dirigirse afuera de la casa. Fenton le siguió por pura inercia, y hasta que se sentó en el taxi, siendo llevado hacia el Money Bin, se percató de que volvía a su trabajo de hace tres años atrás.
—¿Me dejaran entrar al laboratorio? Renuncié hace tres años— Declaró Fenton con cierta duda.
—A claro, casi lo olvido, toma tu identificación— Gyro le extendió la identificación de acceso renovada, con una foto actualizada en el frente, lista para usar.
—¿Renovaste mi identificación?— Preguntó incrédulo el pato.
—Espabila Fenton, se renuevan cada año, es procedimiento estándar— Gyro puso los ojos en blanco, como si fuera lo más obvio del mundo.
—Claro, pero yo renuncié hace tres años ¿Por qué la renovarían?—
El científico le miró como si le hubiera salido una segunda cabeza, pero no le dijo nada. Fenton repasó en su mente lo que había pasado en sus últimos días en Duckburg antes de marcharse, tratando de recordar su renuncia. Había discutido mucho con su madre, le había informado a Gyro que se iba, se despidió de todos, inclusive tuvo una emotiva charla con Huey Duck…
—No presenté mi carta de renuncia— No podía creer que no haya renunciado. Entre el ajetreo de la mudanza y las despedidas incomodas, se había olvidado de presentar su renuncia a McDuck.
—Yo pensaba que planeabas volver, dejaste a la mitad tu proyecto de doctorado y guardaste todos tus prototipos en nuestras instalaciones, inclusive el fentonium— Gyro estaba comentando esto con tono casual, como si estuviera hablando del clima —McDuck simplemente te dejó en la nómina, no tengo idea porque—
—Oh, no he tocado nada de mi proyecto de doctorado en tres años— Se lamentó de repente Fenton.
—Lo sé, el campo de la enseñanza es demandante…— Gyro era consciente de las horas y horas que se pasaba trabajando Fenton en la universidad. El pato le dedicó una mirada hastiada, al recordar la experiencia.
—Y un asco—
—¿Quieres retomar tu doctorado? Aunque a estas alturas, te convendría arrancar de cero— Sugirió Gyro.
—…— Fenton gruñó por lo bajo, sintiéndose miserable, mientras el taxi paraba delante del Money Bin. Estaba demasiado abrumado para pensar en su doctorado o en el trabajo al que jamás renunció, pero extrañaba tanto cuando estaba en Dinamarca. Eso había quedado atrás, debía asumir las consecuencias de sus decisiones, y seguir adelante —No me siento calificado para obtener un doctorado, presentaré mi carta de renuncia y me dedicaré a otra cosa—
—McDuck por ahora no podrá recibir tu carta de renuncia, se encuentra de viaje— Gyro parecía que iba a decir algo más, pero cambió de opinión —Volverá al final de la semana—
Los dos salieron del taxi, justo en la entrada del imponente Money Bin. Hacía años que Fenton no veía aquel edificio, su principal anhelo había sido trabajar allí, y cuando lo consiguió, lo dejó todo para irse con Gandra…
…Y ella ya no estaba en su vida.
Sentía que no podía moverse al darse cuenta que volvía a todo lo que dejó atrás. El miedo invadió cada parte de su cuerpo, su corazón se desbocó y el aire no podía entrar a sus pulmones.
—Fenton, necesitas respirar— Gyro dijo esto con total calma, inhalando y exhalando de manera exagerada —Imítame, no es tan difícil—
Fenton asintió sin darse cuenta, y comenzó a inhalar y exhalar, al ritmo de su amigo. Su corazón se calmó, el aire parecía que entraba cada vez más fácil y el mundo dejó de ser tan aterrador. Gyro parecía estar satisfecho por su recuperación, pero no alcanzó a decirle nada, porque vieron llegar a Boyd, usando sus piernas cohetes para alcanzarlos.
—Papá, señor Fenton, llegaron a tiempo— Exclamó Boyd.
—¿Que tan malo es?— Gyro ya estaba protestando por lo bajo, como en los viejos tiempos.
—Por ahora, nadie ha perdido una extremidad...— Comentó Boyd con cierta preocupación.
Escucharon una explosión y un puñado de gritos de auxilio, que hizo saltar a los tres. Fue casi instintivo, Fenton corrió hacia el interior del Money Bin, y gritó sin pensarlo.
—¡Blathering blatherskite!—
Se arrepintió de inmediato ¿Qué esperaba que pasara? Había renunciado a ser Gizmoduck hace tres años atrás ¿Cómo se atrevía a pensar que Gyro iba a permitirle seguir usando la armadura robótica?
Sin embargo, las partes de la armadura volaron hacia él, como siempre solían hacerlo, y encajaron perfectamente en su cuerpo, tal como recordaba. Iba a volver a sentirse angustiado, pero alguien estaba en peligro y no tenía tiempo para pensar.
Tomó a Gyro en sus brazos, cuidando de no aplastarlo por la presión de las placas de metal, y se dirigió a toda velocidad al interior de la instalación, derrapando con violencia.
—El tiempo de reacción es muy bueno, y al parecer el tacto fino ha sido mejorado— Gyro estaba ocupado anotando con satisfacción en su Tablet personal, las mejoras de su armadura. Fenton iba a protestar al respecto, pero finalmente llegaron al centro del problema.
Al parecer, alguien había intentado burlar el sistema de seguridad que protegía a la armadura, porque todos los androides de Gyro estaban atacando furiosamente a los trillizos de Della Duck.
—Boyd— Fenton se dirigió al androide que estaba tratando de evitar que los brazos mecánicos alcancen a sus amigos —Los rodeare para desmantelar la unidad de control central, cubre a los demás—
—Está bien, buen momento para probar mi visión laser de alto impacto— El chico se concentró en evitar que los brazos mecánicos ataquen a los niños, dando tiempo a Fenton para desmantelar su unidad de control.
—Gyro, quédate aquí, y...—
—Ya se, evitaré ser un estorbo, ve a ser Gizmoduck— Gyro parecía estar ofuscado por alguna razón que no entendía, pero luego, trató de ser indiferente con él. Fenton sonrió para sus adentros, recordando como el científico detestaba como usaba su armadura para ser "heroico".
Con un plan formado en su cabeza, la adrenalina alimentando su corazón, Fenton intentó salvar el día.
(...)
Gyro estaba haciendo todo lo posible por no sonrojarse y suspirar como un enamorado sin remedio. Ahí estaba su Fenton, su compañero de laboratorio, su amigo, la persona que se fue hace tres años. Debajo de toda esa autocompasión y desilusión, estaba el hombre por el que había llorado en el pasado, con el corazón roto.
Era imposible no amarlo, no ver lo bueno y desinteresado que era, pero ya era demasiado tarde. Debía ser demasiado tarde.
Realmente creyó que Gandra era perfecta para él, se parecían mucho, tenían las mismas ambiciones y los mismos proyectos. Debería haber funcionado, es decir, ellos deberían haber funcionado. Fenton debería haberse casado con Gandra, tal como planeaba, para que fuera más fácil superarlo, y no sentir ni una mínima posibilidad...
Gyro se detuvo allí. Sabía que no debería estar pensando en eso. Fenton no estaba en condiciones de tener otra relación, ni siquiera estaba en condiciones de lidiar consigo mismo. Además, Gandra podría cambiar de opinión en cualquier momento y regresar a su vida, y tampoco sabía a ciencia cierta si eso mejoraría la situación del pato.
Era tal como lo dijo Boyd. Fenton tenía lo necesario para salir de esta depresión, y no necesitaba de otra relación para hacerlo. Si Gyro intentaba confesar sus sentimientos y comenzar una relación con el pato, aunque tuviera un éxito moderado, de seguro empeoraría su situación.
¿Pero cómo convencer a alguien que retome su vida y se realice personalmente después de un golpe tan fuerte como una ruptura? Él no tenía idea de cómo hacerlo, siquiera había superado el hecho de que Fenton se fuera hace tres años atrás…
…Un momento.
Tal vez si se vea forzado en hacerlo, justo como en este momento que uso la armadura para salvar a los sobrinos de McDuck, pueda espabilar. Justo en este momento, el instinto de héroe de Gizmoduck salió a flote, en la bruma de su decadente ego.
—¿Gyro? Ya detuve al sistema de seguridad ¿Estás bien?— Las manos robóticas de la armadura de Gismoduck, rodearon su cintura de repente. El pollo se quedó mirando a Fenton, que estaba a pocos centímetros de él, por unos momentos, y se apartó rápido antes de pensar en algo inapropiado.
—Estoy bien, este… Buen trabajo— Gyro sintió como su corazón saltó de su pecho, y casi lo deja sin aliento. Pero debía ser fuerte, Fenton no podía lidiar con sus sentimientos ni ahora ni vaya saber cuándo. Pero si podía lidiar con el trabajo pesado, porque toda la maquinaria deshabilitada no iba a moverse sola.
—¿Debería preocuparme de esa sonrisa malvada que tienes?— Fenton ya auguraba su regreso a la labores de interno, y no era para menos. Tal vez así vaya a escarmentar un poco también. Si hubiera terminado su doctorado, habría sido promovido y no tendría que lidiar con esas labores.
—Mi estimado amigo, es hora de aplicar las funciones reales de esta armadura— Gyro le dio unos golpecitos al peto de la armadura, sonriéndole con malicia, y Fenton suspiró resignado.
—Supongo que es hora de volver a mis funciones de interno—
(…)
Fenton recibió una mirada fría de parte de Huey Duck, antes de que el joven abandonara aquel sitio, protestando por lo bajo "no se merece esa armadura". A diferencia de sus hermanos, que parecían felices de verlo y agradecidos de que les salvara el pellejo, no parecía demasiado entusiasmado con su presencia.
El pato no pudo alcanzar a Huey para hablar con él, porque debía limpiar el desastre de partes robóticas que quedaron tras el desmantelamiento del sistema de seguridad de Gyro. Se preguntaba porque se había activado, Para su suerte, Boyd se había quedado junto con él para ayudarlo y finalmente, explicarle la situación.
—Huey intentó llevarse la armadura de Gizmoduck— Reveló Boyd, mientras su padre no estaba para escuchar su conversación —Hace meses que ha intentado robarla, siento la molestia señor Fenton—
—Dijo que no la merezco— Fenton suspiró derrotado —Tiene toda la razón—
—¿Por qué lo dice?— Boyd se veía sinceramente confuso, y negó levemente —No creo que esto tenga que ver con merecer o no algo, él solo está molesto con usted—
—Pero cuando nos despedimos hace tres años atrás, no parecía estar tan enfadado— Dijo algo confundido Fenton.
—Supongo que esperaba que mantuvieran el contacto, particularmente con la señorita Gandra— Boyd apiló una gran cantidad de metal, cables y circuitos, llevándolos hacia el depósito del laboratorio —Ella dejó de responder a sus mensajes hace dos años, y solo tenía noticias de usted porque papá te llamaba a diario—
Fenton se quedó helado. Había prometido hablar con Huey de vez en cuando, pero había dejado de hablar con él, porque el trabajo en la universidad le había absorbido de tal manera, que hasta se había olvidado de comer y bañarse. En los pocos días que había estado viviendo con Gyro y Boyd, había hecho sus cuatro comidas diarias y mantuvo una higiene decente, solo porque no tenía que ir corriendo de un aula a otra, a dar clases, a gente que no quería oírlo.
No se había percatado de que había entrado en una espiral de depresión, y que seguía experimentándola hasta ahora. Era como si hubiera sentido la separación de Gandra desde hace meses, pero nunca la hubiera enfrentado.
Pero era imposible, ella lo amaba, se lo había dicho hace poco...
¿Cuándo fue la última vez que Gandra le dijo que le amaba?
—Señor Fenton ¿Quiere descansar un poco?— La voz de Boyd parecía un poco lejana.
El joven loro le dio un golpecito en su armadura, y el pato se detuvo, percatándose que estaba llorando, de manera descontrolada. Estaba perdiendo el control de sus emociones nuevamente, y la sensación de desasosiego lo invadió.
—Creo que necesito un momento— Admitió entre lágrimas Fenton.
—Está bien, puede ir al laboratorio, de seguro que papá tiene alguna caja de pañuelos para ofrecerle— Boyd dice esto, por suerte, tan tranquilo y neutro, que no parecía ser condescendiente.
—Vendré ayudarte en un momento... Lo siento-
Fenton abandonó la armadura y salió hacia el laboratorio, tratando de limpiar sus lágrimas con el dorso de su mano ¿Dolía tanto darse cuenta que no recordaba la última vez que Gandra le dijo que le amaba? ¿Por qué no había hecho nada al respecto? Estaba tan abrumado por la deuda de la casa y su horrible trabajo, que no se había percatado como Gandra se alejó de su vida, hasta tal punto que estaba siempre solo.
Al entrar, noto que Manny y Lil Bulb estaban sacando unas cajas del depósito, que rezaban su nombre con marcador permanente ¿Serían sus proyectos olvidados? Fenton apenas podía pensar, culpa del llanto.
—Parece que necesitas esto— Gyro le acercó una silla y le pasó una caja de pañuelos —Siéntate un momento, voy a buscarte un vaso de agua—
—Debes creer que soy una molestia, no entiendo porque no me has echado de aquí— Fenton se sentía como una basura, pero limpio su cara sin dudarlo.
Gyro no dijo nada al respecto, solo le entregó el vaso de agua, y se fue a revisar el sistema de seguridad. Al parecer, no le molestaba que estuviera en su casa o en su laboratorio, ni que siga siendo su interno, ni siquiera que llorara en cualquier momento. Estaba haciendo todo lo posible para apoyarlo, hasta fue a buscarlo a Dinamarca cuando estaba solo...
¿Tenía sentimientos por él? Podría pensar que sí, pero también estaba tan vulnerable y emocionalmente herido, que cualquier acto de amabilidad podría confundirlo con algo más. Gyro solo estaba siendo un buen amigo, es más, evitaba tocarlo o mirarlo, de seguro porque no estaba interesado en él. No le culpaba, entre tanto llanto y moco, y la caída sus plumas por el estrés, se veía no solo poco atractivo y bastante asqueroso, sino patético.
—Fenton ¿Te sientes un poco mejor?— Gyro fue muy claro con su pregunta, sabía que no estaba bien, pero tal vez si un poco mejor que antes. Fenton asintió, un poco más tranquilo.
—Lamento ser tan inoportuno, pero voy a tener que pedirte un favor importante— Gyro parecía estar muy serio al respecto, así que el pato no pudo evitar erguirse ligeramente.
—Dime, te ayudaré en lo que pueda— Fenton no dudo en ofrecer su ayuda ¿Era normal que le fuera tan natural hacerlo?
—Debo ir a Tokyolk a recuperar unos planos de la configuración básica de Boyd, nos ausentaremos por dos semanas— Gyro miró con cierta vehemencia a Fenton —¿Podrías cuidar la casa y continuar con los proyectos en progreso en el laboratorio? Manny y Lil Bulb te pondrán al tanto y te ayudaran en lo que necesites—
Fenton se le quedó mirando extrañado al pollo. No sabía que decir. Su idea era renunciar apenas llegue McDuck de su viaje, pero le debía un gran favor a Gyro. No podía negarle su ayuda, independientemente de que solo quiera tirarse en su cama y deprimirse. El científico le estaba confiando su casa y su laboratorio, a alguien que no había visto en tres años y que no estaba en todos sus cabales.
Era demasiada confianza depositada en una sola persona. Fenton se sintió animado de repente.
—Está bien, lo haré—
—Gracias, solo una cosa más— Gyro se rascó la nuca con cierta molestia, pero finalmente, decidió hablar —Deberías avisarle a tu madre que estás aquí, no ha dejado de preguntarme por ti y en estos tres días, se me acabaron las excusas—
Fenton tragó saliva. Claro, iba a tener que lidiar con su madre y no tenía idea como iba reaccionar ante su situación. Tan solo esperaba que no se enfade con Gyro, principalmente por no haberle dicho que había regresado a la ciudad. Así que el científico, para evitarse problemas con la oficial, lo dejo irse, para que lidie por su cuenta con M´ma.
(…)
TBC
