¡Buenas tardes a todas/os!

Han pasado 84 años (como el meme) desde la última vez que subí un fanfic, y este estuvo juntando polvo digital desde hace 6 años. Muchas cosas han pasado en 6 años, así que me imagino ya no tendré a las lectoras de siempre, pero si hay alguna por ahí, sepan que las he extrañado mucho.

De todas maneras, llegue quien llegue por aquí a leer, espero les guste.

* Como se darán cuenta, esta historia está ambientada en Tokio de Cristal.


Capítulo 1: La pelea.

"Espero que esta vez haya resultado" la reina habló entre jadeos, mirando el techo mientras trataba de normalizar su respiración.

"Si sigues preocupándote tanto no va a resultar" contestó también entre jadeos su esposo el rey Endymion, quien a su lado sobre la cama, trataba de volver a la realidad después del increíble orgasmo que habían compartido hace sólo unos segundos.

"¿Cómo quieres que no me preocupe?" la voz de la reina, a pesar de estar algo ronca por la pasión, sonó a indignación clara "llevamos mucho tiempo intentando"

"Pero hay otros momentos para preocuparse por eso" el rey no pudo evitar sonar molesto, ya ni siquiera recordaba la última vez que habían hecho el amor sólo porque sí, siempre estaba esa terrible desesperación por concebir.

La soberana de la Tierra omitió su respuesta y sólo bufó, su cuerpo ya comenzaba a recuperarse de la sesión de sexo apasionado con su esposo, por lo que sin más demora se volteó bajo las sábanas, dándole la espalda a su compañero. El rey sólo suspiró y se dispuso a dormir; una rutina similar se había apoderado de las noches anteriores y ya no le estaba gustando para nada.

Los reyes de Tokio de Cristal llevaban cinco años casados y por los últimos dos habían estado tratando con todas sus fuerzas concebir a su primer hijo, las expectativas del pueblo crecían y los soberanos se sentían cada vez más presionados, mientras mil preocupaciones comenzaban a ocupar sus mentes y últimamente también su cama. El rey, aunque preocupado, había podido llevar de buena manera la situación, pero la reina estaba francamente más afectada, poco a poco entrando en una crisis que no la dejaba pensar ni sentir con claridad. La relación de pareja estaba cada vez más tensa y Endymion sabía que si no lograban concebir pronto, todo se pondría cuesta arriba, hasta llegar a un punto de no retorno. Eso fue lo último que ocupó la mente del rey antes de caer en un profundo sueño.

A la mañana siguiente, cuando el rey Endymion despertó, descubrió con algo de nostalgia que la otra mitad de la gran cama matrimonial estaba vacía, de seguro Serenity estaba enojada con él, esa ya era la tónica de la relación matrimonial de los soberanos últimamente, y por supuesto no le parecía nada agradable. Suspiró con pesar y pronto se dispuso a iniciar su día, apartar de su mente los problemas y todas las malas sensaciones, y enfrentarse a una nueva mañana con la mejor disposición. El rey de Tokio de Cristal tomó una reconfortante ducha, se alistó con agilidad y salió hacia el gran comedor, donde cada mañana se llevaba a cabo la reunión con las sailor scouts y los generales, que no era más que un desayuno compartido mientras se discutían las actividades de cada día y otros asuntos de interés.

Caminó por los corredores del palacio con la prestancia y distinción que lo caracterizaba y tomó el atajo al que siempre recurría cuando necesitaba pensar, ya que más que un verdadero atajo, se trataba de un camino aún más largo, pero que permanecía normalmente más solitario, más tranquilo y más oscuro que los pasillos que comúnmente todos transitaban. Eso era sin duda justo lo que necesitaba en esos momentos, tranquilidad, paz mental, espacio... Lo que no necesitaba precisamente en esos momentos era encontrarse de frente con la responsable de sus cavilaciones: su esposa, quien tampoco se mostró muy complacida de encontrarse con él. La rubia y elegante mujer frente a él lo observó expectante, sin pronunciar palabra y sin dar el menor indicio del humor con el que había empezado su día, aunque para él no era difícil de adivinar.

"¿Estás enojada?" Endymion se saltó los formalismos, como el saludar por ejemplo.

"¿Qué te parece a ti?" la ironía era tajante en su tono.

"Me parece que esto ya es ridículo" contestó con la agudeza de siempre "deberías relajarte un poco"

"¿Como tú?" soltó una risa irónica y volvió a su mirada de hielo "Para mí esto es importante, Endymion"

Auch, hace muchísimo tiempo que no lo llamaba así estando solos, y por más que ese fuera ahora su nombre, se sentía tan impersonal viniendo de esos labios que tanto amaba.

"Para mí también lo es, Serenity" sabía que era infantil pagar con la misma moneda, pero no pudo evitarlo, seguro oír ese nombre tendría el mismo efecto que había tenido en él oír el suyo.

"Pues no lo parece" omitió el vuelco que le dio el estómago al escucharlo "¡llevamos más de dos años intentando, y nada! No me pidas que no me preocupe"

Suspiró, sabía que debía ser comprensivo, su esposa debía sentirse muy presionada "Serena, no hay nada mal con nosotros," la tomó suavemente por los hombros y fue como una caricia "ya llegará, cuando sea su momento, ¿sí?"

"No, debe ser pronto" se soltó de su agarre dando un paso atrás "todos esperan un heredero, por si no lo has notado"

"¡No me interesa lo que todos esperen!" para él tampoco era fácil evitar sucumbir ante la presión.

"Pero el reino necesita un heredero, nosotros necesitamos un heredero" la reina bajó la voz, esperando que su esposo hiciera lo mismo antes de que causaran un escándalo.

"¡No me importa tener un heredero!" se dejó llevar por la frustración del momento, y no se dio cuenta de las palabras exactas que habían salido de su boca hasta que vio los ojos de su reina abrirse grandes como platos en un primer momento, para luego entrecerrarse, en lo que él sabía perfectamente que era una estrategia para retener las lágrimas; había visto ese gesto más veces de las que le gustaría admitir.

"Permiso" fue todo lo que salió de su boca, como un murmullo, mientras pasaba junto a un anonadado rey.

"Ser…" atinó a seguirla tan pronto salió de su estupor e intentó llamarla, pero se detuvo en seco cuando ella volteó con violencia y lo interrumpió.

"Si no te importa, entonces…" el brillo de las lágrimas retenidas hacía más intensa la furia en su mirada.

"Sí me importa, sólo…" el rey se apresuró en tratar de explicar lo que había intentado decir, pero la reina volvió a interrumpirlo.

"¡Sí claro, se nota a leguas lo mucho que te interesa!"

"¿Qué?" preguntó incrédulo, pero había sido una pregunta retórica "¿de verdad crees que no me interesa?, ¿Cómo, cómo podría interesarme más, quieres que ande montándote en los pasillos, o durante las comidas?, ¡porque es lo único que nos falta!"

"¿Sabes qué?" se acercó un paso más hacia él, con actitud intimidadora "si te molesta tanto entonces dejemos de intentarlo"

"¿Cómo?" se sorprendió por el giro que había tomado la conversación.

"Sí, si te parece tan terrible, entonces no vuelvas a ponerme un dedo encima, ¿me escuchaste?"

"¡Bien!" sabía que era sólo el enojo del momento hablando por él, pero no pudo contenerse, se acercó más a ella y susurró a milímetros de su rostro "¿crees que no podré vivir si no te hago el amor?"

Ella lo miró con ímpetu y del mismo modo le contestó en un susurro "Quiero verte intentarlo"

Y antes de que el rey pudiera encontrar algo que contestar al último comentario de su mujer, la sailor guardiana del planeta Urano había aparecido al final del pasillo, poniéndole un fin provisorio a la discusión. La reina aprovechó ese momento para marcharse rápidamente hacia el comedor, que estaba a unos cuantos metros de allí. Cuando Haruka alcanzó el lugar en el que los reyes habían estado, sólo quedaba un ensimismado rey Endymion.

"Buenos días" saludó la guardiana con una pequeña reverencia.

"Buenos días Uranus" el rey aún parecía ausente.

La rubia de cabellos cortos había creído oír algo como una discusión cuando se acercaba al pasillo, pero no estaba segura hasta que vio a la reina alejarse y la expresión desencajada en el rostro del rey. Eran demasiado evidentes.

"¿Todo bien con la reina?" inquirió respetuosamente.

"Sí, sólo una pequeña diferencia de opiniones sobre algo trivial" por lo menos tuvo la decencia de decir una media-verdad.

"Qué bueno, porque este sería un pésimo momento para estar peleados" con eso pareció atraer la atención del soberano, quien levantó una ceja interrogante "la próxima semana es la inauguración del parque central, se dará inicio al mes de la familia y todas las personas del pueblo esperarán ver a los reyes, juntos"

"Sí, no te preocupes" pareció calmado, pero en el interior estaba preguntándose qué demonios iban a hacer para que nadie se diera cuenta de que estaban peleados, o mejor dicho, mega-peleados, porque si algo estaba seguro, era que esta no era una pelea que pudieran solucionar de un día para otro.

Luego de eso ambos entraron al gran comedor, donde ya se encontraba la reina y las demás sailor scouts. Saludaron de manera general y Haruka se dedicó a observar con atención a los soberanos; el rey Endymion se sentó junto a su esposa como de costumbre, pero no hubo una sonrisa por parte de ella, como era habitual. Además había un montón de signos a lo largo del desayuno que llamaban la atención, aunque las otras guardianas no parecían haberlo notado, eran cosas pequeñas, como que la reina no le había preparado el café a su esposo, ni le había robado una de sus galletas como lo hacía siempre. El rey por otra parte, trataba de disimularlo, pero se notaba la barrera entre ellos, no había una caricia sobre la mano de su esposa, ni el típico susurro en el oído; pequeños detalles que hacían notar que definitivamente algo no andaba bien entre ellos dos, y que no se trataba sólo de una diferencia de opiniones como el mismo Endymion había catalogado la situación. La rubia guardiana de Urano hizo una nota mental para conversarlo luego con las demás y continuó prestando atención.

Terminada la reunión matutina, la reina se levantó prontamente y ante la atenta mirada de todos, el rey la siguió.

"Serenity espera" la voz calmada del rey Endymion llamó a la elegante rubia que caminaba rápido delante suyo "tenemos que hablar de un asunto de Estado"

La reina se detuvo, pero aún con la espalda hacia él "Dime"

"No aquí" la tomó del brazo cuando la alcanzó y habló en un susurro, guiándola hacia la sala de reuniones más cercana.

"¿Terminaste?" lo miró levantando una ceja una vez dentro del salón, retirando bruscamente su brazo del agarre de su marido.

Endymion suspiró "Es algo importante" hizo una pequeña pausa, y continuó bajo la impaciente mirada de la mujer "la próxima semana es la inauguración del nuevo parque central, y con eso empieza el mes de la familia"

"¿Y?"

"Y la gente estará al pendiente de nosotros" explicó "es un pésimo momento para estar enojados"

"¿Y esperas que con eso nos reconciliemos?" la risa sarcástica de la rubia hizo que los músculos faciales del rey se tensaran.

"No, claro que no" sonrió devolviendo el mismo nivel de sarcasmo "pero vamos a tener que fingir, y vamos a tener que fingir bien, el pueblo no puede ver esto" hizo un gesto para señalar la situación en la que estaban.

"No lo sé" se cruzó de brazos "no creo que sea necesario, podemos ignorarnos y nadie se dará cuenta"

Esta vez fue el moreno quien dejó escapar una risita "Todos se darán cuenta Serenity" imitó la postura de ella y también se cruzó de brazos "pero si eso es lo que quieres, está bien, nos ignoraremos"

"¿Eso era todo?" lo vio asentir con la mirada y caminó hacia la puerta "Que tengas buen día"

Y con ese frío comentario de cortesía, la reina Serenity salió del lugar sin siquiera dedicarle una mirada a su esposo, quien se preguntaba cómo habían llegado hasta este punto.

Del otro lado del palacio, en el ala correspondiente a las guardianas del sistema solar externo, estas se reunían para oír lo que Uranus había hecho tanto hincapié en que debían conversar.

Las cuatro guardianas tomaron asiento alrededor de una mesa redonda ubicada en el centro del salón, y todos los ojos se fijaron en la rubia, atentas y curiosas de lo que la chica tuviera que decir.

"Chicas, ¿notaron algo extraño hoy en la reunión?" decidió partir con una pregunta, para ver que tan notoria era la situación de sus reyes.

"¿Te refieres a los reyes?" Michiru pareció extrañada por el tema de la conversación, su rubia compañera no era para nada asidua a los chismes.

"Yo también lo noté" la sailor del tiempo comentó con su calmada voz.

La más joven de las outers miró un poco desconcertada a sus compañeras; no había estado prestando mucha atención a la reunión de la mañana.

"Los reyes están peleados" sentenció Haruka con simpleza, luego elaboró un poco más al ver el desconcierto en las facciones de la sailor guardiana de Neptuno "Pero no es sólo una discusión común y corriente, o algo así, es mucho más que eso, esto es una crisis"

La rubia guardiana del planeta Urano le comentó a las demás lo que había visto antes del desayuno de manera que pudiera en conjunto analizar la situación y elaborar un plan de acción. Tal vez los reyes necesitaban un pequeño empujoncito para solucionar sus diferencias.


Ya, hasta ahí por ahora.

Espero ir subiendo los capítulos una o dos veces por semana. Ya están todos casi listos, sólo falta pulir algunas cositas, pero el fic está terminado, y por eso me atreví a subirlo, porque que feo hubiera sido subirlo cuando empecé y tenerlas esperando 5 años jaja.

Eso, espero les haya gustado hasta ahora y que me puedan contar sus impresiones en los comentarios.

¡Muchas gracias por leer, un abrazo!

Atte.

Ro.