Servicio a la comunidad, a la orden Parte 3
Era casi las 10 de la noche del primer día en que se quedaría en casa de Sakura, y Sasuke aún sentía esa extraña impresión inicial que tuvo al enterarse donde se quedaría por tres días, todo había sido tan inesperado, extraño y sospechoso.
El colchón era tan suave que ya estaba por dejarse caer en sueños, hasta que gracias a la luz de la luna reflejada en la ventana, llegó a leer algo, un afiche pegado en la pared
"Toda una vida por amor a esa persona" parecía decir, y Sasuke quien minutos antes estaba ya por cerrar los ojos con los brazos extendidos sobre el mullido colchón, se sentó de golpe, llevándose un pinchazo en la pierna izquierda. "¡Qué diablos!".
A ciegas logró tomar aquel objeto que lo había pinchado tan fuerte y tanteando en la pared, logró alcanzar el interruptor, lo encendió rápidamente sin imaginarse que se llevaría una sorpresa o dos.
"Esta es la habitación de Sakura". dijo algo consternado al instante que recorría con una mirada rápida el recinto hasta terminar en el objeto que tenía en la otra mano.
-¿Ah?- contuvo la respiración al observar el objeto que lo había estado pinchando.
"¿Naruto?..." Era un muñeco réplica del rubio escandaloso, con su misma remera naranja y hasta con la bandana ninja de la hoja, sin embargo, a ese muñeco le faltaba un ojo, es decir un botón. Razón de porqué lo había pinchado. Tenía clavado dos agujas.
Pero, ¿Por qué Sakura tendría un muñeco réplica de Naruto en su cama?, se preguntaba el jovencito mirando el muñeco fijamente.
Fue entonces que vino a su mente un recuerdo no muy lejano.
Hace unas dos semanas, se había quedado solo, esperando más de la cuenta la llegada de Kakashi en el puente. Sakura había tenido un resfriado bastante fuerte y por insistencia de Kakashi, no vendría con ellos. Y Naruto siempre llegaba tarde pero poco antes de que el sensei finalmente se dignara en aparecer.
De manera que, hasta cerca de las 10 de la mañana, se encontraba solo, apoyado en el puente, cuando un grupo de mujeres chismosas decidieron encontrarse a pocos metros de él. El muchacho Uchiha, por su parte no prestaba atención en lo más mínimo de lo que conversaban. Bueno, hasta que...
-"Entonces Haruka hizo un muñeco vudú para Satoru".
-"Oh si, eso parece, yo lo vi en su casa, es idéntico a él. Con razón, el tipo está hechizado".
-"Bueno, si. Hace todo lo que ella quiere."
Si bien Sasuke de ningún modo estaria interesado en escuchar temas tan superficiales, no pudo evitar escuchar las palabras "vudù" muñeco e idéntico.
"¿Será...posible?"
Sasuke frunció el ceño al terminar de rememorar ese trivial recuerdo.
-Entonces, esto es un muñeco... vudú.-hizo mención, mientras volvia a mirar el que tenía en su mano.
No perdió más tiempo. Si había uno de Naruto, habría otro de el, eso es seguro.
Tenía que buscar el suyo.
¿Qué estará tramando Sakura?
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Entonces se puso a buscar el suyo, encima de la cama y debajo de los cojines. Debajo de uno de ellos, encontró una remera roja, la levantó porque su muñeco vudú podría estar ahí, pero lo que se cayó en sus rodillas fue.
"¿Ah...qué es esto?"
Sasuke abrió bien los ojos espantado al tomar ese trozo de tela suave con flores bordadas en hilo.
-Esto es...
Era un sujetador con encaje de color blanco.
Un accesorio femenino que le pertenecía a su compañera de equipo.
"Él... no es como Naruto y jamás sería como él".
Hubo una única vez que vio uno de esos y fue por culpa del usuratonkachi.
-"Son tan suaves y esponjosos. Oh Sasuke-kuun. quieres tocar..." - decía el rubio modelando en su jutsu sexy un par de encaje rojo.
-No.
"¿Quieres saber por qué las chicas los usan?".
"Que no."
"Te lo diré de todas formas". Los usan para formar sus... uhhh- decía Naruto en su forma de mujer mientras se masajeaba suavemente.-"jejeje." Sasuke cruzó los brazos gruñendo. Naruto hizo un gesto con las manos en su pecho. Todo lo posible para incomodar al Uchiha.
"También para que cuando corren no se muevan mucho y..." El rubio hablaba de una manera tan vergonzosa, pero si Sasuke al final se quedó con la boca abierta, no fue por los gestos descarados del dobe, sino por la reacción de la kunoichi del grupo quien apareció de repente detrás de ambos, había escuchado su conversación y de un puñetazo mandó al rubio directo a la copa de un árbol.
"¡Pervertido!"
Sasuke abrió más los ojos. Ese grito ahora resonaba en su cabeza. El no, definitivamente se estaba imaginando a su molesta compañera usando eso, sacudió su cabeza. Sin más, soltó esa ofensiva prenda que cayó directo al suelo. ¿Cómo es posible que eso estaba ahí?
"Es una desordenada". Decidió que lo mejor era culpar a Sakura. Una chica no debería dejar sus objetos personales así tirados. Él siendo un muchacho era más ordenado que los tres juntos.
-"Y tú qué".
Tenia la sensación que el muñeco vudú de Naruto se estaba burlando de el.
"¡Pervertido-ttebayo!" Escuchó nuevamente en su conciencia. Esta vez, la voz del rubio.
"Ya basta." Suficiente. Arrojó el muñeco a la cama con algo de brusquedad.
El no podría dormir ahí. Argh...cuando la madre de ella señaló que ya era muy tarde y se notaba bastante pensativa, él afirmó que dormiría en el pequeño sofá de la sala, o por último, podria irse a su casa y regresar temprano. Aunque esto último era imposible por ser una falta a las reglas. Kakashi lo encontraría fácilmente y lo regresaría de inmediato.
-"No no no, mi hija nunca me lo perdonaría...- dijo la mujer al ver al muchacho dispuesto a dormir en el pequeño sofá de la sala. Así que le entregó una llave. "Me avisas si necesitas más cojines, creo que la habitación es lo suficiente cómoda. Buenas noches, Sasuke." Dijo antes de subir las escaleras.
No puedo creerlo.- Sasuke se llevó una mano a sus cabellos.
"Kakashi se las pagaría algún día..."
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"Naruto-san, desea un plato más"-decía una de las sirvientas de la mansión.
-Sí ttebayo, el pato está delicioso.
-Agradecemos su apreciación. Desea más salsa Teriyaki.
-Sí, sírvame más señorita. ¡Qué vida ttebayo!-decía mientras se tocaba la barriga.
-Te dije que la pasarías bien o no, Naruto.- dijo una voz detrás de él.
-Kaka-Kakashi-sensei ¿qué está haciendo aquí?
-Ah, sentí un aroma delicioso y solo quise saber qué es.
-Ah si, estamos comiendo pato asado.
-Oh, entonces llegué justo a tiempo.
-Claro que si Kakashi-sensei. Oye Noemi- dirigiéndose a la niña.-
-¿Qué?-la niña parecía inconforme con su plato.
-Intenta comerlo sin cubiertos.
La niña primero lo miró desconfiada pero luego lentamente dejó sus cubiertos en la mesa y tomó delicadamente la pierna de pato y
le dio una mordida.
-Mmm delicioso.
-Ja, ¿ves?, así es más fácil, sin perder el tiempo. Porque estos cubiertos, son tantos.
Kakashi solo sonrió detrás de su máscara.
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A veces Sasuke se preguntaba, si los hokages son en verdad tan sabios como se dice que son: "Tch, estúpida tradición".
Sasuke se iría al sofá. Pero necesitaba un edredón porque no usaría aquel donde seguro su compañera había dormido antes y aunque sabe que no hay nada de malo con eso, no podía evitar sentirse extraño e incómodo, tenía que concentrarse.
Si, buscaría uno inmediatamente, se dirigió al armario. Pero, esa prenda en el suelo lo incomodaba, en serio odiaba el desorden y sea lo que fuese, no podía dejar tirado algo. Así que tragando saliva decidió tomarlo de una de las tiras con sus dedos en forma de pinzas, abrió un cajón cualquiera y oh...
-No vi nada, no vi nada...- se dijo mentalmente antes de poner el objeto ese ahí y cerrar el cajón de manera brusca. Ya había visto demasiado. Se llevó una mano a la boca. Estaba ligeramente sonrojado. Ahora, debido al movimiento que hizo, el armario terminó por sacudirse y algo cayó directo a su cabeza.
"Por supuesto."- dijo con un tic en la ceja.
Era un muñeco de Kakashi. Más grande que la réplica de Naruto. Parecía que le faltaba algo.
¿Su libro?
De Kakashi y aun no encontraba el suyo. Suspiró resignado. Lo buscaría mañana. Entonces, abrió el ropero y entre todos los vestidos perfectamente acomodados, encontró al fin un edredón.
Cerró la puerta finalmente.
¡La cama de mi niña nooo!
Alcanzó a escuchar.
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Mientras tanto, hace un buen rato.
En el ichiraku ramen.
La hija del señor del ramen, Ayame había decidido compartir su habitación con Sakura. Estaban las dos trenzado su cabello. Sakura estaba por colocarse su bata blanca.
- Oh Sakura, ese sujetador es muy lindo. Es tan elegante.-dijo la otra muchacha al percatarse del diseño.
-Si, justamente mi mamá me compró dos idénticos, pero son algo incómodos. Sólo pude probarme uno.
-Te aconsejo que te lo saques para dormir. Verás que es más cómodo dormir sin ellos.
-Si, son incómodos, las kunoichis no acostumbramos usar estos.
- Vaya Sakura, debe ser genial ser un shinobi. Tus padres deben estar muy orgullosos de ti.
-¿Mis padres?... La verdad, ellos no querían que fuese uno.
Continuará...
Saludos a todos.
Se que me tardé mucho esta vez. Lo siento tanto, la pandemia y la situación actual me tiene algo desanimada y con falta de inspiración.
Lo se, dije que era la parte final pero me iba a quedar muy largo así que creo que esto alcanza para uno más.
Tengo dos nuevas ideas, estaré publicando una de ellas está semana.
Espero que disfruten de estos capítulos, gracias por leer.
Saludos y Abraços.
