Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del webtoon y la novela "La emperatriz divorciada" de Alphatart y con arte de Sumpul, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia.


Capítulo 202. El Sufrimiento De Warner (1)

—Uh... Entiendo.

Cuando Kate se enteró que uno de los líderes de la Orden de Caballeros Transnacional había venido hasta aquí para servir a Isabella, murmuró amargamente.

Como ella era la Reina del Reino Occidental, pensaba que esto era bueno para su país. Sin embargo, Kate se sintió un poco triste de que no fuera ella quien lo hiciera.

Después de pensarlo por un rato, fue al jardín de flores que cuidaba ella misma y ordenó a sus damas de compañía,

—Hagan una cesta de flores con esas flores y dénsela a Isabella.

—Oh, Dios mío. ¿Le darás un regalo primero?

Las damas de compañía miraron disgustadas a Kate por su petición.

Desde un principio no les agradaba Isabella porque era una enemiga potencial de Kate.

Y después de que unas de las personas cercanas a Isabella ofendiera abiertamente a una de las damas de compañía de Kate, odiaban verdaderamente a Isabella y a su gente.

No podían creer que le quería enviar un regalo.

—¿Habla en serio, Reina Kate?

—Si me agradaba o la odio, eso no importa.

—Su Majestad...

—Mientras la actual reina no cometa ningún error, debo mostrarme amigable con ella como antigua reina.

Kate suspiró, y luego añadió.

—Y ahora está a su lado unos de los lideres de la Orden de Caballeros Transnacional. ¿Qué sentido tiene luchar?

Eventualmente, una de las damas de compañía no tuvo más remedio que arrancar las preciadas flores de Kate y comenzó a ponerlas en una cesta.

Mientras ella trabajaba en la cesta de flores, las otras damas de compañía continuaron hablando con Kate sobre Isabella.

—Reina, no sirve de nada que intente llevarse bien.

—Así es, ella ya considera a la Reina una enemiga.

—¿No ha escuchado que quiere reunirse con la Señorita Parkinson?

Kate frunció el ceño mientras jugueteaba con el lazo de la cesta de flores.

—¿La Señorita Parkinson?

La duodécima candidata para el puesto de Reina de Edward.

Fue ella quien le dijo a Kate que se fuera del palacio real porque ya no era la reina.

A Lady Parkinson no le agradaba Kate.

¿Y ahora Isabella quería reunirse con ella?

—Está tratando de poner a Lady Parkinson de su lado.

Murmurando con una expresión rígida, Christa suspiró de nuevo.

—Parece que realmente me ve como una enemiga...

—Así es. De lo contrario, habría permanecido tranquila hasta la ceremonia de boda, para luego centrarse en conducir correctamente al país.

—Si quiere reunirse con Lady Parkinson, significa que quiere deshacerse de usted.

—Debe hacer algo, Reina.

Las damas de compañía instaron a Kate ansiosamente.

Kate no fue la única cuyo poder se había desvanecido con la llegada de Isabella.

Las damas de compañía más cercanas a ella también experimentaron lo mismo.

Si Edward se hubiera casado con una dama de la nobleza del Reino Occidental, estaría en una posición mejor que la de ahora.

Porque ninguna dama iría más allá de su influencia en la alta sociedad.

Además, el Rey Edward era un playboy. Un playboy que quizá tendría docenas de amantes en el futuro.

La dama que se casara con él por razones políticas se sentiría sola y marginada, sería una reina sólo de nombre, sin el corazón del rey o el poder de la alta sociedad.

Entonces... las damas de compañía resoplaron con exasperación.

—Por favor, haga algo al respecto, Señorita Kate.

—Aunque no pueda deshacerse de ella, al menos debería destruirla.

—No debe permitir que esa mujer la despoje de su posición en la alta sociedad.

Kate se veía pálida y sonrió con tristeza.

—¿Qué puedo hacer? Si nuestra relación no es buena, otros países y sus ciudadanos se reirán de nosotros. Si soy hostil hacia ella en secreto, el Rey me odiará. Además, ahora mismo... ya no tengo ningún poder.


Cuando Tanya estaba hablando con mis damas de compañía. Inesperadamente, el propio Vizconde Dimitri vino a verme.

—Reina Isabella.

El Vizconde Dimitri me miró con ojos temblorosos, y torpemente se arrodilló sobre una rodilla para saludarme.

—No esperaba verte aquí.

Él dudó como si no supiera qué decir.

Quise ayudarlo a levantarse, pero el Vizconde Dimitri sacudió la cabeza y dijo,

—He venido para mostrarte mi gratitud.

No lo había hecho con la esperanza de ser recompensada, pero lo acepté en vez de negarme.

—Gracias.

Aunque todavía no sabía en qué podía ayudarme el Vizconde Dimitri, ya estaba agradecida de tener a tanta gente cerca de mi en un país extranjero.

—Estoy feliz de que tú y Lady Tanya estén aquí. Eso es suficiente para mí.

Sin embargo, la gratitud del Vizconde Dimitri superó mis expectativas.

—He traído a mis caballeros. Por favor, permítanos ser sus caballeros personales.

¿El Vizconde Dimitri trajo a sus caballeros?

Eso me sorprendió.

El Vizconde Dimitri era un noble sin territorio. Y aunque un noble tuviera una mansión en la capital, sin eso no podría levantar un ejército privado.

Pero, él tenía sus propios caballeros...