Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del webtoon y la novela "La emperatriz divorciada" de Alphatart y con arte de Sumpul, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia.


Capítulo 205. Shock De Jasper (2)

Después de darle otras instrucciones al Marqués Karl sobre la boda, preguntarle cómo iban los preparativos de la misma, y por último discutir el tema de las invitaciones, fue a la habitación de Irina.

Justo en ese momento, Irina se estaba probando un vestido.

—¡Su Majestad!

Cuando Irina vio a Jasper, sonrió y exclamó dulcemente.

Su nuevo vestido estaba casi terminado y estaba probándoselo, por lo que parecía estar muy feliz.

—Su Majestad, ¿cómo se ve Irina?

Irina se bajó de una pequeña caja y giró con elegancia frente a Jasper.

El vestido largo se balanceó lentamente al ritmo de los movimientos de Irina.

Se veía tan hermosa como una princesa en un libro de cuento de hadas, lo que hizo que la diseñadora se sintiera satisfecha con su trabajo.

Ante su insistencia, la diseñadora terminó haciendo el vestido glamuroso que Irina quería.

Contrario a sus expectativas, se sentía orgullosa de cómo se veía Irina con este glamuroso vestido.

Sin embargo, tan pronto como Jasper vio el vestido de Irina, dijo con firmeza,

—Es demasiado glamuroso.

Irina abrió los ojos de par en par.

—¿No es hermoso, Su Majestad?

—Es hermoso. Pero esperaba que fuera más sencillo.

Jasper habló como si le estuviera respondiendo a Irina, pero en realidad estaba hablando con la diseñadora.

La diseñadora inclinó la cabeza y respondió—Lo entiendo.

Irina miró sorprendida entre Jasper y la diseñadora.

Entonces, cuando estalló en lágrimas, Jasper y la diseñadora miraron a Irina, aún más sorprendidos.

Irina sollozó y se quejó ante Jasper.

—Quiero usar este vestido, Su Majestad. ¡Irina usándolo se verá muy bien al lado de Su Majestad!

—Puedes usar un vestido glamuroso en otra ocasión, pero esta vez, usa un vestido sencillo. Tendrás muchas fiestas a las que asistir en el futuro, ¿no?

—Es importante usarlo en el día más especial. —Irina añadió con una expresión triste. —Irina quiere ser digna de estar al lado de Su Majestad.

Jasper quería negarse, pero había oído que no era bueno para el ser en su vientre que una mujer embarazada se alterara.

Viendo toda su cara enrojecida, Jasper finalmente accedió con un suspiro.

—Está bien. Puedes usarlo.


He terminado de leer los registros del Escriba del Reino Occidental. Ahora era el momento de leer los registros administrativos de las reinas pasadas.

—Su Majestad siempre está leyendo libros.

Leah refunfuño, era tan activa que parecía no gustarle estas cosas...

—Cuando estaba en el Imperio Oriental también hacía lo mismo.

–¿En serio, Jessica?

—Claro. Libros, libros y más libros todo el tiempo.

—Urgh.

Leah y Jessica estaban hablando entusiasmadas sobre mí, mientras la Condesa Jubel fingía no estar interesada en la conversación, pero se involucraba discretamente.

Los caballeros del Vizconde Dimitri se turnaban para hacer guardia en la puerta.

La escena me trajo recuerdos de cuando estaba en el Imperio Oriental, y eso me hizo sonreír.

Fue entonces.

—Su Majestad. —Lauren, que había ido a buscar café, entró y me dijo con una mirada extraña. —Una de las damas de compañía de Kate está aquí.

—¿De Kate?

—Sí, trajo una cesta de flores.

Una cesta de flores...

Aunque fue algo inesperado, la dejé entrar de todos modos.

—Mi nombre es Imaru, Su Majestad.

Era la primera vez que veía a esta dama de compañía de Kate.

Me saludó educadamente, y dijo, levantando un poco la cesta de flores que sostenía con ambas manos.

—Kate se enteró de que Su Majestad ha conseguido caballeros personales, así que me pidió que le entregara esto para felicitarla.

Cuando Leah se adelantó para recibir la cesta de flores, la dama de compañía de Kate añadió.

—Estas flores fueron cuidadas personalmente por Kate.

—Por favor, transmítele mi agradecimiento.

Las flores eran vívidas y hermosas, y la cesta también estaba hermosamente decorada.

Pero tan pronto como la dama de compañía de Kate se fue, Lauren resopló,

—Debe estar preocupada por la llegada de los caballeros de Lord Dimitri. Ha estado ignorando a Su Majestad todo este tiempo, pero ¿ahora incluso le envía un regalo?

La Condesa Jubel también preguntó fríamente.

—¿La tiramos?

Lauren pareció sorprendida, sonrió y añadió—Sólo estaba bromeando—Luego señalo a una mesa sin decorar.

—La pondré allí, Su Majestad.

—Está bien.

Después de pensarlo un momento, le pedí un favor a Leah.

—Señorita Lauren, envía un ramo de flores de acacia a Kate a cambio.

Me hubiera gustado enviarle también flores de mi jardín, pero aún no he cultivado nada.

—Es un regalo del otro bando. ¿Tiene que enviar uno a cambio? Tampoco creo que haya estado realmente feliz de enviarle este regalo.

A Leah parecía disgustarle la idea...

—No importa si lo hizo con sinceridad o no.

—¿Eh?

—Es mejor tener una falsa amistad que estar en conflicto.


Habían pasado unos días, pero después de ese día, Kate no volvió a mostrar ninguna acción amistosa. Como era originalmente.

Pasaron los días, pero Kate no volvió a mostrar ninguna acción amistosa desde entonces. Como era originalmente.

Pero algunas cosas habían cambiado.

Ahora mis damas de compañía se han vuelto muy cercanas entre sí, y estoy acostumbrada a tener caballeros haciendo guardia en la puerta.

Tanya venía cada dos o tres días a pasar el rato con el Vizconde Dimitri, y era muy divertido verlos juntos.

Quizá fue porque descubrí que el Vizconde Dimitri no era un joven inocente atrapado en un amor no correspondido, sino un comandante de los temibles caballeros transnacionales.

Cada vez que veía cómo se concentraba en las palabras y acciones de Tanya me daban ganas de reír.

Aunque intentaba no reírme porque podría parecer descortés.

Sin embargo, a pesar de estos días de paz, a veces me sentía incómoda cuando miraba hacia el cajón de mi escritorio.

Debido a la carta de Jasper dentro de ese cajón.

... ¿Qué estás pensando realmente?

Si pudiera traer al Jasper de mi infancia, me gustaría sentarme frente a él y preguntarle eso. El Jasper de antes era más honesto al expresar sus sentimientos.

Cuando estaba desdoblando la carta de Jasper para volver a leerla...

Alguien llamó a la ventana.

Al darme la vuelta, vi a Edward nuevamente allí.

Dejé la carta, me acerqué a la ventana y cerré las cortinas.

—¿Reina?

Una voz avergonzada sonó desde detrás de las cortinas, parecía desconcertado.

Si le seguía abriendo la ventana no dejaría de venir por aquí.

—¿Reina? Lo siento, ¿Reina?

Edward me llamó una y otra vez, como si estuviera realmente desconcertado.

Deliberadamente conté 30 segundos y luego abrí las cortinas.

Edward estaba tan deprimido que se puso en cuclillas frente a mi ventana, apoyando sus brazos en el alféizar de la misma.

Una vez que abrí la ventana, me miró a los ojos y se disculpó.

—Lo siento. Estoy acostumbrado a verte por aquí...

—Sólo permitiré que Reina entre por la ventana.

—Entonces, ¿puedo entrar como Reina?

—Por supuesto, si te vistes adecuadamente.

—... ¿me vestirás tú misma?

¿Qué esperas? Es un pájaro travieso.

—Por cierto, ¿qué te trae por aquí a esta hora del día?

A esta hora todavía debería estar trabajando.

—Tengo una buena y una mala noticia. Sólo quería dártelas.

—¿Cuáles son?

—La buena noticia es que... la fecha de nuestra boda finalmente ha sido fijada, Reina.

—¡!

—Dentro de poco, seremos innegablemente una pareja casada.

—Ya estamos casados. Somos innegablemente una pareja casada.

—Lo que hicimos antes fue un juramento ante Dios. Ahora proclamaremos ante todo el mundo que yo soy tu hombre y tú eres mi mujer.

Mirando a Edward hablando con satisfacción, me daban ganas de pellizcarle la mejilla.

Pero actué tranquila, y le pregunté,

—¿Cuál es la mala noticia?

—Umm...

¿Es peor de lo que pensaba?

Edward dudó un poco antes de decir,

—El Emperador del Imperio Oriental envió una invitación formal para asistir a su boda.

—¡!

—Espera que podamos asistir. En caso de que yo no pueda, al menos quiere que asista Reina.

Cuando Edward terminó de hablar, me miró a los ojos.

—¿Vas a ir?

Al decir que esto era una mala noticia, ¿Edward esperaba que yo no asistiera?

Pero le respondí enseguida sin dudarlo.

—Voy a ir.

—Sí...

—Quiero ver a mis padres y a mis amigos.

—...

—No quiero perder la oportunidad de ver a las personas que quiero sólo porque está él.

Tan pronto como terminé de hablar, Edward se apresuró a decir—Iré contigo.

Me negué inmediatamente.

—No tienes que hacerlo.

No es porque me incomodara que fuera conmigo sino porque la última vez fuimos detenidos temporalmente en la Mansión Swan por orden de Jasper.

Ese seguirá siendo un recuerdo desagradable.

No quería hacerlo ir allí de nuevo.

Pero Edward respondió con una sonrisa.

—Quiero ir contigo. Mis padres y mis amigos también están allí.

¿Los padres de Edward estaban en el Imperio Oriental?

—Ah.

Supongo que está hablando de mis padres.

Cuando abrí la boca con asombro, Edward refunfuñó en tono de broma.

—Parecían incómodos estando conmigo la primera vez que nos reunimos. Esta vez, me asegurare de convertirme en un amado yerno.

—... Estoy segura de que ahora te amarán.

Edward me había salvado de ser completamente humillado.

Él sonrió en silencio y asomó la cabeza por la ventana.

Luego me besó ligeramente en la mejilla.

—¡!

Me sorprendió tanto que mis ojos se abrieron de par en par.

Él retrajo su cabeza un poco y me miró a los ojos, al ver que yo permanecía inmóvil, volvió a acercarse y presionó sus labios contra mi mejilla.

Esta vez, fue más prolongado.

Luego retrocedió y sonrió tímidamente.

—¿Y cuándo me convertiré en tu amado esposo?