ACLARACIONES


Okay, esto sonará ridículo pero, honestamente, no tenía intenciones de hacer otro Fic One Shot con Marina, en realidad, quería construir un fic crossover entre GX y 5ds, bajo la premisa de Jesse Anderson apareciendo de la nada en Ciudad Satélite PERO, como los pensamientos dentro de mi mente son un enigma, mi idea original se estancó a medio camino y en su lugar ESTA tuvo su historia de origen xD - Como la sinopsis lo indica tendrá un vistazo de 3 capítulos y luego, la continúo solo si el pueblo quiere (¡porque esto es una democracia!) (Spoiler: No lo es) - Pido disculpas a los que siguen mi fic de Marina en Danmachi, estuve armando una escena bastante larga del capítulo 7 y luego me di cuenta que era totalmente innecesaria - lo cual me hizo frustrarme y terminar concibiendo esta historia. ¿Ven a donde lo lleva a uno la vida?

Eso, si, aviso de entrada, Marina NO va a participar en la mayoría de eventos de GX, sólo en los que puede aparecer orgánicamente.

La cadena de hechos de GX está quemadísima y no pretendo venir y ponerme a bailar sobre sus cenizas.

Así que, si les gusta el humor que manejo cuando Marina es la prota y les agrada que le de un toque de profundidad al mundo de GX, pues quizás disfruten esta idea :)


Domo de Corporaciones Kaiba – Final de Torneo Regional Japonés – Año 2001


- Bien, lindura, repasemos tu caso: tengo 3 cartas boca abajo, 2 monstruos de más de 2500 pts. De ATK y tu solamente tienes un pescado tan espantoso que sólo su madre amaría (Unshaven Angler) y ese triste naipe del océano que no sirve para nada (Umi). ¿No crees que es mejor si te rindieras?

La joven de cabello blanco ni siquiera se molestó en responderle al cretino.

Si bien, le gustaba disfrutar de una buena batalla verbal como cualquier zángano adicto al Overwatch, cuando estaba en juego su dignidad como jugadora y su record de victorias, ella procuraba, siempre, mantener la cabeza en frío.

No dejando que nada (NI NADIE) la distrajese, a tal punto que varios de sus competidores pensaban que estaban luchando contra una máquina con piel humana.

- Yo robo… y libero a mi pez, que cuenta como dos sacrificios, para invocar esto… "Levia Dragon – Daedalus"

- ¡Aún es mas débil que mis criaturas!

- Efecto de Daedalus… envío "Umi" al cementerio y mi dragón destruye todo lo que esté en el campo, sin contarse a si mismo…

- ¿¡Q-Queeee?!

De un momento a otro, el extenso océano que cubría el suelo de la arena comenzó a generar una gran serie de maremotos que engulleron todas y cada una de las cartas del adversario, dejándolo completamente expuesto.

A ojos del público, era una verdadera remontada épica.

- N-No… no puede ser… mi campo fue…

- Batalla…

- ¡¿H-Huh?!

- Daedalus te ataca directo… "Jobus Fureimu" ("Job's Flame/Flama de Job")

Un potente rayo de energía brotó de las fauces de la criatura, impactando de lleno contra el abrumado duelista quién sólo pudo contemplar impotente como sus preciados puntos de vida bajaban hasta cero.

- ¡Y se acabooooooooooooo! – gritó, eufóricamente, uno de los comentaristas al ver el resultado. Una vez más, nuestra ganadora y, aún invicta estrella, es… ¡Marina Ad Astræ! ¿Qué opinas de esto Ken? ¿Crees que estamos presenciando el nacimiento de una nueva Duelista Profesional?

- Yo diría que sí, Jill- respondió su compañero a un costado. Esta jovencita ha sido una total sensación en los últimos 2 años. ¡Desde que inició su trayectoria, la talentosa Marina no ha dejado de ganar, ganar y ganar! ¡Su popularidad está por los cielos! ¿Será que esta nueva era tendrá una Reina de los Juegos en lugar de un Rey?

- ¡Sólo el tiempo lo dirá, querido amigo! ¡Ahora, nos iremos a comerciales! ¡Pero no cambien de canal, televidentes! ¡Por que en breve tendremos la fabulosa ceremonia de premiación, con la deslumbrante presencia de, nada mas y nada menos que, el gran Pegasus Crawford, presidente de Ilusiones Industriales! ¡No se lo pierdan!

Mientras tanto, en lo que las pantallas del estadio transmitían diversos anuncios desde gorras con el logo de Kaiba hasta calentadores de barajas, Marina se relajaba en uno de los bancos adyacentes, esperando la llegada del tal Creador del Duelo de Monstruos.

A decir verdad, todo el dichoso tema con el místico y ancestral deporte de arrojarle cartón colorido a tu adversario, le estaba pareciendo un tanto… decepcionante.

Cuando arribó a este nuevo mundo, descubrió que uno de los pilares de esta sociedad era un pasatiempo conocido como "Duelo de Monstruos", ingeniado por un millonario excéntrico y exitoso de origen japonés.

Naturalmente, al ser una ferviente conocedora de toda actividad que demandase Esfuerzo Mental para su realización y desenvolvimiento, decidió pues, meterse en él de lleno.

Los naipes eran atractivos, no lo iba a negar, aún si la esencia del juego no era más que una "glorificada Fantasía de Poder" del tamaño del Mt. Everest.

Con su capacidad de cálculo y concentración, ella logró construir mazos, perfectamente, balanceados, sin necesidad de recurrir al factor "suerte" o al denominado "Corazón de las Cartas" al que tantos piraos le rendían alabanzas.

Era sólo otro medio de entretenimiento basado en estrategia y estadística, ¿para que chingad*s iba a rezar un mantra ficticio que no le traería ningún resultado?

Ella era el mismísimo Leviathan, la Bestia Primordial que representaba el Aspecto Mental del Ser mas poderoso de su universo.

La probabilidad matemática era su obediente perra.

No había nada que no pudiese lograr mediante cálculos específicos.

Fue así que comenzó a meterse en torneos amateur, con el fin de obtener experiencia para llegar a competiciones más grandes.

Como estaba previsto, ninguno individuo le representaba un reto.

Todos eran mocosos con el ridículo sueño de ser los mejores.

Lamentablemente para ellos, YO era un muro bastante difícil de atravesar, diría hasta casi imposible pero, no quería cerrar la puerta a la sorpresa tan de repente.

Una vez mi fama y reputación fue creciendo en el circuito competitivo, muchas personas se acercaban para entrevistarme, patrocinarme o intimidarme.

Porque claro, esto era el principio de los años 2000 y era difícil de digerir que una cara femenina lograse triunfar en un deporte dominado, mayormente, por miembros del sexo masculino.

No me malentiendan, duelistas con el cromosoma doble X estaban presentes en el rubro más, eran, sumamente, inferiores en habilidad a sus contrapartes, optando por volverse "Idols" o participar en duelos del tipo espectáculo…

Desde una tal "Mai Kujaku" no había existido una fémina competidora que diese tanto que hablar en tan poco tiempo y, mientras la atención era divertida, prefería seguir manteniendo una fachada de jugadora seria y solitaria.

Esto me trajo algunas críticas y detractores más, no me importó en lo absoluto. Todos esos imbéciles que deseaban mi "inminente" fracaso, tenían que comérsela con patatas, al comprender que mis palabras no eran simple y vulgar vanagloria.

- "Yo No Pierdo"

Fue la frase que me dio el Oscar, digo que compartí, una vez, en una rueda de prensa que tuvimos que dar de manera obligatoria.

Para muchos pudo sonar como los delirios de una novata en ascenso pero, para mí, era una declaración silenciosa de que no importaba lo que hiciesen, no puedes vencer al Leviathan en su propio ambiente.

Los juegos eran lo mío.

Cosa que me encargué de probar día tras día, aceptando retos de duelistas "reconocidos" que intentaban bajarme los humos, acción que, graciosamente, jamás pudieron llevar a cabo. Todos, sin excepción, perdían. Algunos de maneras humillantes, otros de formas mas discretas pero… SIEMPRE perdían.

Les puede sonar como un estilo de vida perfecto y próspero…

Pero para mí, se estaba convirtiendo, lentamente, en una peste.

Nadie aquí tenía el talento suficiente.

O eran malos construyendo mazos o no "jugaban en serio" o "la suerte, casualmente, no estaba de su lado en esos días"

¡Bah! Excusas, excusas y más excusas…

La misión que mis hermanos me habían entregado, prometiéndome que tendría que navegar dentro de un mundo que era timoneado por un juego de cartas para niños me había parecido interesante en un inicio, más se estaba empezando a tornar tediosa.

¿Qué cosas importantes podía pasar en una sociedad donde el medio de entretenimiento más prominente era cartón con características holográficas?

Sentía que iba a ser una laaaaarga estadía hasta que culminase mi reporte…

Bueno, al menos, me llevaría la satisfacción de patearles el trasero a los disque profesionales del rubro, una vez que lograse clasificar a la, tan reconocida, Pro-Liga.

Acabado el interludio, las luces, una vez más, se enfocaron en la arena, con el motivo de iluminar al grupo de trajeados hombres que cargaban consigo el trofeo y que, al mismo tiempo, parecían rodear a un sujeto de abrigo rojo y largo cabello plateado.

- Damas y Caballeros, niños y niñas de todas las edades, nos volvemos a reunir en este exquisito domo para condecorar al duelista que ha sido capaz de superar las adversidades y hacerse con el título.

Genial, otro al que le gusta oírse hablar…

- ¡Para nuestra fortuna y de muchos fanáticos allá en casa, esa duelista no es otra que nuestra naciente estrella, Marina Ad Astræ! ¡Recibámosla con un fuerte aplauso!

La multitud celebró enardecida.

¿Quién diría que tantas personas estarían viendo esto?

Mientras avanzaba, uno de los reflectores me seguía como pirómano con lupa a un hormiguero.

Al llegar, inmediatamente, husmeé en la cabeza del "simpático" maestro de ceremonias.

Me sorprendí al enterarme que ese tipo no era otro que el mismísimo Pegasus Crawford.

El "genio" detrás de todo este dinero, digo juego.

Ahora, si tan sólo pudiese entender el por qué habla como zopenco y estira las palabras cada vez que abre la boca, completaría mi objetivo del día…

- ¡Brillante, brillante! – expresó el millonario viendo la positiva reacción de su público. Veo que eres alguien muy popular, pequeña Marina. Pero, hay algo que me gustaría preguntarte si no te es molestia: dime, ¿qué te hizo elegir las cartas que usas? ¿Mmm?

Admito que aquella pregunta me atrapó, un poco, desprevenida.

Usualmente, cuando pedían que dijese algo a la audiencia, los entrevistadores esperaban cumplir con algún tipo de agenda o dejarla mal parada o cosas de esa índole que tienden a hacer los periodistas con casi nada de escrúpulos.

Sinceramente, no esperé una consulta tan sincera e inocente, viniendo de una de las celebridades más alabadas en este planeta.

Sólo espero que, mi respuesta, no lo incentive a querer venderme un asiento en algún tipo de "entorno virtual colectivo".

Sería el tercero en lo que va del año…

Pero, bueno, volviendo al interrogante del principio…

¿Qué me había motivado a decantarme por este mazo en específico?

Haciendo un poco de memoria, el único recuerdo que me venía era el de mi yo del pasado, ingresando a una Tienda de Juegos cualquiera y exigiéndole al dueño los productos disponibles que tuviera.

El vendedor sólo tenía dos barajas esa semana, una con un gigante centauro hecho de flamas en la portada y otra con un gran monstruo marino aparentemente, bajo el agua.

No había que ser un genio para adivinar cual fue la que acabé escogiendo.

Pero… la duda era…

¿Estaría bien decir en plena TV paga y con audiencia en vivo, que…

- Elegí esas cartas porque me gustó el dibujo de la caja…

Ups…

Dije eso en voz alta, ¿cierto?

De un momento a otro, el estadio se volvió mas silencioso que un cementerio.

Algo físicamente imposible pero no menos enervante.

Por los siguientes segundos, nadie pronunció palabra, hasta que la perturbadora quietud fue quebrada por una sonora carcajada.

Una que no pertenecía a otro que el mismo Creador del juego.

- ¡Fantástico! ¡En verdad, espléndido! – exclamó éste, mientras aplaudía sin una pizca de sarcasmo en su tono, gesto que me confundió por completo.

- ¿Dije algo incorrecto?

- Para nada, pequeña Marina. Tu respuesta me ha hecho muy feliz- contestó el millonario. Siempre que hago esa pregunta, oigo los mismos y repetitivos relatos sobre poder, de que escogen sus barajas pensando en vencer a sus oponentes ya sea con fuerza, inteligencia o hasta destino pero… tú, tú me has dado la razón más simple y maravillosa de todas: Has elegido tus cartas por gusto, no te importó si éstas serían fuertes o débiles, tan sólo seguiste tu corazón y, con ellas, construiste tu camino hacia la victoria. Por eso, me enorgullezco de entregarte esto… el trofeo del torneo y el premio en efectivo. ¡Felicidades! ¡Aplaudamos a nuestra, ahora, dos veces campeona consecutiva!


AUTOR: joder, me leí esto con la voz de Gabriel Gama y lloré wey xD


Las ovaciones volvieron en el momento en que el señor Pegasus depositó la, bellamente, decorada copa sobre mis manos.

No era la primera vez que ganaba un regional pero, sí era la primera vez que la persona a cargo de los discursos no intentaba desmerecer lo que había logrado.

Acabada la presentación, me retiré del estadio, tranquilamente, pensando en qué podía comprar de comer por el camino, cuando una oscura limusina salió a mi encuentro.

Al bajarse la ventanilla, allí estaba otra vez, el excéntrico hombre de negocios.

- Joven Marina nos volvemos a encontrar. ¿Tendrías un minuto?

- De hecho… señor McDinero digo Crawford, tengo que volver para hacer la cena.

- Entonces, no hay problema. Puedo llevarte hasta allí en mi vehículo.

Mmm… caminar… o subirse al elegante auto de un excéntrico millonario que podría o no ser un depravado con antecedentes penales difícil decisión…

¡Oh qué rayos, veamos a donde va esto!

Viendo que no tenía una razón para negarme al paseo gratis, decidí aceptar y procedí a tomar asiento junto al tipo de traje, no sin antes notar que éste llevaba consigo un curioso maletín reforzado.

¿Qué hará con eso? ¿Venderme LSD?

Pegasus, al percatarse, de mi repentino interés en el objeto, procedió, entonces, a aclarar mis dudas (a su modo)…

- ¿Mmm? Oh, veo que te atrae el contenido de éste bello maletín- dijo el empresario, tomándose unos minutos para revisar el objeto antes de seguir explicando. Desafortunadamente, mi niña, no puedo revelarte sus secretos. Sólo el futuro ganador del regional europeo podrá tener el lujo de abrir y reclamar este tesoro como suyo.

- Lo comprendo, señor Pegasus. En ese caso, me reservaré futuras preguntas.

Que le escanee el cerebro dice…

A ver… a ver… que hay en la dichosa petaca…

¿Bestias Gema…? ¿Eso es todo?

¿Me hypeó solo por un grupo de cartas de animales?

Bah, que tesoro tan triste…

- Ahora, bien, pequeña Marina.

Mi atención se centró, una vez más, en el sujeto de traje.

- Volviendo a nuestro encuentro de antes… Espero que no pienses que tengo un motivo siniestro para todo esto, aunque puedo entender si así lo fuera.

Ofrecerle aventón a una menor tampoco ayuda mucho a tu causa, viejo…

- Siendo sincero, mi única motivación para este suceso era conocer un poco más sobre la curiosa y talentosa muchacha que exhibe el bizarro hábito de tornarse fría y apática, cada vez que se la ve participando en un duelo…

Al oír aquella observación, mis ojos parpadearon, de manera instintiva.

¿El sujeto se había percatado de eso?

¿Cómo? ¡¿Cuándo?!

Siempre me aseguraba de no romper la fachada.

Antes de que pudiese preguntar al respecto, oí una breve risilla escapar de los labios del peliplateado que me hizo arquear una ceja.

- A juzgar por tu reacción de hace un momento, asumo que mi deducción ha dado en el clavo, ¿es eso cierto?

- Tengo que admitir que… no esperé que alguien estuviera observando tan detenidamente las expresiones que hacía durante mis peleas – pronuncié, ahora, con una expresión mas relajada. Si me permite, podría decirme, ¿qué fue lo que me delató exactamente?

Pegasus sonrió, como niño que completa el recorrido de un laberinto con crayones.

- Si te soy honesto, querida Marina, tu máscara era perfecta. En todo el tiempo que llevé monitoreando tu progreso, jamás noté un solo paso en falso de tu parte.

El sujeto se ganó mi COMPLETA atención al decir eso.

- ¿Entonces…?

- Irónicamente, lo que me hizo darme cuenta de tu secreto, no fueron tus duelos, sino la inocente pregunta que te hice durante la entrega de premios.

- ¡Esa vez…!

- ¡Correcto! En cuanto escuché tu respuesta noté, inmediatamente, que ésta había sonado mucho más sincera y menos "planificada" que en otras ocasiones. Ese mero "desliz" fue lo que me llevó a pensar que había mucho más en ti, que la típica duelista de frío pero eficiente comportamiento.

*Sigh*

Así que eso había sido.

Bueno, supongo que mis días como la "Duelista de Hielo" han acabado.

Lástima, me estaba empezando a gustar ese tropo…

- Ya veo…

- Pero descuida mi querida estrella en ascenso, como un hombre que ha experimentado cosas más allá de la comprensión humana, sé cuándo es el momento de guardar un secreto – agregó el empresario con un guiño de ojo. Además, no me tomé tantas molestias sólo para venir y contarte esto. No no no no… dije que quería conocerte más a fondo y eso planeo hacer.

- ¿Cuál es el segundo paso, entonces? – pregunté. ¿Quiere que nos pongamos a hacer brazaletes de amistad o algo cursi como eso?

- ¡Ohh! ¡Tienes un lado sarcástico, me gusta eso! Pero, no, querida, la dinámica que tengo en mente es mucho mas simple.

Pegasus se acomodó en el asiento, dando a entender que esto era serio.

- Te haré un par de preguntas. Preguntas que podrán parecer superfluas pero, créeme, ayudaran mucho a tu causa si las respondes con toda tu alma.

Jaja, perdón jefe, rubro equivocado.

Lo mío son las mentes, las almas las supervisa mi hermano.

- ¿Aceptas mi pequeño reto?

- Claro, por qué no- dije, con una sonrisa. Supongo que mi comida puede esperar por más tiempo.

- ¡Así se habla! – exclamó el Crawford, haciendo una seña a su conductor para que continuase con el paseo. No te preocupes, no te estoy raptando ni nada parecido, sólo me aseguro que acabemos primero con nuestro pequeño juego. Ahora, sin obvias interrupciones, ¿Qué tal si comenzamos… con el esclarecedor interrogatorio?


Año 2004 – En algún lugar del Círculo Ártico – MARINA P.O.V


Descendí del bote con un salto, tomándome un momento para analizar el nuevo paisaje.

Academia de Duelos – Rama del Norte…

Así es como le llamaban al sitio en los documentos oficiales.

Durante mi estancia en Ciudad Domino, me había familiarizado con el millonario emprendimiento que significaba la marca "Academia de Duelos" (D.A.)

Fundada originariamente por Seto Kaiba, creador de la tecnología Solid Vision, años después de su merecido retiro de los círculos competitivos, D.A. se había concebido como la piedra angular que acarrearía el futuro de los duelos profesionales.

Cómo su nombre lo indicaba, consistía en un imponente instituto educativo, ubicado, específicamente, en una isla a la mitad del Océano Pacífico. Éste había sido diseñado con todas las comodidades, con el provechoso fin de alojar y brindar a todos aquellos aspirantes al título de Duelista Matriculado, la oportunidad de obtener todos los conocimientos necesarios para hacer del juego su fuente de ingreso a futuro. Caso contrario, los estudiantes, también, podían adquirir títulos de carácter terciario y cuasi-universitario dentro del mismo rubro.

No todos podían (o querían) ser Duelistas de Élite y no había nada de malo en ello.

Esta brillante idea por parte de la mesa directiva de Kaiba Corp., fue lo que impulsó la edificación de otras cuatro academias, las cuales pasaron a ser consideradas como "sedes anexo" de la misma marca.

Cada una de éstas, además de hallarse ubicada en países, culturalmente, diversos, tomaba como referencia un punto cardinal específico, variando su programa educativo, en pos de establecer sus propios tipos de enseñanza.

Así, la sucursal del Sur, fue instalada en Australia, la del Oeste, en América (Estados Unidos), la del Este en Turquía y, finalmente, la del Norte, por alguna razón (que ni YO entiendo) decidió instalarse en… un punto desconocido dentro del círculo ártico.

Y si, se que no soy nadie para juzgar jugadas del tipo "200 de IQ" como esas, cuando soy la primera que tiende a elegir las opciones más alocadas pero… ¿en qué diablos pensaban esos sujetos? Excéntricos o no, se supone que el objetivo de todo estirado hombre de negocios es pues… producir más dinero que el invertido.

Dudo mucho que algún padre, con sentido común, quisiese enviar a su hijo o hija al Polo Norte a aprender sobre cartón colorido cuando podría, simplemente, enrolarlo en una de las tantas instituciones menores distribuidas por su zona.

¿Habría personas tan ridículamente estúpidas como para someter a su descendencia a temperaturas que podían rozar los -50°C con tal de les enseñaran como jugar uno de los deportes más conocido del planeta?

Pues… sí. (wey no mames, ¿qué no ves?)

Sí las hubo.

Todo lo que necesitó la mesa directiva del establecimiento para atraer clientes fue recurrir al marketing perfecto.

(Y no, no hablo de utilizar a "Santa Claus" como atracción turística, eso sería bajo hasta para ellos)

Su estrategia de comercialización consistió en vender el complejo como una institución pensada para cursos extremos e intensivos.

Una donde todo lo que importaba era tu fuerza, talento y resistencia al clima.

Una donde no aceptaban "niños de mami" (a menos que fuesen la segunda llegada de Yugi Muto)

Este nuevo "motto" de "sólo el más apto, sobrevivirá al último" acabó atrayendo una gran cantidad de interesados, aunque no del tipo amistoso.

La Academia del Norte, en su sed de conseguir público, le abrió las puertas a todos aquellos que decidiesen asumir los riesgos y cómo su sistema de rankeo era altamente competitivo por no decir tóxico, los individuos que buscaban allí hacer amistades o construir lazos terminaban huyendo despavoridos, dejando sólo a aquellos que eran capaces de apuñalar a un compañero con tal de seguir en la cima.

Si.

La Rama Norteña (Y no me refiero a ESE tipo de norteño, weon degenerado), terminó adquiriendo la reputación de ser un sitio cruel e implacable al que padres con buen status mandaban a sus hijos problema.

Algo así como un reformatorio, pero sin calefacción y con el aire acondicionado, permanentemente, encendido al máximo.

Lo cual me lleva a cuestionarme lo siguiente…

Si sólo envían aquí a los mocosos más difíciles de tratar…

- ¿Qué rayos hace alguien tan cálido como tú en un sitio gélido como este, Andersen? Es lo que todavía no me explico…

Al oír esto, el muchacho de ojos turquesa a mi lado se sonrojó, desviando la mirada en lo que frotaba su frondosa cabellera del mismo tono.

- Pues… digamos que, tengo padres un tanto estrictos jeje.

¿Le llamas estricto a dejarte a tu suerte en el lugar más frío del planeta?

Algo me dice que ellos no te quieren mucho en casa, Johan…

- ¿Qué hay de ti, Marina-senpai? ¿Qué te hizo venir a este rincón del mundo?

- No necesitas llamarme, senpai. Ambos iniciaremos en el mismo año. Seremos compañeros de curso.

- Lo sé - rio el europeo despreocupado. Pero, técnicamente, tu ya has sido campeona regional de japón dos años seguidos, tienes más experiencia, por lo que, en cierto modo, podría considerarte como mi superior.

- ¿No habías ganado un torneo tú también en Inglaterra?

- ¡No es lo mismo! – protestó éste. Ese sólo era uno amateur. Los fanáticos jamás los tienen en cuenta.

- Si tú lo dices…

A medida que avanzábamos por el gélido tramo, cada vez, nos era más fácil divisar la enorme fortaleza de piedra que se levantaba a lo lejos y que sería nuestro hogar por los siguientes 3 años.

- Entonces… ¿me dirás, ahora, el por qué decidiste inscribirte en esta sede?

- No es ningún secreto, realmente – dije, sin despegar los ojos de la gran estructura. Vine a este lugar en busca de un reto y creo que paraíso helado es capaz de dármelo.

Johan pareció pensar mi respuesta, más, inmediatamente, halló un agujero.

- En ese caso, ¿no era más conveniente asistir a la rama Central? Siempre se les gusta alardear que los duelistas más prometedores se gradúan de esa isla.

- Ahí está el detalle, Andersen. Tener potencial no significa que, automáticamente, eres bueno en una cosa. El término "promesa" implica que puedes llegar a ser algo grande. No es un dato preciso, es un estimado. Ahora, contéstame tu esto… ¿Cuántos duelistas, actualmente, en la liga profesional, han expresado el haber aprendido todo lo que saben de la Academia de Duelos?

Una breve carcajada se me escapó de mis labios en cuanto vi al chico detenerse en seco y comenzar a hacer memoria.

- No hay… ¡no hay ninguno! – clamó para sí, volviendo, rápidamente, a mi lado para confirmar sus sospechas. ¡Ninguno lo ha hecho en absoluto!

- Exacto. Todos y cada uno de ellos logró llegar hasta la cima de los rankings a su manera. No estudiaron en un lugar que les prometía las mil comodidades. Empezaron desde abajo, como simples mortales. Y si, tal vez, ese modelo ya no es replicable como en días de antaño pero, ¡hey! Nada me detiene para intentar poner en práctica un régimen parecido mientras duren mis estudios.

Además…

Mi mirada se posó en el modernoso dispositivo unido a mi antebrazo.

Quiero ver qué tan lejos puedo llegar en este mundo, antes de que sea el momento de…

- Sugoi…

- ¿Huh?

- ¡Sugoi! ¡Sugoiyo! ¡Eres alguien verdaderamente increíble, Marina-san! – escuché exclamar a mi futuro compañero. ¿Será esto lo que llaman, "Mentalidad de Campeón? En verdad… ¡eres mi senpai, después de todo!

Sentí unas fuertes ganas de golpearme la frente al oír aquello.

En mi descuido, había olvidado que Johan, a veces, podía ser una (muy) impresionable bolita de energía cuando las conversaciones comenzaban a girar en torno al duelo de monstruos.

De hecho, ahora que lo pienso, el muchacho había sido así desde antes de nuestro primer encuentro hace algunos años…


Flashback


Pegasus me había invitado a presenciar uno de los Torneos de Clasificación a disputarse en Austria. Los ganadores de esa competencia, obtendrían un lugar garantizado dentro de los Regionales de ese año.

De más está decir que, no me impresionó para nada, el nivel que manejaban los duelistas europeos. Todos usaban barajas tipo Control o Full Aggro, cosa que hacía los combates, un tanto, (muy) predecibles.

Cuando, por fin, llegamos a los últimos dos participantes de la ronda preliminar, algo inesperado ocurrió justo frente a nuestros ojos.

El misterioso maletín, del cual el Sr. Pegasus no quería separarse ni un segundo, comenzó a despedir una serie de débiles rayos luminosos que, a simple vista, parecían emular la aparición del fenómeno meteorológico, vulgarmente, referenciado como Arcoíris.

Este suceso, naturalmente, sorprendió al millonario, quién, cual niño en dulcería, procedió a relatarme la antigua historia de una colección de cartas, únicas en su tipo: "Las Bestias Gema".

Historia que no me molestaré en narrar en este recuerdo porque me causa flojera… ¡infórmense ustedes, por amor al Ziz!

Lo que sí pude rescatar de aquel bizarro relato, fue que los espíritus de las dichosas bestias, permanecían en las cartas y que serían ellas mismas las que decidirían quién sería el portador destinado a empuñarlas.

Sabiendo esto, y notando la expresión en la cara del empresario, era sencillo deducir que aquel tan ansiado momento había arribado, encontrándose el elegido, entre uno de los dos aspirantes que, actualmente, se batían a duelo.

Luego de confrontar al dúo de participantes, nuestro "destinado héroe legendario" acabó siendo, nada más y nada menos, que… un impresionable joven de 15 años llamado Johan.

¿No les encanta lo anticlimáticas que llegan a ser este tipo de revelaciones?

Como sea… el peliplateado le entregó la mítica baraja al muchacho de cabello color matiz marino y procedió a regalarle una beca de estudio con todo pago para una de las cinco academias más prestigiosas del duelo de monstruos.

Ya todos sabemos cuál acabaron escogiendo los padres del muchacho…

Trato que, también, me había sido otorgado (y que me vi en la necesidad de aceptar), puesto que, en estos días, ya no era posible volverse un duelista profesional a menos que contara uno con una credencial o título que lo habilitase para ello.

Si a muchos los persigue la desgracia, a mi me perseguía la BUROcracia…

Pero bueno, dejemos ese tema a un lado y volvamos al presente…

Luego de una lenta y cautelosa caminata…

Porque no les costaba nada adoquinar el maldito trayecto desde la puerta hasta la orilla…

Johan y yo arribamos, por fin, a la entrada del complejo. Una vez allí, se nos pidió alzar nuestros brazos hacia el cielo (preferentemente, aquellos en los que descansaban nuestros Duel Disk™) con el objetivo de probar que poseíamos las 40 cartas reglamentarias y, por lo tanto, se nos permitía el acceso al fortificado recinto.

Ya adentro, nos topamos con una visión un tanto… contradictoria.

Mientras el paisaje de fuera consistía de un páramo helado con vientos que te congelarían las fosas nasales en invierno, en el interior, todo el diseño estaba ambientado en un antiguo y obsoleto pueblo del oeste.

Si esta era la brillante solución para que sus estudiantes no pensasen en las bajas temperaturas del Círculo Ártico, déjenme decirles que era una muy mala…

- ¡Qué bien, me siento como en una película de vaqueros! ¿Crees que todos sus duelos serán a mediodía?

Tu optimismo es una bendición, Johan, protégelo… por lo que más quieras.

- Por el momento, busquemos al "Sheriff" de este sitio – agregué.

Al adentrarnos más en aquella enorme referencia a la cultura Western, logramos notar, a la distancia, a un fornido sujeto hamacándose en, lo que parecía, una vieja silla mecedora a los pies de una cantina.

- ¿Crees que él sepa algo? – preguntó Johan confundido.

Pienso averiguarlo…

- ¡Hey, tú! – grité, haciendo que el desconocido abriera los ojos. ¿Qué esta pasando aquí? ¿Dónde está todo el mundo?

- Vaya vaya vaya, qué tenemos aquí. Parece que los novatos de este año han decidido hacer acto de presencia jajaja…

- ¿Novatos? (Johan)

- ¡SALGAN TODOS! ¡ES MOMENTO DE OTRA NOVATADA, MUCHACHOS!

Habiendo dicho estas palabras, 49 sujetos (y sí me tomé la molestia de contarlos) emergieron de cada ventana, puerta y/o agujero posible, rodeándonos cual pirañas hambrientas.

- Ahora que el cuerpo estudiantil entero está presente, creo que ya es hora de que les expliquemos cómo hacemos las cosas en la Rama Norte. Cómo ven, aquí, lo único que importa es el talento. Nuestro proceso de bienvenida es muy sencillo, cada uno de ustedes se enfrentará a todos los duelistas de esta escuela. Un ritual que nos gusta llamar: "El Duelo de los 50 hombres".

- Gran nombre… (Johan)

- Entonces, ¿sólo tenemos que ganar 50 veces? – pregunté, para nada impresionada.

- Así es, señorita – escuché decir al sujeto de la mecedora. Cada victoria asegura un rango más y más alto dentro del complejo. En el remoto caso de que logres vencer a todos, te bates a duelo conmigo, el estudiante número 50 o como muchos aquí me llaman: El Czar.

Ahora… ¿quién será la primera víctima? ¿Qué tal usted, señorita? Es la primera vez que tenemos a una aspirante tan atractiva por estos helados lugares. ¿Nos honraría con una muestra de sus habilidades?

Oh genial, no es sólo un tipo duro… es un SIMPático tipo duro…

- Suena interesante – opiné. Pero, siento que luchar contra todo tu ejército de manera separada nos consumiría demasiado tiempo, así que les propongo menos llevadero, caballeros…

La metafórica luz del reflector brillaba sobre mi persona.

- "Tag Duels" (Duelos por Equipo) – exclamé. Oí decir que son toda una nueva experiencia. ¿Por qué no probarla?

- ¿Y en qué consisten? – se atrevió a preguntar uno de los 4 sujetos más próximos al Czar.

¿Su harem inverso, tal vez?

- Es fácil, 2 de nosotros contra 2 de ustedes. 8000 pts. de vida por pareja y compartimos tablero. Si ganamos, avanzamos, si perdemos, ahí quedamos. Es simple, es novedoso…

¡Y no nos come tanto tiempo!

- Así que… ¿Qué me dice Czar? ¿Aceptarán sus súbditos el reto?

- ¡Ja, una mujer astuta, eso me gusta! – replicó el musculoso. Cuando pierdas, me encargaré de hacerte mi Reina.

Técnicamente, el término correcto sería Czarina pero, aun así… ¡Eww!

- Creo que le gústate a nuestro amigo, Mari. ¿Me invitarás a tu boda?

- Tienes suerte de caerme bien, Johan…

- ¡AHORA! - exclamó una vez más el sujeto, dirigiéndose a nuestro par de oponentes. ¡Que de inicio la novatada anual del Norte!

Con un coro de vitoreantes enemigos de fondo, volteé a ver, una vez más, a mi animado compañero de camiseta blanca.

- Listo, ¿niño arcoíris?

- Me conoces, Marina. Cuando se trata de duelos, ¡siempre estoy listo!

*Sonido de Disco de Duelo activándose*

Pues, entonces...

- ¡ES HORA DEL DUELO! (Los 4 combatientes)