ACTO I: INFANCIA.

Escena 5: Tormentas, arcoiris y anclas.

Shanks se sentía satisfecho al pensar que había encontrado la solucion a sus problemas y preocupaciones al mirar a la pequeña Ler interactuar con el pequeño Luffy. Parecía que no se entendían y tenían problemas para comunicarse, pero de alguna manera funcionaban, pero debió notar los pequeños detalles que pasó por alto en ese entonces y le costarían en el futuro.

Debió ser mas cuidadoso.

Debió de notar la mirada de Ler o la sonrisa de Luffy, el como eran repelentes naturales pero se atraían inevitablemente también. Quizá si no se hubiese confiado tanto se habría dado cuenta que no solo eran enemigos naturales, si no que también estaban ineludiblemente conectados.

Shanks se preguntaría después de la guerra si podría haber cambiado algo, si podría haber protegido mejor esa sonrisa de corazón de Luffy o los ojitos brillantes y conocedores de Ler, si el, siendo solo un peón podría haber acomodado mejor a los reyes para que estos no hubiesen sido destrozados como lo fueron...Como lo serían, porque el Shanks que cuidaba a los dos niños tontos junto a el no tenía ni idea de lo que pensaría o sentiría el Shanks después de la Gran Guerra.

La cuenta regresiva inició ese día.

El dia en que Ler inocentemente le pidió al Capitán el invitar a comer a Luffy. Shanks no cuestionó sus razones y tampoco le molestó la idea de los dos niños conviviendo. No estaba entusiasmado con la idea de tener que vigilar a otro niño además de Ler, pero verla acompañada, activa...ilusionada, le hacía sentir tranquilo, menos culpable. Le hacía creer que incluso si el se iba en ese momento como planeaba hacerlo después, a ella no le dolería tanto porque no se quedaría sola. Luffy parecía buena compañía.

Pero todo era parte de algo mas grande que sus propias intenciones...

Y es que si bien el pelirrojo era capaz de sacarle las reacciones mas improbables a Ler, no podía lograr hacer que los ojos de la niña brillaran de la forma en que lo hacían al mirar a Luffy. El niño solo sonreía mientras la niña lo observaba en silencio y casi como reflejo sonreía chiquito también.

Oh.

Shanks se tapó la boca sorprendido, con una expresión casi cómica.

Jamás había notado que los ojos de Ler eran tan bonitos. Siempre estaban cubiertos por una nube oscura de amargura y toxicidad, que no hacía daño en realidad, pero a veces incomodaba. Sin embargo, en ese momento parecía que toda tormenta había sido despejada por el pequeño sol a su lado y por eso ella vibraba en su asiento con tanta luz que el hombre pensaba que Ler estaba iluminando todo el bar, ¿O era el otro niño quien lo hacía?

Eso no quitaba que al parecer ambos eran socialmente torpes. Luffy era un idiota y Ler no sabía comunicarse correctamente todavía, asi que el pelirrojo decidió intervenir positivamente. Se aclaró la garganta mientras pensaba como entretener a ambos.

No se le ocurrió nada.

-Ahora la hace de niñera, ehhh Capitán- se burló alguien que pasó caminando a sus espaldas. El le lanzó un tenedor a su tripulante y luego se esforzó por armar una sonrisa apacible.

- ¿ Te gustó la comida, pequeño?- preguntó el pelirrojo aunque estaba observando a Ler, quien le rodó los ojos porque no se le había ocurrido algo mejor.

- La comida de Makino es la mejor- respondió el niño mientras masticaba. Shanks y Ler lo miraron con cejas alzadas pero ninguno hizo comentario alguno de sus malos modales.

- Tal vez ella pueda enseñarte a cocinar, Ler- dijo el hombre, tratando de meter a la silenciosa niña en la conversación, quien negó moviendo su cabeza con rapidez. El entrecerro los ojos por su poca participación y regresó su mirada a Luffy - ¿Tu sabes cocinar?

- Se comer. Me gusta comer.

Ler bufo bajito, casi como una risa mientras se tapaba la boca, Shanks la observó y parte de su mal humor desapareció.

- Se nota... Es tu tercer plato, ¿Siempre comes así?

- Hoy estoy comiendo poco porque ella me golpeó el estómago muy duro - respondió el niño con simpleza, observando otra vez a la niña, quien se sorprendió pero lo miró con atención otra vez. Ambos inclinaron su cabeza como si se analizaran mutuamente- me recuerdas a un pollo.

Ler parpadeó y abrió por primera vez la boca. - Tu me recu-cuerdas a un mono.

Shanks se sentía extraño entre los dos, había algo abrumador en el aire alrededor de ellos, era incómodo y lo estaba asfixiando, pero no entendía porque...quizá eran sus instintos diciendole que...

- Los monos son geniales, los pollos ni siquiera vuelan.

¿Que querían decirle? Shanks no lo sabia.

- Los monos son estu-pidos. Los pollitos crecen y se con-vier-ten en gallinas.

No aún.

- Las gallinas son estúpidas también.

Detente.

- Tu también eres estu-...- antes de que Ler terminase su oración, Shanks la atrajo entre sus brazos y le cubrió la boca con la mano, con un poco de sudor en la frente.

- Ja...- riendose forzosamente, el hombre dejó a la niña sobre su pierna y se inclinó hacia el otro infante, pensando en que decir solo un momento antes de soltar aquello que marcaría la vida del niño por completo, aquello que tenía a sus instintos con los vellos de punta- ...Sabes que son los piratas?- preguntó. El niño abrió su boca, interesado, acercándose más al hombre para escuchar lo que a el le sonaba como una buena aventura y que daría inicio a la más grande de todas: Su sueño.

Shanks abrió la boca y relató los cuentos que se convertirían en el precedente de la historia que Monkey D. Luffy viviría.


Shanks apretó con suavidad los pequeños dedos helados de la niña que sostenía entre los suyos, mucho mas grandes y asperos, como si quisiese llamar su atención pues ella parecía distraída, incluso más de lo normal.

¿Cuales eran las tormentas en la cabeza de la niña esta vez?

- Ler...- el la llamó en voz alta, tirando de su manita para que lo viese- ¿Sucede algo?- preguntó cuando ella volteó a verlo sorprendida, como si la hubiese sacado de la ensoñación en la que estaba. Tenía el cabello aun muy corto pero ya se rizaba lo suficiente para darle la apariencia de un querubin, con el cabellito claro, las mejillas y nariz rojas y los grandes ojos oscuros atravesandolo. El rostro lo tenía lleno de rasguños y un gran moreton oscuro que se veía algo doloroso - no luces muy contenta.

-Aún no se definir...mis emociones, Capitán- respondió Ler con honestidad ya que para ella era difícil escoger un concepto que explicara lo que sentia- ese niño...quiero golpearlo...pero...- respiró hondo mientras se detenía, haciendo que el hombre se detuviese también- tambien quiero abra..zarlo y llorar. Capitán...- el notó que los ojos de ella se llenaban de lágrimas hasta que comenzaron a caer por sus mejillas y el no entendía porqué- quiero llorar.

Y lo hizo.

Ler estaba llorando como nunca lloró antes. Ni cuando tenía pesadillas se ponía tan mal como en ese momento, con Shanks a su lado a la orilla de la playa, bajo la luz de la luna y frente al mar. Lloraba sin saberlo por ella, por el, por los otros, por las penas cargadas de vidas pasadas y por las penas que le esperaban en ésta, lloraba porque al fin tenía a su corazón al alcance otra vez pero no lo recordaba, solo lo sentía.

Y le dolía.

Le alegraba pero el alma le ardía.

Sentía que había encontrado los pedazos de su alma rota, pero su interior estaba herido y cortado por esos mismos pedazos como si hubiese estado demasiado cerca de lo que causó la ruptura.

Como si ella hubiese causado la ruptura.

La expresión de Shanks se quebró un poco al ver llorar a la niña de esa manera, sin contener su llanto porque parecía que en verdad sentía demasiado dolor dentro de ella. Y el no sabía que hacer, que decirle, preguntarle o como consolarle porque no entendía la razón de su llanto y su dolor. No le quedó nada mas que arrodillarse frente a ella para estar mas o menos a su altura y envolverla en sus brazos.

La mantuvo abrazada hasta que el llanto disminuyó poco a poco. Fue paciente y esperó en silencio mientras acariciaba los pequeños rizos en la cabecita de la niña sin quejarse de lo fría que siempre estaba. Si el hablaba primero ella no lo haría después porque le delegaria la responsabilidad de entender y comunicarse por ella, pero el no podía hacerlo esta vez.

El cuerpo de Ler, tan pequeño, delgado y frágil como era, se relajó en los brazos del grande, musculoso y fuerte de Shanks, hasta que pudo hablar otra vez sin sentir que tenía un mundo atorado en la garganta.

- La primera vez...que lo vi a los ojos yo...yo...- tragó saliva, hiperventilando otra vez. Shanks le acarició el rostro y espero en silencio que continuase - lo recordé. Yo lo he vis-to antes...Estoy se-segura...Pero no se a donde...- le clavó los ojos oscuros y brillantes llenos de duda y confusión, de desesperación por explicarle algo que ni ella entendía- no se cuando.

- No creo que el haya estado alguna vez en Tierra Santa, Leriana- ella hizo una mueca, pero le dió la razón - y tu nunca has estado en el mar antes, ¿cierto?- la niña lo pensó, recordando la primera memoria de su corta vida, pero sabiendo que no se trataba de eso, negó- entonces podría ser solo que te cayó muy bien o te recuerda a alguien.

Pero incluso el sabia que la imperturbable Ler no lloraría por algo como eso.

- No. Es el- afirmó con seguridad- usted...usted ya ha creído en mi antes...Creame ahora...Yo lo conoz-co, yo lo extrañé, lo extraño- dijo con la voz rota y con las lágrimas cristalizando sus ojos otra vez. Shanks suspiró con fuerza y asintió mientras le limpiaba las pocas lágrimas que se habían escapado por sus mejillas.

- Te creo- la tranquilizó con la voz suave que usaba para calmarla después de sus pesadillas, cuando temblaba en sus brazos después de que el la llevaba a su cama porque no podía dormir sola- siempre te voy a creer, Ler, pero también es algo confuso para mi, ¿entiendes? - ella asintió jugando nerviosamente con sus manos - ¿Es por eso que querías quedarte mas tiempo con el?

Ella parpadeó mirándolo de forma crítica. - No era solo yo...Creo que el siente lo-lo mismo. Tomó mi mano - dijo imitando el gesto con la de el, como si quisiera convencerlo totalmente- cuando usted dijo que era tarde y debi-debiamos irnos, el tomó mi mano.

Y Ler no mentía.

Cuando la mayor parte de la tripulación pirata se hubo retirado de nuevo a la Red Force para descansar mientras la otra se fue a hacer sus cosas en la Villa, solo el Capitán se quedó con ambos niños. Narró para ellos muchas aventuras e historias típicas de piratas, inspirando al niño y emocionando a la niña, hasta que decidió dejarlos hablar y jugar juntos un rato mientas el volvía al ataque con la joven Makino.

Luffy y Ler parecían haber llegado a un entendimiento mutuo en el que competían con el otro silenciosamente. Casi no hablaban, pero recorrieron cada esquina del bar jugando cualquier cosa que se les ocurriese.

Shanks mantuvo el ojo en ellos todo el rato, pero se concentró en la bella dueña del bar hasta concertar una cita de media noche con ella, pero al notar que la noche había caído y que la hora de dormir de Ler se había pasado, decidió que era suficiente por el día. Se acercó al somnoliento Luffy y a la cansada Ler para despedirse y llevarse a la niña, pero ambos se levantaron tal cual resorte y aunque el no lo notó, la mano de Luffy se aferró por instinto a la de Ler, pero se soltó cuando la baja temperatura de la niña le hizo darse cuenta de lo que estaba haciendo.

- Mañana! Tienen que volver mañana! - dijo el niño, mirando directamente a Shanks - ¡ Quiero escuchar mas historias! - exigió como si tuviese el derecho mientras Makino se reía desde la barra, conociendo esa forma de ser tan egoísta del niño.

Shanks alzó las cejas mientas tomaba a Ler y la cargaba en sus brazos, ella en ningún momento despegó la vista de Luffy hasta que se volteó hacia el pelirrojo.

- ¿Volveremos mañana, verdad?- preguntó con esos ojos grandes, bonitos y brillantes que Shanks juraba no eran su debilidad, pero maldita fuese Ler porque si lo eran. El asintió lentamente mientras se volteaba hacia Makino y le guiñaba el ojo, luego se dirigió a los niños.

-Si, volveremos mañana. La señorita Makino me ayudará con unos asuntos, pero tu y Luffy pueden recorrer el pueblo juntos. Que los lleve Benn. - y tras despedirse, se habían marchado.

Ler golpeó la frente del hombre con suavidad, aunque en realidad le dió con más fuerza de la necesaria para llamar si atención.

- Usted estaba con-centrado en la señorita Makino- a la niña le caía bien la joven dueña del bar, pero le gustaba la atención del Capitán sobre ella así que no se sentía muy contenta con el por ese detalle- pero yo se que el sin-tió lo mismo.

- Quizá le gustaste- le dijo el pelirrojo puyandole las costillas, Ler hizo tal mueca de desagrado que el tuvo que morderse el labio para no reírse- no es tan mal partido, es un poco tonto pero parece buen chico.

- No le gusto, no me gusta. No estamos hechos de esa for-forma- respondió ella con las cejas fruncidas, sobando su brazo. Shanks no entendió a qué se refería con lo último, pero es que ni Ler lo sabía, pues sólo lo había dicho por instinto.

- ¿ Y de que forma están hechos? - Ler ladeo su cabeza con confusión mientras que pequeños momentos de una vida distinta tomaban lugar en su cabecita, haciéndola marearse e hiperventilar una vez más. - olvida eso...- se rindió el hombre sin querer abrumarla más- entonces ya lo conocías y lo extrañabas. Lo extrañas. ¿Qué quieres hacer con eso?

- ¿Mh?- Ler lo miró terminar de sentarse en la arena y jalarla a ella para sentarla a su lado - ¿como que- que quiero hacer?

- Si lo extrañabas no puedes dejar irlo otra vez, ¿No?- la sola idea le dolió a Ler, por lo que su rostro se contrajo en otra fea mueca - definitivamente no quieres...Mañana pasarás el día con el, aprovecha a conocerlo más.

- Que. Ya. Lo. Conozco- le habló lentamente, como si fuese estúpido. Shanks sintió las venas en su frente hincharse.

- Te voy a tirar al mar y no te voy a sacar hasta que se den cuenta que no estás- la amenazó irritado. Ler infló las mejillas y se cruzó de brazos. El sonrió- háganse amigos.

- No soy buen-buena haciendo a-amigos, Ca-pitan.

- ¿Pero que dices? - Shanks le jaló la nariz cariñosamente, desviando luego su vista al mar- todos en la tripulación son tus amigos, yo soy tu amigo. ¿Como no vas a poder?

- ¿ En verdad lo son?- dijo ella insegura, arrugando su nariz - se moles-tan mucho, muchooooo cuando desaparezco y usted me salva.

- Es porque se preocupan.

- La-mento ser un problema, Capitán- dijo ella suspirando con tristeza, escondiéndose dentro de su pecho- soy peor que la tor-menta de hace dos sema-manas que casi nos hunde.

Ella tenía razón. Era mucho peor que la mayor de las tormentas o el más grande de sus enemigos, era una bomba con cuenta regresiva cuyo tiempo nadie conocía, pero el nunca lo diría en voz alta.

Nunca la culparia por haber nacido con la sangre con que nació.

Por eso el la cuidaría. La protegería del mundo y de ella misma aunque tuviese que dejarla atrás, aunque tuviese que dejarla alli, lejos del mundo real. Lejos de el.

Ler era un mundo aparte que parecía no encajar con el de todos los demás. Se preguntó si alguna vez entendería el suyo, por que de lo contrario sufriría. ¿Podría adaptarse sin perder la cordura ? Él no sabía que Ler no estaba bien, que simplemente nació mal de la cabeza y que solo faltaban unos cuantos años para alcanzar su peor punto.

¿Podría la niña que cayó del cielo, sobrevivir a lo que conllevaba la vida en el mar?

Su respuesta fue un rotundo no. Por eso la llevó hasta allí, para dejarla en un lugar seguro y deshacerse de los temores que le habían invadido al pensar que esa pequeña podía enfrentarse a la fiereza del mar siendo tan frágil, estando tan sola...No, definitivamente no lo conocería jamás. Él no quería que lo hiciese. La dejaría en esa isla y se irían para nunca volver, porque el prometió protegerla y esa era la mejor y única manera de hacerlo.

No imaginó que el la llevó directamente al destino que daría inicio a su fin.

El hombre le permitió apoyarse en su pecho, besandole los rizos antes de contestar: - No, eres mejor que el arcoiris que vimos después de eso- declaró con tanta suavidad que Ler se sintió adormecida- y se que Luffy verá eso. Te va a amar.

Shanks se equivocó en muchas cosas, cometería grandes errores más adelante también, pero no en eso. Luffy amó a Ler de forma inconmensurable e incondicional, como ella lo amó a él. Como almas hechas de lo mismo y que fueron forzadas a separarse, que se volvieron a encontrar y que se amaron como nadie más que ellos podía hacerlo.

Como hermanos.


Mas tarde esa noche, Ler se levantó de su cama y caminó fuera de su pequeño cuarto hacia el de Shanks, ya que se estan conectados. Lo observó dormir con tranquilidad mientras ella se deslizaba fuera de la habitación.

Su pesadilla había sido diferente esa noche. Soñó que ella estaba atrapada en un espejo y gritaba con todas sus fuerzas, golpeaba con todas sus fuerzas, lo intentaba con todas sus fuerzas, pero nadie la escuchaba. Veía a alguien peleando, a alguien llamandola, pero el no la escuchaba.

Y ese alguien le recordaba a Luffy.

Despertó sobresaltada pero por suerte no había reaccionado en medio del mar, en una caida mortal o ardiendo en llamas por sus actividades sucidas como otras veces, pero se sentía ansiosa...

Quería ver a Luffy.

Necesitaba verlo para saber que conocerlo había sido real...Para...Para callar esa maldita voz en su cabeza.

Era como un eco lejano al inicio, pero luego aumento su volumen y ella tuvo que sostenerse la cabeza mientras salía por el pasillo que estaba iluminado hacia los demás cuya oscuridad le daban arcadas.

" Leeeeeeeeeeeeer! Leeeeeer! " escuchó mientras aguantaba las ganas de vomitar, avanzando hacia la cubierta del barco, buscando la salida.

Cada vez eran mas sonidos, mas fuertes.

" Leeeeeeeer! Leeeeer!" la voz sonaba desesperada, herida. Apenas audible entre otros sonidos parecidos a las balas, cañonazos y tambores que sonaban en su cabeza también.

Ler vomitó sin poder evitarlo, pero eso no impidió que continuara, dejando aquello atrás hasta alcanzar la rampa de la Red Force para bajar del barco. Escuchó como los tripulantes que hacían guardia la llamaban confundidos, pero ella negaba con la cabeza, ignorandolos.

Usualmente se alarmaban cuando ella hacía cosas peligrosas, pero en esa ocasión no estaba haciendo nada mas que salir del barco. ¿Era peligroso? Algunos murmuraron que debían consultar con los oficiales, pero para cuando decidieron no había luces de Ler.

Ler ya estaba en tierra para ir a por Luffy... Si podía llamarlo, si podía hacer que la notase y le permitiese tocarlo una vez mas estaría tranquila.


Yassop salió de su habitación apenas con los pantalones puestos después de que casi le tirasen la puerta a golpes. Los que hacían guardia esa noche lo fuero a buscar diciendo que Ler se había marchado del barco pero que no parecía uno de sus arranques de locura -ya normalizados-. El los reprendió por no avisar antes y se dirigió a tierra a buscar rastros de la niña, pero no la encontró por ningun lado.

El tirador hizo una mueca No sabía que iba peor, si el enojo de Benn o la preocupación de Shanks.

Ler ya se les había metido en la piel como si fuese parte de ellos, incluyendolo. Y aunque la niña tenía talento para ponerlos de los nervios, siempre lo resolvían porque siempre sabían donde estaba.

Esta vez era distinto.

Se rascó la cabeza y aunque la buscó con haki no la encontró. ¿A donde demonios podía ir una niña en medio de la noche, sin conocer el lugar y sin zapatos -información compartida por sus tripulantes- ?

El no sabía que Ler recorrió toda la villa descalza hasta llegar al inicio de las montañas, dónde el niño ya la esperaba como si hubiese salido a buscarla también. Sus pies descalzos, lastimados y sucios caminaron hasta el niño moreno que tenía el rostro rojo por el llanto producto de una pesadilla y se dirigía a ella también.

Al llegar uno frente al otro se miraron a los ojos y aunque Ler fue la primera en lanzarse a sus brazos, Luffy fue el que la apretó con mas fuerza. Y las voces en la cabeza de ambos, que ninguno sabia que el otro escuchaba, dejaron de sonar.

" Te escuché. Siempre te estuve escuchando..."


Luego de unas horas sin éxito, Yassop tuvo que despertar al Capitán y al primer oficial para Informarles que Ler se había ido por voluntad propia en medio de la noche y no podían encontrarla. Ya habían varios hombres buscandola por toda la Villa y nadie la encontraba. Recorrieron parte del bosque y la playa e incluso alguien se metió al mar pero la niña no estaba por ningun lado.

Decir que Benn estaba furioso era poco y Shanks...se estaba arrancando el cabello, literalmente. Eran apenas las 3 de la mañana y Ler ya estaba causando problemas, ya los tenía con el corazón en la boca y tocando puertas para preguntar por ella.

Muchas personas les cerraron la puerta en la cara con molestia, otras se preocuparon pero no tenían información. Por una corazonada, el Capitán buscó la casa de Makino, la dueña del bar y cuando esta le abrió la puerta sorprendida, el ni siquiera saludó y preguntó:

- ¿Con quien vive Luffy? ¿Donde esta su casa?

La mujer se quedó muda por un momento, con miedo y preocupación al notar al Capitán pirata tan serio, con varios de sus hombres atrás de el. Temió por el niño por un momento al no saber la razón por la cual lo buscaban hasta que el pelirrojo notó el leguaje corporal de la mujer y le explicó la situación. Solo entonces Makino se calmó y les detalló el estilo de vida de Luffy, aclarando que el niño vivía solo al inicio de la montaña en una cabaña que su abuelo había construido solo para el.

Shanks no comentó nada al respecto, solo le ordenó a sus hombres avisar a los demás y luego se dirigió al lugar indicado, apenas reparando en la pobre Makino, que se fue detrás de el. Pero nadie estaba cuando llegaron allí.

Habían manchas de sangre en el camino, eran pequeñas pero evidentes, y la puerta de la casa de Luffy estaba abierta.

Shanks respiró hondo tratando de serenarse. Era evidente que ambos niños estaban juntos pero eso no importaba si habían desaparecido sin decirle a nadie y bajo circunstancias sospechosas.

Y no sabía que este era apenas uno de los tantos infartos que ellos le causarían.


- ¿Sabes nadar?- preguntó Luffy, mirándola con curiosidad mientras movía el remo a su lado. Ella negó con la cabeza- Yo tampoco.

- ¿Tu abue-lito no te enseñó?- preguntó ella, moviendo el otro remo. El niño le había contado que vivía solo pero su abuelo a veces lo visitaba y se lo llevaba a entrenar. El otro negó- bueno, espero que no nos caigamos...¿Se-guro que no se darán cuenta que falta este barco?

- Nah, el alcalde tiene muchas ancladas en este lado de la Villa y nadie las utiliza shishishishi- se rió el niño restandole importancia y aunque Ler sabía que aquello era mala idea, el estar al lado de el le tranquilizaba y la hacía sentir...Feliz. Nunca había experimentado algo como eso, pero si existía la felicidad entonces era lo que aquel niño causaba en ella - volveremos después de encontrarlo.

Ambos habían llorado mientras se abrazaban hace unas horas y tras separarse con algo de confusión e incomodidad, llegaron a la conclusión de que necesitaban algo pero no sabían que. Luffy propuso buscar aquello que anhelaban con la excusa de que si habían podido encontrarse antes sin saber su ubicación o que se estaban buscando, podían encontrar la razón de su vacío sin saber que era o donde estaba.

Luffy no era muy inteligente y Ler solo quería ir detrás de el sin importar cuan estúpida fuese su idea. Ni siquiera le importó ir descalza.

" Te seguiré hasta que mueras. Y aún entonces iré a buscarte"

Ler se dió cuenta que la voz dejaba de gritar cuando Luffy estaba cerca, así que aunque estaba preocupada, se sentía en paz...aunque le dolían los pies.

- Mmmm - trató de ubicarse mirando a su alrededor pero todo estaba cubierto de neblina, aun así Benn le había enseñado a saber la hora del día sin importar ambiente o circunstancia, por lo que estaba segura que ya había amanecido- quizá debimos avisar a alguien.

- No tengo a nadie a quien avisar- le restó importancia el niño, encogiendose de hombros.

- ¿Y Makino? ¿No estará preocupada? - el volvió a encogerse de hombros- yo creo que el Cap-capitan se enojara mucho cuando...cuando note que no estoy

- ¿ El es tu papá?- Ler se estremeció ante la mención de su padre y volteó hacia todos lados, como si su sola mención pudiese invocarlo.

- No, no...- dijo rápidamente con una mueca y dejando de remar, luego sonrió y se sonrojó al pensar en el pelirrojo- el Cap-Capitan me salvó la vida y aunque no lo sepa, nos vamos a casar un día.

Luffy no pudo evitar echarse a reir, sosteniendo su estómago con fuerza y dejando de remar también. El también estaba feliz estando cerca de ella. No solo porque siempre estaba solo, si no porque extrañamente se sentía bien al tenerla a su alcance.

El había despertado desesperado, queriendo verla una vez mas después de tener una pesadilla que no recordó al despertar, pero le había causado un malestar. Salió de su cabaña para ir a buscarla y la encontró ya buscándolo...Y el sintió feliz por volver a verla poco tiempo después de su primer encuentro que no se habia sentido como el primero en realidad.

Alli, burlandose de ella y de sus ojos furiosos, sentía que la había recuperado.

- ¿ Casarte con el Capitán? Shishishishi - se burló entre risas, mas feliz de lo normal - eres muy graciosa.

- Y tu un idiota- le dijo ella entre dientes- mira que te...te estoy acom-pañando a buscar algo que ni sabes que es.

- Pero es divertido. Y tu también querias buscarlo.

- Eso fue an-antes. Creo que estamos perdi-dos.

- Nahhhh, no hemos remado mucho.

Ler tenía razón, se habían perdido al remar mar adentro debido a la neblina, en lugar de rodear la Isla como habían planeado. Estaban perdidos.

- Benn dijo que no era bueno navegar con neblina- informó ella, recordando las lecciones del hombre- debe-riamos regresar.

-Eres aburrida.

- Es que no le quiero causar problemas al Capitán- dijo ella encogiendose en su lugar, un poco apenada e intimidada por la posibilidad de que el niño la rechazara.

Antes de que se pusieran a discutir, de la neblina surgió un barco pesquero cuyos tripulantes les observaron sorprendidos al ver solo dos niños en una pequeña balsa en medio de la neblina, lejos de la Villa mas cercana. Reconocieron a Luffy ya que eran de Foosha tambien, por lo que supieron que no había sido intencional alejarse. Forzaron a ambos a subir al barco para llevarlos de vuelta, atando la balsa al barco.

Los niños se sentaron juntos, apretados dentro de una manta gris de lana, con chocolate caliente y el montón de hombres reprendiendolos. Luffy estaba acostumbrado a ser reprendido por los habitantes de la Villa, Ler estaba acostumbrada a estar rodeada de los hombres de la tripulación asi que solo se miraron entre ellos en silencio hasta que se aburrieron de regañarlos.

- Te dije que si nos alejamos- murmuró Ler dandole un codazo en las costillas.

- A-bu-rri-da- el niño le sacó la lengua y le devolvió el codazo. Estuvieron apunto de irse a los golpes otra vez, quizá porque no tenían nada mas que hacer allí, cuando el barco se detuvo en el puerto de la Isla.

Mas bien, lo detuvieron.

Ler enrojecio tanto como el cabello del hombre que se subió al pequeño barco pesquero de un salto, y caminó directo hacia ella para tomarla del cuello y a Luffy de una pierna. Los alzó a ambos en el aire y agradeció a los estupefactos pescadores mientras se los llevaba.

- Creo que si se enojó- apuntó Luffy, sin inmutarase por el trato brusco ya que su abuelo lo tenía acostumbrado.

- ¿Tu crees?- respuso Ler con sarcasmo, observando al Capitán con ojos de cachorro mientras este la ignoraba.

- Pues si, tonta.

Ler lo miró entrecerrando los ojos, echándole la culpa a sus instintos por querer estar cerca de él e ignorando los que le pedían ahorcarlo. Echó un vistazo a Shanks, que caminaba hacia donde el barco estaba anclado, con un rostro lleno de molestia y cansancio, y se culpó.

¿Cuando dejaría de ser una carga para el?

¿Quería dejar de serlo?

- Lo siento...-murmuró bajito, pero sabiendo que el adulto la escuchaba.

- Hablaremos en el barco- sentenció el pelirrojo, llegando al barco donde toda la tripulación esperaba a su Capitán que repentinamente había salido disparado sin decir nada y ahora regresaba, para el alivio de todos, con ambos niños. Makino también estaba allí y recibió a Luffy en sus brazos cuando Shanks se lo entregó- te veré más tarde - le dijo a la peliverde- necesito hablar con el también.

Ler y Luffy se miraron por última vez y no pudieron evitar estirar sus manos para alcanzarse, pero el pelirrojo se llevó a la niña y la peliverde al niño, y ambos tuvieron que alejarse una vez más.


-Fue mi culpa- admitió en voz baja, frunciendo las cejas debido a que le costaba aceptarlo- en serio, yo quería buscar algo y no quería hacerlo sólo.

- ¿Y que era lo que querías buscar?- el pelirrojo preguntó con los brazos cruzandos y el rostro serio, sin suavizar su actitud por el remordimiento que su interlocutor mostraba.

- No lo sé. Solo quería hacerlo y quería que Ler viniese conmigo- se quejó por quien sabe que vez el niño, cruzandose de brazos también- Ya déjala salir a jugaaaaar. Han pasado 5 días.

- No. Eres mala influencia- sentenció el, golpeandole la frente para la molestia del niño.

- Vamos, Shanks. No seas asi- el hombre alzó las cejas un poco divertido. Si bien el chiquillo expresaba una admiración incuestionable hacia su persona, la forma en la que se dirigía a el no era nada respetable, pero no le daba importancia. No le gustaban las formalidades, menos viniendo de sus amigos.

¿Su amigo?

Se tocó el puente de la nariz, irritado. Y no precisamente por la insistencia del niño con el asunto de Ler -quien estaba castigada por varios días debido a su nada graciosa escapada- si no porque le estaba tomando un cariño especial a el también. Ya tenía suficiente con él y la tripulación mas que encariñados con Ler, no podía hacer lo mismo con Luffy.

No era sano, no era responsable.

Shanks era un hombre de mar y ese niño se estaba convirtiendo en otra ancla que le hacía querer quedarse cuando no podía...no quería hacerlo. El era rebelde, libre, imparable. Su hogar era su barco y su familia su tripulación, no había nada más que eso.

Shanks era un hombre de bolsillo pero esos niños se lo habian embolsado a el tan sutilmente que no se dió cuenta. Casi se muere del susto al no saber de Ler, revivió para infartarse cuando notó que Luffy tampoco estaba y eso que lo conocía apenas. Y cuando los encontró sintió un alivio que nunca antes había experimentado.

Trató de curarse en salud mental alejandose de ambos. Evitó a Ler al dejarla castigada y relegada a la bodega y tareas de inventario junto a sus tripulantes, pero no pudo evitar a Luffy, que lo seguía como sombra a todos lados, pidiendole ver a Ler y que se lo llevase al mar con ellos. Lo distraía lo suficiente con sus historias como para olvidarse de la niña pero no para pedirle ir con ellos, y cuando el hombre se negaba, el niño volvía a acordarse de Ler y la usaba como excusa para querer acompañarlos también.

El pelirrojo aun no tenía corazón para decirle que no solo no se lo llevarían a el, si no que esta vez la dejarían tambien a ella.

Era abrumador pensar en dejarla atrás, pero tenía que mantenerla a salvo y algo le decía que Foosha era el lugar correcto. Era lejano, tranquilo y se encontraba bajo la protección de un marine importante según le dijeron. Además de que no tendría que preocuparse por dejarla sola pues tendría a Luffy. Le dejaría una buena cantidad de dinero y se iría lejos.

Lejos de ella. Lejos de ellos.

Después de todo los niños no sobreviven allá afuera. El mismo era una prueba de lo difícil que podía ser al crecer entre polvora, espadas, gritos y persecuciones. Fue feliz, si, pero no quería una vida asi de difícil para ellos. No cuando Ler era una diana andante, no cuando Luffy tenía una idea equivocada acerca de la vida pirata.

No por el momento al menos, aún debían crecer, madurar y forjar su caracter para tomar la dirección que querían para sus vidas.

Luffy aun era un niño que creía en un mundo fantástico y romántico donde todo era libertad y diversión. Aún era débil y por eso no podía llevarlo con el. Y Ler...era demasiado pequeña, frágil, peligrosa...Su vida allá afuera sería una pesadilla por la supervivencia y si caía en manos equivocadas, sería la pesadilla de alguien mas.

Shanks apretó los puños con pesadez, al darse cuenta de que estaba considerandolo. Se estaba volviéndo débil por que su corazón empezaba a creer que había una razón para quedarse, que el lugar en donde había echado su ancla era Foosha y las personas quienes le sostenían eran ellos, dos pequeños niños de ojos soñadores que lo admiraban y se habían encariñado de su figura madura y a la vez despreocupada. Maldijo en sus adentros el día en que se convirtió en el héroe dé Luffy y el amor platónico de Ler - la niña era muy evidente y Luffy muy chismoso-. No quería decepcionar a ninguno, no podía decirles que un día se iría y dejaría de contarles historias.

Ya no sacaría a la niña a bailar o la haría reír llorando, ya no jugaría a las peleas con el niño o batallarían por quien podia comer mas.

No podía hacerlo, no podía quedarse. El no era así de egoísta.

¿O si? Miró nuevamente a Luffy y suspiró desordenado su cabello. Estaba seguro que habia dejado de insistir con salir a jugar con Ler y ahora pedía que lo llevasen a el al mar. Lo sabía incluso sin haberle prestado demasiada atención, así que le sonrió de manera despreocupada negando con la cabeza.

La vida nunca había sido tan exigente con el para tomar decisiones. Entonces... ¿Por qué ahora, cuando los ojos café de aquel infante tocaban el fondo de su corazón de hombre y no de pirata?

Shanks suspiró, otra vez.

-¿Llevarte a ti?- le miró con una sonrisa burlona- ¡Ni lo sueñes!

Shanks siempre jugaba con sus ilusiones cuando se le daba la gana, pero si algo sabía el niño es que no se rendiría, y que si aquel hombre de cabellos de un color curioso no quería llevarle, el se echaría al mar. Solo.

Bueno, tal vez se llevaría a Ler con el aunque fuese aburrida, pero se la llevaría igual porque le agradaba y la quería a su lado. No importaba si era en un gran barco o con una gran tripulación, el sería un pirata y le demostraría al Capitán que sus sueños habían sido realizados aún cuando fue rechazado por el en innumerables ocasiones. Lo buscaría al final de su aventura y lo vencería. Luffy supo en ese momento que un día lo haría...Pero nunca dejarían de ser amigos.

-Eres muy pequeño- aclaró por quien sabe que vez, reflejando la calidez y sentido de protección que el mayor tenía con el. Luffy no podía quejarse por eso pero...A nadie le hacía daño el insistir un poco mas.

-Capitán, entienda! La vida aquí es muy aburrida...¡Quiero encontrar tesoros! ¡Tener grandes peleas y aventuras! ¡Conocer el mundo!...-la duda invadió sus ojos, pero apretando los puños se paró de las gradas y encaró de frente al pelirrojo- Yo se que soy pequeño, pero también soy un hombre. Capitán, puedo hacerlo.

Shanks emitió una exclamación fingiendo sorpresa. Aparto su vista del niño y la dirigió al mar, sonriendo apenas -¿Como sabes que eres un hombre, Luffy?- cuestionó con voz neutra.

-Por que tengo bolas- contestó el niño con obviedad, golpeando una de sus manos hecha puño con la otra abierta, como si hubiese alcanzando un nuevo nivel de conocimiento que nunca nadie había experimentado antes.

-No, no - aclaró mientras movía sus manos para explicarse mejor. Puso un dedo sobre su barbilla meditando silenciosamente que palabras serían las correctas para explicarle al niño - eres un verdadero hombre cuando...

-Tienes sexo con las mujeres, como tu y Ma...- Shanks se lanzó hacia el antes de que terminase, tomándole por el cuello y tapándole la boca. Se preguntó por largo rato como es que el pequeño sabía de los encuentros con la camarera de aquel bar. Lastimosamente no llego a ninguna conclusión y tuvo que soltar al cuerpo gelatinoso en sus brazos que empezaba a tornarse morado por la presión.

-No, Luffy, no me refiero a eso- suspiro Shanks cansado, tocándose la sien una vez más- lo que te hace un verdadero hombre es tu voluntad.

-¿Voluntad?- El asintió mientras que el entrecejo del niño se juntó.

-Para ser un verdadero hombre, no necesitas ser el más fuerte, Luffy- aclaró el mayor, acomodando de manera correcta su sombrero sobre su cabeza y poniéndose de pie- ni siquiera el más inteligente. Sólo necesitas voluntad.

-¿Voluntad?- repitió el niño con extrañeza, expresando con sinceridad su ignorancia acerca de aquella palabra que el pelirrojo le decía con vehemencia.

-Es un deseo...-se rascó la nuca- es algo que te mueve y te mantiene de pie para seguir... Es decir, tu tienes libertad para elegir lo que quieres hacer o lo que no, con quien quieres estar, hacia a donde deseas ir...- el hombre se inclinó, apoyando una de sus manos sobre su rodillas y la otra extendiéndose en dirección a Luffy, donde le golpeó la frente con suma delicadeza- la voluntad es luchar por lo que quieres incluso cuando no te quedan fuerzas para hacerlo.

Luffy no supo en que momento pasó, tampoco fue consciente porque, pero el calor que rodaba por sus mejillas fue inevitable mientras su corazón ardía tambien, hasta que en un arrebato de inspiración y luminosidad en su corta vida, las limpió.

No quería seguir siendo un débil niño llorón.

Quería ser un hombre con voluntad.

-Si realmente eres un hombre tendrás la voluntad para lograr cada maldita cosa que desees- guardo silencio un momento y se aclaró la garganta, decidiendo omitir las malas expresiones -...para proteger a las personas que ames y si un día lo quieres, conquistar el mar- concluyó.

Algo dentro del niño nació en aquel momento.

El quería ser un hombre.

Y ese día, por segunda vez junto a aquel hombre pelirrojo con sombrero de paja, se juró a si mismo que algún día lo sería. Aunque esa no fue la última ocasión en la que el pequeño le pidió al hombre que lo llevase con el. " Un verdadero hombre no se rinde nunca" , se decía así mismo como excusa.

Aún así, el sentimiento que nació dentro de su ser fue indescriptible, algo que nunca podría decirle a nadie en voz alta, pero que estaba allí, explotando como fuegos artificiales y sonaba como tambores...podía escucharlos en el fondo de su mente con claridad.

Se estremeció.

Todo crecía dentro de si, corriendo desde sus pies hasta la unión de todas sus venas. Le hacía sentir tan grande, invencible y a la vez, vulnerable. Al parecer, la voluntad era algo bastante delicado para cualquier hombre, no sólo por lo que significaba para su vida, si no también, para sus seres queridos. Y como si leyera su mente, Shanks habló:

-¿Podrás protegerlos?- seguía inclinado, manteniéndose a la altura del niño que ahora pestañeaba con rapidez -¿Podrías hacerte fuerte por mi? Un día tendré que irme y...¿Quien cuidará de Makino, el alcalde, el pueblo...- una presión en el pecho le pedía a gritos detenerse, pero reuniendo fuerzas, rechazando sus sentimientos y abrazando la sensatez que había perdido desde que la conoció, continuó- de Ler?

-Pensé que ella viajaba con ustedes...- susurró el niño, anonadado.- ella dijo que usted le salvó la vida...Que la estaba protegiendo.

-Eso es cierto, pero no podré hacerlo siempre. El mar es muy peligroso para un niño, mas para ella que...Tiene gente muy mala persiguiendola. El mar no es un lugar seguro para Ler en este momento...Por eso la traje aquí- aclaró el, arrastrando las palabras con suma lentitud, queriendo que el moreno las entendiera a plenitud -...Para que ella este segura, para que pueda ser feliz. Por eso me molesté tanto con ustedes, por eso está castigada...Porque estaban solos y desprotegidos en el mar. ¿Entiendes porque no puedo llevarlos conmigo?- Luffy asintió suspirando, aunque para el no era excusa suficiente- Por eso necesito que me lo prometas, pequeño. Promete que vas a proteger a las personas que amas, siempre...No hablo únicamente de Ler porque yo te lo pedí, si no de todos aquellos que sean importantes en tu vida por que no habrá tesoro o aventura que valga más que ellos. ¿Lo entiendes?

Monkey D Luffy, el nieto de un héroe de la Marina, hijo del hombre más buscado del mundo y ahora, protegido de uno de los personajes más fieros del mar, asintió.

-¿Es una promesa?- Shanks extendió su mano.

Así , el favorito de Urano, del cielo mismo, respondio: -Lo prometo- y con una sonrisa, tomó la mano del hombre. Guardó silencio un momento antes de fruncir las cejas y volver a reclamar - pero ya quitale el castigo a Ler! LEEEEEEEER VEN A JUGAR!

Shanks sonrió. Era lo correcto. Estaba haciendo lo correcto...

¿Estaba haciendo correcto?