GOLPE DE REALIDAD

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Historia sin fines de lucro.

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Abrió los ojos esa madrugada con una sed descomunal, probablemente por la gran cantidad de licor que había ingerido apenas hace unas horas.

Se levantó de la cama sin prisa algo mareado, se calzó las pantuflas y tuvo la buena idea de ponerse una bata sobre el pijama, el frío de enero parecía más crudo que de costumbre.

Antes de salir de la habitación se detuvo a mirar la única foto que había colgada sobre la pared junto a la puerta, colocada estratégicamente ahí para verla cada que entraba y salía del lugar, en ella aparecía su esposa recostada en la cama, Kasumi de tres años a su derecha, Nabiki de uno a su izquierda y Akane entre sus brazos después de llegar del hospital.

Suspiró como cada que veía la foto, ¿cuánto daría por regresar a ese momento donde su felicidad era completa? Acarició la cara de so esposa como siempre con nostalgia.

- Al menos nuestras pequeñas siguen conmigo. - Susurró antes de abrir la puerta.

Al mover la mampara de entrada, un chirrido sonó en la quietud de la noche, Soun se quedó congelado, ese sonido no era de su entrada, era de la puerta de Akane, asomando lentamente la cabeza vio algo que nunca habría querido ver.

Ranma, el chico que decía odiar a su pequeña hija de diez y seis años, ¡solo diez y seis!, salía de la habitación de ella apenas vestido con el clásico calzoncillo amarillo largo que usaba para dormir.

- ¡Infeliz! - Pensó en gritar mientras apretaba los puños, sin embargo, su experiencia como artista marcial le dijo que mejor guardara silencio y lo atacara desprevenido. - ¡¿Cómo osa entrar a la alcoba de una señorita y...

- Ranma... - Se oyó el susurro que interrumpió los pensamientos y acciones de Soun.

- No, esto no puede ser... - Se dijo a si mismo al oír a su hija después de abrir de nuevo la puerta.

- Llévate esto, si se queda aquí es probable que alguna de mis hermanas la encuentre, ya sabes, Nabiki husmeando y Kasumi limpiando... - Explicó extendiendo la mano, era lo único que se veía de ella desde la posición de su padre.

Ranma regresó sobre sus pasos y tomó la caja de probablemente cincuenta piezas, tal vez cien, no estaba seguro, hace mucho que Tendo no estaba familiarizado con eso.

Aunque Soun hubiera estado a cien kilómetros de distancia hubiera reconocido el dibujo en la tapa del recipiente de cartón.

- Esto... esto tiene que ser un malentendido. - Incrédulo se pasó la mano por los cabellos. - No, no puede ser una caja de cond...

- La vez pasada yo me encargue de ocultarla y el viejo la encontró, pero como no conocía la marca, no supo que contenía y pude quitársela antes de que la abriera. - Dijo bailando el objeto en sus manos. - Esta caja, a diferencia de la pasada, sí la va a reconocer, si hasta tiene un dibujo de...

- ¡Solo llévatela Ranma! - Interrumpió ella, aún en voz baja, pero molesta.

- ¿Aún hay posibilidad de que estén haciendo... una tarea... una tarea de la escuela? Hoy en día les enseñan muchas cosas a los chicos de su edad, ¿verdad? - Pensó el hombre tratando de ignorar la hora inadecuada, la vestimenta de Ranma, los susurros comprometedores, todo...

- ¿Y si la encuentra y me pregunta?, ¿qué demonios diré Akane? - Preguntó también exasperado.

- Que la usas con tus otras prometidas o algo así. - Habló con burla.

- ¡Estás loca! - La regañó dejando caer la caja al suelo y tomándola bruscamente de la cintura. Si Soun aún tenía dudas de algo, estas murieron al ver por fin de lleno a Akane... ¡la vestimenta de Akane! - ¿Por qué rayos querrías que se esparzan ese tipo de rumores sobre tu prometido idiota? - Preguntó bajando sus manos a sus... y cargándola contra la pared.

- Porque así nos quitan atención a nosotros, nadie se imaginaría la verdad. - Contestó ronroneándole al cuello.

- No, no, no, no, no, no, no y mil veces no. - Pensó Soun cerrando los ojos con fuerza, aunque las respiraciones de los jóvenes le daban una idea de lo que pasaba. - El... el compromiso solo es una formalidad para cuando sean más mayores ¡mucho más mayores!... ella aún es una niña... - Se decía desoladamente. - ¡Ranma! ¡esto fue obra de Ranma! ¡él la sedujo!, ¡solo cuatro meses desde su llegada le bastaron para hipnotizar a mi pequeña y hacerle esto! ¡no se lo voy a...

- Vamos Ranma... entra de nuevo... - Le pidió ella zalamera.

- ¡No! - Desesperado cerró la puerta corrediza sin hacer ruido, regresó a su cama y se acostó, entonces carraspeó en voz alta. - ¡Coff-coff! ¡Que sed tengo! ¡Creo que me levantaré por un vaso de agua! ¡Y claro que de paso iré a ver a mis preciosas hijas dormir!

Esperó unos segundos y volvió a levantarse, al abrir su puerta, ya no había nadie en el pasillo.

Soun Tendo suspiró, esperando que su hija se vistiera de forma correcta se encaminó a la cocina, se sirvió el vaso de agua y además le agregó unos cuantos hielos esperando despejar su mente.

Subió y se dirigió al cuarto de Akane, abrió la puerta asegurándose de hacer sonar sus pasos para que ella lo oyera, y por fin, entró a la habitación.

Ella parecía dormida, como un ángel dulce y tierno, no había rastro de maldad, o peor aún, lujuria en ese bonito gesto de paz.

- Querida hija, como quisiera que aún fueras una niña... - Le dijo acariciando sus cabellos, luego acomodó ligeramente la cobija para que estuviera bien abrigada. - Ya no crezcas más por favor, por papá, ¿sí? - Le dio un beso en sus azules cabellos y se dio la vuelta.

Salió de ahí dispuesto a regresar a su propia alcoba, cuando mejor decidió ir a la de Ranma, al abrir, lo cual hizo sin cuidado y con el ceño fruncido, vio al joven "dormido" en el futon, Saotome Panda estaba más allá roncando a pata suelta.

- Ay Ranma... - Habló como quien habla con el aire, aunque su tono contenía enojo. - Espero haber tomado la decisión correcta al prometerte a mi hija, porque, aunque esto haya sido un arreglo entre Genma y yo, juro que no dejaré ni un solo milímetro de tu cuerpo sin destrozar si algo malo le llega a pasar a mi pequeña Akane. - Vio cómo se tensaban ligeramente los parpados cerrados del chico, por último, agregó. - Ni hablar de lo que te haría si llegase a descubrir que intentas siquiera tener alguna clase de acción indecorosa con ella hasta que estén debidamente casados. - Pronunció con los dientes apretados y de corrido, el muchacho comenzó a sudar frío y Tendo, por fin se retiró.

Al ingresar a su habitación y cerrar la puerta, volvió a mirar a su Noriko, luego, suspirando, acarició el redondo y pequeño rostro de Akane.

- Si, al menos nuestras pequeñas siguen conmigo.

Fue y se acostó, esperando que al despertar, aparecieran por fin los síntomas de la resaca, porque era mucho más fácil lidiar con un dolor de cabeza, resolviendo que todo había sido producto de su imaginación por su borrachera, que lidiar con el dolor del fuerte golpe de realidad.

FIN

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N/A

Para el 25, pues ya que estamos en esto, comencemos la cuenta regresiva que nos falta, ¡06!

Un corto ubicado en cualquier espacio de la serie, solo para pensar un rato si fue o no fue, si estaba ebrio o no, jeje.

Gracias a todos en especial a:

1. Benani0125

2. gatopicaro831

3. Jesse rj

4. Baybyface

5. Tere

6. Sandy

7. Crisel Grajeda

8. GabyCo

9. Akai27

10. Saone Takahashi

11. Kirara822

12. Juany Nodoka

13. Akanita de Saotome

14. D-Infinity

15. Psicggg

16. Rowenstar,art

17. Luz

18. Arianne Luna

19. blanch,beth1

20. Guest01

21. WinPatd

22. Guest02

De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.