Cristales en el corazón
Capítulo 2: Me haré más fuerte.
-Entonces ¿Está de acuerdo con nuestra sugerencia Gash-sama? -Preguntó uno de los cinco consejeros reales al mamodo rubio sentado frente a él.
-Unu…-Murmuró no completamente convencido el rubio.
- ¿Cree usted que la señorita Tio no estaría capacitada para esta función? -Preguntó uno de los consejeros intrigado.
- ¡Unu! ¡Eso no es a lo que me refiero! -Negó frenéticamente la cabeza Gash. -Tio es excelente, solo que…-Volteó a ver a su hermano. - ¿Es necesario que Zeon la entrene?
-Ciertamente, la señorita Tio quedó como quinta finalista en la batalla contra el Rey, y demostró múltiples veces su potencial en pelea, sin embargo, es imprescindible que ella esté totalmente capacitada para poder ejercer su función como defensa personal del Rey. –Explicó otro de los consejeros leyendo las anotaciones que había en el expediente de la pelirroja. –Ella debe ser lo suficientemente fuerte para poder proteger a nuestro Rey, y el más indicado para eso es nuestro príncipe Zeon-sama, quien ha sido entrenado por especialistas desde que puede recordar.
-Así es, Zeon-sama conoce más que nadie los mejores métodos de pelea, además es el líder del ejercito real, él debe instruir a la señorita Tio. –Sentenció otro de ellos. Gash soltó un suspiro, parece que no había nada que pueda hacer.
- ¿No confías que le pueda enseñar correctamente? -Preguntó el peligris alzando una ceja, no entendía tanta duda en su hermano.
Gash negó con el cabeza un poco exaltado. –Sé que lo harás muy bien. –Le dijo mientras una sonrisa nerviosa se posaba en su rostro "Temo por la vida Tio en ese entrenamiento" pensó para sus adentros, sabía que su hermano y la pelirroja tenían múltiples roces entre ellos cada vez que se veían, y sumando lo terca que era su amiga y lo malévolo que podía ser su gemelo… ¿Era posible que no se transformara en una masacre?
-Será Tio que decida. –Respondió Gash con firmeza. –Por favor, llamen a Tio. –Le pidió a uno de sus guardias quien salió rápidamente de la habitación en busca de la susodicha.
- ¿Defensa personal del Rey? -Preguntó atónita la pelirroja.
-Unu, el consejo real ha analizado tu expediente y ha declarado que eres la candidata perfecta para este puesto. –Le respondió Gash con una sonrisa. –Yo también pienso así, no existe otro mejor escudo que el de Tio.
-E-Es un honor para mí… -Empezó a hablar la pelirroja aún si creer lo que escuchaba, pero el rubio la interrumpió.
-En el caso de que aceptes, es necesario que sepas que deberás pasar por un riguroso entrenamiento con Zeon. –Le dijo el mamodo un tanto temeroso mirando de reojo a su hermano.
Tio miró al susodicho quien solo le sonrió mostrando sus filosos dientes, de inmediato sintió una especie de ansiedad y peligro, pero no se dejó intimidar, se paró derecha y levantó el mentón, Gash sabía que su amiga había tomado la decisión.
-Agradezco el privilegio, y lo acepto honradamente. –Declaró haciendo una inclinación de respeto al consejo real y a su amigo.
Gash se acercó y le puso una mano en el hombro mirándola sonriente. – ¡Unu, Tio es muy valiente y confiable!
La pelirroja sintió como su corazón latía de alegría ante el reconocimiento del rubio, asintió con la cabeza sonriente y totalmente decidida a dar lo mejor de sí misma.
-Bien… a pesar de que he visto el potencial de tus escudos, necesito saber cómo es tu rendimiento en una pelea cuerpo a cuerpo. –Dijo Zeon caminando hacia el otro extremo de la pista de combate, vestía un pantalón blanco de cordón y una camisa bividí del mismo color, estaba sin zapatos. –Me parecía que apestabas en conjuros de ataque también.
- ¿Perdón? -Preguntó ofendida la pelirroja quien estaba en el otro extremo de la pista, vestía un pantalón rojo de cordón y una blusa de tiras rosa, su cabello estaba atado en una coleta y al igual que Zeon no tenía zapatos puestos.
- ¿Qué? ¿Me equivoco? –Preguntó con falsa inocencia el susodicho. -Esto es un entrenamiento serio no te puedes ofender fácilmente, mi trabajo es decir tus debilidades para que puedas mejorar en ellas.
Tio bufó manteniendo el enojo para sus adentros. –Bien ¿Me vas a enseñar o qué?
-En nuestros entrenamientos no usaremos ninguna especie de conjuros por el momento. –Explicó Zeon. –conforme vayas aumentando tu destreza y fuerza física veremos si es momento de implementar los hechizos.
-Está bien. –Respondió la mamodo asintiendo con la cabeza.
-Muy bien, entonces comencemos. –Dijo el peligris. –Atácame con todo lo que tengas.
- ¡Con mucho gusto! -Exclamó Tio corriendo hacia él, era su oportunidad para desquitarse por todas las ofensas que había recibido, se movilizó con rapidez y lanzó una onda de puños a toda velocidad, pero ninguno de ellos topaba siquiera un solo cabello de su compañero.
- ¿Ya vas a aumentar la velocidad? -Preguntó el chico aburrido, por supuesto que esos pequeños golpes no eran nada para él. -Bueno, al menos me soplas viento. –Prosiguió con una sonrisa burlona.
- ¡Ya verás! -Exclamó molesta la pelirroja aumentando lo más que podía la velocidad. - ¡Toma! ¡Toma! -Exclamaba y la frustración se hacía notar en su voz cada vez más "No puedo siquiera rozarlo" pensó para sus adentros mientras gotas de sudor resbalaban sobre su rostro hasta su cuello.
-Ya estás sudando. –Dijo el peligris alzando una ceja con una ligera sonrisa. - ¿Es tu máximo esfuerzo?
-Ca-cállate. –Le respondió visiblemente irritada la mamodo luchando por siquiera toparlo. - ¡Al menos intenta atacarme! -Exclamó estirando su pierna para darle una patada.
-De acuerdo. –Respondió con sencillez Zeon tomando la pierna de su compañera elevándola por los aires y lanzándola hacia el otro extremo de la pista con fuerza.
-Agh. -Se quejó de dolor la susodicha levantándose lentamente.
-Aún no hemos terminado. –Le dijo el peligris con seriedad.
-Ya lo sé. –Le respondió ella corriendo hacia a él empezando un nuevo ataque.
-Creo que es suficiente por hoy. -Respondió Zeon mirando a la pelirroja que estaba tirada en el suelo respirando pesadamente, su cuerpo sucio y sudado por el esfuerzo, diversos hematomas comenzaban a reflejarse en él.
- ¿Te que parece que sí? -Preguntó con ironía Tio soltando pesadas bocanadas de aire, levantó la mirada hacía la ventana y notó que ya había oscurecido.
-Al menos aguantaste hasta aquí. -Dijo el peligris meditativo. -No puedes usar saifojio, no tendría sentido este entrenamiento si te curas a ti misma.
"¿No quieres matarme mejor?" se preguntó la pelirroja mientras rodaba los ojos y se ponía de pie, el cuerpo le dolía terriblemente, pero se esforzó por no dejarlo notar. -Entonces me puedo ir ¿verdad?
-Mañana te espero después de clases. -Respondió Zeon caminando hacía la salida. -Tenemos mucho trabajo por delante, definitivamente apestas en ataques.
Tio lo fulminó con la mirada, pero no dijo nada, demasiada humillación ya había experimentado esa tarde.
-Nos vemos mañana. -Terminó el peligris asintiendo seriamente con la cabeza mientras abandonaba la habitación.
-Nos vemos…señor hielo. -Murmuró fastidiada la pelirroja mientras se colocaba una mano en su espalda y caminaba lentamente hacia la salida. -Jo…Por poco y me parte en dos.
-Unu… ¿Te encuentras bien Tio? -La suave voz de Gash capturó su atención, todos los males parecían desaparecerse ante la presencia del rubio.
- ¡Gash! ¡Estás aquí! -Exclamó emocionada la pelirroja caminando hacia su amigo. -Pensé que estarías durmiendo a estas alturas.
-Unu, quería asegurarme de que Tio estuviera bien. -Le respondió con una pequeña sonrisa sin saber que aquella declaración hacia desencadenado una revolución en el corazón de su mejor amiga. -Parece que ha sido un largo entrenamiento. -Razonó al notar el estado en que se encontraba la pelirroja.
-Pues si… -Contestó ella mientras ambos caminaban a la salida del palacio y se subían a una carroza real para dirigirse a la casa de la susodicha. -Zeon es realmente rápido.
- ¡Unu, el más rápido que conozco! -el rubio asintió con su cabeza. -Pero apenas es el primer día, sé que Tio lo logrará.
-Lo haré. -Afirmó convencida mientras la carroza se estacionaba frente a su casa. –Gracias por traerme Gash.
-De nada. –Le respondió sonriente. -Hasta mañana, Tio.
-Hasta mañana, Gash. -Ambos se miraron sonrientes mientras la carroza volvía a emprender su viaje.
- ¡Tio! ¡Levántate llegarás tarde a la escuela! -Exclamó Thea mientras zarandeaba a su hija que extrañamente no había despertado como de costumbre.
-Jo… Que dolor. –Murmuró despertándose la pelirroja, sentía que había sido arrollada por 10 tráileres apenas y podía sentarse en la cama.
- ¡Date prisa, estás atrasada! -El grito de su mamá la terminó de despertar y rápidamente se levantó de un salto y fue a asearse a trompicones.
- ¡Me quedé dormida! -Exclamó lavándose los dientes exasperada.
- ¿No vendrás a jugar con nosotros? -Preguntó Kanchome viendo a su amiga escribir frenéticamente en su cuaderno.
-No puedo, tengo entrenamiento con Zeon. -Le contestó ella sin despejar su mirada del cuaderno. -Por eso debo terminar mi tarea en el receso.
-Abre la boca por favor. -La suave voz de Kolulu la hizo sonreír y ella obedeció, al instante su amiga colocó un jugoso pan al vapor y ella lo saboreó con alegría.
- ¡Delicioso! -Exclamó recuperando un poco sus fuerzas. - ¡Gracias Kolulu!
-Necesitas alimentarte bien si vas a estar entrenando. -Le dijo la pelirosa seriamente.
-Unu, Kolulu-chan tiene razón. -Acotó Gash uniéndose al grupo. -La alimentación es lo más importante. -Sus ojos se posicionaron sobre los panes al vapor que lucían tan esplendorosos ante su mirada. -Y más si es algo tan delicioso y sabroso. -Concluyó mientras la baba le chorreaba por la boca y caía sobre el cuaderno de su amiga.
- ¡Gash, estás babeando mi tarea! -Le gritó irritada, pero fue totalmente ignorada ya que el rubio se encontraba extendiendo su brazo para alcanzar uno de los panes que sostenía Kolulu.
-Kolulu-chan ¿Puedo probar uno? -Preguntó sin dejar de babear mirando con ilusión la comida, la pelirosa sonrió cálidamente.
-Por supuesto que sí. -Contestó sonriente mientras le daba uno, el rubio no se contuvo y empezó a disfrutarlo, haciendo que las migajas de pan cayeran sobre el cuaderno de la pelirroja.
-Gash… -Murmuró con rabia contenida, pero siendo ignorada nuevamente.
- ¡Unu, son los panes más sabrosos que he comido Kolulu-chan! -Exclamó sin contener la ilusión el rubio.
- ¡Yo también quiero probar! -Exclamó Kanchome queriendo morder del pan de su amigo.
- ¡Unu, pero no te comas todo!
Más migajas caían sobre la tarea de Tio y ella no podía hacer más que temblar. -Gash…-
- ¡Que delicia Kolulu-chan! -Felicitó el mamodo pato.
-Muchas gracias Kanchome. -Le respondió ella sonriente.
- ¡Unu, me toca morder a mí! -Exclamó Gash quitándole el pan empujando la mano de Tio con su cadera haciendo que rayara con una larga línea la hoja que estaba escribiendo. - ¿No quieres más Tio?
- ¡LARGUENSE DE AQUÍ! -Gritó lista para asfixiarlos, pero ambos mamodos salieron corriendo del miedo.
-Tranquila Tio, yo te ayudo. -La calmó Kolulu cogiendo un borrador y arreglando la hoja de su amiga que yacía exasperada en si silla.
-Lo siento Kolulu, solo que ya me colmaron la paciencia. -Respondió la pelirroja observando el lugar dónde había estado parado el rubio "Cuando se trata de la comida de Kolulu, Gash no tiene atención a nada más" ese pensamiento la terminó por irritar así que lanzó un suspiro para calmarse.
-Todo estará bien ¿lo ves? -le preguntó señalando su hoja que estaba lista para seguir escribiendo.
-Muchas gracias. -La pelirroja la miró con una sonrisa "Kolulu es tan bonita y delicada"
- ¿Es todo lo que tienes? -Preguntó aburrido Zeon, pero Tio sintió que había decepción en su voz.
Intentó levantarse, pero realmente estaba agotada y adolorida, incluso luchaba por mantenerse despierta, el cuerpo y la cabeza le dolían demasiado.
-Parece que sí. -Concluyó el peligris suspirando, caminó y le tiró una toalla blanca.
-Gracias. -Murmuró agotada la pelirroja secándose el sudor con la toalla.
-Es para que limpies el suelo. -Aclaró Zeon señalando el camino de sudor que había dejado su compañera. -No te puedes ir sin limpiar.
- ¿No te cansas de ser cruel? -Preguntó irritada tirando la toalla al suelo.
- ¿Cruel? -Preguntó sorprendido el peligris. - ¿Eso te parece cruel?
-Menospreciar mis habilidades y repetirme cientos de veces lo débil que soy ¿te parece amable? – Preguntó con sarcasmo. -Por último, me pides que limpie el suelo, no le veo lo malo ¡Pero ni siquiera te preocupa como me siento! -Exclamó tomando la toalla lanzándola en la cara del mamodo, acción de la cual se arrepintió al instante cuando lo vio acercarse amenazadoramente hacía ella.
-Te recuerdo, Tio. -Comenzó con total seriedad en su voz mientras le dejaba la toalla en el piso junto a ella. -Que yo soy tu instructor, esto no es una zona de juego, es un entrenamiento, entrenamiento para convertirte en la guarda espalda personal del rey del makai. -Hizo silencio para mirarla fijamente a los ojos. - ¿Te parece un cargo que se lo puede tomar a la ligera? -La pelirroja no respondió- ¡RESPONDE! – El grito del peligris la hizo brincar del susto.
-No. -Contestó luchando porque su voz no temblara.
-Entonces, procura no expresarte tontamente. -Prosiguió alejándose un poco de ella dándole la espalda. -Aún estás a prueba, si no te sientes lo suficientemente capacitada para pasar por este entrenamiento, entonces mejor renuncia. -Prosiguió con frialdad comenzando a caminar hacia la salida. -Este lugar no es para débiles. -Dicho esto salió de la habitación dejando sola a la pelirroja.
Tio se puso de pie e intentó recoger la toalla para proceder a limpiar el suelo, sin embargo, sus manos temblaban tanto que la toalla se le caía al suelo, su visión comenzó a ponerse acuosa y respiró profundamente para calmarse.
-Tranquila…Tú puedes. –Se murmuró así misma mientras secaba el suelo. -Tú puedes…-
- ¡Por favor, te lo pido!
Wonrei miró sorprendido a la pelirroja inclinada hacía el con los ojos fuertemente cerrados.
-Estoy decidida a hacer lo que haga falta, pero necesito volverme más fuerte. -Prosiguió Tio sin levantarse de su posición. -Estoy convencida de que Wonrei es el más indicado para ayudarme ¿Lo aceptarás?
El mamodo sonrió con ternura y puso una mano sobre su hombro. -Por supuesto Tio, es un honor para mí poder ayudarte.
- ¡Muchísimas gracias! -Exclamó con emoción. -Mi entrenamiento con Zeon comienza después de clases ¿Crees que podríamos entrenar antes del amanecer?
-Es un buen horario. -Pensó Wonrei poniendo una mano sobre su mentón. – Te veo a las 4.
Tres semanas después. -
Zeon se levantó a las 4:30 de la mañana, deseaba tomar un tiempo para meditar, caminó silenciosamente hacía la cocina y se sobresaltó al encontrarse con su gemelo.
- ¿Gash? -Preguntó sorprendido - ¿Qué haces despierto? -Preguntó lleno de curiosidad, sabía muy bien que a su hermano había que levantarlo a la fuerza.
-Unu, quería llevarle a Tio unos bocadillos. -Contestó mientras recogía la pequeña canasta que había llenado con cosas surtidas tanto para comer y beber.
- ¿A las 4:30 de la mañana? -Preguntó alzando una ceja.
Gash asintió y luego lo miró confundido - ¿No sabias? -Preguntó
- ¿Saber qué? -Preguntó un poco impaciente.
-Tio lleva tres semanas entrenando con Wonrei antes del amanecer hasta un poco antes de la hora de entrada a clases. -Contestó su hermano mirándolo.
Zeon se detuvo en seco. - ¿Me estás diciendo que está entrenando doble? -Preguntó más para sí mismo, la pelirroja no había faltado a ningún entrenamiento con él, y ahora que lo piensa, ya no reprochaba como antes cuando le daba alguna crítica constructiva.
- ¡Unu! Tio es asombrosa. –Le respondió Gash muy sonriente. -Le llevaré esto para animarla, últimamente la he visto cansada.
Diciendo esto su hermano abandonó la habitación dejando a Zeon con una sensación en su estomago que no pudo identificar.
-Es todo por hoy. -Sentenció el peligris mirando a la pelirroja jadear en el suelo mientras se secaba el sudor con su antebrazo, por lo que se acercó y se le dio una toalla rosada.
-Sí, ya voy a limpiar el suelo no te preocupes. -Le contestó ella tomando la toalla mientras se ponía de pie.
-En realidad…Era para ti. -Respondió Zeon sintiéndose un tanto incomodo por aclararlo.
Tio levantó la ceja extrañada. - ¿Gracias? -y comenzó a secarse con la toalla.
- ¿Por qué no me mencionaste que entrenabas con Wonrei en las madrugadas? -Preguntó directamente, las sutilezas no eran lo suyo.
- ¿Acaso era obligación? -Preguntó la pelirroja confundida.
-No. -Respondió Zeon y al instante se sintió tonto y eso lo enojó, Zeon Bell jamás debe sentirse tonto. -Pero por consideración a tu instructor debiste mencionar eso.
-De acuerdo. -Aceptó Tio.
- ¿Por qué entrenas con él? ¿No te parece suficientemente bueno mi entrenamiento? -Preguntó el peligris un poco impaciente por las respuestas tan cortas que estaba recibiendo, tampoco estaba seguro del porqué se sentía molesto.
La pelirroja se quedó en silencio unos momentos, silencio que no complacía para nada al príncipe del trueno, lo hacía sentir como si fuera un tonto reclamando por cosas como esas, el suspiro de la joven interrumpió sus maniáticos pensamientos. -En realidad me quedé pensando en lo que me dijiste. -Dijo por fin.
- ¿Sobre qué? -Preguntó el mamodo haciéndose el desentendido, por supuesto que sabía a qué se refería su compañera, pero si ella lo había hecho pasar mal rato entonces él tampoco se lo pondría fácil.
Tio lo miró un poco irritada (definitivamente ninguno de los dos tenía mucha paciencia) -No pienso dejar que me vuelvas a decir débil. -Respondió poniendo sus manos en la cadera.
-Ah, te refieres a mi crítica constructiva. –Le contestó moviendo su mano restándole importancia, sabiendo a la perfección que esto molestaría a su compañera.
La pelirroja soltó bufido, pero decidió dejarlo pasar. -Pero no te creas que solo lo hago por ti. -Prosiguió ella con un tono orgulloso para luego mirarlo con convicción. –Hubo un punto en la batalla por el Rey, en la que tomé esa decisión. -Parecía que recordaba algo, pero Zeon no podía saber que era ni tampoco se lo iba a preguntar. -Yo me prometí a mí misma que me volvería alguien muy fuerte, una persona en la que puedan confiar…Deseo con todo mi corazón protegerlos a todos. -Sus ojos brillaban de una forma que el peligris no podía explicar, transmitía tanta seguridad, su deseo era tan genuino que no le importaba pasar por doble entrenamiento únicamente para lograr su objetivo… Él tuvo una vez un objetivo en mente así de fuerte una vez…Pero no era con buenas intenciones sino más bien estaba lleno de rencor. -Por eso acepté gustosa el privilegio de ser la defensa personal de Gash…Jamás pensé que me considerarían a mí, no los puedo defraudar. -Culminó con una ligera sonrisa.
Zeon no dijo nada por unos instantes hasta que logró salir de sus pensamientos para acotar. -Bueno, veremos cuanto aguantas.
Tio frunció el ceño. - ¡Aguantaré hasta el final ya verás!
-Recién estás empezando niña. –Le contestó con la finalidad de molestarla.
-Jo… Eres sumamente insoportable.
- ¿Por qué te describes así?
- ¡Ven acá! ¡Saisu!
¡Hola a todoooooos! Por fin pude terminar el segundo capítulo de esta serie de cortos, quiero agradecer profundamente a:
FOP626: Aprecio demasiado que aun hablando otro idioma te tomes el tiempo de leer y comentarme, muchísimas gracias, te aseguro que tu comentario fue como una inyección de energía para seguir escribiendo. ¡Espero que este capítulo haya sido de tu agrado! El próximo capitulo tendremos unos eventos muy interesantes no te lo pierdas ¡Nos leemos! (Por cierto, me encanta tu fanfic, estoy pendiente de tu próximo capitulo)
¡Por favor no se retengan de comentar son mi gasolina para escribir! ¡Nos leemos en el siguiente capitulo!
