Hola continuando con la historia, acá otro nuevo capítulo. Espero que lo disfruten, no olviden comentar el capítulo.
By Draco
Eran las seis de la mañana cuando termine mi sesión de entrenamiento y post relajación en el gimnasio de mi casa, me gustaba levantarme y ponerme energico para que el día fluyera bien, ya que los días se habían puesto mucho mas pesados, señal de que me estaba volviendo mayor y que los compromisos día a día se me acumulaban, haciendo mi nueva vida algo monótona y aburrida, por eso aprovechaba cada día para levantarme temprano y ejercitar al menos una hora, tratando de no pensar mucho en lo que me esperaba, pero fallando en el intento.
Y es que hace poco tiempo a mi padre le dio por tener una nueva luna de miel con mi madre Narcissa Malfoy, como consecuencias decidió retirarse del mundo de la moda y delegarme a mi para continuar con el legado de su empresa de modas, la verdad me parecía jarto tener que estar detrás de un escritorio diseñando ropa, yo prefería los deportes extremos, la adrenalina en competencia, también había posado una que otra vez para alguna revista pero de ahi a diseñar, eso era otra cosa, y es que siempre me había parecido una profesión algo afeminada, aunque a mi padre se le haya dado de manera tan varonil y elegante, yo en cambio había salido negado para crear cosas. Aún así a mi padre se le había dado por "darme responsabilidades" según él, ya un hombre de mi edad debía sentar cabeza al menos en los negocios, no podía andar por la vida así viajando y haciendo dinero en quien sabe que, decía a menudo Lucius.
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Me metí a la ducha y me bañe rápidamente, debía comenzar el día, primero yendo a recoger a mi padre y llevándolo a la empresa. El imponente edificio blanco llevaba treinta años funcionando como emporio de la moda, mi padre había logrado crear una de las marcas de ropa mas famosas entre la gente acaudalada y adinerada de londres, incluso mucha gente famosa buscaba sus diseños. Realmente me preocupaba no llevar bien las cosas y arruinar toda una vida de trabajo.
Rápidamente me vestí con un traje negro de pantalón, camisa beige y chaqueta todo Marca Malfoy's. Bajé a desayunar pues Helga la empleada del servicio ya me tenía listo el desayuno sobre la mesa perfectamente organizado, comí a gusto hasta que ya se hizo la hora de dejar el apartamento e ir a recoger a mi padre a su casa en Westminster, muy cerca de la empresa. Conduje hasta su casa y lo recogí, saludando a mi madre de paso con un beso y un abrazo.
- hoy te presentaré a mis trabajadores más importante. Son aquellos que manejan ciertas producciones, para las temporadas. - dijo mi padre una vez que subimos al auto. Con él todo era trabajo. - trabajarás en conjunto con todos para lograr las mejores pasarelas, ya lo verás.
-bien - dije - padre trataré de hacer lo mejor que pueda - le dije llegando a el parqueadero del edificio. - aunque espero encontrarte si te llego a necesitar.
- claro que sí, igual tendrás excelentes profesionales a tu alrededor en los que podrás confíar, eso no lo dudes - me palmeó el brazo y sonrió.
Subimos en el ascensor, hacia el lobby donde Lucius, saludaba a todos sus trabajadores con bastante familiaridad, las chicas de recepción me miraban con sonrisas cargadas de coquetería, me despedí sonriéndoles y seguí a mi padre hacia el ascensor, de ahí en adelante me vi arrastrado por diferente pisos, Lucius me presento a cada uno de los trabajadores de cada piso, afortunadamente en el piso quince nos quedamos hablando con Snape, Diseñador de la sección de otoño y gran amigo de la familia.
- Severus me gustaría que le colabores a Draco en lo que más puedas, siendo tú uno de mis principales diseñadores, tengo plena confianza en ti para guiarlo mientras se adapta. - hablaba mi padre, sentado en el sillón a un lado de el escritorio.
- por supuesto querido amigo, ayudaré a Draco por el tiempo que me quedé de contrato, sabés que ya llevo muchos años en esto y también deseo retirarme pronto - le dijo él, sincero - pero no te preocupes, Draco lo hará muy bien. Estoy seguro, y mientras esté yo aquí le aconsejare lo mejor que pueda - Snape me miró y me dieron algo de nervios, aunque no dejé que ninguno lo notara.
- muchas gracias Severus, trataré de no decepcionarlos - dije.
-lo harás muy bien, lo llevas en la sangre. - dijo él como si fuera lo único que necesitaba para ser un diseñador tan respetado como mi padre.
-eso espero - murmuré. Entre los dos, me mostraron el trabajo que adelantaban para la pasarela de otoño que se acercaba rápidamente, estaban los bocetos, pero faltaba elegir el tipo de tela, y empezar a crear, afortunadamente solo debía supervisar que todo estuviera saliendo bien, de lo demás se encargaría Snape.
- Ahora vamos a los diseños de invierno que son nuestro fuerte, pues es más de medio año de innovación y creación - dijo mi padre.
- Bella aún no ha llegado - dijo snape - pero esperenla que no demora, mientras ordenaré que nos traigan algunas bebidas.
- ¡yo ire! - me ofrecí parándome de inmediato, necesitaba respirar un poco. - ¿donde queda la cafetería?
- arriba en el piso 17, al frente de la zona de las fotocopiadoras, es la más cercana - dijo mi padre - a mí tráeme un capuchino descafeinado y uno de esos muffin
-bien y tu, ¿severus? -
-a mi traeme un expresso doble - dijo él - organizando en su escritorio todos los bocetos ya analizados -
- bien, ya vuelvo. - salí de la oficina y me pasé la mano por el pelo y el cuello, aún no lograba sentirme a gusto. El lobby se encontraba vacío y la oficina de la tia Bella estaba cerrada. Caminé hacia el ascensor y subí al piso diecisiete, la cafetería de la que hablaba mi padre, era una pequeña tienda de café en una esquina de la enorme sala de imprimir. Me acerqué a la mujer que atendía y le pedi las dos bebidas y el muffin. Estaba sacando el dinero de la cartera cuando escuché, varios resoplidos de indignación.
-¡Rayos, no no no! ¡Espera! - escuché que decía una mujer con evidente preocupación. - voltee a mirar de donde provenía aquella voz y me quede observando a la chica que peleaba con la fotocopiadora, sonreí algo divertido.
- lleva un buen rato así. - dijo la señora que preparaba el café. - la ayudaría pero yo tampoco se manejar esos aparatos - Volví a mirar a la chica de cabellos Alborotados, aquella a la que le había lanzado mi bandita para el cabello en el ascensor en días anteriores, estaba agachada observando la ranura de la fotocopiadora industrial tenía el ceño muy fruncido, curiosamente se veía muy bien en un vestido y tacones blancos que resaltaban su figura pequeña y esbelta.
-¡Porque a mi! - se quejaba con frustración, sonreí un poco al verla tan preocupada como la vez que escarbaba en su bolso en busca de algo para arreglar su pelo alborotado. Estaba tan concentrada que no se había dado cuenta de mi presencia - ¡Genial! Me van a dar el premio a la estupidez, al ser despedida en mi primer semana de trabajo, excelente Hermione Granger - se auto repredía. Me acerque lentamente.
-no creo que sea algo tan grave como para ser despedida - le dije, ella saltó un poco y me miró sorprendida, con sus ojos castaños muy abiertos. Se quedó sin palabras y aproveché para observar cuál era el motivo de su preocupación, al parecer debía fotocopiar muchas hojas y una se le había quedado atascada en el deslizante. -solo está atorada - le dije pasando muy cerca de ella para ayudarla - mira solo tienes que apagar la impresora, abrir esta tapa - le mostré - y rodar estos pequeños rodachines junto con la hoja.
- por favor no rompas la hoja, es muy importante - me pidió, sonrojando se intensamente. Lentamente saqué la hoja, que solo se había arrugado un poco.
- mira - se la entregué - debes tener cuidado, yo también recién aprendí a usar una de estas y sé que se pueden comer las hojas en cuestión de segundos, por eso es mejor que saques copias en pequeñas cantidades.
-Si, muchas gracias - me sonrió con timidez- me has ayudado bastante. Te lo agradezco. - la vi volver a acomodar la hoja y esta vez copiarla con éxito.
- no suelo ayudar a damiselas en apuros, pero al parecer contigo se me está volviendo costumbre, - me pase la mano por la barbilla - bastante curioso, ¿No le parece señorita Granger? - le dije y sonreí al darme cuenta de lo increíblemente fácil que era hacerla sonrojar. Algo que nunca antes me había parecido tan atractivo en una chica.
- Señor... - me llamó la señora del café
-Draco - la interrumpí antes de que dijera mi apellido, no quería asustar a la chica. No quería que supiera que era el jefe.
- ya está su pedido - me dijo sonriendo.
- Gracias - le respondí con cortesía. Volteé a mirar a Hermione, por alguna extraña razón su energía llamaba mi atención, ella terminaba de sacar sus copias y las organizaba con esmero. - así que eres la nueva secretaria de la señorita Lestrange. - no pude evitar hablarle, asumí que ella era la que había ganado la vacante, me miró de nuevo con interés y me examinó el rostro, se volvió a sonrojar cuando le sonreí ladeado.
- así es - me respondió - asumo que usted también trabaja aquí.
-estoy en prácticas - suspire divertido
- oh, pues buena suerte, espero que todo salga bien - me deseó, tomé mi pedido cuando la vi recoger sus hojas y caminé junto a ella hacia el ascensor, este se abrió y entramos ubicandonos en lados opuestos, ella miró hacía el piso unos segundos y yo me entretuve analizando su cara, era una mujer muy guapa, de expresiones suaves y dulces, sus ojos me miraron y una chispa saltó en el aire, nos mirámos fijamente, había un no sé qué en el aire, me gustaba que no me podía sostener la mirada además de lo mucho que se sonrojaba. La puerta se abrió y desperté del trance, salimos y ella caminó hacia su escritorio, cortando nuestro contacto visual. Caminé hacia la oficina de severus
- Bienvenido señor Malfoy - me saludó la secretaria que inoportuna mente se encontraba en su sitio de trabajo.
-Gracias - dije sin detenerme mucho en ella, mire de reojo a Hermione y vi que me miraba con los ojos muy abiertos. Le piqué un ojo justo antes de entrar en la oficina volviéndola a ver roja como un tomate, no pude evitar reírme divertido.
Cuando entre a la oficina, mi padre y severus todavía conversaban animados sobre temas se su juventud en los que no quise inmiscuirme, les entregué su café y aproveche para mirar el celular, Blaise se había desmadrado enviándome mensajes.
"¿A que horas quedas libre? Estoy que me hecho una carrerilla"
"¿¿Estás?? ¡¡cabrón!!
"¡Contesta! ¡que porque ahora seas el pijo de paño, no quiere decir que te olvides de tus amigos!"
"Hoy están en juego dos mil euros papi" "acuérdate que cuando llegue theo, se va a la madre las carreras"
"yo veré o te has acobardado"
-eres peor de intenso que Astoria, pululando a mi alrededor - le respondí - Malfoy acobardado, eso nunca, salgo de acá a las cinco, el pijo de paño tiene que cumplir un horario laboral.
"Eres el único idiota que diría que una ricura como Astoria es intensa" - me contestó enseguida
- eso lo dices porque no la tienes encima a cada rato fastidiando.
"si la tuviera encima, por obvia razones no estaría fastidiado, de razón siempre se queja de que eres un hijo de puta" - puso una carita pervertida.
-eso sería interesante si tuviera algo más que ofrecer que solo su cuerpo, he estado con chicas mas divertidas e intelectuales. Además yo no le prometí nada, no le debo nada.
"Como raro Draco Malfoy pensando en la belleza intelectual, cuando no. En todo caso te espero a las afueras, no me falles guapo, iran unas preciosuras que ni te cuento, no serán muy inteligentes pero no te va a importar cuando veas sus perfectas habilidades" - me terminó de escribir, rode los ojos en definitiva Blaise no tenía remedio, era un mujeriego rematado y trataba como siempre de enredarme en sus planes.
- deberías amarrarle un candado a tu pene, te vas a evitar un poco de enfermedades venéreas, concejo de amigos.
"Y tú deberías darle un poco más de uso al tuyo, así como Pansy le da uso a la suya, o de verdad crees que está como una santa palomita en Barbados" - me terminó de escribir, haciéndome fruncir el ceño, el jodido era especialista en joderme el animo. - "no te enojes, es la Realidad, follate a alguien cornudo"
No le respondí pues Lucius había terminado su conversación y me llamaba para ir a donde la tía Bellatrix en la oficina de al lado. Trabajo y más trabajo, no era ni el comienzo y ya me estaba hartando de esto. Además Blaise había logrado agüarme el panorama, ¡Que cabrón!.
