By Theo


Debo admitir que soy un tipo duro, en mi círculo social hay unos pocos a los que realmente soporto porque para empezar no me gusta la estupidez que al parecer era muy usual en la gente, bastante tenía con Blaise y a ese me lo aguantaba por la amistad de años que llevabamos juntos, prefería la soledad y no me cortaba en hacerle saber a la gente cuando su presencia me incomodaba. No me gustaba que la gente pululara a mi alrededor como esperando algo de mi, por eso era un hombre solitario y temperamental, porque no me gustaba la hipocresía, ser directo era la mejor de mis cualidades. Por tal motivo muy pocas personas me habían llamado la atención en la vida, tenía pocos amigos y entre esas personas se encontraba Luna Lovegood, esa hermosa rubia desde siempre había sabido como meterse en mi vida, a pesar de mi manera anti social de ser, terminé prendado de aquella mujer por tres años en una relación que marco mi vida, ella fue muy importante en mi proceso de rehabilitación, me ayudo y me comprendió como ninguna otra persona, siempre tan buena, incapaz de ver la maldad en las personas, incapaz de ver al cabrón que había dentro de mí.

Un día me fui y la dejé. La deje por las presiones de mi padre y madre, era un muchacho manipulable y sin personalidad suficiente para oponerme a mis padres, quienes no veían con buenos ojos mi relación con una chica humilde como Luna, según ellos mi destino era estar con una mujer que se moviera en mi mismo circulo social, así que viajé a Londres y me quedé.

Por mucho tiempo me imaginé lo que hubiera sido de nosotros si hubiéramos seguido juntos, me preguntaba si ella me estaría odiando, o si me habría olvidado, estaría con otro. Y ahora la vida me la volvía a poner en el camino, como diciendo "soluciona de una maldita vez el daño que hiciste" porque sabía muy bien lo mucho que ella había sufrido cuando me fui, todos y cada uno de los mensajes y llamadas que no respondí durante un año, eran prueba fehaciente de su tristeza y desilusión por haberme ido sin decirle una sola palabra, sin una explicación. Como si no me importaran sus sentimientos, cuando lo único que no quería era lastimarla con mi rechazo, no quería que se sintiera menos por no haber nacido en cuna de oro, más duro hubiera sido darle como explicación, mi falta de pelotas para enfrentar a mis padres a todo lo que me exigían por ser Theodore Nott.

Pero ahora, era dueño de mi mismo había madurado y ya no era el chico malcriado que hacía todo lo que sus padres decían para no incordiarlos, me había independizado después de terminar mi carrera y al fin podía llevar el rumbo de mi vida, sin que mis padres interfieran. Nunca pensé volver a encontrarme con Luna, jamás se me pasó por la cabeza que podríamos volver a vernos algún día, porque nunca pensé en regresar por ella, quise que hiciera de nuevo su vida con alguien sin tantas responsabilidades, ni prohibiciones. Pero allí estaba ella, bailando y divirtiéndose como cuando estábamos juntos, ya no era la misma adolescente tímida, se había convertido en una hermosa y sensual mujer, incluso ya no vestía con ropa mas grande que ella, pues esa noche llevaba un vestido azul, que se le ceñia al cuerpo delineando sus suaves y femeninas curvas, no había parado de mirarla, no podía dejar de admirar su belleza, sus facciones delicadas, sus sonrisas alegres que también había dirigido hacia mi, varios momentos en la noche, dándome la señal clara de que Luna no me guardaba ningún rencor.

Lo pude comprobar después de acercarme para hablarle, se le veía bastante alcoholizada, pero para mi sorpresa se manejaba bastante bien, ella no rechazo mi acercamiento, sus ojos brillaron como cuando éramos adolescentes y comenzamos una conversación en la que me recordó las veces en las que salimos de fiesta con Blaise, Draco y Daphne en la universidad, siempre nos habíamos puesto tan al pedo que las chicas se encargaban de llevarnos a casa de regreso y nunca supe como lo hacían. Yo viéndola ahí hablándome en confianza, recordé el primer día que besé a Luna, Después de que Blaise nos presentó, nos volvimos muy amigos, salíamos a todas partes juntos, hablábamos mucho cosa que no era usual en mi, con ella me sentía a gusto siempre, era mi amiga de fiestas, reuniones, locuras y vaya que me siguió en varias. Un día estábamos muy borrachos en una fiesta en casa de Draco y nos pusimos a bailar fingiendo que eramos una pareja muy enamorada, pues había una chica con la que había tenido un escarceo sexual y estaba harto porque no me dejaba en paz. Como siempre Luna me siguió el juego y me permitió besarla allí, solo pensé que iba a besar a mi amiga por molestar y lo hice, me sorprendí de que supiera besar tan bien, la sensación de sus labios era suave y muy placentera, la vi cerrar los ojos y tambien los cerré, besándola sin ganas de soltarla, olvidándome del porque la estaba besando en primer lugar, así nos quedamos ahí prendados el uno del otro hasta que llegó Blaise y armó alboroto por lo que estaba presenciando. Para ambos fue un verdadero descubrimiento la química que había entre los dos y de ahí en adelante no hicimos nada para evitarlo, cada que yo podía atrapaba a Luna contra algún casillero, puerta, rincón, y le besaba hasta sentir que le absorbía el alma por la boca, aveces llegábamos a acariciarnos por encima de la ropa con ganas de más, mucho más, claro que Luna siempre me detuvo, antes de pasar a mayores. Nos volvimos inseparables.

Quise decirle a Luna que me arrepentía de haberme ido como un cobarde, que me había hecho falta, que deseaba poder remediar las cosas para fundirme de nuevo en su boca y su cuerpo, pero las palabras se me quedaron atrapadas en la boca, la tristeza en sus ojos me hizo callar porque no tenía derecho de arrepentirme justo ahora, de todo lo que le hice, porque muy seguramente luna había seguido con su vida y yo no figuraba en ella de nuevo. Salió huyendo cuando dejo a su corazón sincerarse un poco frente a mi, confensadome lo mucho que había sufrido cuando me fui, un vacío se apoderó de mi pecho porque no quise dañarla, quise que se olvidara de mí para que pudiera seguir con su vida, no era justo ofrecerle una relación a distancia y con tantos problemas. De repente quise explicarle que yo si la quise de verdad, que todavía sentía un aleteo intenso en mi estómago al verla, que me perdonará por haber sido tan cabrón, que ahora que nos habíamos vuelto a encontrar no iba a permitir que se alejara, porque está vez iba a luchar por ella, iba a hacer que me perdonara y que volviera conmigo. Salí a los minutos tras ella para hablar sin tanto ruido de música, pero no la vi a los alrededores, fruncí el ceño y caminé un poco más hacia la otra cuadra pues el lugar estaba casi desértico. Estaba a punto de regresarme cuando vi a tres tipos muy extraños en lo oscuro de un callejón, al parecer forcejeando con alguien y una punzada de desesperación me alteró la respiración, me acerqué y efectivamente tenían a Luna sin salida, ella golpeo al tipo que la tenía agarrada y este alzó su mano para devolverle el golpe, me lancé hecho una furia encima de él antes de que se atreviera a tocarla, ningún hijo de puta iba a tocar a Luna frente a mis narices. Mis puños se estrellaron en su cara con fuerza, pero sus amigos pronto me atraparon y entre los tres me dieron una paliza, hasta que Blaise, Ginny y Luna llegaron a ayudarme. Después de eso Luna me miraba avergonzada y se disculpaba a menudo por meterme en problemas, a pesar de estar adolorido, estaba muy agradecido de poder continuar la noche en compañia de ella y se lo hice saber pidiéndole que disfrutaramos la noche como cuando éramos amigos, ella me sonrió tan radiante que la felicidad me lleno la piel, mi Luna todavía me apreciaba, de eso estaba seguro.

Aproveché cada vez que miraba los espejos de la moto, para guardar en mi memoria cada uno de sus gestos, ya no tan inocentes y aniñados. Me fui a toda pastilla solo para tener la excusa de sentir su cuerpo pegado al mío, sus pechos en mi espalda, sus manos rodeándome el pecho con fuerza y su cabeza sobre mi hombro derecho.

-¿Así que ahora fumas? - fue lo único que me atreví a preguntar, haciéndome oir sobre el ruido de la calle.

-Solo cuando me siento nerviosa o estresada - me respondió y vi como se mordía ese sensual labio inferior. - disculpame Theo, es una manera muy tonta de ganarse una paliza. - volvió a disculparse y rodé los ojos. Aun estaba un poco ebria.

-Lovegood deja ya de disculparte porque de todas formas voy a cobrarme estos golpes - le sonreí a través del espejo y ella alzó las cejas.

- ¿ah si? - susurró. - ¿y como haras eso? - sus ojos verdes me miraron fijamente a traves de el espejo. Tragué saliva y quise responderle que quería cogerla, besarla y hacerla mía de nuevo en todas las posiciones más guarras que existieran en el Kamasutra porque desde que la había visto sentía mi cuerpo arder en deseo por ella, me mordí el labio y le sonreí ladeado.

-no lo se Luna, ¿tu podrías decirme como? - la sentí removerse un poco.

-podemos empezar curandote esas heridas - me dijo, sentí calor apoderarse de mi pecho. Yo no merecía ninguna de sus atenciones, ni siquiera que me hubiera dado el gusto de llevarla en mi moto, pero así era Luna, ella no guardaba rencores.

-A mi también me gustaría curar las tuyas - le respondí. Ella se quedó en silencio unos segundos antes de responder.

-Tranquilo Theodore, yo supe curarlas por mi cuenta. - me sonrió ladeado y miró hacia la gran avenida. Trague saliva sintiéndome culpable y me enfoque de nuevo en la carretera, al frente Blaise aumentaba la velocidad y la pelirroja tras él gritaba euforicamente que fuera más rápido, que si a eso le llamaba él ser el piloto de carreras más rápido de Londres. Tanto Luna como yo reímos siguiendoles el paso, pues la carretera estaba vacia a esas horas de la madrugada. Corrimos a toda velocidad como cuando teníamos 18 años y nos metíamos en las carreras de motos de California, Luna siempre detrás, gritando como posesa al sentir la adrenalina en el cuerpo. Nuestros ojos conectaban a cada segundo en el espejo, recordando y reviviendo esos momentos tan maravillosos, mientras ambas chicas gritaban y reían emocionadas.

Demasiado pronto llegamos a el apartamento de Ginny, era un lugar grande y acogedor, con demasiadas plantas y flores pero muy pintoresco. Nos condujo hasta su sala de estar, donde prácticamente me tiré, pues tenía el cuerpo engarrotado por el frío y los golpes.

-vaya tío, que estabas pensando para querer liarte a golpes con tres tipos a la vez - dijo Blaise, mirándome la cara con el ceño fruncido y una sonrisa burlona. Vi la cara de culpabilidad de Luna y sonreí.

-No sé, aveces me gusta practicar boxeo con el primer cabrón que se me cruce, y cagada se me cruzaron los tres - le respondí y me pase la mano por la ceja donde la sangre ya estaba seca. Luna soltó una carcajada y se acercó a Ginny.

- amiga con que puedo hacerle curación - le dijo, abrí la boca para decir que no era necesario pero Luna insistió. Pronto se sentó a mi lado y con una gasa y alcohol, me limpió la ceja suavemente, tomando mi barbilla con su mano pequeña, la miré fijamente, de nuevo hundiéndome en sus expresiones.

- fue mi culpa, fui una imprudente. - dijo mordiendo su labio de nuevo - theo ha sido un caballero y me ha salvado de esos tipos asquerosos.

- estamos volviendo a las viejas costumbres ¿no? - dijo Blaise sentándose cuan largo era en un sillón - hace mucho que Theo no te salvaba, ¿no Luna? - ella me miró y sonrió un poco.

- Si, hace mucho - dijo sin ninguna emoción volviendo a la tarea de quitarme la sangre de la cara con concentración.

-Te quiero agradecer Theodore por haber ayudado a mi Luna - dijo la pelirroja dirigiendome una sonrisa. Ahora que la veía de cerca y sin todas esas luces de colores, podía darme cuenta el porque Blaise se encontraba babeando como un idiota por todo el piso por el que la ojiverde pasaba.

-y pecosa eres de armas tomar ¿no? - dijo blaise, no paraba se sonreír mirando a la pelirroja - eres un peligro, haz dejado imbécil de por vida a ese pobre diablo. - ella sonrió divertida.

-No ha sido el único al que ha dejado imbécil - opiné entornando los ojos y luna volvió a reír, cada que escuchaba su risa mis labios se curvaban en una sonrisa.

- Theo deja de sonreir como un idiota, me asustas - dijo blaise, esta vez ambas chicas rieron. pelirroja esto se está enfriando, no tienes alguna bebida embriagante, algún alucinógeno o droga ilegal. - ella sonrió mostrando sus dientes.

- Sígueme Sabinni, colabórame con las copas - le dijo caminando hacia una puerta, Blaise la siguió como un perrito a punto de sacar la lengua. Estuve tentado de reírme, pero sentir el olor aromático que Luna despedía a unos centímetros de mí, me estaba volviendo loco, puse toda mi atención en ella que dejo de echarme alcohol y se retiró un poco.

- Gracias por ayudarme Theo - me dijo sonriendo.

- Lo haré todas las veces que estes en peligro y yo pueda ser tu heroe - la miré a sus labios y luego a sus ojos. Ella se mordió el labio con fuerza y miró hacia otro lado. - Luna yo soy el que te debo una disculpa - le dije al fin - se que fuí un verdadero hijo de puta y no merezco que me estes hablando en este momento.

- Theo no creo que sea el momento de tener esta conversación - me dijo sin mirarme - lo que pasó, pasó y ha pasado mucho tiempo. - estiré mi mano y la hice mirarme a los ojos.

-¿Luna ya no me quieres? - le pregunté, ella abrió mucho los ojos, dudo un poco pero subió su mano y me acarició el rostro.

- por supuesto que te quiero Theo, fuiste una parte muy importante y feliz de mi vida - me respondió con sinceridad - Pero ha pasado el tiempo y hemos cambiado demasiado. Mírate eres un hombre, nada que ver con el muchacho problemático aquel y yo ya no soy como me recuerdas.

-Este hombre quiere redimirse Luna, - hablábamos suave como contándonos un secreto, muy juntos - quiero volver a empezar, precisamente porque ya no somos los mismos. Deseo con todas mis fuerzas que me perdones y vuelvas a mi - ella bajo su mano sorprendida, y me miró directo a los ojos contrariada.

-Pero te fuiste Theo, no te comprendo - negó con tristeza en la mirada - por mucho tiempo pensé que me habías dejado por aburrida, desarreglada, fea, una loca tan torpe que era y ahora vienes y me dices que quieres volver. A que juegas, que te hace pensar que no soy la misma.

-No me fuí por ninguna de esas razones Luna - me mordí la lengua y chasquee la boca - quiero que tengas claro que siempre me pareciste una chica espectacular como ninguna otra. Para mi no fue fácil irme y no responder a tus llamadas - me sinceré con amargura. - me fui amándote y siento que me arde la piel, al tenerte tan cerca y no poder tocarte. - sus ojos brillaron por las lágrimas.

- Nunca pensé que fueras tan cruel y te burles de esta manera de mis sentimientos Theodore - dijo levantándose del sillón y tratando de alejarse de mi, me levanté tambien, tome su mano y tire de ella hasta que chocó contra mi pecho, puse mi mano en su cintura y la detuve mirándola directo a los ojos.

- No, Luna no me estoy burlando - le dije rogándole con mis ojos que me creyera - Estoy muy feliz de volver a verte y se que tu también, me has demostrado toda la noche que no me guardas rencor, tu cuerpo aún tiembla cuando me tienes cerca y quiero que sepas que yo voy a hacer lo posible por conquistarte de nuevo Luna, eso lo puedes jurar. - la solté y ella no se movió ni un poco, subió su rostro y yo baje el mío, nuestros labios casi que se rozaban.

- Vas a tener que esforzarte demasiado Theodore Nott - me susurró en la boca, se apartó, negándome ese pequeño capricho de acariciar sus labios con los míos.

A los segundos un radiante Sabinni, llegaba a la sala con una botella de tequila, seguido por una muy roja pelirroja, que no dejaba de mirarlo de reojo. Nos dedicamos a beber mientras conversábamos sobre nuestras vidas, conociéndonos un poco más y volviendo a crear lazos de unión ante lo que yo pensaba estaba roto.


Gracias a todos los que le han dado Favoritos y han seguido mi historia. Vamos a ver como se van desenvolviendo nuestros personajes, yo tambien me siento expectante ante lo que pueda pasar.

Saludos con la mejor energía y de nuevo gracias por leerme, les agradezco infinito si me dejan su review dándome sus impresiones sobre el fic.