Hola a tod@s he regresado con un capítulo que me encantó escribir, espero que les guste y gracias por acompañarme en esta travesía.
sin mas preámbulos, vamos a leer...
By Draco
En el baño todo me daba vueltas, abrí el grifo de agua y me mojé un poco la cara, ahora comenzaban los estragos de tanto alcohol, estaba muy borracho. Blaise y Theo habían decidido dejarse secuestrar por aquellas alocadas chicas, que prácticamente se los habían llevado a fuerza de sonrisas y miradas traviesas. Estaría todo de puta madre donde Hermione se hubiera dejado seducir también y yo estuviera haciendo lo que muy seguramente mis amigos hacían en la oscuridad de aquellas habitaciones, pero no, la castaña había rechazado todos y cada uno de mis acercamientos, aún cuando sus ojos me decían a gritos que yo le gustaba, y como yo era un caballero había aceptado su rechazo con la frente en alto, pero ahora que nos habíamos quedado solos, no sabía que debía hacer, ¿Quedarme, insistir? O ¿Tal vez, irme?.
Me pegué una meadita antes de salir a la sala de nuevo, ella estaba recostada sobre el respaldo del sillón, se había quedado dormida, la observé dormir y era una visión bastante Interesante, con sus facciones relajadas se veía mucho más hermosa, su pecho abultado subía y bajaba al compás de su respiración y un mechón rebelde de sus cabellos le tapaba un poco la cara, la levanté en brazos a pesar de mi embriaguez y con cuidado de no caernos la llevé hacia la única habitación con la puerta abierta que había, me acerqué a la cama y la puse con toda la delicadeza que la embriaguez me permitía sobre ella. A decir verdad de lo borracho casi que la tiré en la cama, siendo tan de malas o tal vez tan de buenas, que el frente de encaje de su vestido se enredó con la hebilla de mis vaqueros, catapultandome sobre ella en la cama, Hermione despertó con los ojos muy abiertos y intento gritar pero la calle con una de mis manos y la obligué a mirarme.
-Lo siento Hermione- le dije de inmediato, sosteniendo mi cuerpo con los brazos para evitar rozarla más de lo apropiado - quise traerte a tu cama y tu vestido se ha enredado con mi cinturón. - Le quité la mano de la boca al ver que se relajaba y traté de quitarme de encima pero el vestido comenzó a rasgarse al jalar.
-¡Espera! - agarró mis hombros y me hizo tirarme sobre ella, quedé a unos cuantos centímetros de su boca, si no estuviera tan oscuro el cuarto, solo iluminado por la luz de la noche, diría que se encontraba encantadoramente roja - no me rompas el vestido, es nuevo - se quejó.
-No veo como soltarnos - le dije, tocando el enredo entre los dos - ¿Tienes alguna propuesta?
-y ya has intentado mirar donde se enredó - dijo ella con la voz afectada por el trago.
-está muy oscuro, tendríamos que prender la luz - le dije.
-estoy demasiado ebria para caminar hasta allá - me dijo frunciendo el ceño.
-De cualquier forma siempre puedo dormir encima tuyo hasta que amanezca, la cosa es que en la mañana suelo levantarme juguetón - sonreí y ella se carcajeo.
-Puedes quitarte el cinturón - me dijo
-Lo haría Granger, pero tú encaje se ha atorado en la chapa y sí la abro romperé aún más tu lindo vestido - me la estaba pasando en grande. - la única solución que veo es que te quites el vestido - le propuse.
-Bien - susurró sorprendiéndome - solo ten cuidado, duré una semana haciendo este vestido que me encanta. Y ya se ha roto parte del encaje, no quiero que se rompa más. - dijo lastimera.
-¿Entonces deseas que yo te quite el vestido? - la situación se tornaba de repente muy interesante.
-Eso te encantaría ¿Verdad? - ella trató de bajarse la cremallera del vestido, pero poco pudo hacer, bufó exasperada cuando no vio otra opción que dejarse desnudar por mí. De una bizarra manera, tenía a Granger debajo de mi cuerpo pidiéndome que le quitara el vestido, no era como había planeado desnudarla, pero yo no era nadie para decirle al destino que hacer, y de esta forma resultaba demasiado tentador, puse mi mano tras su espalda y le baje la cremallera con facilidad, sentí como su piel se erizó cuando mis dedos tocaron sin querer la parte superior de su espalda desnuda, un corrientazo de placer me recorrió desde la cabeza hasta la punta del pene, haciendo que este se alzara poco a poco, agradecí que estaba oscuro y ella no podía ver más que las sombras de nuestros cuerpos. Veía el brillo sensual de sus pupilas y su boca entreabierta. Que excitante era mirar sus gestos.
-Por supuesto que me encantara quitarte el vestido - le dije mientras se lo iba bajando dejando al descubierto sus abultados pechos cubiertos por un sujetador de encaje rojo a juego con su vestido, bajé por su cuerpo pasando por su ombligo, vientre plano y piernas esbeltas, ella quedó gloriosamente en ropa interior sentada sobre la cama, mirándome con las mejillas sonrojadas y respirando pesadamente. Una vista jodidamente excitante, de repente tenía la boca muy seca y estaba muy duro - es una verdadera lástima no hacerlo como me gustaría. - traté de quitarme el cinturón pero estaba muy oscuro y el vestido se había enredado bastante, así que me quité el pantalón quedando en boxer y camisa frente a la castaña.
-¿Que haces? - se enrrolló en una cobija tapando su desnudés y me miró con preocupación en la mirada. Sonreí divertido, era la primera vez en la vida que una chica se avergonzaba de que la viera desnuda, a pesar de tener el cuerpo perfecto.
-Tranquila Hermione, aunque me encantaría cogerte, me gusta que la mujer con la que tenga sexo esté de acuerdo y desee que me la folle - le dije llendo hacia la toma de energía prendiendo la luz que nos cegó por unos segundos, la miré se veía mucho más espectacular de lo que la oscuridad me había permitido ver. La observé de arriba a abajo, grabando cada detalle de la imagen que estaba viendo en mi memoria. - como entren tus amigas por esa puerta, van a pensar que te he jodido duro Hermione, con esa manta y esa manera de sonrojarte te ves demasiado sexual. - a través de las paredes se podía escuchar el alboroto que armaban Ginny y Blaise, la pelirroja no se cortaba en sus gemidos, que me estaban levantando el libido a pasos agigantados.
Ella se miró y se levantó de la cama de un saltó, caminó dando traspiés hacia su closet, me interpuse en su camino y ella se detuvo, se le veía demasiado alterada y me di cuenta de que no era inmune a mi, ella también me deseaba, también sentía ese fuego abrasador envolviendonos en la habitación, pero por algún motivo me rehuía como una cachorra asustada, me acerqué a ella otro poco y no retrocedió.
-¿Tienes novio? - le susurré muy cerca a unos centímetros de distancia de su cara. La vi negar moviendo la cabeza, incapaz de hablar, totalmente cautivada por esa chispa sexual que despediamos. -¿Puedo besarte? - Ella asintió lentamente, eso fue todo lo que necesite para tirarme encima de sus labios como una bestia, la acorrale contra las puerta de su ropero tragándome el gemido que salió de su boca cuando le metí mi lengua profundo, saboreandola, deleitándome con su sabor a caramelo y sus labios suaves, ella soltó la manta dejándola caer a nuestros pies y puso sus manos detrás de mi cuello acercándome a ella para profundizar aún más el húmedo beso, mientras tironeaba de mi cabello, mis manos acariciaban su cintura y subieron por su espalda descubriendo lo suave que tenía la piel, me sentía ir a mil, tenía una erección dolorosa entre mis piernas que clamaba atención inmediata, me pegué a ella y la sentí gemir deliciosamente se estaba dejando llevar por el momento, enredó sus piernas en mi cintura y le agarré las redondeadas y blanditas nalgas apretandolas con mis manos, pegandola aún más contra mi erección, masturbandonos sobre la ropa interior, moví mi cadera hacia ella deleitándome con sus grititos de excitación, con mi mano recorrí sus piernas torneadas y subí por su vientre hasta alcanzar su pecho, tironee del sujetador liberando sus preciosos pechos de pezones sonrosados y pequeños, desee besarlos con esmero, así que baje por su cuello con mis labios, besando y lamiendo, a punto estuve de agarrar su pezón con mi boca cuando la castaña me empujó con fuerza lejos de ella, logrando separarme un poco de ella, la miré con confusión, totalmente enajenado por la excitación, volví a acercarme pero ella negó estirando sus brazos para detenerme y se acomodó el sujetador, empecé a sentir el fuego destructivo de la rabia en mi pecho, me estaba rechazando, aún cuando se estaba retorciendo de placer por mis besos y caricias.
-Lo siento - habló agitada y mordiéndose el labio con preocupación - no quiero que pienses que soy una calienta braguetas, pero yo… yo no. - volví a atraparla de nuevo contra el clóset.
-Yo se que también me deseas, tu cuerpo, tus ojos me lo dicen ¿Porque no te dejas llevar y ya? - gruñí frustrado. - o, es que me equivoco y no te gusto.
-no es eso - se lamió el labio - es que… es que.. - le miré la boca mientras hablaba deseoso de volver a besarla - es que yo aún no… yo no he… a mi nadie me ha… - dijo con la voz muy aguda, y fue fácil sumar uno más uno, para entender lo que esa castaña de ojos claros me estaba diciendo.
-No es verdad - no pude evitar alzar una ceja - es enserio… ¿Aún eres virgen? - ella se puso demasiado roja y no fue necesario que me respondiera. Su rostro hablaba por ella. Me quedé de piedra mirándola ahí, agitada con el pelo alborotado y con un conjunto de ropa interior que se le veía delicioso, - ¿Cuántos años tienes? ¿No has tenido nunca un novio, una aventura? - no pude evitar decirle, en realidad no podía creer que aquella mujer de curvas espectaculares aún fuera virgen,
-No te burles Draco, claro que he tenido novios y uno que otro beso - frunció el ceño y me empujó de nuevo, esta vez se puso una bata tapando su desnudés - es solo que no he sentido ese deseo por hacerlo con nadie.
-Hasta ahora - la interrumpí sonriendo ladino y ella rodó los ojos - o me vas a negar que te estabas derritiendo en mis manos.
-estoy ebria todavía eso tiene mucho que ver - me dijo.
-estás segura - me acerqué de nuevo tentandola, agarrando con mi mano su cabello y respirando muy cerquita de su boca. - porque podríamos continuar en donde estábamos, ya sabiendo que eres principiante en esto, puedo mostrarte el cielo o el infierno, lo que más desees. - la vi tragar saliva y respiró agitada.
-yo… yo no - susurró sin alejarse - es que no quiero hacerlo de esta manera ¿comprendes? - se mordió el labio al hablar - no quiero verte mañana y arrepentirme de lo que pasó, porque serás mi jefe y deseo seguir trabajando en Malfoy's Designs. Y a lo mejor todo esto es por la calentura de la noche, además recuerda que queremos ser amigos. - dijo hablando muy rápido presa de los nervios. Lo cierto era que tenía muchas ganas de callarla con mis labios y hacerla mujer en esa cama doble, pero no podía comportarme como un bruto cuando la chica era primeriza .
-No dejas de ser interesante ¿He, Granger? - me pasé la mano por la cara algo frustrado y suspiré. - Bien, vamos a dejarlo ahí. Si no quieres tampoco voy a obligarte. - me devolví a mirar el vestido y ella me detuvo agarrando mi brazo.
-Yo no he dicho eso - me dijo sorprendiéndome - y mi cuerpo tampoco. - me miró con ojos brillantes. sí, ella también me deseaba le sonreí. - Yo nunca había sentido tanto deseo por nadie, me asusta un poco. - admitió
-tu problema es que razonas demasiado preciosa - le acaricié la mejilla, bajando hacia su cuello, con mis dedos dibujé pequeños círculos en su piel, estábamos a unos pocos milímetros de volver a besarnos - si solo te dejaras llevar verías que placentero puede llegar a ser esto, sin necesidad de sobrepasarse. - la tenté, ella cerró los ojos y la besé de nuevo, está vez no fui brusco, esta vez la bese lento, muy lento saboreando cada uno de sus labios, mordiendola un poco, incitandola para que se relajara un poco y se dejara llevar del momento, mis manos no dejaron su cuello y cabello. Pronto fue ella, la que con su lengua se apoderó de mi boca, gruñi preso de la excitación contenida, a los pocos minutos me separé de un poco respirando agitado - Hermione, déjame tocarte y besarte - le rogué deseoso de poseerla - déjame ser el primero que te haga sentir placer, déjame ser el primero. Haré que no te arrepientas. - susurré sobre sus labios, ella estaba obnubilada había dejado de pensar y se me tiró encima, casi caemos al piso pero logré sostenernos, la alcé de las nalgas y volvimos a besarnos como posesos, nuestras manos viajaban por nuestros cuerpos sin pudor alguno, tocando, arañando, amasando, pellizcando, caminé con la castaña hacia la cama, quitándole esa molesta bata en el camino, me agaché con ella y caímos sobre el colchón, mi cuerpo se acopló al de ella a la perfección, comencé un vaivén con mi cadera rozando su entrepierna con la mía, sentía su vagina caliente bajo las braguitas de encaje que empezaban a humedecerse. Dejé su boca y me deslice por su cuerpo besando su barbilla y cuello hasta llegar de nuevo a esos deliciosos pechos, esta vez me deshice del sujetador tirándolo lejos y la observé, ella se tapó con una mano.
-Si mueves tus manos voy a tener que amarrarte - le dije obligándola a destaparse, con mi mano acaricié sus pechos, apretandolos y haciendo que sus pezones se erizarán, ella gimió cuando mi lengua acarició su pezón y luego lo chupé succionando y tirando de él, esa pequeña nota en su voz me puso a mil. Le besé los pechos y los acaricié, me deleité pensando en lo maravilloso que sería hacerle una rusa a esa caliente señorita de ojos castaños. Luego baje por su vientre y le retiré sus braguitas, estaba muy bien depilada, Hermione volvió a cubrirse avergonzada, así que me tiré encima de ella, le subí las manos sobre su cabeza y las amarré con sus bragas de encaje al poste superior de la cama, ella se sorprendió e intentó soltarse, me miró y sus ojos me comían entero, estaba totalmente excitada por mis caricias. - quédate quieta y disfruta. - Le dije. Besé de nuevo sus pechos y con mi mano bajé hasta acariciar de manera circular su entrada, encontrando su clítoris y frotando con suavidad, estimulando por varios minutos, ella saltó y gimió, pronto estuvo muy húmeda y receptiva, pude meter dentro de ella un dedo hasta que chocó con su barrera virginal, confirmando que esa mujer aún no había sido penetrada. La masturbé maravillado chapoteando en su interior con cuidado de no traspasarla, conteniéndome para no cogerla y hacerla mía. Bajé hasta meter mi cabeza entre sus piernas, ella intentó cerrarlas pero mi cabeza se lo impedía, miré su pequeña vagina, de labios vírgenes y el pene me vibro anhelante, con mi lengua lamí de abajo a arriba quedándome a acariciar su clítoris en círculos, ella se removió inquieta imposibilitada de moverse, pronto me adentré muy profundo con mi lengua dentro de su vagina húmeda, gemía en voz baja, tratando de no hacer ruido, la penetre una y otra vez con mi lengua mientras con mis manos le agarraba las piernas para que no huyera de mis atenciones, cuando la sentí tensarse me detuve, me quité la camiseta y los boxers, quedando desnudo frente a ella, que me miró por completo y abrió mucho los ojos al ver mi longitud frente a ella más dura que una roca.
-No voy a follarte, pero necesito sentirte - me acosté sobre ella sintiendo sus senos en mi pecho y mi pene rozar su clítoris, le solté las manos y me moví contra ella, masturbandonos mientras nos besábamos, mi pene acariciando su entrada y clítoris era algo tan sublime, estuve tentado de penetrarla pero me contuve. Me moví sobre ella primero con lentitud y luego con rapidez, pronto la sentí tensarse y un gemido prolongado escapó de sus labios cuando sintió la descarga electrizante de su primer orgasmo, yo me vine sobre ella con brutalidad, nunca había sentido tanto placer sin haber penetrado a la mujer en cuestión. Ambos respiramos entrecortados sin palabras y caímos profundamente dormidos, escuchando de nuevo un golpe fuerte y un gemido a través de la pared.
Chic@s esto aún no termina, es mas recién estamos comenzando...
