Hola, hola…. Lo sé! Soy una hdp insensible que se ha demorado mucho en la actualización de los capítulos y no puedo decirles más que LO SIENTO Y QUE DE VERDAD PLANEO TERMINAR LA HISTORIA, SOLO QUE NO SÉ CUÁNTO ME DEMORE EN ELLO….. y bueno acá estoy trayendo les un nuevo capi….. espero que lo disfruten y no hayan dejado de leerme.
Besos y abrazos
BY THEODORE
Conduje a través de la ciudad con lentitud, tratando de ganar todo el tiempo posible junto a Luna. Desde que la había visto no había perdido oportunidad para estar con ella y el no sentir su rechazo fue aliciente suficiente para tratar de reanudar nuestra amistad rota, por supuesto que quería mucho más, pero no podía tentar mi suerte, debía ganarme el derecho de estar a su lado de nuevo. Había sido un completo idiota al dejarla, tomar la decisión de viajar fue fácil, pero después el dolor que sentí fue tan físico que me tiraba a cama por temporadas, a veces la angustia era tanta que me quedaba sin oxígeno, nunca me imaginé que el amor llegará a doler tanto.
-Theo, voy hacia el hotel "el ave fénix" – me dijo al oído, para hacerse escuchar sobre el ruido de la moto. Un escalofrío me recorrió toda la espalda al sentir su aliento cálido rosarme el oído - ¿Sabes dónde es?
-Es uno de los Hoteles de mi Familia – le respondí - me alegro que hayas podido disfrutar de las instalaciones.
-Solo me quedé una noche, pero la atención es muy especial – dijo – el hombre que atiende allí es muy cálido, amable.
-Si, es un buen hombre – sonreí mirándola a través del retrovisor. – ¿y vas quedarte está noche allí?
-No, recogeré mis cosas e iré a dónde Ginny, ha sido muy generosa al ofrecerme su casa. Y creo que me mataría si la rechazo – sonrió
-Puedo llevarte también si quieres. – me ofrecí.
-No quiero abusar de ti, seguro tienes muchas cosas que hacer – la vi morderse el labio. La conocía tan bien, sabía que ese gesto lo hacia cada que quería decir algo pero no sé atrevía, cosa que no le duraba mucho pues al final Luna siempre decía lo que tenía que decir, gustará o no. – Tal vez tú mujer y tus hijos te esperan en casa – susurró no lo suficientemente suave como para que no la escuchará, el corazón me latió con fuerza y sonreí ladeado.
-Luna no tengo mujer, novia o amantes y mucho menos hijos – sus ojos se anclaron a los míos a través del retrovisor – he dedicado mi tiempo en trabajar para los hoteles de mi abuelo. Salí con una que otra chica, pero nada serio al final – quise ser sincero. – ¿Y tu? ¿Qué ha sido de tu vida todo este tiempo? ¿A ti si te espera una familia en USA?
-Yo, terminé mi carrera en Diseño Gráfico y he estado trabajando en arquitectura por un tiempo – hizo silencio unos segundos, la vi mirar hacia los edificios que dejábamos atrás – y estuve con alguien unos meses – me dijo, una sensación muy incomoda se instaló en mi pecho al pensar en Luna en brazos de otro hombre - de hecho he terminado con él poco antes de venir aquí, quise darme un tiempo a pesar de saber que es un buen hombre, me quiere.
-¿Y piensas volver? – no pude evitar que las palabras me salieran más frías de lo normal. Ella me miró por el retrovisor.
-Debo regresar a USA en unos cuantos meses, allá trabajo y vivo, está mi padre esperándome.
-¿Regresaras con el? ¿Con tu ex? – no podía dejar de ser directo
-me tomé este viaje para pensar en lo que quiero para mí vida – su voz sonaba algo triste. – Sé que él espera que regrese, pero a pesar de que lo quiero, el sentimiento no es tan fuerte. No lo amo – su respuesta tranquilizó un poco el latir alocado de mi corazón. Estacioné la moto justo en frente del Hotel. Ella se bajó de la moto.
-¡Por supuesto que no! – le sonreí – porque aún después de tanto tiempo todavía me amas. – le dije.
-Sigues siendo tan engreído Theodore – rodó los ojos – te quiero, pero no te amo. Hace tiempo dejé de hacerlo – me baje de la moto y me acerque a ella.
-Eso no te lo crees ni tú – no perdí la oportunidad de pasear mi vista por cada facción de su cara – en el fondo sabes que aún me amas y que he dejado huella, nadie nunca te amará como yo.
-Tu huella me hizo más daño que cualquier cosa en la vida – sus ojos ya no reflejaba tristeza como la vez que conversamos en casa de la pelirroja – si esa es tu manera de amar, no la comprendí nunca.
-Se que lo que hice fue una de las peores cosas que se le puede hacer a alguien, sé que te hice sufrir y que no merezco el que quieras saber de mí, pero haré lo que sea Luna para que vuelvas a ser mi mujer porque te he amado siempre y aún lo hago. Nunca me cansaré de pedirte perdón por este dolor que nos he causado.
-No te creo Theodore, ya no, y no dejaré que juegues de nuevo conmigo – también me observó directo a los ojos – No sé de tus motivos, siempre pensé que te lo preguntaría en cuanto te volviera a ver, pero me da terror saber el porque de todo lo que pasó, aún después del tiempo no quiero dejar de pensar en que eres un buen hombre, una persona maravillosa, no quiero que borres con tu respuesta todos aquellos momentos maravillosos y felices que vivimos. No quiero sentirme decepcionada otra vez – no supe que decir en ese momento, quise explicarle, decirle todo, pero mis motivos no eran honorables, sabía que si hablaba en este momento la perdería definitivamente. Las palabras se atascaron en mi boca – por favor no arruines este comienzo, tratando de salvar un pasado que hace mucho dejo de ser. – me dio la espalda y caminó hacia la entrada del hotel. – Acepta mi amistad y confórmate con eso, o puedes regresar a tu vida sin mi en ella. – La perdí de vista cuando entró por la puerta del lugar. Me pasé las manos por la cara con frustración, tenerla en frente y no poder besarla era como tener de nuevo aquella pesadilla recurrente que me atacaba en los primeros meses de estar en Londres, en dónde la veía enfrente de mí, quería tocarla pero a un centímetro de lograrlo ella se alejaba cada vez más. Me despertaba sudando y gritando su nombre.
Ella tenía razón, no podía pretender querer recuperar algo que yo mismo había enterrado, debía empezar de nuevo, debía ganarme su cariño de nuevo y lo haría, paso a paso.
Observé la entrada de uno de los mejores hoteles de mi padre, era realmente increíble que Luna hubiera ido a parar justamente en el lugar del hombre que había ocasionado nuestra separación. Rodé los ojos y entré al lugar, era bastante acogedor y bien decorado, tenía el gusto de mi padre en cada uno de los adornos, algo sobrios para mí.
-¡Joven Nott Qué gusto tenerlo acá! – miré al hombre mayor que me saludaba, le sonreí y saludé con un abrazo, él me estrecho contra el palmeándome la espalda, mientras Luna nos observaba con una sonrisa – Sus padres estarán encantados de saber que está aquí. – dijo
-Gracias Brian, pero me gustaría que no les dijeras que estoy aquí. – dije, el puso una cara muy triste. – estarán demasiado ocupados como para que les interese.
-Por supuesto que les interesa señor Nott, me han preguntado por usted todo el tiempo, su familia lo extraña señor. – suspiré, me alejé un poco y dejé de mirarlo a la cara, si no fuera porque era Brian uno de los trabajadores más antiguos y queridos por todos, ya lo habría dejado con dos palmos de narices
-Aun hay cosas que no puedo perdonarles, necesito tiempo – dije, Luna alzó sus lindas cejas algo sorprendida –por el momento Brian, estoy acompañando a la señorita Luna y la ayudaré a cargar su equipaje. – Saqué dinero de mi bolsillo y se lo tendí, él frunció los labios con pesar y volvió a sonreír – yo pagaré los gastos de la habitación.
-De ninguna manera Theodore – se quejo Luna – Soy una chica independiente que puede pagar su habitación de hotel.
-Lo sé, pero no puedo permitir que pagues en el hotel de mi padre – le contesté. – no, si eres mi amiga. – le sonreí ladino y Brian tomó el dinero.
-Tu, te aprovechas de esa carita linda que pones – me señaló con su dedo. – se supone que eres mi amigo, no puedes manipularme de esa manera.
-No me culpes de ser irresistible para ti – ella rodó los ojos - es que la tengo loquita – le dije a Brian quién se carcajeo divertido.
-Ya quisieras. – me respondió ella.
-Claro que sí. – respondí.
-Pues no se ven nada mal juntos señorita Lovegood – dijo Brian retirándose hacia su oficina
Ella rodó los ojos y caminó hacia la habitación que ocupaba en el segundo piso. La seguí sonriendo completamente divertido. – ves, no soy el único que lo piensa.
-¡Theo no más! Es enserio – me fulminó con la mirada. Nos quedamos unos segundos en silencio hasta que abrió la puerta y entró en la habitación. La vi recoger sus cosas que no eran muchas, en una maleta de viaje – oye, la última vez que nos vimos, tenías una buena relación con tus padres, ¿ha pasado algo para que no quieras hablar con ellos ahora? – bufé algo incómodo, Luna de verdad era muy directa cuando quería saber algo, y pensar que no sabía muchas cosas.
-Siempre quisieron manejar mi vida a su antojo – dije – ya no soy más un niño, soy independiente, soy un hombre y aún así han querido decidir por mí siempre. Me hartó su actitud. – la mire a los ojos, tan hermosos y expresivos. – Cuando terminé mi carrera tomé lo que mi abuelo me dejó. Algo de dinero, algunos hoteles y me fui, dejé la casa de mis padres y no he vuelto a verlos desde entonces. – ella frunció sus cejas.
-Pero Theo, no comprendo – me miró fijamente – tu adorabas a tus padres, eran lo más importante para ti. Ellos te apoyaron para que pudieras estudiar y ser lo que eres. Los querías y ahora me estás diciendo que no has vuelto a verlos. ¿Cómo podrías hacerlos sufrir de esa manera, si te han apoyado tanto? Dime por favor que no eres ese Theo. – frunció el ceño y se me aceleró el pulso, ahora sí, si no hablaba iba a perderla definitivamente.
-Por favor no pienses que soy el malo de está historia, sé que lo parezco, pero no lo soy. – me acerqué a ella y le tomé la mano – mis padres me hicieron mucho daño, en ese entonces no lo entendía, no me importaba, nada me importaba, porque estaba solo todo el tiempo, dé hecho, recuerda, era un tipo algo irreverente y problemático por eso – ella asintió – Draco, Blaise fueron la luz en tanta oscuridad y soledad, me unieron a su grupo casi que a la fuerza porque no quería convivir con nadie, estudiaba una carrera de mierda, mis padres nunca estaban, pero me manipulaban para que me sometiera a sus ideales y lo odiaba – Luna me arrastró hacia la cama obligándome a sentarme y me miró dispuesta a escuchar todo lo que tenía que decir - luego llegaste tú, primer año en la universidad, antes de que Blaise nos presentará yo ya te había visto, el día que inscribiste tus clases, llevabas un vestido largo, con botas militares y una gafas de estrella, me pareciste tan diferente, por primera vez me sentí interesado en una chica e inevitablemente nos volvimos muy amigos, cambie la carrera de Derecho por la de Diseño solo para estar más tiempo juntos – Luna abrió la boca con sorpresa, eso no lo sabía – yo ya me sentía muy atraído por ti incluso antes de conocernos.
-Me imagino que tus padres no estuvieron de acuerdo con el cambio de carrera – la vi morderse el labio inferior. Sonreí.
-Se enteraron muy tarde – ella se sorprendió – ellos siempre estaban muy ocupados para saber cualquier cosa. Siempre viajando. Viví solo por un tiempo hasta que llegaron Blaise y Draco y se tomaron mi apartamento. – la vi sonreír de nuevo. – Estuve solo hasta que ustedes llegaron a meterse en mi vida.
-No fue tan malo ¿Verdad? – me apretó la mano – tuvimos momentos buenos.
-Luna, le doy gracias a Dios cada día de mi vida, por haberme permitido tener otra familia - le dije y vi como sus ojos se tornaban acuosos – ustedes me sacaron de mi mismo. Tu me enseñaste el amor verdadero – apreté su mano – yo… yo necesito decirte todo, no tendré otra oportunidad para hacerlo, no quiero que te desilusiones de mi pero si no te digo ahora esto que tengo atorado en la garganta, se que no podré volver a estar tranquilo de nuevo, sé que si quiero recuperarte, debo contarte la verdad.
-Bien, aquí estoy dispuesta a escuchar Theodore, es el momento de ser sincero.
-Mi única excusa es que nunca supe nada, aunque al final si sabía. Así que no sirve de nada. – Solté su mano y suspiré dándome ánimos para continuar – Mis padres, ellos siempre decidieron mi vida, desde muy niño me enseñaron a obedecer sus reglas a pesar de que nunca estaban allí para asegurarse de que lo hiciera, tenía libertad de hacer lo que quisiera durante el día o la semana, pero no tenía derecho a pensar diferente a ellos, lo que ellos decidían se hacía y punto, nunca nada lo consultaron conmigo. Mis amigos, mis colegios, las ciudades en las que viviría, las personas con las que debía o no hablar eran elegidos por ellos, y yo obedecí sin chistar cada una de sus peticiones incluso estando meses solo en compañía de los empleados de mi padre, hasta que me harté, de ese mundo falso, rodeado de gente pero a la final siempre solo. Así que me cerré a todo, me cerré a mis padres, a las personas a mi alrededor, al mundo. Creo que a mis dieciocho ya quería morir, no le veía sentido a nada, el único confort que tenía era el de perderme en la heroína y el alcohol -un escalofrío me recorrió la espalda al recordar - es una verdadera pena que hayas conocido esa parte oscura de mi vida. – miré al suelo avergonzado, recordando muchos momentos en los que Luna me hizo regresar a la realidad, todas las veces que me levanto de los lugares más oscuros, ella una flor en lo más podrido de la vida.
-Yo no quería que murieras – me dijo con la voz quebrada – cuando te conocí, me diste la sensación de que estabas perdido, de que algo te faltaba. Nunca supe porque hasta ahora, has sido demasiado introvertido Theodore, ¿porque quieres hablar ahora?.
-Por que no quiero perderte de nuevo Luna, porque quiero al menos poder ser tu amigo después de esto. Callé muchas cosas para que no sufrieras, con el dolor que yo sentía era suficiente.
-No digas eso, sufrí tanto por ti mientras nos conocimos Theo, tú no hablabas mucho, ni demostrabas sentimientos, pero siempre supe leerte y la mayoría del tiempo estabas triste. – se rio -Era una payasa porque me gustaba oírte reír y era la única aparte de Blaise que lograba hacerlo. Yo sufrí por ti y aún ahora lo sigo haciendo, ¿porque nunca me contaste está historia con tus padres?, que estés separado de ellos me deja muy triste, ellos fueron muy amables conmigo.
-Luna ellos me alejaron de ti, ellos me trajeron a Londres porque no querían que tuviera una relación contigo – le dije al fin – mis padres tenían una relación de negocios con los padres de Daphne y habían decidido que nos juntarían en matrimonio cuando termináramos nuestras carreras. Daphne fue una de las personas que mis padres me alentaron a conocer desde que era un niño, pasábamos tiempo juntos pero no fuimos amigos hasta que te conocí y dejé de verla como una amenaza – ella abrió los ojos con mucha sorpresa, por fin le había contado una parte de la historia –
-¿Tu y Daphne estaban prometidos? – dijo en un hilo de voz – ella jamás me dijo nada y fuimos grandes amigas.
-Por que Daphne no me quería de esa forma y yo a ella tampoco, nosotros nunca tuvimos nada, solo nos acostumbramos a estar ahí como un ente para el otro, hasta que llegaste y nos volvimos todos buenos amigos. No te dijimos nada porque no era necesario, no íbamos a permitir que nos dijeran a quien amar, ya no.
-Entonces por mi no obedeciste más – le sonreí
-No obedecí más y ellos no estaban para saberlo, pero al año se enteraron que había cambiado mi carrera y que eras mi novia – me pasé la mano por el pelo – y vinieron solo para conocerte, solamente para ver si eras apropiada para mí. – ella sonrió.
-Y no les guste, ni un poco ¿Verdad?
-Ellos querían una mujer con dinero para mi, querían que me juntara con personas de mi misma clase social pero a mí no me importo lo que pensaran, fue la primera vez que me enfrente a ellos, no me importaba nada, las consecuencias las asumiría y lo hice por un tiempo, con ayuda de Blaise y Draco.
-¿Hubo consecuencias por estar conmigo? – ella no podía creerlo.
-Ellos se fueron y cancelaron mis tarjetas, dejaron de pagar mi alquiler del apartamento y la carrera que elegí – otra vez mordió su labio y me distraje por unos segundos mirándola – ahora sí me dejaron totalmente solo, en un país donde solo los tenía a ustedes. Me tocó mudarme a la casa de Draco, busqué un trabajo de medio tiempo que me dejara estudiar y me esforcé en cada una de mis notas para poder obtener la beca anual del campus.
-Me dijiste que hacías todo eso porque querías ser independiente, pero nunca me dijiste que fuiste obligado por las circunstancias – vi una lágrima descender por su mejilla – Asumiste todo esto por mí y yo solo puedo imaginarme el dolor y la tristeza que debiste sentir al saberte abandonado – le acaricié el rostro, limpiando el rastro húmedo sobre su mejilla.
-No merezco una sola lágrima de tu parte, porque al final después de dos años me fui con ellos, cuando vi que mi situación no podía manejarla, cuando me vi que nunca podría sostener el estilo de vida que me habían enseñado, cuando no podía aportar más que mi presencia a todos ustedes, me frustré. Ellos volvieron y dijeron que me darían una segunda oportunidad y que al fin conocería a mis abuelos. Algo que les había pedido por mucho tiempo, así que acepte irme y ellos decidieron que sería inmediatamente, no pude despedirme de ti, y fui demasiado cobarde para darte explicaciones de mi decisión después. Por esto te pido perdón, por mi cobardía.
-Éramos jóvenes, ellos no tenían derecho de abandonarte y manipularte así, ahora comprendo mucho más – hizo un poco de silencio asimilando todo - también ahora me doy cuenta que al final no fuimos tan amigos - sus ojos se llenaron de pesar - porque nunca me contaste estás cosas. Pensé que lo sabía todo de ti.
-Sabia lo mucho que tú y tu padre se esforzaban para vivir y quería ser igual, no quería quejarme porque veía tu esfuerzo y valor para salir adelante. Veías siempre la vida con tanto optimismo que no quería contagiarte con penas o problemas.
-Si me hubieras dicho, todo hubiera sido tan diferente Theo – suspiró – por lo menos me hubieras evitado el dolor en mi corazón, me cuestione tantas cosas cuando te fuiste, me sentí tan poca cosa y por las razones equivocadas que es aún peor.
-Lo sé, lo he lamentado desde que puse un pie en el auto que me llevaría al aeropuerto – me mordí el labio inferior – fui demasiado cobarde para hacerme a un futuro contigo, estaba confundido, me sentía solo aún teniéndolos a ustedes y quería saber que tenía otra familia aparte de unos padres tan desinteresados, quería conocer a mis abuelos. Ninguna es una excusa, pero son las razones de lo que hice.
-¿Entonces, tu y Daphne, estuvieron juntos después?. Ella me dijo un tiempo después que vendría a vivir a Londres, me imagino que era por el trato que tenían sus padres.
-La vi, hablamos mucho pero nunca pudimos tener nada, siempre terminábamos recordándote y más bien nos deprimimos entre los dos – le dije sincero – más de una vez terminamos llorando. Y me reñía mucho porque no iba a buscarte, fue muy dura conmigo al comienzo. Me gritaba que era un cobarde y tenía mucha razón.
-Ella me llamó algún tiempo, pero después no volví a saber nada, perdimos contacto. –
-Como sus padres insistían en el compromiso, decidió escaparse con su novio, se fue sin nada, dejo todo y nos llama de vez en cuando – luna abrió la boca y sonrió – es una chica muy valiente.
-Siempre me imaginé que haría algo como eso, el desdén por sus padres era más que obvio – se rio con una carcajada – recuerdo que se escondía cada vez que ellos iban a verla. Ella a diferencia de ti, sí me contó muchas cosas.
-Luna, yo necesito saber lo que piensas en este momento, de todo lo que te he dicho – la miré a los ojos con intensidad, los nervios me delataban con el temblor de mis manos.
-Pienso que eres el mayor de los idiotas – alzó una ceja – por no ser sincero conmigo te has perdido de mi amistad y mi amor durante cinco años, estás de suerte que no te haya olvidado y odiado por el resto de mi vida, porque no soy una perra rencorosa Theo. Esto que me has dicho me deja triste por muchas cosas, por lo que fue y pudo haber sido, por la familia que tenías en Estados Unidos y dejaste, aún que los chicos te siguieron, cosa que yo no pude hacer porque no tenía ni los medios, ni el dinero para hacerlo y no podía irme detrás de ti dejando a mi padre atrás, también en parte te entiendo, a pesar de todo éramos jóvenes, y teníamos muchos miedos – hizo una pausa -¿Por qué no llamaste Theo?, un solo mensaje y mi corazón hubiera estado en paz, acaso no te importaba como me sentía.
-Por supuesto que pensaba en tus sentimientos cada maldito segundo de mi existencia – no pude evitar levantar la voz, sentía que el corazón se me salía del pecho – Sufría físicamente como tú lo hacías, al comienzo no quería explicar mi cobardía, pero luego necesitaba escucharte, necesitaba decirte que lo sentía que volvería contigo, que estaba arrepentido. Aquí es donde la relación con mis padres se quiebra, me trajeron a Londres, me quitaron todo, tecnología, medios de comunicación, dinero, me inscribieron en derecho en una universidad privada me pusieron un guarda espaldas y volvieron a Intentar controlar mi vida. Solo que está vez no se los permití, me levanté contra ellos porque me trajeron con mentiras a Londres, ellos no tenían la intención de presentarme a mis abuelos, no tenían intenciones de dejarme ser libre.
-¿Pero porque no? No entiendo –
-Por que mi abuelo se rehusó a darle herencia a mi padre, su único hijo y me dejó todo a mí, estando en vida – Luna abrió de nuevo los labios sorprendida – esa es la única razón por la que ellos regresaron por mí. Solo quería los millones de Mr Nott. Mi abuelo trató de conocerme siempre, me enviaba cartas, llamaba a casa pero mis padres eran despreciables con él, le decían que si quería conocerme, él debía hacer ciertas cosas y a mí, me mintieron todo el tiempo.
-Omg de verdad lo siento mucho Theo – Luna se me acercó y me abrazo con fuerza contra ella, le devolví el abrazo y olí el aroma hipnotizante de su cabello y cuello, suspiré encantado con su muestra de afecto después de todo lo que le había contado – Has tenido una vida demasiado injusta para el hombre que eres, aunque sigo pensando que eres un idiota, se que el cariño de nuestros padres es irremplazable pero yo te hubiera dado todo el amor que te hacía falta. – se separó un poco de mí y nos miramos a los ojos.
-¿Y ahora Luna? ¿De verdad dejaste de amarme? – acaricié su mejilla y la vi sonrojarse un poco – sé que debí haberte buscado después pero tenía mucho problemas aquí, hasta que llegó a mí un abogado de mi abuelo no pude ser nada independiente mis padres controlaban todo, fui libre cuando cumplí mi mayoría de edad acá en Londres.
-Theo yo, estaba protegiéndome del dolor, del sufrimiento porque no sabía nada de esto, necesito tiempo para asimilar todo. Si de verdad me amas como dices, vas a tener que trabajar en ello de nuevo, yo ya no soy una adolescente en busca de amor, ni de romance. Quiero una pareja en la que la sinceridad lo sea todo, alguien en quién pueda confiar y formar un hogar.
-Yo tampoco soy el mismo adolescente, ahora manejo las riendas de mi vida y te quiero conmigo, quiero que seas mi mujer la madre de mi hijos, quiero que seas mi hogar Luna. – vi su lengua moverse por su boca, humedeciendo esos labios que me tenían al borde del colapso – Dame una sola oportunidad para demostrártelo y te juro que te haré la mujer más feliz del mundo.
-Juras que no volverás a irte, no sin antes hablarlo conmigo – me miró la boca y sonreí
-Te lo juro Luna – susurré acercándome a su boca lentamente, esperando su aprobación, ella solo me miró con los ojos muy abiertos y pude leer en su mirada las ganas que tenía de corresponderme, así que no pude retirarme y terminé juntando sus labios con los míos, lentamente, ella no se alejó ante mi osadía y al final fue ella quien me tomó del cabello y me jaló hacia ella para profundizar en mi boca, gruñí de pura satisfacción sus labios seguían siendo tan suaves como los recordaba, nos besamos con demasiadas ganas, tanto que terminamos recostados en la cama, respirando agitados mientras nos comíamos la boca salvajemente, mis manos acariciaron su cintura y subieron por sus costados, me solté de su boca, bajé por su dulce cuello y clavícula hasta donde me lo permitió su blusa, ella gimió y mi libido comenzó a alzarse desvergonzadamente.
-¡Theo! Por favor para – gimió y me detuve agitado – no puedo hacer esto ahora. Debemos irnos.
-Lo sé – sonreí fascinado – Gracias por esta oportunidad – me levanté de encima de ella y me grave en la retina la imagen de Luna agitada sobre la cama, mirándome con deseo. – Pronto volveré a reclamar tu cuerpo pero no será en un cuarto de hotel. – ella se puso de pie y me sonrió.
-Recuerda que debes trabajar mucho por ello, esto solo fue un incentivo – me dijo justo antes de agarrar sus maletas y salir por la puerta de la habitación. Suspiré aliviado y fui tras ella. Nos despedimos de Brian quién nos miraba con diversión pues habíamos demorado bastante en el cuarto y además Luna había salido bastante despeinada, prometimos regresar en algún momento y salimos del lugar.
Ayudé a Luna llevando un de sus maletas adelante en la moto, conduje a través de las oscuras calles en silencio, con la tranquilidad de saber que Luna estaba intentando perdonarme, además había permitido que la besara y acariciara por unos minutos.
-¿Y al fin conociste a tus abuelos? – me preguntó.
-Mi abuela murió cuando yo era un bebé y mi abuelo falleció a los pocos días de mi llegada a Londres – suspiré – no pude ni ir a su entierro, esa es una de las cosas que no he podido perdonarle a mis padres. – ella me abrazo por la espalda y puso su cabeza en mi hombro.
-Eso es realmente triste Theo.
-Lo sé, pero ya me resigne a la tristeza, solo tú me has dado felicidad en estos días y te lo agradezco tanto. – ambos nos quedamos en silencio hasta que llegamos al apartamento de Ginny. La acompañe hasta la puerta y esperamos hasta que Hermione nos abrió.
-Que bueno que llegaste Luna me tenías preocupada – dijo la castaña mirándome con recelo.
-Fui por mis cosas al hotel y me entretuve hablando con Theo - dijo ella – estoy bien.
-Más le valía que te cuidara, si no quiere morir pronto – estaba claro que la castaña aún no me pasaba ni un poquito – ¡sigue Looney! – se apartó para dejarla pasar. – Lo siento pero las visitas a esta hora de la noche, no son apropiadas. – me dijo y le sonreí
-¡Hermione! – le riño Luna a lo que ella rodó los ojos.
-¡Está bien, lo siento! – se alejó de la puerta y camino hacia su dormitorio – pero que sepas que te tengo en la mira. Un paso en falso y estás fuera. – me dijo antes de perderse en su cuarto.
-discúlpala es como mi hermana, muy sobreprotectora – me dijo – ¿quieres pasar?
-Tiene razón – le respondí – ya es muy tarde y supongo que estás cansada. ¿Puedo verte mañana? – ella sonrió.
-Si – me acerque de nuevo y la bese una última vez, acorralándola contra la puerta, acaricié su mejilla con mi mano pasándola por su cabello, atrayéndola más hacia mis labios.
-Te veo mañana – susurré al separarnos para respirar.
-Nos vemos – me respondió agitada, caminé hacia la salida, agarré mi moto y conduje a toda pastilla hacia mi apartamento. Me sentía demasiado feliz, no había nada que deseará más en la vida que volver con Luna, haberla vuelto a besar había sido una de las sensaciones más placenteras, no sabía cómo había podido detenerme, la voz dulce de Luna pidiéndome parar fue tan sexual que tuve que poner toda mi fuerza de voluntad para no propasarme. Me tuve que bañar para poder bajarle a la calentura que me recorría las venas como fuego, y cuando me quedé dormido ni en sueños pude desprenderme de su sabor.
-Luna te deseo, ya no soporto seguir besándote y tocándote, y que no pase nada – le dije mientras la tenía acorralada contra el lavabo del baño de chicas, mi mano estaba perdida bajo su falda y la masturbaba con dos de mis dedos, mientras ella se retorcía contra mí y jadeaba en mi boca.
-Theo yo también te necesito, ya no aguanto más, quiero sentirte – gimió, desabotone su camisa dejando al descubierto su pecho que empezaba a formarse en pequeños montículos sonrosados, chupe sus pezones con esmero mientras ella se tapaba la boca con la mano para no hacer ruido.
-Ahora si vas a sentirme nena – le dije arrodillándome frente a ella, le quite sus panties y la agarré de las nalgas acercándola a mi.
-¿Qué vas a hac…? – no pudo terminar de hablar pues me metí entre sus piernas y lamí toda su entrada con mi lengua, ella se agarró de mi cabello y abrió mucho los ojos. – Noo, esto es … - quiso retirarse pero no sé lo permití. – nos descubrirán Theo
-shhhh disfruta preciosa, Blaise dice que a todas les encanta esto y de verdad deseo probarlo contigo – volví a internarme en su vagina y está vez no la solté, le chupe hasta el alma, saboree su clítoris delicioso y la penetre con mi lengua una y otra vez, mientras con mis dedos le masajeaba los pechos y las nalgas, a veces la miraba a la cara y lo que veía me enardecía más, la manera en que se retorcía y gemía, tiraba su cabeza hacia atrás totalmente sonrojada, mientras tironeaba de mi cabello para que profundizara más en ella, cuando por fin llegó al orgasmo no pudo silenciar el agudo sonido que escapó de su boca y me vine en los pantalones con solo oírla gemir mi nombre.
-Esta noche Luna – la miré deseoso de más – de esta noche no pasas. Está noche haremos el amor – sentencie, ella asintió y me besó deseosa de más también.
-Soy tuya, seré siempre tuya Theo. – gimió
Me desperté sudoroso y con una erección tremenda, ese no había sido un sueño, esa había sido una de las tantas veces que había acorralado a Luna en la universidad, ese fue el día en que la hice mía por primera vez y no pude dormir recordando como habíamos hecho el amor, la manera en que nos cogimos, con tanto deseo y pasión esa noche, tuve que masturbarme para aliviar un poco ese dolor de Testículos que me estaba matando y así poder descansar al fin. Pero la imagen de Luna no desapareció de mi mente hasta que realmente caí en la inconsciencia.
Espero les haya gustado la continuación de la historia entre Theo y Luna, espero sus comentarios para saber que les parece... No se olviden de seguirme y seguir la historia.
abrazos
